Capítulo 12. Tormenta

Aquel día amaneció con una ligera llovizna que acompaño la salida del sol, el clima era fresco y las gotas de lluvia se deslizaban alegres por los pétalos de las flores y del pasto que no se había cortado. Los pajaritos se estaban despertando y todo parecía ser perfecto. La noche anterior se veía lejana, después de firmar los papeles, Saori se había ido casi de inmediato a su casa y no había vuelto a salir. No había cenado y se había dormido vestida, ahora se levantaba casi con resaca de una noche sumamente cansada aunque no tenía idea de por qué. El teléfono comenzó a sonar y Saori lo ignoro, se arrastro con dificultad hasta el sanitario y abrió la llave de la ducha esperando que el agua caliente despejara su mente.

Se quitó rápidamente la ropa y la aventó al suelo. El agua caliente recorría su cuerpo y ella dejo que todo fluyera, era el día de su cumpleaños así que se tomó varios minutos extra en la ducha, se lavo el cabello dos veces y se tallo el cuerpo otras tres veces. Aún así su mente se sentía llena de cosas, de decisiones, de arrepentimientos, de despedidas y hasta cierto punto y con toda redundancia su mente y corazón, se sentían llenos de soledad.

Saori salió de la ducha y siguió escuchando el teléfono de su casa y su celular sonando repetidas veces pero no podía ni quería responder. Ni siquiera si fuera Seiya.


—¡Buenos días!.—Dijo Shun entrando a su casa cuando Saori seguía en bata.

—¿Qué rayos haces aquí?… esto es muy impropio y mas viniendo de ti.

—Ya paso mas de una hora y no respondías el teléfono, solo me preocupe. Tranquila, te esperare aquí mientras preparo el desayuno.

—Pero… creí que estabas molesto… mas bien furioso.

—Bueno… lo estoy, pero eso no hace que deje de ser tu amigo ni un solo segundo, yo te quiero y trato de entenderte. Aquel día no te dejamos terminar, así que me gustaría que hoy pudiéramos hablar, aunque sea un rato de esto, si eso te hace sentir mejor.

—Gracias Shun. Iré a vestirme.

Unos minutos después salió Saori de su habitación luciendo un hermoso traje color rosa pastel, consistía en una muy elegante falda un poco voluminosa que llegaba apenas arriba de su cintura en donde el corte era mas ajustado y el torso era cubierto por un blazer cerrado de corte bolero con hombreras discretas que cubría con sobriedad su pecho y abdomen, a cada paso que daba la chica, podía verse tan solo un poco de la parte media de su estomago de una forma coqueta; para su calzado la chica había optado por unos zapatos abiertos de tacón bajo color blanco, lucia espectacular.

—¡Vaya! Ese traje es magnifico.—Dijo Shun al verla.—Luces como toda una muñeca de porcelana.

—Fue un regalo de cumpleaños de un buen amigo de china.

—Creo que es un gran diseñador.

Hablaron por un largo rato como en los viejos tiempos, Shun la escuchaba sin juzgarla y luego le daba una sincera y a veces cruda opinión. Saori se sentía mucho mejor después de una hora de no parar de hablar.

—En todo este tiempo hay algo en lo que no has sido completamente clara.

—Por favor no me preguntes eso.

—¿Él en verdad te gusta?

—Shun…

—Tengo que saberlo.

—… no lo sé.

—Entonces no… y no solo rechazaste a Seiya enfrente de Julian por el, sino también por ti. ¿O acaso cambiarían tus sentimientos por él solo si eres correspondida?

—¡Claro que no! Seiya si me gusta pero no siento que yo misma tenga claridad en mis sentimientos porque Julian también me gusta.

—Entiendo, estas confundida.

—Cuando estoy con Seiya es siempre bajo circunstancias de incomodidad, de presión, trabajo o cualquier otra cosa que no sea… simplemente platicar como lo hago contigo. Sin embargo, siempre me he sentido como yo misma cuando estoy con él. Me siento feliz, siento que el me hace sonreír sin esforzarse demasiado y me hace sentir… diferente. Nunca me había sentido igual.—Saori sonrió para si misma.—Pero también es muy brusco, arrogante, impulsivo y sobre todo necio.

—¿Y Julian?

—Julian es tierno, atento, es inteligente y parece que siempre sabe que necesito para sentirme mejor, me trata muy bien y también me siento… bien cuando estoy con él. Es solo que siento que no puedo ser yo misma, que debo mantener la fachada de Kido. Aunque el me ha dicho que le interesa que yo pueda tenerle la confianza de expresarme… es solo… no lo sé. Son dos hombres muy distintos.

—Gracias al cielo.

Hubo un largo silencio.

—¿Crees que él vaya a venir?

—Julian será el primero en llegar un gran ramo de rosas o con una joya costosa. Pero Seiya sinceramente no. Pero… podríamos preguntarle.

—¿Preguntarle?

—Vamos. Hace días que no lo vemos y además se sorprenderá con tu hermoso traje.


—Creo que no esta.—Dijo Saori tocando el timbre por enésima vez.

—No hemos sabido nada de él en los últimos días, pero desaparecer cuando esta furioso es algo clásico de Seiya.

—¿En verdad piensas que siga muy enojado?

—… bueno… si. Creo que él esta muy enojado, o podría ser peor, podría estar herido.

—Esta bien, entonces vámonos.—Dijo Saori volviendo a su auto.

En ese momento se acercó Shiryu, estaba cruzando la calle cuando grito el nombre de la chica, su aspecto era tranquilo y resplandeciente, algo muy propio de él.

—¡Feliz cumpleaños, querida amiga!.—Le dijo mientras le daba un cálido abrazo.

—Muchas gracias, Shiryu.—Dijo Saori respondiendo aquel abrazo y sintiéndose maravillosa, en verdad necesitaba de sus amigos.—Creí que aún seguirías enojado.

—Yo creo que todo esto no es asunto mío.—Hizo una pausa.—Aunque me gustaría que ustedes dos pudieran hablar y dejar las cosas un poco mas claras, a todos nos gustaría sentirnos en paz cuando estamos juntos.

—Por supuesto que lo entiendo, y pienso arreglarlo, por eso estoy aquí, pero ni Hyoga ni Seiya me contestan a la puerta.

—Es algo extraño, yo también he estado tratando de comunicarme con los dos pero no me contestan.—Dijo Shiryu mirando a Shun con un poco de preocupación pero al mismo tiempo intentando que Saori no se percatara.

—Estoy seguro que Hyoga aparecerá mas al rato, en tu fiesta… y Seiya… démosle un poco mas de tiempo.—Sugirió shun.

Los tres chicos se pusieron en camino a las oficinas Kido, en donde Saori se encargaría de arreglar algunos asuntos correspondientes a su trabajo y luego podrían ir a tomar el almuerzo.

Al llegar, Shun y Shiryu esperaban en la recepción de la compañía hablando de como habían sido las practicas de médico de Shun, o como habían sido los días lluviosos en las montañas para Shiryu, cuando el teléfono del primero comenzó a sonar.

—Es Seiya.—comentó a su acompañante unos segundos antes de contestar.

—¿Hola, Seiya?… Creímos que tardaríamos un poco mas en saber de ti.

—Yo también, pero preferí ser sincero y claro con ustedes. Supongo que estas con los demás.

—Estoy con Shiryu.—Dijo Shun mirando a su amigo como advirtiéndole que Seiya estaba a punto de decir algo muy importante, de inmediato Shiryu se acerco a la bocina del teléfono para escuchar con discreción.

—Bien, entonces podrás decirle a Hyoga después… es importante

—Si es importante podemos sentarnos a charlar, no es necesario que me hables por teléfono, puedo estar en donde me digas en este momento.—Shun notó la voz grave y seria de Seiya, quiso hablar antes de que él le dijera algo contundente.

Hubo un largo silencio por varios segundos. Seiya estaba dubitativo, en verdad no deseaba despedirse de esa manera, pero conocía a sus amigos y sabía que si los veía ellos lo convencerían de que lo que estaba haciendo era una decisión apresurada y muy tonta.

—No, quiero dejarlo así… Me voy.

—¡¿Qué?!.—Dijeron Shun y Shiryu al unísono.

—Lo lamento, chicos. Regresaré a Grecia, al menos por una temporada.

—¿Pero de que hablas?… ¿De cuánto tiempo será esa temporada?

—Un año… tal vez mas.

—Tienes que estar bromeando.—Dijo Shun.—¿Qué hay de tu hermana?

—No metas a Seika en esto, seguiré su búsqueda desde allá.

—Seiya… esto no es nada sensato… Ya estas en el aeropuerto ¿Cierto?.—Dijo Shiryu.—Iremos para allá ahora mismo.

—No es necesario. No pueden convencerme de que cambie de decisión, esto es lo que quiero.

—Si en verdad quisieras irte te habrías despedido de todos nosotros como es debido, incluso de Saori.—Espetó Shun con enojo.—Pero te estas comportando como un verdadero cobarde al huir de esa manera. Además, sabes que si vamos al aeropuerto y nos permites hablar te convenceríamos de que lo qué haces es una estupidez.

—No me interesa lo que piensen de mi… he errado en muchas cosas en lo últimos meses y sin duda alguna hacer tratos con Kido fue uno de mis mas grandes errores.

—¿Y crees que irte lejos lo va a solucionar?

—Por el momento es el único plan que tengo… solo llame para despedirme de ustedes porque los apreció, porque son mis hermanos… pero no les debo nada… ¡A nadie!… Ya me voy.—Dijo Seiya y colgó el teléfono.

—Así que se va.—Dijo Saori acercándose lentamente y borrando la sonrisa de sus labios.


—Señorita Saori, no necesita escuchar sobre los berrinches de Seiya en un día como este, es su cumpleaños.—Dijo Tatsumi que iba conduciendo el auto de Saori llevándola al aeropuerto con sus amigos.—Fue un milagro que la encontrara para llevarla yo mismo, mire que hacerla conducir hasta allá, Seiya no tiene la mas mínima consideración.

—Necesito escuchar esto de él… es importante.

—Yo también pienso que es una mala idea ir a confrontarlo, Saori.—Le dijo Shiryu desde el asiento trasero.—Su actitud fue muy grosera al teléfono… pero sobre todo, estaba decidido.

—Shiryu tiene razón, Seiya esta muy enojado, pero él sabe que no quiere que ese enojo lo conduzca a decir cosas que te lastimen y por las que él se arrepienta mas adelante.

—¿Entonces que debo hacer?¿Dejarlo ir?¿Así sin mas?

—Lo que dijo Seiya de irse un año puede que no sea cierto, es muy probable que regrese mucho antes.

—¿Y si no es verdad?¿Y si no pasa un año sino 5 años?¿Y si vuelven a pasar 10 años?

—Saori…

—No planeo arrepentirme de no haber hecho todo lo posible por remediar este error.


—Solo hay un vuelo a Grecia el día de hoy. La sala de abordar es la 5B.

Saori no podía dejar de notar que su teléfono no había dejado de sonar desde que dejo las oficinas Kido, no solo era Julian, eran muchos mas personas que hablaban para felicitarla, o para afinar detalles de su fiesta, o eran simples y molestas llamadas de trabajo. Comenzó a ponerse nerviosa y Shun fue el primero en darse cuenta de que de nuevo su amiga tenía mucho tras sus hombros.

—Ve Saori.—Dijo Shun.

—¿Qué dices?.—Le respondió Saori aturdida.

—Ve con Seiya, esta en esta sala, solo debes entrar… Es mejor que hagas esto con él. Mientras tanto nosotros nos encargaremos de distraer a Julian, de atender a tus invitados e incluso contestaremos tus correos, o eso espero.

—El punto es que te tomes tu tiempo para resolver esto…¿Esta bien?.—Dijo Shiryu con dulzura.

—Pero… me dijeron que era mala idea, que él estaba muy molesto.

—Pero también pensamos que eres la única persona en el mundo que puede hacer que ese cabeza dura cambie de opinión.

—Todo estará bien.—Le dijo Shun mientras la sostenía de los hombros.—Si las cosas no salen como esperas, y necesitas un hombro para llorar o una compañía para reír, solo llámanos, llegaremos en seguida. Te lo prometo.

Por un momento Saori sintió ganas de llorar, eran sus mejores amigos y los adoraba.

—Arreglare esto y será un gran cumpleaños.

Saori entró en la sala de abordar rápidamente y se despidió de sus amigos, estaba dispuesta a confrontar a Seiya.


Miraba a todas partes menos a los ojos de Shaina, sentía que si la miraba se arrepentiría de irse sin siquiera haber vuelto a ver a sus amigos y a Saori. Mientras tanto ella hablaba, hablaba sobre un futuro en el que Seiya no estaba muy seguro de creer, hablaba de un trabajo en una nueva empresa que había llegado recientemente a Grecia, que era muy poderosa y en donde era muy seguro que lo contratarían. Hablaba de coordinar las llamadas con nuevos detectives para buscar a Seika. Hablaba de vivir juntos y sobre todo hablaba demasiado de cuanto lo quería.

Seiya se sentía como una cucaracha infame, pues era un sentimiento que él no podía corresponder y entre mas pasaba tiempo con ella mas le dolía el tener que lastimarla, la apreciaba, la quería… pero no de la misma manera que a…

—Seiya…

Se dió la vuelta, su voz era muy clara en sus oídos, la pudo haber escuchado en medio de un concierto con la música a volúmenes altísimos, la habría escuchado en una tormenta o muy en la lejanía.

—¿Sa… Saori?… pero… ¿Qué rayos haces aquí?.—Poniéndose de pie de un salto.

Saori tomó aire por un momento, había corrido bastante aquella tarde. Shaina la miraba atónita, no entendía como se había atrevido a presentarse de esa manera en el aeropuerto, buscando al hombre que ella tanto amaba.

—Seiya… creo que llegué justo a tiempo. ¿Podemos hablar?

—Si… claro… supongo.

—¡No! Nuestro avión saldrá pronto, será mejor que nos vayamos.—Dijo Shaina casi interponiéndose entre ambos.

—Lo sé, pero ella vino… solo dame un momento.—Dijo Seiya muy confundido con la situación.

Se alejaron un par de metros de Shaina, Seiya miró a Saori, estaba preciosa, había comprado un ridículo regalo de cumpleaños para ella, deseaba tanto dárselo e irse con ella, deseaba ver su expresión al abrirlo, había trabajado mucho para comprarle algo digno de ella, pero sobre todo aquel regalo llevaba su amor y su lealtad. Aunque, eso no cambiaba lo que había pasado en lo últimos días, en lo qué pasó en la reunión con las personas de industrias Kido y mas importante aún, lo que había ocurrido con Julian Solo.

—¿A qué viniste hasta aquí?.—Dijo Seiya en seco.

—¿Planeabas irte sin despedirte?… Creí que al menos ahora teníamos la confianza como para despedirnos.

—¿Confianza dices?… Saori… entre tu y yo solo hay un contrato de por medio, que implica encontrar a mi hermana… Y ahora yo te libero de ese contrato, Seika ya no es tu responsabilidad, puedes irte tranquila a formar tu imperio con Solo.

—Seiya… por favor, no tienes porque decir eso, no tienes porque recriminarme lo qué pasó aquel día, lo tengo bastante presente.

—Bien, Saori. Tomaste tu decisión, lo elegiste a él y esta bien. De cualquier manera tu y yo no somos… olvídalo, ninguno de los dos tiene una obligación con el otro. Así que estamos bien.

—Si estuviéramos bien no estarías a punto de abordar un avión, irías conmigo a celebrar mi cumpleaños ¿O lo olvidaste?

—No, quería pasarlo contigo desde hace semanas… pero las cosas ya no son así y ya no importa nada más. Lo único que importa es que no hay nada para mi aquí en Japón… mis amigos y mi vida están en Grecia.

—Shun, Hyoga y Shiryu también son tus amigos… vamos lento pero llevamos progresos en la investigación de tu hermana y yo… también soy tu amiga ¿O no?

—En verdad ¿Eso eres?… Lo qué pasó entre nosotros en el baile no fue algo que solo ocurre entre dos amigos… ¡Y tu lo sabes! Por todos los cielos estábamos a punto de…¿Sabes qué? ¡Olvídalo! Ya no tiene importancia. Cuando llegó Julian en su lujoso auto con sus lujosos regalos y su lujosa propuesta captó tu atención… así sin mas. Te fuiste a Grecia, hablaste con él durante tres días y regresaste enamorada de ese imbécil. Creí que no eras una persona hueca, que si lograbas que alguien se abriera contigo era porque ese alguien te interesaba. Pero no, tenías que poner a alguien completamente extraño por encima de… creí que tu y yo habíamos construido algo en los últimos meses. Pero a la primera oportunidad lo derrumbaste todo, presentándome como cualquier "amigo".—Dijo Seiya haciendo mucho énfasis en la palabra amigo.

—¿Qué querías que hiciera?.—Saori se quedó en silencio.—En estas últimas semanas casi no me hablas, con trabajo me miras y yo estoy tan cansada de estar adivinando lo que estas pensando, de ser amable cuando hay muchas veces en las que eres un verdadero ¡Idiota!

—¿Y lo que pasó frente a Julian?…Nosotros estábamos a punto de…¿No significo nada para ti, Saori?

—¿Y para ti? Solo quiero que seas sincero conmigo. Quiero que nos sentemos a charlar… pero no aquí.

Seiya se dió cuenta de la expresión de Saori, ella lo miraba muy serio y parecía tener palabras atoradas en su boca, no estaba completamente seguro de dar el primer paso, después de todo eso significaría mostrarse vulnerable. ¿Eso era lo que ella realmente quería? ¿Por qué?

—Por favor, Seiya. Vuelve conmigo… todos están esperándonos.

—¿Seiya?.—Dijo Shaina acercándose en el momento en el que vió a Seiya dudar.—Debemos irnos.

—Shaina, espera.

—¡No voy a esperar! Estuvimos juntos la otra noche… tu me prometiste muchas cosas… no puedes poner la excusa de que estabas borracho o dolido por lo que te haya hecho esta mujer.

Saori lo miró sorprendida, las lágrimas estuvieron a punto de escurrir por sus mejillas, ella había ido hasta ahí por él, para demostrarle que le interesaba mas que Julian y que cualquier otra persona, creyó que se iba con Shaina porque ella era su vínculo mas fuerte con Grecia pero ahora se daba cuenta de que había estado con ella y que ella era muy importante para él. Saori sin poder decir mas salió corriendo de la sala de abordar, dejando que sus sentimientos se fueran en aquel avión y esperando que nunca mas volvieran a su hogar.


—Saori, por favor, aguarda… yo…—Seiya grito, Saori estaba a tan solo un par de pasos de la salida—Saori…

—¿Qué?.—Saori estaba a punto de llorar, se sentía muy humillada.

—Quizá separarnos sea lo mejor… un tiempo a solas nos permitirá aclarar las ideas… y sobre todo, nuestros sentimientos.—Suspiro.

—No seas ridículo… entre nosotros no hay "sentimientos".—Dijo Saori furiosa.—Y ya lo dejaste muy claro… no necesitamos solo un tiempo… necesitamos no volver a vernos.

Seiya la miró alejarse mientras Shaina lo esperaba impaciente en la puerta.


Apenas salió del aeropuerto unas pequeñas lágrimas corrieron por sus mejillas, Saori se sentía sumamente herida y molesta. Subió a la camioneta y agradeció que Tatsumi no dijera una sola palabra recriminando el comportamiento de Seiya. La chica simplemente subió por la puerta derecha trasera y abrocho su cinturón, Tatsumi encendió el auto y tomó dirección fuera del aeropuerto sin decir mas.

La camioneta circulaba por una gran y hermosa carretera en donde se alzaban hermosos e imponentes arboles. Su mirada estaba perdida, ella estaba muy lejos en sus pensamientos, veía con claridad las imágenes de ella misma siendo mas pequeña, yendo y viniendo por la vida sin preocupaciones, con muchos sueños descabellados y muchas ambiciones que la habían llevado a ser una de las mujeres mas adineradas y poderosas de Japón, no podía creer como habían pasado los años, se sentía muy sola aunque tenía a sus mejores amigos cerca y lo mas importante es que había experimentado por primera vez el dolor de un corazón roto.

El movimiento abrupto de los frenos de la camioneta causaron que sus pensamientos se cortaran y su corazón se acelerara.

—¿Tatsumi?… que… ¿que sucede?

—Señorita, necesito que en el momento en que le de la señal, baje del auto y corra lo mas rápido que pueda.

—¿Qué?

—Por favor, Saori, solo corre.

Habían dos autos negros y una camioneta rodeándolos por tres costados, Saori sabía lo que estaba a punto de suceder.

—¡Ahora!

Saori abrió la puerta apresuradamente y corrió lo mas rápido que sus costosos e incomodos zapatos se lo permitían, los arboles serían sus aliados si conseguía llegar hasta ellos. Pudo ver como los hombres comenzaban a rodear a Tatsumi cuando el le dio la señal pero ahora uno de los hombres estaba tras de ella. Llegando hasta uno de los árboles se quitó los zapatos y los llevó en su mano para no dejar un rastro si lograba perderlos. Su respiración estaba muy acelerada.

—Tranquilizate, Saori… piensa.—Intento relajarse tan solo un poco y concentrarse en lo que tenía en su entorno, el hombre estaba claramente armado, media al menos 10 cm mas de estatura y con toda seguridad duplicaba su peso corporal por lo que esos eran recursos que el tenía a su favor, el factor sorpresa también era importante, estaba sola, descalza, tenía todo en desventaja, pero ella tenía su teléfono en su bolsillo. Lo saco rápidamente y llamo a emergencias.—Necesito ayuda, 3 hombres… en 3 autos negros… tienen armas… soy Saori Kido… estoy en la carretera 37D con dirección a Tokyo… no se en que kilometro… deben venir pronto… ellos… ellos… van a encontrarme.—Colgó el teléfono en cuanto escucho que su interlocutor enviaría ayuda, necesitaba avisarle a una persona mas.— ¿Shun?

—¿Saori?… ¡Hola! ¿Cómo salió todo?

—Shun estoy en problemas, llame a la policía pero debes avisar a Saga, Julian y Shion… me van a secuestrar.


Hola, mundo! Hola queridos amigos, he estado muy ausente estos meses. Esto es debido a cuestiones personales, pero por fin tenemos capítulo 12, este capítulo para mi demuestra lo complicadas que son las relaciones humanas y como a veces los que mas nos aman son los que mas nos hacen sufrir. ¿Qué demuestra para ti?

Les agradezco enormemente por seguir leyéndome y por seguir apoyándome, les mando un fuerte abrazo alla en donde estén.

Gracias, amigos.