Para cuando Pakkun terminó de dar su reporte Kakashi sintió que le faltaba el aliento. Encontraron el cuerpo de una mujer muerta flotando en un río, tenía el aroma de Sen impregnado, pero su rostro había sido quemado a tal punto que no podía ser reconocida. El equipo de búsqueda había recuperado el cuerpo y ahora Tsunade se encontraba analizandolo.
Cada paso al hospital era una plegaría para que no fuese ella, cualquier otra persona menos ella. En la puerta del hospital encontró a Sakura que compartía su afán.
"Sensei…" le faltaba el aire a su voz, pero no se detuvo más de dos segundos para verlo. Ambos entraron corriendo por los corredores hasta llegar a la sala donde Tsunade se encontraba.
Dos ninjas se atravesaron en su camino impidiendoles el paso.
"Lo siento, tenemos órdenes de no dejar pasar a nadie."
Kakashi puso sus manos en su cabeza y se dejó caer en la banca de espera. Sakura vio como su espalda temblaba y su cuerpo se contraía en agonía. Se sentó a su lado y puso su mano sobre su hombro tratando de calmarlo.
"Sensei… ¿por qué tenía que resultar todo de esta manera?" El sonido de su propio llanto inundó el pasillo y se mezcló con el de él. Presionó su frente contra la espalda de su profesor mientras las lágrimas le inundaban las mejillas. "Ella solo quería ser libre."
Si tan solo no hubiese sido tan cobarde y hubiese reconocido a tiempo su error, ahora estarían planeando una boda y no un funeral.
Las puertas se abrieron y la hokage salió aún vestida con la bata de trabajo. Ambos se levantaron y fueron hasta ella con los ojos cargados de angustia.
Tsunade frotó su sien mientras recuperaba la compostura. "No es ella… es otra chica."
"Dios…" Kakashi exhaló aliviado.
"Aun así la chica estaba con Sen en el momento de su muerte." Tsunade tenía la vista cansada.
"Lady Tsunade… ¿es posible que hayan sido emboscadas?" Sakura secó las lágrimas de sus ojos con un pañuelo antes de acercarse más a la hokage.
"Parece que Sen huyó con esta chica y algo les pasó en el camino, pero todo se siente tan calculado…" Kakashi no pudo evitar interrumpirlas.
"¿Qué importa ahora eso? Debemos ir por ella…"
"Ya designé a un equipo de búsqueda y ustedes no están incluidos. Necesito su ayuda con otros asuntos…" la rubia pasó su índice del uno al otro. "Sakura, necesito hablar un momento a solas con tu sensei."
La joven hizo una ligera reverencia y se fue por el pasillo por donde habían llegado, Tsunade esperó a que su figura se perdiera por una de las esquinas antes de enfrentar al ninja peliblanco.
"¿Qué pasó entre ustedes?" La mujer cruzó uno de sus brazos bajo su pecho mientras se apoyaba de espaldas a la pared.
Kakashi permaneció en silencio algunos minutos con la vista en el suelo. Recordaba las últimas palabras de Sen como si las estuviese susurrando a su oído en ese preciso instante.
"Le dije que no creía que casarnos era lo correcto."
"Entiendo… bueno, creo que podemos confirmar que se fue por su propia voluntad luego de semejante rechazo." La hokage se sentó en la banca frente a ellos y le indicó con una mano que hiciera lo mismo.
"Quisiera estar equivocada pero creo que todo esto lo hizo su antiguo prometido…"
El cuerpo de Kakashi cayó pesado a su lado, el ninja llevó sus codos sobre sus rodillas y ocultó su cara entre sus manos.
*
Todas las miradas estaban sobre ella, uno a uno evaluó a los hombres que la rodeaban. Eran todos miembros del círculo más cercano del Daimyo, hombres poderosos de la región que no veían problema en que él llevara a su esposa atada con una cadena.
A ratos cerraba los ojos para evitar los ojos lujuriosos que la rodeaban, su esposo a su lado disfrutaba la escena, viendo como todos esos hombres que se hallaban por debajo de él en la pirámide social deseaban a su esposa.
"Come…" le dirigió la palabra por primera vez en toda la noche. Cuando Sen se negó girando su rostro para evitarlo, él pasó su mano bajo la mesa y apretó su rodilla con fuerza hasta que le causó dolor. "Come.."
Sen obedeció a regañadientes, la comida era deliciosa y en otro momento habría disfrutado de una velada como esta. Rodeada de personas de su rango en un ambiente seguro, pero nada aquí era seguro.
Al terminar la cena, su esposo la arrastró por los pasillos de la enorme mansión, jalando de la cadena hasta hacerla caer un par de veces.
"A partir de hoy compartirás mi cama…" dijo mientras cerraba la puerta tras de sí.
Sus palabras no le sorprendieron, de hecho lo esperaba, su hermano siempre decía que los hombres débiles disfrutaban de forzar a las mujeres a su antojo. Su esposo era un hombre débil y ella iba a usar cualquiera de sus debilidades a su favor.
Lo vio acercarse a ella a través de sus pestañas, intentó imaginar qué era Kakashi quien estaba ahí, pero en cuanto puso sus manos en su cintura perdió la concentración.
"¿No te resistes?" La voz del daimyo en su oído le resultaba asquerosa, pero fue su lengua acariciando su lóbulo lo que la hizo dar un paso atrás. "Estás acostumbrada a esto… ¿te acostaste con muchos ninjas de Konoha?"
Antes de que ella pudiese insultarlo, la empujó a la cama haciendo chocar su cabeza con la pared. "El ninja que te raptó ese día…" la atrajo hacía el borde de la cama mientras ella sentía su cuerpo lánguido bajo sus manos. "Fuiste su perra en Konoha ¿no es así?"
Apartó las capas de kimono hasta desnudar sus piernas y Sen comenzó a patalear frenéticamente.
"Muéstrame como gritas de placer" puso su cuerpo sobre ella separando sus piernas con fuerza y estirando sus manos sobre su cabeza. "Grita para mi"
Sen apartó su rostro para no verlo y él lo tomó como una invitación para lamer su cuello. Subió por su garganta hasta que llegó a su boca y la invadió con su lengua. Las lágrimas escapaban de sus ojos abriéndose camino por sus mejillas, haciendo pequeños charcos en la almohada.
"Si no dejas de moverte, tendré que traer a dos hombres que te sostengan para mi… ¿eso quieres?" Ella mordió su labio inferior para suprimir su llanto y se quedó inmóvil debajo de él.
"Sigues siendo tan hermosa como cuando te vi por primera vez, algún día llegarás a quererme y te arrepentirás de haber pensado en traicionarme."
De verdad este hombre sobre ella pensaba que era posible ser amado, después de demostrar tanta crueldad. Cada cosa delirante que salía de su boca solo le demostraba lo loco que estaba.
Sen sintió sus dedos deslizarse por su entrepierna haciéndola estirar la columna y luego dolor, mucho dolor, tanto que a ella misma le sorprendieron los ruidos que salían de su boca. Su esposo se movía sobre ella con afán desmedido, empujándola con cada embestida.
"Para… ¡no!" Intentó separarse de él pero fue inútil, con ambas manos la sostenía con firmeza mientras que su peso la mantenía hundida entre las sábanas.
De pronto salió de ella y cuando pensó que todo había terminado, la hizo girar hasta que quedó sobre su pecho y él se subió a su espalda, con una mano por su cintura la atrajo hacia él y continuó torturándola.
"No puedes engañarme… estás acostumbrada a esto."
Tomó su cabello con una mano y la atrajo hacia él mientras aumentaba la velocidad con que la hacía suya.
Ella sentía que ardía por dentro con cada movimiento y que su piel se desgarraba hasta sangrar. Gritó y lloró hasta quedar sin voz, no podía pensar en nada más que ese dolor asfixiante.
Finalmente sintió todo el peso de ese hombre sobre ella y un líquido espeso deslizarse por su pierna.
Quiso desaparecer en ese instante, su cuerpo temblaba de forma incontrolable y aunque todo había acabado, su mente repetía cada acción y el dolor en su entrepierna incrementaba.
