Epílogo
Nueve meses después de la boda de Rin
París, Francia
¿Qué se hacía un sábado por la tarde? Habían pasado todo el viernes por la noche teniendo sexo alocado en aquella pequeña habitación de ese departamento. Era sorprendente como las cosas le daban un giro al destino.
Después de haber renunciado a su oportunidad para trabajar en uno de los museos más prestigiosos. Su cuñado (aunque no le gustaba que lo llamaran así) le dio la noticia a Inuyasha que tendría que irse a Francia, debido a una apertura de uno de sus despachos de arquitectura en esa ciudad y él, tendría que hacerse cargo de él.
Le sorprendió saber que Inuyasha conocía a Antonio De La Rosa, su ahora actual jefe. Por lo que él mismo habló con su jefe para que le volvieran a dar una oportunidad. Así que tenía todo, un hombre que la amaba (que, por cierto, estaba dormido en la habitación continúa), un perrito gourmet y el trabajo de sus sueños.
De vez en cuando le marcaba a las chicas para saber cómo estaban. Kikyo le comentó que por la madre de Hoyo supo que éste abandonó New York junto con Eri y su hija. Debido a que estaba pasando una crisis económica muy fuerte y que casi nadie había querido contratarlo. Supo también, por redes sociales que el empresario Edward Adams fue a parar a la quiebra debido a unas malas inversiones, esto orillo, a su hija, Yura Adams acabar en un centro psiquiátrico por el shock tan fuerte que le ocasionó. A veces sospechaba que Inuyasha tenía algo que ver en todo esto, pero cuando le preguntaba sobre el tema simplemente respondía que no.
Un aroma a café inundó sus fosas nasales, al girar se encontró con Inuyasha, medio vestido. Únicamente llevaba unos jeans e iba descalzo. Lucía guapo.
― ¿Por qué abandonaste la cama?
Ella arqueó una ceja ante esa pregunta.
- Estaba dormido, señor Taisho.
Inuyasha dejó la taza de m&m sobre una pequeña mesa y avanzó peligrosamente hacia ella. Pero la salvó el sonido de su móvil. Era una videollamada de Miroku, era la llamada que estaba esperando.
― ¡Ya van a nacer!
Si bien se había perdido el nacimiento de las hijas de Rin, esta vez no se perdería el de Sango y Ayame. Luego de la fiesta ambas habían tenido una sesión privado, resultando embarazadas al mismo tiempo.
Inuyasha se paró detrás de Kagome y contempló la llamada. Era obvio que Miroku no prestaba atención a ellos. Pues estaba al pendiente de su novia. Podía escucharse los gritos de Ayame, mientras que Sango estaba tranquila.
Las puertas de la habitación se abrieron y entro Kikyo con unos guantes de látex.
― Hora de traer esos bebés al mundo.
― ¡CIERRA TU BOCA Y SACALO DE UNA VEZ! – gritó Ayame, su humor cambio drásticamente y comenzó a llorar ― ¡PONME ANESTECIA, YA!
Kikyo esbozó una sonrisa, había visto embarazadas así y por lo regular no les prestaba atención.
― Sigue así – le señaló con el dedo – Y te juro que te haré caminar para que dilates.
Ayame abrió la boca, indignada por su ginecóloga.
― ¡Eres una perra! – a estas alturas parecía la niña del exorcista.
― No te estas muriendo – Kikyo levantó una ceja – Solo vas a tener un bebé. Tú decide, cesárea o natural.
Kagome esbozó una sonrisa al escuchar la discusión entre sus amigas. Tener un hijo probablemente era la cosa más dolorosa por la que pasaba una mujer. Tal vez en un futuro dado, estaría dispuesta a pasar por ello, pero ese no era el momento.
Tras varios minutos de comunicación, vio cómo se llevaban a Sango a quirófano, fue ahí cuando la llamada se cortó. Esperó largó rato hasta que recibió un mensaje de Miroku, Sango había tenido una hermosa niña. Seguida de otro, pero este era de Koga, Ayame había tenido un niño.
El grupo se estaba haciendo más grande. Las únicas que faltaban por tener hijos eran Kikyo y ella, pero ninguna de las dos estaba apurada en ello.
Al entrar al departamento, encontró a Inuyasha firmar unos papeles y por último escanearlos con el móvil y mandarlos por correo.
― ¿Trabajando en sábado?
Él levantó la mirada, esbozó una sonrisa y asintió.
― Son unas cuentas que debía firmar.
A continuación, metió el papel en un folder y lo guardó en su maletín.
Inuyasha avanzó hacia ella, la rodeó entre sus brazos y le dio un pequeño pero casto beso en los labios.
― ¿Qué quieres hacer? – preguntó él.
Ella se paró de puntillas, correspondió el beso y al final se deshizo de sus labios para ir a la cocina y preparar algo. Pero cuando giró sobre sus talones al ver que no tenía respuesta por parte de él, lo encontró atrás de ella, de rodillas y con un anillo.
Kagome abrió la boca y la cerraba. No encontraba que decir, bueno, realmente no había escuchado a Inuyasha decir nada.
― Kagome Higurashi ¿Te quieres casar conmigo? – le señaló con un dedo – Antes de que respondas. Quiero que sepas porque te lo estoy pidiendo. Un matrimonio no forzosamente debe venir con hijos. Un matrimonio es asunto de dos. El querer compartir todo con el ser amado. Es el disfrutarse el uno al otro. Te amo, y no hay nada que más placentero en mi vida que estar a tu lado y compartir cada día contigo. Quiero que seas mía por el resto de tu vida.
Ella se llevó las manos a la boca, incapaz que responder.
― Quiero ir, junto a ti, hacia el mañana por el resto de mi vida. ¿Entonces? ¿Qué dados?
O era él o era la torre Eiffel que se veía atrás de Inuyasha, haciendo todo el ambiente más romántico o era que esta perdidamente enamorada de él. Si, tal vez no tenían planes de tener hijos muy pronto. pero compartirían la vida juntos y eso era lo importante.
Así que no tuvo medio de darle su respuesta.
― Si – asintió – Claro sí.
Inuyasha lanzó un suspiró, se puso en pie y poco a poco fue poniéndole el anillo que había elegido especialmente para ella.
Y así, de nueva cuenta, se encaminaron juntos hacía un mañana.
aleta.
Hola,
Gracias por la espera, ya estamos mejor así que prácticamente el día de hoy me puse al corriente para traerte a ti el final de esta historia. Espero haber cumplido con tus expectativas.
Ya terminó y literal siento un vacío esperen el pecho. Cada vez que escribo algo de lo que realmente me gusta, experimento ese tipo de sensación. Pero no sé, tal vez regrese con una nueva historia de un universo alterno. Antes tengo que terminar las que tengo pendientes.
Muchísimas gracias a todas las que me siguieron día a día en la actualización de este fic, quienes dejaron sus comentarios o me agregaron a sus favoritos. En serio, no sé como retribuir cada muestra de cariño para mi persona. A las paginas en Facebook que le dieron su difusión como lo es "Mundo Fanficis Inuysha y Ranma" Gracias infinito por su apoyo.
No me queda más que decirles, que todo ciclo tiene un final y "SIN DAÑOS A TERCEROS" a llegado a esa parte. Tal vez siempre no suba los finales alternos.
Volviendo a los fics, ando en con otra idea, pero solo falta pulirla. Si te gusto éste, probablemente el que se esta gestando en mi cabecita te guste más.
Sin más, nos despedimos, hasta aquí concluimos una historia más, historia que también la puedes disfrutar por Wattpad, búscame como black_pearlb o simplemente busca el nombre del fic. La portada es la misma.
Nos vemos.
Besos y abrazos.
BPB
Y
¡MILLLLLL GRACIAS UNA VEZ MÁS!
