Capítulo 18: El general que comanda la muerte invernal.
La vida de Naruto Uzumaki cambió al conocer a su madre. Kushina Uzumaki era su verdadera madre, nunca la conoció, solo hasta que murió. Pareja de madre e hijo estaban en el bosque, un día después de los acontecimientos del laberinto. Ambos salieron del pueblo aquella noche, para tener una larga charla entre ambos. Kushina estaba muy emocionada al pasar tiempo de calidad con su hijo, el reflejo de su marido ya muerto.
Naruto estaba sentado cerca de un gran árbol, había sido una noche muy movida emocionalmente. Mientras Kushina reflexionaba y miraba a su hijo cada tanto. Él era alto para su edad, tenía el cabello de su padre y su mirada, pero su personalidad era como una mezcla de padre y ella.
— … — Naruto miró a su madre por unos segundos, ella estaba al frente de él, a un metro como mínimo. Una fogata separaba a ambos. Kushina notó la mirada de su hijo, pero antes de que dijera algo, Naruto dice. — Las noches últimamente están más frías de lo normal. — Kushina asintió con su cabeza.
La conversación de ambos en la noche había tratado temas sobre su paternidad y muerte de sus padres... También, aunque fuera doloroso para Naruto, su muerte. Según Kushina, la enfermedad de Naruto era muy rara. Una enfermedad capaz de destruir tu organismo y dejarte sin chakra ni órganos vitales. Como un ratón que te come por dentro, así lo describió Naruto; era horrible.
Aunque en textos antiguos, Kushina le dio a entender a su hijo que esa enfermedad era como un gusano que crecía dentro, comiendo todo a su paso. Era una malformación que la heredaba una de un millón de personas. También, existía una cura breve, le contó Kushina a su hijo. Era la extracción completa de su chakra. Aunque eso no quitaba que la enfermedad se acabara, pues iría por tus órganos vitales con el paso de las décadas.
— "Dime algo Naruto… ¿cómo fue tu vida?" — Naruto recordó esa pregunta de su madre. Su vida había sido plena. Decidió omitir todo lo malo que le sucedió cuando era un niño y contar todo desde sus 8 años. Una vida plena, llena de sacrificio y entrega a su pueblo. Kushina estaba orgullosa por todo lo que había logrado su hijo, ser uno de los ninjas más poderosos de su generación, y ser el primero en años en pasar a ser la escolta del hokage; como futuro sucesor inmediato, era un logro que ni el prodigio Uchiha logró. Aunque Kushina no sabía toda la verdad con todo.
— La comida está lista. — En la fogata había dos pescados empalados. Naruto acercó su mano y tomó el pescado. Lo miró por unos segundos… el chico sabía sin saber que sentir en ese momento. Su madre notó el cambio de humor de su hijo y acercándose a la par de él le dice. — Come Naruto, no soy tan mala cocinera. — Sonrió para su hijo y colocó su cabeza contra la de su hijo, casi al instante mordió el pescado. Pero Naruto seguía casi igual, aunque el chico agarró el pescado y pellizco una parte del mismo, para luego ponerlo en su boca. Los masticó lentamente.
¿Sería cansancio? Kushina sabía la verdadera respuesta a eso, pero decidió dejarlo de lado, a ella le pasó lo mismo cuando vino a este mundo por primera vez. Pero ella estaba sola en aquel tiempo, aunque su hijo no lo estaba, no ya, ella estaría a la par de él en cada momento. Aferrándose a su hombro, Kushina besó la mejilla de su hijo y le dijo.
— Hijo, deja de pensar en eso. — Naruto miró a su madre, su mirada lo decía todo, pero él no podía dejar de pensar en aquello. No podía por más que lo quisiera. Pero dando un gran suspiro, él dijo.
— Aunque me lo pidas, no puedo. — Nuevamente, Naruto pellizco el pescado para luego comer un poco de esa porción. Lentamente el sol comenzó salir al horizonte, los gallos comenzaron a cacarear con fuerza. Todo ser vivo en el bosque se comenzó a despertar. Mientras Kushina, con un dedo índice apuntando a la fogata, tiró un chorro de agua que apagó el fuego.
Unos diez minutos de silencio pasaron, Kushina terminó de comer su pescado, dejando solo el palo con el cual empaló al mismo. Naruto a pellizcos pudo haberse comido el 50% del pescado. Pero el chico con eso estaba satisfecho, su apetito no era tan grande en ese preciso momento. Los pajaritos comenzaron a posarse en los árboles y empezaron con su silbido. Lentamente el bosque recuperaba ese vigor que la noche solía quitarle.
Levantándose del suelo, tanto madre e hijo dejaron aquel campamento y se dirigieron al pueblo. La reunión sobre lo sucedido en el laberinto iba a empezar en cuestión de media hora y ambos debían estar presentes. Ambos por el camino no dijeron nada, Kushina le dio el espacio a su hijo para que pensara sobre… aquello. Aunque la chica, estaba muy feliz por dentro por estar con su hijo.
…
Ya ha pasado más de media hora de la reunión especial del gremio. Luna estaba al frente de todos los aventureros. Luego de explicar todo lo relacionado con las 5 chicas que cayeron bajo aquel control, cómo y todo. Algunos no se creían tal cosa, y actuarían indiferente ante ellas. Aunque ninguno había podido verles la cara. Una manera para evitar un abuso ante ellas.
El conteo final de los supervivientes en aquel lugar llegó a más de 70, muchos de ellos estaban traumados. Luna tomó el último papel que era un anuncio especial.
— Con todo esto dicho, he de decir que tengan cuidado aventureros. Los responsables no han sido atrapados, no sabemos si son parte del rey demonio, o si conviven con nosotros. Por eso, comenzaremos a implementar un duro chequeo en todas las zonas aledañas. Nadie entra o sale sin motivos. — Luna se detuvo para observar la mirada incrédula de algunos, como la cara de comprensión de otros. — Todos deberán tomar una de estas hojas, cada vez que entran y salen deben tener un sello que solo se dará en los puntos. Si por alguna razón te falta uno y te hayas dentro del pueblo. Probablemente irás a la cárcel.
Lo dicho por Luna provocó distintas reacciones, principalmente divididas, por ejemplo. La mitad creía que eso estaba bien, y que no tendrían problemas, y otros, que era tonto tanta seguridad. Que muchos serían capaces. Una discusión se había provocado en el lugar, pero no escaló a más por lo menos.
— Para terminar. — Luna tomó cada una de sus hojas y las llevó a su pecho. Miró a cada uno de los aventureros, sentados desde las mesas, prestando mucha atención. — Con el fuerte invierno abriéndose cada vez más a paso. El gremio decidió realizar distintas búsquedas en los alrededores, estas estarán disponibles en los tablones de anuncio. — Luna se fue, dejando a muchos con sus pensamientos, en una de las mesas, estaba nuestro equipo especial.
— Hombre, — Habló Kazuma. — con este frío casi nadie querrá salir.
— En estas épocas es muy normal que muy poca gente salga de misiones Kazuma. — Habló Darkness mientras sorbía un poco de su té. — Muchos usan sus ahorros para sobrellevar esta época gélida. Otros no tienen ni dinero, probablemente se metan en la búsqueda.
Kazuma se calló durante unos segundos, entendiendo lo que trató de decir Darkness. Hasta que la Diosa Aqua dice.
— De por sí eres un hikkineet Kazuma, tú no saldrías ni aunque debieras con esta época ja ja ja. — Mientras Kazuma mantuvo las ganas de golpear a la aclamada Diosa, y Aqua se burlaba a pulmón vivo de él. Al otro lado de la taberna estaban Megumin y Yunyun. Aparentemente, esta última había recibido una carta muy importante que iba dirigida a ambas.
— ¿Y por qué tanto ocultismo Yunyun? — Dijo Megumin a su amiga, la cual tenía una carta dirigida a ambas.
— Es una carta de casa Megumin. Mi padre quiere que vayamos y llevemos a Naruto… — Dijo Yunyun. Megumin mira a su amiga y le dice.
— ¿Es algo relacionado con tu rescate?
— Sí, ayer le mandé una carta a mi padre explicándole todo. Como también Naruto me rescató. Probablemente quiera retribuir algo. — Megumin mira a su amiga un poco preocupada, esta mira atrás de ella, y logra mirar a Naruto junto a Kushina. Se veían muy pegados y sonrientes.
— ¿Para cuándo? — Megumin volvió su vista a Yunyun, y esta, un tanto atolondrada, dice.
— Para después del invierno, cuando pase. — Dijo Yunyun. Ambas amigas se vieron unos segundos. Megumin suspiró.
— Bueno, creo que estará bien… — Megumin se dio la vuelta y miró, sentado en su mesa, junto a Kushina, Naruto, ahí estaba sentado ese rubio que hacía que los ojos de Megumin se convirtieran en corazones.
Yunyun notó la mirada de Megumin a Naruto, sus mejillas estaban rosadas, y ahora tenía una pequeña sonrisa. Yunyun notó en ese momento que Megumin, su amiga, sentía algo por Naruto. Un tanto asustada, esperaba que no supiera que ella había tomado el primer beso del chico.
Ambas caminaron hasta la mesa, saludaron a los recién llegados. Y comieron juntos. Ese día, el frío fue fuerte, tanto así que tomaron el día libre. Para molestia de Megumin, ella no pudo estar ese día con su Naru, ya que Kushina y el chico, estuvieron juntos. Fue molesto, y sinceramente ella pensaba que le quería quitar a su Naru.
…
Era de noche, Naruto y Kushina caminaban directo a la casa del chico, pero después de la charla, había algo. Algo que tenía a Naruto triste, y de igual forma, Kushina estaba igual. En silencio iban, cuando Kushina dice.
— Como te decía, hijo… tengo que volver a la capital, estaré fuera hasta el final del invierno como mínimo. — Naruto no dijo nada. — Partiré esta misma noche…
Ambos llegaron al portón de la mansión de Naruto. El chico suspiró, se giró para mirar a su madre. Ella, al igual que él, estaba triste, no querían separarse. Tantos años sin verse, quería quedarse y convivir con su hijo, pero debía informar de todo lo que pasó acá, era su obligación, y no había nadie mejor que ella.
— Entonces, ¿vas a volver? — Naruto miró a su madre, directamente a los ojos. Ella le sonrió gentilmente, y le abrazó suavemente. Poniendo la cabeza de su hijo contra su pecho.
— Sí, cortaré todo para volver contigo, lo prometo. — Naruto abrazó suavemente a su madre. Se mantuvieron así por unos segundos, hasta que se soltaron. — Volveré lo más pronto posible, cuídate hijo mío. — Kushina acarició los rubios pelos de su hijo, le sonrió, se dio la vuelta, caminó un poco, hasta que llegó a una esquina. Ahí mismo se giró y vio a su hijo el cual estaba todavía ahí parado, en la entrada del portón, mirándolo, le sonrió nuevamente, luego desapareció en aquella esquina.
Naruto suspiró tristemente, abrió el portón de su casa y se dirigió a la gran mansión, mientras la nieve comenzaba a caer suavemente, cubriendo así todos los prados. El chico entró en la mansión, subió por las escaleras, hasta llegar a su habitación. Sin notar que algo le miraba fijamente desde una habitación.
Entró, colgó en su perchera su gran suéter, dejó sus grandes botas negras ahí en el suelo, y lentamente se metió en su cama. se giró al lado opuesto de la gran cama, justo detrás, estaba la puerta, al frente, se veía el gran ventanal. Dio otro pesado suspiro, se metió debajo de sus sábanas, más no se cubrió.
En ese momento, la puerta de la habitación de Naruto se abrió lentamente, sin ruido alguno también. Se pudieron notar unos ojos rojos, mirando dentro de la habitación del chico rubio; aunque la mirada se detuvo fijamente en el rubio. La chica de ojos rojos buscó dentro de la habitación, ¿algo? Pero no encontró nada. Ella se apartó de la puerta, miró en el pasillo, a la derecha, y luego a la izquierda, al ver que no había nadie cerca, empujó la puerta del cuarto de Naruto.
Mientras tanto, el rubio mantenía su vista al gran ventanal, mientras cada segundo era una lucha constante por mantener los ojos abiertos. Era tarde aquella noche, y fue una montaña rusa emocional para él. Estaba cansado, ni siquiera sintió cuando alguien se posó detrás de él, parado cerca de su cama, mirándole. Era la chica de ojos rojos, su amiga, Megumin, la chica, le veía con cautela.
Los sentidos de Naruto estaban muy apagados debido al agotamiento del día. Megumin, notando que la respiración del chico era cada vez más suave. Tomó las sábanas azules de Naruto y lentamente lo cubrió. Naruto, notó que algo lo cobijaba con suavidad, la poca energía que tenía en ese momento, la usó para girarse lo mejor que pudo.
Ahí vio a Megumin, vestida con su pijama roja, y con sus manos en sus sábanas. Ella le había cobijado. Megumin, solo sonrió suavemente, más la luna de aquella noche hizo que un raro rayo de luz entrara por la ventana y diera en la sonrisa de Megumin. Naruto, la cual le miraba fijamente, en ese momento, y después de tanto tiempo. Se había quedado sonrojado suavemente, y embobado. ¿Megumin era tan linda? ¿Por qué no lo había notado antes? Él quería decir algo, pero cualquier palabra que pensaba, se desvanecía en su laringe.
— Estaba esperando porque quería hablar contigo de algo Naru. — Dijo Megumin suavemente, todavía el rayo de luz golpeaba su cara junto con su suave sonrisa. Megumin abrió los ojos y dijo. — Pero te ves muy cansado, así que dejémoslo para después.
Naruto en ese momento se quedó en silencio, ¿a qué se refería Megumin?... ¿Eso? ¿La cita? No supo en ese momento cuál fue el impulso, que Naruto dice.
— ¿Te refieres a la cita? — Lo había dicho y sus cachetes se pusieron muy rojos, él había bajado su mirada, sintiéndose avergonzado. Aunque no notó como Megumin también había bajado la mirada, con los cachetes igual de rojos.
— También… — Dijo ella suavemente. — ¿Qué tal si llegamos a algo? — Naruto no se atrevió a alzar la vista. — Ocupo un compañero para ir a hacer mis explosiones… ¿podrías ser tú? — Megumin lo había dicho con tanta gentileza, que se sentía que en ese momento caería desmayada. Ni siquiera sabía cómo había hecho para no tartamudear.
Naruto había alzado la vista suavemente y solo asintió, lo que provocó que Megumin sonriera y aplaudiera muy suave y lentamente. Él había bajado de nuevo la vista ante la felicidad de Megumin, de alguna forma, por esa noche, Naruto había visto a Megumin con otros ojos. No era lujuria, sino como un suave crush… pero él no lo sabía, él pensaba que eran sus hormonas jugándole una mala pasada.
— Gracias Naru… te veo mañana, descansa. — Dijo Megumin para dirigirse a la puerta y cerrarla, dejando al chico rubio solo en su habitación, con sus pensamientos.
Naruto no sabía que le había pasado, pero en ese momento, comenzó a ver a Megumin de una manera distinta. La semilla del amor en Naruto se había puesto, y Megumin, de alguna manera, había conseguido algo, sin saberlo.
…
Dos días después:
El tiempo pasó rápido, tal y como Luna lo había dicho, las misiones se rebajaron grandemente. Las únicas que había eran para grupos altamente calificados. También, el grupo de Naruto se había tomado esos dos días para descansar, aunque algunas cosas sucedieron, como la amistad de Aqua y la chica llamada Cherry Pie.
Ambas salían a tomar, las noches pasadas, Aqua había enseñado a Cherry sobre cómo ser alcohólica. Y de alguna forma, Cherry Pie, podía tomar mucho sin embriagarse. Cherry Pie había llamado a ese arte de salir a beber con su amiga Aqua, pistear. Tal vez se debía a que la chica, y Jessica Pie, solían venir del norte.
Dejando eso de lado, los días de descanso todos lo aprovecharon, especialmente Megumin, que había sido acompañado por Naruto a sus rutinas de explosiones. Su parte favorita ya no era la explosión en sí, lo mejor era quedarse en el suelo, para que el rubio la tomará en sus brazos. Dándole un trato de princesa, que sonrojaba y alegraba a Megumin. A Naruto le avergonzaba un poco, pero le gustaba hacer eso. Lentamente, y sin saberlo ambos comenzaban a anhelar la atención y tiempo con el otro.
Hoy no era un día diferente, aunque todos estaban preparándose para salir de misión. Llegando al gremio en la mañana, Luna les ofreció al grupo una misión especial, matar unos espíritus de nieve. Misión que aceptaron, Luna se las había apartado debido a que era una misión muy fructífera para el grupo, y como una forma de agradecimiento.
Ese día, casi la tarde empezaba, cuando todo el equipo estaba casi listo. Naruto checaba las últimas cosas importantes, mientras Aqua charlaba con Kazuma sobre atrapar algunos espíritus y tener una nevera en verano.
— Entonces, si atrapamos unos pocos, ¡PUM! Nevera automática en verano Kazuma. — Le dijo la Diosa a Kazuma, esta iba vestida con un traje de invierno, color blanco.
— No es tan descabellada tu idea… — Dijo Kazuma, también vistiendo un traje invernal de color verde. — No creí que diría eso de nuevo. — Se dijo Kazuma a él mismo.
Megumin, la chica iba con un suéter blanco, y unas orejeras. Como siempre de su estilo, ella miraba su bolsa de aventuras, tenía todo listo, especialmente su nuevo báculo, regalo de Naruto hoy mismo. Sería un día perfecto, saldrían de nuevo en misión, juntos, como el equipo que eran.
Mientras tanto, Darkness iba lista, arriba de su armadura de siempre, llevaba un suéter amarillo. Cada tanto la chica miraba a Kazuma y Aqua, las ocurrencias de esos dos de alguna forma eran divertida. Pero no tanto como… em, bueno, ustedes saben.
Aún lado, Naruto estaba sentado en la mesa, mirando su carta de aventureros, sus status no mejoraron mucho, solo por su destreza que, de 900, pasó a 916. Más su nivel, había subido solo 5 niveles, muy lento, en comparación a cuando estaba solo, pero, le gustaba su equipo.
Naruto miró a Darkness, ella era muy buena chica, y Naruto le admiraba por su férrea postura ante el peligro. Ahora miró a Aqua, poderosa, no cabía duda, si él fuera una especie de no muerto, con sus stats, sabía que no tendría ninguna chance contra ella debido a su naturaleza. Kazuma, ese chico era como un hermano para Naruto, valoraba su inteligencia y su rápido pensar en el campo de batalla; no lo cambiaría por nadie más.
Naruto, llevó su vista a la última de todos, Megumin, la chica, sinceramente no era la más poderosa y hábil del grupo, ni la más inteligente en el campo de batalla. Pero había algo que Naruto había notado en ella, y la hizo valorar más allá de lo normal. Sus ganas de querer salir adelante, él la admiraba, ayudando a su familia, sin quedarse con nada… él lo sabía, y por eso, siempre solía beneficiarla. Comida gratis, regalos o lo que fuera. Aunque, últimamente, Naruto actuaba un poco más fuera de sí.
Guardó su tarjeta de aventurero y se levantó de la mesa, su traje de invierno ahora era de color naranja, teniendo un gorro del mismo color que tapaba su cabello levemente.
— ¿Están listos? — Preguntó Naruto, recibiendo un pequeño asentimiento de todos.
Megumin cerró su mochila y la escondió dentro de su gran suéter. Darkness solo se levantó, en su espalda llevaba su espada. Kazuma y Aqua estaban listos. Sería una misión fácil, ir, matar unos espíritus, y luego cobrar la recompensa, no sonaba tan difícil.
El grupo salió del gremio, en esa tarde, la algarabía no acababa, el alcohol seguía y la fiesta no se detendría... Fuera del establecimiento, la nieve se hizo notar, cayendo suavemente por el camino de nuestro grupo.
No había mucho movimiento ese día, tal vez era debido a la nieve, con este frío nadie quería salir. Lentamente el grupo llegó al punto de control de la entrada. Lo cual era solo una cabaña pequeña de madera. Ubicada en la entrada de la muralla. Dentro de ella, fueron recibidos por una chica que el grupo ya conocía.
— Hola chicos, ¿cómo han estado? — La chica en cuestión era Jessica, la hermana menor de Cherry Pie. La chica había tomado el trabajo como ayudante de punto de control, un trabajo sencillo debido a la época.
— Hola Jess. — Saludó Aqua a la hermana de su amiga de copas. Naruto le asintió y entregó la hoja firmada por Luna.
— Estamos muy bien, gracias por preguntar Jessica. — Dijo Naruto sonriendo suavemente. El resto del grupo también saludó a la chica.
Jessica tomó la carta, leyó detenidamente, hasta llegar abajo, la firma de Luna. La chica tomó una hoja de debajo de su mostrador, era blanca, luego tomó un sello blanco, el cual cambió de color cuando Jessica lo tomó, a un azul. Y procedió a poner el sello en la hoja, lo cual constaba de un sello circular que brillaba y giraba. En el centro del mismo ponía "AFUERA", las palabras se movían, debido a que el sello era mágico.
— Ya todo estaría listo, tengan una bonita cacería chicos. — Dijo Jessica con su siempre burbujeante ser. El grupo agradeció y partieron, saliendo así fuera de las murallas.
La caminata sería corta hasta llegar al lugar de la misión, de igual forma, los vientos helados no se hicieron esperar. Golpeaban al grupo cada tanto.
— Está helado. — Dijo Kazuma temblando suavemente por la ventisca que azotaba al grupo cada tanto.
—Las épocas frías suelen ser fuertes en este lado del país, Kazuma. — Dijo Aqua, abrazándose así misma, tratando de darse algo de calor. Luego se sopló sus manos, tratando de calentarlas. — Pero si hacemos bien esta misión, y acabamos con una gran parte de los espíritus de nieve, el invierno acabará más temprano. — Kazuma miró a Aqua, eso no lo sabía.
— Eso no lo tenía contemplado Aqua. — Dijo Naruto, el cual caminaba al frente de ellos junto a Megumin; detrás de ellos estaban Darkness, Kazuma, y Aqua, de esa manera. — Pero estaría bueno acabar con este invierno ya. Kurumi dice que las caravanas no salen debido a que las carreteras están llenas de nieve.
— ¿Te mandó una carta? — Preguntó Megumin. Naruto asintió.
— Sí, las palomas mensajeras trabajan bien, ya que vuelan sobre las nubes.
— Es muy normal que ese tipo de cosas sucedan en estos tiempos Naruto. — Habló Darkness, otra fuerte corriente de viento los azotó al momento. — Aún me parece sorprendente que Kurumi pudiera llegar, en medio de esta temporada.
— Según me dijo Kurumi, tuvieron que detenerse unas cuantas veces debido a que las carreteras se llenaban de nieve. Pero como ella iba, pudo arreglarlo.
Kazuma en ese momento se imaginó a Kurumi golpeando enormes montañas de nieve con sus puños desnudos y desintegrándolos con facilidad. No sonaba tan loco sino fuera porque Naruto podía escupir fuego de su boca.
— Suena algo normal en Kurumi. — Dijo Megumin. — Aunque, debemos tener cuidado de no llamar mucho la atención en esta misión.
— ¿De qué hablas Megumin? — Dijo Naruto con un poco de curiosidad.
— ¿Sabes por qué no muchas personas salen a misiones en estas épocas? ¿Y por qué solo grupos fuertes lo hacen? — Naruto negó, hasta Kazuma. Los dos chicos no tenían mucha idea. — ¿Luna te avisó del peligro de esta misión?
— Sí, ella lo hizo. Dijo que, si aparecía una gran ventisca, que corriéramos y no viéramos atrás. — Kazuma asintió lo dicho por Naruto. Él no se había rehusado a la misión, debido a que Naruto iba con ellos. Tener a un monstruo con sus habilidades, hacía todo más fácil para ellos.
— ¿Te refieres al general del invierno Megumin? — Dijo Aqua, y Megumin asintió.
— El general del invierno, o mejor conocido como Shogun, es un monstruo muy poderoso que posee una gran destreza en combate. Él es el causante de que el invierno aparezca, hay una gran recompensa por su cabeza, pero nadie lo ha intentado, ya que los pocos que han visto al Shogun del invierno de cerca, han muerto. — Naruto escuchó con detenimiento las palabras de Megumin, las valoró, piensa levemente, y dice.
— Supongo que también es el encargado de los espíritus de nieve. — Megumin, Aqua y Darkness asintieron. Otra fuerte corriente helada golpeó al grupo mientras subían una colina no muy empinada. — Está bien, haremos lo posible por no llamar la atención del Shogun, pero de igual forma acabaremos con todos los espíritus que podamos.
— Con ese monstruo merodeando, lo mejor sería atacar rápido, acabar con todo lo que se pueda, e irse. — Dijo Kazuma. Naruto estaba de acuerdo con lo dicho por su compañero de equipo.
— Sí, Kazuma tienes razón. — Naruto se detuvo para mirar a su equipo y dice. — Si el Shogun aparece, ustedes den la vuelta y huyan, crearé una distracción rápida.
Todos aceptaron el plan del rubio, menos Megumin, no le agradaba la idea de dejar a Naruto solo atrás. Si llegara a darse el caso, haría lo posible por ayudar, aunque fuera en contra de los deseos de su líder. Aunque no dijera nada, asintió de mala gana.
— ¡Miren! — Señaló Darkness con su dedo al frente. Todos llevaron su vista, al fondo, se podían ver a los pequeños espíritus de nieve, volando felizmente por el campo. Eran esponjosos y tiernos. Todos prepararon sus armas.
— Recuerden, todo con calma, no llamen la atención, si notan algo fuera de lo normal, griten y nos vamos. — Naruto sacó su espada y apuntó hacia los espíritus, respiró suavemente, y en un gran despliegue de velocidad, desapareció y reapareció al otro lado, cortando un espíritu con facilidad.
Kazuma sacó su arco, rápidamente apuntó a un espíritu, y gracias a su gran puntería, dio en el blanco sin dificultad alguna. Aqua, había corrido directo a los espíritus, sacando así una gran red de caza, que a saber de dónde la había escondido en todo momento. Su intención era simple, atrapar algunos en sus frascos, los cuales cargaba en una mochila de su gran suéter.
Darkness, al igual que Naruto, se había lanzado al objetivo, cortando tantos como fuera posible. No era muy difícil, ya que los espíritus no huían a sus ataques. Mientras tanto, Megumin esperaba, esta caminó lentamente y observó desde ese lugar. Buscaba el lugar perfecto de mayor concentración de estos espíritus, y de igual forma, hacía de ojo de halcón.
Con Naruto, su destreza en combate era de manera grácil, cortaba a los espíritus con mucha facilidad, y en un corte lograba atravesar a tres. Dando unos saltos, con su pierna acaba con varios. Mientras tanto, Darkness estaba cerca del rubio, ayudando en lo que pudiera, los espíritus no oponían mucho esfuerzo al ser acabados. NI se movían cuando los cortaba, era muy fácil.
Aqua perseguía los espíritus de nieve, ella no había acabado con ninguno, ya que prefería llenar sus reservas primero. Atrapar a los espíritus era fácil, sencillo, se estaba divirtiendo, era una actividad emocionante. En un punto, Megumin notó un gran conjunto de estos espíritus, apuntó con su nueva varita al grupo y empezó su canto. Cuando estuvo en el punto, ella gritó fuertemente.
— ¡EXPLOSION! — Una gran fuerza de impacto retumbó en todo el lugar, lo hizo temblar. El poder de Megumin gracias a esa varita había aumentado el doble de su capacidad y había erradicado una gran parte de los espíritus. Lo que había sido una zona blanca, ahora era café, como la tierra, solo que, con tonos negros, debido a la gran explosión de Megumin, dejando ahora un gran cráter y una pequeña llovizna de nieve y tierra quemada que caía en todo el campo de batalla.
Megumin sonrió ampliamente, le había gustado lo que había hecho, su nueva varita era todo lo que se podía pedir. Todo gracias a ese rubio, por el rabillo del ojo, Megumin miró a Naruto, que junto a Darkness, se encargaban de despachar el máximo de espíritus que podían.
A un lado, Kazuma apuntaba a los espíritus, y debido a su gran suerte, y combinado con su tiro perfecto. En una flecha, podía acabar co espíritus con facilidad. Aunque, el chico no quería quedarse sin flechas, llegó a un punto en el que sacó su espada corta; esta la había obtenido hace un tiempo, y era su último recurso. Se lanzó sobre los espíritus, acabando con todo lo que podían.
Así pasaron 10 minutos, hasta que, algo a lo lejos empezó a emerger, creando una pequeña ventisca. La primera en notar eso, había sido Aqua, esta tiró su red de captura al suelo, escondió sus frascos ocultos, se arrodilló y dice.
— ¡El Shogun! — Todos miraron hacia Aqua y lo vieron, cerca de ellos, sin avisar. Kazuma se asustó levemente por la imponencia del Shogun en su máximo esplendor. Naruto supo en ese momento que ningún plan funcionaría, el Shogun estaba muy cerca de su equipo, especialmente de Kazuma y Aqua.
Megumin estaba cerca del rubio como de Darkness, lista para el ataque, pero Aqua, hizo algo que dejó desconcertados al resto. Esta se inclinó de rodillas en una gran reverencia, y con cabeza al suelo, ella dice.
— Boten sus armas e inclínense, esto hará que no los considere amenaza.
Rápidamente Megumin soltó su varita y se arrodilló, acto que siguió Kazuma. El Shogun los valoró, pero llevó su vista a Naruto y Darkness, esta última estaba lista para el combate, y corriendo al frente del Shogun, con su espada en alto, ella grita.
— ¡Nadie hará que me arrodille, nunca me inclinaré ante un monstruo! — Las palabras de Darkness tomaron por sorpresa al grupo, especialmente a Naruto.
El Shogun vio como una falta de respeto, y deslizándose por la nieve, blandió su espada y cortó por la mitad la espada de Darkness. Esta se había quedado anonada, pero salió rápidamente de ese estado cuando algo, la agarró por la y la tiró al suelo. Todo esto sucedía tan rápido que de alguna manera, Naruto era solo un mero espectador.
— ¡Deja ya esa mierda Darkness! — Gritó Kazuma, obligando a la chica a inclinarse junto a él, frente al gran Shogun, el general del invierno.
— Siendo obligada a inclinarme, ante tal monstruo… ¡aah! — Y Darkness había comenzado con su fase de M. Pero Kazuma, con una mirada molesta, la hizo callar.
— ¡Kazuma, tu arma, tírala, ahora mismo! — Esa había sido la voz de Aqua. Kazuma miró su mano derecha, su espada corta, no podía ser. Lentamente alzó su mirada y miró al imponente Shogun, el cual alzó su espada, listo para acabar con la vida de Kazuma, debido al irrespeto ante su presencia.
— No puede ser… — Susurró Kazuma, todo iba en cámara lenta para él, todos los momentos vividos en este nuevo mundo pasaron frente a sus ojos mientras la espada del Shogun se acercaba a él. En un momento dado, Kazuma cerró sus ojos, esperando su momento. Escuchando, así como la espada del Shogun atravesaba la carne.
Kazuma abrió levemente los ojos, ante su inminente final, pero había quedado perplejo ante lo que veía. Una gran cantidad de sangre teñía la nieve, alzó su vista lentamente, notando así un naranja, manchado con el color carmesí de la sangre. No lo podía creer Kazuma. Al frente de él y Darkness, estaba Naruto, con la espada del Shogun atravesando parte de su cuello.
Del mismo cuello, sangre salía a borbotones, era un festival morboso y hórrido. La espada del joven ninja había detenido gran parte del avance de la espada del Shogun, pero de igual forma. El corte había sido tal, que la yugular de Naruto, debió haber sido cortada en el proceso.
Lágrimas bajaban de los ojos de Kazuma, como de una incrédula Darkness. Aqua, no lo podía creer y Megumin, se había congelado en el lugar, pero eso no le impidió pararse y caminar como un zombie hacia el grupo, mientras las lágrimas cubrían la nieve.
— *Tos* *Tos* — Una fuerte tos atacó al rubio, y una gran cantidad de sangre salió para teñir la nieve nuevamente, o, mejor dicho, el piso en el que ahora Naruto estaba arrodillado.
El Shogun soltó la espada del ahora moribundo Naruto, fue asqueroso el ruido que provocó. El general del invierno sacudió su espada, botando toda la sangre que tenía, la guardó, se dio la vuelta y se fue. No hubo respuesta alguna del grupo.
Naruto seguía arrodillado, con su espada al frente de su cabeza, sus ojos, estaban perdiendo rápidamente el brillo azul que le caracterizaba, su brazo derecho se había desplomado al suelo. Fue en ese momento que la espada de Naruto cayó al suelo y el cuerpo de Naruto se desplomó al frente.
Los primeros en actuar fueron los incrédulos Darkness y Kazuma, estos tomaron el cuerpo y lo voltearon, mirando las heridas y la mirada casi apagada de Naruto. Aqua corrió lo más que pudo y se deslizó en el suelo, dañando su media en el progreso, colocándose al lado derecho del rubio. Kazuma actuó lo más rápido posible que pudo, junto con su espada corta, cortó parte de su suéter y lo puso en el cuello de Naruto, tratando de detener... lo inevitable.
Megumin llegó y se arrodilló en el suelo, no creyendo lo que estaba viendo, Naruto, la persona a la que amaba se estaba desvaneciendo al frente de ella. No pudo hacer otra cosa que llorar y colocar su cara en el pecho de Naruto. Esta, luego alza su cabeza, mirando a Aqua y le dice.
— ¡POR FAVOR HAZ ALGO, LO QUE SEA! — Suplicó Megumin a Aqua. Pero la Diosa bajó la vista mientras las lágrimas se acumulaban ante lo siguiente que iba a decir.
— Lo… lo lamento, no puedo hacer nada... — Lo último lo susurró Aqua.
Megumin no lo podía creer, no, esto debía ser una pesadilla, una put*, pesadilla. No podía estar pasando. No… Pero en ese momento, Megumin, sintió que algo tomaba su mano en ese momento, era la mano de Naruto. Estos se tomaron de las manos de manera suave y Megumin miró a los ojos a Naruto; este ya aceptando su destino. Sus ojos casi sin vida, era algo que jamás olvidaría Megumin. Ella apretó fuertemente la mano del rubio, el cual lentamente cerraba los ojos, mientras esos mismos se desvanecen.
La muerte de Naruto Uzumaki ese día, fue algo muy inesperado. Tanto Kazuma y Darkness se echaban la culpa de tal cosa… Megumin lloró sobre el cadáver de Naruto, sus gritos eran desgarradores. Hacían que el resto del grupo no pudiera moverse.
Aqua no se había quedado lamentándose, y busco en su tarjeta de aventurera algo… Ella era una Diosa al fin y al cabo, ¿pero tenía sus habilidades de Diosa consigo? Eso buscaba en su tarjeta, en la sección de habilidades, hasta que la vio, resurrección. Al máximo ya estaba, rápidamente guardó su tarjeta de aventurera.
— ¡Puedo revivirlo! — Vociferó Aqua, llamando la atención de todos. Megumin se quedó estupefacta, su cara era un desastre y sus ojos estaban tan rojos de solo llorar.
Se apartó un poco, pero de igual manera, no soltó su mano de la de Naruto. Nadie dijo nada, Aqua colocó su mano cerca del pecho de Naruto, y empezó a trabajar en su magia. El cuerpo de Naruto comenzó a brillar tan fuerte, que todos tuvieron que taparse los ojos debido al gran brillo que provocaba el hechizo de Aqua.
Así pudo estar Aqua, por lo menos unos 3 minutos, cuando el brillo comenzó a bajar su intensidad cada momento. Megumin no soltó la mano de Naruto en ningún momento, hasta que sintió, como la mano de Naruto apretó la de ella. Lentamente, Megumin llevó su vista hacia Naruto, este estaba ahora ahí sin "ese" agujero en su cuello. Aunque la sangre seguía bañando la nieve y su traje, seguía rojo carmesí.
Fue cuando todos se percataron que el pecho de Naruto comenzó a elevarse y bajarse. Todos no lo creían, Aqua acaba de revivir a Naruto, un Naruto, el cual ahora estaba inconsciente en el suelo. Pero de igual forma, agarrado de la mano de Megumin, y apretándola.
Ese día, Aqua se había convertido en la heroína, reviviendo de entre los muertos a Naruto. Aqua, se había ganado el máximo respeto de Megumin ese día. Ese día, en el que Uzumaki Naruto murió, y revivió; gracias a la Diosa Aqua.
::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
Volví, ahora retomaré la historia donde quedó, y para dar unos cuantos agradecimientos a todas las personas que siguieron apoyando la historia. Como también a las personas en la plataforma con W, que siguen apoyando de manera incondicional. Los adoro, como también a un compañero especial, GianFanfics, el cual tiene un pequeño proyecto.
Una última cosa, no estaré subiendo cada capítulos cada semana, pero si estaré activo para responder MP. Y también un saludo a todos los que mandaban sus mensajes, como también a los que querían que vieras sus cosas raras en google, ingleses raros... Un saludo a todos y espero que este capítulo sea de su agrado. Me falta gente por saludar, pero no me acuerdo. Ahí pa la próxima.
