Vergüenza


Estúpida ella, estúpido él, estúpida menstruación. Neji tiene que hacer un favor poco convencional: comprarle toallas sanitarias a su novia.


Estaban en el centro comercial. Neji no era muy asiduo a ese tipo de lugares, pero Sakura le había insistido a que la acompañara a buscar "el regalo perfecto", para el cumpleaños de su mejor amiga, Ino.

Aunque tenía unas ganas enormes de no acompañarla, acabo diciéndole que si, ya que recordó que pronto ambos retornarían a sus estudios universitarios, ella a cuarto año de medicina y él a su último año derecho, y no tendrían tantos momentos juntos debido a sus responsabilidades.

Estaban en el centro comercial cuando, sin previo aviso, Sakura apretó su mano con fuerza, llamando su atención. Dirigiendo su mirada a ella, se dio cuenta que su novia se había quedado petrificada, más pálida de lo normal. De un momento a otro, soltó su mano y salió disparada en la dirección opuesta a la que estaban caminando.

-¿Sakura? – dijo Neji, tratando de saber qué pasaba exactamente. Sin embargo, la joven pareció no escucharle, porque estaba corriendo como si su vida dependiera de ello. A Neji no le quedó más remedio que seguir el camino que había recorrido su novia, que iba directamente hacia el baño de mujeres.

Al estar frente al baño, el joven sintió que su celular vibró en la bolsa de su pantalón, indicándole que había recibido un mensaje. Con gesto ausente, sacó del bolsillo el aparato y se dispuso a leer el dichoso mensaje, tal vez era uno de Sakura explicando la situación. Desbloqueó su celular y sonrió al darse cuenta que, efectivamente, era un mensaje de ella. Lo abrió de inmediato.

Sakura: Neji, me ha ocurrido algo terrible. Mi periodo se adelantó y no tengo nada conmigo para ponerme. ¿Podrías ir al súper a comprarme unas toallas sanitarias? Te lo compensaré. Por favor.

Neji sintió cómo un pequeño tic aparecía en su ceja izquierda. ¿Cómo no podía llevar ese tipo de cosa con ella sabiendo que se acercaban esos días? Odiaba que Sakura fuera tan imprudente, nada comparada con él en ese sentido. Y en muchos otros, pensó.

Aún no podía entender cómo llevaban tres años de relación siendo tan opuestos...

Suspiró. ¿Por qué esas cosas le pasaban a él?

Resignado, se dirigió al supermercado.

Un poco desorientado, ya que nunca se paseaba por ese lado del súper, llegó al pasillo donde estaban las famosas toallas. Había demasiadas, Neji no sabía cuál era exactamente las que debía comprar. Al final, fue práctico. Llevó las que decían súper absorción. Y ahora se encontraba haciendo fila para pagar las toallas, internamente muerto de la vergüenza al escuchar los murmullos y las risitas indiscretas de las personas que lo veían con ese artículo en la mano.

Neji suspiró tratando de serenarse.

Maldita Sakura. Maldito él. Maldita menstruación.

Aliviado por salir de ese súper (Neji estaba seguro que tendría un mal recuerdo de ese lugar), se dirigió nuevamente al baño donde estaba su novia. Indeciso sobre si entrar o no, se vio en la necesidad de hacerlo ¿Cómo le daría esa cosa a Sakura?

Le agradeció al cielo que en el baño no había nadie, así se ahorraria otro momento incómodo.

-¿Sakura? – llamó, irritado.

-Estoy aquí – escuchó a su derecha, viendo la mano de Sakura siendo agitada por encima de la puerta de uno de los baños.

Suspirando, le pasó el pedido a la chica, salió de los servicios higiénicos y esperó a que su novia saliera.

Pasaron alrededor de cinco minutos para que viera la cabellera rosada que tanto le gustaba.

Dispuesto a reprocharle por haberle hecho pasar ese incómodo momento, Neji puso su mejor cara de disgusto, preparado para hablar, o para pelear, véase como se quiera. No tuvo tiempo de hacerlo, ya que Sakura corrió hacia él con una hermosa sonrisa en su rostro de muñeca, y lo abrazó por el cuello.

-No sé qué haría sin ti, Neji-kun – dijo, para luego darle un prolongado beso en la mejilla, sin separarse de él.

Aunque lo intentó, Neji no pudo reprimir la sonrisa que adornó sus labios. Después de todo, no todos los días su novia admitía que lo necesitaba tanto para vivir, aunque eso significara pasar vergüenza por ella.

Además, debía aprovechar que estaba de buen humor como para sonreír tan radiantemente porque, por lo general, esos días la ponían de un humor insoportable.

Neji gruñó ante ese pensamiento.


Hola gente ;)

En mi historia Sin Palabras, había prometido escribir un NejiSaku. Lamento tardar tanto. En compensación, tengo planeado escribir una serie de momentos dispares de esta hermosa pareja. Ya tengo algunas ideas en mente, así que cuando no esté de esclava universitaria, actualizaré.

Espero que este primer momento sea de su agrado. Espero sus comentarios :)

Hasta luego.