Sintiendo otra vez
Los personajes no me pertenecen son de la gran Rumiko Takahashi esto es sin fines de lucro solo diversión por y para los fans.
Nota del autor: si has llegado hasta aquí, muchas gracias por acompañarme en esta dramática historia de amor. Como mencioné en el capítulo anterior esta obra está por llegar a su fin, muchas cosas se han ido aclarando así como los sentimientos de cada quien. Sin embargo la antagonista no se quedará mirando como ellos buscan la felicidad.
Recordar que esta historia es AU, puede contener violencia física o emocional así como escenas eróticas y lenguaje soez.
—O—
Entre sombras oscuras
Mi alma se ha perdido
Entre aguas profundas
A punto de tocar fondo
Más ahí estabas tú
Siempre tú
Tan precioso
Y te sentí tan cerca
Y todo lo demás se esfumó
Tal vez es posible
Volver a enamorarse
Del mismo hombre
¿Dos veces?
Tal vez, el tú de ahora
Es lo que necesitaba
Para llevarse lejos
Todo ese dolor
Tu mirada me dice
Que te preocupas por mí
Y aunque cierre los ojos
Puedo sentirte otra vez
Más fuerte
Que la primera vez
—O—
Sus labios no daban tregua cuando un quejido salió de su boca, lo detuve en el acto poniendo mis manos sobre su pecho.
-¿Qué te duele? — pregunté preocupada al ver que fruncía el ceño.
-Todo— soltó junto con el aire que contenía.
-¡Oh por Kami, esto es una locura! — tomé su mano y lo llevé al sofá, este se acomodó con sumo cuidado.
-Creo que los analgésicos ya no me hacen efecto— dijo con una sonrisa que intentaba ocultar el dolor.
-Ranma caíste por unas escaleras es normal que te duela el cuerpo— dije yendo a la cocina por un poco de agua.
-Estaré bien— replicó mirándome con esperanza, no pude evitar enternecerme.
-Te llevaré de regreso al hospital, no me veas con esa cara— repliqué con tono de reproche.
-No quiero, acepto que me duele el cuerpo no me moveré pero permite que me quede contigo— suplicó con cara de cachorro, miré el reloj en el mural evitando esos ojos que me ponían nerviosa.
-¿Tienes hambre? — pregunté.
-Eso quiere decir…
-Llama a tu madre, ella estaba muy acongojada por ti ayer— le entregué mi celular y me fui a la cocina.
Mientras ponía agua a calentar en la estufa, oí a Ranma hablar brevemente con su madre. Luego intentó pararse pero se quejó bastante, definitivamente había sido muy imprudente de su parte venir hasta aquí en su condición.
Unos minutos después un par de tazones de ramen recién hechos comenzábamos a degustar…
-Esto está muy bueno— decía entusiasmado sin dejar de comer.
-No exageres— dije divertida al ver como se quemaba por no soplar la comida— Ranma, debes regresar al hospital, es en serio— agregué.
-Mañana, ahora no quiero moverme de aquí— replicó, quedamos en silencio disfrutando de la sopa.
-¿Cuánto escuchaste de la plática con Ukío? — pregunté luego de unos minutos.
-Lo suficiente— respondió casi al instante, lo miré intrigada— cuando llegué, creí que discutían… iba a enfrentarla aunque era la persona que menos quería ver en ese momento— aseguró— pero noté que le hablabas llena de seguridad, nunca te había visto tan resuelta y entonces lo oí…
-No escuchaste todo entonces— dije con los ojos enterrados en mi tazón.
-No, pero sí lo que mi corazón anhelaba escuchar— respondió.
-Ranma el hecho de que estés aquí…
-Es porque sigo casado ¿cierto? —Solo asentí— y eso cambiará en unos meses, todo se anula si no volvemos a firmar de mutuo acuerdo. Puedo asegurarte que no tengo intenciones de hacerlo— finalizó decidido.
-Bien, hay mucho trabajo por hacer con mi teatro… por supuesto cuando te recuperes, aunque Jhon ya llevó a su gente.
-Sí lo sé, me dejó un mensaje en el celular temprano.
-Esta será la última vez que te recibo en mi casa— dije provocando que le diera tos.
-¡Son 5 meses! — exclamó golpeando el tazón sobre la mesa, lo miré seria ante su acción.
-Es mi decisión, quiero que la respetes— hablé firme.
-Akane, nos amamos… es más si pudiera te llevaría lejos, pero sé que eso sería egoísta de mi parte.
-Ranma no somos unos niños, termina ese contrato de matrimonio. Comienza a trabajar en mi teatro, mantén tu mente ocupada porque no tengo energías para lidiar con una esposa celosa, además Ukío tiene serios problemas con la ley…
-Sí, lo sé… algo me contó Nodoka más temprano. Si eso llegase a ser cierto, en verdad me cuesta creer que sea capaz de dañar tanto a alguien.
-Ella es muy cínica, simplemente no confío en su palabrería. Dice que te ama y que está decidida a salvar su matrimonio, sin embargo… — me quedé pensando por unos instantes.
-Ukío no es la chica gentil que conocí hace años, ese día que me caí por las escaleras… fue muy agresiva, podía ver mucho rencor en sus ojos. Aseguró que yo no sería feliz con nadie, ahora que hago memoria su expresión me causó escalofríos.
-¿Por qué? — pregunté dubitativa.
-Yo no me sentía bien y ella se dio cuenta, podría estar seguro de que notó que algo me pasaría y no hizo nada para ayudarme.
-No te entiendo— dije confundida.
-Perdí el equilibrio cuando me sangraba la nariz, me dio la impresión de que disfrutaba verme en ese estado de vulnerabilidad.
-Eso da miedo— dije más para mí.
-Está obsesionada conmigo, créeme cuando te digo que le he dicho en muchos términos que yo no soy el indicado. Pero siempre termina llorando a mares, saca a colación a mi padre y todo lo que hizo "desinteresadamente" por la familia Saotome.
-Aún no termino de convencerme— dije tomando el vaso de agua que había servido.
-¿De qué? — preguntó Ranma.
-De lo manipuladora y fría que puede llegar a ser— contesté seria.
-¡Ya no hablemos más de ella! — gruñó atiborrándose en ramen.
-Es inevitable, pero créeme que si la hayan culpable Ryoga pedirá la pena más severa— dije muy convencida.
Una vez terminamos de comer, levanté el servicio de la mesa y lo llevé hasta la cocina. Dejé todo en el lavavajillas y lo ayudé a caminar hasta mi alcoba, le entregué una toalla y este fue por un baño, esperé pacientemente hasta que salió con la misma cubriendo la parte inferior de su cuerpo. Entonces pude cerciorarme de las marcas de los escalones en su espalda, los hematomas estaban de todos los colores y se notaba mucha inflamación.
-¡Oh por Kami, cómo aguantas! — chillé acercándome hasta él.
-Tengo mucha resistencia al dolor— dijo encogiéndose de hombros.
-No podrás dormir Ranma… ¿y si vamos al hospital? — insistí preocupada.
-No quiero— contestó tajante.
-Espera aquí— dije yendo hasta un botiquín que guardaba en mi armario, busqué y busqué entre varias cajas de analgésicos hasta que encontré lo que quería— toma esto, creo que te ayudará— dije entregándole una cápsula que hace tiempo tomé por una caída que tuve sobre el escenario, él ni lo dudó y de una sola vez se la tragó.
-Deberé dormir desnudo, ¿no crees que será una tentación? — cuestionó levantando las cejas.
-Con suerte llegarás a la cama y caerás dormido como la bella durmiente semental— dije provocando un chasquido de lengua de su parte, entonces me fui por una ducha y cuando salí Ranma estaba acostado en mi lado de la cama profundamente dormido.
Me alivió verlo así, tan tranquilo y sin preocupaciones… me acomodé a su lado con cuidado de no lastimarlo, anhelaba abrazarlo o dormir sobre su pecho pero sabía que eso le causaría malestar a su dolorido cuerpo, efectivamente estaba desnudo debajo de las colchas… tomé su mano muy suave y pronto caí rendida junto a él.
Al día siguiente…
Desperté y un par de ojos azules me veían de forma hipnótica…
-¡Pero qué haces! —chillé.
-Solo te veía…
-¿Cómo te sientes? — pregunté incorporándome en la cama… su silencio me lo decía todo— bien, es hora de regresar al hospital— agregué al tiempo que este rodaba los ojos.
En el camino al hospital, Ranma iba muy pensativo. En cuanto llegamos una enfermera lo ingresó, tuve que esperar un buen rato, aproveché de visitar a Ryoga que cada día notaba mejoría. Estuve alrededor de una hora allí, brevemente le conté los últimos acontecimientos y regresé a la habitación de Ranma, pero antes de que pudiese entrar oí un grito ensordecedor, cuando miré dentro Nodoka su madre se había desmayado…
-Ranma ¿qué le sucedió a tu madre? — pregunté histérica al ver que palidecía.
-Disculpe ¿usted quién es? Necesitamos a un familiar con la mente más fría ¿comprende? — dijo el médico mientras las enfermeras hacían reaccionar a la señora Nodoka.
-Soy Akane Tendo, soy una amiga— dije preocupada.
-Bien señorita, considerando el estado del paciente y que la dama no se siente bien le pido escuche con atención, el resultado del análisis que el señor Saotome se realizó dice que ha estado consumiendo una planta medicinal que en mucha cantidad puede provocar un envenenamiento en su sangre— mis ojos se abrieron como plato— debe someterse a un tratamiento de forma inmediata para eliminar cualquier rastro de este, además su hígado está inflamado y es por lo mismo.
-¡Doctor haga lo necesario para que mejore pronto! — exclamé.
-Sí, la madre se conmocionó demasiado ¿cree usted que pueda firmar estos documentos lo antes posible?
-Claro, le diré en cuanto se reponga.
-Yo jamás he consumido esa hierba, el último tiempo casi ni como— dijo Ranma interrumpiendo la plática con el galeno.
-Pues esto es certero— señaló el resultado— debe usted hacer memoria porque esto es grave, una de las consecuencias es quedar estéril de por vida— en ese momento Ranma estaba con la mirada perdida— o simplemente un colapso en el sistema nervioso central provocaría un infarto.
Mis manos taparon mis labios para ahogar el grito de horror que saldría de este.
-La veo muy sorprendida ¿puede manejarlo? — preguntó muy serio el médico.
-Hablaré con la señora por la firma, por favor ayúdelo cuanto antes— supliqué.
-Claro que sí, ah… no puedes irte del hospital— indicó antes de irse.
Me acerqué a Ranma y puse mi mano sobre su hombro…
-Esto es muy frustrante Akane, en verdad yo no recuerdo haber consumido esa hierba.
-Ranma… todo saldrá bien— dije.
-¿Y si no… y si no puedo tener hijos?
-No digas tonterías…
-Tú lo escuchaste, es una posibilidad.
-No pienses en ello— alcancé a decir.
-¿Por qué no? Si yo te amo, yo quisiera en un futuro tener una gran familia a tu lado.
-No digas eso que tu madre te va a oír…
-Akane, no seré digno de ti— dijo muy acongojado.
-Basta, no pienses más en ello. Enfócate, porque de algún modo comiste esa cosa… aparte de tu madre y tu esposa ¿dónde comías?
-Con Jhon, en su casa… pero no es posible, él es mi amigo— dijo cabizbajo.
-Ukio era mi amiga y se casó contigo, luego vino y mandó a golpear a Ryoga y casi lo mata— refuté ofuscada recordando aquello.
-Jhon no haría algo tan horrible, es decir ¿por qué motivo?
-Bueno, piénsalo mientras… seguramente el médico te preguntará más tarde, es importante saber qué lugares frecuentabas y donde consumías alimentos o bebidas, puede ser incluso que no seas el único caso.
-Tienes razón— respondió haciendo memoria.
En ese instante su madre se incorporaba de la camilla de al lado, me sonrió gentil aunque su rostro desencajado no lucía nada de bien.
-Hijo mío— comenzó a decir con lágrimas en los ojos— perdóname— agregó, Ranma la veía confundido se levantó de la cama y fue hasta donde ella.
-Madre, no moriré— dijo imprudentemente, lo miré con el ceño fruncido.
-Será mejor que les dé privacidad—hablé con la intención de irme pero ella me detuvo.
-Espera… creo que eres la mejor compañía que Ranma podría tener en estos momentos— hace tres meses atrás… Ukío me pidió un poco de esa hierba que tenía plantada en mi jardín, la misma que el médico nombró hace instantes— soltó de cuajo la señora, creí perder el equilibrio por un momento y me sostuve de la baranda a los pies de la cama.
-¡Qué quieres decir! — exclamó Ranma un tanto alterado.
-Esa hierba alivia dolores de cabeza, se la daba a tu padre cuando pasaba por momentos críticos— aseveró la señora.
-¡Pero qué carajos! — gruñó Ranma golpeando la pared.
-Ella mencionó que pasaba por momentos tensos en el matrimonio y que le dolía mucho la cabeza antes de dormir, por eso la ayudé, jamás imaginé que sería capaz de envenenarte— y solo entonces la señora rompió a llorar estridentemente.
Estaba en shock, es decir, si Ranma había quedado paralizado frente a la confesión de su madre yo también. Y todavía había más… Nodoka le contó entre llantos lo que esa mujer le hizo mientras estaba inconsciente y que se había enterado por las enfermeras que la llamaron para pedir un tutor responsable ya que la esposa no era una opción.
Ranma estaba devastado, nos pidió lo dejáramos solo y con el corazón en la mano y la otra sujetando el brazo de la señora salimos de allí.
Nunca imaginé verme envuelta en semejante situación, Ukío es malvada y ha de estar loca porque querer matar a su esposo lentamente, es porque está desquiciada.
Me daba mucha pena ver a su madre tan triste y desconsolada, tuve que pedir ayuda a las enfermeras y estas le dieron un tranquilizante luego de que el médico lo indicara. Un cuadro de estrés muy fuerte, dijo el galeno y después de que la inyectaran ella por fin pudo dejar de llorar.
Salí al jardín principal del hospital por un poco de aire fresco, vi a Tomoyo que paseaba a Ryoga en su silla de ruedas. Ella sonreía divertida escuchando a mi amigo, de pronto este alzó la única mano que podía mover, intenté mejorar mi semblante pero no podía y este lo notó al instante, algo me pasaba.
Hace dos días tenía una noche de pasión con el hombre que siempre amé y ahora… su vida está muy delicada.
-¿Qué pasa Akane? — preguntó en cuanto llegó a mi lado.
-Si deseas, puedo dejarlos solos— dijo Tomoyo al notar mi silencio.
-No es necesario— hablé con la mirada perdida entre los pacientes que con sus batas de hospital, tomaban un poco de sol.
-Cariño, puedes confiar en mí. No estabas así hace un rato cuando fuiste a verme… ¿Le pasó algo a Ranma? — preguntó serio.
Escucha bien Ryoga, solo enfócate en tu salud debes recuperarte pronto e irte de Japón ¿comprendes? — dije poniéndome de cuclillas a él.
-Es una broma ¿cierto? — soltó incrédulo.
-No, creo que debes hablar con su médico y en cuanto pueda subir a un avión, váyanse— hablé firme mirando a Tomoyo que tampoco creía lo que escuchaba.
-No pienso moverme de Tokio si no me dices qué carajos sucede— replicó Ryoga.
-Solo quiero que vuelvas a tomar el ritmo de tu vida, las pasarelas te esperan eres el mejor representante japonés en el extranjero, Milán, Paris, Ámsterdam… vuelve a disfrutar ese arte y no regreses aquí por mucho tiempo.
-Me preocupas…
-No dejes que esa mujer se acerque a Ryoga, debería contratar ¿guardias? — pregunté mirando a Tomoyo.
-¡Akane ya basta, dime qué pasa!
-Ranma… está muy mal de salud, debe someterse a un tratamiento urgente porque la esposa lo estuvo envenenando por varios meses— la expresión del ojimiel quedó en shock, no salía ni una sola palabra de sus labios.
-¿Hablas de esa loca que mandó a golpear a mi bebé? — preguntó Tomoyo, solo asentí.
-No sé qué va a pasar pero ya te hizo mucho daño, si no tuvo compasión de su esposo no la tendrá con nadie.
-Entonces ven conmigo — dijo tomando mis manos mi buen amigo.
-No puedo— respondí.
-¿Es por Ranma? — increpó.
-Ryoga, tengo mi vida aquí… mi teatro, mi trabajo y… él.
-Pero tú también estás en riesgo, esa mujer debería estar presa— agregó Tomoyo.
-No sé con exactitud qué hará Ranma, se acaba de enterar de sus atrocidades— respondí apesadumbrada.
-Oh… debe estar devastado— dijo Ryoga.
-Por favor, mientras estés aquí no permitas que ella se acerque— supliqué, Tomoyo negó enérgicamente.
-Ahora mismo llamaré a mi abogado, necesito que agilice la demanda en su contra y pediré restricciones, esa perra loca no se acercará a mi bebé ¡sobre mi cadáver!— dijo decida.
Después de esa charla algo angustiante, los acompañé a la habitación de Ryoga. Tomoyo me pidió que la esperara un momento pues necesitaba realizar unas llamadas…
-No te veo bien— dijo Ryoga preocupado.
-Es por todo… ya mañana se me quita— dije sin ánimos de continuar.
-No es solo eso, te ves algo demacrada Akane ¿no duermes bien?
-Anoche dormí bien, pero quizás es por lo que me enteré— contesté.
-Vuelve a tus días, no permitas que todo esto afecte tu vida— dijo con mucha calidez.
-Sí, tienes toda la razón… son casi las tres de la tarde iré a mi teatro, los actores comienzan sus ensayos te aseguro que en cuanto llegue se me pasa todo.
-Ranma estará bien, es joven y fuerte— habló animoso— seguramente se va a separar de esa bruja y entonces… — un silencio eterno se posó entre los dos— entonces ustedes al fin estarán juntos.
-Quizás no sea tan fácil como lo pintas— repliqué.
-Eres testaruda, pude notar que aun muere por ti — habló muy seguro.
De pronto se abrió la puerta, Tomoyo regresaba…
-Debo irme, llámame para lo que sea— dije besando su frente.
-Akane— me llamó Tomoyo— me haré cargo de la seguridad de Ryoga, tú también cuídate— dijo sorprendiéndome y vi la sonrisa que se dibujaba en el rostro de mi amigo, consciente de que nunca seríamos amigas, lo que le sucedió fue algo que nos uniría aunque fuera por poco tiempo, la mujer es insoportable e insufrible según yo… pero puedo estar tranquila de que cuidará con su vida a mi más leal amigo.
—O—
Dos semanas después…
Bastante ajetreada habían sido esas dos semanas, el teatro y sus arreglos avanzaban lentamente, Jhon iba todos los días a cerciorarse de que quitaran con sumo cuidado todo lo que no se usaría. Por otro lado, mis actores ensayaban al ritmo del Lago de los cisnes, un clásico y es que tenía ganas debutar con algo hermoso.
Mi buen amigo había conseguido el permiso de su médico para viajar, Tomoyo saltaba de alegría. Mañana regresaban a Inglaterra y aunque me puso algo triste la noticia, también alegraba mi corazón verlo de pie y caminando, sus costillas aun no mejoraban del todo. Debería seguir con su terapia en Europa, pero estaba segura de que su manager se encargaría de dejarlo al cien.
Día por medio visitaba a Ryoga, cuando me iba pasaba por la habitación de Ranma quien tenía prohibida las visitas. Debían mejorar el estado de su hígado, limpiar su sangre y para todo eso el médico pidió prudencia y no estrés para su paciente.
Estábamos completamente incomunicados, aunque me encontré dos veces con su madre en el Hospital, ella aseguró que Ranma iba bien, que su cuerpo respondía favorablemente al tratamiento y eso tranquilizó mi corazón.
Cada noche antes de dormir lo llevaba en mis pensamientos, no me importaría pasar una vida en solitario, pero que él se mejore pronto y sea feliz, pedía justo antes de cerrar los ojos.
En cuanto a Ukío, no tenía idea de nada. Según Tomoyo, la demanda seguía en curso aunque ella tenía abogado que la representaba en el caso, tampoco sabía si Ranma había realizado alguna denuncia por lo que le hizo. No saber de ella era bueno, pero muy en el fondo tampoco me daba paz.
—O—
Una semana más después, Teatro…
Era la tercera semana de ensayo, el entusiasmo se podía sentir en el aire… mis actores daban todo de sí cada día. Esa mañana me encontraba en el escenario junto a Jhon, quien había mencionado que tampoco podía ver a Ranma y que seguía esperando a que su socio se comunicara con él.
Mirábamos los planos y hacía sugerencias que el rubio de ojos verdes tomaba con mucha seriedad, hoy estaría sola. Me dedicaría a ayudar en lo que pudiese ya que mis actores tenían el día libre, mi tarea era pintar unas maderas que se usarían para poner sobre el telón, me encontraba muy entusiasmada con la idea cuando el olor de la pintura me provocó mal estar…
-Akane no te preocupes— decía Jhon.
-No me hagas caso, ya se me pasa— dije con el afán de ayudar, sin embargo tuve que salir a tomar aire porque el estómago estaba revuelto, me sentía muy nauseabunda.
En ese instante un coche de color rojo se estacionó frente a mi teatro, de este se bajó Ukío, ella no conducía obviamente.
-¡Akane! qué bueno verte— dijo sonriente y usando una ropa muy holgada.
-Puedes largarte por donde viniste— repliqué ignorándola.
-Querida, sé que no soy santo de tu devoción pero necesitaba decirte que con mi marido estamos arreglando las cosas— señaló muy contenta.
-No me interesa— solté con la intención de irme, más las náuseas no se iban y el perfume que llevaba puesto ella, me causaba repulsión.
-Akane estoy embarazada— soltó dejándome estática, la miré incrédula— mira esto— indicó sacando de su bolsa una foto negra con un punto ínfimo en él.
-¡Felicidades! — chillé irónica.
-Es de Ranma— aseveró.
-No te creo, no puede ser… si estás embarazada ese hijo no es de él— dije muy convencida.
-Ranma está conmigo querida, hace tres días que salió del hospital y regresó a mi lado, con su esposa como debe de ser— dijo con suficiencia.
-Mentirosa— dije escueta— Él está en el hospital y es por tu culpa, criminal— hablé firme.
-Pues vieras lo cariñoso que estaba cuando llegó.
-No te quiero ver cerca de mi teatro ni de mi vida— dije alejándome de ella.
-Eres una tonta Akane, Ranma será padre ¿crees que irá a tus brazos? — gritó sin un ápice de vergüenza, en ese momento Jhon asomaba y escuchó su frase final, me quedó viendo serio y pasé por su lado y entré.
Me fui directo a mi camerino, cerré la puerta al notar que llegaban los obreros y entonces llevé mi mano al pecho, me vi en el espejo y palidecí… no puede ser ¿cierto? él no la buscaría, llevo semanas esperando noticias se supone que está en el hospital y…
Un toque a mi puerta me desconcentró… Fui a ver quién era, Ranma estaba ahí parado frente a mí.
-¿Puedo pasar? — Preguntó y me colgué de su cuello como un niño que ve llegar a su padre a casa— lo siento mucho, no podía comunicarme con nadie tenía mucho que pensar y el tratamiento…
-Lo sé, lo sé todo pero es que— dije deteniéndome por unos segundos.
-Ella vino aquí ¿cierto? — preguntó llamando mi atención, me separé de él temerosa de lo que iba a decirme.
-¿Cómo lo sabes? — cuestioné.
-Porque la conozco y porque se inventó un embarazo…
-Ya lo sabes, pero ella me mostró una foto, es decir se veía diferente…
-No sé si en verdad lo está, vino a mí hace tres días atrás… hizo un escándalo fuera de la habitación del hospital porque no le permitían entrar, tuve que hablar con ella pero no me escuchaba, solo me decía lo mismo que a ti… me mostró la ecografía y dijo que tenía un mes de embarazo.
-Y ¿qué harás? — pregunté curiosa.
-Esperar… pero puedo asegurarte que ese hijo no es mío, nunca estuve con ella— aseguró.
-Y si…
-No Akane, no lo es. Aunque Ukío abusó de mí estando inconsciente, el corazón me dice que ese niño no es mío ¿comprendes? — tenía los nervios de punta, la noticia había sido desagradable pero oírlo tan convencido de todo me daba tranquilidad.
Volvió a abrazarme y cogió mi mano para entrar y cerrar la puerta…
-¿Cómo te sientes? — pregunté, este me besó tímidamente en los labios.
-Mejor, ya no me sangra la nariz y mi hígado va desinflamando de apoco… me dieron el alta esta mañana, vine en cuanto salí de allí— respondió.
-Esa mentirosa dijo que tú estabas en su casa— dije molesta.
-No le creas nada ¿cómo podría regresar? — preguntó besándome la frente y luego la boca otra vez.
-Ranma… dijimos que— no me dejó terminar.
-Te amo— soltó envolviéndome en sus brazos, arrinconándome encima de la puerta.
-Hay muchas personas aquí— dije titubeante.
-Solo te veo a ti— respondió acortando la distancia.
-No es prudente, no— esta vez su lengua invadió mi boca en un beso lleno de ansias, con la respiración entre cortada me dejé llevar…
-El amor no es prudente, estoy harto de contenerme Akane ¡muero por hacerte mía, otra vez! — gruñó gravemente, sus labios se fueron hasta ese recoveco en el cuello.
Me estremecí ante sus caricias, no era correcto, no deberíamos estar haciéndolo— pensaba. Entonces sus manos delinearon mi silueta y el corazón brincaba excitado esperando por más, el botón de mi jeans se abrió en un parpadear y este masajeaba mi monte de venus sin dejar de besarme.
-Ran…ma— susurré jadeante cuando sentí que sus dedos buscaban entrar a mi zona más erógena, gemí de puro gusto una vez entró y salió para volver a entrar…
-No soporto otro día sin ti— dijo en mi oído y me sostuve de sus hombros ante sus desvergonzadas caricias, mis mejillas se colorearon y este me veía directo a los ojos mientras mordisqueaba mi labio inferior.
Estuvo así, ensimismado jugueteando con mi clítoris cuando de pronto bajó de una sola vez mis pantalones corrió más mi braga humedecida y se hundió en mi centro sin tapujos, sus manos se aferraron a mi culo y comencé a gemir agitada…
-¡Ah, ah, ah! — era adictivo y ahora ¿cómo pararíamos?
Nuevamente tocaban a mi puerta, miré de soslayo pasando el seguro…
-Akane, necesito que veas algo— era la voz de Jhon y Ranma no dejaba su excitante cometido, aguanté la respiración por unos segundos, volvía a respirar e hice oídos sordos a su llamado.
No había salida, y sabía que luego de esto vendría por más y de nuevo más porque ambos lo queríamos y después de tres semanas ausente, nuestros cuerpos volvían a sentir.
Continuará…
Estimado lector, fue un capítulo muy duro para Ranma. Como muchos anticiparon efectivamente Ukío lo envenenaba, la pobre de Nodoka no cabía de pena ante tamaña sorpresa. La mujer se desquició, a toda costa lo quiere junto a ella y si no, pues que se muera. Sin embargo al parecer el tratamiento rindió frutos, Ranma salió del Hospital y como la vez anterior corrió a ver a su amada quien se derritió por completo en cuanto lo vio. La fuerza de voluntad no es opción para este par, se aman, se extrañan y en cuanto están solos son como un huracán.
¿Qué más podría hacer Ukío? Prácticamente todos saben de sus fechorías y de sus mentiras, bueno… hasta ahora ha dañado a Akane indirectamente, los dejo a su imaginación.
El próximo capítulo será el penúltimo, habrá mucho sentimiento de por medio.
Si te gustó déjame tu preciado review, amo leerlos.
Desde Chile una fanática más de Ranma ½
Sweetsimphony._
