Capítulo 11. Llovizna

Pasaron los últimos minutos del viaje en el auto en silencio, Seiya se sentía tan feliz y afortunado de estar ahí en esa limusina con Saori recargada en su hombro y el viento soplando por la ventana. En ese momento se sentía en algún sentido, completo.

Miraba su delicada mano, estaba recargada en su regazo y miraba al frente, parecía estar tranquila, deseaba tocar su mano, en ese momento quería recorrer muchos kilómetros a su lado, no detenerse jamás, eso era… ¿huir? Quizás. Pero por alguna razón no le importaba, era un pensamiento completamente irracional, olvidarse de sus problemas y dejar todo atrás, pero en ese momento, se sentía correcto.

—¿Seiya?.—Dijo Saori mirándolo fijamente, ella ya se había apartado de su hombro, ya habían llegado a la casa de la chica.—¿Esta todo bien?

—Por supuesto que si.—Le respondió Seiya de una forma tierna.

Saori se percato de un brillo particular en sus ojos y no pudo evitar sonreír, su mirada había cambiado demasiado desde el día en que había llegado al funeral de su abuelo y se había entrometido en la mansión Kido exigiendo respuestas. Aquella vez solo podía ver a un Seiya furioso, que no escuchaba razones y que la miraba con desprecio y rencor, parecía una bomba de tiempo que estuviera a punto de explotar. Sin embargo, ahora veía a un Seiya que tenía secretos, traumas y muchas lagrimas que derramar y a pesar de todo eso, la furia se había apaciguado y aquella muralla entre ellos se estaba derrumbando y veía en él a un joven bueno que había sufrido mucho, a un joven que ella deseaba curar y a un hombre que ella deseaba que fuera parte de su vida, aunque aún sus sentimientos no eran claros respecto a si ella lo quería como quería a Hyoga a Shiryu o a Shun o si sus sentimientos por él eran mas profundos.

Bajaron del auto después de unos segundos, finalmente a pesar de muchos nervios y todas las discusiones, de buscar el mejor traje o el vestido perfecto, la noche había terminado. O quizás aún no.

El chofer del auto le guiño un ojo en señal de que se iría para que el pudiera pasar un rato mas con la chica que el hombre pensó que era su novia. El corazón de Seiya se aceleró de forma súbita.

—¿Seiya?.—Saori llamó a Seiya desde la puerta de su casa, esta se abrió después de que Saori tímidamente tomara sus llaves la empujara disimuladamente.—¿Quieres pasar?

—Yo… mmmm… hace frio… tengo frio.—Seiya balbuceaba, se sentía muy nervioso, respiro hondo por unos segundos, esta era una gran oportunidad para él, quería hablar con Saori desde hace semanas, quizás externando sus sentimientos, diciéndolo en voz alta podría aclarar su mente y saber si ella le gustaba o solo se sentía de alguna forma agradecido con ella.—…Si, claro. Por supuesto.

Seiya se aflojo la corbata y se acercó a la puerta, Saori estaba entrando pero el la detuvo sosteniendo delicadamente su muñeca. La miró en silencio y profundamente, no podía dejar de mirar sus bellos ojos, la delicada forma de su rostro, quería acariciar su cabello y peinarlo con sus dedos, quería abrazarla para siempre, protegerla, hacerla reír, enfrentarse a aquellos que quisieran hacerla llorar, pero sobre todo había una cosa que deseaba su corazón, el quería besarla y además quería que ella le correspondiera con la misma euforia que el sentía. Todos estos pensamientos pasaron por su mente en tan solo un segundo.

—Antes quisiera que sepas algo.—Seiya sintió como su pulso se tranquilizaba, estaba a punto de decirle sus sentimientos.—Saori yo… tu…

Saori se acercó mas a él, ella puso una de sus manos en su hombro, como cuando bailaban, Seiya tragó saliva pues no esperaba aquella respuesta. De repente se quedó callado, había tomado su decisión. Tomo la delicada cintura de la chica, como cuando bailaban. La atrajo hacia él. Sus rostros estaban muy cerca el uno del otro, Seiya acarició los labios de Saori con los suyos, pudo sentir como la chica en sus brazos sonreía tiernamente cuando el acortaba mas y más la distancia.


—Entonces no vendrás.—Dijo Shun a la mañana siguiente.

—No, estoy un poco, ocupado.—Respondió Seiya al otro lado del teléfono.

—Esta bien ¿Qué te parece vernos un poco mas tarde?

—Lo lamento, Shun. El día de hoy debo trabajar hasta tarde.

—Claro, claro. Lo entiendo, solo quería saber que las cosas estaban bien.

—Todo esta muy bien. Nos reuniremos luego. Adiós.

Shun colgó el teléfono confundido, por alguna razón no podía descifrar la expresión de Seiya.


—Tu cumpleaños será en una semana, deberías estar mas feliz.—Dijo Shiryu mientras almorzaban Saori, Shunrei y él.

Al no haber respuesta de parte de la chica y notando como su mirada estaba perdida, Shiryu insistió.

—¿Piensas hacer algo para celebrarlo?

—Lo lamento, Shiryu, Shunrei. El día de hoy estoy un poco dispersa.—Saori se levantó de la mesa.—Debo retirarme… pero estamos en contacto, me gusto almorzar con ustedes, adiós.

Shunrei y Shiryu se quedaron confundidos ante el comportamiento de la chica.


—Vaya, las cosas han estado bastante extrañas, no he podido hablar con Seiya ni Saori desde hace dos días.—Dijo Shun mientras caminaba por la calle con su celular en la mano, es lo que solía hacer los días en los que salía temprano del hospital y se permitía caminar un rato por la ciudad después de un largo y arduo día de trabajo.

—Lo sé, no he visto a Seiya en días, suele llegar muy tarde e irse muy temprano.—Respondió Hyoga al teléfono, quien estaba trabajando de repartidor de comida rápida, no era el mejor empleo pero le permitía mantener un perfil bajo.

—Nos esta evitando.

—Lo sé, deberíamos entonces hablar con Saori.

—¿Hablas de una intervención?.—Contesto Shun con extrañeza.—Tal vez no sea para tanto y nos estamos metiendo en donde no nos llaman.

—Eso es justo lo que haremos.


Aquella mañana fue ajetreada en industrias Kido, habían abogados, contadores, asesores financieros, accionistas, consultores, todo tipo de personas de traje sastre se movían rápidamente por la oficina, Saori miraba a lo lejos como entraban y salían de la oficina de Saga.

—Ha sido una mañana de locos.—Era su secretaría, entrando con una taza de café caliente y un sandwich para Saori.—Creo que sería una buena idea que comiera, señorita.

—No tengo mucha hambre, gracias Shoko.—Saori estaba perdida en sus pensamientos, miraba a la pantalla de su computadora que estaba fija en el fondo de escritorio, sin ninguna otra ventana abierta.

—Saori.—Dijo Shoko sentándose en la mesa y apartando con cuidado la computadora portátil.—Me preocupas. Llevas dos días sin comer y tal parece que sin dormir, solo te has venido a sentar desde las 8am hasta que dan las 6pm y sales con aquel apuesto hombre.

—…hace… mucho tiempo que no me hablabas con tanta familiaridad, Shoko.—Dijo Saori con una tenue sonrisa.—Lo sé, has estado muy ocupada durante varios meses, pero nos conocemos desde hace años y estoy aquí para cuidarte.

—No tienes de que preocuparte, estoy bien.

—Ambas sabemos que no estas bien, incluso antes de que muriera el señor Mitsumasa tu has estado preocupada y molesta por alguna razón.

—Es solo…—Saori dió un largo suspiro.—Me gustaría que todo fuera un poco mas fácil.

—Nada es fácil.—Dijo Shoko mirando al suelo.—Y si no estas saludable, será aún peor, así que come y charlamos de algo mas ameno para que te tranquilices.


Tatsumi dejó a Saori en la puerta de su casa ese día, después de la comida con Shoko se dió cuenta de que necesitaba descansar para recuperar fuerzas y ánimos para enfrentar lo que sea que viniera.

—Mañana es un día importante para industrias Kido, señorita Saori.—Dijo Tatsumi mientras le abría la puerta con su ya conocida amabilidad.— Debería estar mas feliz.

—Eso es cierto, esto es lo que yo quería, debería sentirme mejor… y así es… solo estoy cansada.

—Bien, la dejaré para que se relaje entonces.

—Hasta mañana Tatsumi… y gracias.—Saori sonrió.

Apenas había entrado a su casa y se había cambiado su ropa por una mas cómoda cuando sonó el timbre de la puerta. Saori suspiro. Había estado evitando a todos sus amigos los últimos días y no deseaba enfrentarlos para nada, pero sabía que eran ellos, Shun, Hyoga y Shiryu.

—¡Hola, chicos!.—Dijo Saori con la sonrisa mas sincera que su cara pudo fingir.

—No finjas esa sonrisa, se ve demasiado forzada.—Dijo Shun entrando en la casa.

—Queremos saber que rayos fue lo que paso entre Seiya y tu el sábado.—Dijo Shiryu sentándose en una silla al fondo del comedor de Saori.


36 horas antes

El auto llegó sin avisar enfrente de su casa, se estaciono cruzando la calle, en el portón de la bella propiedad habían dos jóvenes mirándose fijamente a los ojos, el chico sostenía a la chica de la cintura y la atraía hacia él, la chica tenia sus manos entrelazadas alrededor del cuello del chico, cualquiera que no los conociera sabría que ellos estaban juntos, que eran pareja, quizá de años, quizá de días, el punto es que los ojos de ambos brillaban con una esplendente luz.

Sin embargo, el si la conocía, ella era Saori Kido, la chica que había conocido en Grecia hacía unas pocas semanas, el de verdad había disfrutado de cada segundo que había pasado junto a ella, aun no la amaba pero definitivamente le atraía, desde el primer momento en que la vió, pudo notar esos bellos ojos azules profundos pero a la vez tiernos, su esbelta y cuidada figura, su brío y pasión al hablar de su empresa, su particular punto de vista sobre querer ser la presidenta de su propia empresa a pesar de los pensamientos de sus colegas masculinos, ella era perfecta, era una mujer que no se estaba fijando en su fortuna o en su atractivo, compartían la simpatía el uno por el otro y además sus intereses eran comunes, cuanto mas hablaba con ella mas sentía que debía conquistarla, que si deseaba tener una compañera capaz de comprenderlo y apoyarlo tenía que ser ella, sus pensamientos durante las últimas semanas se habían desviado hacia la hermosa mujer de cabellos lilas y dulce sonrisa, no había podido dejar de pensar en ella en ningún momento. Habría una gala de beneficencia y el deseaba con todas sus ganas ir, pero un imprevisto en una de las divisiones de su empresa habían requerido de su liderazgo antes de que la empresa ardiera en llamas, ni modo, así era este negocio. Pero en cuanto termino fue a cambiarse de ropa, empacar sus maletas e ir por su chica que lo estaba esperando ansiosa. O eso creía él.

Cuando escucharon el portazo del auto, los dos jóvenes se separaron con premura y vergüenza, como si el acto de un simple acercamiento íntimo como un beso implicara culpa de sus acciones.

—¿Julian?.—Dijo ella sorprendida y sonrojada.

—Saori, es un placer para mis ojos verte esta noche… y mas en ese vestido, estas espléndida.

—Gracias… yo…

Julian sabía que debía contenerse, durante toda su vida el siempre habia sido el número 1 en todo lo que hacia y lo que se disponía a hacer. No sabía la identidad de aquel sujeto, sintió miedo ¿Será un poderoso empresario japonés? ¿Un inversionista potencial? O simplemente un hombre común tratándose de ganar el corazón de una hermosa mujer. De cualquier forma no podía dejar que él interfiriera, pero tampoco podía mostrar los enormes celos que sentía en ese momento.

—Buenas noches.—Dijo Julian con respeto, sobriedad y propiedad.

—emmm… si… buenas noches.—Respondió el chico aun mas sonrojado que Saori.

—Lamento mucho no haber podido llegar antes, tomé el primer vuelo que pude para llegar a tiempo, mi jet esta en reparación así que tome un vuelo corporativo y la escala demoro mas tiempo del que espere.

—N-no te preocupes, Julian, ya estas aquí.

—¿No vas a presentarnos?.—Dijo Julian mirando a Seiya.

—S…si.—Saori estaba muy nerviosa.—El es… Seiya.

De repente, ella se detuvo, no dijo ni una sola palabra mas, no dijo, que era su amigo, una persona con la que trabajaba para resolver el enigma de Seika, no dijo que hubiera sido un huérfano del orfanato de los Kido y mucho menos menciono que apenas unos minutos atrás estaba a punto de darle el mas tierno beso que hubiera dado en su vida; era Seiya, sin apellido ni significado, solo Seiya.

Seiya espero unos segundos, primero miraba directamente a Julian, no se sentía intimidado por su dinero o su posición, después de todo, el tenía a Saori, el sabía que ella le correspondía, solo tenía que decirle, ella debía hablar con el para decirle que no lo quería pero Saori no dijo nada, su confianza de repente se desplomo. Temía mirarla y observar que ella veía al nefasto hombre con ojos de amor, con una sonrisa, con anhelo, como si lo estuviera esperando, como si aquella noche solo fuera un preludio de una historia de la que él ni siquiera era un personaje, solo estaba de lado. Seiya respiro hondo y miro a Saori, pero ella solo bajo la mirada evitando a Seiya.

—¿Saori?.—Musito Seiya, apenas podía hablar.

—Gracias por acompañarla, me deja mas tranquilo saber que no esta sola.—Dijo Julian fingiendo amabilidad.—Pero ya puedes irte, ella y yo debemos ponernos al corriente.

—…pero.

Quería decirle algo a Saori, gritarle, quería que ella dijera la verdad, fuera tan dura y dolorosa como el sabía que era. Pero sus fuerzas se fueron y lo abandonaron, se le hizo un nudo en la garganta que le impedía pronunciar palabra.

Seiya se dio media vuelta y camino sobre la acera como poseído, estaba caminando hacía algún lugar pero al mismo tiempo estaba lejos, por un momento volvió a escuchar la música, a sentir su piel, a sentir el embriagante movimiento de la canción lenta de aquella fiesta, solo por un momento la sonrisa de ella volvió a aparecer en su cabeza. Y así de la nada también se esfumo.


33 horas antes

—Es una escena típica… Un hombre con el corazón roto y el honor herido van a un bar a embriagarse hasta que no recuerden ni su nombre.—Dijo Shaina mientras se sentaba a un lado de Seiya, su elegante corbata estaba tirada en el suelo.—Aunque… no es una escena típica si hablamos de ti.

—Bienvenida, toma asiento.—Dijo Seiya casi balbuceando.

—Nunca te vi de esta manera, siempre dijiste que te mantenías fuerte y firme por Seika. ¿Supiste algo de ella?

—No te hagas la tonta, tu sabes bien que salí con Saori.

—¿Y qué paso?

—Solo acompáñame, no digas nada, no tengo ánimos para un sermón ni ganas de que me den una palmada en la espalda.—Seiya tomó otro trago de licor.— Solo siéntate y háblame de algo bueno.

—Vaya, siempre hablaste de Japón y de la cantidad de amigos que tenías aquí… pero aún así no veo a ninguno de tus famosos y leales amigos por aquí.

—Es que no quiero a nadie mas aquí que no seas tu ¿Contenta?

Shaina no esperaba aquella respuesta, Seiya no solía ser un hombre que se mostrara débil o sensible, el era siempre frio, distante, amable pero su mente parecía estar en otro lado.

—Acordamos que seriamos amigos… puedes contarme que paso.


30 horas antes

Saori estaba recostada en su cama, no había dormido ni un segundo, no tenía sueño, se sentía muy mal, no podía sacarse de la mente la mirada de Seiya cuando ella guardó silencio, lo vió alejarse rápidamente, sabía lo mal que había sido su comportamiento, sabía lo mucho que lo había lastimado y también sabía que Seiya no volvería a poner un pie cerca de ella después de lo sucedido. Veía toda la escena como en cámara lenta y todo se detenía en el momento en que Seiya la había mirado con total decepción. Sus ojos se llenaron de lágrimas, sentía demasiada culpa.

Después de que Seiya se fue, Julian intentó invitarla a tomar algo, a ir a otra fiesta o a quedarse en la casa de la chica y ver películas, pero ella simplemente no podía pensar en otra cosa que no fuera salir corriendo tras de Seiya, pero a su vez sus piernas no se movían, su parte mas fría y lógica le decía que debía parecer normal y tratar bien a Julian Solo.

—A decir verdad… me siento… muy cansada.—Dijo Saori temiendo que todo lo que dijera no correspondería con la expresión en su rostro.—¿Podemos dejarlo para mañana?

—Claro que si, preciosa.—Dijo Julian rodeándola con sus brazos.—Mañana vendré por ti para llevarte a desayunar, platicaremos y nos pondremos al corriente. Por ahora descansa.

—Te lo agradezco, Julian.—Dijo Saori sonriendo con dificultad.

Julian se alejo y Saori pensó si aún podía salir corriendo, tomar su auto y encontrar a Seiya.

—Esto no son solo negocios, Saori.—Dijo Julian.—Para mi… tu eres importante, se que aún no nos conocemos del todo, pero de verdad me interesa conocerte y se que si me conocieras comenzarías a sentir lo mismo que yo siento por ti ahora.

Saori no contesto.

—Por cierto, luces muy bella esta noche, me habría encantado estar contigo en la cena.

Julian Solo subió a su auto aquella noche con el único afán de saber quien rayos era el hombre con el que Saori había ido a la cena.


24 horas antes

Seiya despertó después del medio día, estaba desorientado, su cabeza dolía demasiado, resaca. De repente vio a su alrededor, no supo en donde estaba, las sabanas eran rosas y la situación empeoraba, el estaba desnudo.

—¡Mierda!.—Grito para si mismo.

Se levantó con dificultad y su mente se fue aclarando, había estado con Shaina la noche anterior. Después de un rato de platicar y beber el sintió que nadie mas en el mundo podía comprenderlo y consolarlo, ella era la única, la persona correcta para atenuar su dolor. Se comenzó a vestir sintiéndose aun mas confundido, todo lo que había sucedido la noche anterior, a pesar de estar ebrio, estaba consiente y en ese momento Shaina fue el centro de su universo. Sin embargo, ahora sabía que había cometido un error terrible. Después de un rato de platica el no quería regresar a su departamento, no deseaba que Hyoga le preguntara que tal había estado su noche o que Shun intentará darle un consejo, o que Shiryu intentara disculparse por Saori. No quería escuchar razones, ni reflexionar acerca de nada. Seiya dió vueltas en la habitación y no pudo encontrar su camisa blanca por ningún lado. La corbata tampoco estaba, recordó que se había caído en el bar y no se había preocupado en recogerla.

—Ya esta el desayuno.—Dijo Shaina con su camisa puesta, ella era hermosa, había preparado el desayuno y lo miraba como si el fuera el ser mas especial del mundo.

Shaina era un cliché que hasta hace unos meses no se le había ocurrido que quisiera vivir. Pero ahora era una situación que le parecía tierna y maravillosa, aunque, ella no era la mujer con la que le gustaría vivir aquel cuento idílico.

—Te queda bien mi camisa.—Dijo Seiya amable.

—También me queda bien no usar nada.—Dijo Shaina desabotonándose la camisa.

—No, no.—Respondió Seiya deteniendo sus manos de aquella acción.—Shaina yo…

—No me vengas con que lo de ayer fue un error o algo así.

—No quiero lastimarte, es solo que ayer…

—Ayer fue maravilloso, ¿no lo puedes aceptar y ya?

—Te quiero Shaina pero las cosas entre nosotros no pueden ser así.

—Tienes razón, no puedes entrar y salir de mi vida así como así.

—Eso no es…

—¡Es cierto! Yo he servido nada mas para consolarte.—Los ojos de Shaina comenzaban a llenarse de lágrimas.—¡No soy un juguete, Seiya! No puedes hacerme esto.

—Tienes razón y lo lamento, pero no eres mi juguete, eres mi amiga.

—¡No me vengas con esas estupideces!.—Grito Shaina.— ¿La prefieres a ella? Porque ella no te prefiere a ti. Ella ya eligió al riquillo ese, te humillo. Ella puede cambiarte por otros veinte hombres el día de mañana si quisiera.

—No digas eso, eso es…

—¡Tu has sido todo para mi desde hace muchos años!.—Hubo un largo silencio, Shaina lloraba.— Y no puedes verlo, nunca puedes verlo. Después de lo que paso en Grecia decidí correr a tus brazos y creí que tu lo verías, pero estabas demasiado preocupado por tu traje y por impresionarla que no te diste cuenta de que yo pude ir a cualquier otro lado pero decidí seguirte.

—Shaina…

—Te conté lo que había pasado en Grecia con Marin y Aioria y en lugar de ir a buscar y ayudar a los que hemos sido tu familia desde hace 5 años decidiste quedarte aquí y jugar al investigador con esa mujer. ¿De verdad crees que ella con todo su dinero y sus recursos no la encontraron ya? Ella solo quiere manipularte. ¡Y TU NO LO VES!

—¡Ya basta!.—Dijo Seiya.—Ya, por favor, basta.

—Voy a volver a Grecia.—Dijo Shaina volteando y desabotonando la camisa para ponerse una de sus blusas.—Tu sigue aquí perdiendo el tiempo.—Dijo antes de salir de la habitación azotando la puerta.

Seiya se tocaba nerviosamente la cara, como intentando espabilarse, Shaina tenía razón, habían pasado meses y no tenían idea de en donde estaba Seika. Además el juicio de Seiya estaba comprometido por sus sentimientos hacia Saori y no había nada que pudiera hacer al respecto. Respiro hondo, quizás si se iba un tiempo pudiera arreglar los problemas en Grecia, ahorrar un poco de dinero y luego podría volver. Jamás podría superar y olvidar los momentos que había vivido en aquellos meses con Saori y sus amigos, pero también estaba consciente de su situación, quizás algún día recordaría las risas con sus amigos, la visita a Ushina, los momentos con Saori como algo hermoso y con mucho cariño. Pero ahora solo le dolía.


12 horas antes

—Tu cumpleaños será muy pronto.—Dijo Julian mientras miraba a Saori y sostenía un tenedor fino.

Saori había intentado contactar a Seiya insistentemente pero el no había contestado ni sus mensajes ni sus llamadas, esto no era diferente de lo que ella había estado haciendo con sus amigos, no deseaba hablar con ninguno y escuchar un regaño o un reproche por haber sido una completa idiota.

Julian había estado junto a ella todo aquel tiempo, iba en la hora del desayuno, de la comida y de la cena, decía que tenía que aprovechar el tiempo junto a ella porque luego tendría que regresar de nuevo a Grecia. Todos los días había estado al pendiente de ella, de su humor, de lo que sentía y había dejado muy en claro su interés por ella.

—Es grandioso.—Dijo Saori cerrando su celular.

—Haremos algo grande, tengo muchas ganas de conocer a tus amigos.—Dijo Julian llevándose otro bocado a la boca con gracia.

—No necesito que organices nada, todos los años Tatsumi se encarga de todo y para ser sincera le queda muy bien.

—Pero este año estoy contigo.—Dijo Julian acercándose a ella y tomando su mano.

Saori si dió cuenta de la mirada de Julian, era tierna, amable, llena de amor y sobre todo sincera.

—¿Por qué eres tan tierno conmigo?.—Pregunto Saori sin dejar de mirarlo.

—Porque me gustas, en verdad me gustas mucho.

—¿Por qué?

Julian respiro hondo.

—Siempre estuve solo, mis padres murieron cuando era pequeño y mis tutores me cuidaron pero siempre fueron…distantes. Paso el tiempo y crecí y las mujeres comenzaron a interesarme.—Julian hizo una pausa y vió al horizonte.—Entonces me enamore de una chica como a los 15 años, yo estaba loco por ella pero resultó que ella no estaba tan enamorada de mi como de mi dinero y se fue… un día escapo con una fuerte suma y no volví a saber de ella. Cuando pasaron los años conocí a muchas mujeres que solo estaban interesadas en mi posición. Entonces comencé a juzgar a las personas en función a su honestidad.

—¿Y entonces te parezco honesta?

—Me pareces fuerte y libre… y me parece que puedo mostrarte un lado de mi que nunca nadie conocerá jamás… me parece que tu puedes hacer lo mismo conmigo. El dinero puede ser una ventaja… pero te deja muy solo.—Contestó Julian con una leve sonrisa.—Creo que tu estás de acuerdo conmigo.

—Yo tengo a mis amigos.

—Y son tus amigos porque descubriste que no te veían como un banco o una benefactora, te ven como a una igual.

—No quiero que estes conmigo solo porque te sientes solo, Julian.

—Estoy contigo porque eres una gran mujer, me gustas y quiero conocerte mas, si resulta que ambos podemos estar juntos, tener una familia y envejecer juntos, eso me haría muy feliz… y si resulta que después de todo solo seremos…amigos. Eso… dolerá pero… no soy lo suficientemente mezquino como para hacerte daño.

—Tienes mucha fe en mi.

—Solo quiero que me des una oportunidad, que seas tu misma y me dejes ser yo mismo cuando estamos juntos, quiero que te sientas cómoda conmigo, no comprometida.

Saori sonrió, sin duda alguna Julian era un gran hombre que estaba muy solo, ya había conocido a alguien igual.


—Eso es… una locura. ¿Estas seguro?

—…claro… hay más problemas en casa de los que hay aquí.

—No te había escuchado llamarle "casa" de manera tan convincente, eso es grandioso. ¿Que hay de tu hermana?

—Volveré. Quizás en unos meses… o en un año.

—O quizá puedes contactar al investigador desde casa y resolver el asunto de tu hermana desde allá.

—¡Je! No podría pagar sus honorarios.

—Entonces yo te ayudaré.

—Shaina, no es necesario que hagas eso, puedo solo.

—Lo sé pero… hace unas horas me dijiste que te gustaba y que me querías en tu vida y en tu futuro, eso implica que me dejes ayudarte y que tengas la confianza para contarme lo que sea.

—Tienes razón.—Seiya sonrió por fin después de que en toda la plática pareció haber estado ausente.—Solo debo arreglar unas cosas por aquí y podremos irnos en unos días.


—No puede ser.—Dijo Hyoga poniéndose de pie en su asiento, había estado escuchando a Saori durante unos minutos mientras ella explicaba como había dejado ir a Seiya después de que Solo apareciera frente a su casa.—¡Cielos Saori! ¿Que pasa contigo?

—No quiero oírlo, Hyoga. Gracias.—Contestó Saori.

—Entonces… si Seiya no ha regresado a casa desde hace casi dos días ¿En dónde esta?.—Dijo Shiryu quien seguía sentado en el comedor de Saori.

—No lo sé.—Musitó Saori.—He intentado llamarlo durante este tiempo, pero no he recibido ningún tipo de respuesta. Solo quiero disculparme.

—¿Y por qué crees que te perdonaría?.—Contestó Hyoga enojado.—Tu lo humillaste frente a Julian Solo ¿Por qué? ¿Por qué tiene mucho dinero? ¿Por su buena posición?

—¡No es eso!

—No debimos haber permitido que fuera contigo a aquella fiesta.

—Si vinieron a mi casa solo a esto, váyanse ahora. No me interesa que me repitan que me equivoque.

—Saori.—Dijo Shun, quien había permanecido callado durante su relato.—Respondele a Hyoga, por favor. ¿Por qué lo hiciste?

—Tu no, Shun.

—¿Por qué no?.—Shun se puso de pie.—Un día antes me tenías sentado afuera de tu closet para ayudarte a escoger el mejor vestido, querías impresionarlo, tu querías ir con el de verdad. Llegó Julian y ¿de verdad hizo que todo eso cambiara?

—Si estuvieras con alguno de nosotros en frente de Julian ¿también negarías que somos tus amigos?.—Inquirió Shiryu.—¿Nos humillarías por qué no tenemos su posición? ¿O una gran empresa?

—¡¿Y qué querían que hiciera?!.—Grito Saori.—¡El nunca me ha dicho nada de sus sentimientos y esos hombres van a quitármelo todo si me equivoco! He trabajado por industrias Kido desde hace muchos años y ellos quieren arrebatármelo. Así que si Seiya se aburre yo ya estaré fuera de MI empresa y no tendré NADA… ¿Cuanto tiempo seré interesante para él? ¿Un mes? ¿Un año? ¿Cuándo encuentre a Seika?… yo no puedo dar un salto a ciegas. ¡Y si, SI! ¡Me equivoque! He estado tratando de arreglarlo pero no puedo localizarlo. Estoy tratando hacer las cosas bien y de no arruinar nada en mi vida. ¡Me estoy esforzando! ¡Diablos!.—Saori se quedó en silencio un momento, acababa de estallar.—¡Tienes razón Hyoga, no se si él me vaya a perdonar! ¡Si, Shun, yo quería impresionarlo porque el me interesa, me atrae! ¡Y no Shiryu, yo jamás los humillaría, no soy una estúpida niña hueca! ¡FUE UN ERROR!

Todos pasaron varios minutos en completo silencio, había mucha tensión entre ellos, ella tenía razón.

Se había equivocado.


—Lamento no haberte llamado antes.

—Carajo Seiya, me tenías muy preocupado.—Contesto Hyoga al teléfono.— A todos no tienes muy preocupados…¿Cuándo regresas? ¿Estas bien?

—Regresaré pronto, todo esta bien, no te preocupes.

—¿En dónde te estas quedando?

Pero Seiya colgó el teléfono antes de responder.


Al día siguiente Saori se quedó hasta tarde en las oficinas Kido, tenía muchos documentos que revisar y firmar, Shion había anunciado que la junta de accionistas había decidido tener una reunión prioritaria un día antes de su cumpleaños, esta situación le preocupaba pues Julian Solo había ido a aquellas oficinas todos los días con sus abogados a charlar, por mas que ella insistiera el no había querido revelar sus intenciones, según el, por razones legales. Shion y Saga se veían muy complacidos, aunque ellos tampoco habían querido decirle nada.

Saori suspiro, le dolía la cabeza, los documentos declaraban las intenciones de Julian Solo de invertir un gran capital en la empresa a partir del último trimestre del año, a cambio de esta alianza estratégica, las empresas de Solo entrarían a Japón sin barreras de entrada por parte de los Kido.

Saori sabía que tarde o temprano las empresas de Solo entrarían a Japón y serían un fuerte competidor de Kido, sin embargo, una alianza con otra empresa en Grecia cuyo nombre no recordaba en aquel momento debido a su dolor de cabeza, los ayudaría a expandirse por el mundo y tener mas fuerza en Japón, ese era su plan inicial, sin embargo, las entrevistas con los ejecutivos de dicha empresa jamás se concretaron y cuando fue a Grecia hace unas semanas los planes cambiaron cuando conoció personalmente al CEO de empresas Solo.

En aquel momento se Saori se sintió sumamente afortunada de aquella coincidencia, pues pensó en Julian no solo como un aliado, su atractivo, su caballerosidad y su inteligencia llamaron su atención casi desde el inicio, pero aquellos días con Seiya, en particular aquella noche la hicieron darse cuenta de que las cosas no eran como ella las pensaba y cada vez veía mas difícil ser solo una amiga de aquel obstinado muchacho.

A pesar de las dulces palabras de Julian, Saori se sentía comprometida con él después de un trato de esa magnitud, no quería tener que llevar ese peso en sus hombros.

Pero ¿eso era lo que quería no?


—¿Qué haremos con esos dos?.—Dijo Hyoga dando un gran mordisco a una tarta que Shunrei había preparado y que había llevado a la casa de Shun tan solo unas horas antes.

—La obstinación siempre va a ser que entre ellos hayan conflictos.—Menciono Shiryu.

—Quizá cuando maduren lleguen a entenderse, yo opino que hacen una gran pareja, ambos sonríen mucho cuando están juntos y se sonrojan cuando hablan del otro.—Dijo Shun.

—¿Creen que veamos a Seiya en el cumpleaños de Saori?.—Pregunto Shiryu

—No lo sé.—Dijo Shun.—No es probable que vaya y se reconcilie si no lo convencemos… ¿No te dijo en donde se estaba quedando?

—No, la llamada fue muy corta… creo que el sabía que si se quedaba mas tiempo al teléfono terminaría diciéndome todo.

—Ademas… ¿Cómo vas a persuadir a Seiya de ir si Saori va a estar acompañada de Julian Solo?.—Le dijo a Shun.

—Solo quiero que arreglen su conflicto, quiero que todos volvamos a estar juntos.

—Esa linea la cruzamos cuando fueron juntos a esa reunión la semana pasada.—Dijo Hyoga y tomó su chaqueta.—Esta situación es horrible, jamás podremos tenerlos a los dos en la misma habitación sin que se haga un silencio incomodo. Esa fue una gran idea Shun… yo debí haber ido con ella.

—No creo que Shun tuviera la intención de arruinar las cosas, el quiere lo mejor para ambos.

—Como sea, todo salió mal y nosotros tendremos que soportarlos.

—Esto no es mi culpa, si de verdad estabas en contra pudiste decirlo, pero a todos nos pareció una buena idea.

—Ya me voy, ya tengo suficientes problemas como para que también me tenga que preocupar por los de ellos.—Dijo Hyoga y salió del departamento de Shun azotando la puerta.


Al día siguiente Saori se levantó de la cama con dificultad, desayuno con desgano y en general se sintió aletargada y cansada, la reunión en industrias Kido sería a las 10:00 am. Saori tomó mucho café y desayuno wafles con mucha mermelada.

A las 9:30 sonó un claxon afuera de su casa, ella inquirió que sería Julian, no deseaba verlo y tener que fingir una sonrisa. Julian habia sido un hombre maravilloso con ella, por eso era tan difícil no poder confiar en él.

Saori alzo la mirada y vió a Tatsumi, su fiel trabajador, a veces podía ser muy protector pero siempre había velado por sus intereses, el era un verdadero aliado.

—Buenos dias, señorita.—Dijo Tatsumi abriendo la puerta del auto.—Creí que el día de hoy le gustaría ahorrarse el manejo hasta la oficina.

—Me da gusto verte…Gracias por haber venido.

Mientras iba al volante, Tatsumi se dió cuenta de que Saori miraba a la ventana melancólica, la conocía demasiado bien.

—Mañana será su cumpleaños, ya esta todo listo, señorita.—Dijo Tatsumi pero no recibió respuesta.—Espero que no le moleste que sea en la mansión Kido.

—¿Por qué te tomas tantas molestias?.—Dijo Saori todavía mirando el movimiento de los objetos con el pasar del camino.—Ahora tu trabajo es cuidar y administrar la mansión, así como el orfanato… ya no debes encargarte de mi.

—Sabe que la apreció, señorita.—Dijo Tatsumi un poco herido por ese comentario.—No es necesario que me pague por ser su amigo.

Saori se enterneció mucho con aquel comentario, al subirse al auto y recordar su fiesta de cumpleaños quería cancelar todo y quedarse en su cama todo el día, pero al escuchar a Tatsumi y ver tantos años de lealtad decidió que asistiría y trataría de disfrutarla. No por ella. Por sus amigos.


La oficina estaba casi vacía esa mañana, Saori siempre había visto las oficinas de industrias Kido como un lugar feliz. En su infancia, Saori había pasado muchas tardes jugando entre los pasillos, escondiéndose de su abuelo entre los escritorios, riéndose y disfrutando en general de toda la compañía que podía tener en ese lugar, en el orfanato las cosas eran diferentes, la sensación de estar con aquellos niños que la miraban raro siempre le resultaron incomodas. Ahora las cosas eran diferentes, las oficinas Kido se veían grises y la hacían sentir incomoda y sus únicos y verdaderos amigos eran aquellos huérfanos, la vida daba muchas vueltas.

La vida daba tantas vueltas que en menos de un año su abuelo había muerto, sus amigos habían regresado luego de muchos años, Seiya estaba buscando a Seika lo que la había hecho demasiado cercana a el, se había mudado de la mansión Kido, los inversionistas la querían fuera de las decisiones de industrias Kido y la oficina de su abuelo que habia permanecido casi igual desde el primer día de operaciones de su empresa ahora sería desmantelada.

Aquel pensamiento lleno a Saori de melancolía, toda su vida aquella oficina había sido igual, llena de color, parecía ser casi afable a sus ojos, a pesar de las calurosas conversaciones que luego se llevaban a cabo en ese lugar al hacer negocios, en esa oficina ella había aprendido tantas cosas y ahora habia llegado el momento de despedirse. Saori respiro muy hondo y miro tras las paredes de cristal, la vida seguía su curso y por alguna razón ella sentía que se estaba quedando atrás.

—Buenos días, Saori.

Saori reconoció la voz de inmediato.

—Buen día, Saga.

—¿Qué te trae por aquí tan temprano?. La junta será en dos horas.

—Apenas me avisaron ayer que la oficina de mi abuelo sería desmantelada…

—Oh.

—Para poner la del nuevo presidente.

—Presidentes, querrás decir. Nuestra alianza estratégica permitirá un líder mas práctico.

—¿Y en verdad era necesario borrar todo rastro de Mitsumasa de la empresa que el mismo fundó?

—Bueno, Saori… somos gente de negocios, somos leales… pero no podemos permitirnos esa clase de sentimentalismos. Siempre le estaremos agradecidos a Mitsumasa por el gran imperio que creo pero… no podemos tener toda su oficina con sus cosas solo acumulando polvo… Si me lo preguntas, hay mejores formas de honrar la memoria de alguien… en su caso. Es llevar a industrias Kido al siguiente nivel.

—Ya tienes todo planeado.

—Te recuerdo que es parte de tu plan también. De verdad, Saori. No entiendo por qué me detestas tanto si yo siempre he estado de tu lado y he defendido tu posición dentro de la empresa.

Eso era cierto, Saga siempre había defendido el que ella se quedara en la junta de accionistas y tomara partido en la presidencia poco a poco. Pero aún así no le agradaba, pensaba que tal vez le tenía algo de celos por el gran trabajo que estaba haciendo y por todo el reconocimiento que se había llevado en tan pocos meses.

—Se que en este negocio a veces se tiene que jugar sucio y a veces no puedes ser totalmente leal a una sola empresa pero… te pido que lo seas, Saga.—Saori hizo una pausa.—Se leal a mi abuelo, por favor.

Saga hizo una pequeña sonrisa.

—Mejor aún…Te seré leal a ti.

Saori se sorprendió ante tal comentario que no supo que responderle y Saga abandono la habitación dejando a Saori sin palabras y muy confundida con lo que acababa de escuchar.


Pasaron dos horas y los hombres de traje comenzaron a entrar a la sala de reuniones en donde se llevaría a cabo la firma del contrato. Saori estaba de pie a lo lejos viéndolos a todos saludarse de manera cordial y sonreír ocasionalmente. Estaba muy molesta cuando Shion le dijo que ella no era oficialmente una miembro del grupo de accionistas que tomaban las decisiones en la empresa, por lo tanto, su presencia no sería requerida. Aún así ella quiso quedarse hasta que terminaran. Necesitaba visualizar y analizar a los nuevos hombres que se involucrarían en la empresa de su abuelo, ademas de Julian.

Se quedo sentada enfrente de la sala de reuniones después de que las persianas fueran bajadas para conservar la privacidad y seriedad del momento. No se podían escuchar las conversaciones que se llevaban a cabo a dentro así que solo le quedaba esperar.

Tan solo habían transcurrido unos minutos de la reunión cuando salió Saga a hablarle.

—Listo Saori. Ya puedes entrar.

—¿De verdad? Pero yo no soy…

—Eres mi mano derecha y tu papel en esta reunión será la de uno de los testigos de industrias Kido. Firmaras la aprobación del contrato junto con nosotros.

—Vaya… estoy… ¿Tu hiciste esto?

—Considéralo un acuerdo de paz entre nosotros. No quiero que me odies por siempre Saori. Solo quiero que estes lista cuando te toque asumir a ti este puesto.

—Gracias, Saga.— Saori sonrió.

Ambos entraron a la reunión y firmaron los papeles. Industrias Kido estaba oficialmente en union con las empresas de la familia Solo.


Seiya respiro muy hondo antes de tomar el teléfono, debía llamar a Saori lo antes posible. Sería su cumpleaños y le tenía que decir que había tomado una decisión importante.

Irse.


¡Capítulo nuevo y se termino la calma! Yo me llevo de este capítulo la lección de que todos cometemos errores ¿Qué se llevan ustedes? Gracias por seguir esta historia desde donde estén. He estado un poco atrasada en las publicaciones por causas que están fuera de mi control pero aquí seguimos, tengan paciencia porque les prometo que será recompensada. Además, gracias por sus comentarios, me ayudan a crecer y me dan animos. Les mando un gran abrazo, queridos amigos.

Gracias, amigos.