"Todos los personajes pertenecen a Rumiko Takahashi"

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"THE OFFICE"

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*NOTA: Este fanfiction es un AU (universo alterno) por lo que las personalidades originales de los personajes pueden variar.

** Al final de cada capítulo se responden algunos comentarios o se hacen referencias sobre el capítulo actual y anteriores.

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Capítulo 6

"PÁGAME"

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Desperté de pronto, no supe cuánto había dormido. La habitación estaba ordenada, solo estaban mis cosas y mi portátil. Había un mensaje de Saotome en el buró: —"Te espero en el restaurante del hotel" —decidí darme una ducha antes; entré al baño y en diez minutos ya estaba en el ascensor, para llegar al piso donde iba a encontrarme con mi jefe.

Estaba muy sorprendida por su forma de trabajar, lo hacía una manera muy extraña, hasta peculiar, casi hace que me infarte; pero me di cuenta de que el hombre era en realidad una eminencia en el tema de la investigación y la publicidad. Era alguien de verdad admirable, muy inteligente y astuto. No sé cómo habrá adquirido ese talento, me gustaba lo que hacía y estaba ansiosa por seguir aprendiendo de él.

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En una mesa pequeña, para dos personas, algo alejada del bullicio del restaurante me encontré con Saotome, quien se veía concentrado, bebía café de una taza y escribía en su computador.

—Buenos días, Saotome —saludé.

—Buenos días, señorita cara lavada.

Entorné los ojos, siempre tenía algo de lo cual dar su punto de vista sobre mí sin que yo se lo pidiera.

—Te pido un café… ¡mesero!

—Puedo pedirlo yo misma —dije con tono auto suficiente y ordené al camarero.

—Como quieras. Yuka e Hiroshi ya me enviaron sus propuestas, quiero que las leas y las corrijas para empatarla con nuestra investigación.

—Sí.

—Cuando termines, imprimes todo. La impresora está en la habitación en la que nos quedamos ayer en la mañana.

—¿Cómo? ¿no nos habían cambiado de habitación?

—Sí, pero como ocupaste toda la cama, le pedía a Ryoga que me dejara pasar la noche en la primera suite.

Lo miré con los ojos entrecerrados—¡¿Dormiste en la habitación con la cama grande y el minibar y a mí me dejaste en una habitación sin ventanas?! —mencioné molesta. No es que estuviera acostumbrada a los lujos, simplemente esa habitación era mucho más cómoda

Saotome me respondió en el acto, supongo que se esperaba un reclamo como ese y tenía ya su expresión bien armada— ¡Ah! ¿querías que durmiera contigo? Me lo hubieras dicho antes, solo que, de haber sido así, no habríamos dormido en toda la noche —diciendo esto, me sonrió. Estoy segura de que me puse roja enseguida.

—¡Por supuesto que no quería eso! La otra cama era más cómoda y la habitación más bonita. Si hubieras sido caballero me habrías dejado a mí la cama grande.

—¿Para qué? ¿Para escuchar a Shinnosuke cogerse a su novia? Tendo, no sabía que tenías esas manías —se burló.

—Fuiste tú quien durmió ahí, ¿no será que eres tú quien tiene manías raras? —dije en tono sarcástico.

—Para tu información medito antes de dormir y entro pronto en ciclo REM, así que duermo perfectamente. Mejor ya admite que querías que durmiéramos en la misma cama, porque te impactó mi físico desde que viste la revista.

—Seguramente —repliqué con sorna y el muy bobo comenzó a reírse. Nos sirvieron el desayuno y conversamos un rato sobre cosas que incluiríamos en el proyecto. Me dio la llave de su habitación y un usb, así que subí a imprimir todo. Estando ahí armé la carpeta y llamaron a la puerta, era Saotome.

—¿Terminaste?

—Sí, ya está todo aquí.

—Bien ¿tienes tus cosas?

—Sí.

—Entonces, vámonos. Es domingo y tengo algo importante que hacer. —tomó su maletín y salimos de la habitación.

Le tendí la carpeta para que la tomara— Toma, querrás revisarlo.

—No, sé que está bien hecho, llévatelo tú. Nos vemos mañana en la oficina, para la presentación.

—De acuerdo, hasta mañana.

Él asintió con la cabeza y dio media vuelta; no sé por qué tuve ese impulso y lo llamé— ¡Saotome! —se detuvo y se giró, caminando de nuevo hacia mí— Aprendí mucho estos días, tu método es…increíble —sonreí y él me devolvió el gesto, esta vez no fue una sonrisa arrogante, parecía que le hubiera gustado que se lo dijera. Volvió a asentir con la cabeza y se fue.

Justo en ese momento, Shampoo salía de la habitación contigua— Akane ¿te divertiste con Ranma ayer? No pierdes el tiempo ¿cierto? —la muy cínica insinuaba que Saotome y yo habíamos tenido algo que ver por lo que escuchó el día anterior, cuando hicimos la prueba del muro.

—Piensa lo que quieras Shampoo, bien sabes que Saotome tiene sus métodos de investigación —di un paso para dejarla atrás, pero ella me detuvo, frunciendo el ceño.

—Puedes usar las formas que quieras para salirte con la tuya, como meterte con Saotome o con quien sea, no me importa. Sé que Shinnosuke te habló sobre dejarlos ganar este proyecto.

—¿Y?

—Cambió de opinión, lo convencí de que nosotros merecemos ganar el primero y todos los proyectos—dijo echándose hacia atrás el cabello como si estuviera en un comercial de acondicionador.

—Me alegro entonces por ustedes. Sé que los demás se esforzarán en sacar adelante su propuesta mientras tú te enfocas en pintarte las uñas —espeté.

El rostro de Shampoo se deformó de asombro a enojo en pocos segundos— ¡Yo siempre trabajo duro! ¡Me encargo de supervisar todo y pongo de mi parte!

—Me queda muy clara la parte que pones —respondí.

La mujer pegó un gritito y pateó el suelo, enfurruñada. Cuando intenté pasar junto a ella, logró quitarme la carpeta de un movimiento —me voy a quedar con esto, Shinnosuke te lo agradece. Buen trabajo al acostarte con Ranma, a pesar de tu facha lograste que confiara en ti —dijo y corrió hasta el ascensor que estaba abierto.

—¡Shampoo! —grité, traté de alcanzarla, pero las puertas del ascensor se cerraban mientras me mostraba la lengua la muy cínica.

—No te preocupes, voy a dárselo a Shinnosuke, le diré que es de tu parte.

—¡Maldita! —mascullé, en ese momento se abrió la puerta de la habitación contigua, era Shinnosuke.

—Akane.

—Shinno…

—¿Estabas aquí para entregarme la carpeta?

—Y-yo…

—Ven, pasa. —me hizo entrar en la habitación y cerró la puerta con cerrojo. Para mi grandiosa fortuna, alguien nos había visto, lo que pasaría después sería producto de esa escena.

La habitación era igual a la que estábamos Ranma y yo, solo que todo estaba acomodado al lado contrario— ¿Te acostaste con Saotome? —fue directo, sabía que me lo iba a preguntar.

—¡No! Shinno, Shampoo me quitó la carpeta con la presentación de mi equipo— yo estaba más preocupada por recuperar el trabajo, que por lo que me estaba preguntando, pero Shinnosuke parecía un león enjaulado.

—¡No mientas! —Shinno me tomó de ambos brazos— ¡los escuché!

—No es lo que piensas.

—¿Ah no? ¿entonces?

—Saotome tiene una forma para buscar errores en el hotel, quería saber si los muros eran delgados…

—¿Y lo hizo de esa forma? ¡¿acostándose contigo?!

—Te estoy diciendo la verdad. Saotome hizo ruido y provocó que yo gritara a propósito para que ustedes lo creyeran así. Puedes preguntarle a Shampoo, ella conoce sus métodos.

—¡Mentira! —Shinnosuke estaba fúrico, nunca pensé que se pusiera así.

—Shinno, no tienes porqué ponerte así, ahora por favor necesito que hagas que Shampoo me devuelva la carpeta, ¡es la presentación de mañana!

Shinnosuke parecía no escucharme— ¡Claro! Lo único que te importa ahora es quedar bien con él ¿verdad?

—¿De qué hablas? Es mi trabajo y él es mi jefe.

—¡No! ¡Tú no debes rendir cuentas a nadie más que a mí! —bufaba, parecía un toro a punto de atacar.

—¡Fuiste tú quien le propuso que yo fuera su segunda al mando!

—¡Eso no importa! ¡tú eres mi mujer! —me acercó a él y me besó con furia, subió mi falda y buscó mi intimidad, palpándola. Me dejé hacer, y me empujó hacia la cama, tenía tanto de no hacer el amor con Shinnosuke…nuestras lenguas se enlazaban deseosas; estaba desatando su cinturón cuando escuché el golpe del respaldo de la cama en la pared, el sonido hizo que mi mente trajera el recuerdo de Saotome y lo que me había dicho esa mañana: — ¿Para qué? ¿Para escuchar a Shinnosuke cogerse a su novia? —Abrí los ojos y me invadió la realidad. Shinnosuke había dormido con Shampoo la noche anterior.

—¿Por qué haces esto? —pregunté, empujándolo lejos de mí. Él me miró solo un segundo y después volvió a besarme.

—Para demostrarte que solo eres mía y no de Saotome—dijo sobre mis labios e intentó besarme de nuevo, volví a alejarlo.

—Te dije que no me había acostado con él.

—No me consta.

Lo empujé de inmediato se levantó, yo también me puse en pie— ¡Solo quieres competir con Saotome!

—¡Akane!

—No me crees, y no confías en mí.

—¡Claro que lo hago! ¿crees que no me dan celos de que estés cerca de él?

Abroché los botones de mi blusa que tenía abiertos y acomodé mi falda, estaba dispuesta a irme de ahí— ¿Y por eso te cogiste a Shampoo anoche?

Desvió la mirada y frunció los labios, era su gesto de culpa— Entiende que es mi prometida y debo cumplir…

—¡Siempre tengo que entender! —me dispuse a irme de ahí, como siempre, él me detuvo.

—Solo disfruto cuando estoy contigo, tú eres la única que me importa —sus palabras eran sinceras, podía sentirlo, me sentía la peor mujer por creerle, pero era así, yo lo amaba y él a mí…pero se acostaba con ella y eso me dolía.

—Tengo que recuperar la carpeta —me estaba haciendo la fuerte y a la vez intentaba cambiar el tema para no caer en sus brazos.

—¡Solo te interesa él! —Shinnosuke volvió a alterarse, sus celos no lo dejaban pensar.

—¡Me interesas tú, la agencia y mi trabajo! —respondí con desespero, pero él mantuvo su postura.

—¡Lárgate entonces con él! Ese tipo pudo haber robado a mi mujer, pero ¡no va a robarme mi agencia! este proyecto voy a ganarlo yo a como dé lugar, no me importa lo que tenga qué hacer.

Desconocía la actitud de Shinnosuke, se estaba comportando como alguien que no era— ¡Saotome no es lo que piensas! Es un hombre muy inteligente, sabe más que tú y yo, su objetivo no es competir contigo sino hacer crecer a la Orochi.

Los ojos de Shinnosuke parecían lanzar fuego—¡No voy a decirle a Shampoo que te devuelva nada! ¿oíste?

—Shinno ¡no puedes hacer eso! Es mi trabajo ¡pueden despedirme!

—¡Pues prefiero que te corran antes que verte en los brazos de ese idiota!

—¡Shinno!

—Es tu problema ahora. —me dio la espalda y cruzó los brazos, no podía creer que Shinnosuke me estuviera tratando de esa manera. No podía perder más tiempo, tenía que recuperar la carpeta. Salí de la habitación y corrí hacia el ascensor, en cuanto llegué al lobby salí corriendo y me topé con Yuka.

—Yuka ¿has visto a Shampoo? —pregunté.

—Acabo de verla en el restaurante ¡tiene la carpeta de nuestro proyecto! Estaba con Sayuri y Daisuke, dijo que te la había quitado porque ellos tenían que ganar.

—¡Maldición! ¡Tengo qué quitársela!

—¡Es tarde! Daisuke y Sayuri acaban de llevársela para pasar todo en limpio.

Estaba frita, Saotome iba a matarme— Tengo que hablar con Saotome ¿tienes su teléfono?

—Sí.

Marqué, pero el número me mandaba directo a buzón— ¡Debe haberlo apagado!

—Ranma nos contó que los domingos no responde llamadas.

—¡Mierda! ¿y ahora qué voy a hacer? ¡él tiene el usb con la información! Tal vez si voy a su casa… ¿sabes dónde vive?

—¡No!

—Si no hacemos cambios ahora la presentación quedará igual que la de ellos, si no es que la copian exacta ¡¿qué voy a hacer?!

—¿Y si haces de nuevo la presentación? —sugirió Yuka.

—Es un trabajo de dos días, no hay tiempo para que quede como la original.

—¿Entonces?

—Esperaré a mañana, imprimiré todo de nuevo temprano y hablaré con Saotome sobre lo que pasó.

—¿Es todo lo que se te ocurre? —Yuka tampoco estaba convencida. Llamamos a Hiroshi, pero tampoco se le ocurrió otra idea más que volverlo a hacer. Reunimos la información de nuevo y me dispuse a rehacer todo, pero quedaban huecos, había datos que Saotome llenó y yo no los recordaba. No había otra solución, esperaría al día siguiente.

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_ ... _

La pasé mal todo el domingo, hasta ella me preguntó si tenía problemas, pero no quise agobiarla ni que arruinara nuestro momento juntos. Por supuesto que tenía un problema, la idiota de Tendo.

Me sentí halagado cuando me dijo que había aprendido mucho de la investigación. Regresé, pensando en que podíamos tomar algo en el bar antes de irme y ofrecerle literatura, consejos y otras cosas donde aprender, además de pasar el rato en compañía y mejorar nuestra relación laboral. Nada más inspirador para un maestro que un alumno interesado. Shampoo tenía la carpeta del proyecto y dijo que se la daría a Shinnosuke de su parte.

No quise saber más, me iría por donde había llegado, esa Tendo era una espía que solo trataba de ganarse mi confianza para darle todo a su verdadero jefe, Shinnosuke. Me temía algo como eso, por eso había trabajado toda la noche en mi propia presentación, una que nadie de mi equipo había visto.

Cuando llegué el lunes a la oficina, Tendo ya estaba ahí, trató de acercarse a mí, pero yo aún guardaba algo de molestia.

—¡Saotome! ¿puedo hablar contigo?

—Ahora no, Tendo.

—¡Es importante!

—No. —corté y cerré la puerta de mi oficina. Llamó a la puerta, abrí— ¿Qué quieres?

—Necesito hablar contigo, ¡es sobre la presentación!

La miré unos segundos— Tráeme un café.

—Te lo traigo ahora, pero déjame…

—No de la máquina. Quiero un café mocca blanco, con leche light deslactosada, sin caramelo ni merengue, azúcar normal…tamaño venti.

—Bien, pero ¿puedo…?

—¡Mi café! —le cerré la puerta en las narices y la vi pedir a Yuka que hablara conmigo. Sabía de lo que se trataba así que no la recibí, tampoco a Hiroshi. Cuando Tendo llegó con el café, la despaché igual y no le permití que me dijera nada. Llegó la hora de la reunión y salí de mi oficina, Tendo estaba haciendo guardia en la puerta. La ignoré.

—Aunque no quieras hablar conmigo te lo tengo que decir…traté de llamarte ayer, pero…

—Hablamos después de la presentación.

—¡Es que…!

—¿Quieres que te despida ahora? —se tensó y negó con la cabeza, nos dirigimos a la sala de juntas. Los primeros en presentar fueron los del equipo de Shinnosuke, prácticamente habían pasado todo nuestro proyecto con sus nombres. Tendo me miraba nerviosa, mientras Yuka e Hiroshi hacían lo mismo, yo permanecí sereno, ni siquiera los volteé a ver. Cuando llegó nuestro turno, Tendo se me acercó— Saotome…

Noté que Shinnosuke observaba atento cada movimiento— Tranquila, Tendo, yo haré la presentación— fingí una sonrisa y coloqué mi mano sobre la suya, esto pareció desconcertarla, dio una rápida mirada a Shinnosuke quien hizo como si no estuviera mirando. Comencé, en la pantalla proyecté un video que iba narrando conforme pasaban las imágenes, después pasé a el resto de los diseños y los datos, todo era mucho mejor que lo que había hecho junto con Tendo y el resto del equipo, todos quedaron boquiabiertos.

El director Kuno y el señor Ichiro comentaron muy poco, era obvio quien era el ganador.

—Excelente presentación, Ranma ¡sabía que no podía esperar menos de ti! —dijo el director —Shinnosuke y su equipo también hicieron un gran trabajo, pero este lo sobrepasa ¡Felicidades Ranma y su equipo! Démosle un aplauso por favor—el director aplaudió y detrás de ellos el resto.

Shinnosuke fue el primero en salir de la sala, ni siquiera me felicitó— ¡Buen trabajo, Shampoo! —dije a la mujer.

—Ganaremos los dos siguientes —respondió, guiñándome un ojo y volteando la cara después a Tendo, que se encontraba junto a mí. Cuando todos salieron y me quedé con mi equipo, ninguno decía nada— ¡Muy bien, equipo! Vayan a sus lugares y relájense un rato, después de la comida les indicaré cuando iniciamos el proyecto y los proveedores que nos apoyarán. Yuka e Hiroshi se miraron y asintieron con la cabeza, se fueron, fingiendo demencia, pero Tendo se quedó ahí.

—Saotome, yo…

No la dejé hablar, caminé hacia ella observándola fijo, Tendo pareció asustarse, porque comenzó a dar pasos hacia atrás hasta que cayó sentada sobre una de las sillas con respaldo alto y ruedas en la base. Me apoyé en los brazos de la silla y la hice chocar con la mesa, acerqué mi rostro al de ella y la miré de la peor forma, estaba realmente encabronado— ¿Creíste que no me iba a dar cuenta? ¡¿piensas que soy estúpido?!

—¡Saotome…! —quiso hablar, pero la interrumpí.

—¡Vi cuando Shampoo te decía que le daría la carpeta a Shinnosuke, de tu parte!

—¡Ella me la arrebató! ¡Traté de alcanzarla y no pude! ¡Intenté llamarte!

—¡Basta, Tendo! —apreté los dientes— no creas que no sé a qué amo sirves, puedes tratar de engañarme, pero no va a pasar ¡no conmigo! Voy a hacer que te arrepientas de esto cada día de tu vida— ella me miraba asustada, la veía respirar agitada, debió hacer un gran esfuerzo para armarse de valor y responderme.

—Estoy tratando de explicarte lo que pasó, pero ya veo que no importa lo que te diga ¡no vas a creerme!

—¡¿Y qué esperabas?! —le grité— en eso, ella frunció el ceño y casi pegó su frente con la mía.

—¡Despídeme entonces! —dijo enfrentándome.

—No pienso hacerlo ¡hasta que pagues por lo que hiciste!

—¡Entonces, renuncio! Prefiero servir mesas a trabajar con un energúmeno como tú —me empujó hacia un lado y salió enfurecida.

—¡Tendo! —le grité, pero ni siquiera se detuvo. Yuka entró en ese momento, algo temerosa.

—¡Ranma, es cierto lo que dice Akane! ¡no fue culpa de ella! Yo vi cuando Shampoo confesó que le había arrebatado la carpeta a Akane.

—¿Qué dices, Yuka?

—Akane no te traicionó, ella trató de arreglarlo…—Yuka continuó hablando, me contó todo lo que había pasado, me sentí terrible, después de todo, Tendo no era cómo yo pensaba.

Cuando pasé por su lugar, Tendo no estaba y nadie sabía dónde había ido. La busqué por toda la agencia, pero me dijeron que no había salido. No estaba en la oficina de Shinnosuke, luego se me ocurrió pasar por la oficina de Recursos Humanos. Entré sin llamar a la puerta—Tendo, ¿puedo hablar contigo? —estaba hablando con el encargado del departamento, me daba la espalda, no volteó a verme cuando la llamé; era lógico que siguiera enojada, no me contestaba. Exhalé— señor Hoshino ¿sería tan amable de dejarme hablar con la señorita un segundo?

El hombre de mediana edad, pero con aspecto avejentado gracias a sus canas y sus gafas pasadas de moda, sonrió pícaro, mirándonos con complicidad asintió con la cabeza y salió. Tendo ni siquiera se giró; me senté en una silla a su lado. Tomé aire antes de comenzar a hablar— Lamento haberte tratado de esa manera, yo…

—Ya no importa, renuncié. No tendrás que verme la cara de nuevo —seguía con los brazos cruzados y mirando hacia el frente.

—No quiero que renuncies…

—Muy tarde —me interrumpió.

—Yuka me contó lo que pasó. Me dejé llevar por lo que vi y…

—Saotome, de verdad, estoy muy cansada de todo esto. Quizá lo mejor para mí sea buscar trabajo en otro sitio.

—Está bien —no iba a rogarle tanto, pero sabía cómo podía hacer que cambiara de opinión— es una lástima porque por ganar el proyecto nos darían un bono, pero como ya has renunciado…

—¿Qué? —por primera vez, me miró.

—Sí, no puede otorgársete si no estás dentro de la empresa, y con lo de tu renuncia no creo que lo incluyan en tu cheque.

Me miró como si estuviera a punto de hacer un puchero, no sabía si iba a llorar, pero vi que respiró profundo y se mordió los labios— Yo…

Sonreí, el dinero siempre le había hecho falta y era su punto débil— No pensaba firmar tu renuncia de todos modos, ven, vamos a mi oficina. —Se levantó y caminó detrás de mí arrastrando los pies; aunque le hubiera pedido disculpas se seguía sintiendo mal, creo que me pasé un poco y descargué todo contra ella. Cuando llegamos a mi oficina estuvimos callados largo tiempo, hasta que me animé a hablar: —Me disculpo otra vez, no sé qué pueda hacer para resarcir la manera en la que te traté esta mañana.

—Está bien, de estar en tu lugar, también me hubiera puesto así, aunque yo si te hubiera dado el beneficio de la duda.

—Lo dices porque no te creí ¿cierto?

—Así es, aunque sé cómo podemos quedar en buenos términos y llegar a un acuerdo de no agresión.

Por primera vez desde que nos conocimos estábamos dialogando como dos personas coherentes y sin juegos, esto iba a ayudarnos mucho como equipo. Tendo me sorprendió, detrás de esa mujer de carácter explosivo, había alguien con una madurez…—Quiero que mi bono sea doble.

—¡¿Qué?!

—Me siento muy susceptible por lo que me has hecho y lo único que podría hacerme sentir mejor serían dos cheques.

—Solo van a darnos un bono por cabeza, no puedo pedirle otro más al director Kuno —expliqué.

—Supongo que me puedes dar el tuyo, ya que no lo necesitas y yo me siento herida —de un puchero salió una sonrisa malévola que sabía que se estaba guardando.

Era una maldita oportunista—Tendo, yo también ocupo el dinero, no eres la única en este mundo que lo necesita.

Ahora era a ella a quién no le importaba lo que yo dijera— Vende un traje.

—¡¿Qué?! ¡Jamás vendería uno de mis trajes! Son de marca y, además, los ajustan a medida. Seguro podemos encontrar otra forma como…

—Necesito mucho ese dinero ¡más que tú! Así que deja de portarte como mariquita y cumple tu parte.

Entrecerré los ojos, Tendo no era la chica inocente que yo creía, por lo menos no para eso— De acuerdo, lo haré… ¡pero será lo único! —resoplé— Ya tenía planes para ese dinero.

—¿Comprarte otro traje?

—No…aunque tú sí deberías hacerlo.

Torció el gesto y levantó la barbilla haciéndose la orgullosa— Pagaré mi alquiler atrasado y el de este mes, además de otras cosas. Es un placer hacer negocios contigo, Saotome.

—Sí, ya. Ve a tu lugar. — Yo odiaba perder dinero, había tenido la costumbre de ahorrar desde pequeño, en aquellas épocas cuando la pasábamos mal. Tendo se levantó sonriendo como si nada hubiera pasado y se volvió a su escritorio. La verdad es que la necesitaba, sabía bien cómo llevar un proyecto y ella era mi carta fuerte para ganar las siguientes campañas.

Tuvimos la reunión por la tarde y dividimos tareas para que lo del hotel comenzara a llevarse a cabo, Yuka e Hiroshi estuvieron felices por lo del bono. Teníamos que estar listos porque la siguiente semana nos darían el segundo proyecto y por supuesto, lo teníamos qué ganar.

Tendo y yo nos quedamos hasta tarde organizando lo de los proveedores que harían lo del hotel, le dije que no era necesario que lo hiciera, pero me dio la impresión de que estaba haciendo tiempo.

Todos se habían ido ya. Vi a Tendo salir y esperar en la entrada del edificio, estaba lloviendo desde hacía varias horas, ya que se había pronosticado un tifón. Esperé dentro de mi auto para ver lo que sucedía, no iba a quedarme con la duda, no después de lo que había pasado. Aunque Tendo no hubiera tenido nada qué ver con el asunto del robo de la carpeta, sabía que había gato encerrado.

Shinnosuke salía en su auto y se detuvo cuando Tendo le hizo una seña, yo estaba aparcado lo suficientemente cerca para darme cuenta de que el muy cabrón solo había bajado el vidrio y hablaba con ella que, en clara desventaja estaba de pie en medio de la lluvia en una posición vulnerable. No necesité saber lo que decían, era una situación similar a la que había visto en el hotel, ella lo buscaba siempre.

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—¡Shinno! —lo detuve cuando su auto pasó frente a mí, la lluvia amenazaba con arreciar y yo no había llevado sombrilla.

—¿Por qué no te has ido a tu casa? —me respondió de mala gana, ni siquiera me miró.

—Te estaba esperando, ¿podemos ir a tu apartamento o a otro lugar para hablar?

—Shampoo está en mi apartamento.

Tragué duro, sabía que estaba diciéndome las cosas así para hacerme sentir mal, puesto que seguía celoso por lo de Saotome.

—Entiendo. Shinno, quiero arreglar las cosas contigo; lo de Saotome…

—Hemos fijado una fecha para la boda —me interrumpió.

—¿Qué? No hablas en serio, me dijiste que lo de ella y tú…— su móvil sonó de pronto.

—Tengo que irme, mi prometida me está llamando. —arrancó el auto y se fue. Sentía el corazón despedazado.

—¡Shinno! —ni siquiera pensó en detenerse, me quedé ahí, mientras mis lágrimas se confundían con la lluvia, sintiendo que perdía al hombre que amaba a cada segundo.

Justo en ese momento, un trueno resonó por toda la ciudad, la lluvia se intensificó y me sentí abandonada. Otro auto se detuvo frente a mí— Sube. —era Saotome.

Reaccioné, cruzé los brazos sintiendo el frío en mi cuerpo— No, gracias. Voy a la estación.

—¡Estás hecha una sopa! Sube.

—No…

—¡Es una orden!

Subí de mala gana, me puse el cinturón y me abracé a mi bolso, esperaba que Saotome no se diera cuenta de que estuve llorando, no quería que supiera lo de Shinno, pero era inevitable, estaba en modo de autodestrucción; mi suerte de nuevo me lanzaba desde un precipicio.

—¿A dónde te llevo? —miraba hacia el frente, tuvo la decencia de no decirme nada.

—A la estación.

—Han cerrado varias vías por inundaciones en ciertas zonas.

—Entonces a la parada de autobús.

—A esta hora ya pasó el último. Te llevaré a tu casa ¿dónde vives?

—No es necesario que me lleves.

—Necesito que mañana estés temprano en la oficina, es el peor tifón en muchos años. Ahora dame tu dirección.

—No vivo cerca de aquí.

—Lo sé, pero no creo que tengas otra forma de llegar a tu casa hoy.

—Tardarías demasiado en llevarme y luego en volverte a tu casa.

Me miró con desespero, aunque su tono de voz se escuchaba contenido, creo que intuía que la estaba pasando mal, agradecí internamente ese gesto— ¿Vas a decirme a dónde te llevo?

—Es que…—dije tratando de contener el llanto lo más que pude, podía sentir que, en cualquier momento, el nudo en mi garganta se desharía, haciéndome tragar sangre.

—Entonces te llevo a mi casa —giró el volante para ir hacia la derecha.

—¡Adachi! —solté de pronto junto con un sollozo, Saotome era capaz de cualquier cosa, nunca se andaba con rodeos. Pensé que iba a hacer alguno de sus sarcásticos comentarios, pero solo asintió con la cabeza y me llevó hasta allá. No es que me avergonzara dónde vivía, bueno, solo un poco, es que era donde podía vivir, no podía pagar otro lugar. Me llevaba más de una hora llegar en tren al centro de Tokio, en auto eran cerca de cuarenta minutos. Agradecí que no hubiera tráfico, llegamos solo en treinta.

Durante el camino, Saotome no me dijo nada y yo tampoco a él, encendió la radio y escuchamos algo de música, de pronto entraban cápsulas del noticiero, por fortuna no tuvimos que desviarnos, y finalmente llegamos a mi apartamento. Se estacionó frente a la tienda de abarrotes— ¿Es aquí? —preguntó, mirándome.

—Sí.

—¿Tu familia tiene una tienda?

—No tengo familia—respondí sarcástica, él me miró muy serio, no tenía la culpa de que mi ánimo fuera el peor en esos momentos, se había molestado en llevarme. Traté de aligerar la situación, disculpando mi tono— Lo siento, alquilo el piso de arriba.

Se asomó apoyándose en el volante del auto, observando por la ventana hacia arriba. Alzó las cejas al ver el viejo edificio adornado con cables enredados que pasaban por fuera. Sonreí y resoplé un poco, tal vez se sintiera incómodo de estar por primera vez en su vida en un lugar como ese— Te agradezco el traerme hasta acá, debes irte antes de que se intensifique la lluvia.

Pareció no tomar en cuenta lo que le decía— ¿Dónde es la entrada?

—Es por aquellas escaleras —señalé los peldaños de metal a un costado del edificio, estaban por completo al exterior.

—Llévate mi sombrilla —dijo tendiéndome el pequeño cilindro de tela plástica negra, cerrado.

—No puedo estar más mojada que ahora. Por cierto, lamento lo del asiento.

Otra vez pareció no poner atención en mis disculpas y sacó otro tema— Te espero mañana temprano, hay mucho qué hacer.

—Gracias otra vez —dije haciendo una reverencia antes de cerrar la puerta y él asintió con la cabeza. Me llamó la atención que no arrancó el auto hasta que abrí la puerta de mi apartamento. Pensé que se habría quedado viendo el móvil, pero noté que hizo un cambio de luces como si se estuviera despidiendo. Me pareció extraño, pero no le di más importancia, la mitad del camino estuve pensando en Shinnosuke y lo que me había dicho. Esperaba que fuera una mentira solo para vengarse de mí porque mi equipo ganó el primer proyecto, o porque seguía pensando que me había acostado con Saotome. Tenía que hablar con él a como diera lugar.

Cuando puse mi bolso entreabierto sobre la mesa, noté que había un pañuelo con las iniciarles "R.S." no me di cuenta cuando Saotome lo colocó ahí discretamente, yo iba absorta sollozando. Sacudí la cabeza, no tenía tiempo para pensar, lo mejor era dormir, si es que podía.

El día siguiente transcurrió bien, pude llegar apenas al trabajo gracias al asunto de las lluvias del día anterior, trabajamos durante todo el día y por la tarde, casi en la hora de salida, tuvimos otra reunión con el otro equipo y los directores. Al terminar, Shampoo se levantó de su asiento— Aprovecho que estamos todos para anunciarles que Shinno y yo ¡hemos fijado una fecha para nuestra boda!

—¡Oh! ¡qué buena noticia! —comentó el director Kuno— ¡Demos un aplauso!

Todos aplaudieron, el padre de Shinnosuke apenas se enteraba y se encaminó a felicitar a su hijo. Algunos se acercaron a saludar a la pareja, yo observé desde lejos, había aplastado mi vaso de papel. Shinnosuke no había dejado de mirarme de forma seria, seguía molesto. Shampoo me lanzó un gesto burlón antes de abrazar a su "suegro" con su habitual actitud de lameculos.

Ahogué un sollozo y me prohibí llorar ahí mismo. La ventaja es que ya había dado la hora de salida y me fui casi disparada al bar Candy, pedí una jarra de cerveza, tenía pensado bebérmela completa yo sola y así lo hice, para mí ese primer litro de alcohol era como tomar agua mineral. Minutos después llegaron Yuka e Hiroshi, yo estaba hecha una piltrafa, no podía dejar de llorar. Mis amigos sabían que estaría ahí y trataron de consolarme un rato…después se pusieron alegres gracias a que decidieron acompañarme con una jarra de cerveza, pensaron que todo ese tiempo había estado llorando y ni siquiera había empezado a beber. Así que beber ahora en compañía me vino bien.

Hiroshi se disculpó y se fue después de eso, Yuka se bebió conmigo un vaso más y también se fue cuando se empezó a sentir mareada. Yo me disponía a seguir bebiendo cuando alguien se sentó en mi mesa, yo ya había pasado mi etapa triste, la alegre y me disponía a entrar a mi etapa de realidad alcohólica, o sea, empezaba a soltar verdades en un estado de media conciencia, reconociendo que estaba ebria, que decía solo estupideces y que mi vida era una mierda.

—¡Sssssaotomeeee! ¿vienes a darme más trabajo? No es momento o vomitaré sobre todo lo que me des.

—¿Estás bebida, Tendo?

—¡Hago lo que quiero en mi tiempo libre! —contestar de mala gana era mi especialidad estando ebria o no. Saotome me sonrió, estaba tan acostumbrado a mi actitud que ni siquiera se amedrentó, como solían hacerlo los demás.

—Si has decidido gastarte tu bono en eso ¿Cuánto llevas? —preguntó.

—Cuatro vasos ¡¿y?! —mentí.

—Es una vergüenza ¿emborracharte con cuatro vasos de cerveza? de amateur.

Comencé a reírme sin ganas— ¿Eres experto o algo así?

—Claro, mi padre era alcohólico y me hacía beber con él desde que tenía cinco años, fueron tiempos difíciles.

Me quedé helada, Saotome debía haber pasado por una infancia terrible, creo que con lo que me dijo hasta se me bajó un poco lo que había bebido. Lo miré con el rostro compungido— ¿En serio?

—No —dijo aguantando una carcajada—pero debiste ver tu cara cuando te lo dije. Comenzó a reírse en serio, yo solo bufé y traté de servirme otro vaso de cerveza de la jarra que estaba casi vacía. —No bebo cerveza, eso es para gente común. Yo bebo licor.

—Es lo mismo.

—¿Cómo va a ser lo mismo? ¿te quedaste sin neuronas, señorita cerveza? Voy a enseñarte a beber como se debe. ¡Mesero, dos vodkas por favor!

—Pero… ¿vodka? —yo no estaba tan convencida de tomar eso.

—Después cerramos con whisky, mañana hay que trabajar. Aunque creo que con el vodka vas a sentirte diferente.

Comenzamos a beber, con el vodka no sentí nada, de pronto me sentía como si no hubiera bebido, el whisky en las rocas me costó un poco de trabajo, pero Saotome insistió en que lo bebiera, creo que él también estaba un poco subido de copas, me decía cosas que ya no me molestaban, no sé si era porque a mí también se me estaba subiendo de más— …si Shinnosuke no te valora como empleada ¿crees que lo hará como persona?

—Sí me valora, por eso siempre era yo su segunda al mando.

—Ahora lo es Shampoo…y su prometida, también.

—¡Yo también era su novia…! Pero ya no.

—Su novia en secreto ¿verdad? —dijo con sarcasmo. Tan solo lo miré, no presté atención en ese momento a que se había enterado— Yo también salí con Satomi Ishihara, pero nadie lo supo— se rio, mientras yo solo le di un trago largo al whisky que me estaba tomando— ¿Por qué ya no eres su novia?

—¡Shampoo! —solté con obviedad.

—¿Te dejó por Shampoo? Ahora entiendo por qué Shinnosuke nunca podrá ganarme—rio de nuevo, ahora con suficiencia.

—¿Porqué? —pregunté.

—No es un hombre inteligente— alzó los hombros como si no tuviera importancia. Eso confirmó lo que yo siempre pensaba, Shampoo no era de fiar.

—¡Ahhh! Sí, pero él me quiere a mí y no a ella —lo justifiqué un poco— Shinno me ha dicho que no la quiere y que la va a dejar, pero primero tiene que demostrarle a su papá que puede ser el gerente general.

—¿Por eso querías que Shinnosuke ganara el proyecto? —de pronto su semblante se tornó serio, no tuve idea porqué.

—En parte sí, pero por otra parte nadie le iba a ganar a Saotome, porque es amigo del dueño del hotel —empezaba a desvariar, empezando mi etapa de ebriedad borrosa.

—¿Piensas que Saotome no puede ganar sin influencias?

—Nooooo… ¡Saotome es un crack! Iba a ganar de todos modos. Pero no le digas que te lo dije, porque es un engreído.

—¿No crees que Shinnosuke también es un engreído? te está usando.

Volví a sentirme triste, creo que ya no daba una e intenté defenderlo— Mi Shinno es muuuuy diferente a Saotome, él no me amenaza con correrme por tonterías. Saotome es un idiota, le patearía el culo de acero que tiene ¡por soberbio!

El tipo con el que estaba era muy guapo, me miró con sus ojos azules entrecerrados, creo que no le gustó lo que le dije— Ya me tengo que ir, te recomiendo que te vayas en taxi a casa.

—¿Ya te vas? ¡No, no te vayas! Quédate otro ratito… me vas a invitar ¿verdad?

Lo vi pedir la cuenta y el mesero se acercó con la nota. El hombre guapo que se parecía a Saotome ¿o era él? la miró, se levantó y la dejó caer sobre la mesa— Págame —dijo, cuando yo sujetaba el papel y miré la cuenta.

—¡¿QUÉ?! —grité, hasta la borrachera casi se disipó por completo, no creía que hubiera gastado esa cantidad. Levanté la cabeza y él se había ido. No tenía cómo pagar esa fuerte cantidad — ¿Qué hago qué hago? —miré para todos lados, casi todo el mundo se había ido, no quedaban chicos ahí que pudieran invitarme, solo una pareja en una mesa lejana y… ¡sí! Mi salvación, siempre se escondía cerca del bar para vigilarme— ¡Gosunkugi!

—Akane… ¿quién era ese hombre con el que estabas? —preguntó ansioso y a punto de hacer un berrinche.

—No lo sé… ¡no importa! Necesito que me ayudes hoy más que nunca.

Dio un paso hacia atrás, respiró hondo levantando el pecho y puso una distancia de un brazo entre nosotros—Akane, solo estoy aquí porque he venido a decirte que… ¡no podemos vernos más! —hizo un gesto dramático y su voz pareció quebrarse, pero no le di importancia alguna.

—¿Puedes prestarme dinero para pagar la cuenta?

Me miró confundido, estaba segura de que estaba a punto de decirme que sí, siempre lo hacía. Pero su reacción fue contraria—¡No Akane! ¡No más! mi psicólogo dice que solo me usas, que debo alejarme de ti.

Entorné los ojos—Si es así, entonces ¿por qué me estabas espiando?

—¡Por que te amo! ¡y no puedo estar un solo día sin verte!

—Entonces ayúdame y paga mi cuenta. Te prometo que te lo devolveré —insistí. Gosunkugi me miraba asustado, luchaba contra sí mismo, pensé que le daría un ataque porque comenzó a temblar y después a balbucear sin sentido hasta que me gritó.

—¡Aprendo a decir que no! ¡NO! Me importo a mí mismo y me amo a mí mismo ¡No, Akane! —decía ese ridículo mantra mientras caminaba hacia atrás. Yo me acercaba a él y más se asustaba, es que era mi única opción.

—Gosunkugi, hazme este favor, ¡prometo que será la última vez! Puedo quedarme hoy en tu casa, si quieres —Jamás me había acostado con él, creo que se hubiera venido de solo pensarlo. A veces dormía en su casa y él me observaba toda la noche, cuando yo despertaba, él estaba dormido en una silla frente a la cama. Yo salía sin la menor preocupación de no hacer ruido, sabía que no despertaría, y me iba a casa.

Ahora el chico gritaba como si yo fuera una aparición, de pronto el gerente salió al escuchar el alboroto— ¿Qué es lo que pasa aquí?

—El señor Gosunkugi pagará mi cuenta; debo irme ahora ¡hasta luego! —tomé mi bolso y salí a toda prisa de ahí.

—¡Nooooooo! ¡Akaneeee! —lo escuché gritar antes de subirme al autobús.

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¡HOLA! Gracias por seguir leyendo esta historia. Como siempre aprovecho el espacio para agradecer a mis betas Sailordancer7 y Sakura Saotome, quienes me ayudan a que los capítulos queden lo mejor posible. Ambas están con un fic en proceso Cherry Blossoms y Por un Sueño, respectivamente. Así que vayan a dejarles un review que todo se está poniendo muy interesante.

Tengo la creencia de que el universo "escucha" y devuelve lo que deseamos, es por eso que doy tantas veces las gracias en este apartado o cuando me escriben en mi página de Facebook de Susy Chantilly, ¡me gusta comentar con ustedes! No spoilers, porque si no, que chiste. Ahí los leo también.

Vamos ahora al fic. Me dijeron que se divirtieron mucho con el capítulo anterior, me encanta saber cuando algo que escribo les genera una emoción. A la persona que me preguntó si tenía algo que ver con el tema de marketing y diseño, pues sí, efectivamente soy diseñadora industrial, así que ese tipo de investigaciones son parte del proceso creativo. Obvio no como Ranma, eso ya es más extremo y bueno tiene su por qué, además de que es un fic y hay que inventarle más drama.

Respecto a este capítulo, sé que muchos se siguen preguntando el porqué Akane no hace algo, por qué deja que la traten así y tal. Es de los comentarios más mencionados en los reviews, y bueno, solo tengo que decir que es parte de la trama, que, si lo analizamos un poco, vemos que Akane es una mujer enamorada que está severamente confundida, que su manera de reaccionar no es nada positiva, ya que busca en el alcohol cómo evadir su realidad. A veces no es fácil salir de una depresión, hay quién vive con ello durante toda su vida. Quién sabe si Akane logre salir de eso ¿ustedes qué piensan? Les agradezco sus reviews, ya saben que son la forma en la que me doy cuenta de que leyeron. No pido que escriban algo si no quieren, o les da pena, o no tienen cuenta en fanfiction. Pueden dejarme una letra, un símbolo, su apodo, su nombre, el nombre de su ciudad, para saber que existen y pasaron por aquí. En verdad es lo que me motiva a escribir, saber que hay alguien a quien le entretiene lo que escribo.

Agradezco la paciencia por no subir el capítulo la semana anterior, estuve muy ocupada, así que espero que les haya agradado lo que han leído hoy. Ya veremos lo que pasa en dos semanas más si todo va bien.

Alexandraaa417, Benani0125, batido de chocolate, , Karol Butz Molina, Lu chan87, Pauvishana, Yeka453, 1 Andrea11, Sakura Saotome, Elisa LJ, nancyricoleon, Daniela Valezka Avila Gallardo, Viviana Jurez, ilusion29, Sailordancer7, Bianka Sherlin, Grace, SARITAINMELOVE, Kuroidono2, Yoko, Sol, CHIQUI09, Nicky, Liz, Silvia, AkaneMX, Invitado, SoyunGirasol24, Invitado, Niomei, Invitado, Airyisabel, Bayby Face, Alicia, Peque T. Gracias por dejar su review, y tomarse un tiempo valioso para escribirme; si no los he mencionado aquí, sepan que aun así todos los comentarios me llegan a mi correo pero Fanfiction a veces no coloca todos en el muro, desconozco la causa, pero igual les agradezco.

Gracias a las Locas por el dios griego por siempre estar. A las páginas que comparten mi fic, Ranma Fanfics por siempre, Fanfics y fanarts de Ranma Latino, Mundo Fanfics Inuyasha y Ranma, creo que son todas, mil gracias por ese trabajo que hacen por mantener vivo al fandom. Por supuesto incluidos a los que recomiendan y comparten el fic.

Los leo muy pronto.

Susy Chantilly.