De la Incomodidad al Amor
DISCLAIMER: Todos los personajes de Captain Tsubasa son creación y completa propiedad de Yoichi Takahashi y SHUEISHA
Capítulo 1: Encuentros incómodos
Valencia, España
Jueves (Agosto, semana 3)
—Contratada.
—Ah, espere ¡¿E-en serio?!
La joven pelinegra no podía creerlo, después de meses buscando un trabajo que valiera sus años de estudio, por fin había alguien decidió contratarla.
—Con todo este material que presentó me parece suficiente, ¡estas fotos son perfectas para nuestra columna de deportes!
—Ah si, pero solo hay 3 fotos que tomé sobre eso... No se si sea tan buena sacando fotos a los deportistas, en especial jugadores de fútbol.
—Solo tengo que ver esta foto que tomó de Carlos Santana para darme cuenta de su habilidad, ¿está siendo modesta? Solo mire esa fluidez y la emoción que proyecta, de todos los entrevistados que han llegado, ninguno me había mostrado una foto así.
El problema es que eso solo fue suerte.
Ese día del partido debut de Carlos Santana en el Valencia FC contra el Barcelona, Siuling había preparado su cámara para tener más variedad en el material que presentaría para sus próximas entrevistas de trabajo. Una foto, es todo lo que pedía lograr, no obstante, para su mala suerte la única forma de sacar esa foto perfecta era entrando al estadio, ¿de que otra manera podría lograrlo?
"Azu, no sé cómo me harás pagarte este gran favor pero haré que valga la pena" — pensó mientras entraba al estadio con entrada VIP que había conseguido gracias a su amiga. De seguro pensaba que con una foto del nuevo integrante del equipo podría conseguir trabajo de una vez por todas y devolver el dinero de la entrada a su amiga.
Mientras jugaban, Siuling se sentía nerviosa, el movimiento de los jugadores era demasiado para sus ojos, no sabía cuando sería el momento indicado para tomar la foto ¿Mientras hacía un gol? ¿Un pase? ¿Alguna señal de festejo? Esto era más complicado de lo que pensaba.
"Ya faltan 20 minutos para que termine el partido y aún no he sacado alguna foto… ya… tranquila, podrás tomar una foto en ese tiem..." — Siuling salió de sus pensamientos al escuchar los gritos que se hacían cada vez más fuertes dentro del estadio.
"Am... No...eh..." — la chica paso balbuceando por un largo rato, moviendo la cabeza en negación, y sin darse cuenta, su dedo apretó el botón para sacar la foto.
Después de terminar el partido, sentía ganas de vomitar, se suponía que iba a sacar un montón de fotos para elegir y poder presentarlas. Pero en vez de eso, solo logró sacar 3 fotos.
"Pero no se ven tan mal ¿no?" — ya no sabía que pensar, entonces prefirió darse por vencida y dejarlas solo por si acaso entre el otro montón de fotos que tenía, con suerte la dejarían sacar al menos fotos para las columnas de opinión ciudadana. Pero al final las fotos si valieron la pena. Quién diría que gracias a ese jugador tendría tanta suerte.
Si es el Hijo del Dios del Fútbol por su puesto que tenía que hacer milagros.
Un par de horas más tarde—
—¡Azu, lo conseguí! — exclamó la pelinegra emocionada mientras hablaba desde su celular.
—¿Qué cosa?
—¡El trabajo!
—¿Cuál de los 18 a los que postulaste?
—El del diario "Valencia al día".
—¿Estás segura de trabajar en un diario? Esos lugares son de mucha presión constante ¿Y si esperas que te llamen de otro lugar? Quizás pueda conseguir que te contraten en el club del Real Madrid — comentó con cierta preocupación en su voz.
—Pensé que odiabas a la gente que se consigue trabajo a base de contactos.
—Si pero ellos son personas que se nota que solo les interesa el dinero. Tú no eres así y llevas mucho tiempo buscando trabajo.
—Aun así no puedo pedirte eso, ya me ayudaste mucho, además ya firme el contrato.
—Si es lo que quieres es tu decisión.
—Ya, cuando me vuelva millonaria te pagaré todo lo que me has dado.
—Tendré la cuenta lista entonces.
—Ah... N-No te lo tomes tan enserio. Voy a tardar al menos cuatro años en juntar todo.
—Si eso pensé. Hasta entonces me tendrás que compensar viniendo de visita al menos una vez, quiero salir ¿ya?
—¿No tienes otras amigas? ¿Y para qué quieres salir?
—¿Qué tiene de malo? ¿No quieres que te invite al McDonald's?
—Dame una cita más romántica, así no me conquistas — le respondió con indignación y burla en su voz.
—Pff bueno. Ya tengo que colgar, necesito terminar estos documentos que me dio el señor del Pasque. Después me cuentas cómo te va en tu trabajo, cuídate.
—Vale, tú también, recuerda no esforzarte tanto, tu estrés te enferma. Adiós — se despidió para terminar la llamada.
Desde ahora seré una adulta responsable.
La fotógrafa empezó a revisar las fotos que había mostrado en varias entrevistas.
Carlos Santana… ¿Qué tipo de persona será ahora?
Lo cierto es que el joven brasileño había cambiado. Desde el partido que tuvo contra Tsubasa cuando este último jugaba para el São Paulo C.F. en Brasil, mientras que Santana se encontraba en equipo del Flamengo.
En el partido, el brasileño había mostrado su lado como el Cyborg del Fútbol, pero cuando terminó parecía haber eliminado por completo esa personalidad fría y desinteresada. Aun que no muchos no habían notado esto o ni se molestaban en hacerlo, Siuling sí lo hizo. Le parecía algo extraño ese cambio tan repentino, como si Tsubasa lo hubiera echo ver todo lo que había perdido por jugar de esa forma. El equipo que lo seguiría y confiaría hasta el final en él, su amigo Leo que siempre lo estuvo apoyando cuando jugaban juntos y más importante, la diversión al jugar fútbol. Desde ese día algo cambió en él y su estilo de juego. Santana por fin parecía feliz de una forma auténtica. Y ahora, después de todos los problemas y penurias que tuvo que pasar, logró encontrar a su madre de sangre.
Aun podía recordar todas las noticias que hicieron al respecto, y en todas las fotos que se mostraban, podías ver a Santana más feliz que nunca. Eso la conmovió por completo. Ver que alguien que había tenido una vida tan dura, al fin podría tener la felicidad que merecía.
Espero de corazón que siga así.
Mientras pensaba en eso, llegando a una plaza, guardó sus fotos en su bolso para seguir su camino a casa, hasta que sintió un fuerte sonido que golpeó la pared de una de las casas que habían cerca. El sonido fue tal que incluso pegó un pequeño salto del susto. Al ver que un niño iba a buscar el balón, ella lo tomó para entregárselo.
—Oye, si quieres ser futbolista profesional deberías pensar no solo en patear tan fuerte al balón, también tienes que tener técnica y en especial buena puntería — señaló el arco que tenían marcado con unas rocas, el cual estaba totalmente lejos de la dirección de donde llegó el balón.
—¿Y eso qué? Las niñas no saben nada de fútbol — respondió el niño bruscamente.
—¿Perdón? Las mujeres también juegan fútbol. Si le dices eso a Marta Vieira Da Silva te metería 10 goles antes de que te des cuenta — dijo divertida por la actitud del niño.
—Ella tiene razón, en el fútbol no hay barreras, todos pueden jugar sin importar raza, edad o género— comentó un chico que se acercó al escuchar la discusión que tenían. Lo único que se podía apreciar de él era su tez morena. Llevaba unos lentes de sol oscuros que dificultaban visualizar su rostro por completo y una gorra que cubría su cabeza.
—¿Entonces? ¿Te parece si jugamos para que lo veas?
El niño dudó por un minuto, pero luego asintió aceptando la oferta del joven desconocido, como si se aferrara a sus ideas.
A pesar de la situación tan bizarra, la chica había querido jugar también, más que nada por la infantil competitividad que tenía. Entonces, Siuling optó por quitarse los tacones y dejarlos en el pasto, estando a pies descalzos para estar más cómoda.
—¡Guau! ¡la señorita se puso sería! — se mofó uno de los niños.
—¿Vas a jugar así?
—Acabo de salir de una entrevista de trabajo y ahora un desconocido me hace jugar un partido de fútbol con unos niños. ¿Qué esperabas? — respondió la chica con una sonrisa en su rostro, como si este día no fuese más raro.
—Je… de acuerdo.
Fue un partido de cuatro contra dos, el cual duró al menos unos 23 minutos. En ese tiempo, Siuling pasaba dando pases, mientras que su compañero hacía la mayor parte del trabajo. En un punto, ella logró llegar al arco del equipo contrario y metió un gol, celebrando frente a los niños, lo que le causó gracia a su compañero al ver la actitud infantil de la chica. Cuando el chico misterioso metió unos 7 goles los niños se rindieron.
— Es injusto… eres muy bueno — expresó uno de los niños triste por la abrumadora derrota.
— Como dije antes, el fútbol es para todos, solo les falta más práctica, no dejes de jugar por esto. Además, aún le debes una disculpa a la señorita de ahí.
El niño que aún parecía algo molesto, fue directo hacia Siuling que estaba sentada en el pasto, agotada por todo el ejercicio al que no estaba acostumbrada.
— Yo… lo siento señorita. Supongo que las mujeres si saben jugar después de todo — se disculpó el niño con una clara vergüenza en su rostro.
La fotógrafa al ver la tristeza del niño, puso su mano y le acaricio la cabeza.
— Acepto tus disculpas. Ahora ve a jugar con tus amigos para que sigas entrenando.
El niño asintió con una sonrisa y se fue, prometiéndose que seguiría jugando para llegar a un equipo profesional.
— Jugaste bastante bien — el joven de piel morena mientras le dio la mano para ayudarla a levantarse.
—Cuando era niña jugaba mucho con mi papá y en la escuela también ja, ja... pero tú eres muy bueno en esto. Como si fueras profesional… — al terminar de hablar, Siuling puso un tono de sospecha.
—Ah… bueno… supongo que si me paso mucho tiempo jugando ja, ja, ja... — soltó una risa nerviosa.
—Bueno, me divertí mucho hoy. Espero poder jugar otro partido así...quizás con el Hijo de Dios — miró con burla al joven.
—Para la próxima podrías ocultar un poco mejor tu uniforme y tener más cuidado con los lentes.
Al decir esto, el chico se fijo que se había quitado la chaqueta por el calor al terminar el partido, mostrando el uniforme auténtico del Valencia FC con el número 11. Además, sus lentes se habían caído en el campo.
—Mejor empieza a correr antes de que esos niños se den cuenta. No te preocupes, no diré nada. Solo jugué un partido con unos niños y un extraño — Lo miró comprensiva.
—Te lo agradezco.
El brasileño le agradeció honestamente y se fue antes de que otras personas se dieran cuenta de su presencia.
—¡Oiga, señorita! ¿A dónde fue el señor que estaba contigo? Se le quedaron sus lentes…
Espero que no se le dificulte llegar casa — pensó preocupada en cuanto tomó los lentes.
Al llegar finalmente a su departamento exhausta, la joven española tomó un largo baño. Después de un largo rato en la tina y secando su largo cabello liso, se cambió a un cómodo pijama para luego acostarse en su cama.
—...
Oh maldición...
—Me encontré con Carlos Santana — habló como si estuviese en shock por lo ocurrido — Quedé en el trabajo que quería. Y ahora me encontré al jugador de fútbol profesional. Carlos Santana.
Ja... jaja...Ja...
—¡Yiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!
La española dejó salir un grito agudo mientras se tapaba la boca con ambas manos, como si tratase de disminuir el ruido al saber que sus vecinos le reclamarán. Y efectivamente, alguien golpeó la pared que daba a una de sus vecinas, que era una señora de al menos 30 años.
—Lo siento...
La chica después de tantas fantasías y pensamientos respecto a su encuentro con el brasileño, terminó quedándose dormida, con esperanzas por ver cómo seguiría su vida con su nuevo trabajo.
O-O-O-O-O-O-O-O
Madrid, España
Viernes (Agosto, semana 3)
A mi también me costó llegar hasta aquí.
Eso era lo que siempre pensaba.
Como el sol estaba más intenso que nunca, decidió atar su corto cabello castaño para evitar tener más calor del que ya tenía por la ropa formal que usaba.
Es un club de fútbol tan famoso ¿Por qué no tienen un uniforme más fresco?- pensó para sí misma mientras llegaba a la entrada del establecimiento.
—Buen día, señorita Azu. Se ve más animada ¿le quitaron trabajo por hacer?. Dijo uno de los guardias que se encontraba en la entrada.
—Buen día, señor Carlos, ojalá pero estos papeles no se ordenan solos — Dijo la joven con una leve sonrisa.
Era evidente que estaba mejor que otros días, pero esas ojeras no se las quitaba nadie.
—Ya deje de ser tan formal, ya lleva dos años aquí, el "señor" nos aumenta edad je je je.
¿Dos años? ¿Tanto tiempo había pasado? La vida en Madrid si que era rápida. Pero eso no le molestaba en absoluto, de hecho ya se había acostumbrado a esta rutina diaria, así que seguiría con esto mientras durara.
—Buenos días señor Vicente, ya tengo listos los documentos que me dio.
—Ah, que rápida, no puedo esperar más de mi asistente, pero tómelo con calma porque así no podré tener más trabajo que pueda darle.
—No es nada, siempre tendré algo que hacer — respondió la joven con total confianza. El entrenador asintió con una carcajada y fueron al campo de entrenamiento.
La verdad es que hacer estos tipos de trabajos no le importaban mucho, de hecho la entretenía poder hacer algo más que estar observando los entrenamientos de los jugadores anotando todo lo que Vicente del Pasque le decía. Pero el terminar tan rápido estas tareas era simplemente porque se lo tomaba demasiado en serio como decía su amiga. Al fin y al cabo, siempre que empezaba con algo quería darle un fin lo más pronto posible, no porque fuese una molestia, sino porque realmente ella quería ver el resultado. Una satisfacción un tanto rara, pero comprensible cuando trabajas en algo que de verdad te gusta.
Unas horas después—
—Están progresando su juego en equipo. Los tiros de Robecaro son tan potentes como siempre.
—¿Eh? No señor… esos tiros libres son de Natureza.
—¿Huh? — el entrenador sorprendido por esta declaración, se fijó de nuevo en el brasileño, quien estaba entrenando con los demás.
—Muy impresionante Natureza, quizás Robecaro no sea mucho mejor que tú en los tiros libres.
—¡Gracias! — respondió alegremente.
Natureza había llegado hace poco al Real Madrid FC, y lo que es más, en poco tiempo entró al equipo de titular. Debía ser extremadamente bueno si llegó tan rápido a ser parte del equipo de los galácticos.
Hay personas increíbles ¿no?...
—Hey, Natureza, ¿tú vienes de una villa de montaña de Brasil, no? — preguntó Robecaro curioso.
—Exacto.
—Cuando era pequeño, todos los días tenía que correr 20 kilómetros a pie para ir desde mi villa a mi escuela. La fuerza de mis piernas es el fruto de ese entrenamiento.
Eso no es posible ¿verdad?
—Supongo que has tenido una experiencia similar.
—Sí, pero a fin de cuentas no estabas tan mal, estabas cerca de la ciudad.
—¿Eh?
—Mi villa a diferencia de la tuya estaba a 30 kilómetros de la ciudad.
—¡¿QUÉ?! — Todos exclamaron al unísono, si ya el relato de Robecaro era una hazaña, lo que había dicho Natureza era algo que lo sobrepasaba por mucho.
—Así que de chico… ¿estuviste corriendo más de 20 kilómetros?
—Sí.
Mientras lo demás jugadores seguían hablando sobre el duro entrenamiento que tuvieron los brasileños—
—Hoy son los tiros libres de Robecaro. Ayer copió perfectamente mi Matagi Feint — interrumpió Fago.
—Ya veo… este tipo es...
Un prodigio del fútbol, al igual que Tsubasa Ozora, él puede copiar técnicas de otros y hacerlas como si fueran suyas.
—Bien, dejaré que mires como hago mis tiros libres.
—¡De acuerdo!
Robecaro empezó a pisotear a su propio ritmo como siempre hacia antes de patear la pelota.
Pero entonces—
—Bien Robecaro, ¡Intentemos chutar juntos!
El tiro que hicieron Robecaro y Natureza juntos fue tan potente que destrozó por completo los maniquís que estaban al frente del arco y lo que es peor, es que piensa usar este tiro en el partido contra el Barcelona FC. De verdad era una bendición que Natureza fuera parte del equipo en vez de su enemigo.
—Vaya… ustedes dos si que dan miedo — Los demás se rieron por el comentario que hizo la joven asistente.
Después de eso, Natureza imitó el famoso tiro de Tsubasa, el Flying Drive Shoot. El objetivo de esto era que Callusias, el portero titular del equipo, logrará atrapar este tiro y así estar preparado para cuando lo hiciera Tsubasa.
—¡Aquí va!
El balón voló libremente en el cielo y luego rebotó antes de entrar al arco.
—Tsubasa... de verdad tiene un tiro impresionante — dijo Callusias perplejo ante semejante tiro.
—Sí, si tu eres considerado un genio veinteañero en la portería, también se puede considerar a Tsubasa un genio veinteañero en el medio campo.
Callusias se entusiasmó con esto, y empezó a entrenar junto a Natureza, respondiéndole que si tenía planes, era mejor que los cancelara porque no iban a dejar de entrenar hasta que él pudiese detener el tiro a la perfección.
Aún que quizás esto último se lo tomó muy en serio.
Más tarde—
—Um...oigan... ya tengo que empezar a cerrar por acá... ¿pueden continuar mañana?
El rostro de Natureza se iluminó al escuchar eso. El chico amaba el fútbol pero también quería volver a su casa. Por lo visto, Azu había notado su cansancio, así que pensó en ayudarlo para que tomase por fin un descanso de ese largo entrenamiento.
—Ah... es cierto. Guardaremos nuestras cosas y nos iremos —respondió Callusias satisfecho por haber logrado detener el tiro, para luego irse a guardar sus cosas en su bolso.
—Gracias por eso. De verdad pensé que no volvería a casa — Natureza dijo contento pero con un poco de cansancio en su voz.
—No… es nada, ustedes tampoco tienen que esforzarse tanto — respondió la chica con una leve sonrisa llena de empatía.
Si hubiera sido yo, ya habría empezado a tirarle el balón a la cara de Callu en vez de a la portería — Pensó riéndose internamente.
—Quizás para la próxima podrías dejarnos las llaves — el portero llegó con su bolso y el de Natureza para poder irse.
—Ni hablar, no quiero que el Real Madrid se convierta un centro de torturas — le respondió siguiéndole el juego.
—¡Ja, ja, ja! ¿De qué hablas? ¿Acaso me excedí?
—Cerramos a las siete, yo debí haberme ido a mi casa hace una hora, pero en cambio estoy echando dos personas para poder irme de una vez — aún con lo que dijo, no parecía haber ni un poco de molestia en su voz.
Al llegar a la salida, el español le preguntó a la chica si quería que la acompañaran hasta la parada de buses más cercana. La chica al entender que sin importar la respuesta él la acompañaría de todas formas por lo tarde que era, decidió aceptar.
Pero por alguna razón sentía que había algo fuera de lugar.
No era como si no le agradara Natureza, pero no estaba acostumbrada y no tenía tanta confianza como con Callusias u otros miembros del equipo.
Después de todo llegó aquí hace poco, y a diferencia de mi, él se adaptó rápido.
Al caminar un rato, llegaron a una a una parada de buses y Azu logró subirse a uno, no sin antes de despedirse de ambos.
—Parece que todavía no confía en ti...
—¿Huh?
— Todavía no se acostumbra a ti — Callusias volteó la cabeza para mirar a Natureza, quien estaba un poco confundido por sus palabras.
—¿En serio? ¿Por qué? Acaso dije algo que...
—No, tranquilo, también era así con todos cuando llegó, ella… hace bien su trabajo atendiendo clientes, pero por algún motivo cuando se trata de entablar confianza con alguien más cercano, se le hace algo difícil.
—Eso es raro. Si habla perfectamente con ustedes ¿por qué no puede hacer lo mismo conmigo?
—Ya te dije, también era así con nosotros, no se exactamente por qué pero debe haber un motivo para que actúe así. Pero no te preocupes, ya podrá confiar en ti.
—Lo dices como si fuera alguien tan terrible — Ambos se rieron y continuaron su camino.
Por la noche—
Al llegar a su casa. Azu se dio una larga ducha para luego irse a dormir.
Todavía no puedo... ¿por qué es tan difícil? Me esforcé tanto para poder solucionar este problema. Pero aún así...
Cuando iba a guardar sus tacones, notó que uno de ellos se había roto al tomarlo, viendo como colgaba el tacón desgastado.
—Conche...
O-O-O-O-O-O-O-O
Lunes (Agosto, semana 3)
—Disfrutaré tanto de esta hamburguesa.
Era la hora de descanso de la chilena. Así que había ido a sentarse no muy lejos del campo de entrenamiento para poder tener un poco de aire fresco.
Después de que uno de sus tacones se rompiera, prefirió pegarlos con un pegamento especial en vez de gastar en unos nuevos.
Es más barato así.
Fue lo que pensó en el momento en que arregló sus zapatos.
Y justo cuando iba a empezar a comer—
—Ah, ¡Hola! Con que aquí te escondes.
Esa voz... No… no ahora que quiero almorzar...
Normalmente ella se molestaría y simplemente no le prestaría atención a alguien que interrumpiera su almuerzo. Sin embargo, no quería que Natureza pensara mal de ella, en especial porque ya parecía haberse percatado de su incomodidad social ese viernes que salieron tarde del establecimiento.
—Hola, ¿no vas con los otros a comer?
—Nop, además el capitán parece seguir algo molesto conmigo por mi juego en equipo jajaja... — comentó riéndose al respecto.
—Entonces... ¿te escapaste para no tener que aguantar sus regaños en el almuerzo...?
—Se podría decir que sí.
Es como un niño...
Aunque no era de extrañar que Blueno se comportarse así con el chico. El solo quería que el equipo jugará lo mejor posible y evitar cualquier conflicto que arruinara su estilo de juego.
Pero luego, el silencio había vuelto por un largo rato, y esto había puesto aún más nerviosa a la chica. Sólo quería almorzar tranquila como siempre, sin embargo, este jugador del Real Madrid se le apareció de la nada y ya no sabía que otra cosa decir.
—Eem... ¿no vas a entrenar o algo?
—¿?
—¿No tienes algo más que hacer que estar acá?
—...
Ay... no... ese silencio es aún peor.
—Yo... ¿te molesto tanto?
Ay no...
Si se había percatado, realmente no tenía por qué sorprenderse después de como actuaba siempre con él.
—N-no... no es así. Es solo... que... — tomó una pausa para pensar bien lo que iba a decir — Todavía no me acostumbro a que estés aquí. No es que no me agrades ni nada pero… simplemente soy así cuando conozco gente.
Natureza se quedó en silencio por un rato, poniendo a Azu más nerviosa al no saber como se había tomado sus palabras. ¿Qué pasará por su cabeza? Quizás no debí haber dicho eso ¿Soné muy grosera o algo?. Todos esos pensamientos se sumergían en la chilena que ya no sabía que más hacer.
Justo cuando pensó que su corazón se iba a salir del pánico, Natureza habló:
—Tu también me agradas — Terminó diciendo con una sonrisa sin rencor alguno.
—¿Ah?
¡¿Pero que?! ¡¿Cómo puedes ser tan amable?! ¡¿No te molesta que sea así de cortante contigo?! ¡Eso si que es raro!
Los pensamientos de Azu se hacían cada vez más evidentes en su rostro. Hasta para ella, si alguien la tratara de esa misma forma, lo tenso de la situación la haría querer irse lo más lejos posible. Incluso había sido muy difícil poder entablar una amistad con los jugadores del club por la misma razón.
—¿Tú… de verdad piensas eso?
—Sip.
La castaña miró a muchas direcciones en busca de algunos jugadores escondidos, solo para no encontrar a nadie y comprender lo sincero que estaba siendo el brasileño con ella.
—¿No te parezco rara?
—Ummm…
—Con eso basta.
—Perdón.
—No importa.
De algún modo, la joven chilena se había empezado a sentir un poco más cómoda que antes. Quizás todavía le resultaba difícil estar cerca de él y conversar normalmente, pero este era un gran paso.
Brrrrrrrrrrrrrr-
Natureza tocó su estómago con ambas manos.
—Ah…
—Ten. Debiste haber traído algo — dijo indiferente la castaña, entregándole la mitad de la hamburguesa.
—Gracias. Por cierto…
—Dime.
—¿De verdad te llamas Azu? El otro día el capitán Blueno te llamó de otra forma ¿no?
—…Ah... No. Me dicen así porque no me gusta mi nombre real.
—¿Y cuál es?
—...
Era como si toda esa comodidad que se había generado se hubiese desechado en minutos. Y claro, él notó eso, lo que puso peor la situación.
—Ah, lo siento, quizás no debí...
—Es Lazuli. No tengo ojos azules ni nada, pero mi mamá quiso ponerme ese nombre — terminó diciendo con algo de vergüenza en su voz.
—Es un lindo nombre — respondió alegremente.
...
— Gracias.
O-O-O-O-O-O-O-O
Unas horas después-
—¿231 mensajes?
Normalmente esos mensajes podrían ser repartidos entre un grupo de familia, sus padres, hermanos y algunos amigos cercanos. Pero que vinieran de una sola persona ya era demasiado, pero tratándose de Siuling podía ser considerado "normal"
—¿Aló?
—¿Te acordaste que tienes un celular para comunicarte? Un día de estos te puede pasar algo y preocuparas a todos.
—Se me descargó. Estoy trabajando como nunca. ¿Qué tiene de malo dejar el celular por un día?
—Que quizás puedas estar muriendo y nadie lo sabrá. Y no fue un día, fueron 3 días.
—No seas tan exagerada… ¿y por qué tantos mensajes? ¿Pasó algo en tu trabajo?
—No, por el momento está todo bien, pero tengo que sacar más fotos de lo que estoy acostumbrada. Parece que quieren superar a la competencia por mucho. De todos modos no quería hablarte de eso, el jueves cuando tuve el día de la entrevista me encontré al milagro que me dio el trabajo.
—No entiendo.
—¡A Carlos Santana!
—¡¿En serio?! Tienes bastante suerte últimamente.
—Si ¿verda...
—Así que prepárate para una gran racha de mala suerte.
—¿Ah? ¿De qué hablas? ¿Me quieres maldecir o algo?
—Solo digo que ya gastaste tu buena suerte, tiene que haber algo de equilibrio ahora ¿no? Quizás te empiecen a entregar más proyectos, cosas que no tenías planeadas, alguna foto se te quemará que se yo…
—Y-ya, n-no me asustas, deja de tratar de alimentar mi ansiedad.
La negatividad de su amiga ya le estaba provocando náuseas, el tratar de no imaginar posibles escenarios de despidos, regaños por parte de su nuevo jefe, proyectos rechazados era imposible.
—Oye, apenas entré a trabajar después de tanto tiempo, ¿no puedes decirme algo más… positivo? – Siuling empezó a sollozar — T-tú… ni siquiera me has dicho algo como "Felicitaciones Siu" "Espero que te vaya bien", ¡siempre es así! — exclamó molesta.
—...
—¿Te vas a quedar callada?
—Suspiro—
—Haz lo que quieras. Siempre haces lo mismo, tal vez por eso no tienes más amigas.
—N-no Siu espera-
Lo siento.
Para cuando quiso decir esas palabras, la española había colgado.
Puede ser que la mala suerte se invirtió para ella.
O-O-O-O-O-O-O-O
Valencia, España
Una semana después…
Lunes (Agosto, semana 4)
En el campo de entrenamiento del Valencia CF, Carlos Santana se encontraba haciendo calentamiento junto al resto del equipo. Aun que su rival Tsubasa Ozora no estuvo para ese partido, si lo estuvo Rivaul, quien era considerado el mejor jugador de fútbol en el mundo.
—Que mal que no pudimos jugar contra ese Tsubasa Ozora.
—Con todo lo bueno que decían sobre él.
Los jugadores del Valencia tiraban comentarios irónicos sobre su próximo encuentro. Pero Santana no quiso tomarle importancia, ya tenía claro sus opiniones respecto al japonés, después de todo para él fue igual. Al haber subestimado a Tsubasa y sus ideales, el japonés en vez de responderle con rencor e ira, le hizo ver la diversión de jugar fútbol. Leo, pudo tener paz al poder recobrar a su amigo de la infancia otra vez.
Sin embargo, ahora era distinto, Luciano Leo se había ido a Japón para jugar para el Kashima Antlers junto a Pepe, uno de sus compañeros de la Selección de Brasil. Por lo visto, su objetivo era obtener datos de las técnicas Japonesas y así Brasil se vengaría cuando los enfrentara.
Me pregunto como le irá allá.
—¡Oye Santana! Deja de estar en las nubes, ¡hay que seguir entrenando!
—¡Ahora voy!
La secuencia de entrenamiento era más dura de como lo era en Brasil. El fútbol europeo no quería quedarse atrás después de todo.
Aun que tampoco es una tortura como el entrenamiento de Bara. Si es que se le podía considerar entrenamiento.
Pasaban las horas y el agotador entrenamiento terminó. Los miembros del equipo estaban exhaustos y empezaron a guardar sus cosas para irse a casa.
—¿Pasa algo Santana? ¿Acaso estas nervioso por el próximo partido? – preguntó Aimor.
—No. Al contrario, estoy ansioso después de haber enfrentado al verdadero número de 10 de Brasil.
—Rivaul no es como ese rival tuyo. Tendremos que dar todo en el próximo partido para ganarle al Barcelona — comentó en un tono serio — Por cierto, pensábamos en ir al Fox Congo más tarde ¿te unes?
—Ja, ja... no gracias. No me gustan mucho ese tipo de lugares.
Y por cierto aún no tengo la mayoría de edad para beber...
—Bueno tú te lo pierdes. Tómalo con calma ¿sí?
Después de que el argentino se fuera, Santana decidió irse por la misma ruta que tomaba para volver a su departamento. Ahora trataba de pasar lo más desapercibido posible, ya que el día que perdió sus lentes, tuvo que buscar otras formas de tapar su rostro sin que pareciese sospechoso para la policía.
Por otro lado, ahora su madre lo esperaba. Desde que empezó a vivir con ella, se esforzaba por darle todo lo que no pudo entregarle antes a su hijo. Le cocinaba platillos brasileños exquisitos como también le daba todo su apoyo y amor incondicional como madre. Santana sentía que por fin la vida le estaba entregando buena fortuna.
Sumido en sus pensamientos, una voz femenina se iba a acercando cada vez más.
—¡Oye! ¡Espera un poco! ¡Hay algo que tengo que devolverte!
Cuando Santana dio la vuelta para ver quién lo llamaba, lo primero que vio fue la gran cámara que colgaba de la chica.
¿Una reportera?
—Lo siento mucho pero no tengo tiempo para...
—¿Recuperar tus lentes?
—¿Huh?
Acaso es...
—¿Tú eres la chica del otro día en la plaza?
—Uff ¿Te acuerdas de mi? ¡Ah! P-pero a lo que venía era a devolverte tus lentes, se te cayeron mientras jugabas y bueno...
—¿Te molestaste en venir hasta acá solo para eso?
—No es ninguna molestia — respondió la española entregándole los lentes de sol —
—Pues gracias. ¿Eres reportera?
—¡Ja! No. Soy fotógrafa del periódico "Valencia al día", así que me verás en el próximo partido del Valencia — comentó con orgullo — Ah pero… quizás podrías… reservarnos una entrevista para nosotros — comentó mientras le guiñaba el ojo en complicidad.
El brasileño dejó salir una pequeña risa. Encontraba algo peculiar la actitud que estaba tomando la fotógrafa respecto a su trabajo.
—¿Ni siquiera es el día del partido y ya quieres una entrevista? Tampoco sé tu nombre para saber con quién tendré que hablar.
—Es cierto, perdón… Me llamo Siuling Durán, es un gusto — respondió mientras extendía un poco nerviosa su mano con su tarjeta de presentación.
—¿Siuling? No tienes rasgos asiáticos— preguntó curioso mientras recibía la tarjeta.
—No, jaja... Pero tengo descendencia por parte de mi abuelo y mi papá que son chinos. Y como a mis padres han viajado a muchos países asiáticos, me pusieron ese nombre.
—Ya veo... Entonces esperaré verte en el partido.
—¡S-sí!
—...¿Pasó algo? El otro día te veías un poco más animada que esto.
—Ah, si estoy bien... solo... tuve un problema con alguien cercana, es todo. ¿Tanto se nota?
—Tienes los ojos algo hinchados.
—¡¿Qué?! Oh maldición... — la española por mera reacción se frotó los ojos.
—No creo que haya sido cualquier problema si estuviste llorando.
—Seré más cuidadosa... no puedo verme así en el trabajo...
—Oye, no seas tan estricta contigo misma. Tienes que liberar tu estrés en algún momento.
—Sí... p-pero no ahora. No mientras tengo que sacar fotos para el periódico. Ahora entiendo porque la gente me miraba raro… soy tan tonta…
—...
Santana empezó a incomodarse un poco. No era muy bueno en este tipo de situaciones. O por lo menos no con una chica. Así que revisó en sus bolsillos en busca de algo y cuando lo encontró extendió su mano hacia la fotógrafa que estaba al borde de las lágrimas.
—Ten esto.
—¿Ah?
—Es un cupón de descuento de un café que está por acá cerca. Nos dan este tipo de cosas a menudo. Podrías... ir con una amiga o alguien más.
—La verdad es que no tengo a nadie con ir... me peleé con mi amiga... y ella vive en Madrid.
—Ah...
La situación se había puesto peor de lo que ya estaba.
—De todas formas gracias, no debí contarte mis problemas personales cuando apenas me conoces...
—Entonces podríamos ir juntos.
—¿Eh?
—Digo... quizás no como amigos pero…
—De acuerdo no pongas más raras las cosas. De verdad te lo agradezco, pero no quiero que sientas lástima por mi y tampoco que te fuerces a hacer esto.
—Ah... bien. Entonces te veré en el partido.
—Sí... yo... ya me voy, solo quería devolverte eso... Espero que logreís ganar. ¡Adiós! — exclamó para luego irse lo más pronto posible de ese ambiente raro.
—Gracias… — respondió extrañado mientras veía como la española se alejaba.
Al menos no tendré que verla hasta el partido que viene…
NOTAS:
* Este es el primer fic que hago en mi vida, así que espero no cometer muchos errores. Las críticas son bienvenidas.
* Quise hacer esta historia más que nada porque no hay muchos fics de Santana y mucho menos de Natureza. Denle amor a otros personajes por favor.
* Lazuli Araya y Siuling Durán pertenecen a Brixston.
* El nombre de Siuling se basa principalmente en gente que tienen nombres de países extranjeros aun si no tienen ninguna conexión con ellos (como lo fue el boom de nombres turcos, donde muchos nombraban a sus hijas como Sherezade incluso).
* En el caso de Lazuli, quise darle un nombre lo más irónico posible. (al final lo terminé actualizando)
* Marta Vieira da Silva es una futbolista brasileña que juega como delantera en el Orlando Pride de la National Women's Soccer League.
* En esta historia los personajes mantendrán su edad que tienen de acuerdo al manga, Natureza tiene 19 años (lo cual se menciona en Road to 2002) y Carlos Santana 20 años tengo entendido. Corríjanme si estoy equivocada.
N/A:
* La historia está actualizada, edité solo unos pequeños detalles, algunas cosas con las que no me sentía satisfecha y otras solo por si acaso. Disculpen las molestias u-u
