"Todos los personajes pertenecen a Rumiko Takahashi"

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"THE OFFICE"

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*NOTA: AL FINAL DEL CAPÍTULO SE ENCUENTRA LA PRÓXIMA FECHA DE ACTUALIZACIÓN PARA EL SIGUIENTE.

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Capítulo 10

EL FAVOR

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El viaje a Kyoto fue agotador. Papá y yo visitamos un par de prospectos de cliente para el siguiente proyecto, pero no logramos conseguir ninguno. —Quizá tengamos más suerte con algunos clientes que tuvimos años atrás. Te daré sus datos para contactarlos —mencionó mi padre, a lo que solo asentí. Estaba muy fastidiado, había trabajado mucho estos meses, antes de que sucediera lo de la sociedad con nuestra agencia y la Furinkan me sentía más libre. En realidad, Akane era la que se encargaba de hacer los proyectos, yo solamente los supervisaba. Shampoo sacaba la excusa de lo de nuestra próxima boda, para salirse la mayor parte del día, y entre Sayuri, Daisuke y yo teníamos qué ocuparnos de todo. Aunque con este nuevo proyecto, ella se había enfocado al cien, ni siquiera dejaba dar mi opinión, decía que lo tenía todo controlado, pero sus frecuentes reuniones con el tal Mousse me hacían sospechar.

Comencé a sentir celos, tenía el ligero presentimiento de que ellos tenían una relación más allá de lo laboral, que no era amistad y tampoco trabajo, parecía algo más privado y personal. Es que no hacía falta más que ver a Shampoo, era una mujer hermosa y con esa actitud de amazona que dejaba perplejo a cualquiera. Durante el viaje, intenté llamar a Shampoo pero siempre me mandaba a buzón y por las noches me respondía que estaba muy cansada y que hablaríamos a mi regreso. Sayuri y Daisuke eran los que me informaban sobre cómo iba el proyecto, a veces tenía que sacarles los datos a tirabuzón, se mostraban muy herméticos y cuando les preguntaba sobre Shampoo solían responderme de manera escueta.

Revisé las facturas de la tarjeta corporativa y efectivamente, a diario había un cargo en un restaurante para la Orochi, ese detalle definitivamente me hacía creer que había gato encerrado.

No era un estúpido, algo estaba pasando. Llegamos el fin de semana y Shampoo me dejó una nota en el apartamento diciendo que se quedaría en casa de su familia porque estaría revisando las invitaciones y se haría la primera prueba del vestido de novia. Resoplé, tenía que concentrarme en otra cosa para no actuar como un adolescente inseguro cuando la viera. Yo era un hombre que valía, exitoso, heredero de una empresa, tenía en qué ocupar mi tiempo y metas qué cumplir. Me recosté en la cama para revisar mis mensajes. Estuve tan atareado en Kyoto que ni siquiera los vi; seguro la mayoría serían de Akane, siempre tenía por lo menos tres mensajes suyos a diario.

Me llevé una sorpresa cuando vi que solo tenía un par de mensajes de ella. Uno era de buenos días y el otro, escrito al día siguiente deseándome que el viaje fuera productivo. Nada más. ¿Qué le pasaba? Habría estado bebiendo más de la cuenta, o habría dejado el móvil empeñado por una copa; sonreí, o tal vez Saotome la tendría trabajando a marchas forzadas…por lo que fuese, en definitiva, esta no era ella. Akane no era así, siempre estaba al pendiente de mí, incluso más que Shampoo...Akane es, sobre todo, comprensiva. Tenía una mujer que desearía cualquier hombre, no podía descuidarme un segundo porque todas las miradas estaban siempre enfocadas en ella; eso me mantenía intranquilo, desde que empezamos a salir no me sentía en paz, como me sentía cuando estaba con Akane.

Akane era satisfacción instantánea, era mi chica segura, la que siempre estaba ahí para subirme el ánimo y hacer que mi día mejorara inmediatamente. Le envié un mensaje, a veces solo necesitaba un poco de atención para mejorar mi día, y eso ella me lo daba:

Estoy de vuelta, nos vemos mañana en la oficina— escribí en un breve mensaje.

Por lo general, pasaban pocos segundos o minutos y ella me había respondido. No fue así esta vez. Me quedé dormido ideando la manera de proteger a Shampoo de ese odioso cliente, que seguro tenía segundas intenciones; desperté con el sonido de la alarma del móvil. Akane me había respondido a las dos de la mañana:

Ok, hasta mañana. respondió parca.

Fruncí el ceño, ¿qué le pasaba a esta chica? me pareció demasiado extraño su comportamiento, pero de nuevo me conformé pensando en que como siempre, estaría bebida, muy cansada o que no tendría saldo en su móvil. A quién debía cuidar, era a Shampoo.

Por la mañana, iba en mi auto, con rumbo a la oficina, estaba en la parte trasera del edificio esperando a que cambiara la luz roja, cuando miré el retrovisor. Akane se bajaba de un auto y subía a la acera ¿en serio era ella? Pude reconocerla por su ropa de siempre, sonreía ligeramente mientras se acomodaba el bolso en el brazo y cargaba una carpeta en la otra mano, se colocó un mechón de cabello detrás de la oreja como despidiéndose… ¿nerviosa? No, no podía ser, más bien era la torpe chica que yo había conocido, tímida con cualquier extraño. Me giré para ver al conductor del auto, pero no pude verlo, pasó demasiado rápido a un lado mío y se adelantó para dar vuelta a la derecha. Traté de alcanzarlo, pero otro auto se me adelantó. Decidí estacionarme ese día en la calle para alcanzar a Akane antes de que entrara al edificio.

—¡Akane!

—Shinnosuke —dijo, algo sorprendida. Vi que miró nerviosa hacia la puerta un par de veces antes de responderme— pensé que te vería en la oficina.

—Te vi caminando por la calle de atrás, me pareció extraño porque ese camino es contrario a la estación. También te vi bajar de un auto.

—Ah, es que…—no sé por qué, pero pensé que estaba algo asustada, vacilaba para contestar y me rehuía la mirada— pasé por unos impresos y… el proveedor, ¡sí…! el proveedor tenía algo qué hacer cerca de aquí, así que me trajo.

—¿Tan temprano? —indagué, observándola completa, tenía la sensación de que podía estarme mintiendo.

—Sí, se lo pedí de favor, Ranma me pidió que los tuviera listos a primera hora y tuve que llamar desde ayer…le debo al proveedor unos tickets de promoción.

—Ah. —respondí mirándola, Akane me sonrió, pero no me contuvo la mirada por mucho tiempo. Entramos juntos al ascensor y retomé la conversación cuando se cerraron las puertas, solo estábamos ella y yo— ¿Ya le hablas a Saotome por su nombre? Es tu jefe ¿se te ha olvidado?

Se mordió los labios antes de contestar— Sí, es para favorecer el espíritu de equipo.

—Algo raro ese Saotome ¿no? Supongo que te tendrá muy ocupada.

—N-no ¿por qué?

—Solo recibí dos mensajes tuyos…te extrañé.

Volvió a mirarme como siempre, con esos ojos brillantes y ese anhelo que era solo para mí. Sus mejillas sonrosadas que denotaban su candidez, toda ella me pertenecía. En ese momento, las puertas del ascensor se abrieron, Saotome nos miró a ambos por un segundo, primero observó fijo a Akane a los ojos, mientras, me escudriñó rápidamente— Buenos días —dijo hosco el tipo de la trenza, dándonos la espalda.

—Buenos días —le respondí, lo mismo que Akane, pero ella lo hizo en un tono bajo.

—Supe que no tuvieron éxito en Kyoto —Saotome trataba de hacer plática, estoy seguro de que trataba de intimidarme con su acertado comentario.

—Por desgracia, pero ya tenemos otros prospectos que visitaremos hoy en la ciudad. Lo bueno es que nos está yendo genial con este proyecto, parece que les llevamos la delantera, Ranma —apunté, regresándole su afrenta.

—Hemos visto a Shampoo esforzarse mucho con el cliente —"esforzarse" lo dijo con cierto tono que me molestó al instante, podría apostar a que estaba sonriendo, dio un sorbo a un vaso de café que traía en la mano; él conocía a mi prometida de tiempo atrás, de inmediato pensé que estaba haciendo conjeturas con esa aseveración— pero aún tenemos oportunidad ¿no es así, Akane?

Akane solo respondió afirmativamente con la cabeza, vi como Ranma le guiñaba un ojo, así que me apresuré en atraer la atención de la que era mi mujer— Por cierto, Akane. Uno de los clientes está buscando hacer un video promocional, no nos prometió la cuenta, pero sí quisiera enviarle algunas propuestas, esto es aparte de los proyectos de la competencia ¿podrías verlo conmigo? Si a Ranma no le molesta, por supuesto.

—En absoluto, puedo ayudarte dejando que Akane colabore contigo solo para eso, porque en lo demás que me compete, la segunda al mando es mía —dijo con suficiencia y muy seguro de sí ¿quién rayos se creía ese imbécil? Hablando de Akane como si le perteneciera; no había tenido suficiente con llegar a la agencia en ese puesto, sino que ahora quería quedarse hasta con el tiempo de mi mujer. No dije nada, pero mi rostro dejó muy claro que me había molestado su respuesta.

—Pasaré a tu oficina después del almuerzo, haré cita con la asistente —Akane estaba tratando de equilibrar la energía que se había puesto muy tensa en el lugar.

—Puedes ir a la hora que estés disponible, no es necesario que te anuncies —dije sonriendo y tocando levemente su hombro. Iba a vapulear la frente a Saotome para demostrarle de quién era propiedad Akane Tendo, pero en ese momento, el timbre del ascensor indicó que habíamos llegado al piso y salimos de éste con rapidez. Por fortuna, no había alcanzado a abrazar a Akane, porque como si de un hechizo se tratara, Shampoo salía del otro ascensor, hablaba por el móvil en mandarín, al verme, de inmediato colgó.

—¡¿Shinnosuke?! pensé que te tomarías el día de hoy para descansar.

—Soy el futuro dueño de la empresa, no puedo darme ese lujo —lo dije en voz alta, para que lo escuchara el estúpido de Saotome.

—Oh, bien. Qué bueno que estás aquí, necesito que apruebes un presupuesto —Shampoo me sonrió, coqueta y me tomó del brazo.

—Por supuesto, vamos ahora —mi prometida y yo nos adelantamos, dejando atrás a Saotome. Lo sentí por Akane, no merecía verme así con Shampoo, pero no podía mostrar debilidad ante mi contrincante. Ya la contentaría con algún mensaje de texto o una invitación, ella era mía, estaba para mí cuando yo así lo quisiera.

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El encontrarme con Shinnosuke me causó un poco de confusión, más cuando me dijo que me extrañaba. Yo también pensaba en él, pero confieso que desde que Ranma y yo teníamos relaciones, ponía la mente prácticamente en blanco y me dedicaba expresamente en llegar al orgasmo cada vez.

Me la pasaba bien con Ranma, estaba con él cinco o seis de los siete días de la semana. Los días laborales me dejaba en la calle atrás del edificio, para que nadie sospechara que andábamos juntos. Al salir, lo veía a un bloque de la estación y nos íbamos a su apartamento donde preparaba la cena y después de charlar un rato sobre la oficina, de nosotros, o de cualquier tontería, teníamos una sesión de sexo propia de varios capítulos del kamasutra, en la habitación que estuviera disponible.

Ranma me había ayudado mucho con el asunto de mis finanzas, no es que me hubiera pagado por sexo, empezó por revisar la cuenta de la universidad. Un amigo suyo de la misma institución investigó, y le dijo que alguien había manejado las cosas de modo que el dinero que yo aportaba era solo para pagar una cantidad de intereses exorbitantes, que no correspondían a mi deuda. La persona a cargo de ello fue despedida, pero se negó a decir quién le había pedido que lo hiciera. Yo no dudaba de Kuno, mas, al no tener pruebas no podía acusar a nadie. Mi cuenta había sido saldada desde hacía mucho y me regresaron lo que había dado extra, con eso pude pagar mis alquileres atrasados.

Aunque también Ranma se dio cuenta de que el señor Kubota, mi arrendador, estaba cobrándome parte de sus propios gastos de la tienda de abarrotes en mis servicios, por eso nunca podía pagar el recibo de la luz. Ranma amenazó incluso al señor Kubota cuando éste se molestó, por traer a un electricista a revisar el medidor.

—¡Oye, Tendo! ¿para qué has traído un electricista? ¡Sí se apagan los enfriadores te cobraré la comida que se eche a perder!

Ranma se plantó delante de mí, haciendo frente al hombre—Usted está abusando de la señorita Tendo, la hace pagar lo que usted gasta en la tienda de luz, siendo que ella no está en todo el día —espetó Ranma.

—¡Se atreve a difamarme!

—Se lo digo de frente y con evidencias. Ese cable de ahí viene de su medidor.

—Debe haber un error, yo no estaba enterado —dijo el comerciante, fingiendo inocencia.

Mi jefe era alguien que no se dejaba amedrentar, lo que dijo me dejó estupefacta, ni siquiera yo estaba enterada—También sé que vende mercancía extranjera, no declarada.

—¡De eso no puede acusarme! ¿Quién es usted? ¿su novio en turno? ¡Porque yo no permito esa clase de libertinaje en mi propiedad!

—Por supuesto que puedo acusarlo. Puedo traer a un inspector si sigue molestando a la señorita Tendo o si asume cosas sobre ella—no teníamos una relación, pero Ranma cuidaba mi honor como si de verdad yo fuera su novia— es libre de hacer lo que le plazca, así que no se meta con la señorita, o se las verá conmigo.

El señor Kubota se había puesto pálido, nunca lo había visto con ese gesto de miedo. Masculló por lo bajo y se retiró a su tienda. En adelante me saludaba forzadamente amable y jamás volvió a presionarme por la renta del mes, aunque tampoco volví a atrasarme.

Ranma me insistió para que me mudara de ahí, decía que podía conseguir algo mejor cerca de su casa, pero por mi historial, no podía acceder a un crédito nuevo, así que seguí viviendo en Adachi, a veces, un par de días a la semana.

Estando con él me mantenía entretenida, aunque tenía días malos donde volvía a pensar en Shinnosuke… es que era el único que me había querido, el único que se preocupaba por mí, el que me dio una oportunidad de empleo cuando nadie más me la dio, el que en ese momento vio mi potencial. Ranma lo notaba, porque me ponía de un modo tan depresivo que ni yo me aguantaba.

Ranma y yo jamás llegamos a un acuerdo de nada, como lo hice con Shinnosuke. Ambos sabíamos que lo mejor era que nadie se enterara de lo nuestro y así lo hacíamos…hasta que alguno sacaba a relucir cosas del otro y exponíamos una especie de reclamo. Yo se lo hacía notar a Ranma, cuando sus admiradoras en turno lo llamaban y yo les colgaba el teléfono… ¡es que me hacían perder mi tiempo! Lo mismo Ranma cuando el tema de Shinnosuke se ponía en la mesa. Ese día no fue la excepción; después de la reunión matutina con el equipo, me pidió unos ajustes a la bitácora e hizo su referencia— ¿Vas a hacerle el trabajo a tu "exjefe"? —dijo con tono de burla.

—No voy a hacerle ningún trabajo, solo me pidió revisar algo con él. Ya había trabajado en un proyecto similar, es parte de la agencia.

—Mira Akane, a mí no me importa que le quieras limpiar el suelo donde pisa, pero por lo menos deberías sacarle algún provecho como él lo saca de ti.

—¿Qué quieres decir?

—Que se me ocurre que es hora de que devuelva el "favor" que le hiciste y le robes el proyecto.

—Pero ¡¿qué dices?! Shinnosuke no nos robó nada, ¡fue Shampoo!

—Pues él tampoco te lo regresó, no lo defiendas.

—¿Cómo no quieres que lo haga si te estás poniendo al mismo nivel de Shampoo? ¿no eres tú el gran Ranma Saotome, el genio del marketing?

—Lo soy, pero ya estoy harto de que a todo me diga el cliente que no. Anda, ve con tu amiguito y sácale algo. Solo te advierto que a mí no me gusta compartir fluidos, así que ni se te ocurra meterte con él ¿entendiste?

—¿Por qué me dices eso? —no entendía por qué se ponía así, no tenía razón.

Me miró con desdén y se acercó a mí hasta quedar frente a frente— No te atrevas a jugar conmigo Akane, porque te advierto que no vas a salir bien librada de esto.

No pude evitar reír ante aquella vana explicación—¿Estás celoso?

Entornó los ojos y mantuvo su postura de hombre inalcanzable— No te emociones, como ya te he dicho, no me gusta compartir con perdedores como Shinnosuke. Jamás he probado las sobras de nadie, cualquier mujer que ha sido mía, lo ha sido siempre por entera.

Sus aires de suficiencia y su ridículo ego de casanova me hicieron enfurecer, prácticamente me estaba diciendo que yo era "una más" de las mujeres de su lista. Descargué toda mi furia escudándome en el asunto del proyecto, porque no quería que pensara que estaba celosa— ¡Eres un imbécil, Ranma! ¡Te portas como una persona completamente diferente a la que conozco! ¿cómo crees que vas a ganar el proyecto así? ¡Así no se hacen las cosas! —yo alzaba la voz y manoteaba, estoy segura de que toda la oficina nos veía discutir desde afuera. Siempre sucedía, no era novedad, pero esa ocasión me puso los nervios de punta.

Ranma se había quedado callado, comenzó a abrir los ojos cada vez más y más, hasta dibujar una sonrisa en sus labios—…una persona diferente ¡Eso es! Akane ¡eres una sabia! Olvida lo del robo del proyecto, ya me ocupo yo de esto —se levantó de su asiento y se dirigió a la puerta— si ganamos este proyecto te prometo un aumento de sueldo y una sesión intensa de sexo en tu posición favorita —dijo lo último en voz baja y salió de la oficina. No entendí lo que me trató de decir, pero cada vez que se le ocurría algo de la nada, temía que algo raro iba a suceder.

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Después del almuerzo, fui a la oficina de Shinnosuke, para mi suerte, Shampoo no estaba ahí. Toqué a la puerta y escuché su voz diciéndome que entrase.

—Hola —saludé. Me sentía un poco nerviosa, tenía mucho de no estar a solas con él. Se levantó de la silla y se acercó a mí, sonriente.

—Siéntate —dijo, invitándome al mullido sillón estilo Chesterfield de dos plazas que Shampoo había elegido cuando redecoró la oficina. Él se sentó muy cerca de mí, de nuevo me sentía algo tensa.

—Me dijiste que querías que revisáramos lo del video.

—Era una excusa, quería verte.

No me lo esperaba, hacía tiempo que Shinno no inventaba una excusa así solo para verme. Me conmoví— ¿de verdad?

—Claro. Solo necesitaba distraer a Saotome —volvió a sonreír y con cuidado puso su mano sobre la mía, me sentí estremecer —¿cómo has estado?

—Bien, algo de trabajo…—no se me ocurría qué decirle— ¿sabes? Ya logré pagar lo de la universidad…

—Akane ¿aún piensas en mí? —me interrumpió de pronto.

—Claro que sí, Shinno ¿por qué me preguntas eso?

—No lo sé, siento que pasas demasiado tiempo trabajando junto a Saotome. Estaba acostumbrado a que estuvieras conmigo; te vi discutir con él hace rato.

—Bueno, Ranma es algo impulsivo y ya sabes cómo soy yo, doy mi punto de vista ¿Tú estás bien?

—Sí, algo harto, necesito vacaciones…tengo tantas ganas de estar contigo ¿cuándo crees que podamos vernos? —me tomó de las manos y las acercó a sus labios para besarlas.

El corazón comenzó a latirme con fuerza, desde que Shinno se comprometió con Shampoo casi siempre yo era la que insistía para estar juntos. Pero de pronto a la cabeza me vino la imagen de Ranma, no sé por qué dudé— ¿Quieres que nos veamos en tu apartamento? —pregunté, aunque no estaba muy segura de lo que estaba diciendo.

—No, Shampoo podría enterarse.

Entorné los ojos— ¿Entonces dónde?

—Podemos ir al motel de aquí cerca…

El solo pensar en la idea de tener que ocultarnos otra vez me puso de malas. También con Ranma me ocultaba, pero por lo menos lo hacíamos en su apartamento. Solté mis manos de las suyas y me levanté— No lo creo, Shampoo podría enterarse.

—¡Akane! Por favor…

—Shinno, no quiero estar así, de verdad.

—Yo tampoco…

—¡Entonces deja a Shampoo! —se lo dije directamente. Ya no supliqué por su tiempo, por entenderlo, o por esperar, fui firme. Parece que lo entendió, porque su semblante cambió de inmediato, esta vez lo escuché decidido.

—Prometo que esta vez, haré algo.

—¿Romperás el compromiso?

Se tomó el cabello de la frente pasándose los dedos— No sé lo que haré, pero te lo juro que haré algo para estar contigo.

—Entonces hablaremos cuando eso suceda —hice ademán de salir del lugar y corrió detrás de mí.

—Akane ¿qué te pasa? ¿por qué estás así?

—No me pasa nada. Esto es lo que siento y te lo digo de una vez —se lo dije mirándolo a los ojos.

Shinnosuke me miró confundido—¿Te estás viendo con alguien? Porque tu actitud dista mucho de la de mi Akane. Mi dulce Akane.

—No —mentí.

Volvió a tomarme de las manos y me miró a los ojos— No dejemos que esto nos separe, cuando todo termine, nos hará más fuertes…

—Shinnosuke, hijo, ¿puedes…? —el señor Ichiro entraba sin llamar. Nos soltamos de inmediato— No sabía que estuvieras con alguien.

—No, papá. Akane ya se iba. Hablaremos de esto después ¿de acuerdo?

Me retiré de ahí ante el gesto desaprobatorio del señor Ichiro y un nuevo desaire por parte de su hijo. Cuando llegué a mi lugar, me llegó un mensaje de Shinnosuke a mi móvil: —Te amo como el primer día. Te llamaré en la noche, quiero verte y estar contigo.

Un feliz y a la vez amargo recuerdo me estrujó el corazón, estuve a punto de ponerme a llorar. Shinnosuke había sido el primer hombre en mi vida, solo concebía el amor a través de la forma como él y yo nos habíamos relacionado…hasta que me dejó por Shampoo. Mi suerte se burlaba de mí todo el tiempo, me sentía en un callejón sin salida.

Todo ese día me sentí ansiosa, no sabía qué pensar de Shinnosuke. No había visto a Ranma desde nuestra conversación matutina y no sabía cómo decirle que quizá esa noche me iría con Shinnosuke ¿y si se molestaba? Pero ¿qué más daba? No por estar conmigo él había dejado de coquetear con todas y hacerse el interesante con la que se le cruzara enfrente. Yo era libre de hacer lo que me diera la gana, así que no le iba a decir nada, le inventaría cualquier excusa… ¿y si no me creía? ¿y si se enojaba conmigo? Me había prestado dinero para amueblar un poco más mi apartamento, seguro me iba a cobrar con intereses o iba a acusarme de algo…pero eso no era lo peor, porque me amenazó si me acostaba con Shinnosuke, eso era lo que en realidad me preocupaba. ¡Ranma y yo no éramos nada! Solo nos acostábamos y ya.

Tenía que dejar de torturarme mentalmente. Me levanté y entré al baño, tenía un dolor de cabeza terrible y seguro tendría que salir a comprar algo a la farmacia antes de regresar a casa…porque si llegaba al apartamento de Ranma se iba a dar cuenta y apostaría a que me querría llevar al hospital, a veces sentía que exageraba.

Llevaba un rato sentada en la taza del sanitario, cuando escuché que alguien entraba. Por la voz chillona, adiviné que era Shampoo y alguien más, estaban hablando sobre los detalles de su boda.

—El vestido me lo he probado aquí, pero viene de Europa, allá lo confeccionan y aquí solo hacen los ajustes. No había tenido tiempo de hacer nada por estar con Mousse —observé por la ranura de la puerta a las dos mujeres dando la espalda, mirando al espejo mientras se peinaban y retocaban el maquillaje.

—¿Shinnosuke te ha dicho algo por eso? —preguntó la otra chica, quien parecía que era la asistente.

—¡Claro que no! Él cree todo lo que yo le diga, aunque es muy celoso, pero ya se le pasará.

—¿Y a ti no te preocupa que haga lo mismo? Con eso de que salía con Akane.

—¿Akane? ¡ja! ¡por favor! Shinnosuke solo salía con ella para cogérsela, es la que hacía todo el trabajo en las campañas hasta que Shinno y yo comenzamos a salir. Él nunca estaría con ella en una relación formal, su padre no lo hubiera permitido —Abrí los ojos lo más que pude ¿sería verdad lo que Shampoo estaba diciendo?

—¿Cómo lo sabes?

—Shinnosuke me lo dijo, su padre cree que es una mujer trabajadora, pero se viste muy mal, sus gustos caen en la vulgaridad, cual andrajosa como si viviera en la calle como una indigente ¡y eso que hayan venido a cobrarle los tragos del bar! Todo el mundo se enteró, me dio más risa que pena— ambas mujeres rieron— ¿Por qué crees que él se comprometió conmigo y no con ella? —Tuve que cubrirme la boca para no gritar ¿es que el padre de Shinnosuke era quien no permitía que él y yo estuviéramos juntos? ¿Shinno le había dicho eso a Shampoo de mí? me costaba creer lo que estaba escuchando.

—¿Entonces no te preocupa que él tenga algo con ella?

—¡Qué va! Solo lo hace para sacarle lo que pueda de las campañas de Saotome. Shinno tiene que demostrar que puede ser el gerente general. Lo que le diga a Akane me tiene sin cuidado, la boda está a la vuelta de la esquina y yo a él lo tengo a mis pies.

Las escuché salir y de pronto sentí que necesitaba aire, me estaba ahogando. Salí del baño y abrí la llave de uno de los lavabos. Mojé un poco mi rostro y al sentir el frío comencé a llorar sin poder detenerme. No sabía si era verdad lo que Shampoo había dicho, pero el señor Ichiro jamás me había visto con buenos ojos. De Shinno… ¡no lo podía creer! ¿y si era una mentira que él le dijo para que no supiera que seguíamos juntos? ¿o así me veía él, igual que su padre? Una pobre mujer de la calle…

No podía dejar de llorar, de pronto Yuka entró y me contuve como pude. —¿Akane? ¿qué te pasa?

—Nada —dije sorbiendo la nariz— me siento un poco mal.

—¿Pasó algo? ¡Vi salir a Shampoo hace un momento!

—No es nada, en serio —no sabía ni donde tenía la cabeza— tengo que irme a mi casa ¿puedes entregar la bitácora hoy por mí? La dejé sobre mi escritorio —mi voz aún se escuchaba quebrada, Yuka no quería dejarme ir.

—Akane, no te puedes ir así, dime qué te pasó.

—Estoy bien. Te veo mañana.

—Pero, Akane…

Salí lo más rápido que pude del baño, solo alcancé a pasar por mi lugar y tomar mi bolso. Corrí hasta la estación, lo mejor era que nadie me viera, agradecí que no estuviera Ranma, porque no habría podido ocultarle nada. Llegando a casa me tranquilizaría y podía pensar en qué hacer, porque en ese preciso momento el mundo se me estaba derrumbando. No quería creer lo que había escuchado de Shinnosuke en voz de Shampoo, todo este tiempo pensé que había sido ella quien se había metido entre los dos…pero no, todo era yo, era mi culpa.

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Todo estaba saliendo como lo esperaba, mi gran idea daría frutos y en la reunión de mañana por la tarde, con el cliente, estaba seguro de que triunfaría. Por lo menos, las propuestas de mi equipo serían bien vistas, es que no todo tenía que depender del idiota de Mousse y su obsesión por Shampoo, eso era lo que mataba todos mis planes.

Estaba de buen humor cuando llegué a la oficina, vi que Akane no estaba en su escritorio. Pensé en no darle importancia, me había topado a Shinnosuke en el lobby, así que no estaba con él; menos mal. Cuando le contara mi idea se iba a poner muy feliz, me puse a pensar en lo que podía preparar para cenar cuando llegáramos a casa o quizá pasar por unos okonomiyakis en el camino.

Unos minutos más tarde, Yuka me entregó la bitácora, me pareció muy extraño, Akane siempre venía al final del día para afinar los detalles. Yuka tenía un rostro de preocupación.

—Akane me dijo que te entregara esto.

—¿Dónde está Akane? Necesito que veamos esto, ya casi es hora de salida.

—Dijo que necesitaba irse a su casa.

—¿Por qué? ¿pasó algo? —miré mis mensajes del móvil, no tenía ninguno de ella de ese día.

Yuka dudaba en decir algo, pero finalmente lo hizo— Bueno, es que…la encontré en el baño, parecía que estaba llorando.

—¿Llorando? ¿por qué? —lo primero que me vino a la mente fue el idiota ese de Shinnosuke, seguramente le había hecho algo.

—No lo sé, vi a Shampoo y a su asistente saliendo del baño.

—¿Sabes si Shampoo le dijo algo?

—Le pregunté a Akane, pero no me quiso decir nada.

Maldita Shampoo, seguro había sido ella, aunque no entendía qué podía haber sucedido, por lo general, Akane siempre la enfrentaba. No iba a preguntarle directamente a Shampoo, esa mujer era astuta como una serpiente, haría lo que fuera por afectar a Akane y si le reclamaba algo sin haber estado presente, era capaz de armar un chisme entre ella y yo, y eso no nos convenía.

Tomé mi móvil y marqué su contacto, no me respondió— ¿Ya le llamaste tú? —pregunté a Yuka.

—Sí, pero no me contesta.

—¿Hace mucho que se fue?

—Como a las cuatro.

Miré mi reloj, iban a dar las seis y veinte de la tarde, seguro ya estaría en su casa. Todavía me faltaban algunas cosas por hacer, tendría que ir a buscarla al terminar.

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No demoré mucho, para las siete de la noche iba en camino a Adachi. Le había insistido demasiado en que se mudara de apartamento, incluso le dije que se quedara conmigo en lo que encontraba algo, pero no quiso. —Tal vez para evitar momentos como este— pensé y fruncí el ceño. Podía apostar de que todo era por causa de Shinnosuke, el tipo la manejaba a su antojo y ella cedía cada vez. Cada vez que podía le hacía ver que el tipo solo la estaba utilizando, pero ella seguía como un perro fiel a su amo. Se me revolvió el estómago de pensar que había tenido su primera vez con él; es que ese imbécil solo tenía talento como proxeneta, por lo demás, no servía para nada.

Tal vez me estaba preocupando de más y se había ido por algo tonto, pero es que ya me había desacostumbrado a dormir solo. Si el fin de semana tenía que salir de casa, me la pasaba pensando en qué estaría haciendo. Le sugería siempre quedarse en mi apartamento, porque donde ella vivía era bastante peligroso. La llamaba por la tarde y por la noche, le pedía que me enviara un mensaje si iba a salir, ella me decía que pecaba de sobreprotector, pero es que ella había llegado a importarme más de lo que yo creía. Estábamos juntos, nos hacíamos buena compañía, no era nada más, pero debía cuidarla.

Llegué pasadas las ocho de la noche, no se veían luces encendidas y me preocupé. Traté de llamar a la puerta, pero al tocar, ésta se abrió sola— ¿Akane? —con la luz que iluminaba desde afuera pude divisar la ropa tirada en el suelo, los muebles estaban movidos, las gavetas de la cocina estaban abiertas de par en par, como si alguien hubiera estado buscando algo ¿se habrán metido a robar? Me preocupé en serio ¿y si Akane estaba aquí cuando los ladrones entraron? —¡Akane! —llamé, pero no obtuve respuesta. Todas las ventanas estaban abiertas y el aire movía las cortinas, que golpeaban con fuerza en las paredes.

Me asomé con sigilo a su habitación, la puerta que daba al pequeño balcón estaba abierta. Una silueta apoyada en la barda de concreto me hizo estremecer, me acerqué un poco más y encendí la luz, la persona pareció sorprenderse, y se cubrió los ojos con un brazo. Era Akane, estaba vestida con una desgastada blusa celeste de algodón que apenas y cubría su abdomen, usaba una tanga blanca de hilo dental que reconocí enseguida, la vi ponérselas apresurada esta mañana, después de que tuvimos un encuentro sexual en la regadera y faltaban unos cuantos minutos para las nueve; estaba descalza, traía una botella de sake en la mano. Traía los ojos hinchados, la nariz roja y las mejillas con unas vetas en color negro, producto del rímel corrido.

—¿Ranma? ¿qué haces aquí?

—¿Cómo que qué hago? Te fuiste de la oficina sin decir nada ¿estás bien? ¿te robaron? —di un paso al frente y ella caminó hacia adentro, se tumbó en la cama.

—¿Qué van a robarme? No tengo nada ¿no ves?

—Este lugar parece un basurero ¿qué fue lo que pasó?

—No pasó nada.

—Deja de decir que no pasó nada ¡mírate cómo estas!

—¿Y cómo voy a estar? —se enderezó y se sentó en la cama para darle un trago a la botella— siempre he sido así.

Arrastraba las palabras, miraba hacia el frente, parecía que nada le importaba. —¿Por qué te fuiste así? ¿Qué pasó?

—Ya te dije que nada…

—¡Me lo vas a decir! —le arrebaté la botella de las manos, me miró de mala gana, tambaleante. No se dignaba a abrir la boca, me dio coraje porque pensé que su mutismo era por defenderlo a él— Es por Shinnosuke ¿verdad? ¿Qué te dijo? Voy a romperle la puta cara.

—¡No fue Shinnosuke! —dijo al fin.

—Entonces fue Shampoo.

—No…solo me di cuenta de algo.

Estaba muy rara, nunca se había comportado así— ¿De qué?

—Mira todo —levantó la mano y señaló corriéndola ciento ochenta grados— la casa es un asco, mi ropa también lo es…hasta debe haber cucarachas en la heladera…

Entorné los ojos— Akane…solo estás deprimida, ven, vamos a casa.

—¡Esta es mi casa! Es el lugar a donde pertenezco, es lo que merece alguien como yo. Vivir en una pocilga como esta…—ahora comenzaba a autocompadecerse.

—Tú eres la que no se ha querido mudar. Vives prácticamente en mi apartamento, ahora vístete y vámonos.

—¡No me puedes obligar! ¿qué? ¿no me has visto? No soy una de tus novias modelos, ni siquiera entiendo cómo es que te fijaste en mí, en una mujer sin clase y sin dinero —su voz comenzó a quebrarse.

Volteé y divisé la falda y la blusa que había llevado hoy a la oficina. La recogí del suelo— Anda, ponte esto —le acerqué las prendas, pero ella las alejó.

—¿Por qué estás junto a mí, si no valgo nada? ¿Estás conmigo solo porque nos acostamos?

En mi cabeza solo estaba la idea de que Akane se había dado cuenta de su realidad gracias a Shinnosuke, ese tipo y yo no éramos iguales— Estás demasiado ebria, ¡de hoy en adelante te prohíbo que bebas y menos si yo no estoy presente! Ella pareció no escucharme.

—¿Será que solo soy buena para eso? Es la única forma con la que puedo pagarte, Ranma…por eso estás conmigo ¿verdad? Dame la botella, ahora mismo te haré lo que quieras— se me acercó y me jaló de las solapas del saco, alcanzó a besarme en los labios.

—¿Qué haces? —la tomé por las muñecas para alejarla, pero como pudo se soltó y se colgó de mi cuello.

—Lo que más te gusta que haga, es en lo que soy mejor —bajó su mano y trató torpemente de desatarme el cinturón.

La quité inmediatamente— ¡Akane, basta! Estás demasiado bebida.

—La primera vez que cogimos no te importó…

—Akane —la miré fijo y ella a mí. Su rostro se descompuso en ese momento.

—Te arrepientes ¿verdad? Ahora que ves lo que soy ya no quieres hacerlo conmigo ¡te doy asco!

El verla sufrir así, me partía— No sabes lo que estás diciendo.

—No quieres acostarte con una borracha como yo, que no se sabe ni vestir ¡tú mismo me lo dijiste! —volvió a llorar y yo era débil ante ello.

—No fue con mala intención, sé lo que vales, por eso quiero que te empeñes en ti.

—¿Entonces por qué no lo quieres hacer conmigo? —sollozó. La abracé, apoyé mi barbilla sobre su cabeza, la sentía tan pequeña y frágil en mis brazos.

—Quiero que cuando lo hagas conmigo estés consciente y lo hagas por tu voluntad, no porque hayas bebido.

Sus lamentos se incrementaron como si le hubiera dicho lo peor— ¿Ves cómo no te importo? ¿Cuál es la diferencia que haya bebido o no? Pensé que yo te gustaba —me miró con sus dulces ojos llenos de lágrimas, una filosa punzada atravesó mi corazón.

—Sí me gustas ¡me gustas mucho! —la besé en la frente con vehemencia, solo quería protegerla del mundo y de sí misma.

—Entonces hazme tuya —sujetaba con fuerza mi camisa, no dejaba de mirarme a los ojos.

—Akane…

—Déjame sentir que lo que dices tiene algo de verdad, aunque solo sea por esta vez. Por favor…Ranma —su voz se quebró y una nueva lágrima cruzó su mejilla. Sin saber por qué, dejé de tener el control.

—Te quiero… —dije besándola en los labios, se lo repetí una y otra vez— te quiero, Akane. No es solo por esta vez, te quiero, en verdad.

Ella se dejó hacer, me ayudó a desvestirme y yo no tuve ningún reparo, quería hacerlo con ella lo antes posible, que me sintiera por completo. Esta vez el encuentro no fue desenfrenado o salvaje, todo lo contrario. Besé cada centímetro de su cuerpo tratando de borrar cualquier rastro de tristeza que se hubiera impregnado en su piel; la acaricié delicadamente, como si tuviera miedo de que fuera a romperse. Saboreé cada lágrima que surcó su rostro cuando estuve dentro de ella. Enlacé sus dedos con los míos mientras me movía con cadencia, solo aceleré las embestidas cuando sus muslos se apretaron en mis caderas y terminé dentro de ella. Me sonrió después de alcanzar el orgasmo, cerró los ojos y se quedó dormida. La atraje hacia mí y se acomodó en mi pecho para descansar plácidamente. Solo podía pensar en cómo Akane había puesto de pronto mi mundo de cabeza. Lo que le dije era cierto, había comenzado a sentir algo por ella.

.

Abrí los ojos a las seis de la mañana, el sol ya entraba por las ventanas y Akane se removió seguramente al sentir mi movimiento— ¿Qué hora es? —preguntó mientras se tallaba los ojos.

—Las seis.

—¿Ranma? ¿Dormiste aquí? —dijo mirándome, extrañada.

—Algo más que eso ¿no te acuerdas? —la miré fijo; el día anterior no había tenido sexo con ella, le había hecho el amor; que no lo recordara me hacía sentir como un estúpido.

—No recuerdo cuando llegaste. Lo más que me acuerdo es cuando llegué a casa y abrí la botella…supongo que entraste después.

—Estabas hecha un desastre ¿me vas a decir qué pasó ayer para que te fueras así? —dije secamente.

—Ranma, no tiene caso que hablemos eso, ya pasó.

—Tanto que se te olvidó lo de anoche.

Los efectos posteriores al consumo de alcohol comenzaron a surgir, se puso la palma de la mano en la sien— ¿Vas a enojarte por eso? Creo que no es momento, la cabeza me va a explotar.

—Solo quiero saber por qué te dio por beber otra vez —reclamé.

—Ash, ¿qué más da? nos acostamos, tuviste tu premio…solo que no fue en tus sábanas de 800 hilos.

—¡Akane…!

—¡No me grites! —dijo casi susurrando— voy a darme una ducha, será rápida y no me siento muy bien, para que no quieras entrar conmigo —dijo alzándose y caminando lentamente hasta el baño.

—Créeme que lo último que quiero es estar cerca de ti ahora —dije molesto, tumbándome en la cama y mirando hacia el cuarteado techo. No me importaba ya el motivo por el que había bebido tanto, estaba colérico de pensar que me había confesado con ella y justo se acordaba más de la botella que de mí ¿qué iba a hacer ahora? ¿repetirlo? ¡no! Podía tomarlo como excusa y alejarse, era lo que menos quería en ese momento, aunque acabara de decirle lo contrario.

—Hay algo de café en la alacena —la escuché decir desde el baño.

—¡No voy a tomar esa agua pintada que tomas! Prefiero comprar algo en el camino. Báñate rápido, que es mi turno y tenemos que pasar a mi apartamento para cambiarme —estaba de malas, lo que había hecho y dicho ayer no había servido de nada. Escuché una vibración, miré al buró y vi que había llegado un nuevo mensaje al móvil de Akane, tenía las notificaciones abiertas así que podía leerse todo el mensaje de Shinnosuke: —Siento no haberte llamado ayer, papá me reprendió porque vio que estábamos solos. A pesar de lo que él me diga, cumpliré lo que te prometí. Te veo en la oficina.

Sentí rabia. Me dio la impresión de que el episodio depresivo de Akane tenía mucho qué ver con el mensaje que había llegado. Sentía que no era suficiente para Shinnosuke, al parecer lo mismo pensaba el padre de él. Una mujer venida a menos por circunstancias de la vida y un imbécil que se aprovechaba de ella dándole esperanzas, mientras estaba a punto de casarse con otra. Dejé el aparato en su sitio, maldiciendo por lo bajo. Tenía que hacerle ver su suerte, no era justo que tratara a Akane así y que ella siguiera creyéndole. Su voz interrumpió mis pensamientos.

—Ranma ¿puedes pasarme algo de ropa? Olvidé meterla al baño.

Observé su armario completamente vacío, con un par de perchas colgadas. Me senté en la cama y miré al suelo, sus prendas hacían un zigzagueante camino de tela vieja y relavada por todo el apartamento —¿Qué te llevo? —pregunté.

—Lo que encuentres, me veo igual todos los días —eso último lo dijo con un tono conformista. Tal vez solo necesitaba algo que la hiciera sentir mejor, algo que la hiciera creer que no necesitaba de Shinnosuke para estar bien, que el mundo se fijara en ella, que incluso Shinnosuke la viera como posible competencia…alcé las cejas. Se me acababa de ocurrir una gran idea.

Akane salió envuelta en una toalla— ¡Te estaba esperando! ¿dónde está mi ropa? Ve a ducharte ¡se nos va a hacer tarde!

—Hoy llegaremos tarde a la oficina, avísale a Yuka y a Hiroshi, llegaremos después del almuerzo.

—¿Y eso?

—Ya lo verás.

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¡HOLA! Gracias por leer hasta aquí. Trataré de ser breve ya que tengo muchas ocupaciones.

Agradezco a mis betas Sailordancer7 y Sakura Saotome por siempre apoyarme con las correcciones de este fic, ambas tienen grandiosas historias "Cherry Blossoms" y "Por un sueño" que acaba de publicarse el último capítulo. Vayan, lean y dejen review, es la mejor motivación para un ficker.

Brevemente sobre el capítulo de hoy, los personajes van madurando cada uno a su manera, todo se va descubriendo poco a poco y la actitud de cada uno es la reacción de lo que han vivido. Según yo, el capítulo si ha estado más largo (porque los anteriores eran más cortos) y pues recuerden que no soy experta para redactar unas treinta páginas, mis respetos para los que poseen esa fantástica habilidad. Pero en fin el capítulo va con los tintes esperados, según lo que me venían preguntando anteriormente, espero que haya sido de su agrado.

Hoy no tengo mucho tiempo para colocar todos los nombres de los que dejaron review, pero confío en poder hacerlo para el próximo capítulo. Gracias infinitas por tomarse un momento para dar su opinión o pasar a saludar.

Igualmente, gracias a todas las páginas de fics que me ayudan a promover este y mis otros escritos. A los que me felicitaron en mi página de Susy Chantilly por mi cumpleaños o me enviaron un mensajito por inbox con detallitos, gracias de corazón por estar ahí y compartir conmigo.

EL FIC, SE ACTUALIZA APROXIMADAMENTE CADA DOS SEMANAS, LOS DÍAS MARTES. SE ANUNCIA PRIMERO EN LA PÁGINA DE FACEBOOK DE SUSY CHANTILLY Y EL MISMO DÍA EN VARIAS PÁGINAS DE FICS DEL FANDOM DE RANMA: LOCAS POR EL DIOS GRIEGO, FANFICS Y FANARTS DE RANMA LATINO, MUNDO FANFICS INUYASHA Y RANMA Y ES TU MUNDO FANFICS.

Los leo muy pronto.

Susy Chantilly