Ámame

Los personajes no me pertenecen son de la gran Rumiko Takahashi esto es sin fines de lucro solo diversión por y para los fans.

Para considerar: esta historia es universo alterno y está clasificada para adultos, puede contener violencia física o emocional así como escenas eróticas y lenguaje soez.

O—

-Mírame, necesito más — suplicaba Ranma con sus mejillas acaloradas.

Y es que solo él encendía cada uno de mis sentidos a límites insospechados, envuelta entre sus brazos podía sumergirme en un calor abrasador. Poco a poco me debilitaba ante sus caricias llenas de pasión, apenas me recuperaba de los espasmos del primer orgasmo cuando su virilidad salía, estremeciéndome por completo.

Repartía dulces besos húmedos por todo mi rostro, sus manos acariciaban mis brazos y notaba como temblaba de tanta emoción.

-Ranma— alcancé a decir cuando sus labios tomaron los míos hambrientos de más.

La cosa es, que lo deseaba tanto o más que él… su punzante erección chocaba con mi vientre y sin dudarlo me aventuré a tocarlo, mi pequeña mano acariciaba suave y sutil toda su longitud, provocando jadeos graves que ahogaba en mi boca.

Su mirada ardiente de deseo y en absoluto silencio, me llevó a comprender que esto apenas iniciaba. De un momento a otro el hombre que amaba yacía bajo mi cuerpo gimiendo de placer por mis desvergonzadas caricias, arriba y abajo frenética y con la humedad entre mis piernas engullí su falo degustando su sabor, su carnosa pero firme textura pudiendo ver como estrujaba la tela de la colcha ante mi excitante acción. Continué succionando, mordiendo y lamiendo cada milímetro de piel…

-¡Ah, ah, ah Akane! — exclamaba mi nombre hasta que soltó sus jugos dentro de mi boca, Ranma cayó rendido ante el exponente orgasmo, limpió la comisura de mis labios y me besó con ímpetu con el fin de compartir el sabor que se formaba dentro.

Nuestros cuerpos agitados y sudados por el buen sexo, pero no por eso dejaríamos de lado el cometido. No era necesario decirlo, ambos sabíamos que queríamos más de los placeres de la carne, de ese pequeño paraíso que se nos fue negado tantos años atrás.

Voltee para quedar con mi espalda al cielo, él se acomodó a mi lado y nos quedamos allí unos largos minutos en silencio, oyendo solo nuestras respiraciones que lentamente volvían a su ritmo normal, una de sus manos se paseaba por la piel expuesta desde el cuello y bajando por mi columna hasta llegar a mis nalgas que amansaba con máxima sutileza, cerré los ojos por momentos dejándome querer por esas caricias que tanto añoré. Su tonificado cuerpo se pegó a mí percibiendo como sus dedos se deslizaban a mi zona frontal obligándome a quedar de lado acarició mis labios más sensibles, solo roses que despertaban mi lívido mientras su lengua dejaba huellas en mi cuello…

-Te amaré hasta quedar exhaustos, hasta que ya no tengas aliento para continuar— susurró en mi oído enchinándome la piel.

Fue entonces que sentí dos de sus largos dedos entrar a mi zona más erógena, jadee ante su primer toque pero luego vino más, insistentemente fue explorando mis tibias paredes que iban acostumbrándose a su invasión, giré un poco más y nuestras bocas se encontraron, era como si supiéramos el siguiente paso y era la primera vez que explorábamos nuestros cuerpos con tanta reciprocidad.

Mi lengua se acostumbraba a la suya cuando su intromisión encontró ese botón que me haría retorcer de placer y gemí fuerte ante su embestida…

-¡Ah, Ran…ma, ah, ah! — chillé sumergida en placer y él soltó mis labios sin dejar su malvado juego, mis piernas se abrieron como un abanico y su cuerpo se acomodó en medio perfectamente, tomó uno de mis senos y lo succionó fuerte y más jadeaba. Fue bajando lento por mi vientre hasta posarse en mi monte de venus, que mantenía tan suave como una nube de algodón, sus dedos salieron y los metió a su boca lamiendo sensual cada uno de ellos, me había dejado completamente excitada y mordisquee mi labio inferior ante su acción, vi su enorme erección y tragué duro esperando que me penetrara con fuerza.

Más se inclinó para hundir sus dientes en mi centro, su lengua tocaba y succionaba provocando gritos de placer que salían de mi garganta, una vez tocó mi clítoris creí delirar. Jalé de su cabello y creo haber quedado con unos cuantos pelos entre mis dedos esperando el orgasmo que venía en camino, mi cuerpo comenzaba a acostumbrarse a ello y quería más y más de él.

-¡Me correré, ah, ah, ah! — chillé aferrando mis piernas alrededor de su cuello mientras sus largos brazos alcanzaban mis pechos con sus manos, enroscando cada pezón llegué a ese punto sin retorno — ¡Ahí viene, ah, ah, ah! — volví a chillar soltando de una vez un majestuoso orgasmo.

Respiraba sumamente agitada cuando Ranma asomó al fin…

-Eres deliciosa — dijo saboreando sus labios, mis piernas temblequeaban aun sobre la cama cuando sentí el rose de su sexo en mi entrada principal provocando un espasmo que me crispó la piel, me volteó y lentamente fue penetrándome — ¡Ah… estás tan mojada! — Exclamó y logré sujetarme de la cabecera de la cama cuando llegó al fondo y comenzó a embestirme con intensidad, mis pechos se movían con bravura — ¿Quieres que me detenga? — Preguntó en medio de un frenesí que me volvía loca, sus manos se aferraban a mis caderas y continuaba sometiéndome a ese seductor juego del amor — ¡Ah, ah, ah Akane! no puedo parar — gritaba golpeando mis nalgas con su pelvis que no dejaba espacio para nada.

-¡No te detengas, ah, ah, ah! — logré decir mordiendo mis labios y entonces cuando creí que no podía ir más rápido su frenesí era desmedido, me gustaba demasiado y más gemía ante su embestida, podía sentir el largo y grueso de su miembro entrando duro y sin remordimientos por mi centro, la sangre fluía a toda velocidad por cada una de mis extremidades y mi frente mojada daba cuenta del ferviente ejercicio.

-¡Me vengo! — gruñó dando una última estocada y salió para correrse sobre mis nalgas.

Nos desplomamos al mismo tiempo uno al lado del otro…

-Akane…

-No lo digas— me apresuré a decir.

-Está bien— respondió cansado, me levanté de la cama y este sujetó mi mano.

-Voy por agua— hablé y solo entonces me soltó, fui hasta la cocina completamente desnuda, y llena de él… serví dos vasos llenos de agua y regresé a la alcoba. Le ofrecí uno el cual bebió de inmediato y mientras bebía el mío, este me observaba con detenimiento.

-Eres tan hermosa— dijo provocando que cayera un poco de agua por encima de mi pecho, se acercó gateando sobre la cama y me abrazó besando mi vientre, era mi perdición…

-No dormiremos ¿cierto? — pregunté un tanto divertida cuando succionó uno de mis pechos y sin decir nada solo negó con la cabeza sin soltarlo.

Miré la hora en mi reloj y eran las tres de la mañana, pronto mi cuerpo se volvía a retorcer sobre él, a los pies de la cama y con su sexo entre mis piernas tenía dominaba la situación. El era tan divino… nuestras manos entrelazadas mientras lo hacía todo mío, el movimiento de mis caderas lo enloquecía y me pedía más, sensual y sin intención de terminar solté sus manos para tocar mis senos.

Este agarró mis nalgas con urgencia y solo entonces comencé a subir y bajar con brusquedad por su falo, miraba el cielo de la habitación escuchando sus gemidos constantes y el vaivén de mis senos que rebotaban entre sí cuando alcé los brazos disfrutando del pecaminoso acto que no acabábamos de disfrutar.

Definitivamente mi centro se acostumbraba a sus dimensiones y cada vez el sexo se volvía mejor que el anterior, Ranma miraba con ojos golosos cada vez que su miembro me profanaba excitándolo mucho más, poniéndolo más tenso y duro. La más beneficiada era yo sin lugar a dudas, pero esta vez tenía en mente que ambos llegáramos al orgasmo. Y como la más bella sincronización nuestros cuerpos tocaron juntos ese cielo tan esperado, estaba tan dilatada y húmeda pero nada impidió que nos corriéramos al mismo tiempo.

-¡Ah, ah que delicia! — grité entre jadeos cayendo sobre su pecho, podía sentir cada espasmo y como su falo hacía respingos en mi interior.

Volvimos a quedar en silencio, el ritmo de nuestras respiraciones poco a poco iba tomando normalidad. Sentía que mis mejillas ardían de calor y la piel mojada de su pecho me refrescaba.

-¿Sabes que la magia se acaba al salir el sol? — preguntó más como una afirmación.

-Esto no es una fantasía— respondí con los ojos cerrados, mi cuerpo estaba tan relajado y es que había sido mucho placer.

-Para mí sí, es una fantasía hecha realidad… me gustaría decirte muchas cosas pero creo que en esta situación no viene al caso— sentenció.

-Entonces no lo hagas, no digas más y duerme a mi lado porque mañana volveremos a ser dos perfectos extraños— solicité envolviéndolo en un abrazo.

No sé en qué momento, pero creo que ambos caímos profundamente dormidos al mismo tiempo.

Al día siguiente…

La maldita alarma del celular sonaba estrepitosamente a las siete en punto, apenas y me arrastré para apagarla, con un ojo abierto noté las cinco llamadas perdidas de Shinnosuke y unos diez mensajes… dejé a un lado el móvil y observé a Ranma dormir tan plácido que me provocó acomodarme otro rato más junto a él. Los parpados pesaban y pronto cedí ante el cansancio.

Una hora después volvía a sonar el móvil, solo que esta vez nos despertó a ambos.

Ninguno de los dos movió un solo músculo, eran nuestros últimos momentos juntos y no los iba a desperdiciar apagando la desagradable alarma, luego de un eterno minuto musical, esta se desactivó.

-Creo que… debería irme— dijo Ranma levantando su brazo izquierdo de encima de mi cintura, alcé el rostro y noté que su nariz sangraba.

-De nuevo… sangras — dije preocupada, me puse de pie y fui por unos pañuelos desechables.

-Estoy bien, es que hace dos días que no pruebo bocado— soltó como si nada.

-¿Tan mal va tu vida para que descuides tu salud de esa manera? — pregunté en reproche.

-Bastante— respondió cabizbajo mientras limpiaba su nariz.

-Ve al baño, toma una ducha de agua caliente haré café— dije poniéndome una bata de satín sobre mi cuerpo desnudo, salí en dirección a la cocina.

Miré la nevera y no me quedaba mucho ¿qué podía preparar? — pensé unos instantes hasta que tomé unos huevos y un poco de pan francés que me quedaba del día anterior.

Mientras la cafetera hacía lo suyo, batía los huevos con los palillos para un rápido pero buen omelette, en cosa de dos minutos lo tenía servido sobre un plato, puse un par de tazas y las dejé sobre la mesa para que cuando saliera del baño comiera un poco. De pronto recordé que no le entregué una toalla, regresé a la habitación y la ducha se escuchaba. Tomé una toalla limpia del closet y entré al baño quedando hipnotizada por lo que mis ojos veían…

¡Cómo es posible ser tan sexy! Su cabello medianamente largo completamente suelto, sus firmes piernas, esa espalda ancha marcada de músculos y ese redondo y perfecto trasero, mordisquee mi labio inferior ante semejante ejemplar que se encontraba desnudo dentro de mi shower door.

El agua caía por su esbelto cuerpo y un deseo ardiente se alojó en mi vientre. Me acerqué como hipnotizada hasta la puerta principal y este aun no daba cuenta de mi presencia, por un momento pensé en dejar la toalla y correr pero mis pies no hacían caso a la orden de mi cerebro. Con la mano temblorosa cogí la manilla de la puerta y la abrí despacio, sus azules dieron de lleno conmigo. Tímida y absurda mostré la toalla en mi mano más él jaló de mí obligándome a entrar, mi corazón latía a mil por hora y en un movimiento tan rápido se deshizo de la bata dejándome tan desnuda como él.

El agua caliente caía sobre nuestros cuerpos, tan reconfortante mientras su boca me devoraba en un beso profundo y lleno de pasión.

Con sus grandes manos en mi cintura se apegó a mi pecho y no me soltó más, su miembro ya estaba erecto cuando abrí la puerta del shower y fui sintiéndolo más duro cuando chocaba contra mi vientre.

-No deberíamos… — dije excitada una vez soltó mis labios para morder uno de mis hombros, luego bajó y succionó cada uno de mis pechos haciendo que jadeara de puro gusto. Se puso frente a mí sin dejar de abrazarme y noté lo alto que era, me vio con unos ojos llenos de amor y abrió la boca para decir lo que no quería escuchar…

-Te amo, no me importa que no me veas a la cara después de esto. Igualmente trabajaré cerca de ti será inevitable no vernos. Aun no salgo de tu departamento, quiero amarte hasta el último segundo que me quede aquí ¿quieres hacer el amor conmigo de nuevo? — preguntó con una voz tan gutural que me estremeció desde la punta de los pies hasta la punta mi cabello.

Desvié mi mirada por unos segundos… ¡era una locura! Tenía que hacer mil cosas pero mi cuerpo clamaba por él, mis hormonas, mi piel, mi sexo todo necesitaba más de sus caricias, de su entrega de su amor.

Alcé la vista y subí mi mano tomando su rostro, me puse de puntillas y deposité un beso sobre esos labios carnosos.

-¡Ámame! — exigí con atrevimiento.

Con ambas manos a cada lado en la barra del shower door, con su cuerpo en medio de mis piernas Ranma penetraba sin tapujos mi centro, un encuentro bajo el agua caliente de la regadera hacía empañar las paredes ante nuestros sonoros gemidos, mis senos rebotaban entre sí y su hombría llegaba tan adentro que los espasmos eran desatados.

-¡Ah, ah ah Ran…ma ah! — clamaba su nombre ante cada estocada, introdujo su lengua hasta el fondo de mi boca sin dejar el frenesí, de pronto tomó mis caderas y se aferró tanto que mis nalgas se aplastaban contra la pared del showeer — ¡me correré! — grité y este aumentó su candente movimiento provocándome un orgasmo fenomenal antes de las nueve de la mañana.

Mordí el lóbulo de su oreja y lentamente fui bajando mis piernas, su falo salió recio de adentro, estaba empapado de mis jugos y sin tanto rodeo lo cogí entre mis labios, podía sentir el agua de la regadera caer sobre mi nuca, mi centro palpitaba sin cesar y mi lengua degustaba su carne en todo su esplendor.

Era un placer oírlo gemir por mis pecaminosas lamidas, cada succión era un "sigue así" que salía de su boca, hundí mis uñas en su culo y malvadamente mordisquee su miembro provocando un quejido que me divirtió, me levanté y quedó viéndome lleno de fogosidad. No alcancé a nada cuando me volteó dejando mis senos pegados al showeer door y su falo me profanó con alevosía, su piel pegada a la mía, ambos mojados y extasiados de ese fabuloso sexo, con cada embestida llegaba más profundo.

Sin medidas ni restricciones nos entregamos por completo, gemíamos al unísono cuando creí oír el timbre del apartamento, más el ruido del agua cayéndonos y el vaivén de su cuerpo pegado al mío era más importante que cualquier otra cosa. La grandiosa complexión de su cuerpo dio sus últimas estocadas mientras sus grandes manos se aferraban a mis senos, juntos nos dejamos correr…

Podía oír su respiración agitada por sobre mi hombro, su mentón descansaba allí cuando habló…

-No creo poder olvidar esto— y solo entonces salió de mí, con espasmos que recorrían mi interior sellamos ese momento en un largo y final beso.

Ranma salió del showeer y colocó la toalla que traía en la mano y que cayó justo antes de que él me jalara dentro.

Debajo de la ducha y con el corazón en la mano dejé caer unos cuantos lagrimones, sabía lo que venía, sin embargo mi corazón se negaba a aceptarlo sobre todo después de haber hecho el amor toda la noche y justo ahora.

Cuando salí del baño, me vestí lentamente. Observé frente al espejo las marcas que había dejado en mi cuerpo. Sin dudas me sentía cansada, pero ya tendría tiempo de reponer fuerzas. Al llegar a la sala principal, terminé de notar que se había ido…

La taza de café estaba a medio tomar y un trozo del omellette estaba con una gran mascada, volví a llorar al tiempo que sonreía. Fue tan triste pensar que nuestra realidad no era estar juntos, lo que más dolía en el alma era que otra vez no le dije cuánto lo amaba.

O—

Ese mismo día más tarde, casa Saotome Kuongi…

Era definitivo, me largaría de esa casa antes de que Ukío saliera de hospital. Estacioné el coche frente a la casa y noté luz dentro, fruncí el ceño y es que no creí que ella estuviera aquí ¿o sí? Apenas entré mi madre me esperaba de brazos cruzados, su fría y dura mirada me estremeció.

-¡Hasta que te dignas a llegar a tu casa! — chilló enojada.

-Madre ¿qué haces aquí? ¿Cómo entraste? — pregunté curioso.

-Sé que tu matrimonio está pasando por una crisis, puedo comprenderlo pero dejar a tu esposa sola en ese hospital y todavía no contestar sus llamadas ¡es demasiado! — reprochó.

-¿De qué hablas? He ido cada día a visitarla, además el teléfono se murió— señalé ya que estaba sin batería.

-Tuve que ir a buscar a tu esposa porque tú no contestabas Ranma, te llamamos muchas veces para saber tu paradero.

-¿Ya le dieron el alta? — pregunté sorprendido.

-Claro que sí, además no me avisaste lo que pasó me enteré porque el hospital llamó a mi teléfono buscando un tutor que fuera por la paciente.

-Lo siento estuve ocupado— respondí.

-¿Qué más puede ser tan importante que dejes de lado a tu esposa?

-Ya basta por favor, sabes bien que ella y yo solo somos marido en ese puto papel— contesté perdiendo la paciencia.

-¡No me hables así Saotome, no me importa que tengas cincuenta años me respetas!

-Mamá deja de entrometerte en mis asuntos, te agradezco el hecho de que la hayas ido a buscar inclusive si quieres quédate aquí y hazle compañía porque yo me voy.

-¡De nuevo con eso Ranma! — gritó Nodoka aún más indignada, entonces Ukío apareció en el borde de la escalera.

-¿Estuviste con ella cierto? — preguntó con el rostro ensombrecido.

-Lo que yo haga es mi problema, donde duerma también. Me alegra verte tan bien ahí parada y con ganas de pelear— dije subiendo los escalones hasta llegar arriba frente a ella.

-Ranma soy tu esposa, veo en tus ojos la verdad— respondió dolida.

-Entonces para qué preguntas— solté pasando por su lado ella me detuvo tomando mi mano con fuerza.

-No me dejes, no te vayas respeta el contrato— suplicó.

-Lo siento, ese contrato acabará en cinco meses más y espero que puedas buscar la felicidad que yo no pude darte— caminé hasta mi alcoba y cerré la puerta, pronto se oyó un llanto y mi madre desde afuera golpeando sin cesar la puerta.

Abrí la maleta que tenía y como pude metí la mayor parte de mis cosas, fui hasta mi velador y tomé toda el agua que tenía dentro de un jarro, la cual acostumbraba a tener cerca. Hubiese preferido una botella de whisky pero ya estaba, ya me iba al fin. Necesitaba liberarme de toda la mierda en la que hundí los pies y este sería el primer paso, aunque Akane no quiera nada conmigo necesitaba sanear mis errores y lo mejor era alejarme de Ukío cuanto antes o terminaríamos matándonos.

Tomé firme la maleta con mis cosas y abrí la bendita puerta que para esa altura debiese de tener un gran hoyo por los golpes que recibió tanto de mi madre y de mi esposa. Nodoka intentaba consolarla y ella alzó sus ojos enrojecidos…

-Ranma yo te amo, no me hagas esto platiquemos todo se puede solucionar— suplicaba avanzando hacia mí que ignoraba su pedido caminando hasta la escala.

-¡Ukío detente, ten amor propio maldita sea! — grité grave.

-Nunca creí que me dejarías sola— decía entre sollozos exagerados y mi madre lloraba en una esquina impotente viendo la situación.

Y cuando crees que ya viste o viviste lo peor, viene algo más horrible. Ella me zarandeó por la solapa de mi abrigo con brusquedad notando uno de los tantos rojeces que Akane dejó cerca de mi cuello anoche.

-¡Cómo pudiste! — escupió dándome la primera bofetada.

-¡Ukío! — chilló mamá.

-Ya basta por favor— pedí deteniendo sus manos que intentaban golpearme otra vez, ella se acercó hasta mi oído…

-Nunca serás feliz con esa zorra— soltó llena de ira, nuestras miradas se volvieron a cruzar, sus palabras eran crueles además de groseras, lo decía en serio y por primera vez veía a la verdadera Ukío en acción, de pronto mi nariz comenzó a sangrar nuevamente ella hizo una mueca como disfrutando lo que veía.

Llevé mi mano por inercia a la nariz y un dolor punzante en la cabeza hizo que viera todo borroso, entonces la volví a oír…

-Si no eres mío mucho menos de ella— lo dijo claramente y espaldas a Nodoka que hipaba por lo que pasaba, la escuché tan claramente aunque mi mente se quedó con esa mirada fría y perversa, entonces perdí el equilibrio mis sentidos se fueron a negro y solo logré oír el crujir de mis huesos mientras caía escaleras abajo.

Estaba feliz, hace mucho tiempo que no sentía esa calidez en mi corazón. La mujer que amo dejó que me acercara no solo a su corazón, a su cuerpo, a su esencia. La hice mía por horas y no era uno de mis fantasiosos sueños, me sentí tan amado que por la mañana no pude evitar corromperla bajo el agua de esa regadera. Disfruté de ese café y esos huevos que preparó porque supo que no comía, me sentí bien cuando oí su preocupación sincera por mi salud, cuando me reprochó porque bebía dejando a un lado el tratamiento que indicó el doctor.

Había sido las horas más felices de mi vida, junto a ti mi preciosa Akane. Amándonos como debimos hacerlo desde un principio y sin terceros.

O—

Teatro…

-Lo siento Akane, no entiendo por qué Ranma no se presentó, lo llamo y su teléfono está apagado— decía el rubio Jhon algo contrariado por la inasistencia de su amigo a la reunión.

-Bueno podemos empezar sin él, quizás tuvo un contratiempo— respondí.

-Puede ser, tiene a su esposa en el hospital— señaló recordándome aquello.

-En fin ¿qué te parece si comenzamos? Luego lo pones al día y de ser necesario hacemos una reunión con él presente la próxima vez.

-Está bien Akane, tienes razón ya hemos pospuesto demasiado este asunto— dijo O´Connor sacando unos planos del teatro mostrándome las ideas que habían trazado junto a Ranma, estaba maravillándome de las excelentes iniciativas cuando su teléfono sonó estrepitosamente.

Jhon frunció el ceño al ver la pantalla de su móvil…

-Contesta no hay problema— dije al notar preocupación en su rostro, este agradeció y se levantó de la mesa para ir a un rincón.

-¿Sí? ¡Qué, pero cómo! — Exclamaba exaltado — ¿No despierta? Cálmate ¿llamaste a una ambulancia? Deja de llorar por dios, necesito saber si pediste ayuda— decía con urgencia llamando mi atención — no lo muevas, llamaré a la ambulancia voy en camino— y finalmente colgó.

Este volteó con sus ojos verdes perdidos, miraba a todos lados evitándome y entonces comprendí que algo no andaba bien.

-Jhon…

-Akane me vas a perdonar pero debo irme— solicitó.

-Espera ¿todo bien? Es decir… puedes conducir ¿así? — pregunté al verlo alterado.

-Ranma tuvo un accidente, está en su casa y la esposa solo grita histérica por ayuda.

Fueron las peores palabras que podía oír en ese momento, mi corazón se quedó paralizado ante tan mala noticia.

-¡Iré contigo! — grité fuerte siguiéndolo hasta afuera.

Shinnosuke venía llegando con alguno de mis actores…

-¿A dónde vas? — preguntó.

-Encárgate de todo, no me llames no estaré disponible— dije subiendo al coche con Jhon, sus agua marina me vieron confundido. Era una locura, no sabía qué carajos diría al llegar a esa casa ¿estaría ella, su esposa? Solo quería verle, necesitaba saber que se encontraba bien.

La felicidad dura poco dicen… sin embargo esto era consecuencia de nuestros actos. En el camino supe que había rodado escalera abajo, luego de una discusión con Ukío. No pude evitar maldecirla, un sentimiento oscuro se alojaba en mi corazón e iba dirigido a ella.

Cuando llegamos, la ambulancia estaba sacándolo de la casa… ella observaba de brazos cruzados mientras una mujer mayor lloraba. Jhon corrió a ver a Ukío y ella algo le habló, en cuanto me vio me dedicó una mirada asesina brutal.

-¡Qué hace ella aquí! — gritó aunque la ignoré acercándome a la camilla, Ranma no se veía bien, su cabeza iba rota supongo por la caída, su rostro estaba pálido y ensangrentado a la altura de su nariz. Iba con oxígeno e inmovilizado completamente.

Estaba bien esta mañana… demasiado bien ¿cómo pudo pasarle esto? — me pregunté con lágrimas en los ojos.

Fue entonces que alguien me dio vuelta bruscamente…

-¿¡Dije qué haces aquí!? — exclamó furibunda la mujer que se adueñó del hombre que amo.

Sostuve su mirada y zafé de su agarre con la misma brusquedad con la que me tomó, estaba enojada, sentía que esto era su culpa y quería explicaciones. ¡A la mierda las formalidades! Esta vez esa bruja malvada me iba a escuchar.

Continuará…

Estimado lector, un capítulo lleno de emoción. Mucho amor contenido, ese par hicieron de todo estando solos… Sería su primera y la última vez juntos, ambos lo comprendieron y dieron todo de sí. Sin embargo el destino los volvió a unir solo que en una circunstancia muy mala ¿qué creen que tiene Ranma? ¿Es normal tanto sangrado? Porque se sintió mal al borde de la escalera y Ukío lo notó, hasta se divirtió al decirle que nunca sería feliz.

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Si te gustó déjame tu preciado review, amo leerlos.

*Los dejo cordialmente invitados a leer mi próximo fics, el cual se llamará "Shoot me in the heart" (Dispárame en el corazón) obviamente para el fandom de Ranma. En donde la venganza será el ingrediente principal. ¡Atentos a las notificaciones!

Desde Chile una fanática más de Ranma ½

Sweetsimphony._