Incluso el corazón más frío es débil frente a el amor verdadero. Este es AU en la historia de Jack the Ripper.
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Londres, Inglaterra.
Año 1888.
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A mediados del siglo XIX la población vivía en extrema pobreza y el gobierno monárquico no podía con el descontrol de la inseguridad. Los robos eran cotidianos a cualquier hora, las prostitutas también, especialmente por las noches. Algunas mujeres llegaron a la conclusión de vender sus cuerpos y así ganar un poco de dinero. Pero fue la violencia quien tuvo el titulo principal.
En el año 1888, los medios de comunicación revelaron una serie de asesinatos sanguinarios y grotescos que alertaron a la población. El simple nombre de aquel personaje helaba la sangre, nadie sabía quien era, como lucía o cual era su objetivo. Solo se conocía como Jack el Destripador
Fecha: 31 de Agosto de 1888.
Lugar: Casa Miyers.
Era una mañana fría que anunciaba al ya cercano invierno. Un hombre corpulento de veintitantos años de edad, de ojos azules y de cabello rojizo largo bebía una taza de té con tranquilidad mientras leía uno de los periódicos locales. Además de las aburridas noticias sobre economía y política, hablando sobre la crisis que no parecía irse nunca, había otras noticias menores que, aparentemente, no eran tan aburridas.
Una hablaba del asesinato de un matrimonio en uno de los barrios de Londres. Interesado leyó la noticia: la pareja había sido encontrada en su casa, pero también el arma homicida, además de bastantes huellas y se estaban realizando pruebas para identificar al culpable. Sabían con certeza que lo encontrarían en poco tiempo. Ese asesino no había sido nada cuidadoso. Luego sus ojos se desviaron hasta otra mucho más interesante que todas las anteriores.
''Madrugada del 31 de Agosto: El mutilado cadáver Mary Ann Nichols fue encontrado en la calle Buck's Row. Tenía dos cortes en la garganta y su abdomen estaba desgarrado, no tenía ningún órgano, como si el asesino quisiera ver su interior vacío''
Una risa salió de sus labios antes de poder evitarlo para luego alzar la taza de té y beber el contenido, para volver a posarla en la mesa y dejar el periódico en el sofá. Tras cerrar los ojos unos segundos, decidió que ya era hora de ir a trabajar por lo que tuvo que levantarse y subir al desván.
La habitación en la que se encontraba era pequeña y no tenía demasiadas cosas; pero había ido allí para buscar algo concreto, de manera que se dirigió directamente a un mueble con varios cajones. Abrió el segundo de ellos y sacó un conjunto de ropa, al erguirse su mirada divago hasta posarse sobre una silla abandonada en la esquina de la habitación en la cual reposaba una ropa de color oscura en la que se notaba la aspereza de la sangre que estaba impresa en ella, hizo una mueca con fastidio al saber que tendría que lavarlo tarde o temprano, y sin más preámbulos abandono la habitación dispuesto a sobrellevar ese horrible día.
Lugar: Fabrica de textiles Miyers.
-Las ventas han decrecido un 5 por ciento debido a que los insumos que pedimos exportados se retrasarán unos días más debido al mal clima sobre esa región en concreto-Hablo un hombre alto y delgado frente a el, poseía el cabello rubio alborotado y amables ojos cafés.
-Que los inversionistas se encarguen de eso-Dijo de forma desinteresada el pelirrojo sin dignarse a verlo apoyado en su escritorio.
-¿Que sucede contigo hoy?-Cuestiono el rubio haciendo una mueca -Normalmente demuestras más interés en la fabrica. Después de todo esta es tu empresa ¿Qué no te importa su estado o que?-Pregunto con molestia.
-No es eso Mike-Dijo frotando el puente de su nariz con cansancio -Solo no tuve un buena noche ¿Ok?-Dijo exasperado. El hombre identificado como Mike lo miro interrogativamente sin creer del todo su oración.
-Bueno, si no tienes cabeza para los asuntos de la compañía no sirve de nada que te quedes aquí amargándote la vida y por ende y consecuencia la mía también, lo cual no estoy dispuesto a aceptar-Hablo claramente Mike, recibiendo una mirada confundida de parte del otro hombre -Ahora, vamos, largo de aquí ve a un bar y desahoga tu mal de amores que yo me encargo de todo, no por nada soy tu amigo más cercano ¿No?-Dijo reluciendo una sonrisa.
-No es mal de amores...-Fue la escasa respuesta del pelirrojo -Por si no lo sabes, no me he enamorado de una mujer desde...pues nunca-Comento haciendo memoria.
-Luego me cuentas de tu salida del clóset, ahora vete y relajate-Animo Mike.
-¿Estas seguro de que te puedo dejar a cargo de todo sin que al regresar me encuentre con un incendio que tenga que apagar?-Cuestiono seriamente mirando a su amigo.
-Jaja..¿Como siquiera lo piensas?-Pregunto ofendido el rubio.
-Bueno...-Comenzaba el pelirrojo siendo interrumpido por el otro.
-¡Prometiste no volver a mencionarlo nunca!-Grito avergonzado Mike, recibiendo una mirada interrogativa del otro -¡¿Como iba a saber yo que si se ponían a más de 100 grados centi-grados los hornos explotarían?!-Se quejo.
-Talvez debí despedirte ese día-Pensó en voz alta el pelirrojo.
-Callate. Haz desviado el tema-Dijo Mike -Ve y tomate un respiro, después de todo te conozco desde que eramos unos críos y se que hay algunos día en los que los recuerdos de...bueno ya sabes te agobian, así que no eches a la basura mi buena voluntad y vete de una vez. Te recomiendo ir al ''Helter Skelter'' es un buen bar local, hay mujeres hermosas y amables además de que la comida no esta mal-Aconsejo Mike mirando como su amigo se levantaba de su escritorio y tomaba su chaqueta indicio de que haría caso a su propuesta.
-Esta bien...supongo que un par de horas no le hacen daño a nadie-Comento.
-¡Así se habla!-Felicito Mike.
Lugar: Bar ''Helter Skelter''.
El miraba la nada, parecía ido. Todo iba bien, hasta que sonó en su cabeza aquella voz altanera seguida de aplausos lentos. La grotesca y altanera risa de esa mujer no paraba de resonar una y otra vez como un martillo taladrando su mente. Esta fecha siempre fue difícil para él, pero hoy se sentía extrañamente más afectado de lo normal, tomo un gran trago de cerveza casi vaciándola completamente.
-Mamá no por favor...seré bueno lo prometo-Rogaba un pequeño niño asustado de su colérica madre
Gruño apretando los puños. La odiaba. Cuanto la odiaba. Odiaba a aquella mujer de sonrisa prepotente que personificaría siempre su más grande tormento. La odiaba tanto que deseaba haberle destrozado todo el cuerpo en lugar de haberle dado una muerte rápida, para enseñarle lo que…
-¡Hey! ¿Se encuentra bien?-
Una voz suave y melódica, lo sacó de sus pensamientos. ¿Cómo había llegado a perderse tanto entre sus demonios para no notar a la hermosa mujer sentada a su lado? Y que por juzgar por el plato frente a ella llevaba un buen rato hay.
-Si...solo...estoy un poco melancólico-Respondió volviendo su atención a su bebida casi inexistente se llevo una mano a la cabeza, con su cuerpo recargado en la barra. La joven lo miro con cierta pena, antes de llevar una mano hasta su hombro, el tuvo que reprimir con mucho esfuerzo un gruñido, odiaba que lo tocarán y más una mujer desconocida de quien no sabía nada, porque al fin y al cabo todas las mujeres eran prostitutas y rameras.
Se irguió en su asiento mostrándose en casi toda su altura que aunque era disminuida por el banco aun así era mucho mayor que la de la pequeña mujer, la miro mostrando su mirada más desagradable posible, esperando que así se alejará pero para su sorpresa no fue así. Frunció el ceño y abrió la boca para pedir que retirara las manos de encima suyo cuando un nombre salio de los labios de la mujer.
-¿Richie...?-Pregunto la joven entre insegura y emocionada. El, en cambio no cambio su expresión pero se permitió detallarla mejor. Una joven de tez blanca, casi pálida, largo cabello azabache hasta la cintura, grandes ojos avellana y de contextura pequeña y frágil, vestida con un clásico vestido azul rey que dejaba mucho a la imaginación. Tuvo la sensación de que la había visto antes en algún lado pero no pudo recordar donde.
-¿Como sabes sobre ese apodo?-Pregunto de forma intimidante apartando la mano de su hombro. La chica lo miro avergonzada.
-Ah...lo siento...seguro ya no debes acordarte de mi-Comento amenamente la joven restándole importancia con la mano -Soy Cassandra Stuart-Dijo la joven pero no vio reconocimiento en los ojos azules de su acompañante -La hija de Leopoldo Stuart...-Aun nada -Estudie contigo en la escuela...era una de las cuatro niñas en la clase de la Señorita María-Dijo esperando que se acordara.
-Cassandra...-Murmuro saboreando el nuevo nombre mientras intentaba recordar -¿Cassidy..?-Pregunto mientras su semblante se suavizaba y era reemplazado con uno de sorpresa con los ojos ligeramente abiertos. La chica llevo una mano a sus labios reprimiendo una inocente risa.
-Bueno así solías decirme...pero soy Cassandra-Comento sonriéndole.
-Woau..¿Cuanto tiempo...Diez...Once años?-Dijo el hombre sonriendo levemente de forma emocionada.
-Doce años. El tiempo vuela ¿no?-Dijo Cassandra.
-Así es. ¿Y que haz hecho? ¿Estas casada?...-Pregunto curioso -Ah...lo lamento, no quise ser indiscreto-Se disculpo al sentirse como un metiche.
-No te disculpes-Negó ella con la cabeza -De hecho, no, no me he casado, aunque mi padre desea que lo haga pronto. ¿Y tu...Richard Miyers ya encontró a la señora de Miyers?-Pregunto ella de forma divertida.
-Aun no-Contesto haciendo una seña al cantinero para que rellenará su bebida.
-¿Y a que te dedicas?-Pregunto la pelinegra.
-Soy el dueño y director de una fabrica productora de textiles, graba y cemento..es algo así como una constructora-Contesto Richard mientras llenaban otra vez su tarro -Gracias-Dijo al cantinero antes de desviar sus fríos ojos azules hacia la chica sentada a su lado -¿Y tu que haces? Me da curiosidad, pues sin esposo no se que más podrías estar haciendo...-Comento como quien habla del clima. Le tomo un momento ver la cara sorprendida de Cassy y procesar lo que había salido de su boca -Lo siento eso sonó mal-Dijo rápidamente avergonzado, cubriéndose la cara con la palma de su mano -Aveces no pienso bien lo que digo-Se disculpo.
-Esta bien no te preocupes. En realidad me alegra que seas sincero respecto a lo que piensas, siempre me gusto eso de ti, no haz cambiado mucho desde la escuela-Dijo alegremente la joven.
-¿En cerio?-Pregunto sorprendido sin estar muy seguro a que iba ese ''En cerio'' y por parte de Cassandra decidió irse por lo ultimo.
-Bueno si, en la escuela siempre fuiste un chico muy callado, recuerdo lo difícil que era sacarte conversación, hubo compañeros a lo que nunca les dirigiste la palabra. Y cuando hablabas eras extremadamente sincero al punto de ser hiriente, le sacaste lagrimas a más de uno-Recordó ella con una dedo debajo de su barbilla en forma pensativa.
-Si...es cierto, soy de lo peor siempre lo he sido-Comento el, tomando de su cerveza.
-No me refería a eso-Dijo ella rápidamente al ver que tuvo la idea equivocada de lo que dijo.
-¿Entonces a que?-Pregunto confundido.
-Te encontraba fascinante, misterioso y cómicamente sincero-Explico -Nunca he conocido a otra persona como tu, podría compararte con un rompecabezas-Río ella levemente.
-Sí, la verdad es que rompí muchas cabezas durante la escuela-Dijo el tranquilamente.
-¡¿Qué?!-Cassandra no pudo evitar gritar, aunque eso no era bien visto en una señorita de su categoría.
-Era una broma-Dijo el pelirrojo sonriendo levemente. La chica parpadeo un par de veces sorprendida.
-...Ah...bueno, me engañaste-sonrió un poco forzada ante la extraña broma.
-No me respondiste sobre que haces ahora-Dijo el desviando el tema.
-Ayudo a mi padre con su trabajo en el banco, me ha enseñado mucho sobre prestamos y reembolsos. Estuvo un poco renuente al principio diciendo que una Dama no debe aprender esa clase de trabajo de hombres pero que en vista de que seguía soltera lo mejor era que pudiera mantenerme por mi misma cuando el muriera sin valerme absolutamente de su herencia. Aun así sigue presionándome diciendo que quiere nietos ¡pero soy yo la que decide! No perderé mi virginidad con un hombre cualquiera...-
Cassandra no pudo terminar su oración al ver como el hombre a su lado se atragantaba con su trago y escupía ruidosamente, ella le dio unas cuantas palmadas en la espalda preocupada por su reacción.
-Tu...Tu eres...¿Tu eres virgen?-Pregunto de forma entrecortada y con las mejillas ardiendo. La mujer se limito a asentir -Eso..es..muy personal..para que lo andes diciendo a cualquiera por hay-Dijo avergonzado.
-Vamos Richard, los dos somos adultos y sabemos sobre esas cosas-Dijo ella restándole importancia -Puede que muchas mujeres a mi edad ya estén casadas y con cinco hijos, pero yo decidiré el momento, y solo después de casarme me entregaré a un hombre que ame profundamente y que devuelva mis sentimientos, además de que tendré máximo dos hijos, no soy una máquina para parir bebés-Explico ella.
-Eres la primera mujer que veo que tiene un punto de vista tan radical como ese-Comento Richard siendo muy consciente de que en su mundo abundaban los matrimonios arreglados y sin amor, las mujeres con un centenar de hijos y si no fuera porque ella se lo había dicho, hubiera jurado que en el mundo ya no quedaban vírgenes.
-No soy como todas las mujeres-Dijo Cassandra orgullosa y guiñando un ojo.
-Puedo verlo. Pero eso de la virginidad no se lo digas a cualquiera y menos en un bar repleto de borrachos, a menos que quieras que te violen-Aconsejo seriamente.
-Pero solo te lo he dicho a ti-Murmuro ella mirándolo directo a los ojos, y este se avergonzó desviando la mirada y carraspeando para hablar.
-Por eso lo digo-La mujer lo miro confundida -¿Acaso no ves el panorama?-Dijo mirándola como preguntándose si era tonta -Soy un intimidante hombre sentado en la barra de un bar con un tarro de cerveza a la mitad, un hombre al que no conoces y del que no sabes sus intenciones, aun así me hablas de una manera tan familiar como si nos conociéramos, si yo quisiera pude convencerte de dejar este lugar e ir a visitar mi casa, lo cual estoy seguro que aceptarías, y aun si no fuera así basta con convencerte de salir y llevarte a un lugar apartado para violarte, cortar tu cuello y dejarte abandonada debajo de un puente, y nadie nunca sabría que te ocurrió-Dijo en forma de reprimenda.
-Por eso confió en ti-Dijo ella segura como si no hubiera escuchado lo que había dicho. El hombre frunció el ceño.
-Tu no me conoces-Dijo Richard entre dientes tomándola de los hombros -No sabes que soy o de lo que soy capaz-Dijo negando con la cabeza. Cassandra sonrió.
-Y tu tampoco me conoces a mí pese a eso, te preocupas por mi seguridad. Dime ¿como puedo mirar como un posible peligro a quien busca mi bienestar?-Pregunto sorprendiéndolo -No eres una mala persona-Richard aflojo el agarre sobre los hombros de la mujer -No eres un hombre malo...-Dijo llevando una mano a la mejilla de este -De serlo ten por seguro que no estaría hablando contigo. Siempre he considerado que juzgo muy bien a las personas-Richard sonrió apoyando su rostro contra la pequeña mano de su compañera permitiéndose creer brevemente sus palabras, ya habría tiempo para desmentirla.
-¿Fue en cerio lo que dijiste acerca de enamorarte de un hombre y tener hijos?-Pregunto sin mirarla a los ojos.
-Así es-Asintió ella.
-Por ser tan buena, talvez debería arrancarte el corazón...la vida es mucho más fácil sino tienes uno, te ahorras el sufrimiento-Comento el.
-Supongo. Pero al decirle adiós al dolor, también lo haces con la felicidad...y prefiero vivir en un mundo doloroso con breves recreos de esa armoniosa emoción en lugar de no sentir absolutamente nada, porque al fin y al cabo no sentir nada es peor que cualquier dolor-Explico ella. Richard sonrió amargamente.
-Puede ser porque nunca te han herido de verdad...nunca has experimentado el verdadero sufrimiento, porque si fuera así, créeme...desearías no sentir nada-Dijo con amargura en su boca.
-No puedo opinar sobre lo que no conozco...pero si quieres estoy dispuesta a escuchar-Dijo Cassandra con una pequeña sonrisa. Richard la miro un momento considerando sus palabras cuando.
''Las mujeres solo viven para nuestro propio placer. No tienen otra labor más que esa''
No supo porque la frase que oyó tanto tiempo atrás resonó en su mente, pero tenía algo de razón no podría abrirse con ella pues al final podría ser una ramera más como todas las otras.
-Gracias...pero no-Negó alejando la mano de su mejilla. Cassandra lo miro con pena, estaba dispuesta a hablar cuando noto la hora que marcaba el descuidado reloj del bar. 5: 40 pm.
-¡Que tarde es! ¡Mi padre me matará!-Grito preocupada levantándose rápidamente del banquillo y mirando a su acompañante -Fue un gusto hablar contigo Richie. Espero volver a vernos algún día-Se despidió Cassandra pero antes de que pudiera dar un paso más Richard la había tomado firmemente de la muñeca recibiendo una mirada sorprendida de parte de la mujer.
-Ya ha comenzado a anochecer, no sería muy caballeroso de mi parte permitirte partir sola a casa, sabiendo que puedes correr el riesgo de un asalto o algo…Te acompañare-Dijo serio.
-¿Estas seguro?-Pregunto algo sorprendida -Debes tener mejores cosas que hacer-
-Nada importante. ¿Vamos?-Pregunto ofreciendo su brazo en forma caballerosa, Cassy se sonrojo levemente aceptando el gesto.
-Esta bien…Pero solo esta vez, no quiero ser una molestia-Suspiró la pelinegra.
-Acompañar a tan bella joven nunca sería una molestia para mi-Comento mientras ambos salían del establecimiento.
-Wou...No pensé que tuvieras un lado tan galante-Dijo gratamente sorprendida, aferrada a su brazo.
-Eso no es nada, mi lady-Le aseguro sonriendo arrogante -Estoy lleno de sorpresas-
Caminaron en un grato silencio por las calles de Londres. Al pasar frente a una de las calles, el maullido de un gato hizo saltar a la pequeña mujer al lado del pelirrojo quien sonrió con diversión. La mujer se encontraba algo nerviosa pues hacía poco que la policía trataba un caso de asesinatos en los barrios bajos. Siempre había habido desapariciones y muertes entre las prostitutas y los pobres, pero nunca un caso serial y grotesco como el que la policía de Londres parecía tener entre las manos actualmente y esto simplemente la tenía preocupada, y más al saber que todas las victimas hasta ahora eran mujeres.
-Estas temblando ¿Sucede algo?-Pregunto Richard a su lado inclinando la cabeza ligeramente hacia ella.
-¿Aun no has escuchado?...-Pregunto ella mirando hacia ambos lados -Este barrio esta adquiriendo una fama poco deseada. Jack el Destripador andaba suelto por estas calles y es un hombre realmente peligroso-Dijo con miedo reflejado en su mirada. Richard ahogo una risa.
-No te preocupes, seguro ahora estará descansando, los asesinos también necesitan dormir ¿sabes?-Dijo divertido pero Cassandra simplemente se aferro con más fuerza a el, el sonrió con cierta ternura -Además estoy contigo, no dejaré que nada malo te pase-Prometio observando como la joven a su lado lo observaban con luminosos ojos avellana para luego abrazarlo furtivamente, el por su parte se quedo rígido como roca, no muy acostumbrado a el contacto humano tan directo.
-Muchas gracias Richard, no se que hubiera hecho sino te hubieras ofrecido a acompañarme. Seguro estaría muerta de miedo-Lo miro agradecida.
-No hay de que. Pero si queremos llegar a tu casa antes del anochecer será mejor que retomemos el camino-Opino el pelirrojo separándose del abrazo y volviendo a ofrecer su brazo de forma cortés -Por cierto lo que dijiste me hizo pensar-Comento mientras caminaban.
-¿Así?-Dijo ella mirándolo.
-Haja. Si tenías miedo de este lugar ¿Entonces porqué viniste aquí sola?-Cuestiono curioso.
-Bueno...hoy me sentía algo mal y quise salir de la rutina diaria paseando un poco por la ciudad, pero termine por perderme y llegue al ''Helter Skelter'' donde decidí comer y talvez tomar algo. Fue una gran sorpresa encontrarte hay, supongo que son los hilos del destino-sonrió tiernamente ante ese pensamiento. Richard hizo una mueca en desacuerdo.
-No creo en el destino, ya que eso significa que esta fuera de tu control-Dijo su opinión -Yo creo que fue más una simple coincidencia-
-Talvez. Aunque prefiero creer que pueden ser hilos atados a una simple coincidencia-Comento ella alegremente. Richard sonrió sinceramente.
-Puede ser Moncheri...puede ser-
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