La noche más fría

Los personajes no me pertenecen son de la gran Rumiko Takahashi esto es sin fines de lucro solo diversión por y para los fans.

Advertencia: este fics está clasificado para mayores de edad, es universo alterno y puede contener violencia física o emocional así como escenas eróticas y lenguaje soez.

O—

Ven conmigo esta noche

Brillaremos como las estrellas

Mira lo grandes que podemos ser

Soñemos un mundo nuevo

Uno que nos pertenece

Quizás así podremos respirar

Todos esos pedacitos

Restos de nuestros

Malogrados corazones

Se unirán esta noche

Aunque la oscuridad

Se imponga

Tu linda sonrisa bastará

Para que vuelvan a unirse

Allí nadie nos encontrará

Como en los viejos tiempos

Siempre

Aun en la noche más fría

O—

Akane había colapsado en mis brazos y la impotencia se apoderaba de mí, su menudo cuerpo se derrumbó luego de reprochar mi regreso a Japón. Son tan pocas las veces que he logrado tenerla así de cerca… pero esta no sería la más adecuada. Su hermoso rostro se veía empapado en lágrimas que me partían aún más el corazón.

Estábamos con Jhon en la oficina cuando escuchamos la terrible noticia, corrí hasta la calle desesperado y mi amigo me alcanzó en su coche para traerme aquí. En cuanto la vi volví a correr, pero solo escuché de sus labios que jamás me perdonaría si algo le pasaba a Ryoga.

La sujeté firme y caminé hasta la sala de urgencias pero solo logré dar tres pasos cuando el tipo que la acompaña a todos lados se interpuso en mi camino, me vio fijamente y con desagrado habló…

-Todo lo que tocas se marchita, entrégame a Akane y lárgate— dijo secamente.

-Ella se desmayó por mi culpa, soy responsable de su salud— respondí.

-No tengo tiempo para oírte, tu sentido de "responsabilidad" me vale una mierda, ella vino conmigo por lo tanto yo me haré cargo de su estado— recalcó antipáticamente.

-¡Muévete! — grité furioso pasando por su lado hasta llegar al hall principal, en cuanto llegué acercaron una camilla y se la llevaron a un box de atención.

Jhon daba palmadas en mi hombro al notar lo pésimo que me sentía, tenía mis manos cubriendo mi rostro y es que en verdad la culpa no me dejaba levantar la mirada. Akane tenía razón… yo era el culpable de sus males.

-Ranma toma valor, ella estará bien — decía mi amigo con el afán de animarme.

-Estará bien cuando me aleje de ella— dije suspirando pesadamente, Shinnosuke no dejaba de mirarme con desprecio y estoy seguro de que oyó lo que hablé.

-Entonces vete, no entiendo qué haces ahí sentado… — soltó de la nada.

-¿Hey what is your problem? (¿cuál es tu problema?) — preguntó Jhon con tono de fastidio ante la antipatía del tipo.

-No te preocupes Jhon— dije poniéndome de pie, Shinno me siguió con la mirada — iré a ver como se encuentra Ryoga y me iré — a lo cual este chasqueó la lengua, comenzaba a molestarme.

-Deja el cinismo ¿desde cuándo te preocupa Ryoga? Por lo que sé ustedes dejaron de ser amigos hace mucho tiempo — escupió al tiempo que lo tomaba por la solapa de su abrigo.

-Escúchame una cosa, yo no te conozco tú no eres nada ni nadie no tengo por qué darte explicaciones de las relaciones que tengo con Ryoga o con Akane— hablé claramente.

Justo en ese momento llegaba una enfermera y ambos quedamos viéndola…

-¿El novio de la señorita Tendo? — preguntó.

-¿Sucede algo? — saltó de la nada Shinnosuke.

-Ella ya despertó, necesito un familiar para indicarle los cuidados que debe tener.

-Por supuesto la escucho— continuó hablando el muy infame yéndose con la enfermera hasta el mesón.

-¡Maldito embustero! — exclamé molesto.

-Ya déjalo… tú no podías decir nada, no olvides la argolla— habló Jhon.

Estaba cabreado y lo dejé hablando solo mientras me escabullía por el pasillo que llevaba a los box de atención, fue entonces que di con Ryoga. Se encontraba con su cara vendada y conectado a una bolsa de suero, sus brazos estaban llenos de golpes y muchos parches por doquier, me acerqué con cuidado y me dolió verlo en ese estado. Dormía e imagino que era por los calmantes para el dolor…

-No sé si puedes oírme… imagino que no es la voz de la persona que quieres escuchar, pero en verdad me preocupé cuando supe lo sucedido. Corrí a ver cómo te encontrabas… aunque Akane me culpó de todo. Han pasado tantas cosas, sé que te alejé de mí, lo siento he tomado decisiones muy estúpidas en estos últimos cuatro años. Solo deseo que te recuperes pronto, prefiero oírte maldecirme e incluso golpearme como esa noche en el bar. Te quiero amigo… es una lástima que tuviera que decírtelo en estas circunstancias, ojalá un día puedas perdonarme.

Finalicé tomando su mano vendada, una par de lágrimas se escaparon de mis ojos y alcé la vista al sentir que alguien entraba por la puerta. Era ella… mi hermoso y pecaminoso amor.

-¿Cuánto tiempo llevas ahí? — pregunté secándome las lágrimas.

-Pensé que te habías ido— respondió.

-Me escabullí, quería verlo pero… está dormido— finalicé.

Vi el menudo cuerpo de Akane acercarse con lentitud, con pasos temerosos llegó a su lado y las lágrimas corrían como torrente por sus mejillas, me quebraba verla sufrir de esa forma.

-¿Quién pudo hacerte esto? — Decía sin dejar de sollozar amargamente — eres tan bueno… demasiado para este maldito mundo — continuó acariciando su mano. Ryoga es mi familia ¿entiendes? Fue el único que se quedó a mi lado luego de tu partida a Estados Unidos, es mi mejor amigo — hipaba — me muero si le pasa algo.

-No pienses eso, él es joven y fuerte va a salir adelante— me apresuré a decir.

-Su rostro está destrozado, esto fue con alevosía, iba al aeropuerto y yo debí cerciorarme de dejarlo a salvo — agregó Akane llena de dolor.

-¡¿Cómo?! — exclamé contrariado y si hubieras ido ¿crees que habría sido diferente? Estarías igual o peor que Ryoga— dije preocupado ante la idea que se formaba en mi mente.

-No me importa, estaría en su lugar mil veces de ser necesario— inquirió.

-Akane esto pudo ser un ataque homofóbico ¿estás consciente de ello?

-Claro que lo sé, además él es un reconocido modelo pero solo los más cercanos sabemos esa parte de su vida.

En ese preciso momento un quejido suave llamó la atención de ambos, miramos a Ryoga y este movía apenas los dedos, en un acto reflejo tanto Akane como yo tomamos una de sus manos.

-No te esfuerces, estoy aquí Ryoga prometo no moverme de tu lado— decía Akane, intenté irme pero sus dedos se aferraron a mi mano, él se quejaba y daba la impresión de que quería decir algo pero ante la gravedad de sus heridas no podría comunicarse con nosotros.

-Ryoga cobra ánimo, pronto estarás modelando en las mejores pasarelas de Paris— dije con un nudo en el estómago mientras Akane sonreía asintiendo a lo que salía de mi boca.

Fue así como llegó una enfermera acompañada de Shinnosuke quien corrió hasta la mujer que me quitaba el sueño…

-¡Akane al fin te encuentro! — exclamó.

-Disculpen pero este paciente tiene prohibidas las visitas por hoy— dijo la enfermera invitándonos a salir.

-Enfermera, mi amigo se quejó recién podría por favor ponerle un analgésico no quiero que sienta dolor.

-Claro que sí, ahora mismo revisaré su estado por favor retírense— solicitó amablemente la joven mujer.

Todos salimos casi de inmediato, excepto por Akane quien se inclinó a susurrarle algo en el oído a Ryoga. Una vez afuera Shinnosuke no dejaba de verme con molestia.

-¿Ya te vas? — preguntó al tiempo que llegaba Akane a nuestro encuentro.

-Ranma la reunión no se pospondrá, mañana estaré en el teatro y en cuanto a Ryoga… yo me encargaré de todo.

-Por ningún motivo— dije escueto.

-¿De qué hablas? — preguntó confundida.

-Pronto lo sabrás, hasta mañana y… lo siento mucho — dije haciendo una reverencia para despedirme.

Cuando salí de allí Jhon me esperaba con un café en las manos, lo recibí de buena gana y tomé un buen sorbo…

-¡Está hecho! — dijo mi rubio amigo.

-Excelente, vámonos — respondí caminando hasta la salida.

O—

Unos minutos después, hospital…

Según el informe médico Ryoga había sido golpeado con un objeto contundente en todo su cuerpo, tenía graves lesiones en su espalda, vientre y rostro. Con una costilla rota y un brazo dislocado mi amigo había resistido la paliza de manera estoica, estaría vendado y lleno de analgésicos por semanas. Su maleta con sus pertenencias estaba tal cual, por lo que pensamos que esto había sido con alevosía. Solo podríamos saber la versión de él cuando pudiera responder las preguntas de la policía.

Por mi parte presentaba un cuadro de estrés, el cual había demostrado al desmayarme hace un rato en los brazos de Ranma. Me dejaron unas vitaminas y si era posible tomara un descanso, pero sería muy difícil tomarme unos días luego de lo sucedido a Ryoga. Shinno insistía en que fuéramos a casa, porque quedarnos en el pasillo no ayudaría de nada cuando la enfermera que atendía a mi amigo salía junto a la camilla.

-Disculpe ¿pero adónde lo llevan? — pregunté contrariada.

-Será trasladado a una habitación privada— respondió la enfermera.

-Pero cómo, es decir aun no cancelo la cuenta— me apresuré a decir.

-¿Cuenta? No, no señorita. Ya han cancelado todo, y pidieron que le diéramos una habitación no compartida— agregó la enfermera llevándoselo hasta elevador.

-¡Shinno fuiste tú! — chillé asombrada.

-No Akane, no fui yo — respondió tajante, fruncí el ceño y caminé rápidamente hasta el mesón de atención — disculpe, ¿quién pagó los gastos médicos de Hibiki Ryoga? — pregunté a la secretaria quien me vio por detrás de sus gruesas gafas.

-Ranma Saotome, dijo que eran primos y pagó la atención y pidió cambio de habitación— respondió cordial, estaba sorprendida por su gesto — ¿usted es amiga del paciente? — preguntó.

-Sí, mi nombre es Akane Tendo — dije.

-Me permite su identificación, por favor— solicitó la mujer, enseguida la entregué.

-Bien, usted tiene pase libre eso quiere decir que es la única que puede visitar en cualquier horario al paciente en cuestión— habló haciendo que quedara aún más sorprendida, aunque gratamente sin duda alguna.

Shinnosuke se sentó y miraba el suelo perdido en sus pensamientos…

-¿Qué sucede?

-Ese tipo siempre entrometiéndose donde no lo llaman… ahora resulta que se hace cargo de todo — dijo molesto.

-Shinno no te amargues no vale la pena ¿qué puedo hacer? Si ya lo hizo solo me queda cuidar y acompañar a Ryoga en este duro proceso, pronto llegará su manager y esto podría ponerse peor— dije algo angustiada.

-¿Aún más? Por favor Akane no digas eso, Ryoga apenas logró salir con vida necesitamos tener altura de miras— decía poniéndose de pie ofreciéndome su pecho tan acogedor en un cálido abrazo.

-Gracias por no dejarme sola— dije aferrándome a la tela de su abrigo.

-Ya lo dije una vez, solo si me lo pides — susurró separándose de mí levemente, dibujó una suave sonrisa en sus labios y besó mi frente— ve con Ryoga, iré a la cafetería para que comas algo ¿de acuerdo? — finalizó yéndose de mi lado.

Suspiré cansada y voltee para ir a la habitación que Ranma había reservado para Ryoga, sin embargo una enfermera me alcanzó y entregó un sobre en mis manos.

-¿Usted es Tendo Akane, cierto? — A lo cual solo asentí — debe llevar esos resultados a su médico, es importante— señaló preocupándome un poco.

Caminé con el sobre en las manos hasta topar con la puerta 345 que llevaba el nombre del paciente, mi querido Ryoga. Guardé el resultado de mis análisis en mi cartera y entré de una buena vez…

Unos minutos después llegaba Shinno con un delicioso capuchino vainilla y un emparedado de pollo, comimos en silencio cuidando el sueño de nuestro amigo. Las horas avanzaban y entrando la madrugada cedí ante el cansancio.

-Akane… despierta cariño— decía una voz gentil — son casi las 01:00 am ¿vamos a casa? — preguntó cuándo notó que abría los ojos.

-Pero…

-No te preocupes, él está salvo aquí. Si necesita algo, las enfermeras vendrán de inmediato— argumentó mi primer actor.

-Bien, vamos — dije no sin antes besar la frente de mi amigo.

Unos minutos después…

Cuando llegamos a mi apartamento Shinno no bajaba del carro.

-¿No vas a quedarte? — pregunté al ver la hora en mi reloj.

-Puedo conducir a mi casa— respondió.

-Pero es muy tarde, duerme conmigo— dije insistente, este levantó una ceja ante mi sugerencia.

-¿En serio? No creo que sea el mejor momento…— soltó con una sonrisa en los labios que me contagió.

-Me refiero a que te quedes en mi casa— me apresuré a decir, finalmente accedió y subimos juntos al apartamento — desde cuándo tan tímido, has dormido en mi casa infinidad de veces— agregué mientras íbamos en el elevador.

-Te noto cansada, creí que querías privacidad— respondió.

-¿Siempre eres tan considerado?

-Solo contigo— respondió provocando que la piel se me enchinara.

Apenas entramos Shinno se acomodó en el enorme sofá que tenía, casi como una acción mecánica, fui por una frazada para arroparlo y mientras lo cubría este cerró los ojos.

-Lo siento Shinno… que duermas bien— susurré inclinándome hasta su rostro, de pronto este abrió sus agua marina y tomó mi mano haciendo que cayera recostada delante de él — ¡qué tramposo eres! — chillé.

-Estoy cansado— dijo cerca de mi oído — quédate así… solo un momento — pidió — quizás sea lo más cerca que pueda tenerte— agregó justo antes de que sucumbiera ante el sueño.

O—

Al día siguiente…

Desperté con los rayos del sol entrando por en medio de la cortina, me sentía tan cálida y di cuenta de que dormía en brazos de otro, Shinno estaba tan quieto que despertarlo sería pecado, su regazo era una invitación abierta a seguir durmiendo un rato más. Me quedé lo más quieta posible admirando ese perfil tan varonil, su barbilla con una insipiente barba su perfilada nariz, esas espesas pestañas y sus labios levemente abiertos. No sé cuánto tiempo fue, pero mi corazón se puso nervioso ante su cercanía, si no me calmaba iba a oírme. Más abrió los ojos de golpe chocando con los míos, me apretujó un poco y luego me liberó, aunque debo admitir que de buena gana me hubiese quedado otro rato allí.

-Lo siento Akane, debe dolerte el cuerpo dormiste incómoda por mi capricho— se apresuró a decir mientras nos incorporábamos en el sofá, solo negué e intenté esconder mis mejillas que se coloreaban — me iré debe ser tarde — dijo ante mi silencio.

-Son apenas las siete, no exageres— dije rezongando provocándole una carcajada.

Me fui directo a mi alcoba y no salí de allí por unos treinta minutos, en los que el agua de la ducha esclarecía un poco el desorden de mi cabeza. Escogí unos vaqueros azules y una blusa color mostaza, salí en dirección a la cocina y Shinno había preparado café.

¿Vas a bañarte? — pregunté curiosa dando el primer sorbo.

-Pasare a mi casa de camino al hospital.

-Ok, a las nueve debo estar en el teatro— dije.

-¿Cuándo comenzaremos el ensayo? — preguntó.

-Si todo sale bien, en un par de días— contesté, sus ojos brillaron de emoción.

-Estoy emocionado por ello — dijo.

-Lo sé, todo sería perfecto si no fuera porque Ryoga está en el hospital— hablé con pesar.

-Vamos a visitarlo y cuando nos desocupemos volvemos ¿te parece? — asentí con gusto.

Nuestra mañana avanzaba muy tranquila, decidí esperarlo en el coche y mientras Shinno iba por un cambio de ropa a su casa, aproveché esos veinte minutos para contestar correos y ver qué sucedía con la agencia de Ryoga que hasta ahora no se hacía presente.

Cuando Shinno regresó al coche nos fuimos al hospital, íbamos por el pasillo que nos conducía a la habitación de mi paciente favorito cuando la misma enfermera de ayer me alcanzó.

-Señorita Tendo buen día— saludó cordial — el doctor que la atendió ayer se encuentra de turno hoy, me pidió que le dijera si podía pasar por su consulta.

-No creo que pueda— contesté viendo el reloj, el tiempo no iba a mi favor y tenía una reunión importante en el teatro con los arquitectos.

-Oh… haga un esfuerzo es por su bien— insistió y se retiró.

-¿Qué quiso decir? Acaso ¿estás enferma? — preguntó Shinno seriamente.

-No hagas caso… es solo una enfermera metiche— dije mientras llegábamos a la puerta.

-Akane, tu salud es importante. Ayer te desmayaste y…

-Fue la conmoción, aunque ahora que recuerdo me dio los resultados de los exámenes pero no pude verlos, no tuve tiempo.

-¿Dónde están? — preguntó con suma urgencia.

-En mi bolsa— dije hurgando entre el sin fin de cosas que llevaba dentro— ¡aquí está! — chillé al encontrar el sobre.

-Vamos a ver— inquirió él arrebatándomelo de la mano, lo abrió con premura y comenzó a leerlo rápidamente en silencio.

-Dime qué es… ya me tienes histérica con tanto alboroto— solté cruzándome de brazos, suspiró hondamente y me vio aún más serio.

-Tienes anemia y estás falta de vitaminas— dijo al fin.

-Ah…era eso, bueno solo debo bajar el ritmo y comer a mis horas es que últimamente la carga laboral me tiene un tanto colapsada— dije excusándome cosa que no lo convenció.

-Bien, ahora entremos a ver cómo pasó la noche Ryoga pero luego pasaremos por la consulta del doctor que te atendió— aseveró.

-Shinno no es para tanto — dije rodando los ojos — claro que lo es, esto se puede agravar y tu cuerpo dio un aviso ayer. Yo te ayudaré sabes que me preocupo por ti, además… — se tomó unos segundos para continuar, tomó mis manos y me vio con esos ojos llenos de esperanza, los mismos que hace unos días atrás me confesaron su amor— si te pasa algo… yo me muero— soltó dejándome impávida ante sus palabras.

De nuevo ese cosquilleo en el vientre, el mismo de esta mañana al despertar en su regazo ¿Qué es? ¿En verdad estaba mi corazón siendo consolado por ese bálsamo llamado Shinnosuke? Noté como daba un paso más cerca de mi cuerpo, puso su mano cálida y suave sujetando mi rostro, sus gruesos labios llamaban mi atención y algo decían que no pude comprender porque mi mente se perdió por unas milésimas de segundos, me besaría estaba segura, era esa sensación en donde las palabras sobran y dan paso a la acción, sería el primer beso de un hombre que no era él… no, no sería Ranma y entonces por qué rayos siento su perfume pegarme cual bofetada de frente y sin contemplación.

El ruido de la puerta al correr, nos sacó del bonito preámbulo en el que nos encontrábamos.

Mis ojos se distrajeron al instante y ese par de zafiros me veían con tanta profundidad, como la más oscura noche.

-Akane, ya puedes entrar yo ya me iba— dijo con voz grave, un vuelco en 360° y mi corazón corría de un lado a otro a punto de explotar, sentí en su mirada que había oído todo lo que hablaba con Shinnosuke, pero se mantenía firme con esa postura de cordialidad que me desequilibraba completamente.

-Buenos días Saotome, pensé que solo te vería en el teatro— dijo Shinno.

-Vine a visitar a mi amigo, pero él aun duerme. No los interrumpo más— dijo con el afán de moverse pero se puso en medio de nosotros separándonos de adrede, dándole la espalda a Shinno y de frente a mí la punta de su nariz casi rosaba con la mía.

-¡Hey, qué haces! — gruñó Shinnosuke.

-Perdón, ¿estaban a punto de besarse? — Preguntó con ironía — ah… pero Akane me dijo hace unos días que tú y ella son solo amigos— enfatizó haciendo una mueca.

-Ranma pero qué…— no alcancé a terminar, volvió a acercarse directo a mi oído.

-No importa que lo beses… él no es yo — dijo yéndose, mis ojos se abrieron estupefactos.

Shinnosuke bufó cabreado y como tantas veces solo tragó su sentir, lo vi abrir la puerta pero lo detuve en el acto, este se giró contrariado ante mi brusquedad. Me puse de puntillas y con mis manos alrededor de su cuello lo besé, Shinno abrió los ojos lleno de sorpresa los primero segundos, apenas un rose tímido pero en cuanto se aferró a mi cintura mi boca se abrió tímida y él invadió sin tapujos, su lengua danzaba dentro junto a la mía y mi mente era un torbellino de pensamientos, un dilema de consciencia si acaso era correcto lo que hacía o no.

Mientras, mi corazón se debatía entre esos suaves labios que me besaban con tanta dulzura y la mirada penetrante de Ranma que veía con evidente dolor, que yo besaba a otro.

Continuará…

Estimado lector, este capítulo es un revoltijo de emociones para Akane. Sin dudas Shinnosuke la ama, quiere conquistarla pero la presencia de Ranma de alguna u otra forma le quita valor. Pero ¿qué sucederá ahora que ella decidió dar ese paso? Un beso que significará mucho y que marcará un antes y un después en la relación de ellos.

¿Cómo actuará Ranma? Eso y mucho más en el próximo capítulo.

Si te gustó déjame tu preciado review, amo leerlos.

Desde Chile una fanática más de Ranma ½

Sweetsimphony._