Me derrumbo
Los personajes no me pertenecen son de la gran Rumiko Takahashi esto es sin fines de lucro solo diversión por y para los fans.
Para considerar: la historia está clasificada para mayores de edad, puede contener violencia física o emocional así como escenas eróticas y lenguaje soez.
—O—
Estoy a punto de caer
El peligro acecha
Las lágrimas desaparecen
Al caer la noche
El tiempo se detiene
Junto a ti
Todo parece diferente
Me derrumbo al verte así
Suplico al cielo
Por un último favor
Sin embargo la oscuridad brilla
Me vengo abajo
Más los recuerdos
De esa noche huracanada
Siendo solo uno y más
Me levanta del abismo
Aunque el destino me derrumba
Con su frialdad
Mi cuerpo se ve cubierto
De una fina capa de hielo
Y mi corazón se aferra
A la llama de tu amor
Me derrumbo, sí…
—O—
Frente a la mujer que un día llamé amiga, la misma que apareció cuatro años después refregándome la pieza de oro en su dedo, estaba delante de mí reprochando mi presencia mientras a su esposo lo subían a una ambulancia inconsciente.
-¡No te quedes callada! — chilló con la mirada cargada de odio.
-¿Por qué no nos dices qué fue lo que pasó? — cuestioné seria.
-¿Disculpa? ¿Desde cuándo debo dar cuenta de la salud de mi marido contigo? — escupió cruzándose de brazos.
-Ranma estaba bien esta mañana, se ve mal… se ve sin vida — dije preocupada.
-¡Entonces admites que estabas con mi esposo! — chilló a viva voz, fue entonces que Jhon junto a la señora mayor que imagino era la madre de Ranma se acercaban a ver la discusión.
-Estuve con él esta mañana ¡¿eso querías oír?! — Grité molesta, fue entonces que ella alzó su mano para golpearme pero la detuve en el acto— ¿Qué pretendes, crees que soy la tonta Akane que dejaste llorando hace cuatro años en el campus de la universidad? — esta me vio llena de ira.
-¡Maldita zorra! Acabas de decir que estuviste con él, vienes a mi casa no tienes ¿vergüenza? — dijo llena de sorna.
-Jamás lo entenderías y no, no tengo vergüenza es más tu matrimonio ¡me importa una mierda! — grité sin pelos en la lengua, ella abrió sus ojos como platos.
De pronto se acercó un paramédico…
-Disculpe ¿Quién acompaña al paciente? — preguntó sacándonos de nuestra discusión.
-Yo por supuesto soy su esposa— recalcó y entonces la solté. Pasó por delante de mí y subió a la ambulancia.
Quise alejarme pero la mano suave de una persona me detenía…
-Disculpa pero ¿quién eres? ¿Acaso tú eres la razón por la cual mi hijo no quiere este matrimonio? — preguntó una mujer madura con sus ojos hinchados.
-No señora, su hijo no ama a esa mujer, que usted no quiera ver la verdad es otra cosa— respondí alejándome, tomé un taxi que siguió la ambulancia la cual fue directo al mismo hospital en donde estaba Ryoga.
Sería un día largo… una vez llegué Ukío se encargó de que no pudiera acercarme a la habitación de Ranma, fue hospitalizado y por lo que pude averiguar con la enfermera que atendía a Ryoga el médico tratante se preocupó al notar que sus ojos se volvían muy amarillos y no despertaba. No tenía huesos rotos aunque si muchos hematomas en su espalda y piernas, su cabeza rota no mostró nada grave en el scanner y solo quedaba esperar el resultado de los análisis de sangre.
Estuve muchas horas sentada en el hall principal, cada tanto me paseaba por el pasillo esperando a que ella lo dejara, sin embargo aun después de que se fuera Jhon y la madre, Ukío continuó a su lado.
Fui a visitar a mi buen amigo cuando caía el atardecer, notaba mejor semblante en su rostro y eso me alivió. Sin embargo notó mi preocupación y no pude mentirle…
-Tengo que ir a verlo— dijo Ryoga destapándose.
-¡No hagas locuras! Ni siquiera puedes caminar todavía— dije.
-Ayúdame, sé que Ranma nos dirá qué mierda le pasó— decía insistente y como pude lo acomodé en una silla de ruedas que Tomoyo consiguió para desplazarse mejor y así tomar sol.
-Cariño, la esposa está dentro nos va a echar — dije cabizbaja.
-Esa bruja roñosa no me toca un pelo, además estoy lisiado — dijo quejumbroso señalando su condición.
-No digas esas cosas, esto es temporal vas a recuperarte pronto— hablé en reproche acomodándolo en la silla.
Fue entonces que llegamos a la puerta principal la cual estaba apenas abierta pero lo suficiente como para escuchar lo que ella le hablaba a Ranma con voz de suficiencia…
-Pensé que resistirías más, mi querido esposo cuando sepas que serás padre todas esas estúpidas ideas de irte y abandonarme se borrarán de tu cabeza— con Ryoga nos miramos frunciendo el ceño, pronto despertarás y tendrás la dicha de contarle a tu madre que al fin será abuela— agregó con una sonrisa en los labios, entonces se giró y en su mano tenía un pequeño frasco el cual veía con fascinación.
-No puede ser— dije casi en un hilo de voz tapándome la boca incrédula, en ese momento Ryoga posó su mano en la manilla y terminó de abrir la puerta.
-Siempre supe que eras una perra sucia pero ¡esto! —exclamó furioso, nos miró avergonzada y caminé hasta ella para matarla…
-¡Maldita pervertida! — exclamé golpeando la mano que sujetaba el frasco, la mujer se aprovechaba del estado inconsciente de Ranma, el diminuto envase cayó al suelo.
La sangre me hervía de ira, ¿cómo era posible? Sin titubear la bofetee tan fuerte que la boté al suelo de un solo golpe.
-¡Qué carajos hacen aquí! — exclamó desde el suelo intentando buscar su preciado tesoro, la sujeté por el cabello y la arrastré hasta los pies de la cama.
¡Sucia! Es tu esposo ¿cómo abusas de él en ese estado? — exclamé fuera de sí.
-¡Mátala Akane! — gritó Ryoga lanzándome el tubo que sostenía la bolsa de suero que traía.
Era tal el escándalo que no escuchaba la voz de las enfermeras, entraron en cuanto oyeron el griterío que teníamos dentro, dos intentaban sacarme de encima de Ukío pero no fue fácil. Una vez nos calmamos ni siquiera lo dudé, puse mi pie sobre la pipeta y la hice trizas, ella gritó histérica y las enfermeras se acercaron a ver dando cuanta del fluido que salía de este.
Después de todo ese terrible suceso, todos incluyendo Ryoga nos llevaron a una sala vacía, la seguridad del Hospital estaba allí vigilando que no siguiera desgreñándola. Su cara estaba toda rasgada por mis uñas además de varios mechones menos.
-Soy su esposa, no tienen nada que decir— dijo de pronto.
-¡Cállate la boca, te voy a denunciar! — grité.
-Si tan solo pudiera levantarme, ¡juro que te saco los ojos maldita zorra! — escupió Ryoga enojado, en ese momento llegó Tomoyo junto a una enfermera, me dedicó su típica mirada fría y se lo llevó.
-Ya basta las dos ¿quién es la esposa? — preguntó el guardia.
-Yo— contestó ella.
-Esta mujer estaba… — no pude terminar, de pronto entró un oficial de policía acompañado de tres más.
-Nos dijeron que aquí estaba Kuongi Ukío— la desgraciada miraba a todos lados.
-¿Qué sucede oficial? — pregunté.
-Debe acompañarnos— dijo uno de ellos.
-Lo siento yo no soy esa persona, es ella— indiqué ante su silencio.
Los oficiales no la arrestaron pero si la escoltaron a la salida.
-¿Por qué se la llevan? — pregunté.
-Debemos verificar antecedentes, para más información debe acercarse y hacer una solicitud formal— dijo uno de los oficiales.
Luego de eso el guardia me dejó ir y fui directo a ver a Ranma, sin embargo desde la habitación de Ryoga iban saliendo más policías llamando mi atención me dirigí con mi amigo el cual estaba en shock mirando un trozo de papel.
-Tomoyo ¿qué rayos sucedió, por qué estaba la policía aquí? — pregunté llena de preocupación.
-Encontraron al sujeto que golpeó a Ryoga— dijo seria y de brazos cruzados.
-¿Qué paso cariño? — pregunté acercándome hasta él.
-El hombre confesó— soltó Tomoyo, la miré impaciente.
-Fue ella Akane— dijo Ryoga con la voz grave.
-¿De quién hablas? — El silencio fue suficiente para comprender — ¡Ukío!
-El maldito que me golpeó dijo que ella pagó mucho dinero para darme una paliza— dijo Ryoga arrugando el papel que tenía en sus manos, entonces comenzó a quejarse, le dolían las costillas y la cabeza. Tomoyo llamó a la enfermera quien le dio un relajante muscular y en cosa de minutos mi buen amigo se dormía.
Estaba impactada, en verdad ella era capaz de todo. Si no tuvo la vergüenza de abusar de su propio esposo, mi pobre amigo casi muere a manos de un hombre sin escrúpulos que ella misma contrato. Algo decía Tomoyo pero la ira me iba subiendo de nivel, esto era demasiado ella había sobre pasado los límites.
-Akane, Akane— hablaba Tomoyo.
-Debo irme, por favor cuida de Ryoga— pedí tomando sus manos entre las mías.
-Hey ¿qué rayos vas hacer? — preguntó deteniéndome.
-La enfrentaré— dije firme.
-No te entrometas, esto es un caso policial ella deberá dar cuentas de sus actos, además acabas de hacer un escándalo en la habitación del esposo— dijo muy seria.
-Tomoyo, esa mujer casi mata a Ryoga ¿en verdad te quedarías tan tranquila?
-¡Quiero sacarle la piel! — Chilló enojada — pero no puedo dejar a mi bebé solo— señaló.
-Tengo que averiguar más, te llamo ¿sí? — ella solo asintió y finalmente salí de la habitación.
Caminé por el pasillo del hospital y miré por la ventanilla de la habitación de Ranma, estaba con la luz baja y entré sin poder evitarlo. Lo arropé bien y noté su ficha sobre la mesa que se encontraba a los pies de la cama, leí claramente que tenía el hígado comprometido y eso me llenó de miedo, también decía a espera de resultados (análisis) fue así como lo oí quejarse, me acerqué un poco y tomé su mano.
-Todo estará bien, eres joven y fuerte ¡tú puedes! — susurré llena de preocupación.
Entonces una voz femenina me espanta de la impresión…
-¿Cuál es tu nombre? — preguntó saliendo de las sombras, era la señora que vi afuera de su casa muy desolada.
-¡Por Kami, señora casi me mata de un susto! — Exclamé — soy Akane Tendo— dije ofreciendo una reverencia en señal de respeto.
-Tenía la intuición de que eras tú…
-¿Me conoce?
-Es la segunda vez que te veo… pero mi hijo lloró por ti muchas veces mientras estuvimos en los Estados Unidos.
-Ah…
-Mi hijo no está bien… y vine porque el hospital pidió un tutor responsable, al parecer su esposa no está muy cuerda— señaló con sus ojos hinchados, sentí pena por la señora y por un momento me hizo recordar a mi madre fallecida.
-Supongo que ya se enteró lo que ella le hizo…
-Ella solo quiere un hijo, pensé que mi Ranma era feliz— soltó a llorar desconsolada, le ofrecí un pañuelo el cual recibió.
-No permita que su hijo esté a solas con Ukío— dije firme.
-Es la esposa, ¿cómo puedo alejarla?
-Sea firme y cobre entereza, su hijo está inconsciente en estos momentos usted es su voz ¿comprende? — ella me vio un poco más calmada — Señora…
-Nodoka— recalcó.
-Señora Nodoka, Ranma estuvo conmigo por la mañana puedo asegurarle que estaba bien, a excepción del sangrado de nariz.
-Yo estuve allí, él simplemente sangró por la nariz luego de discutir con Ukío. Mi hijo se quería ir de esa casa hace mucho tiempo y yo no lo dejaba, de pronto se desplomó escaleras abajo y desde ahí que no despierta— soltó volviendo a llorar.
-Quizás no es el momento, pero creo que debe saberlo… ella está en la comisaría en estos momentos— Nodoka me vio espantada — mi mejor amigo lleva días hospitalizado por una paliza que recibió, hoy fue notificado y la mayor sospechosa es su nuera ¿entiende?
-¡Qué horror! No puede ser… ella era tan dulce, tan servicial, si mi Genma estuviera vivo no podría creer todo lo que me dices.
-La vida de su hijo está en peligro, use su raciocinio.
-Tú y el… ¿son amantes? — preguntó sin rodeos.
-No — contesté tajante — las decisiones de su hijo, nos separaron hace mucho tiempo.
-Pero lo amas ¿sino qué haces aquí?
En ese instante mi celular vibraba, lo saqué del bolsillo y miré la pantalla, en consecuencia contesté alejándome un poco.
Una vez colgué, me despedí brevemente. Dediqué una última mirada al hombre que me había hecho delirar la noche anterior y finalmente me fui.
Cuando llegué a la estación de policía y pregunté por ella ya no estaba, el oficial a cargo dijo que no cooperó en nada y que llamó a un abogado quien vino y la sacó tan rápido como llegó. Me sentía frustrada e impotente, pero no me quedé de brazos cruzados y la denuncié por abuso, tenía a Ryoga de testigo y hasta las mismas enfermeras notaron hace un rato lo que ella tanto defendía, también la denuncié por los golpes que Ranma había recibido de su parte. El hombre escuchó y dejó una constancia, sin embargo no era suficiente ya que la víctima debiese de aportar en el caso y aunque le dije que se encontraba hospitalizado me sugirió que la próxima vez viniera con él.
Salí de la estación policial con un gusto amargo en la boca, era muy tarde y pese a ello preferí caminar un poco, quizás el aire fresco despejaría mi mente. Anduve mucho rato así, con la mente divagando de un lugar a otro… la verdad era que tenía muchas ganas de correr a sus brazos, de quedarme a su lado solo para que cuando abriera los ojos me viera allí, junto a él. Sin embargo con su madre allí y la esposa merodeando libre sería traerle más problemas a su vida.
No me di cuenta cuando unos brillosos zapatos bien lustrados se paraban frente a mí, alcé la vista y vi a Shinnosuke.
-Sabía que vendrías— dijo muy seguro, miré alrededor y estaba fuera de mi teatro.
-He caminado sin darme cuenta que me dirigía aquí— respondí.
-¿Puedo saber qué te tiene tan perturbada?
-No creo que quieras saber— señalé posando mis manos dentro del abrigo, comenzaba hacer frío.
-Vamos adentro, tomemos café y platiquemos como siempre lo hemos hecho— dijo sonriente.
Mientras daba mi primer sorbo de café, Shinno me veía con profundidad…
-Todo esto tiene nombre y apellido ¿verdad? — preguntó con postura seria ante mi desanimado semblante.
-Un poco… creo que inevitablemente estoy inmiscuida en todo— dije.
-Akane, él está casado y tú…
-Lo sé, lo tengo claro pero…
-¿Aún lo amas, pese a todo? — preguntó con tono altivo, era más un reproche que un cuestionamiento. Debía sincerarme, negarlo sería cínico de mi parte sobre todo después de haber hecho el amor por horas la noche anterior.
-Sí, jamás lo he dejado de amar. Perdóname… no debí hacerte ilusiones— agregué avergonzada y muy consciente de mis actos. Un largo minuto de silencio se interpuso entre los dos.
-En el fondo… siempre lo supe— respondió dejando su taza de humeante café a un lado.
-Eres un tipo estupendo— hablé con el fin de animarlo, aunque a estas alturas no serviría de nada, la postura tensa de Shinno se relajó, sabía lo que diría más mi egoísmo esperaba otra cosa.
-Pero no soy él y me da coraje saber que prefieres a un tipo que duerme con otra— dijo serio, con la mirada perturbada.
-No es tan así, hay muchas cosas que no sabes. Hoy la policía la tiene en la mira, al parecer está involucrada con la golpiza que recibió Ryoga y…
-No sigas Akane, por favor— suplicó y el silencio tomó protagonismo entre nosotros— creo que mi paso por esta ciudad llegó a su fin— agregó firme.
-¿Cómo? — fue lo único que pude decir.
-Estaba en Tokio solo por ti… también tengo amor propio ¿sabes? — eso dolió.
-Shinno perdóname por favor— dije poniéndome de pie.
-No soy tan valiente como para ver a la mujer que amo con otro… y ni siquiera sé si serás feliz porque las circunstancias no son las mejores— dijo con mucha honestidad.
-¡No te vayas, oh por Kami pero qué egoísta estoy siendo! — exclamé tapándome la boca para no decir más barbaridades.
Shionnosuke se puso de pie y fue por su abrigo…
-Mañana tendrás mi renuncia sobre tu escritorio, gracias Akane— dijo con esa sonrisa que siempre lo caracterizó, mientras yo me preguntaba de donde sacaba tanta entereza para sonreír en un momento como este.
Miré el suelo para que no viera la tristeza que me embargaba su decisión, no obstante él se acercó y me abrazó fuertemente, era la despedida así lo sentí.
-Lo siento tanto— dije casi en un hilo de voz.
-No lo sientas… fuiste la forma más triste y bonita que tuvo la vida de decirme que no se puede tenerlo todo— dijo estrujando mi corazón y poco a poco fue alejándose.
Se fue sin decir adiós y me quedé estática por un largo rato… en verdad espero que encuentre un buen amor que lo haga muy feliz.
—O—
Al día siguiente…
Sería un miércoles muy ocupado sin Shinnosuke a mi lado, debía organizar todo sin ayuda. Efectivamente su carta de renuncia estaba sobre mi escritorio cuando llegué al teatro, suspiré pesadamente ante su firme decisión pero la respetaría pues tenía mucho aprecio por él.
Organicé dos reuniones con mis actores y finalmente escogimos al nuevo protagonista de mi obra, comenzaríamos con los ensayos al día siguiente ya no había tiempo que perder.
Por otro lado Jhon había traído a su equipo y se escuchaban los murmullos de los trabajadores desarmando algunas partes del teatro, eso me ilusionó mucho al tiempo que se entristecía mi corazón, estaba segura de que Shinno anhelaba ver la obra terminada.
Ryoga mejoraba lento pero seguro, Tomoyo no lo dejaba ni a sol ni a sombra y eso me tranquilizaba, además tenía resguardo policial a solicitud de su manager. En otro momento lo hubiese encontrado exagerado pero debido a los últimos acontecimientos lo encontraba necesario, después de todo, la vida de mi mejor amigo había estado muy expuesta.
En cuanto a Ranma… pues no sabía nada. Lo único que supe a través de Jhon fue que había despertado y que estaba con tratamiento por un día completo más. Que su madre lo cuidaba y que la esposa andaba desaparecida.
No creí factible ir hasta allá, menos con su progenitora mirando desde las sombras.
Y así pasó mi día, llena de quehaceres laborales y con esa espina de preocupación en el cuerpo que no me dejaba ni comer.
Regresé a mi departamento exhausta, solo que cuando entré al edificio el conserje daba cuenta de una visita inesperada. Ukío estaba esperándome y eso me pareció extraño, la verdad es que después de lo que sucedió ayer no esperaba verla tan pronto.
-Al fin llegas, llevo una hora aquí— dijo de brazos cruzados.
-No tengo tiempo para ti, no me interesas en lo más mínimo— respondí escueta, di la vuelta para tomar el elevador pero ella se interpuso en mi camino.
-¿No invitas? — preguntó.
-¡Estás loca! — Exclamé— eso jamás.
-Akane, vine porque todo lo que esos policías dijeron es una mentira— soltó sin más.
-Hey, no te he pedido explicaciones y por lo demás no te creo nada.
-No seas tonta, sigues siendo tan burda como en la universidad… tenías a un montón babeando por ti pero tú debías fijarte en él ¿verdad?
-¡¿Qué tiene que ver eso con lo que le hiciste a Ryoga?! — chillé.
-Que vine aquí a hablarte de mujer a mujer, Ranma sigue siendo mi esposo— señaló paseando su argolla de oro por delante de mí— quiero tener muchos hijos, su madre quiere nietos y yo quiero intentarlo porque lo amo.
-Tu plan de vida no me importa— recalqué con fuerza, más ella parecía ignorar mis palabras.
-No te interpongas en nuestro camino, lo que viste ayer… bueno me sentía desesperada pero igualmente ahora podría estar embarazada y…— la miré incrédula.
-Si Ranma quiere hijos contigo es su decisión, yo nunca me he casado pero esos temas se hablan de a dos. Creo que viniste a ver a la persona equivocada— sentencié.
-Si llevo un hijo de él en mi vientre ¿lo dejarás en paz? — Preguntó — no me quites a mi esposo, no arruines a mi familia quitándole su padre a mi hijo— dijo con tanta seguridad que por momentos dudé, y ¿si en verdad llevaba una vida en su vientre?
Una leve punzada en la cabeza me hizo reaccionar…
-Deja ya tu papel de víctima ¿acaso te escuchas? Eres despreciable Ukío, fingiste ser mi amiga, fuiste cruel y luego te vas a otro país buscándolo… porque podría estar segura de que tu obsesión con Ranma viene desde la universidad. Te casas con él, reapareces en mi vida y solo a seguir haciendo daño, mi mejor amigo casi muere por tu culpa. Maltratas a tu esposo del cual te llenas la boca diciendo que lo "amas" tú no sabes el significado de ese sentimiento.
-Ranma no será feliz a tu lado, si no es conmigo con nadie lo será— dijo escueta.
-Tus palabras son basura, no te tengo miedo. Y no, ya no soy la chica tímida que conociste. Puedes largarte por donde viniste, tus planes y tus amenazas no funcionan conmigo.
-Pagarás Akane, te voy a desprestigiar públicamente tengo contactos— chillaba furiosa.
-Mientras tú dedicas energías a destruirme, yo seguiré adelante con mi vida tal y como venía haciéndolo sin ti y sin tu esposo.
-¿Eso quiere decir que no interferirás en mi matrimonio? — preguntó con tono desesperado.
La observé detenidamente, Ukío Kuongi me provocaba lástima. Mendigaba amor a un hombre que jamás se lo dará, porque luego de esa noche apasionada podía decir con certeza que nunca hubo espacio para ella en su corazón.
Un debate de consciencia ciertamente, nunca he querido ser el mal tercio de nadie. Ellos siguen siendo un matrimonio y aun con todo lo dejé entrar a mi hogar, a mi alcoba y a mi cuerpo. Debo aceptar que lo sigo amando y ahora mucho más, que lo anhelo cada día de mi vida y que prefiero la soledad si no es con él. Entonces ¿cómo respondo a su pregunta?
-Tu matrimonio acaba en cinco meses— comencé a decir, ella abrió sus ojos sorprendida— tu esposo trabaja para mí en la obra que tú misma incitaste, prácticamente me lo has puesto en bandeja de plata y ¿ahora vienes a pedirme que me ponga en tu lugar? Luego de todo el daño causado, creo que eres la mujer más falsa e hipócrita que he conocido en mi vida.
-¡Maldita! — chilló.
-Cuando tu tiempo se acabe a su lado, no tendré que hacer nada para estar junto a él ¿sabes por qué? — Pregunté con suficiencia, le temblaba la mandíbula de puro coraje — Ranma vendrá a mí solo, porque lo viene haciendo desde que nos volvimos a ver. Intenta salvar tu matrimonio en estos meses que te quedan, porque luego no habrá nada ni nadie que se interponga entre nosotros— sentencié.
Y con eso último, presioné el botón del elevador el cual abrió sus puertas de inmediato. Al fin dejé de verle el rostro… cuando entré a mi departamento me derrumbé sobre el sofá. No era físico el cansancio, sino emocional. Ranma ni siquiera lo sabía… ¿y si me equivoco? ¿Y si de una buena vez ella lo convence de quedarse a su lado? Eran tantas las dudas que venían a mi cabeza.
Lentamente me saqué las botas y sobé mis pies cansados, me deshice del abrigo y el pañuelo abrí la blusa y me quedé solo con la camiseta y los jeans que usaba ese día. Comería algo y luego un baño caliente para al fin dormir, encendí el televisor y comenzaba el noticiero de las nueve, de pronto escuché mi celular. Lo busqué en mi bolsa y no estaba, tampoco en mis bolsillos, entonces recordé que lo había dejado dentro de mi abrigo. Era un número que no tenía registrado y esta era la tercera llamada, me dio curiosidad tanta insistencia y contesté…
-¿Diga?
-Akane— era él, entonces el timbre de mi departamento sonó. Fui a ver quién era con el celular pegado a la oreja, cuando abrí Ranma se encontraba parado frente a mi puerta con su móvil en la mano.
Nos quedamos viendo el uno al otro sin reservas, mi corazón se aceleró de solo oírlo y tenerlo aquí en vivo y en directo provocaría un colapso en mi palpitante músculo.
No alcancé a reaccionar, Ranma entró y cerró la puerta con mucha rapidez. Se abalanzó sobre mí y retrocedí torpemente hasta chocar contra la mesa de la cocina, él estaba pálido y con sus labios deshidratados.
-¡Qué haces aquí! — chillé más preocupada que nada.
-Quería verte— respondió.
-¿Y el hospital, tu madre sabe? — pregunté y él negó con su cabeza.
El espacio personal era algo que con Ranma no funcionaba, sus grandes manos sostenían mi rostro y la punta de su nariz rosaba con la mía.
-Oí todo Akane, ¿es verdad que vas esperar a que se acabe ese puto contrato? — preguntó acorralándome por completo, lo miré algo avergonzada pude sentir mis mejillas arder ¡Por un demonio cuánto habrá escuchado! — pensé.
¿Quieres que lo repita? — dije intentando moverme más su cuerpo se pegó al mío.
-Yo no podré esperar tantos meses— señaló casi en un hilo de voz, tomó mis labios para sí y me tomó un poco de tiempo responderle. Estaba ansioso y podía sentirlo en su beso, entonces comprendí que la Akane dolida de hace cuatro años se desmoronaba a mis pies, ya había probado su piel, su pasión, su amor, su sexo.
Quizás… tampoco podría soportar cinco meses sin sus dulces y acaloradas caricias.
Continuará…
Estimado lector, comienza la cuenta regresiva para esta dramática historia de amor. Oficialmente les cuento que pasamos más que el ecuador de Almendros en mi corazón, este capítulo fue de mucha reflexión y toma de decisiones.
Akane descubrió que Ukío es muy perversa, además de que casi le quita la vida al pobre de Ryoga, maltrata a Ranma, abusó de su estado de inconsciencia para obtener lo que le ha negado desde que están casados, puede parecer bizarro pero hay mujeres así de locas. Ella cree que con un hijo lo atará, pero semejante mujer no debiese tener prole ¿no creen? Ukío está equivocada y Akane le dejó muy claro que no le teme, además solo faltan cinco meses para que se acabe el contrato de matrimonio que firmó. Situación que Ranma oyó, fue por ella en cuanto tuvo la ocasión de arrancar del hospital ¿creen que no lo hará cuando se acabe el matrimonio?
Por otro lado, Shinnosuke se despidió dignamente de Akane. Dio un paso al costado, pues era evidente que ella no ha dejado de amar a Ranma.
Viene la remodelación del teatro y además el resultado de los análisis que se hizo Ranma ¿qué carajos tiene? Eso y más lo sabrán en el próximo capítulo. No olviden que Ukío no se quedará tranquila, son cinco meses en donde podrá hacerle la vida de cuadritos a Akane.
Espero les haya gustado, déjame tu preciado review amo leerlos.
Desde Chile una fanática más de Ranma ½
Sweetsimphony._
