EPÍLOGO: Amor Fantasma
Esta es una historia de amor escondida solo en mi corazón, un amor que nunca se haría realidad.
La comodidad de la cama, el edredón ondulado envuelto alrededor de su cuerpo… La calidez era perfecta y difícil de abandonar. ¿Quién querría salir de este cielo? Se sentía tan bien. Podría haberse quedado así para siempre. A pesar de que todo era tan perfecto, solo hizo falta el timbre de una puerta para sacarle de su felicidad. No estaba dispuesta a dejar que algo tan tonto le sacara del éxtasis en el que estaba. Se centró en ese sentimiento de felicidad. Quería estar acostada todo el día.
– ¡Oye! ¡Levántate ya! ¿No sabes qué hora es? – Un hombre ruidoso estaba golpeando la puerta.
(Mmm... Dios, es demasiado…)
– ¡Venga! ¡Tú has sido la que me ha llamado! ¡He estado esperando toda la mañana! ¡Despierta, Lydia!
(Mmm... ¿Arata...?)
Los golpes en la puerta y el timbre hicieron que Lydia volviera a la realidad. Ella comenzó a despertar lentamente.
– ¿Por qué... está... Arata aquí? – bostezó. Lydia todavía parecía estar aturdida cuando abrió la puerta. – Buenos días, Arata. ¿Qué haces aquí?
– ¿Estás de coña? Me pediste que fuera contigo para conseguirte esa figura de AiCure que acaba de salir. Fui allí, ¡pero no apareciste! Me preocupé y vine aquí para ver si estabas bien. – La somnolencia de Lydia le abandonó lentamente. Se estaba despertando del todo.
– Oh, cierto. ¡Ja ja! ¡Lo siento! – Arata empezó a temblar de rabia al ver lo despreocupada que estaba con esto. – ¡Me hinché de ver AiCure anoche y me quedé dormida!
– Sí, lo pillo. Bueno, date prisa y vístete de una vez
– ¿Qué?
– ¿Necesito explicártelo?
Confundida, Lydia lentamente comenzó a mirar su ropa. No vio nada raro. Ella solo estaba llevando su camiseta de anime favorita, y algo de ropa interior.
– ¡¿AH?! – Lydia se puso roja al instante.
– Lydia, permíteme ser el primero en decirte que esto ha sido cosa tuya, ¿vale? Pero no te preocupes, realmente no siento nada mirándote, así que estamos bien.
– ¡Te odio, Arata!
(Tan típico…) Este fue el último pensamiento de Arata antes de desmayarse. La palma de la mano de Lydia chocó contra su mejilla con mucha más fuerza de lo que uno podría haber imaginado. Después de un rato, Lydia, con un atuendo diferente, salió.
– Arata... lo siento...
– No, también es culpa mía. Lo siento.
– ...
– ... – Un silencio incómodo se mantuvo entre ellos. Las miradas de ambos se desviaron hasta que Arata no pudo aguantarlo más. – Bueno... ¿deberíamos ir yendo?
– De acuerdo...?
Las oficinas de Enigma estaban cerradas hoy. El día anterior, el dúo estuvo en una profunda discusión sobre todas y cada una de las noticias relacionadas con lo otaku. Durante su conversación, mencionó una tienda en Akihabara que tenía una figura de AiCure de edición limitada a la venta, y le pidió a Arata que le acompañara. Había esperado en la tienda durante una hora esta mañana. Arata y Lydia llegaron a la tienda mucho más tarde de lo que pensaban. Poco después de llegar, escucharon un frío anuncio por megafonía.
– Atención clientes. La figura de AiCure se ha agotado. No vamos a reponer. Gracias. – Lydia, al escuchar las crueles palabras llenar el aire, cayó al suelo y se recogió en una bola.
– Bueno, que desafortunado.
– ¡Arata, te odio! ¡Eres lo peor!
– ¿Por qué lo estás tomando conmigo? Tú eres la que se quedó dormida.
– Bueno, sí, pero... – Arata comenzó a sentirse mal cuando vio que las lágrimas comenzaban a caer por el rostro de Lydia.
– Está bien, vayamos a comer, ¿Vale? Yo invito. Puedes elegir lo que quieras. – Lydia asintió en silencio.
...
– Quiero decir, sé que dije que podías elegir lo que quisieras, pero ¿eso siquiera cuenta como un almuerzo? - Arata y Lydia estaban sentados en un banco en el parque. Lydia sostenía un helado en una mano y una crepe en la otra.
– Es una comida deliciosa y perfectamente aceptable.
– Estoy seguro de que sabe bien, pero ¿cuenta como almuerzo?
– ¿Quién escribió las reglas del almuerzo, de todos modos? El almuerzo puede ser lo que quieras. Para mí, eso significa dulces.
– ¿Es eso cierto? – Arata no tenía la capacidad de seguir discutiendo. Y sin embargo... – Pero... ¿no te preocupa engordar? Yo también me hubiera tomado un helado, pero ya sabes.
– ¡No! Conozco la filosofía detrás de no engordar. Así que, nunca me preocupo por eso.
– ¿Ah, entonces sí? Entonces, por favor, explícale a la clase. – Lydia se puso de pie con confianza-
– ¿Has escuchado que la gente tiene un estómago diferente para los dulces?
– He oído hablar de gente que dice eso. ¿Y qué?
– Entonces, tienes un estómago diferente para eso. Y sabes ese anime donde el gato robot tiene un bolsillo que conecta con la 4ta dimensión, ¿verdad? Verlo me hizo darme cuenta de algo. ¡Los dulces son absorbidos por la cuarta dimensión! Entonces, si te gustan los dulces, ¡nunca engordarás!
– ¿De verdad? - Arata, un poco cansado, miró al cielo.
– ¿No has comprado nada?
– No puedo comer tantos dulces, así que decidí no hacerlo.
– Puedes tomar un bocado del mío, si quieres. – Lydia le ofreció su crepe. Arata se sintió un poco tímido, pero se inclinó para darle un mordisco a la crepe que tenía delante de él. Lydia la tomó y mordió ella misma. – ¡Esto es mío! No te llevas nada. ¡Ja ja! ¿Qué te ha parecido, Arata?
– Bastarda...
– Sólo bromeaba. Toma. – Lydia le guiñó un ojo mientras se disculpaba. Ofreció la crepe de nuevo. Arata le dio un mordisco.
– Esto... está bastante bueno...
– ¿Verdad? También me encanta este aderezo.
– Dame otro bocado.
– No.
– ¡Siquiera te lo has pensado! – Mientras Arata y Lydia se la devolvían el uno al otro, ambos empezaron a reírse.
De ahí, vagaron juntos por Akihabara y miraron escaparates. Visitaron tiendas que vendían figurillas, doujinshi y anime. Después de recorrer las tiendas, Lydia se detuvo de golpe frente a la galería.
– ¡Arata, mira! – Lydia estaba señalando a un cartel. – Torneo de Strip Fighter. El primer premio es la figura limitada de AiCure.
– ¿Por qué el premio es algo que no tiene nada que ver con el juego que están promocionando? ¿Qué es Strip Fighter, de todos modos?
– Arata, ¿cómo puedes trabajar en esta industria y no saber qué es Strip Fighter? SF es un juego de lucha en el que se te rompe la ropa cuando te atacan, haciéndote más fuerte.
– Oh. Entonces, ¿es un juego orientado a adultos?
– ¡No! ¡Es para todos! ¡Es muy popular!
– Oh... espera, ¿en serio?
– ¡Venga, vamos! – Los ojos de Lydia brillaban. Arata instantáneamente supo lo que le esperaba.
– Deberías saber que soy terrible en los juegos de lucha.
– ¡Estará bien! ¡Vamos! – Arata se dejó llevar por Lydia y entró al torneo. Y entonces-
(No tengo idea de qué personaje usar...)
– Oye, Lydia, ¿que personaje debería elegir?
– ¿Cómo voy a saberlo? ¡Siquiera he jugado a este juego antes!
– ¡¿En serio?! ¡¿Por qué parecías tan confiada al respecto?!
– Bueno, no estaba confiada~ Solo quiero la figura de AiCure. ¡Por eso te he registrado a ti!
– Oh. Ya veo… – Arata rápidamente se dio cuenta de que a pesar de estar tan segura, realmente no tenía ninguna posibilidad de ganar.
– ¡Espero que tengas la suerte del novato, Arata! ¡Buena suerte!
– No deberías confiar tanto en mí... – Arata no se molestó en recriminarle que no participase.
– Sr. Arata Mizunashi, sitúese frente a la máquina recreativa en el Bloque A – Arata respondió a la llamada y se sentó frente de la recreativa.
(¡Allá vamos!)
Arata seleccionó su personaje.
– ¡Guau! ¡Mizunashi va a usar la Librería de Eromon!
(¿En serio? Es un nombre horrible. ¿Qué se le pasaba por la cabeza al desarrollador cuando pusieron los nombres?)
– Tu oponente es... ¡guau! ¡Qué mala suerte! El famoso luchador, el orgullo de Ochanomizu, el único... el inimitable... ¡Tea Water Bra!
– ¡WHOAAAAAAA!
(¿De verdad les gusta ese nombre? Que duro.) Arata pensó para sí mismo.
– ¡Buena suerte, Arata!
– ¡El Sr. Mizunashi viene acompañado por su novia!
Se dio cuenta de que a los espectadores y al oponente les enfadó esto.
(Empiezo a pensar que las probabilidades no están a mi favor).
– ¡¿Ambos jugadores están listos?! Todos esperamos que el Sr. Mizunashi sea aplastado. ¡Que empiecen los juegos!
(¡Esta gente se toma las cosas de forma muy personal!)
Arata estaba en desventaja cuando comenzó la batalla.
...
El oponente de Arata obtuvo una victoria perfecta. La gente ha estado jugando a este juego desde hace décadas. No había forma de que pudiera ganar contra alguien de esta comunidad, eso era obvio.
– Awww, realmente quería esa figura...
– Perdón por ser tan malo.
– Arata, ¡realmente necesitas jugar más a menudo!
– No puedo ser bueno en todo, ¿sabes?
– ¡Pero se supone que deberías ser bueno en los juegos!
– Sí, quizás en RPGs. Realmente no estamos aprovechando mis habilidades aquí.
– ¡La única razón por la que no eres bueno en esto es porque te niegas a jugar!
– Bueno, quizás...
– Mizunashi, un programador de primera clase no debería echarse atrás con un juego... ¡sin importar el género!
– ¿Estás haciendo una imitación de Glock?
– Jaja, ¿te has dado cuenta? Él es muy gracioso.
– Eres la única que lo piensa.
– Guau. Realmente apestas en los juegos de lucha.
– Ah. Lo siento
– Quería tanto esa figura de AiCure... solo quería comprarla...
– No me eches la culpa. ¡Te quedaste dormida!
– Aww. ¿Tienes que recordármelo?
– Eh, nunca se sabe. Quizás hagan más.
– Eso espero…
– Venga. Dijiste que había algún lugar al que todavía querías ir, ¿verdad? Te acompaño. Anímate.
– Sí, pero eso no me acercará más a la figura de AiCure.
– ¿Quieres irte a casa?
– No, quiero ir...
– Entonces vamos.
Arata y Lydia pasaron sus días libres así. Realmente, pasaron su vida diaria así.
– ¿Eh, Arata?
– ¿Sí, Lydia?
– Si yo no fuese una humana de este mundo... y si me pillasen haciendo cosas malas... ¿que harías al respecto?
– ¿Es esta una historia de un manga que estás leyendo?
– Sí, algo así.
– Bueno, si fuese algo realmente malo, no podría perdonarte.
– Sabía que dirías eso...
– Pero, incluso si eso pasara... sigues siendo tú, ¿verdad? Yo solo, ya sabes, te reñiría. Te sentirías mal, y volveríamos a nuestras vidas. ¿Qué más podría hacer? Probablemente así es como lo manejaría.
– Ya veo…
– ¿No odias que te riñan?
– Sí...
– Entonces más vale que te sientas mal. De lo contrario, te regañaré de nuevo.
– Más vale que me sienta mal… – Arata se dio cuenta de que Lydia no estaba siendo la de siempre. Comenzó a sentirse incómodo. Se sentaron en silencio por un rato, una vez más.
– ¿Arata?
– ¿Hm?
– Si alguna vez me pasa algo, lo dejaré todo en tus manos, para que puedas cuidar de este mundo, ¿de acuerdo?
– ¿El mundo? ¡Bueno, claro! ¡Puedes contar conmigo!
– ¡Okey! Eso me hace sentir mucho mejor. – Lydia respiró hondo. Hizo esto varias veces y pronto volvió a su estado normal. – ¡Vale, Arata! ¡A la siguiente tienda!
– ¿En serio? ¿Otra más?
– ¡Por supuesto! ¡Hay tantas cosas que quiero comprar!
– ¡Pero ya es de noche!
– ¡Claro, pero también tenemos mañana!
– Espera, ¿vas salir mañana también?
– ¡Sí, y me acompañarás!
– Definitivamente no volveré a hacer esto mañana.
– ¡¿Aw, queeeeeé?!
...
– ¡¿Lydia?! – Arata estaba soñando con este recuerdo con Lydia. Saltó de la cama con un sudor frío. – Era... un sueño... Joder, Lydia. ¿Por qué no me lo dijiste entonces?
Ahora que tenía el Salve Pen, capaz de arreglar el mundo mismo, estaba tan claro lo que Lydia estaba tratando de decirle. La soledad que debió haber sentido, siendo incapaz de contárselo... el dolor de luchar sola todo el tiempo estuvo ahí...
– Ojalá pudiera haberla salvado... – Lydia desapareció ese día. Las razones que rodearon su desaparición aún se desconocen, pero su anterior realidad ahora es la de Arata. – Después de que te haya salvado, nunca te lo dejaré pasar, Lydia...
Sintiendo una nueva sensación de determinación, Arata acercó el bolígrafo a su corazón.
FIN
