Para mi horror, fotos de mí en pie disparando a la lámpara del casino, llegaron a los periódicos. La caída de Yushima Kageroza fue una noticia tan grande que cada parte de esa transacción terminó en titulares. Los detalles de qué estaba exactamente haciendo allí fueron comprensiblemente confusos; la mayor parte de ellos me hicieron ver como una más del FBI trabajando de encubierto para exponer los acuerdos criminales de la familia Kageroza. Era una buena historia pero no se la creían en la escuela donde ya todos me conocían.
-¡Hey, Rukia!- gritó Kaien, prácticamente tumbándome en el pasillo- ¿Qué demonios estabas tú haciendo en Las Vegas el fin de semana pasado?
Los Kurosaki y yo habíamos discutido cuál historia sería la más adecuada para explicar mi tan inusual comportamiento. Kaien sería la primer persona con quien pondría a prueba el cuento.
-¿Oh eso?- Di una risa despreocupada- ¿Puedes creer a los periódicos? Fue una farsa que estaba haciendo para un programa de tv británico, una reconstrucción; están haciendo este especial acerca de crímenes en América. Mal momento por parte del productor ya que parece que estuvimos allí en el mismo instante en que los Directivos del hotel fueron arrestados. Algo relacionado a una violación de los códigos de seguridad y salubridad o algo por el estilo, me contó mamá.
Kaien negó con la cabeza.
-No, pequeña Rukia, los Kageroza son tipos realmente malos, los querían por conspiración y asesinato.
-¿En serio?- amplié mis ojos.
No lo sobreactúes. Ichigo llegó por detrás. Kaien no es ningún tonto. Espera que tengas conocimiento acerca de los Kageroza.
-Bueno, vaya. Eso es muy interesante- dije, bajando un poco mi tono inocente- Debería haber prestado más atención.
-¿O sea que vas a estar en televisión?- Kaien viró por otro camino.
-Sí. Es un programa para niños, llamado…em…Prisión Azul.
-Genial. Crimen organizado; suena como realmente de vanguardia.
-Por supuesto. Usan tijeras de borde romo y nadie sale herido.
-Fabuloso. Haznos saber cuando lo emitan, asegúrate de conseguir una copia.
-Lo haré.
Kaien se alejó al trote, robando un beso de Miyako en el camino.
-¡Rukia va a estar en la tv británica!- gritó- Es la chica de las hazañas.
Bueno, esa era una forma de esparcir la historia.
¿La chica de las hazañas? Me gustaba. Era mejor que la loca de remate que tiroteó un casino.
-Vamos, Rukia, ¿sobre qué estás soñando despierta eh?- preguntó Ichigo, instándome a que siguiera caminando.
-Oh, sólo cosas.
-Será mejor que caigas a tierra porque tenemos mucho ensayo por delante. El concierto es pasado mañana.
-Qué fastidio. Lo olvidé.
-No es nada. Si puedes operar como partícipe de una investigación del FBI, debería parecerte una nimiedad un pequeño concierto para los amigos y la familia.
…
¿Pequeño concierto? Ja, Sr. Kurosaki, tendremos que tener una charla más tarde.
El pequeño concierto de Ichigo resultó ser un concierto enorme con todos desde las proximidades, aglomerándose en el auditorio de la escuela. Los ánimos eran festivos. Las porristas de Michiru llegaron usando sombreros de Papá Noel; el equipo de béisbol había optado por la cornamenta de reno. Cada instrumento fue adornado. Los geeks se enorgullecían de ellos mismos habiendo elaborado un impresionante video de presentación de lo que había sido el año hasta el momento, que se estaba reproduciendo en una pantalla blanca sobre el escenario. Estaba particularmente avergonzada de ver que mi debut como arquera haya tenido su propio segmento. Aunque había sido bueno haber atajado. Los padres charlaban entre sí, intercambiando bromas y chismes. Los Kurosaki habían salido a la carga. Estaba encantada de ver a Toshiro charlando con Lin Lin; ella parecía estar en las nubes de haber recibido toda su atención. Él sin lugar a dudas le estaba haciendo pasar su mejor día, demostrando que los chicos de aspecto estudioso también tienen algunas movidas muy buenas. Retsu y Joushiro estaban en plena charla con la madre de Miyako. Cuando me acerqué, los escuché hablando no de mí, suspiro de alivio, sino del talento artístico de Miyako.
Mi amiga me llamó para que fuera, mostrándome sus recientemente pintadas uñas plateadas para mi aprobación. Voluntariamente excluyéndose de cantar para el beneficio de nuestros tímpanos, Miyako estaba haciendo un buen trabajo vendiendo los programas.
-Retsu acaba de ofrecer darte clases extras sin costo, te aprecia mucho- anuncié.
-¿Lo hace?- la sonrisa de Miyako era tan deslumbrante como una lamparita de 100 vatios- Entonces tú también tendrás esto gratis- Me pasó un programa- Veo que estarás tocando el solo.
-Si no logro escapar antes de que el Sr. Chojiro me empuje hacia el escenario.
-¡Ni te atrevas! Cuento contigo. Le he estado prometiendo a todos que nuestra chica de las hazañas será la estrella del espectáculo.
No iba a sobrevivir a eso tan rápidamente.
-Daré mi mejor intento.
-Ja-ja- Fruncio el ceño- Mejor intento ¿la chica de las hazañas?
-Oh. No tenía en mente el doble sentido- Justo entonces en la pantalla apareció una imagen de mí disparándole a la lámpara del casino- ¿De dónde diablos sacaron eso?
-La internet es una perra- dijo Miyako filosofando, antes de girar hacia abajo- Busquen bien, compadres. Todo lo recaudado irá para la casa de convalecencia de Aspen.
Eché un vistazo hacia abajo, al programa, y encontré mi nombre en la parte superior de la factura. Rodeado por resaltes de todo tipo estilo Las Vegas.
Eso fue todo, definitivamente me estaba yendo de allí. Kaien y Miyako me habían convertido en la atracción principal. Corrí hacia la salida, sólo para terminar estampada contra el pecho de Ichigo.
-Rukia, ¿vas a alguna parte?- dijo con una sonrisa cómplice.
-A casa.
-Ajap. ¿Y eso sería porque…?
Bajé mi voz.
-¡Todo el mundo va a estar mirándome!
-Medio que ésa es la idea cuando das un show- Me llevó de regreso tras bambalinas.
-Nada de lo que me digas me hará salir allí- murmuré furiosa mientras la audiencia tomaba asiento.
-¿Nada?- Torció su boca en una sonrisa.
-Nada- Me clavé al piso.
Se inclinó hacia mi rostro y susurró:
-Gallina.
Me crucé de brazos.
-Por supuesto que lo soy. Cloa-cloac.
Se rió.
-Bien. ¿Y qué tal si te doy otra de mis lecciones especiales con la tabla si decides hacer esto?
El nudo de pánico se relajó ante el feliz recuerdo de nuestros momentos juntos en las pistas. Ichigo siempre sabía lo que quería, a dónde necesitaba ir cuando necesitaba sentirme segura.
-¿En serio?
-Sí. Incluso te prometo hacer un doble axel y un salto mortal.
-Triple.
-¿Triple?
-Un axel triple. Y tiene que haber chocolate caliente.
Fingió fruncir el ceño pensativo.
-Santo cielo, niña, tú sí que sabes cómo negociar con rudeza.
-Con malvaviscos. Y besos.
-Ahora sí me gusta- Extendió la palma de su mano- Hecho.
No podía esperar. Riendo, tomé su mano y, antes de que pudiera protestar, me escoltó hacia el piano al sonido de los aplausos de nuestros amigos.
-No te preocupes- susurró- No te dejaré, jamás.
Me senté y abrí la primera pieza musical. Mi futuro lucía muy prometedor, y estaba parado a mi lado.
BUENOOO… acá termina esta historia. Por ahora.
Terminado aquí estaré trayéndoles la segunda parte, donde los protagonistas ya no serán Ichigo y Rukia. Y si quieren saber quiénes serán, estén pendientes, porque inmediatamente al subir este capítulo, subiré el prólogo de la siguiente historia.
Cuídense mucho, tomen agua, y duerman bien.
Hasta luego :D
Les dare una posta sobre el nombre de la próxima historia: Stealing
