"Todos los personajes pertenecen a Rumiko Takahashi"
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"THE OFFICE"
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Capítulo 13
PLANES
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Me había quedado mudo, inmóvil. Sentí que el alma se me iba del cuerpo. Akane me miraba con los ojos llorosos como esperando una respuesta ¡y yo no sabía qué hacer!
Cuando pude moverme, tomé aire. Debía relajarme para poder pensar, pero no podía— ¿Estás…? ¿estás segura? —traté de mantener mi tono serio y calmado, colocando las manos en la cintura, incluso carraspeé, se me estaba cerrando la garganta.
—No he tenido el período…—dijo Akane, con la voz todavía temblorosa por el llanto.
—¿Hace cuánto?
—No lo sé…no me acuerdo…
—¡¿Cómo que no te acuerdas?! —levanté la voz, desesperado— ¡deberías saberlo!
Akane frunció el ceño— ¡Tengo muchas cosas qué hacer! He estado trabajando por si no te has dado cuenta.
—¡Pero eso es algo importante!
—¡Sabía que te ibas a poner así! Pero ¿sabes qué? ¡olvídalo! —me gritó, malhumorada, dio media vuelta para irse. Caminaba con rapidez y la detuve.
—Oye, oye, oye, tampoco es para que te pongas así —apunté, mientras la tomaba del brazo.
—¡Suéltame! ¡no quiero tener nada qué ver contigo! —dijo, tratando de zafarse de mi agarre y poniendo esa mirada retadora, tan típica de ella que siempre me había atraído.
—Pues ahora mismo parece que tienes todo qué ver. Vamos a calmarnos…—inhalé y exhalé, ella se cruzó de brazos y miró hacia el suelo, estaba preocupada. —¿Te hiciste ya alguna prueba?
—No…
—¡Ven! —casi ni lo pensé, la tomé de la mano y la estiré dando zancadas por toda la acera, al principio protestó, pero no hice caso, me sentía demasiado nervioso y no me detuve, hasta llegar a una farmacia. —Pruebas de embarazo —demandé al vendedor, que señaló hacia su izquierda sin inmutarse. Corrí hacia donde el hombre había dicho. El anaquel estaba repleto de cajas extrañas.
—¿Cuál llevaremos? —preguntó Akane, tan confundida como yo.
—Llevemos una de cada una —sugerí, a lo que Akane me miró exaltada.
—¿Estás loco? Son más de veinte marcas.
—¿Y?
—¡No puedo orinar sobre todas ellas! Son demasiadas.
—Llevemos diez.
—¡Ranma!
—¡Y bebidas energizantes! —tomé una canastilla y eché las diez cajas de pruebas. Corrí hacia otros pasillos hasta que di con lo que buscaba, llevé un par de botellas de poco más de medio litro y fui a la caja a pagar. De ahí, nos dirigimos hacia mi apartamento.
El momento se volvió más tenso en cuanto llegamos a casa. Quería sacar todos los test de la caja, pero cada una al ser diferente, tenía su propio instructivo, yo estaba muy alterado, tomando las pruebas con nerviosismo— ¡Maldición! ¡¿por qué no pueden hacer funcionar todas las pruebas igual?!
—Comencemos con una…
—¿Para qué con una? Si podemos saber el resultado de una misma vez —espeté.
—Ya te dije que no puedo hacerlo sobre todas al mismo tiempo ¡tienes qué calmarte!
—¡¿Calmarme?! ¿cómo quieres que me calme? ¡hace media hora todo estaba bien! ¡y ahora estoy involucrado en un posible caso de paternidad! —Akane me quitó las cajas que tenía en la mano.
—Dame estas —dijo tomando un par— comenzaré con estas dos. Dependiendo el resultado tomaré otras.
Me pasé la mano por el cabello y me senté en la cama, mientras esperaba a que Akane saliera del baño. El corazón me latía como si quisiera salir de mi pecho y comencé a sudar frío. Traté de mantener la mente en blanco, pero sonidos de llanto de bebés inundaban mi cabeza, estuve así hasta que Akane salió unos minutos después— ¿Qué dice? —pregunté.
—Hay que esperar cinco minutos en la primera, la segunda tardará un poco más.
Yo trataba de respirar profundamente, pero no podía, sentía que estaba a punto de hiperventilar. Pasados los cinco minutos, Akane se dirigió al baño para ver las pruebas. Salió con una en cada mano— ¿Qué dice?
—Esta salió inválida, la otra…
—¡¿La otra qué?!
—La otra también, no salió nada.
—¡¿Cómo mierda es que hacen esas cosas?! ¿por qué te ofrecen una respuesta positiva o negativa? ¡y luego resulta que la prueba sale inválida! —yo gritaba, completamente fuera de mí.
Akane solo me miró sin decir nada, tomó otro par de cajas y volvió a entrar al baño. El tiempo que duró en salir se me hizo eterno, a pesar de que solo fueron un par de minutos. Volvió a sentarse a mi lado en la cama, se veía más tranquila que yo, no entiendo cómo podía estarlo, yo sentía que me quemaba vivo.
—¿Cuánto tiempo tardarán? —pregunté.
—Lo mismo que las anteriores. Y por favor, ¡deja ya de preguntar! me estás poniendo nerviosa a mí también.
Me llevé las manos a la cabeza— No puedo ser padre… ¡no puedo! ¡Me cuidé! Usé preservativo todas las veces…—me tallé los ojos, nunca me había pasado algo como esto, jamás.
—Ranma, no tienes por qué ponerte así…
—¡No lo entiendes, Akane! ¡No puedo ser padre de nadie! ¡No quiero ser cómo él! —evitaba hablar de mi padre en medida de lo posible, siempre que me iba mal lo recordaba, lo culpaba a él de gran parte de mis desgracias.
—No eres cómo él —mencionó Akane.
Me puse de pie de un salto— ¡Claro que no soy como él! Yo tengo una carrera, soy un hombre exitoso y llegaré mucho más alto de lo que él pudo haber soñado en toda su vida ¡Mil veces preferiría no tener hijos a ser un reverendo idiota como mi padre! ¡No pienso cambiar mis planes!
Akane se mordía el labio inferior, se tomó de los brazos, su semblante había cambiado, se puso muy seria, mirando hacia el suelo— No tienes que hacer esto.
De pronto me di cuenta lo que acababa de decir, estaba infiriendo que evadía mi responsabilidad— Akane…
—No sólo fuiste tú ¡yo también me cuidé! Tomaba la píldora y ¡no sé qué fue lo que pasó! Debe ser que nos la pasamos ¡cogiendo como conejos a diario!
Me sentí mal, ella debería sentirse peor que yo— No es lo que quise decir…
—¡Sí lo es! ¡Esa es la verdad! ¡Tú no quieres arruinar tu vida, ni tu carrera! Te digo algo Ranma Saotome ¡yo llevo años tratando de salir adelante! Mi vida es un completo desastre y ahora con esto…—su voz se quebró, intentó contenerse, pero las lágrimas brotaron de sus ojos—…seré una madre soltera, no permitiré que le falte nada a mi hijo. Seguramente lo arruinaré…y yo sí tendré que dejarlo todo cuando nazca, pero volveré a empezar de abajo si es necesario. Poco me importa lo que piensen de mí, siempre he estado sola…
—¡No vas a estar sola! ¿piensas que te voy a dejar, así como así? —repliqué.
—Entiendo que esto venga a cambiar tus planes…te juro que mi hijo y yo jamás seremos un obstáculo…—empezó a sollozar mientras se dejaba caer en el suelo y yo también comenzaba a quebrarme.
—¡Estás loca! ¡tú nunca, ustedes…! ¡nunca te dejaría sola, Akane! —me incliné hasta donde estaba ella, la abracé y comencé a llorar. Ambos sollozábamos con fuerza, de pronto un sonido nos interrumpió, el cronómetro del móvil avisaba que habían pasado los minutos pertinentes. Nos levantamos del suelo y caminamos juntos hasta el baño. Akane tomó la muestra recargada sobre el lavamanos, después tomó la otra y las miró, moviendo la cabeza de un lado a otro.
—¿Qué dice?
—Negativa y… ¡negativa!
—¿En serio? —yo estaba incrédulo. El semblante de Akane había cambiado, hasta sonreía.
—¡Sí! Es en serio…por lo menos ya no tendrás que arruinar tu carrera. Puedes seguir siendo Ranma Saotome el conquistador, y continuar con tu soltería —seguía sonriendo, se enjugó las lágrimas con el antebrazo, mientras reunía las cajas para tirarlas al cesto de basura.
—Vamos a casarnos.
—¿Qué? —Akane estaba tan centrada en la noticia y en tirar las pruebas, que no me puso la suficiente atención.
—Casémonos. Vivimos juntos, convivimos como una pareja, solo nos falta casarnos.
Por un momento, sus ojos brillaron, pero al instante desvió la mirada de los míos que esperaban ansiosos una respuesta— Ranma, no sabes lo que dices. Te arrepentirás ni bien te hayas casado conmigo —siguió acomodando las cosas del lavabo, no se atrevía a darme la cara— Todo lo que soy, cómo me veo ahora, es falso, lo hiciste tú.
—Akane…
—Si no fuera por ti, seguiría siendo solo yo, la misma chica mal vestida que conociste en la oficina.
—Pero…
—Acéptalo, es un arranque de culpa, por el "no embarazo". No tienes de qué preocuparte, ya eres libre.
Las cosas que me decía tenían sentido para ella, pero no para mí— ¿Por qué lo dices así?
—¡Porque así es! Yo me enamoraría de ti, y tú terminarías botándome, porque a fin de cuentas no soy lo que tú has creído ni inventado. Esta Akane es solo un invento tuyo…cuando te aburras de mí, me destruirás.
Fruncí el ceño, molesto— ¡Eres tú la que no sabe lo que dice! ¡Te excusas diciéndome que yo te inventé, pero no te das cuenta de nada!
Se llevó las manos a la boca y se quitó el labial con los dedos, sus labios se veían despintados y pálidos como su blanca piel, fue entonces que recordé cómo se veía la primera vez que la vi. Al natural, sin maquillaje, algo despeinada…era hermosa. Volvió a mirarme con un dejo de tristeza en el rostro, aun así, trato de sonreír, sin lograrlo— ¿Lo ves? Es solo tu imaginación, que cree que puedo pretender ser alguien que no soy.
No dije nada más. Si bien era cierto que debajo del maquillaje y la ropa de marca seguía siendo la misma Akane Tendo con boca de camionero que yo había conocido, para mí era perfecta…pero no podía admitir que me gustaba mal vestida. Yo, el gran Ranma Saotome, ex super modelo, con quien soñaban muchísimas mujeres…el que se había enamorado de la chica andrajosa. Tampoco iba a decírselo a ella, rompería su autoestima.
—Puedes seguir con tu vida de soltería, justo como hoy mismo te estabas ligando a Kodachi Kuno en el restaurante —dijo Akane, cambiando el tema.
—¡Ah! ¿te pone celosa? —mi ego siempre tenía que salir a flote en cualquier situación, por lo menos podía romper la tensión en el ambiente. Me encantaba verla así por mí.
—Yo ¿celosa de Kodachi Kuno? ¡por favor!
—Van 2 veces que la mencionas, Akane ¿cómo no voy a pensar que estás celosa? —dije como ese cretino que todos llevamos dentro— Kodachi es una chica linda, tal vez vuelva a invitarla a comer.
Akane resopló, frunciendo el ceño y dirigiéndose hacia la puerta.
—¿A dónde vas? — pregunté, yendo tras ella.
Estaba por reclamarme algo, pero entonces el móvil de Akane comenzó a sonar, echó un vistazo rápido y lo dejó sonar hasta que paró— ¿Por qué no contestas?
—Es Yuka, la llamaré camino a la oficina, dejé unos pendientes por resolver —No me miraba a los ojos, sabía quién le había llamado.
—¿Yuka? ¿no sería Shinnosuke?
Akane entornó los ojos—Ranma, basta. No tengo porqué discutir contigo de esto.
—¿Por qué no? Acabas de reclamarme por lo de Kodachi.
—Me voy —tomó su saco y se encaminó hacia el pasillo. Yo fui detrás.
—Deberías llamarlo y decirle que estuviste casi embarazada y el bebé sería mío— mi ego también servía para ocultar mis celos, odiaba a ese tipo.
—¡Ash! —Akane resopló, y yo no iba a permitir que se fuera sin decirle lo que pensaba.
—¡Díselo! Anda, dile que yo estuve ahí, ¡yo! ¡yo y mi esperma, ahí! —señalé hacia su parte íntima con soberbia. Después de todo, la hacía mía todos los días.
—¡Eres un cerdo! —dijo, después de haberse colocado los zapatos con rapidez y antes de cerrar la puerta.
—Yo estuve ahí…—repetí con cinismo. De pronto caí en cuenta de que ella se había marchado, que creí que iba a ser padre, que le había pedido que se casara conmigo…en serio lo hice, a quemarropa, sin pensar en nada. Ella tenía razón, no estaba pensando coherentemente, no en ese momento, pero sí me había hecho pensar en lo que sería hacer una vida con ella.
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Cuando recibí la llamada de Shinnosuke eran casi las cuatro de la tarde. Me envió un mensaje cuando no respondí, dijo que necesitaba hablar conmigo, que nos viéramos en su apartamento a las ocho de la noche. —"Necesito verte, eres la única persona en quién puedo confiar, no estoy bien. Ven a mi apartamento a las ocho, prometo que será la última vez, no es mi intención molestarte. ¡Te lo suplico!"
Se leía muy extraño, Shinnosuke me buscaba cada vez que tenía algún problema de trabajo, pero nunca con un problema personal. Seguro seguía con el asunto de Shampoo, y aunque yo ya no estuviera deseando que su relación terminara, como antes, me sentía algo culpable. No había sido sincera con él, no le había dicho que estaba con Ranma, por el simple hecho de que eso podía afectar a Ranma laboralmente, y yo no quería eso. Ranma había hecho demasiado por mí, como para que por un romance nos corrieran a ambos de la Orochi. Él tenía una buena reputación y no deseaba que, por mi culpa, Ranma tuviera una mancha en su impecable expediente.
Decidí aceptar lo que me pedía Shinnosuke, sería sincera con él y le diría que estaba saliendo con alguien; obviamente no mencionaría el nombre de Ranma, pero por lo menos Shinno no se haría más ilusiones.
Tenía un pequeño problema: No sabía qué excusa podía sacarle a Ranma, para perderme a la hora de la cita con Shinnosuke; pero afortunadamente el director Kuno lo llamó a su oficina como a las cuatro y media y se entretuvo más de la cuenta. Luego me enteré de que la misma Kodachi Kuno estaba ya en la oficina de su padre, esperando por él. Eso me revolvió el estómago y me hizo dar arcadas como en la mañana.
Estaba bastante molesta, daban las siete y treinta y Ranma no había salido de ahí, sería más fácil escabullirme para hablar con Shinnosuke; de todas maneras, Ranma estaría muy ocupado con la hija menor de la familia Kuno. Eso me hacía hervir la sangre; cuando estuve comprometida con Kuno, Kodachi ni siquiera se dignaba a mirarme, me consideraba insuficiente para el ridículo de su hermano, pero siempre supe que esa mujer era una resbalosa que se metía con cualquiera que le gustase.
Cualquiera que me viera podría pensar que escupiría fuego en cualquier momento, solo de saber que estaban juntos en la oficina…aunque lo sucedido esa tarde en el apartamento de Ranma me hacía sentir más confundida que antes. Yo estaba con Ranma, no de manera formal, pero como él mismo lo dijo, vivíamos juntos, hacíamos lo mismo que una pareja, creí estar embarazada de él, porque lo hacíamos a diario, y así había empezado nuestra historia, teniendo sexo ¿cómo iba a tomarlo en serio? Su propuesta de casarnos me pareció tan descabellada como todas las ideas que se le ocurrían en milésimas de segundo, como la de comprarme ropa nueva, hacerme un cambio de look completo y transformarme prácticamente en una modelo…pero yo no era así. ¡por eso no podía creerle! llegué a pensar que Ranma era un genio, pero que también estaba loco, no podía saber qué era cierto para él. La sola idea de que un día me dejara por no ser lo que él esperaba, me estaba matando lentamente ¿Y si era cuestión de tiempo? Cuando llegué al restaurante hacía unas horas ¡estaba tomando de la mano a Kodachi! ¡Él tampoco sabía lo que quería! pero él estaba peor que yo, porque su ego no lo dejaba pertenecer a una sola mujer y menos a una piltrafa como lo era yo. Ranma Saotome tenía que ser el centro de atención de todo el mundo, especialmente de sus admiradoras. Me sentí triste, tener un hijo de Ranma me habría encantado, lo habría amado y cuidado con todo mi ser…aunque era la primera vez que con todas mis fuerzas quería decir que sí cuando me propuso matrimonio. Ranma se había convertido en mi todo, había sido tierno y maravilloso conmigo…pero, si él me dejaba, yo no sería nada. Él me hizo su complemento, pero modificó tanto en mí, al grado de sentir que yo era algo más de sus posesiones, como su auto de lujo, sus trajes caros, o cualquier objeto elegante de su apartamento. Ranma era un hombre exitoso y cuando se aburriera de mí, yo quedaría vacía.
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Ahora solo faltaba lo que me dijera Shinnosuke, seguro era el asunto del embarazo de Shampoo. La noticia se había regado como pólvora por toda la oficina, ya hasta se rumoraba que Shampoo tenía algo abultado el vientre después de que se inició con el segundo proyecto. Los chicos también alegaban que el hijo que esperaba la china era de Mousse y no de Shinnosuke.
A decir verdad, no esperaba mucho de él y tampoco sabía si podía esperar algo de Ranma, lo más probable era que no.
No lo pensé más y salí de la oficina con rumbo a casa de Shinnosuke. En cuanto llegué, Shinno me esperaba afuera del edificio, me pareció muy extraño, él nunca había hecho eso. En cuanto me miró, sonrió y me abrazó— ¡Akane, estás aquí! Necesitaba tanto verte.
No sabía si moverme o no, toqué su costado con una mano ¡estábamos en plena vía pública! La gente nos miraba; él pareció entenderlo porque de inmediato se enderezó— Disculpa, no pude contenerme para abrazarte. Ven, vamos a mi apartamento.
—Shinno, no creo que sea buena idea. Shampoo podría venir a buscarte y…
—Olvídate de ella, no vendrá. Te lo explicaré, vamos arriba.
Tragué duro, no sabía si quería subir, había pasado tiempo desde que yo había estado ahí. Shinno pareció adivinar mis pensamientos, me tomó de la mano y me dijo en voz baja: —No te preocupes, entiendo que te sientas así. Te respeto, jamás te forzaría a nada. Solo quiero charlar contigo, no tengo a nadie con quien desahogarme, tú siempre fuiste mi roca, mi todo. Por favor, solo necesito que estés a mi lado un poco de tiempo, nada más.
Tomé aire y asentí. Me hizo una seña para ir hacia la entrada y sentí que colocó con delicadeza su mano en mi espalda, cuando estuvimos dentro, la retiró. Volví a sentir que él tenía la confianza hacia mí, como cuando comencé a trabajar en la Orochi, Shinnosuke parecía otra vez la persona que yo había conocido, pero eso ya no me agradaba del todo.
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Me sentí nerviosa cuando entramos al apartamento. Shinnosuke de inmediato me ofreció una copa de vino ¿debía aceptarla? Ranma me había prohibido beber si no estaba él presente. Acepté la copa, pero la coloqué de inmediato en la mesita de centro, todo estaba igual, me extrañó que Shampoo no hubiera cambiado nada, siendo que había estado viviendo ahí. Quizá en la habitación… ¡no! ¡no iba a llegar a tanto! Mi estado emocional no era el mejor en ese momento y mi idea principal no era la de acostarme con Shinnosuke, solo era aclarar las cosas para dejar todo en claro y seguir llevando una relación cordial en la oficina.
—Sé que te lo digo cada vez que te veo, pero me sorprendió mucho el cambio que tuviste, te ves muy hermosa —Shinnosuke me miraba seductoramente mientras bebía de su copa, escudriñaba mi falda y me miraba las piernas mientras tragaba el líquido. Por un momento me sentí una mujer deseada y muy hermosa, sonreí, Shinnosuke me deseaba como siempre había querido; en el siguiente instante caí en cuenta de que Ranma había hecho todo esto por mí, me veía así gracias a él y unas horas antes creí que en mi vientre crecía un bebé de mi querido jefe. Volteé hacia otro lado para cambiar el tema y crucé la pierna haciendo evidente que la mirada de Shinno me incomodaba.
—Veo que tu hámster sigue ahí, lo has hecho bien entonces.
—Es el cuarto que compro. Shampoo nunca quiso hacerse cargo de ellos y yo…bueno, ya sabes que no sirvo para cuidar mascotas. Papá no ha notado la diferencia cuando ha venido. Adoraba cuando te quedabas en el apartamento y me esperabas al llegar de viaje…
Me estaba sintiendo incómoda, así que lo interrumpí— Shinno ¿por qué me pediste que viniera? Supongo que querías hablar conmigo del embarazo de Shampoo ¿van a casarse?
—Todavía no sé si está embarazada o no. No quiso hacerse la prueba, hizo una rabieta porque le dije que seguro era mentira para seguir con lo de la boda, y que, si estaba embarazada, podría jurar que el hijo era de Mousse y no mío —lo decía con tanta tranquilidad…pensé en Ranma en ese momento, en cuanto yo le dije que creía estar encinta, jamás dudó de mí y eso era más que caballerosidad, era un hombre en toda la extensión de la palabra. —Pero no quiero hablar de eso ahora. Sabía que tenía que contártelo todo, para que veas que mi intención contigo es real, hoy más que nunca.
—Muchas cosas han cambiado desde que tú y yo…
—Lo sé. Intuyo que también pudieras estar saliendo con alguien —me miró fijo, con sus ojos azul profundo, su respiración se agitó— y no me atrevo a preguntarte quién es, porque sé que no podría contenerme —apretaba los dientes, dio un gran trago a su vaso de vino, lo hizo para calmarse, porque se veía que ya estaba enojado desde que yo comencé a hablar— Me enfurece la idea de que otro te haya tocado…o que te hayas vendido solo por sacar un proyecto adelante…
Shinnosuke lo sabía, ¡él sabía que yo estaba con Ranma! ¿cómo se habría dado cuenta? Nadie en la oficina lo sabía, ni siquiera Yuka e Hiroshi que siempre estaban con nosotros— Shinno…
—Como te dije, no preguntaré nada. Voy a dejarlo así porque sé que en el fondo lo nuestro sigue vivo. Lo que tenemos tú y yo nunca existirá con nadie más.
—Las cosas son diferentes ahora, Shinno. Yo cambié.
—Podrás cambiar ante otros, pero no para mí. Tú eres mi misma Akane —trató de acercarse a mí, pero me levanté del sillón con algo de temor, no quería que pensara que pasaría algo entre nosotros— Lo siento, no quise incomodarte. Te prometí que te iba a respetar y a reconquistar, esa es mi meta ahora.
Ya no quería darle más vueltas a las cosas— Shinno, no sé qué hago aquí…
—Estamos recuperando nuestro amor…—dijo levantándose.
—Shinno, yo…no puedo hacer esto. He pasado por muchas cosas desde que la relación se acabó, pero logré superarlo. Ya puedo pagar mi alquiler y hasta renové mi apartamento.
—¿Sigues viviendo en Adachi? —preguntó curioso, yo solo entorné los ojos. Shinnosuke jamás puso un pie en mi apartamento cuando estuvimos juntos.
—Sí, sigo ahí —mentí, en parte, porque seguía pagando renta en Adachi, pero dormía en la cama de Ranma.
—Puedes mudarte conmigo, si quieres —ofreció, con una sonrisa encantadora, pero no iba a caer con eso.
—Shinno, tú sigues con Shampoo. Aunque rompieran el compromiso, tu padre aún no sabe que lo hiciste, falta que se entere de lo de su embarazo.
—¡No lo está! No me acosté con ella en semanas, además me fui a ese viaje a Kyoto ¿te olvidas de eso?
—Ella va a llamar a tu padre y le dirá que no vas a casarte con ella.
—¡Ya lo sé! Pero él tendrá que entender que no voy a casarme con quien no amo.
—Entonces ve a decírselo. Yo tengo que irme ya, se me está haciendo tarde —No quise decirle que estaba con alguien, si él ya lo sabía e intuía que era Ranma. Si lo sacaba a flote, estaba segura de que Shinno haría lo que estuviera en sus manos para despedirlo. Pasaban ya de las nueve, aunque pareciera que hubiera sido menos tiempo, me preocupaba Ranma, que seguramente ya estaría en casa preguntándose dónde estaba, aunque no había recibido ni un mensaje ni llamada de él ¿Y si se había ido con Kodachi?
—Quédate esta noche, prometo que no te tocaré —Shinno me veía, suplicante. Pero yo no sentía la misma necesidad de él, como antes.
—Lo siento, no puedo hacer eso —tomé mi bolso para retirarme. Shinno caminó detrás de mí y me detuvo frente a la ventana que daba al balcón.
—¿Puedo darte un abrazo antes de que te vayas?
—Shinno, no hagamos esto más difícil…lo nuestro acabó.
Pareció no importarle mi respuesta, porque volvió a abrazarme como en la entrada del edificio— Perdóname por hacerlo, esto es lo más que puedo estar cerca de ti ahora.
Me retiré segundos después. Él me sonrió levemente, tomó mi mano y la besó— Te veo mañana.
Di media vuelta, ya no quería entretenerme más. Salí de ahí y me dirigí camino al apartamento de Ranma.
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Me recargué en la ventana para terminar mi copa de vino y ver cómo Akane caminaba por la calle hasta desaparecer de mi vista. Sonreí, en cuanto vi arrancar el auto de Saotome en la dirección opuesta a donde había ido Akane.
Ese desgraciado no iba a quitarme a mi mujer. Seguro ella solo estaba buscando consolarse con alguien para intentar llamar mi atención o entretenerse mientras yo terminaba con Shampoo. Había sido mi culpa, debía reconocerlo, pero ella nunca dejaría de ser mía, así que me decidí a recuperarla, hacerla volver a mis brazos de donde nunca debió irse, aunque yo estuviera con otra.
Lo planeé todo en segundos, hasta me sorprendí a mí mismo. Era muy fácil, solo tenía que encontrar el momento exacto, hacer que Akane mordiera el anzuelo para atraerla y robársela en la cara a Saotome. Llamé y le envié un mensaje a ella en un horario en el que sabía podían estar juntos. Sabía que Akane iba a responderme, siempre lo hacía y no fue esta la excepción.
Por la tarde vi que Saotome pasaba cerca de mi oficina, iba con rumbo al despacho del director Kuno, así que aproveché esos segundos para decirle en voz alta a la asistente que cancelara mi última cita, porque tenía que ver a alguien muy importante esa noche en mi apartamento. Obviamente Saotome me escuchó, iba a sospechar de la llamada que le hice a Akane más temprano.
Todo salió como yo quise. Esperé a Akane afuera del edificio con la intención de que él nos viera y así fue. Vi cómo llegó y aparcó el auto justo cuando Akane se aproximaba a mí. La abracé y después la toqué por la espalda para que Saotome supiera de una vez quién era el único dueño de esa mujer.
Antes de que Akane se fuera, noté que Saotome seguía ahí, así que volví a abrazarla frente a la ventana, donde podíamos vernos para que pensara que entre nosotros pudo haber pasado algo. La relación entre ellos seguro era bastante frágil y para el día siguiente, Akane estaría libre para mí otra vez.
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¡HOLA! Gracias por leer hasta aquí. Aprovecho para agradecer a mis betas Sailordancer7 y Sakura Saotome, quienes me apoyan siempre para que el capítulo quede de lo mejor. Las adoro mis niñas y lamento hacerles pasar el mal rato con esto, muchas gracias por hacérmelo saber. Les cuento que Sailordancer7 acaba de publicar un nuevo capítulo de su fic "Cherry Blossoms" que está de infarto; dejen review para que se anime a actualizar pronto. También pasen por el perfil de Sakura Saotome en Instagram, acaba de subir un doujinshi hermoso, vayan a darle like.
Como saben, sigo muy apurada con el tema de mi trabajo, por lo que estoy acumulando los agradecimientos de los reviews, gracias a quienes se toman un minuto para dejarme algo, lo valoro mucho. El no escribir me pone algo triste y esto me anima mucho. En mi página de Susy Chantilly en Facebook siempre les aviso sobre la actualización o las dudas, sin spoiler. Gracias también a las páginas que comparten mi fic, a mis Locas por el Dios griego, Ranma Fanfics por siempre, Mundo Fanfics Inuyasha y Ranma, Fanfics y Fanarts de Ranma Latino, Es Tu mundo Fanfics y a los que comparten desde mi página, mil gracias por su bella labor.
Si todo va bien, espero actualizar en dos semanas, casi siempre lo hago el día martes, para que estén al pendiente en las páginas arriba mencionadas y la de Susy Chantilly de Facebook.
Los leo muy pronto.
Susy Chantilly.
