"Todos los personajes pertenecen a Rumiko Takahashi"
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"THE OFFICE"
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Capítulo 14
ARREGLOS
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Al llegar a la oficina esa tarde, el director Kuno me citó para una reunión en su despacho. Akane estaba molesta conmigo desde que había salido del apartamento, ya buscaría la forma de contentarla. Seguiría tensa, al igual que yo después de que pensamos que podría estar embarazada; no quedaba más que relajarse y distraerse un poco con el trabajo, al día no le quedaba mucho por terminar.
Cuando me dirigía hacia la oficina del director, escuché que Shinnosuke le pedía a su asistente cancelar una cita porque tenía que verse con alguien en su apartamento. Después de saber lo del pleito de Shampoo dudé que fuera a verse con ella. No le di importancia, iba a hablar con el director Kuno y me iría a casa, estaba muy cansado.
Cuál fue mi sorpresa al encontrarme ahí también con Kodachi, mencionó a su padre que no habíamos terminado nuestra plática a la hora de la comida y ahora estaba prácticamente atrapado. Aproveché la obligada reunión para sacar el tema de un nuevo proyecto a la mesa que involucrara a Kodachi, por lo que ella estuvo encantada y pasamos más de tres horas hablando de eso.
Me urgía irme, necesitaba hablar con Akane, pero los Kuno eran bastante egocéntricos como para dejar de alabarse el uno a la otra y solo extendían inútilmente el tiempo de la reunión.
Cuando por fin pude salir de ahí, corrí al escritorio de Akane, pero ya no estaba. Tuve un presentimiento, uno de esos que no son para nada buenos, de aquellos en los que preferirías no haber pensado nunca. —Shinnosuke —pensé, y salí como bólido para dirigirme a su apartamento.
Lo que vi hizo que me ardiera la sangre. El muy imbécil abrazaba a Akane y ella no hacía nada para evitarlo ¿Por qué demonios estaba ahí? ¿por qué mierda subió a su apartamento y se quedó casi una hora? Estuve a punto de bajarme del auto, de buscar el apartamento y tumbar la puerta para sacarla de ese lugar…pero no lo hice. Tampoco le llamé, ni le envié un mensaje; si no me respondía iba a aumentar mi agonía y a abrirme una úlcera en ese jodido momento. Un rato después, logré verlos por la ventana que daba al balcón— Por lo menos Akane estaba vestida —pensé estúpidamente, tratando de calmarme, y a la vez tragando mi propia sangre de tanto apretar los dientes.
Solo cuando la vi salir del edificio y dar vuelta a la acera, arranqué el auto para llegar cuanto antes a mi apartamento. No sabía qué iba a hacer ni lo que iba a decirle, yo estaba cegado de ira, de celos y de miedo. Tenía que controlarme para no cometer una locura, nunca me había sentido así.
Por supuesto que llegué antes que ella, que usaba el transporte público. Los minutos que pasaban se me hacían eternos, pensaba mil cosas de ella y a la vez intentaba convencerme de que todo iría bien y no había pasado nada…pero mi ego me despedazaba las esperanzas al imaginarme lo peor.
Entró sigilosa, encendiendo la luz de la entrada, yo estaba recargado en la parte trasera del sofá de la sala. Se sorprendió al verme, yo apenas y levanté la cabeza, pero, aun así, la miré, estaba severamente cabreado hasta la médula.
—¡Ranma! ¿por qué estás con la luz apagada? —preguntó con su voz dulce, como si nada pasara.
—¿Dónde estabas? —demandé con voz ronca. Ella debió interpretar mi molestia, porque titubeó al responder.
—Eh…fui a conseguir unas cosas saliendo de la oficina y…
—¡No mientas! —solté. Akane se estremeció.
—¿Por qué estás así…?
La interrumpí, no sin antes tomar un poco de aire para calmarme…y fue en vano— ¡Te vi con Shinnosuke!
Sus pupilas se dilataron, estaba nerviosa, pero la muy cobarde no se atrevió a responder mi pregunta— ¿Por qué me seguiste?
—¡Qué más da! ¿qué estabas haciendo con él?
—Me dijo que quería hablar conmigo.
—¿De qué?
—No tiene importancia.
—Si no la tiene ¿qué hacías en su apartamento? —dije con tono duro.
—Nada.
Resoplé con sorna— ¡Nada…! —una risa sin humor se reflejó en mí, viré la vista hacia otro lado— ¿te crees que soy idiota?
—No…
—¡Dime qué demonios hacías con él!
—¡Ya te dije que nada! Solo hablamos de Shampoo, de lo que iba a hacer para contarle a su padre lo de la ruptura del compromiso y…
—¿Te acostaste con él? —la duda me estaba destrozando la garganta, así que se lo pregunté, sin más.
—… ¡No! —respondió Akane, ofendida.
—Lo abrazaste antes de irte. Los vi desde abajo, ¿deberías tener algo de pudor y ser más discreta!
—¡¿Cómo puedes pensar así de mí?! —se quejó, con ese rostro inocente que me derretía todas las noches.
—Te diste a mí con unos cuantos tragos, no me extrañaría que Shinnosuke te hubiera convencido con una bebida para recordar los viejos tiempos —apenas y terminé la frase, Akane me abofeteó con toda su fuerza, no me tambaleé porque estaba bien plantado en el suelo. Necesitaba esa bofetada, me había pasado, pero el sentir que la perdía me había hecho irracional. —No debí decirte eso —fue mi vil manera de pedirle perdón por la tontería que acababa de decir.
—¿Finalmente me lo echaste en cara! —tenía razón en reprocharme.
—¡No quise decir eso! ¡Es que me emputa que estés con ese tipo! Porque cada vez que te llama sales corriendo tras él— exploté.
—¡No es para que te pongas así! Entre Shinnosuke y yo no hay nada, ni lo habrá.
—¡Pues él no piensa lo mismo!
—¡¿Tú qué sabes?!
—¡Soy hombre, Akane! ¡Sé lo que quiere ese tipo de ti! ¡Además, no estoy ciego!
—Pues sólo ves lo que quieres ver… ¡ya te dije que entre él y yo no…!
—Veo a un tipo que se aprovecha de ti ¿no te das cuenta? Solo te busca cuando Shampoo se va— Se mordió los labios y se fue hacia la habitación, la seguí. —¿A dónde crees que vas?
—¡No pienso quedarme aquí, viendo cómo me insultas! —había sacado un bolso grande donde ponía su ropa cuando venía de su apartamento.
—¿Sólo porque te digo la verdad? ¡estás mal!
—¡Pues voy a irme! No tiene caso hablar contigo sino vas a escucharme —dijo haciendo un claro berrinche. Yo llegué al límite de mi paciencia.
—¡Ni se te ocurra cruzar esa puerta, Akane Tendo! Porque te juro que, si sales, voy a ir a buscarte y a traerte todas las veces que te vayas. Y si no te encuentro, iré al apartamento de Shinnosuke, y aunque no estés ahí ¡voy a partirle la cara!
Eso pareció asustarla porque dejó de meter sus cosas al bolso. Yo tomé una almohada de la cama y una cobija.
—Ranma ¿qué haces?
—¡Voy a dormir en el sofá! ¡y más te vale que no intentes escabullirte cuando duerma, porque te voy a encontrar! —cerré de un portazo y me dirigí a la sala para recostarme en el sillón. No podía dormir, pensando en lo sucedido. Un par de horas después me levanté y tomé las llaves del auto, necesitaba desahogarme.
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A pesar de ser muy popular, nunca tuve muchos amigos, tal vez porque siempre estaba ocupado, trabajando, o porque no quería dar explicaciones sobre mi vida personal. Fui donde Ryoga, uno de mis pocos amigos, sabía que a él podía contarle todo sin que me juzgara mal. Estábamos hablando en el bar del hotel para el que habíamos hecho el primer proyecto.
—No me lo puedo creer. Tú, Ranma Saotome, en ese estado por una mujer.
No sabía cuantos tragos llevaba ya, pero aún estaba consciente, recargado en la barra— Como si a ti nunca te hubiera pasado.
—Sí, pero no hablamos de mí, hablamos de ti. Siempre hay una primera vez para todo. Aunque la vez que rompiste con Shampoo nos fuimos de fiesta para que te olvidaras de ella ¡tú lo sugeriste! ¿por qué no hacemos lo mismo hoy?
—No puedo.
—¿Por qué no?
—¡Porque tengo que regresar a la casa! y ella va a estar allí…o no… ¿y si se va con Shinnosuke? ¡Voy a sacarla arrastrando de su apartamento!
—Ranma ¡cálmate! No puedes estar pensando así. Si ella hubiera querido estar con Shinnosuke, simplemente no habría regresado esta noche —Ryoga tenía razón, pero yo todavía tenía mis dudas.
—¿Y si se acostaron?
—Pues, eso ya no lo pudiste evitar. Además, dijiste que lo tuyo con Akane no era nada serio.
Resoplé. Otro punto a favor, ella y yo no éramos nada, solo nos acostábamos, trabajábamos juntos, vivíamos juntos, dormíamos juntos, casi teníamos un bebé…—Es verdad, no es nada serio —dije con un amargo sarcasmo; de un trago me terminé mi vaso de escocés y pedí otro igual al cantinero, pero Ryoga me detuvo.
—¿Vas a tomarte otro? ¡Ranma! ¿qué rayos te sucede? Nunca te habías puesto así por…espera ¡¿te enamoraste de ella?!
—¡Cierra la boca! —dije tomando una botella de cerveza que estaba detrás de la barra.
Ryoga se burlaba a carcajada abierta— ¡Dijiste que nunca ibas a enamorarte de nadie para no parecer un idiota! Todavía recuerdo cuando tú te mofaste de mí cuando terminé con Akari.
Entorné los ojos— No es gracioso… —para nada lo era, una extraña especie de dolor y tristeza me estaba haciendo polvo.
—Escucha, Ranma. Te diré el mismo consejo que me diste aquella vez: si alguien te hace sentir así y no te corresponde, creo que deberías poner un límite.
—¿Terminar con ella? —alcé la cabeza y presté atención. Mi amigo me miró con lástima y me palmeó el hombro.
—¿Qué vas a terminar? Ustedes no son nada. Eres solo el jefe que se acuesta con su mejor empleada…y nada más.
Me resistía a creerlo, era demasiado doloroso— ¿Y la falsa alarma? Tenemos sexo casi a diario ¡es mi mujer! —Ryoga sonrió, mostrándome su prominente colmillo.
—Es solo sexo, no hay nada que los una. Menos si ella sigue viendo al otro.
La realidad me cayó encima, no tenía nada qué hacer. No quise regresar a casa esa noche, porque si la volvía a ver, no iba a poder dejarla. Tenía que alejarme de ella y pensar muy bien lo que iba a hacer.
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No pude dormir en toda la noche. Escuché cuando Ranma salió del apartamento, me asomé por la ventana y solo vi su auto pasar. ¿A dónde iría? ¿habría ido a reclamarle a Shinnosuke? Me sentí tentada en llamar a Shinno para advertirle, pero desistí. Él sabía que yo estaba con alguien y llamarlo sería una forma de evidenciar a Ranma y eso podía afectarlo en lo laboral.
Decidí esperar, el sueño me venció un rato y creo que dormité unas cuantas horas. Ranma no había regresado. Traté de llamarlo, pero su teléfono me mandaba a buzón, seguro que seguía enojado conmigo. Noté que se me había hecho tarde para ir al trabajo, me duché rápido y tomé un taxi. Llegué en veinte minutos a la oficina debido al tráfico.
Ranma no estaba en su lugar, y ese hecho me hizo sentir un nudo en la garganta ¿dónde estaría? Él nunca llegaba tarde y ni hablar de faltar, siempre avisaba si tenía algún compromiso previo. Yuka me interceptó en mi escritorio, donde ni siquiera me había sentado.
—¡Akane! Al fin llegas. Necesito que me autorices estos diseños antes de pasarlos a los del otro equipo…
—Yuka ¿has visto a Ranma?
—Ranma estuvo aquí muy temprano, dijo que se tomaría el día y por ende todo el fin de semana. Nos pidió que viéramos todo contigo ¿no te lo dijo?
¿Tomarse el día? ¿el fin de semana? ¿cuándo decidió eso? ¿por qué no había llegado a casa la noche anterior? —No me dijo nada, apenas llegué a la oficina —dije con voz gélida. Me molestaba que tomara esa actitud hacia conmigo ¡como si yo no existiera!
—¿No vienes de su casa? —preguntó Yuka con naturalidad— con eso de que te la pasas con él.
Fingí demencia, no sin antes congelarme por un segundo— No sé de qué hablas.
—Por favor, Akane ¡Todo mundo sabe que ustedes dos se acuestan!
—¡Yuka!
—Hiroshi los ha visto besarse en el auto, cuando te deja en la otra calle y cada uno llega por su lado. Tú le llevas servilletas, mientras él te trae el café, él es un hombre muy atento, pero contigo tiene otras atenciones… ¡además la forma en que ambos se miran! cómo si no nos diéramos cuenta.
Tragué duro, según yo, ambos éramos bastante discretos…de pronto me sentí tonta —¿Quién más lo sabe? —pregunté, no me quedaba más.
—Todos, hasta el señor Hoshino, de Recursos Humanos. Aunque no sé si el director Kuno y el señor Ichiro lo sepan, y Shinnosuke, con eso de que nunca están y el otro es tan distraído.
—¿Tú se los dijiste?
—¡Claro que no! Todos se han dado cuenta, tu cambio de look no es obra más que de Ranma, además de que ambos llegan igual de contentos todos los días. Yo también lo estaría de ser tú —rio Yuka. —Fue una sorpresa verlo llegar solo hoy en la mañana ¡y con la misma ropa de ayer! —esa aseveración me revolvió el estómago ¿Y si había ido a buscar a alguien para vengarse de mí? ¿a Kodachi? —Por tu cara se ve que algo pasó entre ustedes…
—Yuka ¿tú qué sabes? —reproché de mala gana.
—Ranma tenía esa misma mirada que tienes ahora ¿Discutieron?
Tomé aire, se había molestado por un malentendido y yo había dejado que mi orgullo me dominara, pero él tampoco había querido escucharme— …Algo así ¿sabes a dónde fue?
—No. Y dijo que no recibiría llamadas, así que no intentes llamarlo.
Me senté en mi sitio y me tomé la cabeza con las manos. Yuka no se fue de ahí, después de todo era mi amiga e intuía que algo andaba mal— Akane, no te preocupes, seguro las cosas se arreglarán en cuanto Ranma vuelva.
—Estaba muy enojado. Cree que me acosté con Shinnosuke.
—¡¿QUÉ?! Akane ¡¿lo hiciste?! —chilló Yuka, le hice un ademán para que bajara la voz, la gente que estaba cerca volteaba a vernos.
—¡No! Me siguió ayer que fui a hablar con él y…nos vio juntos. ¡Pero no pasó nada!
—¡Ay, Akane! Solo a ti se te ocurre meterte en esas encrucijadas ¿para qué fuiste a ver a Shinno?
—¡Por tonta! ¡solo quería decirle a Shinno que dejáramos las cosas en paz! —Me sentí culpable de lo que había hecho, pero ya no había marcha atrás, mi suerte hacía que todo me saliera mal, de nuevo— Ranma anoche salió de la casa y no llegó a dormir ¡Mi vida es un completo desastre!
Yuka me dio por primera vez un consejo que acepté tomar— Amiga, creo que tú misma decides estar así, es obvio que Shinnosuke ya pasó a otro plano, si es que Ranma te interesa…deberías empezar a arreglar tu vida y dejar de hacer tantas tonterías.
—Arreglar mi vida…—Ranma ya me había dicho algo así, pero yo no me decidía a hacerlo, porque tendría que enfrentarme a muchas cosas de mi pasado, que no sabía si había superado. —¡Tienes razón, es lo que debo hacer! —firmé los diseños y los dejé sobre la mesa— Voy a tomarme el día; Yuka, hoy estás a cargo.
—¿Qué? Pero ¡Akane…!
—Tengo algo muy importante qué hacer ¡Te llamaré mañana! —Tomé mi bolso y salí del edificio. Iría al apartamento de Ranma, recogería algunas cosas y saldría de ahí.
—¡Akane!
Me sentía pésimo. El tener esa charla con Yuka me hizo darme cuenta. No debí ir al apartamento de Shinnosuke, ¡no tenía a qué! Si Ranma hubiera hecho lo mismo con cualquiera, por supuesto que me habría molestado, llevábamos muchos meses juntos, y aunque no era mi novio, era como si tuviéramos una relación. Ahora era momento de demostrarle cuánto me importaba.
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Era casi mediodía cuando llegué a su casa. Ella estaba ahí, siempre lo estaría. Era la única mujer con la que podía contar sin importar el día o la hora, si la llamaba o no. Me era totalmente incondicional.
Sus ojos brillaban cada vez que me veía cruzar por la puerta— ¡Oh! Cariño, ¡qué sorpresa!
—Hola —respondí con una voz cansada. Ella sabía leerme, pero en vez de agobiarme, trataba de que primero me sintiera mejor; ella me escucharía cuando yo estuviera listo para hablar, o solo estaría conmigo, iluminándome como siempre con su bella sonrisa. Siempre pensaba en ella, nunca dejaría de ser así. Era a ella a quién veía los fines de semana, aunque desde que estaba con Akane, había mermado mis visitas, pero jamás me lo había recriminado cuando le sacaba la excusa de que estaba trabajando.
—La comida está casi lista. Si quieres, puedes darte un baño mientras termino de preparar todo ¡casualmente, hice tu platillo favorito! Será que te tengo todo el tiempo en el pensamiento… ¡anda! Ve a tomar tu baño, te llevaré toallas limpias.
Entré al cuarto de baño, apenas y me había quitado la camisa, ella entró— Aquí tienes las toallas y tu ropa limpia ¡No tardes!
—Gracias, mamá.
Ella asintió, sonriente y salió. Me di una ducha rápida con agua caliente, me dolía todo el cuerpo. En cuanto salí, ella ya tenía la mesa puesta, un burbujeante té verde, sopa de miso, pescado, calamar asado y arroz con verduras —¿Cómo te ha ido en el trabajo? Te ves bastante cansado, debes estar trabajando mucho.
—Este proyecto ha sido complicado, pero ya va saliendo a flote. Por eso me tomé el día y lo pasaré contigo todo el fin de semana.
—¡Qué buena noticia, hijo! Me alegra tanto que estés aquí. Te servirá descansar de tanto trabajo.
—A mí también me alegra, mamá.
—Por cierto, cariño. Deberías decirle a Ukyo que se corte las uñas, tienes la espalda toda arañada.
Entorné los ojos y suspiré, solo atiné a mirar hacia otro lado. Todo el asunto de Ukyo, venía del pasado. Mi padre me había comprometido con ella siendo un niño, y a pesar de que él nunca se aparecía por ahí, mi madre decía que debía cumplir la palabra de los Saotome. Los arañazos en mi espalda no eran más que producto de mis sesiones de sexo diarias con Akane, pero eso no iba a contárselo a mi madre.
—La vi el otro día con su asistente ¿Konatsu…o era Konetsu? No recuerdo cómo se llama, pero siempre está ahí y la forma en la que se viste y trata a Ukyo… ¡tienes que hablar con ella, Ranma! Dos mujeres que viven juntas también dan de qué hablar en estos tiempos.
—Mamá, Konatsu es un hombre.
—¿Lo es? ¡¿y tú lo permites?!
—Mamá, yo no soy quién para decirle a Ukyo qué hacer o no.
—¡Eres su prometido!
—¡Yo no hice ese compromiso! Ukyo tampoco está muy de acuerdo con eso.
—Pues debería honrar la memoria de su padre, así como tú debes honrar al apellido Saotome.
—Mamá…—dije cansino. Ella lo entendió de una vez.
—Está bien, no voy a agobiarte con eso, pasaremos muy bien estos días…aunque sugiero que cuando te veas con Ukyo en tu apartamento le pidas que lo haga con discreción, una señorita soltera debe mantener la decencia, ante todo.
Resoplé, mientras masticaba el delicioso pescado preparado por mi madre.
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Me tomó unos cuarenta minutos llegar en tren hasta Nerima. Me había decidido a ver a mi familia otra vez. Sé que lo más probable sería enfrentarme al rechazo de mi padre, pero por lo menos vería a Kasumi, con quien hablaba esporádicamente una vez al año y menos de tres minutos. Era el tiempo suficiente para que ella me preguntara si estaba bien, si continuaba viviendo en el mismo sitio, si seguía trabajando donde mismo o había salido de viaje a algún lugar. Por lo demás, solo se enteró de que salí con Shinnosuke y que de pronto habíamos dejado de estar juntos. No sabía nada más, tampoco ella hacía por preguntarme, porque colgaba de inmediato. Papá siempre estaba cerca y no quería meterla en problemas; cuando indagaba a Kasumi con quién estaba hablando ella siempre decía que, con una amiga de la secundaria, pero en el fondo creo que él presentía que estaba hablando conmigo. Según Kasumi, desde que yo me fui, jamás había preguntado por mí.
La puerta trasera siempre estaba abierta, entré sigilosamente por si papá estaba cerca. Sabía que Nabiki se había casado con Kuno cuando yo me fui, así que no había peligro por ella.
Entré por la cocina, Kasumi cortaba unas verduras y cocinaba un delicioso estofado. Sus ojos se llenaron de lágrimas en cuanto me vio— ¡Akane! ¡Qué alegría!
La abracé con mucha fuerza, no sabía cuanto la extrañaba hasta que volví a oler su perfume de jazmín mezclado con especias por estar siempre en la cocina— Solo estoy de paso, no quiero causar ningún problema.
—¡No lo habrá! Papá salió a hacer unas diligencias más temprano, llegará casi a la hora de la cena. Pero dime ¿cómo has estado?
—Las cosas han marchado bien. Terminé de pagar la universidad.
—¿En serio? ¿Cómo lo hiciste?
—Alguien me ayudó —Ranma, no podía dejar de pensar en él.
Kasumi estaba muy contenta. Me contó un poco de lo que había hecho, su rutina de siempre que jamás cambiaba, algunos chismes del vecindario. Comimos y reímos recordando anécdotas de cuando éramos niñas. Cuando llegó mi turno, le conté sobre Ranma, Shinnosuke para mí había pasado a segundo plano, Kasumi me escuchó con atención y me mostró su tierna sonrisa de siempre.
—Estoy segura de que las cosas se arreglarán entre ustedes dos. Si hay amor de por medio, eso vencerá todo.
Sus palabras me reconfortaban, no estaba segura si Ranma iba a perdonarme, pero ya no me sentía como en la mañana. De pronto alguien nos interrumpió.
—Kasumi ¿tienes té o agua mineral? Otra vez me están dando esas agruras. —Era Nabiki, acababa de entrar a la cocina, vestía una blusa púrpura de tela fina y un pantalón negro. Apenas y lograba verse su abultado vientre de embarazo, pero al ser tan delgada la hacía verse diferente. Se sorprendió de verme ahí, la noté estremecerse y tragar duro.
Me levanté y me dirigí a Kasumi— Creo que ya debo irme. El próximo tren sale en media hora.
—Akane, no tienes que irte —insistió mi hermana mayor.
—Te llamaré en cuanto llegue a casa. Gracias por la comida, no le digas a papá que vine —salí de inmediato y Nabiki me alcanzó en el jardín.
—¡Akane, espera!
Me detuve, era momento de que ella me dijera las palabras que no me había dicho cuando la encontré en la cama con mi prometido.
—Necesito hablar contigo, sobre lo que pasó…
—Fue hace varios años, no creo que tenga caso.
—¡No, sí lo tiene! Akane, yo… no estaba arrepentida en ese momento, por lo que pasó con Kuno —así era Nabiki, siempre directa.
—Me quedó claro aquella vez.
—Sé que te hice mucho daño, pero quiero que sepas que esa no era mi intención. A mí él me gustaba y siempre creí que tú solo estabas conformándote.
—Pudiste decírmelo.
—No podía. Él estaba enamorado de ti…siempre lo ha estado —Nabiki desvió la mirada hacia un lado, pude notar un ligero gesto de desdén.
Enarqué una ceja— Nabiki, si él hubiera estado enamorado de mí, no se habría metido contigo.
—Cuando me casé con él, pensé que te olvidaría de inmediato, pero no fue así. Había noches en las que pronunciaba tu nombre mientras dormía, y yo me retorcía de rabia porque eras un fantasma en nuestra relación.
Apreté los puños, aquel resentimiento guardado salió a flote al escuchar esas palabras— Nabiki, cuando yo no estuve aquí, lo pasé muy mal. No me vengas con que tú sufriste ¡porque yo lo perdí todo! Perdí a mi familia, mi casa, la escuela ¡no tenía nada!
—Por lo menos fuiste libre —sus ojos se cristalizaron, creo que se debió a su condición de embarazo, porque Nabiki jamás lloraba.
Exhalé, tampoco quería que se pusiera mal en su estado— Mira, Nabiki. Solo vine aquí para ver a Kasumi, el pasado quedó atrás, te deseo que seas feliz.
—Ahora lo soy —dijo, acariciando su vientre y sacándolo con orgullo —pero tuvieron que pasar casi ocho años para embarazarme. Kuno y yo nos llevamos pésimo todo este tiempo, apenas hasta ahora ha comenzado a tratarme diferente por lo del bebé.
—Lamento que sea así. Ojalá que las cosas cambien para bien, les deseo lo mejor a ti y a tu hijo. A Kuno, no le deseo nada.
—Entonces ¿no vas a perdonarme? —preguntó Nabiki, con un dejo de ansiedad. Sé cuánto debió costarle esa cuestión. Quién sabe cuánto tiempo habría querido a Kuno en silencio, durante el cual ella tuvo celos de mí.
—Siempre seremos hermanas. Hace poco decidí sentirme bien conmigo misma y dejar de guardar rencores —respondí. Nabiki sonrió con alivio.
—¿Eres feliz, Akane? Porque de verdad deseo que lo seas.
—Sí —dije, con toda seguridad, por primera vez en mucho tiempo— estoy saliendo con alguien y me trata muy bien.
—Espero que sea digno de ti —dijo Nabiki— y que tenga algo de dinero con qué mantenerte.
Ambas reímos, como antes, como si nada entre nosotras hubiera sucedido. Me despedí de ella y salí de la casa por la puerta de enfrente. Antes de doblar la esquina, me topé a quién hubiera deseado nunca volver a ver.
—¡Akane!
—Kuno…
—Supe que estás trabajando para mi padre ¿no podías dejar de estar tras de mí? Hay maneras menos evidentes de expresar el interés…
—La empresa en la que yo trabajaba se fusionó con la de tu padre. Nunca tuve ningún interés en buscarte después de lo que me hiciste —me daban ganas de echarle en cara que por su culpa pasé hambre y mil desavenencias, pero ¿qué caso tenía? Mi situación era diferente ahora, y no iba a dejar que se burlase de mi pasado. Kuno seguía siendo el mismo imbécil de siempre.
—Después de tantos años has venido a buscarme. Lamento decirte que mi mujer está embarazada, un heredero Kuno para mi estirpe, y por supuesto, para el dojo Tendo.
Entorné los ojos, con fastidio— Estoy enterada de eso, acabo de ver a Nabiki. Me alegro por ella —di un paso hacia un lado, dispuesta a retirarme, pero Kuno me tomó del brazo, desesperado, yo me solté de inmediato.
—Te busqué, Akane ¡Nunca te olvidé…!
—¡No me interesa, Kuno! Irme lejos de ti, fue lo mejor que pude haber hecho.
—Podíamos haber arreglado las cosas ¡todo fue un error!
—¡Te acostaste con mi hermana! ¿qué pretendías que hiciera? No iba a perdonártelo. Ahora dedícate a ser feliz con ella, pronto serás un padre de familia —traté de irme, pero de nuevo Kuno fue tras de mí, mientras caminaba.
—Mi vida con tu hermana ha sido un infierno ¡Pienso en ti todas las noches! Me pregunto cada día lo que hubiera sido de mi vida junto a ti ¡Sé que las cosas serían muy diferentes!
Podía haberle soltado una retahíla de reclamos y burlas, pero el destino ya se había encargado de todo, no tenía más qué decirle— Tienes lo que te mereces, Kuno. Tú lo elegiste así, como le dije a Nabiki, no te deseo nada. Espero no tener que verte nunca más en mi vida. Hasta nunca, Kuno Tatewaki.
—¡No te dejaré ir! —trató de sujetarme del brazo, yo solo sentí cómo su tacto me quemaba. Todo el odio y rencor que había acumulado en esos años, lo que viví por su culpa volvió a mi mente en segundos…una fuerza indescriptible llenó mi puño y lo golpeé justo en medio de los ojos. Solo vi salir un par de chorros de sangre.
—¡AHHHH! ¡Mi nariz! ¡me la has roto! ¡Mi hermosa y perfecta nariz! ¡vas a pagar por esto, Akane Tendo!
—¡Es poco para lo que tú me debes a mí! ¡pedazo de mierda! —grité, antes de dar media vuelta y sentirme ligera y con ganas de reírme como hacía mucho no me había sentido.
Caminé, mientras comencé a reír, me sentía contenta. Esperaba que el fin de semana pasara rápido, que Ranma volviera y contarle todo. Era gracias a él por lo que me había animado a venir a Nerima. Estaba feliz de que todo fuera a arreglarse. Mi hermana Kasumi me dio alcance unos bloques más adelante, me pidió que me quedara hasta el día siguiente. Tenía muchas ganas de verme y hablar conmigo, además de entregarme algunas cosas mías que había guardado cuando me fui. Acepté, Kasumi me facilitó la dirección de una pequeña posada donde podría pasar la noche antes de regresar a Tokio.
Dejé mis cosas en la posada y salí a despejarme un rato. Caminaba cerca del canal cuando me encontré de frente con alguien que no esperaba.
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—¿Akane? —la había encontrado mientras caminaba de vuelta a casa, estaba estupefacto, no imaginé verla en ese lugar.
—¡Ranma! —me dijo sorprendida.
—¿Qué estás haciendo aquí?
—Hice lo que me dijiste. Vine a ver a mi hermana Kasumi— su sonrisa tímida me cautivaba, en ese segundo, el coraje que había sentido comenzaba a disiparse; ella solía dominarme así, sin saberlo.
—¿A Kasumi? —me sorprendió escucharlo de sus labios, Akane había estado muy renuente a volver a ver a su familia.
—También vi a Nabiki, puede decirse que hicimos las pases…y apareció Kuno.
Alcé las cejas, aunque según me contó que odiaba a su prometido, tenía la duda si después de todos esos años ella seguía pensando en él —¿Y?
—Le dije que esperaba no volver a verlo en mi vida… ¡y le rompí la nariz!
Exhalé, algo aliviado y aguanté las ganas de sonreír por lo que acababa de hacerle a Kuno, me hice el desentendido— ¿Hablaste con tu padre? —dije con falsa seriedad.
—No, no estaba en casa, Kasumi dice que prohibió mencionar mi nombre, así que…
—Ah —no quería mirarla mucho, se suponía que me estaba tratando de alejar de ella para pensar qué hacer. No se me había olvidado de que había estado con Shinnosuke, porque seguramente sentía algo por él todavía. El corazón me palpitaba ansioso por verla, me pasaba lo mismo cada vez que la encontraba en la oficina, no debía permitir que se diera cuenta, ni ser tan idiota de continuar prendado de ella ¡se supone que estaba enojado!
—¿Tú qué haces aquí? —con esa vocecita dulce como si no hubiera pasado nada, quería convencerme.
—Eres tú la que me has seguido ¿cómo averiguaste mi paradero? —eso, tenía que ser fuerte y que pensara que me era indiferente.
—No lo hice, mi familia siempre ha vivido en Nerima.
—¿Ah sí? …pues…
—Ranma, quiero hablar contigo sobre lo de Shinnosuke. Sé que hice mal por ir a verlo y ¡te juro que no pasó nada entre nosotros! Entiendo que te hayas molestado y te prometo que no lo volveré a hacer. Las cosas han cambiado y… Ranma, tengo que decirte que yo… —no era necesario que me dijera más, la conocía perfectamente, sabía que estaba arrepentida y parecía que estaba a punto de confesarme algo.
—¿Ranma? —me había olvidado, mi madre había entrado a un negocio unos locales atrás, y yo me había adelantado supuestamente para ayudarle a buscar un ingrediente para la cena que me había pedido, que por cierto se me borró de la memoria en cuanto vi a Akane— ¿No vas a presentarme?
—Eh… ¡sí! Mamá, ella es Akane… ¡Tendo! Akane Tendo. Una colega del trabajo, ella es mi segunda al mando.
—Nodoka Saotome. Es un placer conocerla, señorita Tendo. Mi hijo no suele presentarme a sus compañeros de trabajo, creo que le avergüenzo.
—¡Mamá! ¡eso no es cierto! —repliqué.
Akane emuló una sonrisa e hizo una reverencia— Un gusto, señora Saotome. Ranma es muy dedicado con su trabajo, siempre está ocupado, quizá por eso no ha tenido tiempo de presentar a sus compañeros.
—¿Se hablan de tú? —preguntó mi madre, enarcando una ceja. Akane se puso pálida y yo tragué duro.
—¡Sí! Yo se lo pedí a todos mis subordinados, así podemos establecer mejores relaciones entre los miembros del equipo. Así lo hacen los occidentales.
—Esa gente, rompiendo siempre el respeto ante los superiores. No entiendo los tiempos modernos, pero supongo que está bien —mamá cambió su semblante y volvió a sonreír— Siendo así, te llamaré Akane, si te parece.
—Por supuesto, señora Saotome —respondió Akane.
—Vine con mi hijo a conseguir cosas para la cena ¿te gustaría cenar hoy con nosotros? Así podríamos hablar un poco más de lo que hacen tú y Ranma en ese trabajo. Él se quedará aquí todo el fin de semana.
Akane me miró, como pidiendo mi aprobación, yo le sonreí. Estaba encantado con la idea— Si a Ranma no le molesta, con gusto lo haré.
—¡Oh, que emocionante! Hace mucho que no tenía invitados para la cena ¿verdad, Ranma? —mi madre tomó del brazo a Akane, entregándome la bolsa de lo que acababa de comprar. —Y dime, querida ¿sabes cocinar?
—No mucho, señora Saotome.
—¡Qué barbaridad! Bueno, no te preocupes, supongo que aprenderás un día ¿cómo vas a mantener a tu familia bien alimentada? Te ves muy delgada ¡debe ser porque no te alimentas correctamente! Eso es importante para una mujer cuando tiene hijos ¿tú los tienes…?
Mamá se la pasó todo el camino a casa "aconsejando" a Akane. Ella solo sonreía y asentía de vez en cuando. Disfrutamos una buena velada y una deliciosa cena; parecía que ambas se habían caído muy bien. Yo comentaba algo de vez en cuando, mamá me corregía y Akane reía divertida. Mi madre continuaba contándole a Akane cosas de cuando yo era pequeño y la razón por la que vivía en esa casa.
—Yo trabajaba todo el tiempo cuando era joven, vivíamos en un apartamento muy pequeño porque mi sueldo no daba para más. Pero en cuanto Ranma se graduó y consiguió un empleo, con sus ahorros me compró esta casa.
—Es muy bonita —dijo Akane.
—¡Completamente nueva! pisos y muros de madera, dos plantas y un jardín, porque mi Ranma sabe lo que me relaja la jardinería. Este es un lugar muy pacífico ¿Dónde vives, Akane?
Akane volvió a lanzarme una mirada cómplice— En Adachi, señora.
—¿Adachi? ¿Eso no queda muy lejos de Shinjuku? ¿cómo haces para llegar al trabajo?
—Son poco más de cuarenta minutos en tren.
—Ah ¿y qué haces entonces en Nerima?
—Vine a visitar a alguien.
—¿Se puede saber a quién? Conozco a muchas personas aquí.
—Kasumi Tendo.
—¿Kasumi Tendo? ¿La hija mayor del señor Soun Tendo? ¿eres pariente de ellos?
—Así es, yo soy…
—El señor Tendo es un hombre muy amable, siempre es un apoyo en las juntas vecinales, lo están proponiendo para que sea el próximo presidente de la junta. Sus dos hijas son encantadoras, Kasumi y Nabiki. Lástima que el señor Tendo no tuvo más hijos, de haber concebido un varón, no habría tenido que recurrir al marido de su hija para que manejara su dojo…
La mirada de Akane se entristeció, su padre había negado su existencia ante la gente que había conocido después de su partida. Akane ocultó su sentir con una sonrisa y no dijo más. Mamá siguió hablando y volvió al tema de la oficina después de que sirvió el té.
Akane miró el reloj de su móvil— Creo que ya es tarde, debo irme.
—¿Regresarás a casa? —pregunté con curiosidad. Cuando dije: "a casa", me refería a mi apartamento, Akane lo interpretó bien, porque me miró a los ojos y me regaló una sonrisa.
—No, me quedaré aquí en Nerima, en una posada. Mañana voy a verme con mi… ¡con Kasumi! —Akane no deseaba evidenciar que ella era otra de las hijas de Tendo— No tuvimos mucho tiempo de hablar hoy, así que parto a casa hasta mañana a mediodía.
—¡Akane querida! Ha sido un gusto recibirte en nuestra casa. Puedes venir a visitarme si pasas con los Tendo. Me dio gusto conocer a alguien del trabajo de Ranma; creo que me encantaría conocer a todos los de su equipo. Excepto a esa chica que me respondió el teléfono aquella vez que insinuó que mi Ranma tenía otras preferencias ¡espero que la hayan despedido! —Akane se mordió los labios y yo me atraganté un poco con el último sorbo que le estaba dando a mi té.
—Fue transferida a otra área, mamá —apunté.
—Menos mal —resopló mi madre con algo de coraje. Mientras, Akane se levantaba de su lugar.
—Gracias por todo, señora Nodoka. Me retiro.
—De nada, querida.
—¿Quieres que te lleve a la posada? —dije, levantándome de la mesa.
—No es necesario, está aquí cerca. Gracias por la cena.
—Te acompaño a la puerta —dije, mientras caminamos juntos por el pasillo hacia la puerta. Estando ahí, me acerqué un poco a ella, hablando en voz baja —Puedes llamarme mañana antes de que regreses a casa, pasaré por ti a la estación para irnos juntos.
—Le prometiste a tu madre pasar el fin de semana con ella. Se ve muy contenta, creo que deberías quedarte.
Asentí, Akane era una mujer muy comprensiva, amable, atenta, hermosa…Me acerqué de nuevo buscando un beso, pero de inmediato se hizo hacia atrás— ¡Tu madre puede vernos desde aquí! Te veré el domingo en la noche.
—Llámame en cuanto llegues a la posada. Yo lo haré en la mañana ¿de acuerdo?
—Está bien. —me sonrió, hizo una reverencia y se despidió de mí. Me quedé en la puerta hasta que la perdí de vista y volví al salón, donde mi madre recogía los platos y limpiaba la mesa.
—Akane es muy linda chica, se viste muy bien.
—También es muy inteligente, ella lleva un orden de todo lo que hace el equipo, me ha ayudado con mi agenda y da seguimiento a los proyectos, es muy eficiente —dije, tomando una nueva taza de té.
—Debes dejar de acostarte con ella.
—¿Qué? —miré a mi madre con sorpresa, ella seguía serena, limpiando la mesa.
—¿Crees que no me he dado cuenta?
Me quedé serio, no me atrevía a decir nada. Mi madre era demasiado astuta, pero no entendía cómo había notado que Akane y yo estábamos juntos.
—Sé lo que te preguntas. Los hijos siempre piensan que los padres somos bobos, pero vamos muchos pasos adelante. Basta con verle las uñas, ¡son de ella las marcas que tienes en la espalda!
—Mamá…—no me dejó hablar.
—Ukyo es cocinera, ni de broma trae una manicura como la de esa chica ¡Y qué decir de tu cara de tonto cada vez que la veías!
—Akane y yo…—traté de explicarle, pero mi madre estaba renuente a saber la verdad.
—Mira, Ranma, sé que eres un hombre con necesidades, pero una mujer debe darse a respetar. En cuanto vuelvas a Tokio échala de tu apartamento ¡si Ukyo se entera de que tienes una aventura con otra mujer…!
—¡Akane no es una aventura, mamá!
—¡Estás comprometido! No puedes tener una relación seria con esa muchacha… ¡casquivana!
—¡Pero…!
—¡Ningún pero, Ranma Saotome! Hemos terminado esta conversación, no quiero saber más de ello, solo que la has terminado. Te hace falta ver a Ukyo y empezar a fijar una fecha para la boda.
Di un golpe seco a la mesa y me levanté malhumorado para irme a mi cuarto. Mi madre no entendía nada; ahora mismo no podía contrariarla, nunca lo había hecho. No tenía pensado casarme con Ukyo y tampoco dejar mi relación con Akane, ahora menos que nunca.
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¡HOLA! Gracias por haber leído hasta aquí. Un millón de gracias a mis beta readers por siempre darme su importante punto de vista para esta historia. Creo que ya casi las convenzo. Sakura Saotome sigue dibujando en sus redes, para que vayan a seguirla en twitter e Instagram. Sailordancer7 sigue con su fic "Cherry Blossoms" si no han leído, vayan y dejen un lindo review para que actualice pronto.
Como ya les comentaba en mi página, ayer no me fue posible actualizar. Les agradezco infinito su comprensión y sus muestras de cariño, a pesar de que a muchos no los conozco en persona, los aprecio mucho, de todo corazón.
No me extenderé de nuevo, porque tengo muchísimo qué hacer, pero ya saben que cualquier duda, excepto spoilers también las comento en mi página de Facebook.
Agradezco también a las Locas por el dios griego, a quienes adoro y están siempre. A las páginas que comparten mi fic: Ranma fanfics por siempre, Mundo fanfics Inuyasha y Ranma, Fanfics y fanarts de Ranma Latino y Es tu Mundo Fanfics, ahí también avisan si actualicé.
Como saben, actualizo tentativamente cada dos semanas, casi siempre los martes, aunque este mes lo tengo algo complicado ya que me iré unos días de vacaciones, pero regreso de inmediato a trabajar, así que esta vez, no aseguro nada, pero les informo todo como siempre desde Susy Chantilly.
Los leo muy pronto.
Susy Chantilly.
