"Todos los personajes pertenecen a Rumiko Takahashi"

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"THE OFFICE"

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***NOTA: Si por alguna razón el capítulo anterior te pareció confuso, te sugiero que vuelvas a leerlo con el detalle agregado. Gracias.

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Capítulo 18

"INFERENCIA"

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La cita era en el palacio de congresos Pacífico en Yokohama, era fin de semana y pleno verano, por lo que el calor pesaba sobre nuestras cabezas. Habíamos hecho una pequeña contribución con el diseño de logotipo para los campeonatos de estilo libre, que llevaban ya un año aumentando sus participantes. Desde que yo era adolescente, este deporte había perdido visibilidad, pero parecía que de nuevo había un auge en todo Japón por participar.

Aunque tenía años sin practicar, me gustaba llevar a Narumi a ver las peleas. Apenas había ingresado a un pequeño dojo cerca de casa. Confiaba en que quizá, un día podría enseñarle las técnicas de los Tendo, puesto que nadie, ni siquiera mi padre las practicaba. Yo pasaba casi todo el día trabajando y los fines de semana era cuando podía estar más tiempo con mi hija. Era una niña hermosa e inteligente. Cuando nació, di gracias al cielo por habérmela enviado. Había sacado mi mismo color de ojos, pero mientras más crecía, más se iba pareciendo a su padre. Tenía esa sonrisa perfecta, esa inocencia que de pronto se tornaba en arrogancia para lograr lo que quería, así fuera un juguete o un caramelo. Los chicos me decían que había heredado mi mal carácter, pues se ponía mandona con ellos y los hacía pensarlo dos veces antes de decirle que no a algo. Daisuke y Ginta eran sus figuras masculinas, optó por llamarlos tíos, puesto que pasaban mucho tiempo cerca de ella.

Pocas veces preguntó por su padre, tal vez porque Ginta y Daisuke siempre estaban ahí; le decía poco sobre él, porque no sabía si algún día iba a volver a ver a Ranma, así que le conté que era un hombre muy ocupado, que se parecía algo a ella y que cuando fuera mayor, le explicaría lo que había pasado. Narumi era muy lista a pesar de su corta edad, y estoy segura de que notaba cuando yo evadía el tema, creo que solo lo dejó pasar, porque dejó de preguntarme, pero sabía que un día me iba a reclamar y no tendría más que decirle la verdad. Mientras tanto, prefería que se dedicara a jugar y a ser feliz. Era tan pequeña…no podía causarle dolor, ella era mi mundo entero, sin importar si Ranma estaba ahí o no, yo lo daría todo por mi hija.

Era sábado y el presidente de la Asociación de peleas estilo libre, nos había llamado para hablar sobre la promoción que se realizaría para el próximo torneo, que sería en unos cuantos meses, incluyendo ahora participantes de nivel internacional.

Las prácticas ya habían empezado y el público se acomodaba en sus asientos. El señor Tsuji nos atendió mientras hablaba con los jueces— ¿Son los de la agencia Jin? —nos preguntó a mì y a Ginta, Daisuke se había quedado a cuidar a Narumi, que había ido a ver el entrenamiento de los grupos de su edad.

—Así es señor Tsuji, soy Akane Tendo y él es mi socio Ginta…—no pude seguir hablando, porque fui interrumpida. Ese hombre era un tanto nervioso y activo.

—Sí, sí, un gusto. Vengan, en veinte minutos empieza el torneo y no puedo perderme la inauguración —dijo caminando y hablando al tiempo en el que nos dirigíamos hacia su oficina con paso veloz. Nos recibió el portafolio con los proyectos y eligió rápidamente uno, ni siquiera nos permitió decir nada —Quiero esto y un diseño de poster más grande para las paradas de autobús. Hemos tenido un buen año, nos estamos apoyando con excelentes promotores ¡y esto está casi lleno! Háganme un diseño para el torneo internacional, será dentro de cuatro meses. Vengan a verme en cuanto lo tengan listo ¡qué sea rápido! Tengo que enviar las invitaciones ya.

—Como usted diga, señor Tsuji. La próxima semana le tendremos las propuestas listas.

—Sí, sí, sí. Ahora, salgamos de aquí, que la gente espera.

Nos sacó casi a empujones de la oficina, mientras iba hablando y peinándose el poco pelo de su cabeza, con la mano. Ginta me hizo una seña de que iría a buscar nuestros asientos y yo me quedé junto al cliente.

—Señor Tsuji ¿cómo es que se llama su promotor?

—Es uno de los entrenadores, fue el que me recomendó su agencia, también se dedica a eso de la publicidad. Se llama…

—Ranma Saotome.

Una voz conocida sonó detrás de mí y me hizo temblar. Era él, vestido con una camisa china, impecable en color azul oscuro, pantalón negro y su clásica trenza. Estaba más delgado, pero sus músculos se veían más marcados, sus ojos más brillantes, su barba más afilada. Me estaba derritiendo por él como la primera vez.

—Ranma…—fue todo lo que alcancé a decir.

—Tanto tiempo sin vernos —su media sonrisa seguía ahí, pero sus ojos se mostraban algo melancólicos.

—Sí, mucho tiempo —cuatro años, siete meses y dieciocho días.

—Así que, eres dueña de tu propia agencia —se acercó un paso a mí, no dejaba de mirarme, si seguía así, me iba a desmayar, por lo que intuitivamente di un paso corto hacia atrás.

—Tengo un par de socios, Ginta y Daisuke ¿lo recuerdas? También trabajaba en la Orochi.

Ranma me observaba como si fuera lo único que estaba cerca de él, a pesar de que el lugar donde estábamos estallaba de gente. Yo opté por mirar hacia un lado, no soportaba sus ojos intensos sobre mí— Algo.

No tenía un tema qué hablar con él, solo podía pensar en todas las veces que estuvimos juntos y las noches que no había pasado a su lado. Tenía que pensar en otra cosa antes de que se me notara mi cara de falta de sexo— ¿Cómo supiste de nosotros? ¿por qué nos recomendaste con el señor Tsuji?

—Me enteré de que había una pequeña agencia en el centro de Shinguku que hacía estudios de mercado de una manera muy particular y te encontré —me sonrió…"te encontré" ¿esa era su manera de volver a presentarse ante mí? ¿no pudo buscarme en cuatro jodidos años? De pronto, todos los nervios y anhelos por estar junto a él se volvieron resentimiento en un segundo, lo había amado tanto y había sufrido por su ausencia, una que yo provoqué, pero… no pude más que respirar profundo y levantar el mentón. No era como que lo hubiera extrañado cada día de mi existencia…lo había visto en el rostro de mi hija, desde que ella nació.

—Supongo que tendría que agradecer tu gesto. Es el primer trabajo que haremos a nivel internacional. Si me disculpas, tengo que volver con mis socios, el evento está por comenzar…—di un paso para irme, pero él me detuvo tomándome por el brazo.

—Sé que no es el lugar apropiado para hablar ¿podemos vernos en otro lugar? —me dijo al oído. Solo pude estremecerme, él sabía cómo hacerme bajar la guardia. Levanté la mirada, otra vez estaba yo, completamente rendida ante él y sus intensos ojos suplicantes— Por favor.

—Y-yo…no lo sé, podemos hablar de negocios, pero nada más —titubeé ¿qué me pasaba?

Asentí y caminamos lentamente hacia un lugar un poco alejado de la zona del público. Hubo un silencio incómodo antes de que él comenzara a hablar. Como antes me sucedió, no podía resistir su intensa mirada, sentía que podía leerme el pensamiento. Me tomé de la tela del vestido para que no notara mis manos que temblaban. Tomó aire y se pasó los dedos por el cabello, hacía ese gesto cuando estaba ansioso.

—Sé que te estás preguntando porqué dejé pasar cuatro años…

—Ranma…—traté de interrumpir. No quería saberlo, no quería enterarme de que se había juntado con Ukyo o con otra, que ya tenía una vida y que solo venía a disculparse. Sentía tantas ganas de abrazarlo, pero también ganas de salir corriendo antes de que me volviera a romper el corazón.

—¡Déjame hablar! Me fui de Japón.

—¿Qué?

—Lo pensé mucho, pero me di cuenta de que era lo mejor, tenías razón, yo estaba demasiado influenciado por mi madre y no sabía quién era. Hice un viaje largo, sin rumbo. Volví a entrenar, regresé a algunos sitios a donde me llevó mi padre cuando niño…las pocas veces que estuvo conmigo…descubrí muchas cosas y…aprendí. Regresé hace un año; antes pasaron otras cosas, pero…no tiene importancia ya.

—Ah —me crucé de brazos y miré hacia un lado. Quería que ya terminara de hablar. Pareció notarlo, porque puso la misma cara que ponía en la oficina cuando algo de mi trabajo no le gustaba.

—¿Qué te pasa? ¿estás molesta?

—No… ¡no! Es que, estoy pensando en el trabajo que tenemos que hacer para la campaña —dije, intentando que mi voz no sonara tan dura.

—Sí estás molesta —dijo, arrogante.

—No tengo por qué.

—Haces eso…

—¿Qué?

—Aprietas los labios.

—¿Y?

—Lo haces cuando estás aguantando algo.

—No…

—Sí.

Me reí falsamente— Esto es ridículo…

—¿Ves que si estás molesta?

No lo soporté más— ¿Te casaste con Ukyo?

—¿Qué? ¡No!

—¿No hiciste lo que tu madre te dijo? ¿cumplir con el honor de los Saotome?

—Te dije que no lo haría ¿en serio estás pensando eso? —se burló, con una sonora risa que me hizo estremecer.

—No te rías.

—Ukyo se casó con su novio, se hizo todo un escándalo en Nerima porque pensaban que Konatsu era mujer, pero se aclaró todo.

Su respuesta hizo que me volviera el alma al cuerpo— Entonces…—no sabía qué decirle— ¿qué…has estado haciendo?

—No me dejaste terminar. Te decía que volví a entrenar, participé en un par de torneos y nada más.

—¿Cómo es que conoces al señor Tsuji y…me encontraste?

Sacó su flamante media sonrisa y me miró a los ojos— Bueno, pues…me di cuenta de que me había acostumbrado demasiado a mis gustos finos y que como peleador no podría darme algunos lujos, así que volví a trabajar en marketing, soy consejero independiente, así que comencé a promover las luchas de estilo libre. Ya te expliqué cómo te encontré, lo cual es increíble y…llegamos aquí.

No sé en qué momento comencé a sonreír como estúpida, cuando me di cuenta, me estaba tocando el cabello, nerviosa— Es… bueno saberlo…—la mente se me ponía en blanco, otra vez me sentía a punto de caer en sus brazos.

Ranma estaba a punto de decirme algo más, se acercó un par de pasos y yo levanté el rostro. No iba a detenerlo, podía hacer lo que quisiera conmigo. En eso, por los altavoces escuchamos que era la segunda llamada antes de comenzar el torneo de la categoría infantil. Ranma se detuvo y nos quedamos mirando fijamente.

—Akane, yo…

—¡Ranma sensei! —una chica joven, castaña de cabello largo y ojos oscuros se aproximó corriendo a nosotros.

—Dime, Makoto.

—Los alumnos están calentando, no tarda en empezar el torneo.

—Voy en un segundo —respondió Ranma, la chica hizo una reverencia y me miró de arriba abajo. —Es mi asistente —apuntó Ranma. Entreno a niños y jóvenes los fines de semana, es algo que descubrí que me gusta hacer, ya que me he retirado como peleador.

Sonreí, sabiendo que él ahora estaba haciendo lo que quería— Debes irte ya. Me ha dado gusto volver a verte, Ranma —esta vez, aunque volvía a despedirme, sentía que no era por mucho tiempo.

—A mí igual, Ahora que estarás trabajando para el señor Tsuji tendremos que vernos más seguido, soy quien aprueba la publicidad —dijo con tono seductor.

—Es un placer para mí conocer a mis clientes. Espero que le guste nuestro trabajo.

—Supongo que podremos hablar después…para…ponernos al día.

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Mientras tanto, Daisuke caminaba de la mano de Narumi cerca de los grupos de niños. El hombre se distrajo cuando las porristas llegaron cerca de donde estaban ellos y se preparaban. El bobo de Daisuke había entablado conversación con un par de chicas, que se reían de sus bromas, así que, sin darse cuenta, Narumi se soltó de su mano cuando vio que unos niños rompían tablas a petición de su entrenador. Más gente comenzó a llegar y la niña se perdió en el tumulto.

—Hola, pequeña —una voz femenina la llamó, a lo que Narumi se dio vuelta y observo a una mujer delgada, con el cabello castaño recogido en un moño, vestida con un yukata en tonos pálidos —¿quieres un caramelo?

Narumi asintió y la mujer sacó de su bolso una goma de mascar, que la niña se comió de inmediato.

—¿Cómo te llamas? —preguntó la mujer.

—Narumi.

—¿Dónde está tu madre?

—Está trabajando con el tío Ginta.

—¿Y tu padre?

La niña volteó para atrás, luego a los lados, pero no encontró a nadie— el tío Daisuke estaba aquí. No sé a dónde fue —la pequeña se distrajo cuando escuchó el grito de un niño que ahora rompía una tabla con los pies. La mujer se agachó a su altura y la tomó por la barbilla para que la mirase; dio un respingo en cuanto los ojos de Narumi se reflejaron en los de ella.

—El color de tus ojos…son como los de tu madre… —le dijo, con apenas una sonrisa. La niña le respondió el gesto, sonriendo también. Volvió a distraerse cuando más niños gritaban haciendo maniobras y la gente aplaudía. La mujer la soltó, se levantó y se alejó caminando—…y tienes la misma mirada, y justo la misma cara que tu padre…— farfulló de mala gana.

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Ranma me entregó una tarjeta con su número personal anotado en la parte trasera— Te veo luego —dijo, antes de salir casi corriendo y girarse a mirarme unas tres veces antes de desaparecer entre el tumulto de personas.

Mi corazón latía acelerado y sentía mil mariposas revolotear en mi estómago, quería saltar de alegría, estaba muy emocionada. Me mordí los labios, observando su tarjeta y su letra apenas legible. El destino había vuelto a encontrarnos.

Estaba tan distraída que no me di cuenta de que alguien nos había estado observando.

—Es que tú no te cansas de aparecerte donde no te llaman.

Me giré cuando reconocí su voz, no podía ser otra, más que Nodoka Saotome. Tenía la misma mirada de recelo que me había dado la última vez que había estado en mi apartamento— Usted.

—¿Quién más? ¿crees que has ganado? ¿crees que si te has topado a mi hijo por "casualidad" volverás a hacerlo sufrir? Déjame decirte que estás muy equivocada.

Esa mujer estaba loca— Fue su hijo quien me buscó, así que no empiece a hacer conjeturas porque…

—Tú, con esa vida que llevas, pretendes otra vez alejar a mi hijo de mí ¡de mí que soy su madre! Tres años se largó a quién sabe dónde, me llamaba de casetas telefónicas, seguro mientras pasaba hambre y sed ¡y todo por tu culpa!

—¡No! ¡No es mi culpa! ¡Ya basta de decir que soy yo! ¡Usted siempre quiso manipularlo! —le grité sus verdades. Desde hacía mucho no había dejado que nadie se metiera conmigo, y ahora tampoco sería la excepción.

—La única que sabe lo que necesita un hijo, es su madre. Por eso cuando se fue de mi lado, padeció todo lo que nunca, ¡fue por ti, que lo arruinaste! Perdió su estatus en la industria porque quiso olvidarse de ti, perdió todo lo que había logrado… ¡gracias a ti! ¿vas a decir que no eres culpable?

Abrí los ojos, era cierto que yo había decidido terminar…pero yo no lo había obligado a nada de lo que Ranma había hecho después— ¡Yo no lo obligué…!

—Por supuesto que no. No tienes inferencia alguna sobre mi hijo; mucho menos ahora, que está recuperado y que por lo menos me dice los sitios donde va a estar y puedo verlo, porque ni siquiera se digna a pararse en mi casa. Eso es bueno porque…maduró…aunque no quita que me haya abandonado y siga siendo cortante conmigo. De eso siempre serás la causante.

Ya me había cansado de esa mujer— Si su hijo es así con usted, es por cómo ha sido con él, usted lo provocó.

La señora arqueó una ceja, se veía que le molestaba que le dijera sus verdades. Se quedó callada un momento porque no tenía nada con qué seguirme atacando— Más vale que te alejes de mi hijo ¡no eres buena para él!

—¡Ese es problema de él, no suyo! —espeté.

Sonrió y luego me dijo con mofa: —¿Crees que mi hijo volverá a fijarse en ti, una mujer que anda con un par de hombres a la vez?

—¿De qué está hablando?

—¡Te vi desde que llegaste! Venías con dos tipos.

—¡Son mis socios!

—Puedes llamarlos cómo quieras, seguramente uno de ellos es el padre de esa…mocosa, porque es tu hija ¿verdad?

La señora Saotome no sabía lo que hacía, nadie se metía con mi hija— ¡No se atreva a hablar mal de mi hija, porque no respondo!

—¡Conozco a las mujeres cómo tú! Vas a usar a esa niña para darle lástima a mi hijo ¡y robarle su apellido!

Yo estaba que echaba fuego por los ojos, en un segundo de furia, no pude contenerme y decirle la verdad— ¡Si usted la ha visto se habrá dado cuenta de quién es el padre de mi hija! ¡No estaría robando nada! ¡es su viva imagen!

La cara de Nodoka Saotome se deformó en el gesto más horrible que había visto jamás— ¡Meretriz! Te embarazaste de mi hijo para quitarle todo lo que tenía, pero te salió mal la jugada, porque Ranma no es el mismo tonto de antes. Nunca va a creer que la niña esa es de él ¿qué le piensas decir? ¿qué crees que va a pensar cuando le digas que esperaste cuatro años para decirle la verdad? Creerá que es de otro, naturalmente.

—¡Basta con que vea a mi hija…!

—¡Ranma no vería un oasis en medio de un desierto, así se estuviera muriendo de sed! Conozco bien a mi hijo ¡más que tú!

Era suficiente para mí, la mujer estaba completamente desquiciada y no me extrañaba que Ranma hubiera mantenido su distancia con ella todos esos años— ¡No tengo porqué seguir hablando con usted! ¡está loca! —di media vuelta para irme, pero ella siguió hablando.

—Piénsalo bien, Akane ¿qué sucedió cuando pensaste que estabas en estado y se lo dijiste?

—Ranma me pidió matrimonio, por si no lo sabía.

Sonrió, cínica— No. Antes te dijo que él no quería ser padre ¿no es cierto?

Titubeé un poco, sí, también me había dicho eso…pero luego me había pedido matrimonio— ¿Y qué con eso?

—Sigues sin entender; desde que Ranma era adolescente se negaba al tema. En cuanto hablaba de eso, esperando que se casara con Ukyo, él decía que me complacería con el matrimonio, pero jamás sería padre. Los Saotome suelen ser así…

—¿A qué quiere llegar con esto? —pregunté ¿por qué la mujer insistía en confundirme.

—Ellos se deslindan de su responsabilidad, luego intentan…compensarlo de alguna manera, ya ves como Genma al final le dio su apellido a Ranma… pero nunca, óyeme bien, jamás ejercerán su paternidad, por eso te pidió matrimonio, solo cuando pensó que no estabas embarazada, porque solo estaba tratando de cubrir su error. Me duele reconocerlo, pero mi Ranma es igual que su padre.

—¡Ranma no es…!

—Él está encaprichado contigo, claro, es un hombre entre hombres, quiere lo que le dabas antes ¿por qué crees que no te buscó en este tiempo? ¿crees que durante sus entrenamientos no estuvo con otras mujeres? No te necesitaba. Cuando le digas lo de la niña, saldrá huyendo, igual que Genma. Si tienes suerte, quizá le dé el apellido a tu hija, pero la dejará en segundo plano.

—¡No es verdad! ¡Usted solo quiere que me aleje de él! ¡Ranma no es como su padre!

Tomó aire y exhaló, con fastidio— Querida, insistes en no darte cuenta de las cosas. Solo te doy un poco la razón, en lo que Ranma es diferente a Genma es en una sola cosa…Ranma tiene dinero y cuando se aburra de ti, buscará quitarte a la criatura.

Me quedé helada, Ranma no era así, pero Nodoka Saotome estaba logrando sembrar esa duda ¿y si en verdad era cómo su padre? —¡Mi hija es mía! Lleva mi nombre, ni siquiera piense que…

—¿No ves que la historia se repite? El hombre se aprovecha de la chica estúpida y pobre. Aunque Ranma no tiene tanto dinero como antes, sigue teniendo mucho más que tú. Ese negocio que dices tener no debe dejarte más que para pagar tus gastos. Te estoy advirtiendo con tiempo lo que va a pasar. Ranma es inteligente, más que tú. Con esa vida que llevas, trabajando todo el día, dejando a tu hija al cuidado de extraños a los que no les importa en lo más mínimo. Pero es que ni siquiera tú has podido cuidarte, desde que te conozco eres el mismo desastre de siempre, solo que ahora con una niña. Has debido ser más precavida, Akane, con un hijo uno no puede triunfar, hay que dedicarles tiempo. Cuando Ranma se entere que dejas a la niña al cuidado de hombres adultos va a quitártela así de fácil— dijo tronando los dedos— y en menos de lo que esperes Narumi estará en el libro de la familiay tú…— me miró con la altivez característica de su hijo, pero con desprecio— …tú solo habrás servido para incubar a la descendiente de Ranma. Pero descuida, querida, yo al contrario sí puedo educarla como la costumbre dicta.

Me asusté, la mujer sabía demasiado. Era tan astuta como Ranma. Ella nos había visto desde que llegué, había visto a mi hija, notó todo lo que hice y eso en menos de una hora.

—Deberías educar a Narumi para que no acepte cosas de extraños y hable con ellos… —una sonrisa maliciosa se pintó en sus labios— aunque se me olvidaba que tú eres exactamente igual.

—¡No se atreva a volver a acercarse a mi hija!

—Vamos, querida, no seas tonta. No te culpo por ser tan mala madre. Cuando yo tuve a mi Ranma me dediqué a él por completo, solo deberías ser más cuidadosa y no dejar que ande sola… ¡ah! una cosa más, Akane: no deberías tener hijos con cada hombre con quien te acuestas, Narumi aprenderá de ti, lo cual es una lástima, que la sangre de mi hijo se haya mezclado con la tuya…—dijo, después de comenzar a caminar lentamente disimulando una sonrisa.

Salí corriendo despavorida a buscar a mi hija, el terror de perderla se había apoderado de mí, ella era lo único que tenía y ahora debía protegerla de esa mujer y quizá de su padre.

—¡NARUMI! ¡NARUMI! —entré gritando a la zona donde se suponía que ella y Daisuke debían estar. El evento estaba por comenzar y había demasiada gente. No podía pensar, solo tenía que encontrar a mi hija.

—¡Akane! —Daisuke me vio y corrió detrás de mí.

—¿Dónde está Narumi?

Él se veía tan asustado cómo yo— ¡No sé! Estaba conmigo hace rato y ahora…

Lo tomé de la camisa y comencé a gritarle desesperada— ¡¿Dónde está mi hija?! ¡Es sólo una niña! ¡¿cómo pudiste perderla?!

—¡Mamá! —al girarme, Narumi estaba junto a mí.

—¡Narumi! ¿dónde estabas, hijita? —dije, bajándome a su altura y abrazándola con fuerza.

—Allá —apuntó hacia donde estaba el grupo de niños. No muy lejos de ahí, estaba Ranma. —Vámonos de aquí… ¡ahora! —cargué a Narumi y me di vuelta inmediatamente. Daisuke estaba casi al borde del llanto.

—¡Perdóname, Akane! ¡Perdóname, Narumi!

—¡Cállate! Me voy a casa. Busca a Ginta y dile que se arregle con el señor Tsuji.

—Pero mamá, ¡quiero ver las peleas!

—¡Hoy no! Debemos irnos ya —Me urgía salir de ahí, esperaba que Ranma no me hubiera visto. Estaba aterrada, no quería que nadie se acercara a mi hija, ni siquiera él.

—Akane ¿quieres que las lleve a tu casa? —preguntó Daisuke, preocupado.

—Haz lo que te dije, mañana hablamos.

Salí casi corriendo con Narumi en brazos, cuando llegamos a casa, Narumi estaba ya dormida. La dejé en su cama y me desplomé a llorar; no era posible que ahora que había encontrado a Ranma las cosas se volvieran en mi contra. Por una parte, Nodoka tenía razón ¿qué vida le estaba ofreciendo a mi hija pequeña? Siempre con extraños y sola; sabía que ella me necesitaba, por ptro lado, yo necesitaba ese empleo para mantenernos y vivir. Imaginar a Ranma en el panorama era una idea que antes se me antojaba romántica, pero ahora, después de escuchar a Nodoka decir que ella criaría a mi hija como dicta la costumbre me aterraba como nunca antes. Quizá ella misma me quitaría a Narumi para quedarse también con ella, todo lo de Ranma le pertenecía y vi en su mirada el anhelo de tener un señuelo para someter a Ranma de nuevo, y quién mejor que alguien de su propia sangre. No sabía qué pensar. Debía tomar la decisión de seguir ocultando la verdad a Ranma o arriesgarme y ver si lo que había dicho Nodoka, sucedía. Podía estar loca, pero ahora yo tenía mucho miedo. Nadie iba a quitarme a mi hija y no iba a permitir que le hicieran daño.

Al día siguiente, no me presenté en la oficina. No le conté ni a Daisuke ni a Ginta lo sucedido, porque estoy segura de que habrían protestado y se hubieran negado a seguir con la cuenta del señor Tsuji, solo porque Ranma era su consejero y quien tomaría la decisión final de los trabajos que nos habían pedido. No podíamos hacer eso, ya que necesitábamos esa cuenta para nuestro portafolio, lo que nos abriría la puerta a clientes más grandes. Solo les dije que ellos se encargaran y que yo pasaría unos días con Narumi.

Estaba tan asustada que me planteé la idea de que, si yo un día llegara a morir, mi hija debería quedarse en un lugar seguro. Dos días después tomé a mi hija y nos dirigimos a un lugar en el que no me había parado hacía más de cuatro años.

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Mi hermana Kasumi nos recibió feliz de la vida. Lágrimas de felicidad brotaron de su rostro al enterarse que tenía una sobrina. Había hablado esporádicamente con ella, pero jamás le dije que había tenido una hija; al ser yo una madre soltera y mi familia excesivamente tradicional, mi padre le hubiera prohibido terminantemente a Kasumi el hablar conmigo y ella lo obedecería sin más.

Cuando Narumi salió a jugar al jardín, me animé a hablar con mi hermana al respecto:

—Kasumi, solo he venido para pedirte un favor.

—Claro, hermana. Puedes decirme.

—Si algo llegara a pasarme…prométeme que buscarás a Narumi.

—Pero, Akane…

—¡Prométemelo! —supliqué, tomándola de las manos.

—Está bien ¡tranquila! Lo haré.

—¡Gracias, hermana!

—Akane, no entiendo por qué reaccionas así ¿acaso el padre de Narumi es un miembro de la yakuza?

—No, pero la madre de él parece miembro honorario.

—¿Él sabe de Narumi?

—No…no sé si decirle o no…es que, si Narumi se queda sola, no tiene a nadie ¡solo a mí!

—Como sea, creo que él tiene derecho a saberlo.

Me quedé pensando, Ranma no tenía la culpa de las ideas de su madre, pero… ¿y si él estaba de acuerdo con ella?

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Narumi jugaba cerca del estanque koi, Soun Tendo le llamó la atención en cuanto la niña se acercó al agua con una pajilla.

—Ten cuidado, puedes caerte.

Narumi se giró para mirar a su interlocutor, quien la observaba serio, con los brazos cruzados y sentado desde el ventanal abierto de la casa, que daba al patio.

—¿Cómo te llamas?

—Narumi. Narumi Tendo.

El hombre alzó las cejas, sorprendido. Sabía muy bien de donde había venido esa pequeña— ¿Qué haces aquí? —preguntó serio.

—Mamá dijo que conocería a la tía Kasumi, y que nos iríamos pronto.

El hombre asintió y siguió haciéndole preguntas— ¿Vas a la escuela, Narumi?

—Sí. También mi mamá me lleva a un dojo en la tarde.

Soun Tendo sonrió, orgulloso— ¿Te gusta entrenar, Narumi?

—Sí. Mi mamá dice que ella también entrenaba cuando era niña.

—Debes hacerlo siempre con mucho empeño y mantener en alto el nombre de los Tendo.

La pequeña asintió— ¿Tú cómo te llamas?

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El hablar con Kasumi me tranquilizó un poco, también me hizo prometer, como la última vez, que la llamaría más seguido para saber de mí y de Narumi. Estoy segura de que papá sabía que yo estaba ahí y por eso no salió de su habitación. No sabía si un día me perdonaría, y menos ahora, que era la vergüenza de la familia, siendo una madre soltera.

Kasumi me acompañó desde la cocina hasta la puerta principal— Narumi, es hora de irnos —llamé a mi hija, quien salió corriendo desde el jardín— despídete de la tía Kasumi.

—Adiós, tía Kasumi.

—Estaré esperando tus llamadas, Akane.

—Lo haré. Gracias por todo, hermana.

—Cuida bien de Narumi —dijo Kasumi, a lo cual asentí y abrí la puerta para salir a la calle.

En eso, Narumi se giró, observando hacia atrás y gritó— ¡Adiós, abuelo Soun!

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Habían pasado ya tres días desde que había visto a Akane. Quise esperar al día siguiente, dándole espacio para no verme como un desesperado, creía que eso la alejaría ora vez de mí y no quería eso.

Llamé a su oficina y me respondió uno de sus socios, quien me dijo que Akane no se encontraba disponible. Decidí esperar, intrigado todo el día para ver si ella me llamaba o recibía un mensaje de su parte. Fui muy idiota al no tomar la precaución de pedirle su número personal. Se me ocurrió programar una reunión con la agencia y el señor Tsuji para ver los avances del diseño de los posters al día siguiente, pero solo se presentaron sus socios, no ella. Me sorprendí mucho, Akane no era de las que dejaba a un cliente importante, así como así, le gustaba encargarse de todo.

Durante la reunión, me animé a preguntar: —¿La señorita Tendo no va a venir?

El hombre más alto y robusto, con cabello casi a rape fue el que respondió— Ella se disculpa, ha tenido otros asuntos qué atender.

—¿Otros asuntos? ¿Qué puede ser más importante que su mejor cliente?

—Son temas personales —el tal Daisuke respondió de mala manera, me miraba fijo, como un novio celoso o un enclenque contrincante ¿quién se creía?

—¿Se encuentra bien de salud? —preguntó el señor Tsuji— en estos días el clima ha estado terrible, no me extrañaría que se hubiera enfermado.

—La señorita Tendo está muy bien, gracias por preguntar, señor Tsuji. En cuanto pueda ella vendrá. Mientras tanto, nosotros podemos atenderlo en lo que necesite —respondió el otro, quien parecía un tipo tranquilo.

—¿Sería tan amable de decirle que me llame? Tengo que hablar unas cosas con ella —dije, despectivo.

—Señor Saotome, si usted nos dice lo que requiere, tanto Daisuke como yo estaremos encantados de…

—Quiero hablar con la señorita Tendo. Es todo, la reunión de hoy ha terminado.

Los socios se miraron y se despidieron en ese momento, tomando sus cosas para salir. Algo no estaba bien con Akane e iba a averiguarlo.

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Regresé a mi apartamento, vivía cerca de Minato, pero ya no en una zona tan exclusiva. Mi auto era del año, pero de una marca japonesa, nada más ostentoso, como antes solía hacer.

Me quité el saco y me tumbé en el sofá, pensando en lo que estaría sucediendo con Akane ¿me estaba evitando otra vez? ¿o es que había aprendido a hacerse la interesante? No. La conocía demasiado bien, ella no era de esas; si quería algo, no lo pensaba mucho y hacía lo posible por obtenerlo a su manera…y vaya que lo hacía. La forma en que nos habíamos liado la primera vez había sido por ella y estaba seguro de que esta vez ella no lo resistiría, al igual que yo. Después de todos estos años, las ansias que tenía por volver a verla me quemaban, a pesar de haber trabajado mucho en mi paciencia, con ella, todo desaparecía.

Llamaron por el intercomunicador y respondí: —¿Diga?

—¡Ranma! Soy yo…

Entorné los ojos— Te dije que no vinieras.

—Te tengo una sorpresa ¡estoy segura de que te encantará!

Resoplé: —De acuerdo, sube. —Presioné el botón para abrir y en unos minutos, ella estaba en mi puerta.

—¡Hola, cariño!

—…Hola, mamá.

—Ya que no te dignas a visitarme…

—¿Otra vez vas a reclamarme? Porque si es así, será mejor que…

—¡Para nada es un reclamo! Mira, traje todo para hacerte calamares fritos ¡tu favorito!

Había estado pensando todo el tiempo en Akane desde el momento en que la volví a ver. El que no se presentara hoy, me había puesto muy de malas— No tengo hambre.

Mamá se sorprendió y usó de nuevo ese tono de preocupación— ¿Estás enfermo, querido? Vamos al hospital ¡tiene que verte un doctor!

—¿Sólo porque no tengo hambre?

—¡Es que mírate! ¡estás tan delgado! ¡casi en los huesos!

—No exageres.

—¡Ranma, por favor!

—¡Deja de tratarme como un niño! —solté exasperado. Desde mi regreso a Japón, la actitud sobreprotectora de mi madre no me era tan soportable como antes. Sus ojos se cristalizaron, mientras evitaba que se le quebrara la voz.

—Bien, me iré entonces si es que necesitas estar solo. Quería tener un detalle contigo, pero…

Entorné los ojos— Mamá…—resoplé— de acuerdo, cocínalo. Comeré un poco.

Ella sonrió de inmediato aun con las lágrimas sin salir de sus ojos y vaciando el bolso con víveres en la barra de mi cocina— ¡Traje suficiente! Puedes comerlo ahora o cuando tú quieras, lo guardaré y así tendrás comida para dos días. Es mejor a que comas algo de la calle…la comida de una madre es como una vitamina, te nutre bien.

Mamá siguió parloteando mientras me daba la espalda y preparaba todo, yo solo podía mirar la pantalla de mi móvil esperando a que sonara o a que recibiera un mensaje.

—¿Qué tal tu día, hijo?

—No fue un buen día.

—Por eso traes esa cara larga. Verás que en cuanto pruebes la sopa de miso te sentirás diferente.

—Mamá…vi a Akane.

Sé que trató de disimular cuando dejó de cortar los vegetales por un segundo y tensó la espalda—Oh, qué bien ¿hablaron de algo?

—Solo de su trabajo, ahora maneja una agencia con un par de socios y le conté un poco de lo que hice fuera de Japón, nada más.

Mi madre no dijo palabra después de eso, en cuanto terminó de cocinar, no pude negarme a que me sirviera una ración. Comimos y charlamos muy poco, del clima, el tráfico y lo bonito que se había puesto el jardín de mi madre.

—Ya que es verano creo que me abstendré de sembrar más geranios. Deberías ir a verlo alguna vez.

—…Sí.

Mamá respiró profundo, notaba que seguía distraído con el celular y sabía que tampoco se iba a quedar callada después de mencionar a Akane— Sigues ensimismado con esa mujer ¿verdad?

—No… es solo que…creo que las cosas entre ella y yo nunca se aclararon.

—Fue ella quien te terminó si mal no recuerdo.

—Era algo absurdo, creo que ella se sintió forzada a hacerlo.

—Nadie hace nada a la fuerza, créeme. Ahí está tu padre, jamás se hizo cargo de nosotros y lo único que hizo por su voluntad fue darte su apellido.

Me pasé la mano por el rostro— ¿A qué quieres llegar, mamá? Siempre tiene que salir eso al tema.

—Tu vida y tu nombre son un tema. Aún y que tu padre me forzó a deshacerme de ti antes de que nacieras, no lo hice ¿Ves? Nadie te fuerza si tú no quieres, ella quería otra cosa y punto.

—Ash…—expresé, con fastidio.

—Y seguro no era a ti. Ella quería tener esas libertades, ser dueña de una agencia como dices que es ahora, ¿socios? ¡ja! Quién sabe cómo habrá negociado esa "asociación".

—Mamá, no empieces.

—Tienes razón, no tenemos porqué discutir por algo que no vale la pena —dijo, yo solo asentí. Desde lo ocurrido con Akane, sabía que se alteraba solo de escuchar su nombre. Mi madre me sonrió y me tomó de la mano— Debes de tratar de ser feliz, seguir con tu vida, ahora que retomaste tus entrenamientos y tu carrera, ¡ya está despegando otra vez! —Asentí de nuevo, no muy convencido, ella pareció notarlo, después de todo, era mi madre— Recuerda que solo quiero lo mejor para ti, deja de pensar en esa mujer que quién sabe que vida habrá tenido, en cuantas camas habrá estado, el "compromiso" que tiene, y ahora que les han dado el trabajo en lo de las peleas...

Fruncí el ceño— ¿Tú cómo sabes que su agencia está trabajando en eso?

Ella desvió la mirada, se dio cuenta de que había hablado de más— Es una coincidencia…

—¡Coincidencia un comino, mamá! ¡dime cómo lo sabes! —exigí saber.

Frunció los labios y me contestó de mala gana— También la vi, estaba rondando aquel día del torneo y supuse que había ido a buscarte.

—Mamá… ¡¿hasta cuándo vas a dejar de meterte en mi vida?!

—¡Hasta el día en que me muera! ¿acaso no recuerdas cuánto hemos sufrido por causa de esa mujer?

—¿Le dijiste algo?

—Que te dejara en paz… ¡que dejara de buscarte!

—¡Yo la busqué, mamá! —alcé la voz— ella no tuvo nada qué ver.

—Ranma, bien sabes que soy tu madre y lo único que me importa eres tú ¡Estoy segura de que ella no te conviene y más ahora con ese…asunto que lleva arrastrando!

—¡¿Cuál asunto?!

Mi madre se calló de pronto— ¡No quiero seguir hablando de esa mujer! Solo provoca que tú y yo discutamos ¡cómo la última vez!

—¡No! ¡Vas a decirme de qué se trata!

—¡Lo único que te puedo decir es que esa tipa no ha cambiado! la costumbre de andar de cama en cama no se quita como si fuera un resfriado —Tomó su bolso y se levantó de la mesa con rapidez, luego sujetó con fuerza su sobrilla color violeta. —Te llamaré mañana, hijo. Por favor, considera las cosas antes de volver a molestarte conmigo, tu ausencia me afecta severamente, ya sabes que sufro del corazón desde que…

—¡Mamá, no intentes chantajearme otra vez! ¡Dime lo que sabes!

Mi madre era una mujer muy terca y cuando se imponía, lo hacía con dureza, ya no iba a mencionar una palabra sobre Akane— ¡No diré más! ¡Espero que no te arrepientas un día de no haber escuchado a tu madre!

—¡Mamá...!

—Buenas tardes, Ranma.

Cerró la puerta furiosa y me dejó dudando— ¿Akane me estaba ocultando algo? ¿porqué mi madre mencionó lo de un compromiso? ¿sus socios realmente eran compañeros de trabajo? ¿qué asunto arrastraba? ¡¿tenía un amante?! —pensé.

Estaba a punto de volverme loco ¿es que en este tiempo se había dedicado a otro hombre? ¿porqué había sido tan cobarde de ocultármelo? ¡debió habérmelo dicho! Y yo como un imbécil contándole mi vida cuatro años atrás ¡cómo si a ella le importara! Casi juré que había tenido celos cuando lo primero que me preguntó fue si me había casado con Ukyo ¿qué pretendía? ¿sentirse con ventaja y tener en su lista a un baboso cómo yo tras ella? ¡Maldita descarada! ¡Pero eso no se iba a quedar así! Mañana a primera hora iba a presentarme en la agencia Jin, para que me explicara de una vez por todas quién era el fulano en turno con quien salía y que me jurara que para ella era más hombre que yo, ¡porque estoy seguro de que en su puta vida ha gozado con nadie más que conmigo! ¡Sí! Eso iba a hacer. Akane Tendo iba a responderme y yo me iba a olvidar de ella ahora sí para siempre.

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¡HOLA! Gracias por seguir leyendo hasta aquí. Agradezco a mi querida beta Sailordancer7 ya que me ha apoyado en la corrección y desarrollo de este fic. Sakura Saotome me ha ayudado mucho al inicio de la historia y le sigo agradeciendo siempre. Las adoro por siempre estar.

¡Sorpresa de fin de año! Den las gracias a Sailordancer7 que me ha hecho una buena sugerencia de actualizar. En Navidad no lo hice porque soy bien grinch, es la verdad, no se lo tomen personal.

Ya les había comentado en mi página de Susy Chantilly que probablemente actualizaría hasta inicios de año ¡pues me adelanto un poco! Ojalá les guste el capítulo, aunque sé que me preguntarán por qué siempre lo dejo en suspenso. Es mera adicción al drama.

Gracias a las páginas que continúan recomendando mi fic y muchos otros, Mamá Nodoka, Mundo Fanfics Inuyasha y Ranma, Fanfics y Fanarts de Ranma Latino, Ranma Fanfics por Siempre, Es tu Mundo Fanfics y a todos los que comparten el fic desde mi página, como siempre, mi infinito agradecimiento por su bella labor.

Espero que tengan un año lleno de salud, prosperidad y abundancia y que el universo les conceda buenos deseos. Un abrazo de corazón para todos ustedes que comparten conmigo el cariño por este bello fandom de Ranma.

Les estoy avisando de la próxima actualización en mi página de Facebook de Susy Chantilly, gracias por estar al pendiente y por leer estos comentarios. Muchos no los leen, está bien. Un día les voy a poner el final del fic aquí escrito, como el de The Office, aquí va: Akane se queda con Shinnosuke, porque Ranma se va de facilote e interesado con Kodachi, llamémosle, el poder del dinero y el nombre. Shinnosuke y Akane sacan adelante la Orochi y Akane llega a ser la presidente, para molestia de su suegro. Todos son felices y comen perdices ¿qué tal? ¿A poco no es el mejor final inesperado?

¡Feliz año nuevo! Disfruten mucho y a cumplir propósitos.

Los leo muy pronto

Susy Chantilly.