"Todos los personajes pertenecen a Rumiko Takahashi"
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"THE OFFICE"
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Capítulo 15
"HOMBRE DE BIEN"
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Papá me llamó hecho una furia. La tonta de Shampoo había ido a quejarse con él de que había roto el compromiso. Me hizo ir a su casa para hablar conmigo del asunto.
—Shinnosuke, espero que tú y Shampoo arreglen sus problemas y sigan en pie con los planes de la boda.
—¡Ya te dije que no lo haré! Shampoo ya no me interesa —le dije la verdad— quiero reanudar mi relación con Akane.
Mi padre entornó los ojos— ¿Otra vez esa muchacha?
—Ha cambiado ¡tú la has visto! Ahora sí puede representar a la empresa como se debe, estar a mi lado cuando tú te retires…Akane es un buen elemento para la Orochi y además… ¡la quiero!
Papá no estaba contento con mi confesión, resopló y se tomó el puente de la nariz, negando con la cabeza— No puedes romper con Shampoo para después andar con otra mujer ¡menos siendo de la misma empresa! ¿qué pensarán los empleados? ¡nuestros clientes!
—¡No me importa! Quiero formalizar mi relación con Akane, ella y yo estuvimos juntos incluso antes de Shampoo…
—Shampoo vino a decirme que es probable que esté embarazada ¿vas a negar esa responsabilidad?
—¡Es mentira! Y si fuera verdad, esa criatura no es mía, estoy casi seguro de que es de Mousse.
—¡¿Cómo dices?! ¡Estás hablando de tu prometida! ¡Tu futura esposa! —papá no me creía, Shampoo siempre lograba engatusar al que se le pusiera enfrente y ahora ella estaba jugando todas sus cartas.
—Mi ex prometida se anda revolcando con ese tipo ¡Todos en la empresa lo saben!
—Shampoo no es esa clase de mujer ¡piensa lo que dices, hijo!
—¡Pues no le creo! ¡Y tú deberías creerme a mí!
Mi padre respiró profundo— Shinnosuke, eres mi único hijo y le prometí a tu madre antes de morir que te haría un hombre de bien— se acercó a mí y me tomó de los hombros —¿cómo te explico que eres el futuro dueño de una empresa, y que tus decisiones afectan a toda la Orochi? Si quieres ser un hombre de éxito, debes elegir con la cabeza y no con el corazón.
—¿Tú lo hiciste así con mamá? —esa cantaleta la escuchaba casi a diario, hoy no había sido la excepción.
—Tu madre era una mujer muy hermosa, y gracias a ella pudimos atraer a muchos clientes.
Me enfurecí, papá se había portado como un patán— ¡Qué más me da que hayas usado a mamá de carnada para tus negocios! ¡Quiero a Akane y no voy a cambiar de opinión!
—¡Shinnosuke!
Por primera vez en mi vida había dicho lo que quería y lo que pensaba, me crucé de brazos y miré fijo a mi padre. Él también me miró, estaba enfadado, siempre había sido firme y decidido, valiente, más que yo; tenía un semblante sereno, pero cuando se enojaba, un miedo terrible me invadía. Todavía recuerdo escuchar cuando golpeaba a mamá, yo era solo un niño— No tienes elección, siendo mi hijo, harás lo que yo te ordene. Puedes posponer la boda, pero no romper el compromiso, si el embarazo de Shampoo es cierto, buscarás hacer una prueba de paternidad, en caso de que el hijo sea de Mousse, puedes terminar con ella y elegir a otra, Akane o la que quieras; pero mientras tanto no dejaré que seas el hazmerreír de toda la empresa.
No pude hablar, no importaba, papá siempre tomaría todas las decisiones. Mi amor por Akane era real, pero de nada servía, porque yo había elegido a Shampoo como mi prometida, no a Akane… y ella era ideal para el negocio, seductora y atractiva.
—Quién diría que, a tu edad, tendría qué seguir cuidando de ti, de tus intereses… —mi padre se sentó en su sofá a beber una copa de vino— cuando yo muera, me agradecerás el haberte protegido. Shampoo es lo mejor para ti, es bella y astuta, sabe cómo tratar a la gente, muy conveniente. Llama a Shampoo y dile la decisión que has tomado, seguramente se pondrá muy feliz. —Iba a irme, pero papá me detuvo— Y Shinnosuke…Trata de cuidar más a tu mujer ¡es una vergüenza que cualquiera te la robe!
Agaché la cabeza y di media vuelta, salí de ahí para volver a mi apartamento, otra vez derrotado por mis inseguridades y mi cobardía ¿con que cara iba a decírselo a Akane? Yo solo quería estar con ella, de la forma que fuera, así tuviera que sacrificarla, haciéndola mi amante. Tenía que hacer lo imposible, quitársela a Saotome, porque ella me pertenecía y era la única mujer que yo había amado en verdad.
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Al día siguiente, fui al restaurante donde había quedado con Kasumi para desayunar. Hablamos muy poco de papá, quién se enteró por Kuno que yo había estado en casa y por supuesto, que lo había golpeado. Mi hermana me contó que ella se limitó a decirle que yo estaba bien, y después, papá se retiró a su habitación sin decir una sola palabra. —Creo que estaba aliviado de saber que sigues viva —dijo Kasumi, sonriendo.
—Sigue sin querer verme, ni mencionarme. Me he enterado de que ni siquiera habla de mí, es como si yo no existiera —estaba algo desilusionada. Nunca entendí por qué papá había actuado así conmigo, si finalmente había "salvado" su dojo, entregándoselo a Kuno cuando se casó con Nabiki. Yo no era quien había actuado mal.
—Creo que papá se sintió traicionado o algo así. Como tú fuiste la única que aprendió sus técnicas, creía que de esa forma el dojo seguiría siendo suyo. No fue así con Nabiki, porque Kuno hacía lo que él quería y no se enfocaba en las enseñanzas de la escuela Tendo —Kasumi trató de justificar, ella siempre había sido la mediadora de la familia, trataba de mantener la fiesta en paz.
Yo no estaba muy convencida de ello, di un sorbo a mi té —Es una pena —el tema me entristecía más que animarme por saber algo de mi padre.
—Recuerdo que papá decía que tenía un amigo que había entrenado con él. Ese hombre tuvo un hijo y según contó una vez, tenían la idea de unir las escuelas. Si te hubieras casado con el hijo de aquel hombre…
—Eso ya no cuenta, Kasumi. Mejor hablemos de otra cosa.
—Tienes razón.
Estuvimos un par de horas más, charlando. Cuando reaccioné, era casi mi hora de partida— Tengo que irme ya para alcanzar a tiempo el tren.
Kasumi me tomó de las manos— Promete que me llamarás más seguido, o por lo menos, envíame mensajes. Sabes que me preocupo por ti.
—Yo también por ti, hermana. Gracias por todo.
Nos dimos un abrazo al despedirnos y yo partí con muy buen tiempo a la estación. Estaba muy contenta, pensando que llegando al apartamento podría comprar algo para cenar antes de que llegara Ranma, ver alguna película o simplemente pasar el tiempo que nos quedaba el fin de semana juntos. Tenía muchas ganas de decirle que recordaba todo lo de aquella noche, cuando me había confesado que me quería. Ahora era mi turno de decirle que yo sentía lo mismo por él, que había sido una boba por no querer confesarlo antes.
Dando vuelta a la calle, me topé con la madre de Ranma, la señora Saotome. Venía caminando junto a una chica de ojos azules y cabello castaño hasta la cintura. Era muy bonita.
—¡Oh, Akane querida! Volvemos a encontrarnos. Tal parece que es una coincidencia que nos topemos cuando salgo de compras.
—Buen día, señora Saotome. Estaba camino a la estación.
—Es muy buena hora, así llegarás a tu casa con luz de día, con eso de que vives tan retirado ¿Llevas algo para comer durante el camino?
—Sí, vi a Kasumi esta mañana y me dio cosas para llevar.
Me sentí un poco incómoda, aunque la señora Nodoka era muy amable, esa chica no dejaba de mirarnos con curiosidad. La mujer pareció notarlo, porque se disculpó por ello— ¡Pero qué distraída soy! No las he presentado, Ukyo, ella es Akane Tendo, colega de Ranma en la agencia de Shinguku. Akane, ella es Ukyo Kuonji, prometida de mi hijo Ranma.
Sentí que una lluvia de miles de alfileres caía sobre mí en ese instante; ella sonrió e hizo una reverencia, yo no sabía cómo controlar mi cuerpo para que no comenzara a temblar. Un dolor profundo se apoderó de todo mi cuerpo— ¿P-prometida?
—Así es. Mi hijo y Ukyo tienen un compromiso formal desde que eran niños. Ahora que Ranma se ha dado un pequeño descanso, hemos decidido que podemos comenzar a fijar una fecha para la boda, por eso la invité hoy a que me acompañara a elegir ingredientes para los menús. Ukyo es una excelente cocinera ¿cierto, querida? Por lo menos sé, que mi Ranma jamás pasará hambre en la vida.
—Tía Nodoka, ¡no diga eso, por favor! —dijo la chica, sonrojada.
—Sabes que digo la verdad, querida. Ranma también coincide conmigo en eso…viene detrás de nosotros, aprovecho que es muy fuerte y varonil para que nos lleve las compras —la señora Saotome se cubrió con la mano para ocultar una risita. Unos segundos después, Ranma apareció con varias bolsas en las manos. Cuando se plantó ahí, me miró y yo no pude evitar observarlo con decepción, sentía que mi mundo se caía a pedazos; él se dio cuenta de inmediato de lo que estaba pasando y lo confirmó cuando su madre se lo dijo: — ¡Ranma, querido! Le acabo de presentar a Akane a tu prometida.
El rostro de Ranma era épico, se puso pálido… yo solo quería salir corriendo. —Estoy retrasada, debo irme. —No podía más, tenía que alejarme de ahí a como diera lugar. Jamás pensé que Ranma fuera capaz de algo como eso.
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—Akane…yo…tengo qué explicarte ¡Las cosas no son así! —parecía que Akane estaba a punto de llorar o de matarme con los ojos ¡todo por mi culpa!
—¿Qué no son así? Ranma ¡sé hombre! Acepta que Ukyo y tú están comprometidos desde hace muchos años —interrumpió mi madre.
Akane bajó la vista; Ukyo miraba a Akane, después a mí y luego a mi madre. Ella tampoco tenía idea de qué decir. Su relación con Konatsu era prácticamente un secreto por la obvia personalidad del tipo, todos creían que era una mujer, ella tampoco iba a evidenciarse con su noviazgo y menos frente a mi madre. Yo solo podía ver a Akane, no me importaba otra cosa— Ese compromiso lo hizo mi padre hace mucho tiempo, yo no estoy considerando cumplirlo. Akane, por favor ¡créeme!
—¡El honor de los Saotome no será mancillado solo porque tú quieras, Ranma! —de nuevo, mi madre metiéndose en mi vida y con un tono tan frío que podría congelar a los presentes en la discusión.
—¡Mamá, ya te dije lo que pienso!
—¡Pues yo no lo he aceptado! ¿Sabes cuán importante es preservar y llevar en alto el nombre de una familia? —mi madre levantaba la voz, la gente comenzaba a colocarse alrededor de nosotros observando el espectáculo.
—¡Mamá, por favor! ¡no te metas! —mientras más hablaba, más sentía que Akane se alejaba de mí, aunque la tuviera a un metro de distancia.
Esto pareció ser el detonante para que mi madre explotara— ¡¿Qué no me meta?! ¿Cómo te atreves a hablarle así a tu propia madre? ¡Todo por esta mujer! ¿Qué no sabes que es negada por los Tendo porque huyó de su compromiso para largarse de libertina con otro hombre? ¡¿qué clase de persona humillaría a su familia de esa manera?!
Akane levantó el rostro, el labio inferior le temblaba— ¡Eso no es cierto, señora! Mi prometido me engañó y yo huí, antes de que me obligaran a casarme con él por la fuerza, después de que me había traicionado.
Mi madre enarcó una ceja y miró a Akane con curiosidad.
—Me importa poco si usted me cree o no. Por el honor de esa familia a la que alguna vez pertenecí y ahora me niega, no diré más, pues podría afectarlos y a pesar de todo, no soy la clase de persona que denigra a otros. Mi conciencia está tranquila.
—Akane…—era una mujer valiente y valiosa. Me sorprendió su temple firme, esa era la mujer de la que yo estaba enamorado…y ahora mismo ni siquiera me dirigía la mirada.
Mi madre estaba boquiabierta con lo que Akane acababa de decirle— ¿Has embrujado a mi hijo? Algún hechizo debes haber lanzado sobre él para que esté así ¡obsesionado contigo! Pero déjame decirte, niña, que no importa lo que hagas, ¡él cumplirá su palabra cómo un Saotome! ¡Yo voy a encargarme de eso!
—¡Mamá, ya basta! —grité. Akane seguía inmóvil y no quitaba la vista de mi madre. Le respondió, apretando los dientes.
—Supongo que su hijo seguirá su consejo, señora Saotome, espero que eso lo ayude a quitarse la careta de ¡MALNACIDO! con la que va presumiendo por la vida. —Mi madre dio un respingo y Akane se giró para retirarse, no sin antes dar dos pasos atrás y volverse de nuevo hacia ella— ¡Y no lo embrujé! ¡es solo que a su hijo le gusta el sexo conmigo!
Mi madre se llevó una mano a la boca, Ukyo abrió los ojos a más no poder y la pequeña multitud reunida cerca de nosotros comenzó a murmurar. Akane dio media vuelta y se retiró dándome un empujón cuando intenté acercarme a ella. La alcancé medio bloque más adelante, sin darme cuenta de que mi madre nos seguía.
—¡Akane! ¡Tenemos qué hablar…!
—¡No tenemos de qué hablar! ¡Es obvio que tu madre ha tenido que decirme todo porque tú no has tenido el valor para hacerlo! ¡Eres un desgraciado! ¡Poco hombre!
—¡Pero ya te dije que las cosas no son así!
—¿Entonces cómo son? ¿Vas a desobedecer las órdenes de tu madre? Deja de burlarte de mí, todos lo han hecho, ¡ahora tú también!
—¡Exageras! —me sentía descolocado, no sabía qué decir; era verdad que no tenía excusa, pero no quería que se alejara de mí.
—¿Dices qué exagero? Me hiciste un teatro porque creíste que me había acostado con Shinnosuke, me dijiste que él solo me estaba utilizando ¡mientras tú estabas haciendo lo mismo!
—¡No! ¡no es igual!
—¿Qué no es igual? No querías que fuera la amante de Shinnosuke ¡pero sí querías que fuera la tuya!
—¡NO! ¡nunca te vi así! ¡entre tú y yo todo es diferente! ¡íbamos a tener un hijo, Akane!
—¡Pues no hubo nada! ¡Y eso fue lo mejor! No imagino la clase de padre que hubiera tenido mi hijo, se lo hubiera tenido que explicar… ¡es una vergüenza! —su voz se quebró, ya no pudo más, comenzó a llorar, aunque trató de hacerse la fuerte echándome en cara todo lo que sentía en ese momento— Dijiste que Shinnosuke no podía compararse contigo, ¡pero ahora me doy cuenta de que ni tú ni él son capaces de enfrentar a sus padres!
Ahora había sido yo el que le había roto el corazón por no ser sincero y contarle las cosas antes; me destrozaba el verla llorar, pero las cosas no eran como ella pensaba— Akane…
—¿Qué vas a hacer? ¿Pedirme que espere? ¿Qué siga calentando tu cama mientras haces preparativos para tu boda con otra mujer? ¡Eso ya lo viví, ya sé cómo termina la historia!
Me quedé mudo, no era posible que todo esto estuviera sucediendo. Pero lo mío era diferente, yo jamás le pediría a Akane algo como eso, yo la amaba a ella ¡a nadie más! Pero cometí el error de no contárselo, me sentía avergonzado de mí mismo. Quería que arreglar las cosas, pero ella ya no iba a escucharme. Sentí que la había perdido.
—¡No quiero que vuelvas a dirigirme la palabra en toda tu vida!
—Akane, por favor no digas eso… —hice el intento de sujetarla, pero se alejó unos pasos, me dio una bofetada que removió toda mi existencia y salió corriendo con rumbo hacia la estación.
—Ranma…—mi madre estaba plantada dos metros detrás de mí—… ¿es cierto? ¡¿es verdad que ibas a tener un hijo con esa mujer?!
—No voy a hablar de eso contigo, ahora —dije tajante. Pero mi madre nunca había hecho mucho caso de lo que yo le pedía. Estaba enfadado con ella.
—¿Ibas a tener un hijo con otra mujer, estando comprometido con otra? ¡¿cómo has podido hacer eso?! —mi madre reclamaba, alterada y yo decidí no contestarle— ¡responde, Ranma!
—Mamá ¡¿no ves lo qué hiciste?! —recriminé a mi madre en plena calle, ella se puso muy seria y levantó la cabeza, altiva.
—Solo le dije la verdad.
—¡¿Por qué tenías qué decirle eso?! —estaba que me llevaba el diablo. No sabía a dónde iría Akane. Seguro al apartamento, porque ahí tenía todas sus cosas.
—¡Ranma! ¡¿a dónde crees que vas?! —gritó mi madre. Yo ni siquiera la volteé a ver, me dirigí hacia la casa. En auto llegaría después que el tren, para poder buscar a Akane en el apartamento e intentar hablar con ella.
Jamás me atrevía a contrariar a mi madre. Había sufrido mucho y yo era lo único que tenía en la vida, mi objetivo siempre fue el no darle problemas para que pudiera estar tranquila y fuera feliz, algo que no había hecho mi padre por ella.
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Mi madre estaba en la puerta con cara de pocos amigos, yo fruncí el ceño en cuanto la vi, estaba bastante enojado con ella. —¡No me digas que piensas ir tras esa mujer!
—¡Ahora no, mamá! —pasé de largo para ir hasta mi habitación y guardar mis cosas en mi maleta, pero ella me siguió.
—¡Tu compromiso con Ukyo es más importante! esa necedad tuya con esa muchacha se te pasará en cuanto te cases con…
—¡Acabas de arruinarme la vida! ¡Akane no quiere hablar conmigo!
Sonrió ligeramente y tomó aire, sentí rencor hacia ella en ese momento, pero no tenía tiempo de discutir— Es lo mejor para todos. Mejor que se entere a tiempo y no mantengas ese concubinato estando casado. Recuerda que eres un Saotome ¡y debes cumplir con tu palabra!
—¿Cómo la palabra que no te dio mi padre y por eso nunca se casó contigo? ¡¿es esa la palabra que quieres que cumpla?! ¡La de un hombre que nunca te dio su nombre y te dejó embarazada!
—¡Ranma! —sus pupilas se dilataron, estaba muy sorprendida. Ya era hora de decirle a ella la verdad.
—Lo sé todo, mamá. Sé que soy un bastardo.
Se mordió los labios y negó con la cabeza, mientras trataba de justificarse— ¡N-no! ¡tú padre te dio su apellido… Saotome!
—Solo porque no tuvo hijos con su mujer, de quién, por cierto, jamás se separó. Siempre ha estado casado, por eso no lo hizo contigo.
Mi madre agachó la cabeza, sollozando avergonzada, lamentaba tener que decírselo así, pero era la única manera de hacerla ver mi postura— ¿Desde cuándo lo sabes? —preguntó, sin perder los estribos.
—Cuando era niño encontré los papeles de mi registro. Me pareció raro que apareciera tu nombre de soltera y no el de casada, y es que nunca lo estuviste. En cuanto tuve dinero, investigué más a fondo, así me enteré de que no se habían casado. También él me lo confesó una vez.
—¿Cómo dices?
—Fue hace más de un año. Se apareció en mi oficina, porque se enteró por los diarios que estaba trabajando en un proyecto de una firma importante, me vio en una fotografía. Vino a pedirme dinero, tal parece que no le quedaba mucho de la herencia de su mujer. Sentí rabia de saber que, durante muchos años, mientras nosotros padecíamos carencias, él se encargaba de derrochar el dinero que no era suyo, y en las festividades llegaba a darnos cualquier baratija. Le hice un cheque y lo amenacé con que lo acusaría de extorsión, para que jamás volviera a buscarnos. Es por eso que no se ha aparecido por aquí.
Mi madre me miró acongojada— ¿Por eso no regresó?
Asentí— Sé que lo has estado esperando, me daba cuenta de que te sacaba dinero.
—Tu padre me había dicho que su mujer había enfermado y por eso había gastado tanto en su recuperación.
—Es mentira, como todas las que él siempre te dijo, nunca entendí cómo le creíste…—era momento de quitarme algunas dudas, nunca me expliqué por qué mi madre lo defendía tanto— ¿por qué te embarazaste de él?
—No sabía que estaba casado, cuando me enteré, ya era tarde. Pensé que cuando nacieras, dejaría todo por nosotros, pero no fue así.
—Y después de ver eso ¿por qué seguiste creyéndole? —esa duda siempre me había taladrado la cabeza.
—Estaba enamorada, a pesar de lo que hizo, no había marcha atrás…tú venías en camino, eras el producto de ese amor prohibido. No podía ser más que una señal del cielo —dijo cabizbaja, añorante de esos recuerdos de adolescente.
—Entonces puedes entenderme, mamá. Estoy enamorado de Akane, por eso no puedo casarme con Ukyo —tomé mi maleta, que había llenado con lo que traía cuando llegué. Mi madre me tomó del brazo.
—¡Ranma! No te vayas ¡tú no eres como él! ¡no eres como tu padre! ¡por eso debes cumplir esa promesa! ¡Debes hacerlo por mí! ¡no hagas de esa mujer tu amante! ¡cásate con Ukyo, por honor! —mi madre suplicaba, no la juzgaría, ella siempre quiso que yo fuera un hombre de bien.
—Tienes razón, mamá. Pero esa promesa, la hizo Genma Saotome, y él nunca cumple lo que dice, así que ese compromiso, está desecho. Tengo que irme, porque quiero estar junto a una mujer que sí amo.
—¡Pero, Ranma!
—Adiós, mamá.
Salí de ahí, para intentar alcanzar a Akane, tenía que hablar con ella, hacerla entender. No sabía si me perdonaría, ella estaba equivocada cuando me dijo que Shinnosuke y yo no éramos diferentes…eso se lo dejaría muy claro.
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El tren arribó a la estación casi sin darme cuenta, estaba absorta en mis pensamientos. Ranma, prometido en matrimonio con otra mujer…yo, su amante en turno, y vaya que me había "pagado" bien por mis servicios. Se ocupó de mí, me compró ropa, me dejó vivir en su apartamento en un barrio rico, tuvo la osadía de celarme y reclamarme por mis supuestas aventuras con mi exnovio, además de tener el descaro de presentarme a su madre. No cabía duda de que era un hijo de las mil putas. Pero al mismo tiempo, me sentía perdida, estuve a punto de confesarle que lo quería, porque todo ese mundo en el que me hizo soñar y vivir una realidad, me había terminado por conquistar. Creí en sus consejos, en sus caricias, en el amor que un día dijo sentir por mí, aquella vez, cuando fingí que estaba dormida…pero todo había sido una mentira. Yo había sido su entretenimiento mientras su compromiso se consolidaba. ¿Será que cuando iba a visitar a su madre, se veía con su prometida? ¿tenían relaciones? ¿hacían planes juntos? ¿organizaban la lista de invitados? Y cuando regresaba a casa los domingos por la noche ¿me cogía como no lo haría con ella, puesto que lo hacía conmigo como si yo fuera una mujer de la calle y ella una señora decente?
Como un acto mecánico, levanté la cabeza cuando sonó el altavoz, caminé hacia la salida en cuanto escuché: "Adachi" mirando hacia la nada, como si fuera un robot. Por fortuna tenía aún mi pequeño apartamento, hice bien en no hacerle caso a Ranma en irme a vivir definitivamente con él ¿qué iba a hacer el muy idiota en cuanto se casara? ¿echarme? ¿o proponerme que fuera la mucama de su mujer? Di una patada en el suelo, mientras las lágrimas amenazaban con salir otra vez. Sabía que Ranma iba a ir a buscarme. Si era verdad o no que iba a cancelar el compromiso, poco me importaba. Me había mentido, jamás me dijo que estaba comprometido. Estaba harta de sentirme utilizada, primero Shinnosuke ¿y Ranma? …no podía ni quería creerlo, es que él me aseguraba que todo había sido un acuerdo hecho por su padre. Y es que me había enamorado de él en serio y por primera vez en mi vida había sentido que alguien me quería, se interesaba por mí y yo era dueña de su universo…pero pasó lo que tanto me temía, había alguien mejor que yo y era lógico que Ranma obedeciera a su madre. Tampoco podía pedirle que dejara a esa chica; yo misma había sido repudiada por mi familia por desobediencia, mi padre me declaraba muerta y Ranma solamente la tenía a ella. No tenía por qué vivir lo mismo que yo. Debía qué pensar lo que iba a hacer, lo mejor sería renunciar a mi trabajo, así ya no vería a Ranma nunca en mi vida.
Sí, no tenía de otra, volvería a buscar algún empleo, ahora ya tenía experiencia dentro de una agencia local, así que quizá no tendría tanto problema como al inicio.
Convencí al señor Kubota, el dueño de mi piso y de la tienda que, si Ranma preguntaba por mí, le dijera que había sacado un bolso con mi ropa y había dejado el apartamento— Ese tipo solo se aprovechó de ti ¿verdad? Solo bastaba verle la pinta, pero no eres muy brillante que digamos.
Entorné los ojos— Oiga, ¡solo le estoy pidiendo un favor!, llevo muchos meses pagando el alquiler puntualmente ¿puede hacerlo o no?
—Sí, sí, muchacha. Solo recuerda que por lo menos un fin de semana al mes trabajarás tiempo completo en la tienda y es un trato.
—Hecho.
Con el acuerdo logrado, subí a mi apartamento y eché un vistazo a mi clóset. No pensaba volver con Ranma, así que solo había una blusa de seda fina, una falda y el resto de mi anterior guardarropa. En mi bolso tenía un par de cambios de ropa informal que me había comprado con el visto bueno de Ranma, así que con eso me las arreglaría para ir al día siguiente a presentar mi renuncia y tal vez a buscar entrevistas. Me sentía muy triste, tanto que cerré bien la puerta, apagué todas las luces y me quedé dormida después de beberme casi media botella de sake que encontré debajo del lavaplatos.
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Llegué a mi apartamento casi tres horas después de salir de Nerima, gracias al tráfico y a una ridícula competencia de corredores que hizo que cerraran varias calles. El apartamento estaba intacto, la ropa de Akane seguía toda en su lugar— ¡Mierda! — había sido bastante estúpido en pensar que ella iba a regresar por sus cosas. Como si ella fuera de esas mujeres a las que les importa cómo se ven a pesar de que su pareja les ha mentido. Me recriminé internamente el suponerlo, así que tomé mis llaves y conduje como bólido hacia Adachi. Ya había caído la tarde, toqué en vano la puerta, parecía que no había nadie. Bajé a preguntar al tendero, del cual obtuve una respuesta para nada satisfactoria.
—¿La chica? ¡Ah, sí! Sacó una bolsa y se fue, dijo que se iría, pero no dijo a dónde. Lo bueno es que el alquiler del mes ya lo había pagado.
—¿Está seguro qué no dijo nada? ¿mencionó a algún pariente? ¿el nombre de alguna amiga? —me estaba desesperando por saber el paradero de Akane, pero de nuevo, aquel hombre se tomaba libertades para decir cosas que no le correspondían.
—Le hiciste algo ¿verdad? No sé el tipo de relación que esa muchacha Tendo haya tenido contigo…aunque siempre le fue mal, con el que se le pusiera enfrente. Llegaba hecha una piltrafa, es una lástima, pasar de mano en mano siendo tan bonita…para que se haya ido es que de veras la trataste mal…
—No le pedí su opinión —respondí malhumorado, a pesar de que tenía razón, la había tratado de una forma que no se merecía. Quién sabe qué pensaría Akane de mí, para que buscara irse. El tipo pareció no escuchar lo que le dije, pues había seguido hablando.
—…yo creo que el mejor destino para esa muchacha, después de haberse ya metido con medio mundo, es conseguirse un hombre maduro, serio, que pueda ofrecerle un techo y algo de compañía a cambio de una buena reputación, una vida decente al lado de alguien que tenga un negocio propio y que viva de eso —se refería a él mismo, me hirvió la sangre de que hablara así de Akane, era obvio que le gustaba, que repudiaba la vida que ella llevaba, pero anhelaba tenerla como un trofeo, para sentirse un hombre con suerte de tener una mujer hermosa a su lado y pisotearla cada que tuviera oportunidad. No iba a discutir con un imbécil como él.
—Contácteme si regresa o lo llama —dije, lanzándole al mostrador mi tarjeta de presentación— Akane ya tiene a alguien, no necesita a ningún otro hombre, simplemente ha sido una confusión.
—Claro —dijo el tipo, viéndome con cara de pocos amigos y tomando la tarjeta con un par de dedos— Si es que no se encuentra a otro que la consuele.
Resoplé. Salí de ahí maldiciendo por lo bajo y tronándome los dedos ¡cómo me hubiera gustado darle una paliza a ese tipo! Pero no era el momento, tenía que encontrar a Akane y hablar con ella. Llamé a Yuka, pero no sabía nada. Intentó enviarle un mensaje, pero no respondió ¿Se iría con Shinnosuke? No pude más que tragarme mi orgullo y pedirle a Yuka que lo averiguara.
—No está con él, Ranma —dijo Yuka— hablé con ella antes y dijo que él ya era pasado.
Era obvio que no iba a decirle lo que había sucedido— Por favor, asegúrate de eso ¿puedes llamarme para confirmar?
—¿Siguen peleados? —preguntó.
—Yuka, haz lo que te pido, por favor.
—Está bien, te contacto en unos minutos.
Estaba estacionado afuera del apartamento de Shinnosuke. Si Yuka confirmaba que Akane estaba ahí, entraría a buscarla. Si no lo hacía en ese momento, era porque me sentía como un cobarde, tenía miedo de entrar y encontrarla en su cama.
Unos cuantos minutos después, me llegó un mensaje de Yuka: —Acabo de hablar con Sayuri, dice que Shinnosuke está en un evento familiar, no está en casa.
Aún no podía cantar victoria, quizá Shinnosuke le estaba mintiendo a Sayuri —¿Es seguro?
—Sí, Sayuri acaba de salir del evento, la llamaron para que dejara unos documentos para firma. Shampoo también estaba ahí.
Respiré hondo y volví a mi apartamento. No me quedaba más que esperar a que llegara, porque Akane tenía qué volver…eso esperaba. Preparé su platillo favorito para cenar, la esperé en la sala un buen rato. Miré por la ventana de mi recámara para ver cuando llegara al edificio…pero no sucedió.
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A la mañana siguiente, llegué a la oficina temprano, esperé a que ella se presentara. Ilusamente creí que se le habría hecho tarde y entraría después de la hora, pero tampoco ocurrió. No me respondía los mensajes y claramente había bloqueado mi número. Yuka e Hiroshi tampoco tuvieron éxito cuando trataron de comunicarse con ella.
Por fortuna, la entrega del segundo proyecto seguía en proceso y no había mucho trabajo, pero en cuanto todo terminara, no sabía cómo justificar el que Akane no hubiera regresado, si en tres días no venía o se comunicaba, la empresa la daría automáticamente de baja.
Necesitaba verla y hablar con ella, tenía que aclarar las cosas y decirle que no me iba a casar con Ukyo y que la única que me importaba, era ella. Pero no sabía dónde estaba y mucho menos sabía dónde buscarla.
Quien no paraba de llamarme y enviarme mensajes, era mi madre. No le había respondido desde la noche anterior, solamente le escribí para decirle que estaba bien y que no hablaría al respecto de lo del compromiso, que le avisaría si regresaba a Nerima, y lo haría solamente de paso. No tengo que mencionar la cantidad de chantajes y amenazas que me envió, por lo que preferí silenciar el teléfono. Esa noche, al llegar a casa, me tiré en la cama mirando hacia la puerta, solo quería ver a Akane entrar, y como la noche anterior, me quedé esperando.
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Tenía dos días sin presentarme en la oficina. No tenía el valor para ver a Ranma de frente, sentía que me soltaría a llorar. Me dolía tanto que fuera a casarse y que no pudiera romper el compromiso. Sabía que debía encontrar otro empleo antes de presentar mi renuncia, pero mis ánimos arrastraban por el suelo, solo quería dormir.
A mediodía escuché que llamaron a la puerta, seguro era el señor Kubota con alguna de sus peticiones ridículas, como que dejara de pisar fuerte porque era molesto para sus clientes, o que el ruido que hacían las cortinas de la ventana que daba al balcón al azotarse por el viento, provocaban un escándalo— ¡La ventana está cerrada y no me he levantado de la cama! ¡lárguese y deje de molestar! —espeté, ese tipo era nefasto. Volvieron a golpear la puerta y me levanté dando pisotones y vociferando mientras llegaba a abrir— ¡Este es el ruido que hago solo porque usted me hizo levantarme…! —me puse pálida en cuanto abrí la puerta, no podía creer quién estaba frente a mí.
—Buenas tardes.
—¿Qué hace usted aquí? —no era precisamente la persona que pensaba encontrar. Tenía la peor facha y nada de ganas de hablar.
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¡HOLA! ¡Gracias por haber leído hasta aquí! También, gracias por la paciencia para esperar por este capítulo. Aprovecho como siempre para agradecer a mis beta- readers, quienes NO están de acuerdo por como se están llevando ciertas situaciones en el fic, y, aun así, se dan el tiempo de leer y darme su opinión al respecto, lo cual para mí siempre ha sido importante. Sailordancer7 sigue publicando su fic Cherry Blossoms, así que vayan a dejarle review si no lo han hecho para que se anime a actualizar. Sakura Saotome sigue subiendo sus increíbles fanarts a Instagram y twitter, así que vayan a darle amor a sus imágenes.
Sobre el fic, solo comentaré que ya saben que soy fan del drama. Lamento si el capítulo les parece corto, quienes me han leído antes saben que no sé hacerlos largos y admiro mucho a los fickers que lo hacen.
Agradezco como siempre a todas las páginas que me hacen el honor de publicar mi fic: Mamá Nodoka, Ranma Fanfics por Siempre, Mundo Fanfics Inuyasha y Ranma, Fanfics y Fanarts de Ranma Latino, Es Tu Mundo Fanfics y a los seguidores que siempre comparten, no tengo manera de ver quiénes son, me encantaría saber para mencionarlos aquí. Espero puedan comentármelo.
Como les decía en mi página de Susy Chantilly, he estado con muchas cosas que no me han dejado hacerme un tiempo para escribir, así que no tengo fecha para el próximo capítulo. Les recuerdo que nunca dejo un fic por terminar y confío en que este no sea la excepción, saben que les estaré avisando mediante mi página de Facebook las novedades. Gracias a los que me envían mensajes para decirme que les gusta la historia y la esperan con ansias, a los que me dejan sus posts y a todos los que me dejan reviews, puesto que esto es escritura amateur y lo hago para mí y para quien guste leer.
Los leo muy pronto.
Susy Chantilly
