"Todos los personajes pertenecen a Rumiko Takahashi"
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"THE OFFICE"
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Capítulo 7
"La cuenta"
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Cuando abrí los ojos comencé a recordar el día anterior, reconocí mi habitación de inmediato, es que la persiana rota de la esquina superior hacía que los rayos del sol me dieran justo en la cara. El olor a humedad era el aroma característico de mi apartamento, la cabeza no me dolía, la borrachera no había sido tanta, según yo. Ni siquiera recordaba el transcurso de camino a casa, solo que subí a un autobús; lo importante es que había llegado de alguna forma. Recuerdo que hablé con Saotome, estuvo bebiendo conmigo, después…laguna mental, no recuerdo de qué estábamos hablando, algo de Shinnosuke. Me tomé un whisky, creo que ese fue el detonante…le dije que le patearía el trasero a mi jefe… ¡¿qué?! ¡¿se lo dije a Saotome?! Me cubro la cara con ambas manos, estoy casi segura de que lo hice ¡qué estúpida! Cuando bebo no controlo lo que digo. Espero que haya sido tan solo eso…tendré qué disculparme o hacer como que no me acuerdo de nada… ¡Sí, mejor!
Mi móvil suena y respondo sin ver quién es: —Diga.
—Akane
—¿Yuka?
—Se te hizo tarde de nuevo ¿cierto?
—¿Tarde? —me parece que aún no he despertado del todo porque no reacciono.
—Ranma está histérico y está preguntando por ti. — Al escuchar "Ranma" todos mis sentidos se ponen en alerta, me quedé dormida. Mi reloj despertador dice que falta un cuarto para las nueve. —Adelantaron la reunión para definir el segundo proyecto, es a las nueve y treinta ¿dónde vienes? —Yuka me hablaba bajo, se escuchaba nerviosa, Saotome debería estar echando fuego por la boca.
—¡Voy en camino! ¡no le digas que me llamaste! —colgué y me metí a la ducha fría, salí de nuevo en cinco minutos. Me vestí sin ponerme las medias, eché a mi bolso un labial, rímel y el polvo, me maquillaría en el tren o en el camino. Salí corriendo hacia la estación y de nuevo alcancé a subirme apenas al vagón. Llegué en cuarenta minutos a mi parada y corrí lo más veloz que pude hasta la oficina. Saotome iba a matarme y después a correrme, o si no lo hacía me dejaría trabajando hasta la media noche de por vida. Más valía llegar y esperar mi sentencia.
Pasé por recepción y escuché mi nombre, pero no puse atención. No me acerqué a mi lugar, primero llegaría al de Yuka, que no quedaba a la vista de Saotome y me maquillaría ahí. —Akane ¡son las nueve y veinte! —dijo Yuka.
—¡Ya lo sé! ¿Qué le dijiste a Saotome?
—No ha vuelto a preguntar por ti, pero no tarda. Pensaba decirle que estabas en el baño.
—Akane, te buscan —la tonta de la recepcionista se asomó y señaló a un hombre que me pareció conocido, era el gerente del bar Candy. El tipo caminaba buscándome entre las mamparas, tenía un papel en la mano ¿Gosunkugi no había pagado la cuenta?
—¡Mierda! —mascullé por lo bajo.
—¿Qué pasa Akane? —preguntó Yuka.
—Ese tipo viene a cobrarme la cuenta de ayer. Yuka ¡tienes que prestarme!
—Lo siento, Akane, no es día de pago, además de que ya me gasté lo del bono.
¡Maldición! ¿qué iba a hacer? Vi que el hombre se acercó hasta donde estaba Yuka y me escondí tras un escritorio.
—Buen día, señorita, usted conoce a la señorita Tendo, la he visto con ella en el bar Candy.
Hice señas a Yuka para que omitiera mi presencia—¡Ah! sí. Ella y yo somos compañeras, pero no ha llegado todavía a trabajar.
—Bien, supongo que no debe tardar, la esperaré por aquí entonces. Me debe dinero de la cuenta de ayer ¿sabe? Un amigo suyo me dijo dónde encontrarla.
¡El idiota de Gosunkugi! Iba a golpearlo cuando lo viera, pero ahora, algo se me tenía que ocurrir para salir de este nuevo lío… ¡Shinnosuke! Él era el que podía prestarme, puesto que era el único a quien no le debía dinero en la agencia, por extraño que parezca.
Me fui de puntillas hacia su oficina, pero Shampoo estaba en la puerta, discutiendo con su asistente. Desde ahí podía ver a Shinnosuke hablando por su móvil, pero no podía acercarme por culpa de la gata de su prometida. Respiré hondo y de pronto escuché que me llamaban— ¡Señorita Tendo! La estaba buscando. Vengo para que me pague la cuenta de ayer.
Me giré, el tipo del bar me había encontrado— Señor… ¿la cuenta, dice? —tragué duro, me había atrapado.
—Es una cuenta muy costosa y su amigo me dijo que usted se haría cargo. Si es tan amable de pagar…—me tendió el papel y vi la enorme cantidad llena de ceros.
Mi corazón latía a mil por hora, lo único que me faltaba es que un cobrador se presentara en la oficina y ahora estaba sucediendo, no había peor forma de evidenciar un vicio y la pobreza que esa— Lo lamento tanto, pero…no cuento con ese dinero en este momento —sonreí nerviosamente, el hombre alzó las cejas y después frunció el ceño.
—¡Pues no me iré de aquí hasta que me pague! —se cruzó de brazos y me miró con enojo, yo no sabía qué hacer, ya empezaba a llamar la atención de la gente que pasaba por el pasillo. Incluso Shinnosuke se asomó por la puerta de su oficina al notar que algo sucedía. Si él se enteraba no iba a poder darle la cara nunca más, nunca le gustó que yo bebiera y ahora debía una cuenta millonaria en consumo de alcohol. Que se enterara toda la oficina no me importaba tanto como que lo supiera Shinnosuke.
Justo en ese momento, se abrió una puerta cercana, era Saotome— ¡Tendo! ¿dónde demonios estabas? —gruñó— ven a mi oficina en este momento.
—La señorita no irá a ningún lado hasta que no me pague— dijo el hombre. Saotome enarcó una ceja.
—¿Quién es usted?
—Soy el encargado del bar Candy, y la señorita aquí presente se fue ayer sin pagar la cuenta, por eso vine a buscarla.
Saotome me miró con los ojos entrecerrados, debió verme la cara de súplica porque lo vi torcer el gesto y negar con la cabeza. Sabía bien que yo no tenía ni un yen partido por la mitad, había visto mi casa y era notorio que vivía al día. Resopló de mal humor— Tengo demasiado trabajo y no puedo detenerme por esto ¿cuánto le debe? —Saotome sacó del bolsillo interior de su saco azul una chequera de piel en color negro y se disponía a escribir sobre ésta. Era mi salvación.
El hombre del bar sonrió, cambiando de inmediato su semblante y su voz a un tono amable— Son cincuenta y cinco mil yens, por favor.
—¡¿QUÉ?! —Saotome se sorprendió de la cantidad que había escuchado— ¿por qué tanto?
—Las bebidas de ayer eran importadas, fueron las que solicitaron —respondió el tipo.
Saotome resopló otra vez y su mano tembló antes de colocar la pluma sobre el papel, tensó la mandíbula y apretó los labios mientras escribía— Tome —le dio el cheque al hombre quien lo tomó con miedo de que fuera a desaparecer— y no quiero verlo de nuevo por aquí, esta es una empresa seria y debe tratar sus asuntos donde corresponde, no vuelva a molestar a mi empleada.
—De acuerdo, señor.
—Y reservese el derecho de admisión en el bar Candy para la señorita Tendo ¿entendido?
—Pierda cuidado—dijo el hombre, sonriendo y haciendo a la vez una reverencia. Se retiró hacia la salida, en lo que yo miraba a Saotome con toda la gratitud y el terror que pudiera sentir. Aunque, que le pidiera al hombre que no me permitieran entrar al bar tampoco era algo que me hiciera muy feliz.
—Tendo ¡a mi oficina! —ordenó Saotome, con los ojos fijos en mí; estaba segura de que no solo iba a pedir que le entregara todo mi cuerpo, sino también mi alma y el aire que debía respirar por el resto de mi existencia. Estaba agradecida con él, me había salvado el pellejo, pero iba a tener que pagarle y yo estaba dispuesta…solo esperaba que no se enterara Shinnosuke.
Se puso de pie, en medio de la oficina y cruzó los brazos, pasaron varios segundos y no me dijo nada. Yo miraba cada rincón de la habitación, pensando en dónde iba a tomarme ¿en las sillas de diseñador? ¿sobre el escritorio con superficie de vidrio? ¿en su impoluta silla de vinil piel en color marfil, ergonómica de respaldo alto? ¿en su mesita de té? ¿de pie frente a su armario lleno de libros de diseño? ¿en la alfombra de la…?
—Tendo…—habló por fin.
Lo interrumpí, me estaba poniendo demasiado nerviosa, y no, no estaba lista para hacerlo en ese momento, tal vez cuando se hubieran ido todos, o en algún lugar cerca de ahí, tenía qué convencerlo—Voy a pagar, te lo aseguro, ahora no tengo dinero, pero puedo darte abonos, sabes que mi situación económica no es muy buena y…
—No vas a pagarme con dinero, sé que nunca me pagarías. Tenía destinada esa cantidad para algo más importante, es parte de mi ahorro, así que tendrás que hacer algo que valga la pena para mí.
Tragué duro, iba a cogerme seguro en ese mismo instante— ¿Entonces, quieres que yo…? —respiré hondo— ¿en dónde vamos a hacerlo? ¿o es que quieres que vayamos a un motel para que te pague?
Saotome enarcó una ceja y de pronto comenzó a reír— Tendo, no sé qué te imaginaste, pero si supones que voy a cobrarte con sexo, entérate que tengo estándares más altos. Con esa actitud no me sorprende que Shinnosuke se esté aprovechando de ti.
—¿Qué dices? —¿mi actitud? ¿estaba insinuando que yo me entregaba por dinero? ese tipo disfrutaba humillándome.
—Mira el lugar que te das por deber dinero de unos cuantos tragos. Si crees que es lo que vales…
Yo no iba a quedarme callada— Entonces estamos a mano ya que pediste licor caro —alcé el mentón y crucé los brazos, defendiendo mi pobre honor— para tu información, siempre hay caballeros interesados en invitarme —dije alardeando.
—Si yo fuera uno de esos caballeros de los que se "interesan", no ocuparías licor, solo necesitaría rentar una habitación para hacer que te olvidaras de todo —dijo con una sonrisa ladina que me hizo sentir muy incómoda. —Tu problema no es el no tener dinero, sino que no sabes atraer a la gente correcta que puede pagar tus cuentas, y si hablamos de tu forma de "devolver el favor" sigo dudando de que alguna vez hayas estado con un hombre.
Su comentario me desbalanceó un poco, ¿qué sabía él de con quiénes me había acostado? — No tengo porqué contarte mi vida íntima —espeté.
—Si te has enamorado de Shinnosuke, entonces puedo asegurar que n-u-n-c-a has estado con un hombre de verdad —remarcó el "nunca" con sorna.
Sonreí, creía que su arrogancia me intimidaría, pero se equivocaba— Y supongo que tú te crees un hombre. Más bien me parece que estuvieras celoso de Shinnosuke.
Saotome volvió a reír— ¿Celoso? ¡Ja! Prefiero a las mujeres que porten ropa que valga la pena arrancar y no que se caiga sola ¿Se te cayeron las medias en el tren camino a la oficina, Tendo?
¿¡Cómo se atrevía!? Estaba lista para defenderme, pero vio su reloj y me hizo callar en seco— Hablaremos de cómo me pagarás más tarde, ahora tenemos que enfocarnos en el segundo proyecto.
Olvidé por completo la discusión cuando me habló de la siguiente campaña ¡Claro! si ganábamos nos darían un bono— Te pagaré una parte con el bono.
Negó con la cabeza— Tenemos el proyecto prácticamente perdido.
—¿Qué? Ni siquiera sabemos qué es y ya te has dado por vencido.
Esbozó una media sonrisa— Eres muy positiva, pero desde ahora te digo que estamos fritos.
Yo no entendía nada— ¿Por qué?
—El otro equipo encontró al cliente; más bien, Shampoo lo sugirió.
—¿Y? —Shampoo no era tan brillante, era una cara bonita para los clientes, se daban gusto en las presentaciones solo por verle las tetas, pero era su única arma fuerte.
—El cliente es un antiguo pretendiente de Shampoo, y creo que sigue interesado en ella.
—Le será difícil ahora que está prometida con Shinnosuke, están juntos en el proyecto.
—No conoces a Shampoo. Es capaz de todo con tal de conseguir lo que quiere, lo siento por tu ex jefe, parece una buena persona.
Ahora Saotome se compadecía de Shinnosuke, no lo entendía. Esa mujer era una víbora, era obvio, aunque esos comentarios me hicieron sospechar más de ella— Si dices ya lo tenemos perdido ¿qué haremos entonces?
—Bueno, es que tenemos una probabilidad mínima de ganar…aún lo estoy pensando, y necesito que me ayudes con eso. Tengo un par de ideas en mente, nos quedaremos a discutirlo después de la reunión.
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Artículos para caza "El Pato" sería el cliente del nuevo proyecto por el que íbamos a competir. Era una empresa que vendía mucho a países extranjeros, así que se diseñaría la imagen para ese mercado. Durante la junta, Shinnosuke me lanzó un par de miradas, pero volvió a ignorarme. Le envié un mensaje:
—Por favor, déjame hablar contigo.
Shampoo salió antes de la sala de reuniones, excusándose de que tenía algo muy importante qué hacer, y entonces Shinno me respondió—: Estamos iniciando el nuevo proyecto y no es lo mejor que nos vean juntos ahora. Te llamaré esta noche.
No estaba segura de que lo hiciera, pero por lo menos me sentí aliviada de que tuviera la intención de escucharme. Cuando estaba por guardar el móvil, noté que Saotome me miraba de reojo, luego miró a Shinnosuke, quien se acomodó en su silla y fingió mirar hacia otro lado. Volví a pensar en lo que Saotome me había dicho, que Shinno no era un verdadero hombre ¿por qué no lo sería?
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Me reuní con mi equipo al terminar la reunión, no tenía muchas ganas de hacer esa campaña, presentía que sería en vano, pero aun así tenía que demostrar que era el mejor. Lo había hecho con todo en la vida, ese era un trabajo más, pero me molestaba la actitud del idiota de Shinnosuke, me acostaría con Tendo solo por joderlo, además de que la mujer está buenísima. Ya llegaría la hora en que me cobraría el plan que su novia había tramado para hacerme perder esta vez.
—¿Iremos de caza? —dijo Hiroshi emocionado. Seguro creía que su videojuego de guerra se volvería realidad.
—¿A un campo de tiro? —preguntó Yuka— justo esta temporada salió ropa estilo militar.
—No— respondí cansino— El Pato ha mantenido su imagen desde sus inicios, quiero que investiguen por qué, y que hagan una propuesta sobre lo que ya hay.
—¿Y la innovación? —preguntó Tendo.
—Si investigas te darás cuenta de que no es algo que les guste. Ahora hay que trabajar en eso, mañana espero propuestas de diseño en mi escritorio, no será un proyecto sencillo de ganar. —Todos asintieron y se retiraron. Llamé a Tendo de nuevo a mi oficina.
—Dime, Saotome.
—Tengo ya la manera cómo me pagarás lo que me debes —Se ruborizó un poco, seguro al recordar la conversación de esa mañana— Me pagarás con trabajo.
—¿Por qué no me sorprende? —respondió.
Sonreí y saqué un cuaderno forrado en cuero de color café— Esta es mi agenda, tú vas a llevarla de ahora en adelante, responderás los correos que no sean relacionados con la Orochi y tomarás absolutamente todas mis llamadas. Te cobraré un yen por actividad que hagas para mí.
Tendo no estaba muy convencida— ¿Quieres que sea tu asistente personal? Estás loco.
—También mi asistente dentro de la empresa, si respondes a todas las llamadas, pues…
Sabía que iba a replicarme— ¡Eso es injusto, tendría que estar de tu asistente por más de un jodido año!
—Depende de lo que trabajes, es tu decisión y el cómo te organizas, porque con un simple acostón, me quedarías debiendo otra vez —reí.
Tendo echaba humo, me divertía verla así—¿Piensas que no tengo más trabajo? Debo cumplir con lo del proyecto nuevo ¡y lo del anterior!
—Puedes intentar llegar más temprano, así aprovecharás mejor el tiempo. ¡Ah! y lleva la cuenta, te sirve de entrenamiento financiero —el teléfono comenzó a sonar— Puedes comenzar desde ahora…si son chicas, invéntales algo. No puedo salir ahora con ninguna de ellas, estoy bastante ocupado.
Tendo me miró con los ojos entrecerrados, tomó el teléfono— ¿Diga?
—Oficina de Ranma Saotome —recalqué por lo bajo, Tendo entornó los ojos.
—O-f-i-c-i-n-a de Ranma Saotome —dijo, mirándome con desdén —…está muy ocupado, no podrá llamarle, hasta luego. —colgó.
—¿Quién era? —pregunté.
—Una tal Tsuneko.
—Debes hacerlo mejor, volverá a llamar. —justo en ese momento, el teléfono sonó de nuevo— seguro es Tsuneko, enruta la línea a tu lugar y solo pásame las llamadas de la Orochi. Gracias, Tendo.
Bufó, saliendo molesta y dando pasos firmes hacia su lugar.
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¡Maldito Saotome hijo de las mil putas! Me tomó como su asistente para pagarle lo de la cuenta del bar Candy. Muy apenas saco mi trabajo adelante y se le ocurre darme más. Perdí la última llamada, un yen menos, y ¡tenía que reunir 55,000! Deseé con todas mis fuerzas que en ese momento cayera un rayo en la cabeza de esa bestia, porque no podía llamarlo de otra manera.
Abrí su agenda, tenía una letra espantosa, entendía poco de lo que decía, así que además tendría que descifrar jeroglíficos. Había escrito muy poco para ese día, así que abrí mi correo. En unos segundos tenía más de mil, muchos de ellos eran basura, así que comencé a eliminarlos y a apuntar la actividad para sumar mis yens, no iba a trabajar de más. Pronto me vi interrumpida por otra llamada de la tal Tsuneko.
—Ya le dije que no lo puede atender, está en una reunión de negocios, llame otro día —colgué, y el teléfono volvió a sonar— ¿Diga? —escuché una voz masculina:
—Tienes que decir: "Oficina de Ranma Saotome" llamé para ver si lo estabas haciendo bien, no quiero estarte supervisando —era el estúpido de Saotome.
—¡Pues no me llames y déjame trabajar! —respondí.
—No me hagas hacerlo, entonces. Esta llamada no cuenta, así que no la anotes —colgó.
¡Arrrrgggghhhh! Quería matarlo. El teléfono sonó durante todo el día, todas eran mujeres diferentes y todas insistían hasta tres veces para hablar con él. Apenas llevaba una veintena de llamadas y ni siquiera me había movido de mi lugar. De nuevo me quedaría hasta tarde a trabajar.
Llegué a casa a las diez de la noche, como siempre, muerta de cansancio. Recibí la llamada de Shinnosuke.
—¡Shinno!
—No puedo hablar mucho, salí del apartamento, pero debo volver, Shampoo me está esperando.
—Solo quería aclarar las cosas con respecto a Saotome. —Lo escuché suspirar profundo, su voz, aunque la escuché algo hermética, sentí que se suavizó.
—Te creo.
—¿De verdad?
—Sí, Shampoo me contó que Saotome es un excéntrico. No dijo nada más, ella piensa que sí tuvieron algo que ver…pero decidí creer en ti.
Sentí un alivio satisfactorio en mi corazón, estaba feliz— Shinno, sé que eres quien merece el puesto, has trabajado muy duro para obtenerlo…te extraño.
—Yo igual —escuchaba su andar rápido y la forma de bajar la voz cuando me contestaba.
—¿Podremos vernos? —tenía la esperanza de volver a estar en sus brazos.
—Es complicado ahora, ya te lo dije. Te llamaré en cuanto pueda.
—Te quiero…—no me escuchó, ya había colgado. De todos modos, me sentía satisfecha, que Shinnosuke confiara en mí, me daba fuerzas para seguir.
A la mañana siguiente llegué a la oficina a las siete y treinta, pude avanzar con mi trabajo atrasado y los correos de Saotome, pero en cuanto dieron las nueve y diez, el teléfono comenzó a sonar, además, Saotome me pedía que le comunicara con posibles clientes y proveedores. Miré mis apuntes, apenas y llevaba cincuenta yens, me llevaría años en llegar a los 55,000. Tenía que encontrar una forma de conseguir dinero y hacer adelantos, o estaría como esclava de mi jefe de por vida.
Por la tarde, las llamadas seguían, tuve que comer en mi lugar ¿esas mujeres no tendrían más opciones? Algo se me ocurrió y vería si funcionaba. En cuanto sonó el teléfono, respondí con mi voz más fingida y plana que nunca— Oficina de Ranma Saotome…
—¿Está Ranma?
—¿Quién lo busca?
—Yoshiko.
—¿Para qué asunto?
—Nos encontramos el otro día, intercambiamos teléfonos para vernos de nuevo y nunca me llamó, por eso quiero hablar con él.
—El señor Saotome tiene otro tipo de preferencias, quizá por eso no la llamó.
—¿Cómo? ¿Quiere decir que él es…?
—Discreto. Entenderá que la sociedad japonesa puede ser muy dura con este tipo de asuntos. Le aconsejo señorita Yoshiko, que no llame más. Le deseo buena suerte. —No tuve qué decir otra palabra, la mujer colgó de inmediato. ¡Mi plan había funcionado! Una menos; así lo hice en delante, y las llamadas comenzaron a cesar. Ahora podría enfocarme más en sacar mi trabajo y una que otra necedad de Saotome.
Una mujer llamó de nuevo y le dije lo mismo, aunque ésta no reaccionó igual:
—¿Me está diciendo que mi Ranma tiene gustos impropios?
—Así es, señorita Nodoka. La sociedad japonesa suele ser muy dura con esos asuntos, lo mejor es mantener la discreción…
—¡No puede ser! ¡Ranma es un hombre entre hombres! —chilló la mujer y colgó el teléfono. Yo estaba demasiado ocupada para preocuparme por lo que pensaran de mi jefe, seguro me agradecería que dejaran de molestarlo. Unos minutos más tarde, me gritó desde su lugar hecho una furia:
—¡TENDO! ¡¿Qué es lo que estás respondiendo a mis llamadas?! —Todos se asomaron por sus cubículos, Saotome me hizo una seña para entrar a su oficina y cuando lo hice, cerró de un fuerte portazo.
—Solo trataba de desilusionar a las chicas un poco para que dejaran de llamar, me quitan mucho tiempo…
—¡LE DIJISTE A MI MADRE QUE YO ERA GAY! —gritó. La furia en su rostro se transformó en preocupación, se veía bastante alterado. Se llevó las manos a la cabeza y se revolvió el cabello.
—¿Tu madre? ¿por qué te llamaría a la oficina si tiene tu número personal?
—¡Estaba ocupado! ¡Ahora piensa que me gustan los hombres y todo por tu culpa! ¿Qué voy a hacer? ¡¿qué voy a hacer?! —me sorprendió ver a Saotome perder los estribos por algo tan simple.
—Lo siento, no sabía que era tu mamá…además no es algo tan grave, ni que eso fuera cierto —dije tratando de relajar la situación.
—¿Qué no es grave? ¡¿qué no es grave?! No conoces a mi madre, es capaz de atravesarme con su katana si duda de mi hombría.
—No entiendo por qué tanto escándalo por eso…
—¡Obviamente no lo entiendes! Tendremos suerte si no se presenta aquí ¡o en mi apartamento! —su móvil sonó— ¡Es ella! Debo relajarme, no pasa nada, no pasa nada…—inhaló y exhaló un par de veces y respondió— ¿Mamá? ¡No! Te digo que fue una mala broma de los de la oficina, ya sabes que soy el nuevo… ¡Sí me respetan! soy el gerente de marketing… ¡no voy a darte nietos para demostrarte que soy un hombre, mamá! Fue una tonta broma…Sí, voy a hacer que d-e-s-p-i-d-a-n a quien hizo esto —esta última frase la dijo mirándome con desdén. Sí, otro para ti, te llamo después —colgó— Te ganaste tu despido, Tendo.
Yo estaba plantada frente a él, con toda tranquilidad— No puedes despedirme.
—¡¿Cómo de que no?! ¡Mi madre casi me corta la cabeza por tu culpa!
—Si me despides, no podré pagarte lo que te debo. Te quedarías solo con Hiroshi y Yuka y tendrías que hacer todo el trabajo, además del mío.
—¡Descarada! —soltó, supuse que se contuvo porque le vi intenciones de irse sobre mí, pero dio media vuelta y se recargó en su escritorio— ¡Vete de aquí! Y si vuelves a inventar algo que atente contra mi hombría, encontraré la forma de vengarme.
Sonreí un poco— Ya no me da miedo, me tienes como esclava, así que no sé qué más pretendes hacer.
—¡Largo! —dijo, y yo regresé a mi lugar, riéndome a carcajadas.
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El segundo proyecto resultó ser un dolor de cabeza, tal y como lo pronosticó Saotome. El cliente pedía pruebas y ninguna era aceptada, todo desde que el mismo dueño se presentó en la agencia un día. Era un hombre chino, alto, de cabello liso y negro que le cubría la espalda. Usaba unos lentes redondos y muy gruesos, parecía ser muy cercano a Shampoo, ya que la tomaba de la mano mientras charlaban y ella reía como tonta. Tenía suerte de que Shinnosuke no estuviera, esa mujer así se las gastaba, coqueteando con quién se le pusiera enfrente. Cuando nuestro equipo entró en la sala de reuniones, el tipo soltó a Shampoo y se levantó—¡Saotome! ¿tú aquí? ¿no te quedó claro cuando te pedí que te alejaras de Shampoo? ¡Ahora la sigues!
Saotome sonrió de medio lado—Gusto en verte de nuevo Mousse, trabajo en esta agencia.
—¡Debes renunciar! ¡No puedes estar cerca de Shampoo! —amenazó el chino.
Me pareció extraño, quizá Saotome hubiera tenido algo que ver en el pasado de esos dos. Shampoo sonrió ladina, aprovechando que la atención de los hombres estaba sobre ella— Parece que a Saotome le gusta seguirme a donde voy. No es mi culpa, Mousse—refirió con falsos aires de inocencia.
—Shampoo está prometida en matrimonio con el dueño de esta agencia ¿lo sabías, Mousse? —respondió Saotome. Shampoo se puso blanca como un papel y Mousse abrió la boca como si fuera un buzón.
—¿Es cierto eso, mi Shampoo? —Mousse habló con la voz entrecortada, como si fuera a llorar y la tomó por las manos, mientras Shampoo desviaba su mirada a otro lado.
—Es una larga historia, Mousse. No puedo contártela ahora.
—¿Por qué mi Shampoo? —dijo el tipo a punto del llanto.
—Han fijado una fecha, tengo entendido —Saotome trataba de echar más sal a la herida, mientras Shampoo fruncía el ceño y le hacía gestos a mi jefe, que se notaba que contenía la risa— Y cambiando de tema, Mousse, tenemos propuestas para ti y tu empresa. Tendo, ¿por qué no se las muestras?
Me acerqué y le mostré varios bocetos, el hombre se ajustó los lentes y las revisó mientras hacía pucheros— Son interesantes —dijo Mousse— pero no sé si esté listo para decidir ahora.
Shampoo se levantó como ráfaga y le pegó los pechos al tipo— Mousse, tengo qué hablar contigo sobre esto, yo también tengo cosas qué mostrarte. —De inmediato, el tal Mousse pareció abandonar sus pensamientos y centrar todo en Shampoo.
—Podemos ir a comer ¿te parece? —dijo el señor "Pato" a la china.
—¡Por supuesto! La Orochi paga —con una risita ridícula, el tipo cambió su semblante y salió del brazo de Shampoo muy feliz. Todo el equipo nos quedamos en la sala sin nada qué decir. Esto no iba a ser nada fácil.
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Pasó otra semana, Saotome casi no me dirigía la palabra por el asunto de la llamada con su madre, supongo, además de que estaba muy estresado por el proyecto, tanto que nos pidió a Hiroshi, Yuka y a mí que investigáramos lo que estaba haciendo el otro equipo.
—¿No te parece que estás haciendo lo mismo que ellos hicieron en el proyecto anterior? —jamás debí mencionar eso; Saotome me miró como si fuera a quemarme con los ojos.
—¡Yo jamás robaría una idea! Tengo más capacidad que todos en esta agencia junta, Tendo. Pero si nunca has estado en una guerra, es que no entiendes ¡que debes saberlo todo sobre tu enemigo!
Decidí no hablar más y volvimos todos a nuestros lugares de trabajo. Ese día logré salir a un horario normal, iba caminando por la acera hasta que escuché unas voces discutir, eran Shinnosuke y Shampoo. Parecía que habían peleado, Shinno salió del edificio con un terrible humor, Shampoo corría tras él excusándose de algo, le decía que estaba malinterpretando las cosas, que Mousse era solo un cliente. Shinnosuke me vio y adelantó sus pasos para acercarse a mí— ¡Akane! Justo quería verte ¿podemos ir a tomar algo?
Me pareció muy extraño que Shinnosuke me hablara frente a Shampoo, pero también deseaba verlo, así que no le di importancia— ¡Sí! —respondí. Shampoo se quedó de pie con la boca abierta.
—¿Te vas a ir con ella? —preguntó Shampoo a Shinno. Él se giró para verla una última vez e ignorarla para caminar junto a mí.
—Vamos, Akane —dijo, tomándome del brazo para avanzar. Escuché a Shampoo decir algo en chino, seguro maldecía, y Shinno y yo apresuramos el paso hasta llegar a un bar que estaba a un bloque de ahí. Ni siquiera entramos. —Lo siento, Akane, no puedo hacer esto —bajó la mirada y resopló, estaba pensando en Shampoo— Tenemos problemas, este proyecto me tiene por completo desenfocado… peleamos todo el tiempo.
Como una tonta, traté de aprovechar la situación— Entonces hablemos, toma algo conmigo, te hará bien distraerte un poco…
—¡Es que no puedo distraerme! —la respuesta de Shinnosuke fue más que clara, estaba rabioso, más inseguro que nunca, y todo por la estúpida de Shampoo. Creo que Shinno notó que se había pasado al hablarme así, se disculpó de inmediato— Perdóname, no puedo inmiscuirte más en esto. Ya mucho has pasado por mi culpa— acarició mi mejilla, y yo sentí que el corazón palpitaba cada vez con más fuerza por él.
—Shinno, yo…
Su móvil sonó, él retiró la mano de mi rostro y miró la pantalla— es Shampoo, tengo que irme. —Ni siquiera se volvió para verme, le contestó apenas dio unos pasos lejos de mí. Me sentí traicionada, dolida ¿por qué seguía ahí? Él corría tras ella a pesar de que era obvio que Shampoo se dejaba seducir por el tal Mousse. Shinnosuke se había convertido en un hombre que no conocía; jamás sintió celos cuando estábamos juntos, es que no tenía por qué, yo le era incondicional, además, yo no era una mujer como Shampoo, a quien todos los hombres veían y deseaban en su cama. Era eso lo que lo estaba matando, esa mujer acabaría con él, y es que a Shinno solo parecía importarle ella.
Me sentí tan tonta, decidí entrar al bar. Le debía el culo a Saotome, pero necesitaba que unos cuantos tragos me hicieran dejar de pensar en todo lo que estaba pasando. Me senté en una mesa y pedí una cerveza, ya no me importaba nada, iba a beber hasta perderme.
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Salí de la oficina una hora después del horario. El perder la nueva campaña me alteraba sobremanera, antes de ir a casa fui a por un trago, supe que habían abierto un bar muy cerca y me encaminé hasta allí. Entré directo al bar, pedí un escocés y cuando me lo sirvieron me giré para observar. Me sorprendí de ver a Tendo sentada en una mesa con varios vasos y una jarra de cerveza. Tomé mi bebida y fui hasta donde estaba, me senté frente a ella —¿No estabas en bancarrota? —me burlé. Levantó la cabeza, tenía los ojos hinchados, parecía que había estado llorando.
—Déjame en paz, Saotome.
—Si los del bar vienen a buscarte a la oficina, no habrá quien pague tu cuenta, ya me debes mucho ¿recuerdas? —La mujer ni siquiera me contestó, lo cual en ella era muy extraño. Tendo vivía para dar la contraria y replicar por todo. Entorné los ojos— No me digas que estás así por tu querido Shinnosuke ¿ahora qué te hizo? ¿quiere que le hagas la campaña para tener tiempo y estar con su novia?
—No quiero hablar del tema —dijo secamente mientras se servía más cerveza.
—¿Tienes con qué pagar eso?
—Saotome, tu compañía no me es grata en este momento. Quiero estar sola.
—Lo peor que se puede hacer es beber solo, terminas hecho una piltrafa. Beberé contigo, solo hasta que te termines eso y después te irás a casa ¿de acuerdo?
La vi resoplar, pero al final accedió. Me contó lo que había sucedido con Shinnosuke— ¿Por qué los hombres tienen que ser tan idiotas? ¿sufren por un par de pechos gigantescos que en la senectud parecerán sacos de arena arrastrándose por el suelo?
—No son solo los pechos, pero…en parte —respondí —no a todos los hombres les gustan tan grandes.
—¿A ti te gustan? —preguntó Tendo. Ya habíamos pedido un par de entradas y un postre para aminorar un poco los niveles de alcohol.
—No les hago el feo.
Tendo entornó los ojos— Claro, eres un cerdo como todos.
—Usas lo que tienes. Es lo que tienes que hacer ¿no lo haces para que te paguen la cuenta? A propósito ¿cómo lo haces? No tienes pechos grandes ni un cuerpo que digas: "¡wow!"
Frunció el entrecejo, aquí venía la Tendo que conocí— ¡Ah! pero es que tú eres el supermodelo. Te puedes ligar a quién sea.
Me reí— No solo eso, puedo hacer que cualquiera me pague la cuenta.
—¿Bebiendo junto a una mujer? Lo dudo.
El ego Saotome salió de lo más profundo de mi ser, para sonreír y demostrarle lo que yo era— Solo observa —miré hacia una mesa donde estaban tres chicas— Esa de ahí —Tendo se giró para verla. Era la más bonita del grupo, nada singular, pero resaltaba de sus amigas.
—Te mira, pero ya vio que estás conmigo, va a pensar que estamos juntos.
—Ya verás —observé a la chica y le sonreí, esta se volteó hacia otro lado, pero enseguida volvió a enfocarse en mí. Asentí con la cabeza a modo de saludo y de pronto las tres chicas reían y me miraban. El mesero se acercó— La señorita de aquella mesa pregunta si se refiere a ella —No le respondí a él. Miré a la chica de nuevo y asentí con la cabeza. De nuevo las chicas rieron, parecían animar a su amiga a que se acercara, no pasó mucho, cuando empezó a caminar hacia la mesa.
—No puedo creerlo —dijo Tendo apoyando la mano en la frente.
—No hables —dije. La chica se paró junto a mí y yo puse la mejor y más cautivadora de mis sonrisas —¡Hola! —saludé.
—Me estás mirando desde hace rato. Vengo a preguntarte por qué, siendo que estás con tu novia.
—¿Ella? Es mi hermana, es sordomuda. Tuvo un mal día y la acompañé a beber.
—¡Oh! M-u-c-h-o g-u-s-t-o —dijo la chica, gesticulando de manera exagerada. Tendo solo levantó la mano a modo de saludo—¿Estarás aquí un rato más? Puedes venir con nosotras
—Me encantaría, pero no puedo dejar a mi hermana sola —me cubrí la boca como si fuera a hablar en secreto— acaban de echar a mi hermana de su trabajo, debo pagar su cuenta, pero si sigue bebiendo así, el monto será muy alto. No podría invitarte unos tragos, me moriría de vergüenza.
—¡Eso no es problema! Puedo pagar yo misma mi cuenta —insistió la chica.
—No sería de caballeros, ni siquiera sé si podré pagar lo mío y de mi hermana —desvié la mirada fingiéndome decepcionado— Me da tanta pena, que no me atrevo a pedir tu teléfono para salir después.
La chica se sonrojó, era obvio que estaba más que embobada por mí— ¡Te daré mi teléfono sin problemas! Y si quieres puedo pagar por lo menos tu cuenta.
De nuevo fingí timidez— Sólo quería tu número, no es para tanto.
—Lo es ¿cómo te llamas?
—Ranma.
La chica pidió una pluma a una mesera que estaba cerca y apuntó su teléfono en una servilleta que me entregó— Aquí tienes, Ranma, me llamo Hiroko. Llámame.
—Lo haré — la chica volvió a su mesa, habló un poco con sus amigas sin dejar de mirarme. Pidieron la cuenta y se retiraron. En ese momento, el mesero que las atendía se acercó a la mesa. —La señorita de aquella mesa ha pagado su consumo, señor. Ha dicho que usted pagará lo de su hermana.
—Gracias —respondí. Tendo no cabía de la sorpresa.
—¿Cómo diablos lo hiciste? ¡una mujer te pagó!
—Te digo que todo está en usar lo que tienes. Inténtalo tú —sugerí.
—¿Yo?
—Sí, quiero ver cómo lo haces.
—Estando tú conmigo va a ser difícil, nadie querrá acercarse —dijo.
—Excusas baratas. Hazlo, anda. Es más, me pondré al lado de ti para hacerlo más divertido.
—¡No se vale!
—Demuestra que eres mujer, o seguiré pensando que eres un tipo con amplias caderas. —Torció la boca y comenzó a mirar en las mesas cercanas a la nuestra. Casi todos venían en grupo o en parejas, un par de tipos que parecían los perdedores más tontos del mundo, del mismo estilo, delgados, con cara de susto y nerviosos, parecían esperar a alguna chica que estuviera desesperada…y ahí estaba Tendo. Ella les sonrió desde la mesa, yo solo me recargué en el asiento, infiriendo el final del espectáculo.
Tal y como lo pensé, los tipos la evadieron al verme, incluso pidieron la cuenta y salieron a toda prisa del bar. Tendo puso una cara de decepción que me hizo carcajear.
—¿Por qué te ríes? ¡Me he quedado sin opciones! El resto de los tipos vienen con pareja. Debiste quedarte en tu lugar.
Suspiré, riendo un poco todavía— ¿Esa es la clase de hombres que eliges para conquistar? ¡Ahora entiendo por qué tienes problemas!
Tendo se encogió en el asiento, malhumorada.
—No entiendo cómo fue que lograste que Shinnosuke se fijara en ti. Deberías tener más confianza en ti misma, creerte bonita y que mereces más que esos enclenques, quizá así puedas conseguir un hombre de verdad que te pague la cuenta. —Tendo solo resopló. Tomé mi vaso y di un gran trago, esa pobre chica necesitaba bastante autoestima. Justo cuando coloqué el vaso en la mesa y aun tenía algo de licor en la boca, sentí mayor calidez en mi lado izquierdo. Tendo se había acercado a mí, se apoyaba con un codo en la mesa, mostrando el dorso de la mano sosteniendo su rostro, sonreía.
Tragué con esfuerzo el alcohol que aun me quedaba. Desde que conocí a Tendo la había visto sonreír muy poco…se veía diferente, ¡muy diferente! No sé si sería por la bebida, pero con esa pose parecía demasiado atractiva.
—¿Vienes solo? —preguntó. Ahora quería jugar ese juego conmigo, al quedarse sin nadie más.
—Sí —respondí, más con curiosidad, que por seguirle el juego.
—¿Cómo te llamas? —volvió a preguntar, ahora sus ojos se enfocaban en mí. Brillaban más de lo normal ¿eran acaso las luces del bar?
—Ranma.
—¿Te gustaría beber un trago conmigo…Ranma? —se acercó mucho más a mí, hasta que respiraba su aliento y se confundía con el mío. Con su mano derecha acarició levemente mi brazo y después recorrió con su dedo índice la parte superior de mi muslo hasta la rodilla. No podía quitar mi vista de ella, se humedeció los labios como saboreando su victoria. Mi corazón latía a mil por hora, deseaba besarla, cada segundo su boca me atraía, tentadora. No pude contenerme más y la besé, arriesgándome a su rechazo…pero no hubo tal. Solo duró unos cinco segundos y nos separamos. Nos miramos el uno al otro tratando de entender lo que acababa de suceder.
Lo que pasó un par de segundos después, no me lo creía. Ella me tomó por el cuello de la camisa y volvió a besarme, yo por supuesto hice lo propio y cuando ella abrió la boca para tomar aire, introduje mi lengua para profundizar el beso, lo que provocó que ella se colgara a mi cuello. No pude contener las manos y la estreché hacia mí, sujetándola por la espalda y la cintura. Nos detuvimos al mismo tiempo y me sentí desconcertado al instante, mientras todavía un apenas visible hilo de saliva me conectaba a su boca antes de romperse.
Nos soltamos y nos alejamos un palmo, no sé porqué mis manos comenzaron a temblar. Tomé con firmeza mi vaso con las últimas gotas de alcohol reposando en él y las bebí con ansiedad— Creo que ya hemos bebido suficiente —miraba al frente, no quería que ella notara mi evidente nerviosismo por lo que acababa de pasar. Yo no era ese tipo de hombre que cae con un beso.
—No estoy ebria —apuntó, sin dejar de mirarme. Volví a tragar duro y la observé de reojo, sus labios aun estaban hinchados y sus mejillas tenían un ligero color carmín, respiraba con dificultad, hubiera jurado que estaba excitada…igual que yo.
—¿Qué?
—Podemos ir a otro lugar…
—¡La cuenta! —ni siquiera había dejado que terminara de hablar y grité, alzando la mano y pidiendo la atención de cualquier mesero que estuviera cerca de ahí.
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¡Hola! Si has llegado hasta aquí, agradezco el que continúes leyendo esta historia. Agradezco a mi beta reader Sailordancer7 quien se encarga de hacerme todas las anotaciones necesarias para que el capítulo quede lo mejor posible, sin importar su carga de trabajo me regala un poco de su valioso tiempo, vayan a leer su historia "Cherry Blossoms" que está impactante, lo mismo que Sakura Saotome que su fic "Por un Sueño" está con todo el misterio aún sin revelar. Dejen su respectivo review.
Ahora vamos al fic… ¿otra vez me van a querer colgar por dejarlo ahí? ¿ustedes qué creen que vaya a pasar? ¿se hace o no se hace? Eso lo vamos a saber en el siguiente capítulo, pero me encanta leer sus reviews con sus teorías, muchas veces son muy atinadas, eso me emociona mucho.
Gracias a Sakura Saotome, Alexandraaa417, Elisa LJ, Benani025, Viviana Jurez, Niomei, Sary Topai, azzulaprincess, Karol Butz Molina, D-Infinity, Lu chan87, ojuan, Pauvishana, ilusion29, Bealtr, Bayby Face, Sailordancer7, Alicia, Silvia, AkaneMx, Liz, Daniela Valezka Avila Gallardo, Nicky, Grace, Peque T, Invitado, 1Andrea11, Nancy reyes, Invitado, SARITAINMELOVE, julietasarard, Paola Andrea 1. Gracias infinitas por dejar su review, de verdad es mi parte favorita después de publicar. Si me faltó alguien, recuerden que leo todo lo que me llega al correo.
Me han llegado reviews de otras de mis historias, también les agradezco mucho que se den el tiempo de leerlas, están todos los enlaces en el primer post fijado de mi página de Facebook Susy Chantilly, o en su defecto pueden encontrarlos en mi perfil de Fanfiction.
Gracias a las Locas por el Dios griego por siempre estar, a las páginas que recomiendan mis historias, mil gracias.
Quiero dedicar este capítulo a azzulaprincess. Te agradezco muchísimo el que me hayas escrito a pesar de todo; te mando un abrazo muy fuerte y quiero que sepas que me motiva saber que lo que escribo te da un poco de distracción. Deseo que el universo te llene de luz hoy y siempre.
Espero que les haya gustado el capítulo.
Los leo muy pronto.
Susy Chantilly.
