Capítulo 13. Tormenta II
Abrió los ojos y una tenue luz en la cercanía luz alcanzó a deslumbrarla, tenía un fuerte dolor en la sien izquierda, un leve rastro de sangre seca, ahora lo recordaba, había luchado con todas sus fuerzas, había gritado, pataleado, empujado y corrido, aún así la habían capturado. Entre más pasaban los minutos su mente se aclaraba mas, las cosas habían sucedido mucho peor de lo que ella esperaba. Recordó brevemente a la patrulla que se había aproximado a la escena tan solo unos segundos después de que ella alertara a la policía y a Shun de lo que estaba sucediendo, todo estaba borroso y se desdibujaban sus recuerdos, en ese momento no podía definir quien la había golpeado ni en que momento había sucedido. Movió los brazos para tocar su herida y examinar si era profunda. Estaba atada de manos por la espalda, su corazón se volvió a poner en alerta.
Saori cerro los ojos con fuerza y respiro muy hondo, sentía que el oxigeno no llenaba completamente sus pulmones, tenía miedo de abrir los ojos y verse sola en ese lugar maloliente con alguno de los tres hombres que habían rodeado su camioneta, pensó en Tatsumi y se preguntó si a él también lo habrían traído o peor aún si lo habrían… abrió los ojos, decidió que no se quebraría y haría un plan para escapar, no le quedaban muchas opciones.
El lugar era una especie de sótano profundo que media aproximadamente 5x4m con apenas una pequeña abertura en la pared de unos 15 cm de ancho en donde circulaba el viento en la habitación. El lugar tenía moho el todas las esquinas, además habían varias cajas de cartón apiladas en varios lugares, sentía que se asfixiaba, no era fanática de que los lugares tuvieran ventanas pequeñas, que estuvieran a oscuras, que no circulara el viento y olieran a humedad.
Una leve molestia en la pierna derecha le indicó que debía cambiar de posición puesto que la sangre no estaba circulando adecuadamente por sus extremidades inferiores, entonces se dio cuenta de que sus pies no estaban atados pero estaba llenos de lodo y sangre, debían ser heridas causadas por el terreno escabroso con el que se topo tras su fallido escape, debí limpiarlas lo mas pronto posible. Si se asomaba por el pequeño agujero en la pared podría darse una buena idea de si seguía en campo abierto o la habrían transportado a alguna metrópoli.
—Sa…saori.—Se sobresalto, creía estar sola en la habitación.
Se puso de pie inmediatamente y en alerta, olvidándose de sus dolores en el cuerpo.
—Sa..saori.—Dijo ya conocida voz.
Saori camino unos pasos entre las cajas y vio a un hombre tirado de espaldas, sus mordazas eran mucho mas resistentes que las que poseía ella, estaba atado de manos y pies y no solo eso, aquel hombre había recibido una golpiza a juzgar por la sangre seca y la cara hinchada. Se asustó mas al reconocerlo.
—¿Hyoga?
—Carajo.—Murmuro Shun.—No quiero ser impaciente pero ya hemos contado nuestra versión de los hechos 3 veces, me interesa encontrarla, las horas pasan y son demasiado valiosas.
El hombre que estaba tomando notas acerca de la declaración de los presentes guardó su libreta y se retiro molesto. Era la tercera persona que hacía exactamente las mismas preguntas de rutina a sus conocidos y testigos tratando de encontrar patrones o diferentes ángulos con los cuales trabajar para encontrarla.
Esa tarde habían 35 personas en la casa de Saori, el grupo estaba compuesto por Shun, Shiryu, Julian Solo, Shion, Saga, Milo, Camus, Aldebaran y 27 agentes de la justicia entre policías y detectives. Julian Solo estaba impaciente al teléfono, daba vueltas y se veía muy alterado. Shun y Shiryu habían hablado con casi todos los agentes de la justicia que estaban presentes en la casa.
Había pasado una hora desde que Saori había hecho la llamada, Shun se dirigía a la estación de policía mientras Shiryu hacía las llamadas correspondientes que solicitó Saori antes de cortar la comunicación.
Tan solo unos minutos después los agentes se habían movilizado hacia el aeropuerto reuniendo a todos los testigos en casa de Saori. Al llegar a la escena vieron aterrorizados como toda la casa de la chica estaba de cabeza, sus documentos, muebles, ropa y baratos electrónicos estaban tirados por todas partes.
—Buenas tardes, yo soy Temis, yo llevaré el caso de la señorita Saori Kido, mis compañeros y yo les haremos unas preguntas, les pediremos que se queden en este lugar por las próximas horas e intenten no tocar nada, buscaremos en toda la casa de la señorita esperando encontrar algún objeto faltante que nos permita reunir pistas. Varios policías están en la escena en este momento recabando mas información.
—¿Encontraron algo en la escena?.—Dijo Shiryu.—Tatsumi estaba con ella.
—¿Quién es Tatsumi?.—Dijo Temis sacando su libreta para anotar.
—Ha sido su mayordomo y asistente de los Kido desde hace mucho tiempo, tengo entendido que desde antes de que ella naciera.
—¿Es alto, de tez morena, estatura rondando el 1.80m de unos 95kg y unos 35 años?
—Si.—Respondió Shun apresurado
—Lo están trasladando al hospital, tiene heridas severas en el pecho y la cabeza, recibió un disparo con arma de fuego a quemarropa en el hombro derecho, al parecer, de lo demás no sabremos hasta que lo examinen, no estaba consiente cuando llegamos.
—No puede ser, mayor razón para apresurarse a encontrarla a ella.
—Tengo entendido que tienen otros dos amigos ¿Cuales son sus nombres?
—Hyoga y Seiya
—¿Dónde están ahora?
—Seiya partió en un vuelo hacia Grecia unos minutos antes de que raptaran a Saori y a Hyoga…—Shiryu hizo una pausa, en ese momento, después de analizarlo se dio cuenta de que no habían visto a Hyoga desde hace unos días.
—¿Si?.—Dijo la detective después de fijar su atención en el chico, en sus expresiones y comportamiento, quería saber si alguno de sus conocidos estaba ocultando algo.
—No lo hemos visto.—Dijo Shun.—Desde hace 3 días… pero eso no es relevante puesto que el jamas se atrevería a hacerle algo malo a Saori.
—¿Hubo alguna discusión o riña antes de que el muchacho desapareciera?
—S-si.—Contesto inseguro Shun.—Pero todos los amigos pelean, esa no es una razón.
—¿Y Seiya?¿Por qué se fue?
—Ellos tenían algunas… su relación con Saori es complicada.
—Verificaremos su coartada y nos comunicaremos con el, debe dar una declaración.—La detective sospechaba de Seiya y su conveniente salida del país unos minutos antes del secuestro, seguramente sabía algo y no deseaba ensuciarse las manos, aún así, si el no decidía regresar a Japón por cuenta propia no podían pedirle a Grecia que lo extraditara sin evidencia de culpabilidad.
—¿Insinúa algo con respecto a Seiya?.—Dijo Shiryu muy alterado.—No estará sugiriendo algo detective.
—La señorita Saori es una mujer joven, poderosa, adinerada… confiada de la gente, y solitaria también. He tenido muchas desafortunadas experiencias de esa clase de mujeres y sus… amigos.—Hizo una pausa, no quería decir mas información de la debida, no quería sospechar de ellos, pero todos los hombres presentes en la escena podrían tener un motivo.—Será mejor que hablen con Seiya y le pidan que regrese al país a testificar. Una comunicación remota no es lo ideal en estos casos.
—Lo llamaremos.
—Mientras tanto, ustedes no pueden abandonar el país… les sugiero quedarse cerca.
—No nos iremos a ningún lado.
—No puede ser… ¿Por qué estas aquí?
—Saori… yo… tu no deberías estar aquí.
—¿Que te hicieron? ¿Quienes son esos tipos?
La puerta rechino al abrirse, los pasos de los hombres en las escaleras hicieron mucho ruido.
—Por favor Saori, debes permanecer tranquila, saldrás de aquí.—Dijo Hyoga recargándose en la pared para tratar de ponerse de rodillas.
—Buenas tardes.—Dijo la voz del que Saori bautizo como "El hombre 1." Su voz era chillona y molesta.
—Señorita Saori Kido, debo decir que me honra su presencia en este nuestro humilde recinto.—Dijo El hombre 2 con una voz mas grave e intimidante.
Saori estaba esperando que el tercer hombre hablara pero solo se quedo atrás, muy cerca de la escalera.
—Creo que podemos llegar a un acuerdo.—Dijo Saori tratando de usar sus habilidades como empresaria y negociadora.—Tengo un seguro contra secuestros… les daré el triple de esa cantidad si nos dejan salir a mi y al hombre del suelo.
—¿Va a ofrecer tanto dinero por un miserable como Hyoga?.—Dijo el hombre 2 riéndose.—Es usted demasiado amable, señorita.
—Estoy seguro que lo aprecia tanto porque piensa que son amigos.—Dijo el hombre 1 acercándose a la chica.
—Eso no debe importarles, les daré lo que vinieron a buscar.
—Justo estamos esperando a que usted nos de lo que queremos.—Dijo el hombre 2.
—Entonces déjenme hacer una llamada, recibirán el dinero de manera automática apenas estemos a salvo.
—No, no, no… no es dinero lo que queremos.
—Pe-pero… esta bien, solo pídanlo y veré que mi gente lo haga posible, pero deben dejarnos en paz, nadie tiene porque salir herido.
—Usted recibió la herencia de su abuelo hace varios meses, en esa herencia hay un objeto que nunca le perteneció al viejo, es una antigüedad de oro, mas o menos, trabajamos para una organización que tiene el restante de aquella colección, son gente muy muy poderosa y que esta dispuesta a hacerle lo mas horrible, y depravado a las personas que tengan algo que a ellos les pertenece.—Menciono el hombre 3 que hasta el momento no había hablado.
—¿Una antigüedad de mas o menos oro?.—Saori guardo silencio un momento.—Nuestras antigüedades y piezas de arte están en la mansión Kido y en museos del mundo.
El hombre 2 se acercó a Saori y tomándola con fuerza por el hombro la obligo a ponerse de rodillas.
—Llevamos casi 2 años rastreando esa pieza por todo el mundo y nadie la ha visto en mas de 20 años.—Dijo el hombre 2 muy cerca de su cara, podía oler incluso su aliento.
—Son todas las piezas que conozco… si no la tengo puedo entregarles el dinero por el valor de esa reliquia… solo déjennos salir de aquí.
Hubo un largo silencio y después los hombres se sonrieron entre ellos.
—Nadie posee tanto dinero señorita Saori, además no solo es por el dinero, esta reliquia esta hecha de un material especial, nunca antes visto en la tierra, es una aleación de oro y otro elemento que lo protege, es extremadamente resistente, hace imposible que se pueda fundir en condiciones normales, se necesita demasiados recursos solo para lograr cambiar su forma o consistencia. Es precisamente por esta razón que la gente para la que trabajo consiguió rastrear todas las piezas, no importa si estas estaban enterradas en una montaña en Europa o en el fondo del rio amazonas, o en las manos de algún millonario en el medio oriente, nuestra organización las tiene todas. Pero la suya esta perdida y eso es imperdonable. No importa lo que tengamos que hacer o a quien tengamos que matar y menos aún los recursos que tengamos que gastar, estas reliquias lo valen por completo…—El hombre 3 guardo silencio por un momento.—Toda esta información Hyoga la conocía y estuvo dispuesto a ponerla en peligro si era necesario.
—…Eso no es cier…—Hyoga no alcanzó de terminar la frase gracias a que el hombre 1 se acercó a darle un puñetazo en la mejilla.
—¿Hyoga?…—Dijo Saori mientras demasiadas lagrimas caían por sus mejillas, uno de sus grandes amigos la había traicionado.—¿Pero… que has hecho?
—Dejaremos que se pongan al tanto. Es muy importante que Hyoga le haga saber por qué va a morir.—Dijo el hombre 3 y después los sujetos subieron las escaleras para irse.
Cuando se fueron, Saori hizo el mayor esfuerzo por recordar algún objeto parecido al que habían mencionado los hombres, fuera en el pasado cercano o cuando era niña, pero por mas que lo intentó, ese objeto tan particular nunca apareció en ningún escenario de sus memorias. Esos hombres no estaban ahí por dinero, estaban determinados a conseguir lo que querían y ella era solo un pequeño obstáculo, iban a matarla.
—¿Saori?… Yo…
—¿Por qué les dijiste eso? ¿Por qué les dijiste que yo tenía lo que estaban buscando?
Silencio.
—¡Contestame!
—Creí que tú la tendrías y que al no conocer su valor me la darías.
—¿Pero por qué habría de tenerla yo? Esa es la parte que no logro comprender. Mi abuelo quizá la vendió. ¿No se te ocurrió algo como eso?
—Tu abuelo jamás la vendió, esos tipos ya te lo dijeron… las han rastreado todas. Mitsumasa se convirtió en un callejón sin salida.
—Pero eso fue hace 20 años, en ese tiempo pueden pasar muchas cosas.
—Esa era la única pista que ellos tenían, hubieran mandado a alguien directamente a matarte, yo me ofrecí a venir para buscarla y así evitar que te hicieran daño.
—¿Tu… te ofreciste? ¿Trabajas con ellos?
—Eso es…
—Maldito imbécil… yo confíe en ti…—La respiración de Saori se altero, paso de la desesperación al enojo en muy poco tiempo.—Lo de tu madre… era mentira ¿No?…Ella no esta muerta.
—Ella esta muerta.—Dijo Hyoga recargando la cabeza en la pared y mirando al techo, probablemente buscando algún recuerdo especifico.—Murió hace mas de un año, me dejó con una deuda enorme con esas personas y tuve que pagarles de alguna manera.
—¿Traicionándome?
—Creí que encontraría la estúpida armadura en la mansión Kido, entraría la robaría y luego me iría, sin lastimar a nadie. Si me descubrías… estaba seguro de que me perdonarías y me dejarías llevármela… pero no la encontré… pasaron las semanas y nadie vino a buscarme, así que baje la guardia… Nunca quise traicionarte, Saori.
—¿Y por qué no llegaste y me dijiste la verdad? ¿Por qué inventaste lo de tu madre? Mis abogados encontraron información verdadera sobre tus deudas. Pero me informaron de ciertos "errores" en algunos hechos.
—No podía llegar y decirte que ahora pertenecía a una organización que se dedicaba a buscar esas armaduras.
—¿Para qué las quieren si no es por su valor monetario?
—Con esas cosas y el dinero suficiente se pueden crear escudos impenetrables, armas indestructibles, pueden hacer lo que quieran, pero si alguien mas conoce de su existencia entonces ese alguien podría contraatacar y no quieren eso.
—¿Cómo terminaste envuelto en todo esto?
—Esa es una larga historia.
—Cuéntamela. Quizás tus razones hagan que no te vayas al infierno.
—…Mi madre enfermó, yo estaba trabajando aquella mañana. Trabaje por 4 años en una fabrica de madera, quería ir a la universidad pero no tenía los recursos, entonces tomaba turnos en la fabrica mientras terminaba la preparatoria. Decidí continuar trabajando en ese lugar después de graduarme, ya tenía ahorros para irme a Moscú, tan solo me faltaban arreglar algunos detalles cuando me llamaron del hospital de Siberia, me dijeron que mi madre había colapsado en el centro comercial. Cuando llegué, ella estaba mucho mejor así que los doctores dijeron que solo estaba deshidratada. Fuimos a casa y todo estuvo bien… por dos semanas… cuando comenzó a ahogarse de la nada y perdió el conocimiento una vez mas.
La llevé de nuevo al hospital, esta vez pedí un chequeo mas exhaustivo, entonces descubrieron que tenía cáncer en los pulmones… mis ahorros de años desaparecieron en 3 meses… eran muchas cirugías, aparatos para respirar, quimioterapias… estaba desesperado. Trabaje turnos triples los siguientes 8 meses, pero nunca era suficiente, siempre necesitaba más medicamentos, más atenciones, ella… solo parecía empeorar.
Acudí al santuario cerca de navidad… después de que me dijeron que había una cirugía que podía aliviarla de mucho dolor que sentía. En ese momento solo me faltaban algunos pocos miles de dólares. Cuando llegué me dijeron que me darían el dinero siempre y cuando yo realizara algunos trabajos simples…—Hyoga suspiro.—Vaya que si eran muy simples, yo ganaba en una noche lo que tenía que trabajar en 2 semanas en la fabrica y lo único que tenía que hacer eran entregar paquetes a horas extrañas en lugares poco usuales, hasta ese momento nunca vi nada ni a nadie raro… bueno, no mas raro de lo que todo eso ya era.
Estaba muy confiado, era mucho dinero y poco esfuerzo, así que cambie a mi madre de hospital, a uno mucho mas lujoso, realizaron la cirugía pero no mejoro, al menos… ella no había empeorado en meses así que eso me mantuvo tranquilo. Pero con el santuario cada vez tenía que hacer mas y mas cosas por menos dinero, entonces me aconsejaron comenzar a meterme mas en la organización, dejar la fabrica y estar con ellos de tiempo completo. Para estar dentro me pidieron las tierras en donde mi madre y yo vivíamos, como una especie de cuota… ellos lo llamaban "expansión sumisa", yo accedí a dárselas, era todo lo que tenía. Me empece a ganar la confianza de los hombres del santuario, en especial de un hombre al que llamaban Crystal, el era mi mentor en todo esto, pero sabía que habían personas muy por encima de él, poco a poco empece a escuchar de las armaduras, escuchar sus potenciales usos y su potencial valor, cuando yo entré ya llevaban casi una década buscándolas.
—¿Sabias que Mitsumasa tenía una de las armaduras?
—No en ese momento… pero me entere poco después.
—Y decidiste usar la oportunidad para ascender… vaya.
—Si… Yo te conocía, asumí que no sería difícil encontrar un objeto de semejante valor. Además si me enviaban a mi… no saldrías lastimada, yo jamás te haría daño Saori.
—Resulta algo difícil de creer dadas las circunstancias.
—Estamos en estas circunstancias porque yo no quise lastimarte.
—No intentes justificarte, eso solo hace que suenes mas patético.
—Bien… estas enojada, y tienes todo el derecho de estarlo. Solo… déjame terminar de contarte lo que ha pasado.
—Me es algo difícil saber porqué estoy en este sótano mugriento con sangre en la cabeza y con 3 tipos amenazándonos… continua por favor.— Dijo Saori sarcástica.
—Me ofrecí a venir personalmente a recuperar la última armadura, ellos me dieron un mes para enviarles algún informe… pero paso ese mes y yo no había encontrado un solo rastro.. entre a industrias Kido, explore la mansión, explore tu casa y nunca encontré ni el mas mínimo rastro… quería encontrar por lo menos algún documento que probara su existencia pero no había nada. Mitsumasa fue extremadamente inteligente en ocultarla, pues nadie en Kido, incluyéndote a ti parece conocer su existencia.
Después apareció otro problema…no era un problema en general, pero a mi me afecto a nivel personal… la culpa. Todos mis únicos amigos en el mundo un día estaban reunidos en la misma habitación. Verlos… me lleno de una alegría que no había sentido en muchos años. Estaba viviendo con Seiya y por largos momentos me olvide de todas mis obligaciones, de la nada deseaba salir con ustedes y platicar por horas, salir con Fleur y sentirme como un chico normal que vive su vida con la única preocupación de conseguir un trabajo, tener una carrera, tener una linda novia. Por un momento quise ser el hombre que fingí ser cuando llegué a Japón… y por un momento pensé que así podría ser… hasta que ellos me encontraron hace varios días y me recordaron que no soy mas que una sabandija que traiciono a las personas que mas quería en este mundo.
Saori guardo silencio por un segundo. Ella de verdad apreciaba a Hyoga pero en ese momento no podía perdonarlo.
—Santo cielo… eres una vergüenza y eres un estúpido, Hyoga… de todas las opciones para ayudar a tu madre los elegiste a ellos. ¡Y mira en dónde estamos ahora!
—¿Crees que no me siento lo suficientemente mal?
—Todavía no… créeme.
—Bien, puedes odiarme, puedes dejar de hablarme, puedes hacer lo que quieras… pero ayúdame a pensar en cómo sacarte de aquí.
—Hay cosas en todo tu relato que a pesar de todas tus explicaciones aún no entiendo para nada.— Saori hizo una pausa.— Si necesitabas dinero para ayudar a tu madre… ¿Por qué no acudiste a mi? Yo te había dado el dinero sin pedirte nada a cambio. Y la segunda… ¿Cómo sabían que Mitsumasa tenía la armadura? Tú mismo has dicho que no encontraste ni un solo rastro… entonces ¿cómo lo saben ellos?
—Tuve mal juicio en ese momento, por eso no acudí a ti, pensé que podría resolverlo solo. En cuanto a Mitsumasa… no tengo idea. Deben tener alguna fuente de la que yo nunca estuve enterado.
—¿Alguna fuente?… ¿Crees que sea algo reciente?
—No lo se Saori… y sinceramente ese debería ser el menor de nuestros problemas.
—Alguna… fuente….—Saori bajo la mirada y comenzó a recordar.—El policía… el policía que llegó a la escena…
Saori comenzó a recordar exactamente como la habían capturado, ya no eran solo fragmentos borrosos, estaba todo muy claro, habían pasado tan solo unos segundos después de que ella llamara a la policía cuando una patrulla se acercó por el este, llegando a la escena y topándose de frente con su camioneta negra. Unos árboles estorbaban su visión pero pasaron varios segundos, el hombre que la perseguía se apartó, regresando a donde estaban los automóviles, Saori supuso que estarían discutiendo, forcejeando y en un improbable pero feliz final, los hombres estarían siendo arrestados. Tenía miedo de salir, pues ya no escuchaba absolutamente nada. Esos hombres estaban bien armados, sin duda se defenderían, pero no había escuchado ningún disparo, gritos… lo que fuera.
Dio unos pasos, caminó con precaución entre los árboles tratando de ver algo más que no fuera el bosque solitario, podía escuchar cada uno de los sonidos de sus pasos, los latidos de su corazón, su respiración.
Ahora podía ver la patrulla, el policía se acercó a ella…
Seguido de los hombres con armas.
—Esa patrulla… el hombre que me golpeo… fue un policía.—Murmuro Saori al recordar.
Cuando llegó Grecia decidieron ir casa de Shaina. El estaba muy cansado, no deseaba hablar con ella ni con nadie, quería llegar a su vieja casa, recostarse en su cama y dormir por varios días. Iban en un taxi en camino, el miraba por la ventana tratando de olvidar sus arrepentimientos, tratando de olvidarse de ella, de sus amigos, de su hermana, de su pasado. Shaina hablaba, pero el no la estaba escuchando, solo asentía torpemente con la cabeza.
Bajaron del auto, la noche estaba fría, agradeció por de nuevo percibir ese aroma de la tierra mojada y sentirse en casa. O al menos eso es lo que sintió por un instante. Cuando encendió de nuevo su celular se dio cuenta de que tenía cerca de 30 llamadas perdidas, era Shun. Suspiro. Lo que menos deseaba en ese momento era otro sermón, en todo el viaje en el avión se sintió como un completo idiota, no necesitaba que se lo recordaran. De repente, su celular comenzó a sonar, de nuevo era una llamada de Shun. Titubeo pero la rechazó. Casi inmediatamente después entro otra llamada de Shiry, la volvió a rechazar.
—Seiya.—Dijo Shaina, su voz era áspera, parecía asustada.
—¿Que sucede?
—¿Quién hizo esto?.—Shaina aún fuera de su casa se apartó de la puerta, de esta manera Seiya pudo ver que la casa era un completo desastre, todo estaba tirado por todas partes.
Seiya intentaba concentrarse en lo que estaba viendo para poder encontrarle un sentido a todo el desorden que tenía enfrente. ¿En donde estaban sus otros amigos? ¿Y Marín? De repente otra llamada entro nuevamente a su celular. Seiya muy molestó miró la pantalla y se dio cuenta de que era Shun otra vez, en verdad estaba siendo insistente y el estaba furioso, le contestaría para decirle que ahora tenía cosas mas importantes que atender.
—Shun, en verdad, ahora no puedo hablar… estoy en una situación extraña… la casa de Shaina esta… no se donde esta Marín…yo…
Shaina estaba escuchando cada palabra que Seiya decía, por dentro estaba complacida de que el chico la hubiera elegido a ella, aunque hubiera sido por las razones equivocadas, poco a poco haría que Seiya se enamorara realmente de ella, Shaina haría que las razones equivocadas se volvieran las correctas. De repente hubo silencio por parte de Seiya, Shaina volteo a verlo para darse cuenta de la expresión de Seiya, su respiración se había acelerado, sus ojos estaban clavados en la nada, su expresión denotaba angustia y miedo.
Sin decir absolutamente nada, Seiya se dio la vuelta y se fue.
¡Hola, queridos amigos! Aquí tenemos el capítulo 13, deja mas preguntas que respuestas, pero vamos avazando, sembrando mas dudas de El Santuario, de los verdaderos aliados de Saori y de las razones de sus enemigos. Espero que les haya gustado este capítulo y que esperen ansiosos el siguiente. Gracias a todos mis lectores tanto nuevos como mas antiguos por sus comentarios y su paciencia. Les mando un abrazo hasta donde estén.
Gracias, amigos.
