Ni un rastro, no había nada visible en la habitación que indicara algún tipo de violencia. Solo las sábanas estaban revueltas, lo demás estaba en su sitio, cómo si Sen se hubiese retirado tan solo un momento. Kakashi estaba dormido cuando Tsunade en persona había ido a golpear su puerta.

"¿Ha venido aquí?" De inmediato supo de quién hablaba y en un frenesí de emociones se cambió de ropa y salió con ella hasta la mansión Hokage.

Revisaron la habitación de arriba abajo dos veces hasta que el ninja entró en desesperación e invocó a sus perros rastreadores. Los animales olfatearon las sábanas y continuaron con sus hocicos pegados al suelo hasta la puerta.

"Salieron por la puerta, el rastro aún está fresco, cómo si acabaran de salir." Pakkun se quedó esperando a que su amo le ordenara ir tras ellos. "Hay un olor más… otra mujer."

Estaba claro que Sen había detenido el tiempo para escapar, pero con quién lo había hecho, era la pregunta. El ninja estuvo a un segundo de ir con sus perros por ella hasta que la hokage lo detuvo.

"No irás tras ella Kakashi." Tsunade se detuvo frente al ninja con las manos en su cintura. "Eres el último ninja al que enviaría por ella."

El jonin agradeció llevar su máscara para que la hokage no viera la mueca de insatisfacción. Si tan sólo no hubiese sido tan tonto, si tan solo no hubiese sido tan cobarde.

"¡Los ancianos van a despellejarme!" Tsunade llevó sus manos a la cabeza y exhaló con desesperación. "Quizás su hermano envió por ella… ese sería el mejor escenario."

"¡Estamos perdiendo tiempo valioso! Dejame ir por ella, con Pakkun y los demás será cuestión de horas."

"¡Escúchame bien!" Tsunade lo señaló justo entre ceja y ceja. "Te prohíbo… volver a acercarte a ella."

Lo único que el jonin logró fue que la hokage le permitiera enviar a sus perros con el grupo de búsqueda designado. Los vio salir de la aldea con impotencia, sintió el mismo temor que cuando la vio desangrarse a los pies del daimyo del rayo, la misma agonía que le hacía doler desde la punta de los dedos hasta las sienes.

La culpa le removía los pensamientos en un ir y venir de posibilidades. Si estaba con su hermano, estaría bien, pero si alguien más la había raptado seguramente sería para usarla como un arma. En cualquiera de esos casos el escenario era el mismo para él; nunca volvería a verla y no podría vivir con eso.

Cerró los ojos intentando verla en sus pensamientos, buscándola desesperadamente entre sus recuerdos hasta que la vio de pie frente a él con los brazos abiertos, su rostro se fue iluminando desde la barbilla hasta la frente y poco a poco se fue mezclando con otro, hasta que ya no era ella sino Rin quien lo miraba con los ojos cargados de melancolía.

Kakashi mordió su labio inferior y abrió los ojos, golpeó con todas sus fuerzas la pared de su cuarto y se echó al suelo ahogando un grito sobre sus rodillas.

*

Suna le había dicho que los hombres de su hermano las encontrarían en algún lugar del camino y con ellos llegarían hasta las tierras de Katsu, hacia la libertad.

Cuando los hombres aparecieron Sen cubrió su rostro con una manta que tomo mientras escapaba. No reconoció a ninguno de los guardias de su hermano, pero no le dio importancia puesto que nunca se fijaba en los criados y mucho menos en los guardias. La subieron a un caballo y tuvo que aferrarse a la crin del animal para no tambalear.

Esto es inadecuado, desechó el pensamiento e intentó llenarse de ánimo con la esperanza de que más allá esperaría su hermano con los brazos abiertos y la pesadilla llegaría a su fin. Miró nuevamente hacia atrás, ya no podía ver la aldea oculta entre las hojas, sus labios temblaron al pensar en Kakashi.

Probablemente el ninja respiraría aliviado al saber que ella ya no estaba en la aldea, se había librado de un matrimonio que no deseaba y podía seguir disfrutando de su libertad. Sen no lo culpó, después de todo ella había empezado con esta locura para ser libre, pero le dolía el pecho al recordar su rechazo y aquella visible agonía en sus ojos de solo contemplar la idea de hacerla su esposa.

Decidió enfocar sus pensamientos en la vida que llevaría de ahora en adelante, en la que nunca más desearía ser libre.