—Bienvenidos, me da gusto que hayan llegado.

Al ser saludados por el dios del trueno los cuatro hicieron una pequeña reverencia hacia él. Raiden les indicó que podían levantarse, pero se sorprendió un poco de ver a Kitana con los que serían sus aliados ya que Edenia era otro reino combatiente que pelearía por su parte, por otro lado ella debería estar preparando a sus guerreros pero en lugar de eso estaba ahí junto con Jade lejos de su propio reino.

—Kitana, un gusto verte, a ambas quiero decir —miró a Jade también.

La princesa no supo muy bien que decir, estaba un poco avergonzada por presentarse de ese modo ante él estaba un poco pálida y un gran alboroto en su estomago no le dejaba pensar con claridad y explicar el porque se encontraba con ellos, simplemente pudo responder de igual manera con un ligero saludo.

—Señor, hay algo que debo comentarle —Sub-Zero se dirigió a Raiden.

—Por supuesto, dime que pasa.

El ninja le indico a Raiden que necesitaban privacidad así que éste ordeno a los demás que se instalaran mientras él y Sub-Zero hablaban, ambos se alejaron del resto pero Kitana no apartaba los ojos de ellos aunque caminara hacia enfrente su mirada la mantenía en dirección de los que hablarían la situación que se presentaba, era una serie de emociones difícil de explicar, habían pasado muchas cosas desde su regreso al Mundo Exterior y no sabía que hacer con su inquietud.

Por otro lado, Sub-Zero suspiró y se dispuso a mirar a Kitana mientras ella se iba con los demás y de repente habló hacia el Dios del Trueno.

—Raiden dígame una cosa ¿usted ha sentido la necesidad de ayudar a alguien sin conocerlo realmente bien?

—Me ha pasado con todos los seres vivos que habitan en el universo, ya sea que algunos sean malos realmente hay que valorar la vida propia y de los demás —respondió el Dios algo desconcertado.

—Se lo digo porque considero que debemos aliarnos con Edenia, Kitana necesita ayuda ya que sus guerreros no están bien preparados para luchar contra los de Mundo Exterior ya que anteriormente fueron esclavos y no han completado su entrenamiento —Sub-Zero terminó de hablar y se dispuso a escuchar la respuesta de Raiden.

—Sí comprendo, pero es algo difícil lo que pides ya que debe ser un solo nombre por el que se lucha, quieres luchar por la Tierra que es tu hogar o por Edenia, un reino con el que no tienes relación alguna —fueron las palabras que el Dios respondió.

—Pero es un reino aliado que necesita apoyo y su gobernante no puede hacerlo sola, mucho menos por una decisión precipitada.

—¿Cuál fue su decisión?

—Que solamente ella y Jade fueran quienes combatieran por Edenia

Raiden abrió aun más los ojos de lo sorprendido que estaba al haberse enterado de ello pero simplemente exhaló y respondió.

—Vaya, si que trata de ejercer su poder de gobernante, pero debe entender que no todo puede hacerse sin pensar más de una vez.

—De hecho señor, anoche ella sufrió una emboscada, no está permitido combatir antes del torneo no es correcto, mucho menos de esa manera —dijo con un poco de furia.

—Con que intentaron debilitarla, tenemos un serio problema aquí, parece que nunca harán las cosas limpia y debidamente. Bien entonces Edenia y la Tierra lucharan juntos por su libertad y la paz, es justo y así será —Raiden argumentó de una forma un poco desafiante.

—Se lo agradezco mucho señor, le informaré a Kitana —Sub-Zero resopló satisfactoriamente.

—No, aguarda, también quiero darle la noticia, la anunciaremos mañana a todos.

El ninja asintió al dios del trueno y lo dejó en ese momento, sin embargo después se dirigió a sus acompañantes y terminó de instalarse en el campamento, tuvo unas enormes ganas de descansar y se recostó sobre la que sería su cama de repente Smoke abrió las cortinas de la tienda y preguntó a su amigo si no quería comer algo a lo que Sub-Zero respondió que en un rato. Mientras tanto Kitana se hallaba caminando en el campamento observando a los guerreros de la Tierra, los miraba entrenar, apoyarse unos a otros y sentía un ambiente acogedor, de repente escucho una voz femenina que la saludaba y se giró rápidamente para ver quien era y se encontró con aquella mujer de cabellera rubia.

—¿Kitana? En verdad estás aquí, pero dime ¿cómo has estado? —preguntó Sonya en un tono amable.

—Bien aunque no del todo pero bueno es una larga historia —suspiró levemente —¿y tú? Vienes a defender a tu mundo, me imagino que te impactó la noticia.

—En cierto modo, parece que Shao Kahn nunca nos dejará en paz y sobre todo no descansará hasta lograrlo.

—Tendrá que resignarse a perder, yo no dejaré que vuelva a tomar Edenia —dijo Kitana firmemente.

Sonya le sonrió y en ese instante Jade apareció detrás de la princesa, miró a Sonya y la saludó con una reverencia. La rubia dejó solas a ambas edenianas y la morena llamó a Kitana para que se instalaran en una tienda, la princesa al principio iba a negarse pero ya no quería mostrar orgullo ni arrogancia mucho menos con Sub-Zero, pero no podía evitar sentirse un poco incómoda ya que aquellas instalaciones eran para los guerreros de la Tierra, sin embargo estaba algo cansada y deseaba reposar un buen rato antes de hablar con su aliado. Kitana se sentó en la humilde cama donde dormiría, era suave aunque las fibras de este lo hacían sentir un poco áspero sin embargo ella lo pasó por alto y se recostó, miró al techo de la tienda y se puso a pensar en su madre como estaría y la preparación de los guerreros, eran tantas las cosas que la atormentaban por el simple hecho de ser la nueva autoridad de Edenia y tener la responsabilidad del reino entero, cerró los ojos un momento y Liu Kang no tardo en aparecer en su memoria comenzó a respirar agitadamente pero no quería dejar de pensar en él, sus emociones estaban revueltas y mientras se preocupaba por los asuntos del torneo al mismo tiempo revoloteaban sus asuntos personales e íntimos como los de su compañero shaolin; el calor, el fuego que éste le transpiraba era tan acogedor en su piel, sus latidos era tan agradable para ella y en esa temple cerró los ojos y se quedó dormida.

Mientras tanto más allá de ellos en el enorme templo de roca obscura y brillante donde habitaba la realeza al interior de éste se encontraba un enorme salón en el cual estaba situado el trono del emperador una de las enormes puertas de madrea tallada se abrió y entró Shao Kahn y detrás de él siguieron dos sirvientes para atenderlo en lo que se ofreciera, sin embargo les pidió que se retiraran ya que Shang Tsung se encontraba parado en el centro del salón e hizo ceñas al emperador de que quería hablar con él, en cuanto ambos sirvientes se retiraron el hechicero comenzó a hablar.

—¿Qué ocurre brujo, por qué estás aquí a solas? —preguntó el emperador algo intrigado.

—Mi señor si no fuera importante no lo molestaría, usted sabe que yo…

—¡Déjate de tonterías y dime qué sucede! —interrumpió desesperadamente.

—Su hija Mileena ideó un plan que de alguna manera lo beneficia a usted, pero al mismo tiempo le perjudica.

—¿De qué hablas? —preguntó desconcertado.

—Me refiero a que ella ideó una emboscada en contra de la princesa Kitana y su única guerrera que es Jade, pero el problema será que tal vez piensen que fue orden de usted.

—¡¿Qué?! ¿Cómo es eso posible, y Kitana está muy grave?

—Reptile la dejó malherida pero antes de acabar con ella los rebeldes Lin Kuei aparecieron y fueron los nuestros quienes terminaron muy mal —respondió un poco apenado.

—Vaya ni eso pueden hacer bien, ni siquiera saben romper las reglas, como es costumbre de ella y tuyo te hace quedar mal.

—Mire señor yo considero que lo importante ahora es tratar de que no se tomen represalias en su contra, Mileena incluso está muy avergonzada ya que no se atreve a darle la cara y…

El emperador le interrumpió cuando alzó su brazo con su mano abierta mientras miraba hacia el suelo un poco pensativo y después volvió a mirarle a los ojos.

—Habías dicho que Jade era la única con la que Kitana había llegado ¿cierto?

—Cierto emperador, esa es una ventaja que no puede desaprovechar, aunque tal vez ahora se encuentren con Raiden —respondió el brujo.

—Eso es irrelevante obviamente sabes que puede ofrecerse a protegerla, vamos necesito que llames a Quan-Chi de inmediato.

—Cómo ordene —hizo una mueca de desagrado y salió de la sala.

Shao Kahn asintió y de dirigió a sentarse en su trono, la suavidad del cojín de terciopelo rojo le hacían sentir comodidad en su espalda, demasiada para recargarse y ponerse a pensar en lo que acababa de enterarse. Era un hecho que lo que los Dioses Antiguos pensaran de él o lo que hicieran por "castigarle" le daba lo mismo, aún así estaría dispuesto a todo por lograr su objetivo de una vez por todas y de la nada una macabra idea llegó a su cabeza, sonrió diabólicamente si ya que pensaba recuperar lo perdido y obtener lo nuevo ¿por qué no hurtar de nuevo aquella esposa que tomó suciamente hace miles de años?

Por otro lado en el campamento Sub-Zero salió de su tienda y caminó hacia Smoke y le pidió si podían ir a caminar juntos, él aceptó y dejó el área de entrenamiento para ir con él hacia el bosque y conversar un poco. Apenas cruzaron la maleza y podían observar el campamento desde el punto en el que estaban también para estar alerta de cualquier emboscada, de otro modo tenían la privacidad suficiente.

—¿Qué ocurre Sub-Zero? —la duda de Smoke crecía cada vez más con lo misterioso que se ponía su compañero en ocasiones.

—Disculpa que no te informe mucho acerca de lo que pienso pero en serio era necesario y ahora hay algo más.

—¿A sí? ¿Y qué es?

—Si pelearemos con la Tierra, pero aliados con Edenia.

—Vaya si estás empeñado en ayudarla.

—Vamos Smoke, es un gesto que tendría con cualquier noble guerrero y ella lo es, desde que se reveló ante Shao Kahn la he admirado.

—Si pero yo no te he visto hacer algo como esto anteriormente.

—Puede que sea la primera vez, pero yo siempre he pensado igual, pero ¿y tú que tanto platicas con su amiga? —cruzó los brazos se dispuso a poner atención a lo que dijera su colega.

—Parece que me estás retando a ver quién tiene más misterios, su asunto es muy personal, no es que Jade sea indiscreta es solo que la tristeza de Kitana es muy notoria porque incluso yo le pregunté por qué ha estado así.

—¿A sí? ¿Y cuál es la razón? —preguntó discretamente.

—Pues es un asunto muy personal, Jade incluso dudó en contarme pero fui muy delicado con mi pregunta, así que me lo dijo, parece ser un asunto amoroso de Kitana.

Al escuchar eso, Sub-Zero no pudo evitar sentir curiosidad por saberlo pero no era muy honorable para él enterarse de los secretos íntimos de alguien por una plática de terceros, así que se contuvo y solo dijo a Smoke que lo ahorrara lo cual no le sorprendió mucho y siguieron caminando, el criomante miro hacia su compañero quien tenía la vista al frente, pero por dentro sentía una pequeña inquietud, hasta podría seguirse considerando curiosidad ya que en cierta maner siempre había considerado a Kitana como una guerrera formidable pero no se había sentido tan cercano a ella como ahora.

Continuará…