Y aquí estamos de vuelta, presentandoles: "La sirenita".
Este es un fanfic que estuve preparando desde hace bastante por lo que puede que pasen mas cosas que en la película (esa es la idea, al menos).
Siendo conscientes que esa ha sido toda la información por el momento… ¡A DARLE!
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Capítulo 1: "Una historia olvidada"
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Existían muchas historias sobre el mundo de la superficie, algunas maravillosas y otras no tanto. Pero todas señalaban lo mismo: la naturaleza violenta de los humanos.
"Aquí en el mar no existe la injusticia", le decían, y ella creía en sus palabras. Sin embargo, cuanto mas escuchaba sobre el mundo de los humanos y las cosas que ellos creaban, mas curiosidad sentía por ver ese mundo.
Se sabe que cuando una sirena cumple los 15 años se le permite subir a la superficie mas nunca acercarse a los humanos. Siendo la menor de siete hermanas, Athena se sentía cada vez mas ansiosa por conocer que era lo que había mas alla del agua, y las palabras de sus hermanas le daban a entender que era algo maravilloso, al menos para ella.
Tenía 10 años cuando su hermana Andrina le contó lo que era un barco: una gran estructura, muy pesada que flotaba sobre el agua y transportaba personas. ¿Cómo era posible que algo tan grande como una casa pudiera flotar sobre el agua?
Aquata por su parte, le había contado sobre las estrellas: miles de luces que adornaban el cielo por las noches, mas brillantes que las perlas y que a veces formaban figuras impresionantes.
En fin, muchas cosas le llamaron la atención a la pequeña Athena: las aves, la sensación del aire, el viento, los fuegos artificiales, todo, quería conocerlo todo sobre el mundo de la superficie.
Pasaron los años, y las ansias de conocimiento crecían junto a la joven sirena. Había preguntado tantas cosas a sus hermanas que llegó a ser molesta en algunas ocasiones.
Hasta que un día, Athena dormía plácidamente en su cama, los rayos de sol se filtraban por su ventana y el cálido abrazo del agua la rodeaba en esa hermosa mañana. Soñaba con la superficie, cantaba fuera del agua, volaba junto a las estrellas, algunas de estas comenzaron a transformarse en bellas figuras multicolor que adornaban el cielo azul. Todo era hermoso hasta que una de las estrellas explotó con un grito de:
—¡DESPIERTA ATHENA!
La sirena de cabellos púrpuras se asustó por el llamado de sus hermanas al unísono, llegando a tocar el techo por el sobresalto.
—¿¡Qué… qué pasa!? — preguntó entre asustada y molesta, pues la habían sacado de su sueño.
Las hermanas voltearon a verse entre ellas con sonrisas en sus rostros.
—¡Felíz cumpleaños! — dijeron todas mientras le presentaban cada una sus regalos.
Entonces, Athena se acordó: hoy era su cumpleaños número quince, ¡hoy iría a la superficie! Sus labios formaron entonces una sonrisa enorme y comenzó a gritar de emoción junto a sus hermanas.
Abrió los distintos regalos que consistían en peines, conchas y algún que otro accesorio para el cabello. La mas joven agradeció los presentes.
—Bueno, apurémonos chicas, padre nos espera. Arréglense. — dijo Ariadna, la mayor de todas haciendo que el resto se dirigiera a prepararse para ir con su padre, el rey Tritón. Cuando terminaron de arreglarse, llamó la atención de Athena —¿Nerviosa hermanita?
—Mas bien emocionada. — y era verdad, había esperado casi cinco años por la llegada de ese día, y al fin había llegado.
En orden y hablando entre ellas, las siete hermanas se dirigieron al salón del trono donde su padre las esperaba. Un caballito de mar las anunció antes de que entraran al lugar.
—Alteza, sus hijas han llegado.
Las siete sirenas se presentaron ante su padre.
—Buenos días padre.
—Buenos días hijas mías. Me enteré que hoy es un día muy especial para una de ustedes, ¿Quién será? — preguntó de forma algo juguetona, recibiendo como respuesta una mirada dirigida hacia la menor de sus hijas —Ah, Athena, ven aquí.
La joven sirena se acercó conteniendo la alegría.
—Buenos días padre.
—Buen día hija. Felíz cumpleaños. — y ambos se abrazaron —Tengo un regalo para ti. — se separaron, y Athena lo miraba emocionada —Como bien sabes, cuando una sirena cumple los 15 años se le permite subir a la superficie para dislumbrar el mundo de arriba. Pues bien, hoy tu sueño se vuelve realidad. — todas estaban emocionadas y orgullosas por su hermanita, pero Athena casi no cabía de la alegría —Hoy, cuando las luces de la torre marquen el arribo de la luna, podrás salir fuera del agua por primera vez en tu vida.
Nuevamente, la mas joven de las princesas abrazó a su padre.
—Gracias padre, significa mucho para mi.
Inmediatamente, sus hermanas la acompañaron en el abrazo.
—Bueno, para celebrar este acontecimiento prepararemos un banquete.
Ante ese anuncio, las hermanas gritaron de emoción, esas fiestas eran las mejores de todas.
Habían pasado muchas cosas para Athena, ese día: una de sus hermanas bailó con el chico del que les había hablado anteriormente, otra se refugió detrás de la comida queriendo acabarse todos los bocadillos dulces, uno de los músicos desafinó por un momento y casi todos lo notaron, ectétera. Aún así, esos acontecimientos mínimos solo alargaban la hora tan ansiada por la pelipúrpura.
Finalmente, las luces a su alrededor comenzaban a cambiar de un fuerte anaranjado a un suave y platinado azul brillante, ya casi era la hora de partir.
Todos se reunieron al límite del palacio para despedir a las quinceañeras; junto a Athena, otras tres sirenas irían por primera vez a la superficie, no se veían tan animadas en comparación a ella, pero eso no le importaba realmente.
Cuando el último cristal abandonó su color atardecer, una flauta comenzó a entonar una melodía que indicaba la partida de las sirenas hacia el mundo de arriba.
—(Finalmente…)—pensaba Athena —(Finalmente conoceré las maravillas de las que me han hablado mis hermanas.)
Las cuatro sirenas nadaban en dirección hacia arriba, les estaba tomando mas tiempo del que pensaron. Algo apurada (y con la emoción impulsándola), Athena comenzó a nadar con mas velocidad, dejando atrás a sus compañeras.
—¡Alteza, espérenos! — intentaron detenerla, pero no la alcanzaron.
La joven sirena no las escuchó, continuó nadando y nadando a gran velocidad. Cada metro que subía se sentía mas ligera, podía ver con mas claridad el brillo de la luna. De pronto, sintió una corriente fría, extraña para ella pero nueva a la vez; el sonido del agua salpicando a su alrededor fue hermoso y la sensación de caída de regreso al mar, sentir la gravedad sería algo que no olvidaría. Nuevamente se vió sumergida bajo el agua, entonces cayó en cuenta que había llegado a la superficie. Un poco mas calmada sacó la cabeza al aire… la vista era maravillosa: veía el mar desde un punto de vista diferente, dislumbraba las estrellas adornando lo que ahora veía que era el cielo, sentía el frío del viento golpeando su rostro y el sonido de las olas tomaban lugar en sus oídos.
—(Es hermoso.) — pensó sin dudarlo.
En eso, llegaron las otras sirenas.
—Alteza, no vuelva a hacer eso de nue…— la que hablaba se quedó sin palabras al compartir la visión del paisaje con las demás, era nuevo, era sorprendente… era misterioso —Vaya, así que esta es la superficie.
—Así parece. — dijo otra.
Se dispusieron a explorar un poco mas. Bajo el agua habían arrecifes de coral que nunca habían imaginado ver, enormes variedades de peces y demas criaturas marinas, pero Athena solo le prestaba atención a una cosa: un arrecife ubicado sobre el agua, a varios kilómetros de allí.
—Princesa, ¿Qué le ocurre? — preguntó una de las sirenas.
—Tengo curiosidad por saber qué es ese lugar. — dijo señalando al arrecife a la distancia.
—No creo que sea conveniente, mi madre me contó que ese lugar pertenece a los humanos.
—¿Humanos?
—Así es, creo que hemos visto suficiente, deberíamos volver. — recomendó la sirena luego de ver el cristal que llevaba, si bien aún no era tan tarde, era mejor volver antes que arriesgarse a ser vistas por los humanos.
Athena estaba por seguirlas de nuevo hacia el reino, pero la curiosidad pudo mas y se dispuso a nadar hacia donde se encontraba aquél arrecife. Por suerte para ella, ninguna de sus compañeras se percató de su ausencia.
No tenía idea de cuanto se había demorado en llegar, pero sabía que bastante, por suerte se hacía una idea de hacia donde debía nadar para volver a su hogar, pero ahora aprovecharía para explorar un poco mas.
El lugar le resultó fascinante: rocas que le servían de soporte, la sensación de tocar algo seco era increible, la superficie del coral era sorprendentemente plana y, por lo que podía deducir, blanca. Un poco mas lejos de donde se encontraba había una una pared bastante alta y extensa.
—(Alguna muralla.) —pensó sin darle mucha importancia.
De pronto, un sonido extraño llamó su atención, volteó su mirada hacia el origen de ese sonido incesante que parecía acercarse mas. Y entonces lo vió: un humano… un verdadero humano se desplazaba frente a ella sin dirección aparente y dislumbrando las estrellas. Cabello castaño corto, piel moderadamente blanca y con unas extrañas vestiduras. En una de sus manos llevaba un instrumento que alcanzó a reconocer como algo parecido a una flauta, instrumento que, sin previo aviso, comenzó a tocar. La melodía que desprendía dicho pedazo de madera era bellísima, a Athena le sorprendía que un humano pudiera tocar una música tan bella como esa. De repente, la música paró.
—¿Quién anda ahí? — preguntó el chico volteando a ver hacia varios lados, hasta que la vió, cosa que sobresaltó a la joven sirena —¿Eres tu la que estaba cantando?
—¿Cantando? — preguntó ella, mas para si misma que por otro motivo, ¿realmente fue tan descuidada como para dejarse llevar por la música y cantar? Instintivamente se escondió tras las rocas buscando una forma de alejarse deallí.
—No, espera. — el chico corrió hacia ella queriendo impedir que se fuera —No quise asustarte.
Sin saber el motivo, Athena se detuvo y volteó a verlo: allí estaba él, viéndola en todo su esplendor (o casi, la cola estaba bajo el agua) y completamente embelesado, nunca había visto una chica tan hermosa como ella.
—Hola. — dijo ella luego de unos segundos de silencio.
—Hola…— respondió el chico —¿Cómo te llamas?
—Athena.
Su nombre salió con un ligero tono de duda, no porque no confiara en el joven, el problema era su temor por ser descubierta como sirena.
—Me llamo Kensou, mucho gusto. — extendió su mano para saludar, pero la joven sirena no entendía ese gesto (además, estaba un poquito lejos de él) — ¿Qué pasa?
—¿Qué es eso?
—¿Nunca te habían estrechado la mano? — la chica negó con la cabeza —Vamos, acércate que yo te enseño.
—No puedo.
—¿Por qué? — preguntó con curiosidad.
—Bueno…— y le mostró su cola —Aunque quisiera, no puedo nadar fuera del agua.
Ante esa revelación, Kensou retrocedió un paso debido a la sorpresa; no creía en cuentos de hadas y esa cola no se veía para nada falsa, pero tenía una sirena real justo frente a él. Sin saber que hacer, el chico intentó analizar lo que estaba viendo —Eres… eres una sirena.
—Si.— dijo como si fuera obvio —¿Te incomoda?
—No, solo… es algo nuevo para mi.
Entonces, Athena vió que el cristal que llevaba emitía un brillo plateado mas intenso que antes, ya era tarde.
—Ay no, debo irme. — dijo con algo de apuro.
—Espera…— la detuvo antes de que se sumergiera al agua —Te… ¿te puedo volver a ver?
Athena dudó un poco, quería volver a la superficie pero no sabía si podía confiar en él, aunque no la había tratado mal como le habían dicho que los humanos la tratarían, y de seguro sabía mas cosas de la superficie que le llamaban la atención.
—Mañana, a la misma hora y en este mismo lugar. — dijo provocando una sonrisa en Kensou.
—Mañana a la noche entonces.
Y con esas palabras, Athena se sumergió al agua y comenzó a nadar rápidamente hacia su hogar.
—(Mañana a la noche… te veré mañana a la noche.)
Kensou por su parte, aún no podía creer lo que había pasado.
—(Conocí a una sirena… y la volveré a ver mañana.)
Cuando Athena volvió se ganó una ligera reprimenda por parte de su padre, era entendible pues había vuelto mas tarde que las demás. La joven le dijo que se distrajo con un cardúmen de peces bastante interesante y perdió la noción del tiempo. El rey Tritón lo entendió completamente y entonces regresaron al palacio.
A partir de entonces, Athena saldría todas las noches, a escondidas de su familia hacia el arrecife donde se encontraría con Kensou, lugar que él le diría que se llamaba "playa". Aprendería cosas nuevas gracias a él: las grandes estructuras flotantes se llamaban barcos y algunos tenían distintas funciones como transportar gente, objetos y otras cosas. Tambien le mostró un objeto bastante interesante que el llamó "cámara" y de ahí sacó unos papeles con lugares encerrados en ellos, "fotografías" les decía, y esos eran lugares de la ciudad donde vivía.
Las visitas a la superficie se volvieron mas frecuentes con el pasar de los meses, y para evitar problemas, decidieron cambiar el horario nocturno al del mediodía.
No lo sabía, pero Athena comenzaba a sentirse distinta cuando hablaba con Kensou, mas libre, mas cómoda, y al parecer cantaba mejor que nunca estando a su lado.
Todo era perfecto, su vida era maravillosa así como estaba… hasta que un día, él no llegó. Lo esperó por mucho rato pero no aparecía por ningún lado. Resignada decidió volver a su hogar con la esperanza de volverlo a ver al día siguiente.
—(Habrá tenido algún compromiso.) — pensó queriendo creer que no la había olvidado.
Por desgracia, tampoco apareció cuando regresó a esperarlo. Tampoco el día siguiente, ni el siguiente, ni el siguiente. Algo no iba bien.
Cerca de ahí, alcanzó a ver unas gaviotas. Confiando en que la ayudarían se acercó a ellas y les pidió que le hicieran un favor. Por suerte para ella, solo una se ofreció a ayudarla.
La tarea era simple: investigar sobre un tal Sie Kensou y averiguar que le había pasado. La gaviota emprendió vuelo prometiéndole que le daría la información en un par de días.
Durante ese tiempo, Athena se veía algo distante de su familia, cosa que los preocupó ligeramente.
Pasaron cinco días y no tenía noticias sobre Kensou. Cuando un día, cuando había salido a la superficie por mera costumbre que ya tenía, la gaviota apareció.
—¡Athena! — la llamó el ave.
—¡Scuttle! — la sirena se acercó a él, esperando que le pudiera decir algo respecto a Kensou —Me alegra verte, ¿descubriste algo?
—Bueno…— el vertebrado volador comenzó a dudar si debía decirle lo que sabía, pero siendo conciente que era lo mejor, decidió decírselo —… desgraciadamente… no creo que puedas volver a verlo nunca.
Eso la tomó por sorpresa.
—¿Qué?, ¿Por qué?
—Bueno… unos pelícanos muy confiables me dijeron que ése tal Kensou había sufrido un accidente y que, al parecer había perdido sus recuerdos. Por lo que… ya no te recuerda, lo siento.
Esas palabras le llegaron como una corriente fría en su corazón.
—Gracias. — dijo con un tono evidentemente triste. Volvió a sumergirse con intención de regresar a su hogar.
Si se hubiese quedado en la superficie habría notado que de sus ojos salían lágrimas, ¿y cómo no llorar? Había perdido a su amigo, o mejor dicho, él la había perdido a ella. De repente, un extraño brillo surgió de unas rocas cerca de ahí. Curiosa, se acercó para averiguar de que se trataba. Era un objeto circular plateado con un fondo blanco, con números y un par de agujas en su interior.
—(Un reloj.) — dijo al recordar que Kensou se lo había enseñado una vez. Decidida a recordarlo, optó por llevarlo consigo y guardarlo en un lugar seguro. Aprendería a superar ese acontecimiento y seguir con su vida, coleccionando objetos de la superficie y aprendiendo como podía del mundo que tanto admiraba.
A partir de ese momento, su historia con Kensou, sería una historia olvidada.
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Fin del capítulo 1.
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Y aquí está el nuevo fanfic.
Perdón si se siente un poco raro pero no tuve mucho tiempo para escribir (por ponerte un límite de tiempo) Cállate Baiko, yo sé lo que hago.
En fin, he aquí las diferencias con la película:
Nombres de algunos personajes.
La época y el lugar donde se desarrolla la historia.
Kensou no es un príncipe, es un pescador.
Como ya vieron, Athena y Kensou ya se conocían antes de los eventos principales de la película.
Úrsula es la villana, pero no es la verdadera bruja del mar, solo su aprendiz.
El encantamiento de las piernas será algo diferente.
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Evidentemente, el próximo fic será el de "La bella y la bestia", por lo que el siguiente grupo de adaptaciones se revelará ahí.
Eso ha sido todo, trataré de terminar lo mas pronto posible este fic y comenzar con el siguiente, estoy con muchas ganas de escribir ultimamente.
Chau.
