Capítulo 19: Ventisca ll Navidad
— ¡Vamos, hay que seguir avanzando! — Exclamó fuertemente Kazuma, que con todas sus fuerzas trató de que el fuerte viento no le derribara. Con sus manos al frente, evitó que el gran vendaval le golpeara en la cara. Aunque su ropa se movió fácilmente por la fuerza del viento.
Mientras tanto, detrás de ellos iban Aqua, Megumin y Darkness; esta última cargaba el cuerpo de un Naruto inconsciente. Por raro que parezca para Aqua, Naruto no se despertó luego de la resurrección. Algo había fallado o intercedido, no sabía que era, pero al menos, Naruto estaba fuera de peligro.
La gran fuerza de esta ventisca golpeaba a todos los compañeros de equipo, menos a una Darkness, la cual luchaba férreamente. Era como una montaña, no la movían. La ropa de la chica era un maldito desastre, toda cubierta de sangre, su suéter, pantalón, inclusive su cabello. Embarrado de este elixir rojo ya secado.
— ¡Kazuma! — Gritó Aqua, el viento golpeó fuertemente a la chica, casi derribando a la Diosa como la espada que llevaba de Darkness. — ¡No podemos ver nada, la tormenta cubre todo! — La tormenta… tuvieron mala suerte, de verdad que sí. Un compañero desmayado, casi muerto, y ahora una ventisca. Era como si el destino decidiera que tuvieran que pasar por esto para ver el mañana.
Kazuma trató de ver al frente, pero no podía ver más allá… la blanca tormenta cubría todos los prados. Y no lograba encontrar índice de alguna de sus huellas, o de las chicas, para saber si iban por buen camino. Era frustrante.
— ¡Yo igual! ¡Esto es molesto! — Gritó Kazuma.
Megumin miró brevemente detrás de ella, ahí iban Darkness, cargando el cuerpo inconsciente de Naruto. Ella se molestó, no conocía ningún maldito hechizo para saber sus pasos y llevarlos de nuevo al pueblo, se sentía inútil. Ella apretó sus puños fuertemente, sí solo.
— La tormenta es muy fuerte, ocupamos encontrar un lugar dónde descansar. — Dijo Aqua. Megumin alzó su vista, y miró a Aqua, la chica miraba al frente mientras hacía de sus manos como binoculares.
Kazuma llegó a ellas, le miraron con esperanza, esperando que hubiera visto algo, pero él negó con su cabeza. Todas bajaron su cabeza levemente.
— Kazuma, ¿dime que tienes un plan para estas situaciones? — Preguntó Aqua, mientras todo el equipo soportaba el fuerte viento que movía sus prendas con violencia.
— No, si funcionará mi magia, podría hacer algo. Pero sí trató de hacer una llamarada, el viento la apaga. — Aqua suspiró pesadamente. — Lo único que puedo hacer es usar rastreo y llevarnos por un camino seguro.
— ¿Nada relacionado con nuestras huellas? — Preguntó Megumin, Kazuma le negó.
— Estoy tratando de guiarnos por nuestros pasos, pero la fuerte tormenta ha de haberlas tapado, lo lamento.
— No te disculpes Kazuma. — Dijo Darkness, mientras Aqua cubría a Naruto con una manta que llevaba en su bolsillo, sujetándola para que el violento viento no se la llevara. — Pero debemos encontrar un lugar donde pasar la noche, a este paso…
— Lo sabemos. — Megumin interrumpió a Aqua. — Aprovechemos la poca luz que seguimos teniendo. No sería inteligente estar afuera en la completa oscuridad, aunque no haya monstruos cerca.
Aqua agarró fuertemente la espada que pertenecía a Darkness. Aunque ella pudiera ver en la oscuridad, su equipo no, y si algo le sucedía a Naruto. Ella no podría perdonarse, ni siquiera lo que pensaría Kurumi. Sopló pesadamente y retomó el paso. Lo mismo con el equipo, debían buscar un lugar, un agujero, una casa, algo que los cubriera de la tormenta.
— Iré al frente. — Dijo Kazuma, ya que él y sus habilidades le convierten fácilmente en un rastreador. Si solo pudiera ver el sol, o recordar su posición, sabría cómo guiarse de vuelta a casa. — Si solo tuviera una brújula… — Murmuró el chico.
Todas las chicas comenzaron a seguir a Kazuma con paso lento. Era difícil mantenerse en esta ventisca. Pudieron pasar 30 minutos, el sol lentamente se comenzaba a esconder y se notaba en la poca claridad que comenzaba a haber por el lugar. Hasta que Kazuma logró encontrar un árbol. Era un buen punto. El chico esperó a que su equipo llegara.
— Estamos a punto de entrar en una zona de bosque. — Dijo Kazuma tapándose la cara con sus antebrazos. — Abran bien los ojos, y busquen por algo, un hueco en un gran árbol, señal de donde estamos y dónde ir, o una cueva, lo que sea… — Kazuma miró a Darkness y el cuerpo de Naruto, el cual temblaba levemente. Genial, pensó el chico, ¿esto podría empeorar?
— Ojos abiertos entonces… — Dijo Megumin. Todos sabían que ella era la mejor en este momento, ya que era la que más salía fuera de la ciudad con Naruto. Tal vez haya pasado por algún lugar, o reconocer algo. Ella sabía que era la mejor apuesta en ese momento. Aunque ella ahora mismo no pensaba en sí misma, si no en Naruto. Él debía descansar ahora mismo, y afuera en esta tormenta, no era lo idóneo.
— Está bien… — Murmuraron tanto Darkness como Aqua.
El grupo se adentra en el bosque, el viento ya no era tan fuerte como antes, pero eso no quitaba que cada tanto, ramas intentan golpearles. Algunas lo conseguían, otras no tanto. Entonces, así estuvieron, maniobrando por la zona boscosa, por más que lo intentaron, ninguno reconoció ningún posible lugar. Era como si la ventisca hubiera cubierto toda huella.
La luz en el bosque comenzó a bajar hasta tal punto que solo podían ver a unos metros al frente de ellos. Esto era terrible y se estaban quedando sin ideas y tiempo. Si oscurecía otro poco más, estarían perdidos, a merced de la oscuridad de este bosque.
En este punto, Aqua fue clave, ya que ella podía ver, como si estuvieran a plena luz del día. Ayudó a Kazuma a guiarse por la zona. Mientras Darkness sentía como el cuerpo de Naruto comenzaba a temblar, no era una buena señal.
— Chicos, ocupamos encontrar algo ya. No creo que Naruto duré mucho en este estado. — Dijo Darkness, poniéndole los pelos de punta a Megumin. Una fuerte corriente de viento golpeó al grupo. Una gran rama golpeó la espalda de Aqua.
— ¡AAAAH! — Gritó la Diosa asustada por el golpe, al menos no le había conseguido derribar, pero si fue un gran susto. — Eso fue terrorífico…
Megumin miró la gran rama, o casi tronco, que golpeó a Aqua. Ella se quedó mirándolo, hasta que notó una especie de cortada, era un tanto fina. El grupo miró como Megumin se agachaba y tomaba la rama en sus manos. Nadie dijo nada, hasta que Megumin tiró la rama en el piso y corrió a un árbol, estaba oscuro y no podía ver nada. Pero ella usó su tacto y sintió algo por encima de su guante.
— ¡Kazuma, ven aquí, también tú Aqua!
No fueron ni lentos ni perezosos, y al momento ellos estuvieron cerca de la chica y el árbol. Incluso Darkness se había acercado a ellos.
— ¿Qué sucede Megumin? — Preguntó Kazuma, pero Megumin no respondió a su pregunta y ordenó.
— Quiero que crees una pequeña bola de fuego, solo para iluminar un poco. — Megumin miró a Aqua y le dice. — Aqua, ayúdame para que no se apague, bloqueemos las corrientes de viento. — Kazuma creó una pequeña chispa, luego una bola de fuego que flotaba en su palma derecha. Dicha bola permitía que el grupo pudiera verse entre sí con mayor facilidad. — Apunta la bola de fuego al árbol.
Kazuma lo hizo, y al hacerlo, notó como había una especie de "X" tallada en el árbol. Todos notaron eso, y hasta notaron la mirada pensadora de Megumin. Esta dio unos cuantos pasos al frente, hasta otro árbol, Kazuma y las chicas le siguieron y se pusieron cerca. Kazuma ni siquiera tuvo que esperar a que Megumin pidiera que iluminara el árbol, ya que estaba entendiendo el patrón.
Y tal como lo pensó, el árbol tenía una marca tallada en su tronco. Ahora, en vez de una "X", había una especie de cuadrado, con un triángulo encima, y una flecha. No entendía de qué trataban.
— Las reconozco. — Dijo Megumin tocando el tallado del árbol. — Estas las hizo Naruto el primer día que me acompañó al bosque a practicar mi explosión.
— ¿Sabes dónde estamos exactamente? — Preguntó Kazuma y Megumin le asintió.
— Sí. Sé dónde estamos, a 30 minutos caminando al pueblo por esta ruta. — Señaló Megumin el camino. — Pero… — Megumin miró a Naruto, el chico temblaba cada tanto, no era bueno. — Pero a 1 minuto, hay una cueva que Naruto y yo descubrimos hace un tiempo, podemos refugiarnos ahí.
Megumin ni siquiera esperó a que ellos dijeran algo o estuvieran de acuerdo, y usando su instinto, ella los guío hasta la cueva, era pequeña. Luego de que Aqua comprobara que no había nadie, todos entraron. Kazuma usó una bola de fuego para iluminar la zona. Era una cueva modesta, ni tan grande, ni pequeña.
Darkness se inclinó, y con ayuda de Aqua, Megumin y Kazuma, pusieron en el suelo al inconsciente rubio. Darkness se recompuso rápidamente, y tomando su espada de Aqua, ella le dice al grupo.
— Aqua, ven conmigo, consigamos algo de madera. — La Diosa no respondió, ni se quejó, siguió a Darkness fuera.
Mientras tanto, Megumin hacía lo que podía para tapar a Naruto. Kazuma solo iluminaba la zona con su bola de fuego, pero notaba el empeño que ponía Megumin, que hasta se había quitado su suéter, quedando solo en una camisa de manga larga color negro, para tapar a Naruto. Él bajó levemente y sonrió.
Si no fuera por ese chico rubio, él probablemente hubiera sido quién hubiera muerto ahí. Su cabeza hubiera sido una pelota, no era gracioso, pero el rió para sí mismo al pensar en eso; pero nada de eso pasó. Naruto fue el primero en saltar y recibir el impacto, por él. Kazuma recordó la frase que Naruto siempre solía decir.
— Si fallas una misión, eres escoria. Pero si abandonas a un compañero, eres más que escoria. — Murmuró para sí mismo Kazuma. En ese momento se escuchó un fuerte estruendo, probablemente era Darkness y Aqua derribando un árbol.
Kazuma miró como Megumin no despegaba su vista de Naruto, para nadie era un secreto que Megumin vivía pensando en el rubio. Bueno, si el chico prácticamente había sacado a Megumin de la miseria. Megumin nunca tenía plata, lo de sus padres era algo que el rubio resolvió. Inclusive lo de el tronco casa.
Aunque Kazuma no hubiera descubierto eso, sino Aqua de mera casualidad. Naruto, había sacado a Megumin de ese lugar, y le dio una mansión que ella pudiera llamar hogar; inclusive a todos ellos. ¿Ellos se merecían a alguien así? No sabía si él calificaba, pero sabía que Megumin sí.
— ¡EMPUJA! — Fue la voz de Darkness, ambos vieron en la entrada de la cueva como Darkness y Aqua, principalmente Darkness. Llevaban un árbol con todo y sus ramas. A veces, Kazuma olvida que Darkness era literalmente músculo.
— ¡ESO HAGO! — Gritó Aqua, hasta cuando el árbol estaba dentro de la cueva. Kazuma iba a ayudar, cuando Darkness, en un gran despliegue de fuerza, y usando su espada, rompió una gran parte del tronco, como si fuera maldita mantequilla.
— Aqua, arma un pequeño círculo de piedras cerca de Naruto, ahí pondremos la fogata. — Dijo Darkness mientras cortaba el árbol con su espada. Aqua salió afuera, y en la oscuridad de la noche, logró encontrar unas piedras, las cuales puso alrededor en un círculo perfecto. Para ese momento, Darkness había terminado de cortar una parte del árbol en trocitos.
También tiró unas ramas y hojas, para que prendiera más fácilmente el fuego. Hizo una especie de casita con madera. Luego mira a Kazuma y le dice.
— Préndelo, Kazuma. — Le dijo Darkness. Con su otra mano, Kazuma apuntó a la fogata, y susurra, fire ball. Una bola de fuego impacto en la fogata improvisada, prendiendo fácilmente fuego a las ramas y hojas, con el tiempo los troncos se comenzaron a prender en llamas.
La sensación de calor fue muy bien recibida por todos, especialmente para una Megumin, que se sentó cerca del cuerpo de Naruto. Al momento, todos se sentaron alrededor de la fogata, Darkness tenía preparado un par de troncos para mantener la fogata viva el tiempo que fuera necesario.
Todos dieron un gran suspiro. Este día había comenzado tan bien, luego, se había ido a la basura. Lo único bueno de todo esto en ese momento, era que Naruto ya había dejado de temblar y descansaba de manera muy pacífica.
Megumin miró a Darkness, y luego bajó la mirada, aún era tan fresco lo que había sucedido, pero ella, Darkness llevó el cuerpo de Naruto por todos lados, e inclusive había tirado un árbol, dándoles a todos calor, que necesitaban. En ese instante, el estómago de Aqua sonó cual león hambriento.
— Perdón… tengo hambre. — Dijo Aqua, ni siquiera se había sonrojado, las pocas fuerzas que tenía se habían ido en el árbol y las piedras.
Como si fuera una reacción en cadena, el estómago de todos comenzó a sonar. Nadie había cenado, él único que sabía el camino de regreso, era Naruto. Perdieron tanto tiempo en las montañas nevadas, que no se dieron cuenta que era tarde.
Megumin buscó en su bolsa y sacó unas bolas de arroz que siempre traía consigo envueltas en un plástico. No era mucho, pero al menos calmará el hambre de manera satisfactoria. Con cuidado, Megumin colocó las bolas en el suelo.
— Aún tengo esto, 2 para cada uno debería bastar para aplacar el hambre. — Dijo Megumin, para que luego, todos tomaran 2, dejando al final solo 2. Las cuales Megumin reservó celosamente para Naruto. Cuando él se despertará, probablemente estaría hambriento, y desorientado.
No había humor para nada, era tarde, la tormenta de nieve no cesaba, no tenían una lámpara de aceite para iluminar afuera y tratar de tener suerte al volver a casa. No, nada, no había cama, solo sábanas, al menos, se tenían los unos a los otros.
— ¿Saben? — Dijo Kazuma de manera suave mientras palmeaba suavemente sus rodillas. — Cuando era niño, una vez mi padre me llevó de paseo al bosque, junto a mis primos y mi tío. Para comer, fuimos a pescar al lago, y pesqué el pez más grande que jamás me pude imaginar. — Kazuma acercó su cuerpo más a sus rodillas. — Pero en la noche, un oso se acercó a nuestro campamento. Estuvo a punto de matarme, cuando mi padre y mi tío, lograron alejarlo, usando otros pescados que habíamos logrado capturar. — Kazuma miró a las chicas que le prestaban atención. — Ver al shogun de frente, me recordó al oso de aquella vez.
— Ojalá hubiéramos tenido algo parecido a pescado que hubiera alejado al Shogun. — Dijo Megumin. Ella suspira y dice. — Yo una vez fui a pescar con mi padre a un lago, normalmente, nunca pesca nada, solo se sienta y ve pasar las horas. Para mí es aburrido, y siempre se queja de que no pesca nada. Pero ese día, logró pescar un tanto de peces, los cuales usaría para hacer pociones, que nunca sirven bien. Y ya, mi punto es, odio la pesca.
Para ese momento, todos notaron que Aqua había caído desmayada y comenzó a roncar al instante. Megumin la ve, y con mirada cansada dice.
— Hasta Aqua concuerda conmigo, la pesca es aburrida.
— Yo nunca he pescado. — Dijo Darkness. — Me gustaría intentarlo.
Y la conversación murió ahí, nadie tenía más energías para seguir. Kazuma envolvió a Aqua en una manta. Y luego él se cubrió en una, diciendo buenas noches, Kazuma se acostó y durmió. Megumin miró a Darkness. Esta se tiró de espaldas mientras se cubría con la manta. Al cabo de unos minutos, Darkness se durmió.
Megumin, no quería consolidar el sueño, sentía que debía quedarse despierta. Se quedó mirando el fuego mientras se cubría con su manta roja. Ya eran muy pasadas de la noche, estaba demasiado oscuro afuera, y la tormenta no aminoraba en lo más mínimo. Dio un pequeño bostezo, luego tomó un poco de madera que estaba cerca de ella, y la echó en el fuego.
Lentamente sentía que el sueño le estaba venciendo, sacudió su cabeza, no ahora. Miro al cuerpo inconsciente de Naruto, solo notó sus pequeñas respiraciones, ya se había calmado y probablemente no sentía el frío. Su pecho se alzaba suavemente entre cada respiración. Aunque su ropa fuera un desastre rojo… Megumin, no podía creer cómo había sucedido todo. Fue tan rápido.
En un momento, él estaba vivo, luego, saltó en defensa de Kazuma y recibió el ataque destinado a Kazuma. Murió, había muerto, su vida se había apagado. Lágrimas bajaron por los pómulos de Megumin, fue una experiencia traumática. Ella no quería martillarse a sí misma, pero no hizo nada, no pudo hacer nada.
Mientras las lágrimas caían, Megumin miraba a Naruto, ¿cómo este chico, sin preguntar, sin intentarlo, se había convertido en alguien tan importante para ella? La primera vez que ella le había visto, vio a un compañero genial y poderoso. ¿Cuándo cayó en sus redes? No lo sabía con certeza, todo había sido de manera gradual, el tiempo se había encargado de eso. Cuando se había dado cuenta, ella no podía estar lejos de él.
Sin darse cuenta Megumin había caído en el sueño, cerca de Naruto, a unos cuántos centímetros de su cara. La noche era muy helada, la tormenta había sido la peor del año por experiencias propias de Megumin y Darkness. Pero el calor de aquella fogata, fue suficiente para calentar a todos.
…
Fueron unas horas de sueño, cuando Megumin abrió los ojos. No notó su típica cama, ni el techo de su casa, todo era de piedra, una cueva. Entonces la chica recordó todo, miró a sus alrededores, todos estaban dormidos. La fogata seguía, aunque un tanto débil, y Naruto seguía durmiendo, su cara era tan pacífica…
Rápidamente, la chica tomó unos cuántos trozos de madera y los echó a la fogata, reavivando la llama. Luego miró afuera de la cueva, todo tan oscuro y terrorífico, al menos la tormenta se había detenido en algún punto de la noche. Como era la única despierta, decidió que lo mejor era estar en silencio y evitar que la fogata se apagara… Hasta que escuchó algo, unos pasos suaves.
Probablemente fuera su imaginación, pero en ese momento, sintió que, desde algún punto, o algún lugar, ella era observada. Buscó con su vista por toda la cueva, pero no halló nada. Cuando de repente, escuchó como algo pisaba unas ramas, y eso sonó fuera de la cueva. En la oscuridad de aquella noche.
Ella se paró, tenía un poco de miedo, con paso lento, se dirigió a la entrada de la cueva, miró a su izquierda, y luego a su derecha, pero no había nada. Suspiró pesadamente, y se giró. Iba a volver a su lugar, cuando en ese momento, una mano grande le tapó la boca. Con terror ella trató de quitarse, pero no pudo, unos brazos fuertes y grandes se lo impidieron.
— Vaya… vaya… — Dijo una voz oscura y muy baja. Megumin sintió un gran terror, se apoderó de ella, no supo qué hacer, o qué pasaba. — Pero mira lo que tenemos aquí, ¿cuánto nos darían por ti?
— Aparentemente hallaron nuestro campamento… — Dijo otra voz. Ahora sí que Megumin estaba muerta de miedo, ¿cuántos más podrían haber?
Sentía ganas de gritar, pero sus compañeros seguían dormidos, claro que lo iban a estar. Todos estaban agotados física y mentalmente por lo sucedido ayer. Pataleó, gritó, pero todo fue aplacado. Comenzó a llorar por el terror, todos sus amigos estaban a merced de estos tipos, presumiblemente malos.
Cuando de repente, uno de ellos cayó al suelo, mientras gritaba horriblemente. Eso rápidamente despertó a todos, y notaron como uno sostenía a Megumin. Pero lo más impresionante de todo, era el tipo que gritaba. Este tenía una de las armas de Naruto en el pecho, clavada. El suelo de la cueva se había convertido de color carmesí.
Todos miraron al chico rubio supuestamente dormido, pero este estaba sentado y tenía otro kunai listo para lanzar en su otra mano. Su cara decía, "te voy a matar". Con terror el tipo que sostenía a Megumin, iba a demandar algo, pero ninguna palabra llegó, cuando todos notaron como el kunai ya no estaba en la mano de Naruto.
Pero Megumin pudo escuchar un crujido un tanto por encima de ella, también que el agarre del tipo se aflojó grandemente. Ella corrió hasta sus compañeros, especialmente a Naruto, que estaba con una cara de pocos amigos. Estaba muy enojado y sus ojos estaban apagados.
Darkness y Kazuma miraron con horror como el tipo tenía el kunai clavado en su garganta y hacía lo posible por sacárselo de la boca mientras se ahogaba en su propia sangre. Hasta que vieron, con horror, como el tipo caía inerte en el suelo. Presumiblemente… muerto. Nadie dijo nada durante unos momentos, pero Naruto se levantó del suelo, y tomó su espada. Con una patada en la cara del tipo que tenía un kunai en el pecho le dice.
— ¿Qué quieres aquí? — El tipo iba a responder y pedir misericordia cuando Naruto continúa y dice. — Habla ahora, y prometo que tu muerte será rápida.
— Nada… — Murmuró el tipo, cuando todos vieron como Naruto tomó otro kunai y lo hundió en la espalda del tipo, este gritó de dolor.
— Escuché perfectamente, ¿sabes? — Dijo Naruto. Para ese momento, todos estaban alrededor del rubio, todos listos para el ataque. Kazuma temblaba levemente, al igual que Darkness y Megumin. Era la primera vez que veían a alguien asesinar a otro, Naruto, había matado.
Con temor el tipo alzó su vista, y reconoció al chico, Naruto notó eso, era muy perspicaz. Rápidamente, Naruto hundió más el kunai, el tipo aulló de dolor.
— ¡Prometo que nos iremos, y los dejaremos en paz! — Exclamó el tipo. Naruto negó y dice.
— Sí, y dejaré que otras víctimas desafortunadas caigan en tus redes, maldito. Ahora, habla, o te haré hablar. — Naruto soltó el kunai, y sacó un senbon, rápidamente tomó la cabeza del tipo y colocó el senbon cerca de uno de sus ojos.
— Naruto… ¿Qué haces? — Preguntó Kazuma, hablando por todos. Aqua solo apartó la vista, mientras Darkness no comprendía que sucedía. Mientras Megumin, no comprendía qué pasaba.
— Ellos forman parte de los esclavistas, este, es uno de los líderes, o cabezas. El que debió haber lavado la cabeza de Ayala. — El miedo que sintieron algunos, fue reemplazado por una ira… él que había mandado a secuestrar a Yunyun, aquel que había sembrado el terror en Axel. Y aquel que jodió con las mentes de las chicas. — Ahora habla basura humana. — El tipo miraba con horror a Naruto, ahora entendía porque pidieron mantenerse alejado de él, pero cómo iban a saber que él estaría por acá. Era ilógico, o un muy mal golpe de suerte. —¡QUÉ HABLES! ¡¿PARA QUIÉN TRABAJAS?!
— ¡PARA NADIE!... ¡GYAAAAAAAAH! — Muchos apartaron la vista cuando el tipo gritó de horror. Naruto había clavado el senbon en el ojo derecho del tipo. Solo notaron el suelo lleno de sangre.
— Responde, quedan muchos lugares que puedo romper sin matarte. ¿Te gustan las muertes dolorosas?
— ¡NO SÉ! ¡¿OK?! ¡Él que nos dio este trabajo está muerto!
— ¿Vez, no era tan difícil? — Naruto apuntó el senbon, en el otro ojo. — Ahora, nombres, y presumiblemente quien creas que seas.
— ¡No tengo muchos nombres! ¡Pero se dice que es un general de la armada del rey demonio! ¡Yo solo quería dinero rápido!... guuaaahh… — El tipo cayó inerte al suelo, luego de que Naruto clavara el senbon en el cuello del tipo, cortando así su yugular.
— Maldita escoria.
— Vaya, parece que resolvieron el problema. — Todos miraron la entrada de la cueva, ahí estaba Chris con Yunyun. Al verla, Naruto recordó, su humor se bajó rápidamente al recordar. — Nosotros ya nos ocupamos de los de afuera. ¿O no Yunyun? — Yunyun asintió levemente.
…
Luego de que Chris y Yunyun llegaron, los cuerpos muertos de los dos criminales dentro de la cueva, se llevaron fuera, gracias a Kazuma y Darkness. Ya que tanto Aqua y Megumin, no iban a hacer eso por nada. Luego de sacar los criminales, y llevarlos fuera para enterrarlos. Chris y Yunyun se aseguraron de que los dos que atraparon fuera, siguieran vivos, y atados en un árbol.
Luego de hacer todo eso, Naruto se sentó, solo que, con una expresión muy oscura, notada por todos. Su equipo estaba contento de que él estuviera bien, aunque su expresión, dejó mucho que desear. Todos se sentaron alrededor de la fogata, nadie dijo nada. Hasta que Chris sacó un collar que Aqua reconoció fácilmente. Más no dijo nada, pero si se quedó con una cara de sorpresa, que nadie notó.
— Naruto. — Dijo Chris mientras alzaba el collar. Todos lo vieron, Darkness tomó el suyo de dentro de su camisa, lo sintió, pero, ese collar, ¿de quién era? — ¿Esto es tuyo? — Naruto alzó su vista levemente al ver el collar, una lágrima bajó de su ojo derecho.
— No lo merezco Chris… — Solo dijo Naruto. Mientras todos veían lo que sucedía, inclusive Megumin, no entendía qué pasaba, ¿a qué se debía el collar?
— No digas eso Naruto. — Dijo Chris con un tono suave y conciliador. — Eres una de las personas más fuertes que conozco. — Eris, acercó el collar a Naruto, pero el chico no lo tomó. — Vamos.
— No soy fuerte Chris… — Dijo Naruto tristemente. Todos iban a ir en contra de eso, pero Naruto continuó. — Solo soy un niño, en el mundo de adultos. — Megumin no entendía que pasaba, ¿por qué se decía esas cosas sobre sí mismo? Ella no toleraría eso.
— ¡No digas eso Naruto! — Dijo Megumin fuertemente. Todos, menos Naruto, miraron a la chica. — ¡Eres fuerte, no un niño, y si fuera así, enhorabuena, el título debería ser cambiado por tus acciones! — Megumin se detuvo, tomando un poco de aire, y sigue. — Naruto. — Dijo de manera suave.
— No, ¡NO LO SOY! — Gritó Naruto perdiendo sus estribos. — ¡Soy un niño torpe! ¡Un niño que no cumple sus promesas!
— No digas eso Naruto. — Dijo Darkness, tratando de consolar a Naruto. Mientras Aqua miraba a Chris, lentamente los engranajes de su cabeza trabajaron, hasta entender algo. ¡Oh Dios! Que no sea lo que ella estaba pensando.
— ¡Es cierto! — Naruto se levantó mientras las lágrimas caían de sus pómulos. — Mi primera promesa, rota por mi debilidad. — La voz de Naruto fue suave, se tomó con su mano derecha el pecho. — La segunda, causó la muerte de mi mejor amigo… — Naruto se sentó y dijo muy suavemente. — La tercera…
Y el chico solo se sentó a llorar en silencio. Para sorpresa de todos, Aqua y Chris se acercaron al chico, y tomando cada una un costado, le abrazaron. Todos los demás se veían entre sí, sin entender qué sucedía. ¿Qué se estaban perdiendo?
— Naruto… — Dijo Chris suavemente. — Ella hubiera querido que continuaras. — La sospecha de Aqua, era cierta… No podía ser.
— ¿De qué están hablando? — Preguntó Megumin con voz baja y suave. Sus manos temblaban, eran malas noticias, de alguna forma, lo eran. Naruto como pudo alzó su vista, mientras Chris aprovechó para colocar el collar en el cuello de Naruto sin que se diera cuenta.
— Es que… — Prácticamente susurró Naruto, pero era tan silencioso el lugar, que todos oyeron fuertemente. — Kurumi… ella está… — Sin terminar, lágrimas caían de los ojos de Aqua. — Muerta… — Terminó Naruto y todos sintieron como un balde de agua fría caía sobre cada quién.
— Na… Naruto… Eso es imposible. — Dijo Megumin, pero Aqua le interrumpe y dice.
— No, no lo es. — Todos miraron a Aqua, que lloraba grandemente. — Ahora entiendo porque no despertaste al momento… Naruto, Kurumi no era tu hermana, ¿cierto? — Naruto asintió levemente, sorprendiendo a todos. — Ella era una parte de ti, o mejor dicho… alguien sellado en tu cuerpo. — Naruto asintió. Aqua comenzó a llorar, el dolor de Aqua era entendido por todos, tanto Kurumi y Aqua eran muy buenas amigas.
— Sellado dentro de ti… ¿pero cómo Naruto? — Dijo Kazuma tomando la palabra. Chris respondió.
— Es que Naruto no es de este mundo, Kazuma. — Dijo Chris, lo dicho sorprendió a todos grandemente. Menos a Kazuma, lo cual Chris notó.
— Imposible, Naruto… — Dijo Darkness, comenzando a recordar ciertas costumbres de Naruto. Algunas habilidades… Ella sacudió su cabeza. Mientras Megumin miraba a Naruto que tenía una mirada cabizbaja.
— Créelo Darkness. — Dijo Chris. — Naruto y Kurumi no son hermanos, son algo más bien parecido a…
— Encarcelado y encarcelador. — Dijo Aqua recomponiéndose levemente. Chris asintió.
— Sí, Aqua… Tienes razón.
Mientras Aqua y Chris comenzaron a explicar la situación, Naruto se quedó en completo silencio, mirando la fogata con gran desgana. Kurumi, su amiga de toda la vida, había muerto, en el momento exacto que él murió. Él no pensó que eso iba a suceder, ¿cómo era posible?
Naruto creía que cada uno tenía un cuerpo aparte, pero no, por alguna razón, era como en las naciones elementales; aquel rumor. Que, si el jinchuriki moría, también lo haría la bestia con cola. ¿Acaso no estaban separados, o solo tenía la libertad de salir? ¿Había posibilidades de que ella apareciera con el tiempo por el mundo? ¿O será en el mundo ninja? Incógnitas… Naruto sintió una mano en su hombro.
Alzó su vista levemente, era Megumin, la cual le veía con una mirada de compresión, sin decir nada, la chica solo le abrazó suavemente. Naruto tardó unos segundos en responder, pero lo hizo, aunque suavemente.
El silencio de aquella noche, o madrugada, fue aplacada, por el llanto y tristeza de un amigo, un familiar o un ser querido. No fue una buena navidad para Naruto Uzumaki, ni tampoco, la última en este mundo. Todavía le esperan tantas pruebas…
Estas siguientes palabras van dirigidas al hacker que me intentó robar 200 dólares. CHINGA TU MADRE.
Gente, no dejen sus tarjetas en la google play, pinche lugar más horrendo. Pongan la tarjeta, y luego quítenla si piensan comprar algo. Y sí, por eso no traje capítulos más seguidos, ya que el hijo de re mil, que casi me roba 200 dólares, se sale con la suya. ¡Ja! Pero no contaba conque los bancos eran inteligentes.
Siguiendo con la historia, ahora si, probablemente si traiga capítulos más seguidos. Nos vemos en la siguiente parte.
"Preludio"
