"Todos los personajes pertenecen a Rumiko Takahashi"

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"THE OFFICE"

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Capítulo 12

"EL ROMPIMIENTO"

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Akane estaba más hermosa que nunca. Ahora se vestía de modo que parecía una perfecta ejecutiva: Blusas a su medida, faldas que le enmarcaban el talle y con aberturas discretas que dejaban mucho a la imaginación. Me sentía más atraído hacia ella que antes, la veía más atractiva que Shampoo, a quien cada vez sentía más alejada de mí.

Comencé a notar que mi prometida se ocultaba para hablar por teléfono o que pronunciaba unas cuantas frases en mandarín y colgaba. Estaba seguro de que era el tal Mousse. Mis celos se elevaban hasta las nubes y había llegado a portarme agresivo con ella; jamás la golpeé, nunca lo haría, no soy ese tipo de hombre, pero el ego me consumía de solo pensar que mi prometida me estuviera engañando.

Llegamos al grado en el que Shampoo estaba tan molesta por cualquier cosa, que dejó de quedarse en mi apartamento; yo la seguía en el auto hasta ver que llegaba a su casa, para quedarme tranquilo de que no se había ido con el chino ese. Sentía que ya no era dueño de mi vida y no podía controlarme, además de la presión del trabajo que me estaba acabando.

No sé en qué momento se me ocurrió un día alzar la cabeza, fue cuando comencé a darme cuenta de todo. Akane había dejado de enviarme mensajes de texto, si yo le enviaba uno, lo respondía al día siguiente con algún monosílabo, o incluso los dejaba solo en visto. Yo había estado muy ocupado con el asunto de Shampoo, pero empecé a notar cosas que antes no había observado. En una reunión, Akane estaba recargada sobre la mesa, apoyando los codos, y Saotome tenía el brazo descansando en el respaldo del asiento de ella.

La veía hablar por teléfono y sonrojarse, mirando hacia la oficina de él. Saotome también la miraba y ¡también estaba al teléfono! Cuando todos salíamos de algún lugar, él le daba el paso y tocaba disimuladamente su cintura. Se colocaba muy cerca de ella cuando estaba sentada en su escritorio, hasta el punto de rozar su mano.

La estaba perdiendo, si no hacía algo pronto Saotome me la iba a quitar y ella era mía; me importaba incluso más que Shampoo. Me di cuenta de que no solo sentía afecto, sino que en realidad estaba enamorado de Akane. Tuvieron que pasar las cosas así para entenderlo, pero ya no había marcha atrás. Sabía que no sería fácil reconquistarla, ya no me tomaba las llamadas por la noche, al día siguiente yo tampoco me atrevía a decirle nada. Debía ir con cautela y enamorarla otra vez, pero primero, tenía que cumplir con lo que había prometido.

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Aquel día, nos quedamos hasta muy tarde preparando todo para la presentación del proyecto de "El Pato". Daisuke y Sayuri seguían haciendo el trabajo de campo y habían estado fuera casi toda la mañana consiguiendo los muestrarios y algunos prototipos con los proveedores.

A cierta hora, Shampoo se levantó de su escritorio, no había visto que hiciera nada en toda la tarde, salvo un par de llamadas— Me tengo que ir ya, tengo una cita con la modista para que me haga arreglos en el segundo vestido —tomó su bolso y empezó a guardar sus cosas. Yo estaba muy estresado y solo quería terminar para ir a casa.

—Cancélala, necesito que me ayudes a modificar esto para la presentación.

—Pídeselo a Sayuri o a Daisuke, yo no hago esas cosas.

—Ellos no están, así que vas a hacerlas.

—¡No! Entiende, Shinno, tengo muchas cosas qué hacer también con lo de la boda.

—Primero es el trabajo ¡y eso es lo que vas a hacer! —debía ser duro con ella, ya había sido suficiente de pasarle las cosas solo por complacerla.

Resopló— Ya te dije que voy a lo de mi cita —se levantó con bolso en mano, yo no pude contenerme más.

—¡Qué te sientes te digo! ¡Haz lo que te pedí! —alcé la voz, molesto, Shampoo se estremeció. Justo en ese momento, sonó su móvil, estaba sobre su escritorio. Trató de tomarlo, pero yo me adelanté y puse el altavoz, esperando una respuesta. No me sorprendió tanto escuchar de quién se trataba: —Wei, nihao Shampoo. Ya estoy en el restaurante, amor ¿quieres que pida nuestra mesa o espero a que llegues?

Los ojos de Shampoo casi se salen de sus órbitas. Colgué inmediatamente, la furia se me extendió por todo el cuerpo— ¿Vas a decirme que era tu modista?

—Shinno…

—¡¿Eso es lo que haces mientras yo trabajo, maldita golfa?!

—¡No es lo que piensas…! —titubeó, sin saber acercarse o no, la había descubierto con las manos en el delito.

—¿Ah no? ¡Entonces dime qué demonios es!

—¡Shinno...!

—¡TERMINAMOS! —grité exhasperado. Shampoo lloriqueó y suplicó, pero ya no le creía nada, no la quise escuchar, la saqué a empujones de mi oficina. En cuanto se fue, le envié un mensaje a Akane: —Necesito hablar contigo.

Finalmente lo hice, había terminado con Shampoo. Akane era la única que estaba en mi mente, ya no tenía que fingir más ante mi padre. Solo esperaría a que ella volviera a mí para comunicárselo y pedirle que estuviera a mi lado.

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Akane y yo seguíamos pasando nuestro tiempo juntos. Incluso nuestra relación había mejorado mucho desde su cambio de imagen, se veía más segura y se le notaba contenta. Todos se daban cuenta de ello, se desenvolvía mejor con los clientes y habíamos hecho dos proyectos pequeños fuera del concurso, puesto que el otro equipo se estaba encargando de lo de "El Pato".

No habíamos vuelto a hablar de aquella noche donde confesé mis sentimientos a Akane. Estaba muy ebria y ya encontraría otro mejor momento para hablarlo con ella en completa sobriedad. Hablábamos de todo y de nada, nos aconsejábamos cosas relativas al trabajo e incluso a nuestra vida personal. También teníamos nuestros episodios de peleas, como todas las parejas; Akane se ponía insoportable y yo nunca había tenido mucha paciencia. Lo único bueno de eso es que todo terminaba en sexo de reconciliación…puede decirse que lo hacíamos bastante seguido, siempre que había oportunidad.

Un fin de semana nos quedamos en casa, estaba algo aburrido— ¿Y si vamos al cine? —propuse, mientras Akane ojeaba una revista de modas, echada en la cama.

—Si alguien de la empresa o algún cliente o proveedor nos ve, tendremos que dar muchas explicaciones —dijo sin dejar de ver el semanario.

—Pero ¿y si vamos a otra ciudad?

—Es lo mismo, tú me dijiste una vez que lo mejor es que no nos vean juntos fuera de la oficina.

Tenía razón, era un fastidio estar escondiéndonos así, pero si se sabía algo mientras estábamos con el asunto de los proyectos, podía tomarse a mal e incluso, sería una buena excusa para que Shampoo intentara sabotear el concurso o cualquier cosa con tal de perjudicarnos— ¿Y si vemos una película en el sofá? Puedo hacer rosetas de maíz.

—¡Sí! —dijo Akane emocionada.

Nos sentamos a ver una película de acción, había autos, disparos, choques. Hacía un poco de frío así que también llevamos una manta al sillón. Por alguna extraña razón, y por más interesante que estuviera la cinta, las cosas terminaban siempre igual.

—¿Por qué tienes tú que tener siempre las rosetas? Pásame el plato —reprochó Akane.

—Porque siempre las tiras y haces un desorden que no quieres limpiar después. —Se estiró por encima de mí para alcanzar el platón que yo tenía en una mesa al lado del sofá y aprovechando que Akane vestía una falda corta, no dudé en meter la mano por debajo para verla turbarse.

—¡No hagas eso! —replicó, sabiendo que eso me daría pie a hostigarla.

—Bien que te gusta —me hice espacio entre las pantaletas y comencé a acariciar su clítoris.

—¡Ranma, deja de hacer eso! —fue la pobre súplica que me hizo y la única, porque al tiempo, yo ya la había acomodado de espaldas a mí, bajado mis pantalones y entrado mi miembro en su vagina.

Terminamos desnudos, cubiertos con solo con la manta y hablando de otra cosa, en la misma posición en la que habíamos tenido relaciones. —¿Por qué no buscas a tu hermana? —pregunté.

—¿A cuál? ¿a Nabiki? No, gracias.

—No, a Kasumi. Dijiste que tenías ganas de hablar con ella.

—Es que…me da miedo llamar y que responda mi papá, él no va a querer hablar conmigo.

—¿Y por qué no vas a verla? Si dices que tiene una rutina, puedes verla fuera de tu casa.

—Tal vez lo haga cuando termine todo lo de los proyectos.

—Sugiero que sea antes, porque cuando yo sea el gerente general, y tú mi gerente de marketing, vamos a tener mucho trabajo. Aprovecha ahora que el otro equipo está haciendo todo.

Se quedó pensando. Me había contado todo lo que había pasado con su ex prometido Kuno y su hermana. A veces la veía abstraída con una mirada melancólica y trataba de distraerla o alegrarla, sabía que extrañaba a su familia porque hacía mucho que no los veía. O al menos eso creía yo, también me preocupaba que estuviera pensando en el idiota de Shinnosuke, ya llevaba algo de tiempo insistiendo con ella.

Yo hacía como que no me daba cuenta, pero sabía que le enviaba mensajes o que la llamaba por las noches, por fortuna Akane siempre caía como piedra y desde que no bebía, no había poder alguno para despertarla a ciertas horas. Solo quería que ella estuviera bien. Akane se había convertido en algo importante en mi vida, su presencia me era primordial, cuando no estaba la extrañaba y cuando estaba conmigo no quería que se fuera nunca de mi lado.

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Me sentía tranquila. Esas semanas en la oficina nos habían unido mucho como equipo, Yuka e Hiroshi habían tenido grandes avances en su formación profesional, tanto que nos pedían consejos a mí y a Ranma y sacaban ideas para nuevas campañas, puesto que el otro equipo estaba con lo de la campaña de "El Pato".

Ranma y yo estábamos de lo mejor, casi no me dejaba regresar a casa y yo tampoco tenía muchas ganas de volver. Me sentía bien en su compañía, además de que el sexo era increíble.

Una mañana me sorprendió escuchar un alboroto en la oficina de Shinno. Las cosas de Shampoo estaban en una caja, sobre el escritorio de la asistente, mientras ésta trataba de consolarla. Le habían asignado un nuevo lugar junto a los cubículos de Sayuri y Daisuke, quienes estaban tan sorprendidos como todos. Era impactante ver a la "diosa china" como la llamaban los chicos en la oficina, con los ojos hinchados, el rímel corrido y unas ojeras tremendas. Se notaba que no había pegado ojo en toda la noche. Ranma estaba en su oficina, Hiroshi fue el primero en enterarse del chisme: —Se rumora que pelearon por culpa de Mousse —dijo con los brazos cruzados dándoselas de sabihondo.

—Esa no es novedad, se nota cada vez que tenemos reunión con el cliente que a Shinnosuke no le agrada nada la relación que Shampoo tiene con Mousse —dijo Yuka.

—Parece que esta vez pospondrán la boda hasta nuevo aviso, o sea, no es seguro que ocurra este año —Hiroshi lo mencionó, plenamente convencido.

—¿Y tú cómo sabes todo eso? —Yuka tenía alzada una ceja y lo miraba con curiosidad.

—Me lo contó la asistente de Shampoo, ella también es gamer, me la encontré ayer en línea y me dijo que Shampoo la había llamado por la noche en un ataque de histeria.

—Así que muy amiguito de la asistente ¿no? —Yuka le dio un empujón a Hiroshi, parecía celosa— anoche me dijiste que te irías a dormir después de que terminamos la llamada.

—¡Así fue! Bueno, es que ya estaba por llegar al mundo de los zombies y entonces la encontré y ella me habló, no yo, ¡te lo juro! —Hiroshi se disculpaba de más, pero Yuka ya estaba molesta y se disponía a irse a su lugar.

—¡Pues que te diviertas con ella en tu mundo de zombies! —Yuka alzó la barbilla indignada.

—Yuka ¡por favor! Sabes que solo me gusta hablar contigo.

—¡No me hables!

Ambos eran como una pareja adolescente, era obvio que al pasar tanto tiempo juntos se sintieran atraídos el uno al otro. Me dio gusto por Yuka, no había mencionado a su exnovio en mucho tiempo e iba con Hiroshi a todas partes. Él era un buen chico, algo retraído por concentrarse en los videojuegos, pero eran perfectos el uno para el otro.

Miré mi móvil y me di cuenta de que tenía un mensaje de Shinnosuke: Necesito hablar contigo.

Era del día anterior, quizá quería hablar sobre lo de Shampoo. Yo estaba algo ocupada, pero decidí contestarle solo por curiosidad. De inmediato me citó para que nos viéramos en uno de los jardines del edificio. Levanté la mirada, Ranma seguía en la oficina en una llamada importante; sabía que duraría más tiempo ahí porque estaba caminando de un lado a otro y se revolvía el cabello. Hacía eso cuando ideaba cosas, trataba de convencer al cliente de algo. Tomé aire, lo de Shinno sería rápido y volvería de inmediato a mi lugar. No sé por qué me sentía tan culpable de hablar con Shinnosuke o hasta de contestarle un mensaje desde que estaba con Ranma. Él sabía toda mi historia con Shinno, pero si hacía algo a escondidas de él, de pronto sentía que lo traicionaba…aunque nuestra última discusión había sido porque le había reclamado por una modelo conocida suya que se encontró un día en que salimos todos a comer y ella le entregó su número de teléfono. Llegando a casa le reclamé a Ranma sobre el asunto, y él insistió en que no tenía importancia alguna. Reconozco que me puse como loca cuando me dio a entender que no tenía nada de malo que las chicas le coquetearan siendo que él era un hombre soltero.

Me ofendió su actitud, porque pensé que lo nuestro iba más en serio, pero no iba a dejar que me viera celosa. Tomé mi bolso y salí con rumbo a mi casa, pero me alcanzó casi llegando a la estación de tren y me convenció de no irme. Esa noche no lo dejé tocarme, aunque a la mañana siguiente terminamos haciéndolo sobre la barra de la cocina, antes de ir a trabajar. Ante él me volvía débil y caía cada vez sin resistirme a sus brazos.

Teniendo eso en cuenta, pensé que no era tan malo hablar con Shinnosuke. Ranma también hablaba con mujeres, así que confirmé el mensaje y me levanté para saber lo que él tenía qué decirme.

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Shinno observaba al horizonte sobre una de las jardineras; el edificio tenía esa especie de balcones entre los pisos, con falsos jardines como área recreativa. En cuanto me vio, su rostro pareció iluminarse, no había visto que sucediera eso en mucho tiempo.

—¡Akane! gracias por venir, hoy también te ves hermosa —dijo. Ese tema nunca había sido prioridad cuando él y yo estábamos juntos, pero supongo que mi cambio de look tenía que ver en eso. Ese día me había puesto una blusa blanca, con una falda lápiz ceñida a la cintura con una abertura por la parte de adelante, aretes largos y tacos altos.

—¿Pasó algo, Shinno? ¿qué es lo que querías hablar conmigo?

Me sonrió y se acercó un poco a mí; me arrepentí en ese momento de haber respondido a su mensaje— Habrás visto que Shampoo y yo ya no estamos juntos en la oficina.

—Algo supe —mentí, media oficina lo había visto.

Shinno se recargó en uno de los maceteros de cemento, mirando hacia el suelo— Todo ha sido muy complicado, creo que me ha afectado mucho el no estar contigo.

—Shinno…—quería cambiar la conversación, pero él me interrumpió.

—Desde que me comprometí con Shampoo, nunca estuve seguro de ella, yo…no sabía qué pensar …y nunca dejé de pensar en ti.

De nuevo estaba tratando de justificarse, traté de evitar seguir hablando de lo mismo de siempre— No es necesario hablar de esto otra vez, sé que estás estresado por lo del proyecto…

—La última vez que hablamos te prometí que haría algo. Pues lo hice —Shinnosuke no era de los que daban pasos en falso, dudaba mucho que hubiera suspendido el compromiso como había dicho Hiroshi. —Terminé con Shampoo.

—¿Qué? —mis pupilas se dilataron ¿por qué había hecho eso?

—Anoche terminamos. Cuando terminen los proyectos, pediré que sea transferida de nuevo a la Furinkan, no quiero hacer un escándalo.

Estaba sorprendida, pero insistí en cambiar el giro de la plática por enésima vez, que hubieran terminado había dejado de ser una esperanza para mí, ya no necesitaba que sucediera— Supongo que ya se arreglarán.

—No, Akane. Esta vez es definitivo, no puedo estar con una mujer como ella. Solo te quiero a ti.

Me miraba a los ojos, pero por más que me esforzaba, creía que en poco tiempo Shampoo armaría una treta y haría que volvieran, sonreí y le contesté sarcástica: — Sí, seguro será hasta que tu prometida te convenza otra vez.

Shinnosuke entrecerró los ojos—¿Por qué me respondes de esa forma tan irónica? Estás tomando las mismas actitudes de Saotome —su gesto cambió de afable a serio en un segundo.

—Shinno, hemos tenido esta misma conversación tantas veces, que en cuanto suene tu móvil correrás hasta donde ella está. Lo mejor es dejar las cosas como están.

—No me crees ¿verdad? ¿dónde está mi dulce Akane? La que hacía una ley de mis palabras y se me entregaba sin condiciones ¿me vas a decir que no extrañas mis besos como yo extraño los tuyos? —se acercó a mí, tomándome el rostro con las manos. Temblé y me alejé lo más pronto que pude, no quería que me tocara.

—Shinno ¡no! Esto se puede malinterpretar —si esto llegaba a oídos de Ranma iba a tener muchos problemas en cuanto llegara a casa.

—¡Ya no me importa! quiero que todos sepan que sigo enamorado de ti —volvió a dar dos pasos hacia mí.

Puse los brazos hacia adelante, creando una barrera entre ambos—Haces esto justo cuando acabas de "terminar" con tu novia, más bien parece que buscas venganza y yo no soy la persona con la que puedas cumplirla. Todo es diferente ahora, Shinno.

—¡Te estoy diciendo la verdad! ¿cómo quieres que te lo demuestre? —Shinno parecía estar a punto de alterarse, no parecía escucharme.

—Me has demostrado muchas cosas en este tiempo… ¡todo cambió! Entre nosotros ya no puede haber nada. —se lo dije, sin más. Me sentía muy incómoda, quería irme en ese momento— Debo regresar a la oficina, Ranma debe estar buscándome.

Frunció el ceño y después lo vi respirar hondo— Sé que he hecho todo mal contigo, ¡pero te lo ruego, Akane! ¡Dame la oportunidad de recuperarte! ¡estoy decidido a cambiar, a darte el lugar que te mereces!

—Shinno, por favor…—quería irme de ahí lo antes posible, pero Shinnosuke me salía al paso, deteniéndome.

—Te invito a comer ¡hoy! En nuestro restaurante favorito.

—Es que…no puedo…

—Mi invitación está abierta. Quiero demostrarte cuan especial eres para mí, sin escondernos, a la vista de todo el mundo.

No estaba muy convencida. Al parecer, esta vez hablaba en serio.

—Estás en tu derecho de rechazarme por cómo te traté antes; volvamos a empezar, Akane. Todo será de la forma que tú quieras, si decides esperar, lo haré por ti. Iremos poco a poco, quiero reconquistarte.

Me sentía nerviosa, no sabía qué hacer, solo podía pensar en Ranma. Mucho tiempo esperé a que Shinnosuke volviera a mí, y ahora estaba sucediendo. Lo extraño era que yo ya no sentía lo mismo.

—Shinno, yo...

—Voy a esperarte, Akane. Aceptaré lo que decidas, y cada día me sentaré en una mesa para dos, aguardando a tu llegada —tomó mi mano y la besó, él parecía muy convencido de lo que me estaba diciendo. Antes, era lo único que me había importado, regresar junto a él, pero en mi cabeza solo estaba la imagen de Ranma.

No todo era tan perfecto como parecía, mi buena suerte nunca permanecía bastante tiempo. Ranma nos había visto desde su ventana, ese balcón no quedaba muy lejos de su oficina y en cuanto yo regresé, caminando por el pasillo, él ya me estaba esperando en la puerta de su oficina.

—Entra —dijo con el tono más seco y duro con el que me había hablado en mucho tiempo. Cerró la puerta detrás de mí y se detuvo a mitad del lugar, mirándome fijo y con las manos dentro de los bolsillos, no recordaba haberlo visto así. —¿Estabas con Shinnosuke?

—¿Por qué lo preguntas? —evadí su mirada.

—Los vi desde aquí, estaban hablando en uno de los jardines.

—Si ya lo sabes ¿para qué me lo preguntas? —también quería evadir la conversación, así que trataba de no llegar al punto.

Resopló— Supe que él y Shampoo terminaron ¿ahora sí viene a buscarte?

Entorné los ojos—¿Eso qué tiene que ver? Lo de Shampoo es algo diferente.

—¿Entonces para qué habló contigo?

—Pues…—comencé a ponerme nerviosa— me contó que terminó con ella, es todo.

—¿Y ahora? ¿lo vas a aceptar así nada más, para quedar como plato de segunda mesa?

—¡No soy plato de segunda mesa! La conversación entre Shinno y yo no fue solo de eso.

—¿Ah no? De seguro te preguntó por tu labial nuevo ¡por eso se te acercaba tanto!

—¡Está bien! ¡Sí, me pidió una oportunidad! Y hasta me invitó a comer ¿contento?

Ranma puso una irónica media sonrisa— ¡Claro! Seguro te invita a un lugar de mala muerte, con la autorización de papi, por supuesto, porque la cuenta que paga la empresa. De ahí, te llevará a un motel barato ¡Y después de que te coja, el tipo va a volver a comprometerse de un día para otro y yo voy a tener que ir a sacarte del hoyo en el que te metes cada que el tarado ese te hace algo!

Salté, Ranma se estaba pasando— ¡No es así! ¿Quién te dice que voy a meterme con él?

Ranma se veía a punto de explotar— ¡Eres una burra! ¿No te das cuenta de que ese inepto sólo quiere usarte? Ya lo hizo una vez, para que le resolvieras su trabajo, ahora quiere que le sirvas de tapadera de la tontería que hizo de comprometerse con Shampoo.

—Yo solo hacía mi trabajo, como ahora mismo lo hago ¡estás confundiendo las cosas! Y no tengo nada qué ver con Shinnosuke, para que lo sepas. Desde que tú y yo estamos juntos, él y yo nunca volvimos a… —estaba exaltada, Ranma estaba a poco de insultarme y no lo iba a permitir, pero tampoco quería que malinterpretara lo sucedido.

—De acuerdo, defiende a tu "amiguito"—dijo tratando de calmarse, lo que duró muy poco— ¡Te prohíbo que vayas a ese lugar con él! —espetó firme.

Esa fue la gota que derramó el vaso, Ranma tampoco me escuchaba a pesar de que le había dicho que Shinno y yo ya no teníamos nada— ¡Tú no puedes prohibirme nada! ¡Hago lo que se me pega la gana! tengo derecho a salir con quien quiera porque estoy soltera ¿o me vas a decir que tú no haces lo mismo? —me estaba cobrando aquella situación con su amiga la modelo.

Lo vi apretar los puños con fuerza y ponerse colorado de ira— ¡Lárgate entonces! ¡No me importa lo que hagas con ese imbécil! Pero te advierto, Akane, que cuando te estés arrastrando por el suelo y pase lo que yo te dije ¡lo primero que voy a hacer es burlarme de ti!

—¡Veremos quién ríe al último! —dije antes de cerrar de un portazo. Escuché un golpe, creo que Ranma lanzó algo contra la puerta, pero no me importó. Yuka se me acercó cuando llegué a mi escritorio.

—Akane ¿qué pasó?

—Ranma y yo discutimos. Por cierto, voy a salir a comer con Shinnosuke.

—¿Qué? ¿en serio? ¿Te contó lo que pasó con Shampoo?

—Rompieron el compromiso y terminaron definitivamente.

—¡Wow! ¿te pidió volver?

—No —mentí, para que Yuka dejara de preguntarme cosas, estaba demasiado enojada con Ranma y no tenía ganas de decir nada— Hablaremos en la comida, ya te contaré después.

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Un par de horas después de eso, vi salir a Ranma de su oficina, iba poniéndose el saco, tenía ese aire altanero que usaba cada que discutíamos o que quería demostrarse superior. Aprovechó que Yuka estaba cerca para hablar con ella, a mí ni siquiera me miró.

—Yuka, voy a una cita con alguien muy importante, es del medio del modelaje. Por favor encárgate de cancelar la reunión de hoy con el equipo, no creo regresar hasta mañana. Tal vez ni siquiera llegue a casa a dormir esta noche —sonrió ladino. Yuka titubeó un poco y me miró, pero yo hice como que no había escuchado nada.

—De acuerdo, Ranma.

—Ah, y no me estén llamando al móvil. No quiero que nada ni nadie nos interrumpa. Iremos a comer al Narisawa.

—¿Conseguiste reservación? ¡¿para hoy?! —Yuka estaba incrédula, era un restaurante muy exclusivo.

—Por supuesto, soy gran amigo de Yoshihiro, me hizo un espacio. Bueno, ya tengo que irme, nos vemos mañana. —se despidió con la mano sin voltear hacia atrás y Yuka solo esperó a que saliera por la puerta para hablar alarmada.

—¡Akane! ¿vas a dejar que se vaya así?

—Lo hace a propósito, ya sabes la competencia que siente con Shinno desde el día en que ambos fueron designados como gerentes de marketing. Estando yo de por medio le molesta que haya hablado con Shinnosuke…por mí ¡qué se vaya al diablo con la modelo maniquí de ropa de poliéster que sea! —estaba muy de malas, Ranma solo quería vengarse de mí, sentí que se me revolvía el estómago y algo de agruras.

—Va a verse con una mujer de la industria del modelaje ¡¿escuchaste lo que dijo?!

—Claramente ¡No se puede esperar más de un gigoló! —entre más lo pensaba más coraje sentía y mi estómago estaba resintiendo todo. Me puse a buscar algo en mi bolso— ¿Tienes un antiácido? Me están dando náuseas.

—Me preguntó con quién irá Ranma a ese lugar ¿será con la modelo que nos topamos el otro día?

No quería escuchar a Yuka, la cabeza me daba vueltas y solo de pensar en esa tipa me sentía peor. De pronto volvimos a escuchar un alboroto; Shampoo venía casi corriendo detrás de Shinnosuke, sollozando y lloriqueando como una niña mimada— Shinnosuke ¡por favor!

—Ya te dije que no tengo nada qué hablar contigo. Si me disculpas, tengo que irme, tengo una cita.

—¡Shinnosuke tú no me puedes dejar así!

—Te lo dije ayer, Shampoo ¡terminamos!

—¡Es que no lo entiendes, Shinno!

—La que no entiende eres tú ¡Déjame en paz!

—… ¡Estoy embarazada!

En ese momento alcancé a tomar el cubo de basura y vomité dentro de él. Shinnosuke y Shampoo me miraron confundidos. Después de componerme, Yuka me acompañó al baño.

Seguí vomitando ahora en uno de los sanitarios, en cuanto terminé me enjuagué la boca y me lavé la cara.

—Akane, te ves pálida ¿estás segura de que estás bien? —preguntó Yuka.

—No sé si fue algo que comí…desayuné lo de siempre.

—¿No será que te dio coraje lo que dijo Shampoo?

—La verdad, ni siquiera me importa. Además, de Shampoo se puede esperar cualquier cosa.

—¿Crees que sea verdad? Mi abuela dice que eso se nota de inmediato, a las mujeres encintas les brillan los ojos, les dan náuseas, mareos…pero creo que para más seguridad hay que fijarse si pierdes el período.

—¿Cómo dices? —aún estaba algo atontada por mi reciente regurgitación.

—Si llevas bien la cuenta te enteras de inmediato. Espero que Shampoo también lo lleve bien ¿crees que se haya acostado también con Mousse? De estar embarazada, dudo que esté segura de saber quién es el padre del bebé.

Comencé a pensar, no recordaba cuándo había sido la última vez que había tenido el período. Todos los días tomaba religiosamente la píldora, por si había ocasiones en las que Ranma no llegara a usar el preservativo, lo cual habían sido muy pocas veces, era muy cuidadoso con eso. No, no podía ser que yo estuviera… ¿o sí? Comencé a contar hacia atrás, por fin lo recordaba, si no estaba mal, llevaba unas tres semanas de retraso y no me había dado cuenta. El mundo se me vino abajo ¡¿qué iba a hacer?!

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Lancé un objeto a la puerta en cuanto ella salió. Tenía cólera de haberla visto con el estúpido de Shinnosuke ¿y yo? ¿Acaso lo que teníamos no valía? Se escudó en una excusa tonta diciendo que ella estaba soltera. Sabía que iba a recriminarme lo del asunto de la modelo, seguía enojada desde esa vez, aunque dijera que no ¡Ni siquiera había salido con la mujer!

Pero no era tan bobo como para quedarme de brazos cruzados ¡A Ranma Saotome nadie le hacía un desprecio! Yo jamás me dejaría humillar por ningún pelele como el tal Shinnosuke. Tenía una lista interminable de prospectos que podían levantarme el ánimo. Pensé rápido y llamé a la primera que se me ocurrió, ella siempre estaba disponible si yo le tiraba un lazo.

—¡Hola! ¿cómo estás, preciosa?

—¡¿Ranma?! ¡Cuánto tiempo sin saber de ti! Pensaba que no ibas a llamarme.

—Ya ves que si lo hago ¿quieres que nos veamos?

—¡Por supuesto! ¿dónde nos vemos?

—Te veo a la una en el Narisawa.

—¡Sí! ¡Hasta muy pronto, Ranma mi amor!

Colgué. Iba a demostrarle a Akane que no iba a burlarse de mí y se lo iba a pensar dos veces antes de volver a reunirse con Shinnosuke.

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Llegué puntual. Mi mesa reservada estaba precisamente junto a una ventana, el sitio perfecto para que todo el restaurante me viera. Mi cita tampoco tardó en llegar, esa mujer en serio parecía desesperada, también estaba algo loca, pero era bastante bonita.

—¡Ranma! Me llamó alzando la voz desde la entrada. El restaurante es un lugar muy sobrio, con vistas metálicas y unas cuantas mesas. Levanté la mano a modo de saludo y Kodachi corrió hacia mí; todo el mundo se giró para ver el espectáculo, ahora solo faltaba que Akane y el deficiente mental de Shinnosuke se enteraran, nunca faltaba un conocido en el lugar— ¡Estoy tan feliz de que me llamaras! No podía creerlo ¿te gusta mi vestido?

—Sí, muy lindo, pedí una botella de vino.

—¡Este lugar es tan romántico!... —Kodachi continuó hablando, solo le dije un par de cosas que ella aceptó y descartó para seguir parloteando de lo mucho que me extrañaba, de lo que pensó cuando me conoció y otras tantas cosas banales. Yo miraba mi reloj, esperando a que pasara rápido el tiempo, hasta que vi pasar a Akane por la parte exterior del restaurante. Había comenzado a llover un poco, pero no vi que corriera para protegerse en algún lugar. Justo se giró y noté que nos vio por la ventana. De inmediato tomé la mano a Kodachi, lo que la hizo sonrojar y soltar una sonora carcajada que supuse era una risa nerviosa. Miré disimuladamente hacia la ventana, para restregarle a Akane en la cara que no solo ella tenía fanáticos; cuanto me vio, dio la media vuelta. Sonreí para mí, había logrado mi objetivo; después de eso estoy seguro de que Akane se postraría a mis pies para suplicarme que no la dejara y se olvidaría de Shinnosuke… ¡Shinnosuke! De pronto me di cuenta de que el tipo tampoco estaba ahí, seguramente la habría plantado. Se lo merecía por tonta, yo se lo advertí.

Akane comenzó a caminar, iba con el rostro desencajado. Estaba llorando, parecía que estaba sufriendo de verdad. Algo no estaba bien, ¿qué le habría hecho Shinnosuke para que se pusiera así? ¿o era por mí? Quería darle una lección, pero no quería dañarla. Había llegado demasiado lejos. —Kodachi, lo siento, pero me tengo que ir. Hablamos después.

—Ranma ¿a dónde vas?

No respondí, corrí a seguir a Akane, ya había dado vuelta en la acera—¡Akane!

Se detuvo y volvió a girarse mientras sorbía la nariz, miró hacia el suelo, no me dijo nada—¿Qué pasó con tu cita? se canceló ¿verdad? Te lo dije, pero no me escuchaste —me jacté con una sonrisa petulante, después fingí ponerme serio, pero no podía cambiar mi cara de suficiencia— y ahora dime ¿por qué estás aquí?

—Ranma, yo…lamento haber interrumpido tu cita. No era mi intención… —su voz se quebró y comenzó a sollozar muy fuerte.

—Oye, no es para tanto ¿por qué lloras así? ¿Es por Shinnosuke? ¡¿te hizo algo?! —Akane negó con la cabeza sin dejar de llorar, me preocupé— Akane ¿Qué te pasa?

—Es que…—cuando trataba de decirme algo, de nuevo empezaba a llorar. Esto ya era demasiado.

—¡Dime qué te pasó! —solté desesperado, fue la única forma en la que ella se contuvo, asustada, hizo un esfuerzo y levantó la mirada.

—Creo…que estoy embarazada.

—¡¿QUÉ?!

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¡HOLA! Gracias por seguir leyendo el fic. Gracias a mis beta readers, Sailordancer7 quien tiene en proceso su fic "Cherry Blossoms" está genial, hay que dejarle reviews para que se anime a actualizar pronto y Sakura Saotome que sigue dibujando sus fanarts increíbles, búsquenla en twitter e Instagram.

Como ya había comentado en mi página de Facebook de Susy Chantilly, tengo mucho trabajo ahora y para los capítulos siguientes estaré avisando de cuando actualizarè. Me esforzarè por que siga siendo cada 2 martes, pero no puedo asegurar, en mi página les dirè noticias.

Gracias por sus reviews, espero responderles en adelante.

Los leo muy pronto.

Susy Chantilly.