Era domingo y Thor estaba en su quinto bostezo de la mañana. Esta vez hasta los ojos le picaron por las lágrimas de no haberse lavado el rostro al levantarse.

—¿Falta mucho? —volvió a preguntar en tono alto hacia Loki.

—Ya terminé —contestó Loki, caminando de prisa hacia el comedor y poner la mesa.

El desayuno que Loki preparaba, le alegraba el día a Thor. Todo lo que preparaba Loki era exquisito.

—Ten buen provecho, amor —finalizó Loki, para sentarse en su lugar y también desayunar. Pero Thor lo detuvo al tomarlo del brazo.

En dos semanas, Thor perdió la vergüenza de decirle algo lindo a Loki, aunque no le salían con amor, lo que importaba era su esfuerzo. Y no había palabra para describir la felicidad de Thor al descubrir que Loki lo entendía con la mirada. Si Thor estaba dispuesto a recibir un beso, o darlo, no lo pedía verbalmente, lo hacía con tacto.

Loki se inclinó, y depositó un beso que sonó a un muac que los hizo reír.

Y lo que a Thor le cayó de maravilla fue cómo Loki le enseñó a hacer de toda esa farsa un juego en el que pudieran divertirse, por lo que besarse era en cierta forma parte de la diversión.

—No homo.

—No homo —afirmó también Thor.

Dentro de la casa, podían parecer una pareja normal, como se esperaría, pero delante de alguien –hasta con Balder– la tensión e incomodidad volvían en ambos.

Ahora sus salidas a los cines eran más íntimas, ya que debían tomarse de las manos, y besarse en algún punto de la película. Lo que ayudaba bastante era la oscuridad de las salas.

Tal vez iban a acostumbrarse rápido a la farsa, tal vez Thor mandaría al diablo el qué dirán para salvar a su familia, tal vez… si las noticias de Jane viéndose con otro hombre, no hubiesen llegado hasta él. Richard Madison era el nuevo novio de Jane. Un hombre para nada apuesto, según Loki, en un intento de calmarlo, alegó que Jane seguro trataba de ponerlo celoso.

—Es tu culpa… —soltó Thor, apretando con fuerza las fotos que le llegaron de Jane tomando café con el tal Richard. Todas las fotos terminaron dobladas.

Nunca supieron quién las envío.

—¿Crees que sólo tú pierdes a alguien que amas?—Loki le preguntó, entristecido, para luego dejar salir un largo suspiro—. Volverás con ella.

Thor solo gruñó, sintiéndose levemente curioso de saber a quién estaría perdiendo el pelinegro. Preguntaría, si esa noticia y fotos no hubiesen llegado.

Con ello, Thor volvió a ser huraño y odiar ese compromiso. Aunque trató, de verdad lo intentó, comprender que Loki no tenía la culpa de que Jane consiguiera otro novio. Thor se repetía que Loki no fue quien llevó a ese Richard delante de Jane. Eso era absurdo, pero su lado irracional, la parte que odiaba esa vida, pensaba muchas cosas.

A Loki parecía no afectarle su enojo, siendo siempre tan tranquilo y risueño cuando hablaba de algo que le gustaba o había pasado ese día en la universidad. Pero también se mantenía alejado, en silencio cuando notaba que Thor estaba tenso, como si temiera que pudiera ser capaz de golpearlo. Algo que Thor no podría, ni siquiera se había atrevido a tocar a Balder, siendo que su hermano era un dolor en el trasero desde que existió. ¿Cuántas veces no había sido Thor el que había pagado los errores de Balder? Y aún así, Thor jamás lo lastimó. Y Loki tenía la edad de su hermano, y era su mejor amigo. Además, estaba la amenaza indirecta del señor Laufeyson de no herir a su hijo favorito.

La universidad los mantuvo ocupados, aunque Thor no entendía qué era tan difícil para Loki al pintar un cuadro con figuras geométricas. Es decir, Thor podría pasar el pincel de varios colores y ya, pero Loki se las ingeniaba y pasaba noches enteras, entregando a cada figura un detalle que los hiciera únicos.

—Deberíamos cambiar el color de las cortinas —dijo Thor, un día cualquiera, cuando descubrió que el color favorito de Loki era el verde. ¿Pero qué estaba haciendo? Ni siquiera se entendía.

Las cortinas de la sala eran verdes. Seguramente, pensó Thor, Loki se encargó de que fueran así.

—Se ven horribles de ese color.

—Tienes razón —acordó Loki, mirando hacia las cortinas. —Se ven horribles.

Thor creyó que estaba exagerando al suponer que las cortinas eran verdes por Loki, tal vez solo fue casualidad.

—¿Qué color deberíamos tomar? —preguntó Loki, desinteresado, comiendo de lo que sea que se había preparado y Thor le rechazó uno.

—Tal vez azules —dijo Thor, pensativo. Era uno de sus colores favoritos, pero no lo sugirió por eso, sino porque el azul haría ver el hogar más varonil.

—Azules entonces —aprobó Loki. Volviendo a su trabajo de leer algo en su computadora.

Y había algo que sin duda a Thor no podía dejarlo más que pensativo, Loki era tranquilo y amable, tratándolo siempre con cortesía, pero con Balder era diferente. Y sintió algo de envidia, reprochándose interiormente por actuar de manera bruta cuando algo le molestaba. Tal vez si era un poco más amable, Loki podría ser tan juguetón, coqueto y malvado como con Balder.

—Te reto a besar a Sylvie delante de su hermano —dijo Balder, mientras Thor estaba ayudando a su padre a colgar un nuevo cuadro en la sala principal.

—Se rumorea que su hermano es un asesino, idiota —atacó Loki —sería trágico que quedaras viudo, tan joven.

¿No sería yo el viudo? Quiso preguntar Thor, para unirse a la platica de los más jóvenes.

No obstante, visitar a la familia como pareja, para Thor su lugar favorito era sin duda su hogar, que el de los Laufeyson. A pesar que la mansión donde Loki vivía, se veía tan elegante, magistral y hermosa, entrar a ella a Thor le parecía adentrarse al infierno y saludar al diablo.

El señor Laufey se mantenía sereno, obligando a Thor a mantenerse con cuidado lo que iba a decir, hacer o siquiera ver. Tampoco ayudaba que los hermanos Laufeyson estuvieran ahí. Por dios, la primera vez que los conoció, Helblindi y Býleistr le hicieron una broma que parecía más una amenaza. Thor estuvo cavando el suelo del patio trasero, mientras los hermanos le hacían creer que cuando alguien hacía daño a su familia, antes de matarlos los obligaban a cavar su propia tumba. Al final, Thor cavó una gran porción y un hombre de mediana edad, con una sonrisa enorme y mejillas regordetas, le agradeció llevando en manos algunas semillas que las sembró donde Thor trabajó.

Era el jardinero que se había sumado a esa broma. Una broma sin gracia, pensó Thor.

En cambio, la señora Farbauti fue muy amable, tratándolo como si realmente fuera parte de la familia, y para su sorpresa no le incomodó. Esperaba que cuando se casara con Jane, Thor se terminara llevando bien con el señor Foster, y Jane con su madre, Frigga. Para que todo estuviera equilibrado.

En la parte de convivir con ambas familias, para Thor y Loki fue un punto a su favor, ya que justo cuando tenían un almuerzo familiar con los Laufeyson, la entrada inesperada de la familia Stark interrumpió su reunión. Más tarde se unieron las tres familias, dejando satisfecho a Howard Stark con la relación de la pareja de casados.

—Tal vez en un futuro, decidan adoptar hijos —sugirió Howard Stark —. Sé que existen métodos avanzados para tener hijos de tu misma sangre, solo opino que sería mejor dar la oportunidad a aquellos que ya nacieron.

Thor no sabía qué responder, temiendo arruinarlo, fingió seguir masticando la comida para pensar en algo bastante creíble. Tal vez podría decir que lo pensarían luego, o decir que serían los tíos millonarios.

—No nos gustan los niños —contestó Loki, con esa tranquilidad que le precedía —. Tal vez adoptemos gatos, perros, menos responsabilidad y menos bulla.

—Si cambian de opinión, tengo contactos con orfanatos que aceptarían su solicitud sin concentrarse en su relación homosexual. —finalizó Howard Stark.

Mientras su hijo, Tony, se reía en silencio, junto a Balder.

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Les traeré dos capítulos más, mañana y pasado. Así quedamos a mano por mi tardanza, besos.