Recuerdo muy bien el día que nací, una vez fui inocente e ingenuo, nacido de la tierra y el agua lo primero que vi en mi vida fue oscuridad y a continuación la luz. Inmediatamente me sentí atraído por ella y avancé con pasos vacilantes como un bebé y en cierto sentido lo era.

Al principio no había mucho estaba solo, yo era un niño en cuerpo y mente, no aparentaría más de dos años pero todo era nuevo para mí y un día me topé con ellos.

Se parecían a mí y a mi especie solo que más fuertes y grandes y podían hacer grandes proezas con sus poderes, se hacían llamar titanes. Al principio me dejaban solo a mí y a los míos pero luego de que uno de sus hermanos, Cronos, llegará al poder todo cambió.

El tiempo que gobernó fue llamada la Edad de Oro, como la llamaba él pero eso sólo eran palabras. En ésa época descubrí la crueldad del mundo a manos de Cronos que me utilizaban a mí y a los míos como simple entretenimiento o aperitivo y el rey de los titanes no era llamada el rey caníbal solo por comerse a sus hijos.

Soporté durante años las crueldades de él y sus hermanos hasta que un día todo cambió cuando un joven inmortal que se llamaba Zeus liberó a sus hermanos y le declararon la guerra.

Fue horrible, procuraba quitarme de en medio de los dos bandos y después de varios años la guerra terminó y por fin hubo paz, sentí una gran alegría Cronos ahora estaba en el Tártaro en millones de pedazos y éramos libres de su crueldad. Al principio esta nueva generación de inmortales llamados dioses no sabía qué hacer conmigo pero me dejaban en paz y yo a ellos, era un acuerdo tácito entre nosotros.

Pero poco a poco a medida que crecía fui mostrando más inteligencia e ingenio y empecé a inventar cosas con mi gente cosa que les llamó la atención. No sabía si sentían curiosidad o se sentían molestos por mis avances y que me atreviera a parecerme a ellos aunque esa no era mi intención.

Pero en aquella época no me importaba sentía gratitud por ellos por librarme de Cronos aunque no lo hicieran por mí, aún así sentí que les debía algo. Por eso decidí honrarles , dándoles regalos como flores, comida o imágenes de arcilla que hacía para ellos.

Ellos encontraban eso entrañable y pronto se dieron cuenta de que con mis ofrendas y plegarias los hacía más fuertes así fue como nosotros los mortales pasamos a estar bajo dominio de los dioses pero a pesar de esto aún vivía en precarias condiciones de frío y hambre.

Fue Prometeo quien mediante engaños consiguió que nosotros tuviéramos la mejor parte de los sacrificios mientras los dioses la peor. A mi no me parecido buena idea los conocía bien y podían tomárselo como una gran ofensa y como sospeché Zeus lo pagó con nosotros quitándonos el fuego. Pero el titán volvió a desafiarlo robando el fuego que le dio Hestia y dándomelo. Yo le rogaba que lo devolviera que era muy mala idea pero el me aseguró de que saldría bien, y yo estaba débil sin el fuego por lo que acepté.

Fue el mayor error de mi vida, los dioses sobre todo Zeus estaban furiosos y nuevamente decidieron hacerme pagar, a Prometeo lo ataron a una roca con un águila comiéndole el hígado que se renegaría al día siguiente, ojalá me hubiera tocado un castigo así.

Pero lo que ellos me hicieron fue mucho peor, decidieron enviarle a Epimeteo una jarra que contenía todos los males que podrían atormentarnos, guerras, enfermedades, codicia, odio y muerte. Pero Epimeteo advertido por su hermano no lo abrió así que enviaron a Pandora una mujer irresistible que crearon los Olímpicos y cada uno otorgándole un don. Epimeteo no pudo resistirse a ella y se casaron y ese fue el principio de las desgracias, una noche Pandora abrió la jarra y fue como estar en el Tártaro, sentí el dolor, la muerte emociones negativas que invadían mi corazón y mente me sentía desgarrado me arañaba a mí mismo intentando quitarme esto hasta hacerme sangre pero fue inútil estos males se quedarían conmigo para siempre.

Y por primera vez en mi vida sentí odio, rabia y rencor. Sabía que los dioses culparon a Epimeteo y a su familia por esto, pero sabía bien que solo eran herramientas y fue desde ese momento que decidí separar el mundo mortal del de los dioses olvidándolos si hacía falta para que no sufriéramos más por su hipocresía y crueldad.

Me llamo Erion y soy la raza mortal su personificación.