Junto a ti
Los personajes no me pertenecen son de la gran Rumiko Takahashi esto es sin fines de lucro, solo diversión por y para los fans.
Para considerar: esta historia está clasificada para mayores de edad, puede contener violencia física y emocional así como escenas eróticas y lenguaje soez.
—O—
Desbocado corazón
Ardiendo en deseos
Excitante y vivaz
Recorres cual vertiente
Cada centímetro de piel
Un calor abrasador
Me inunda de tus besos
Empalagosa miel
Que se adhiere a mí ser
Sumergida en tu querer
—O—
Acalorada y con la sangre fluyendo a mil, ese llamado a la puerta no lo detendría, ni siquiera sabía si sería capaz de hablar pues mis dientes se clavaban en mi labio inferior, conteniendo el deseo de expresar todo lo que me hacía sentir.
De pronto el sonido del pomo moverse me alertó, dentro de esos cientos de sensaciones no podía ignorar que si ejercía un poco más de presión el maldito seguro se abriría dejándonos al descubierto.
Ranma continuaba en su delicioso apogeo y apunto de correrme el muy condenado se levantó me miró lleno de fogosidad, con las mejillas ardiendo y a punto de romperme el labio me sonrió burlón. Se acercó hasta mi oído…
-Parece que nos descubrirán…— susurró, lo miré con horror y es que ni en mis más picantes sueños se me ocurrió hacerlo aquí y con gente alrededor, no podía hablar estaba tan excitada aun y con mi centro palpitante esperando por más que si abría la boca saldría un gran grito de mi garganta— ¿Seguimos? — preguntó tomando mi rostro entre sus manos, nuestras miradas se encontraban perdidas en el otro.
En medio de esa excitante sesión vino a mi mente el primer beso que nos dimos, ese que dio inicio a todo, solo eran cuatro años y muy en el fondo ahí seguía ese niño ilusionado casi podía tocarlo.
-¡Está ocupada! — Exclamó fuerte y con voz grave mirando la puerta detrás de mí— no se escuchó respuesta, se movió hasta la silla más cercana y la usó como sistema de bloqueo, así nadie podría pasar, giró y vino hasta mí — solo tú puedes sacarla porque yo no lo haré— sentenció.
Me tomó con tanta facilidad entre sus brazos, no podía negarme, no podía moverme porque no quería. Con mucha delicadeza me depositó sobre el sofá que tenía en mi camerino, se sacó la camisa que traía bajo mi atenta mirada y desabotonó su pantalón. Era claro, que no era una súplica de amor como la primera vez… esto era como un verdadero antojo que teníamos el uno por el otro, se deshizo de mis jeans y de la braga corrida y húmeda que dejó hace unos instantes.
Fue desabotonando uno a uno la blusa que traía puesta y que para ese momento estorbaba, pude ver que aún había restos de morados en su cuerpo, pero definitivamente él se sentía mucho mejor que hace tres semanas atrás, tomó mi pequeña mano y la puso justo frente a la cremallera de su pantalón, fue bajándola lentamente conforme mi respiración se aceleraba al ver asomado tímidamente su miembro por la orilla del bóxer.
Tragué duro cuando posé mis dedos sobre él, estaba tan tenso que el lívido volvía a acrecentar. Se agazapó sobre mi cuerpo semidesnudo y liberó mis senos entre besos que estremecían mi ser. Estaba perdida en su forma de amar, sin dudas podría levantarme y parar todo esto, sin embargo no es lo que mi corazón quiere sino todo lo contrario. Mi piel clama por la suya, la necesidad de ser uno es imperante y con mis dedos alrededor de su protuberante erección me las ingenio para bajar la tela que lo cubre, sus labios se posicionan sobre los míos y gemía grave ante la presión que ejercía.
Era todo un deleite oírlo… pero no se compararía a lo que venía a continuación, sus manos tomaron las mías y mientras su boca jugueteaba con mis pezones erectos, su hombría se preparaba para invadirme por completo, un rose tímido en mi zona más erógena provocó un espasmo que resultó en un jadeo que daba el "vamos" a una tarde de placer.
Mis piernas se acomodaban alrededor de su cintura mientras este penetraba sin titubeos, sus dientes se clavaban en mis huesudos hombros, con cada embestida me hacía delirar y quería gritar, sí, que lo amaba que nunca pude olvidarlo y que si tenía que volver a vivir esa pesadilla con tal de tenerlo conmigo otra vez, entonces que así sea.
No era tan solo la necesidad del sexo en sí, era un anhelo de nuestros cuerpos por expresar lo mucho que nos extrañábamos, lo mucho que nos amábamos y que pese a la adversidad eso no cambiaría nunca.
El vaivén aumentaba, así como sus apasionados besos… en todo momento y sin soltar nuestras manos estábamos a punto de tocar el cielo, mi sexo no solo se acostumbraba al grosor de su glande, sino que exigía más y más. Con mis pechos rebotando por la fricción ejercida y su profunda mirada sobre mí, Ranma dejó fluir su semilla dentro mientras hacía lo propio.
Su rostro se acomodó en mi cuello, con la respiración entre cortada le dije que lo amaba, un líquido caliente dejó caer sobre mi piel y pude sentir como su falo hacía respingos en mi interior, sus brazos me envolvieron y me estrujó sin moverse un solo centímetro… era la primera vez que le decía eso desde que lo volvía a ver.
Muy conmocionado por mi declaración, no tuve más que secar sus lágrimas con el dorso de mi mano, él no quería verme a la cara y como un niño pequeño escondía su rostro.
-Aquí mismo dijiste… que no, que ya no sentías nada por mí— dijo con dificultad.
-Lo sé… en ese entonces quería alejarte de mí, creí que era lo mejor.
-¿Y ahora? — preguntó saliendo de mi interior, solo entonces me volvió a ver con sus ojos enrojecidos.
-Ahora… quisiera estar junto a ti siempre, dejando atrás ese doloroso pasado me gustaría poder dormir contigo lo que me resta de vida— respondí con toda sinceridad.
-Akane…— alcanzó a decir hundiéndose en mi boca, concentrados en el sabor de cada quien, con su lengua debatiéndose con la mía, estaba clara que ambos sentíamos lo mismo.
-¿Seguimos? — preguntó luego de un largo y apasionado beso.
-Sí, pero no aquí… — respondí.
Nos vestimos entre miradas cómplices y salimos del camerino entre risas, un poco más allá Jhon nos veía un tanto sorprendido, no dijo nada y continuó en su labor.
Unos minutos después íbamos camino a mi casa, Ranma andaba en su carro, la idea era continuar en la intimidad de mi hogar pero las pasiones desatadas de ambos nos hicieron llegar hasta el estacionamiento del edificio, mi cuerpo se movía enérgico sobre él, con las manos sobre la guantera y nuestros sexos dándonos placer, mi buen amante clavaba sus dedos en mis nalgas y luego se aferraba a mis caderas para acortar cualquier espacio entre los dos, con la adrenalina al cien por el hecho de ser vistos pero con el deseo a flor de piel continué mancillándolo a complacencia…
-¡Ah, ah, ah! — gemía sin reservas sobre todo después de contenerme en el camarín.
-No te detengas Akane— pedía pasando sus manos por debajo de mi blusa amansando mis pechos.
Estaba tan cómoda y era tan delirante el sexo en el carro que no podía frenar mis instintos, sin dejar mi arremetida succioné su cuello tan fuerte que se quejó provocándome aún más. A punto del orgasmo alcé su rostro a mí y lo besé para ahogar su gemido, se había corrido justo un segundo antes que yo y eso me excitaba demasiado, lo sentía completamente mío y era innegable que Ranma lo disfrutaba.
-Ah… Oh Akane — susurró una vez terminó.
Nos quedamos un momento abrazados y entre mimos suaves nos fuimos acomodando la ropa para salir del coche.
Cuando bajamos escuchamos a un carro acelerar, Ranma miró y me jaló rápidamente sacándome del medio, no tuve oportunidad de reaccionar sentí que se me crispaban los pelos del miedo, dentro del estacionamiento estaba relativamente oscuro y con las luces del vehículo prendidas no lograba ver quien conducía, hasta que se abrió la puerta principal y unos enormes tacones se posaban sobre el suelo, Ukío se bajaba del coche con el rostro enfurecido, ni siquiera miraba a su esposo vino directo hacia mí con la intención de golpearme cosa que no funcionó, Ranma se interponía entre las dos frenando su mano alzada…
-¡Maldita! Hasta que lograste lo que querías santurrona— soltó furibunda.
-Ya basta, vete de aquí— dijo Ranma.
-¿Cómo estuvo? — preguntó apretando los dientes.
-¿Por qué te humillas de esta forma? — cuestionó Ranma, solo entonces ella lo miró.
-¡Soy tu esposa, maldita sea! — gritó.
-¿Qué quieres que te diga? No tengo remordimientos, nosotros nunca fuimos un matrimonio de verdad— habló él muy seguro.
-¡Cómo entraste aquí! — chillé contrariada.
-¡Eso da lo mismo, los vi, los vi fornicar!
-Deja ya tu moral barata— replicó Ranma soltándola.
-¿Qué quieres decir?
-¿Crees que no sé? — volvió a preguntar.
-Yo jamás…
-¡No escupas al cielo! — gritó enojado.
-Yo te amo, soy tu esposa hasta…
-Ukío, sé que me engañaste con Jhon en cuanto llegamos Tokio— ella abrió los ojos pillada— que yo no dijera nada es porque estuve esperando el momento para decírtelo y sí, acabo de estar con Akane y no será la última vez— dijo con mucha paciencia tomándome de la mano, la verdad es que también me sorprendí de sus palabras, no tenía conocimiento de la relación que tenía con el americano.
-¿Él te lo dijo? — preguntó alterada.
-No, pero me lo acabas de confirmar— aseveró.
-Eso es algo sin importancia— se apresuró a decir.
-No te preocupes en darme explicaciones, no las necesito. Es más, creo que siempre debiste buscara a alguien más, alguien que si te diera lo que yo no pude.
-¡Pero nuestro hijo! — chilló desesperada.
-¡Casi atropellas a Akane recién, le hiciste daño a Ryoga, me envenenaste, abusaste de mí! ¿Quieres que continúe? Ni siquiera puedo creer que en verdad estés embarazada, ¡si te interesara la vida de ese hijo que llevas en el vientre no hubieras puesto el pie en el acelerador!
-Te lo demostraré, lo juro — dijo casi suplicante.
-Pues mi abogado se comunicará contigo, no nos sigas más— finalizó, aceleró el paso para que lo siguiera hacia el elevador, ella quedó gritando insultos en mi contra, fue muy perturbador oír cómo iba a arrepentirme de meterme con su marido.
-Lo siento— habló Ranma una vez se cerró la puerta.
-Ella no mide sus acciones— dije seria.
-¡Está loca! Pero esto se acabará muy pronto, te lo prometo— dijo besando mis manos.
-Ranma esto es muy serio, ella ha perdido la cordura… es decir, no solo aduce estar embarazada pone en riesgo su vida y la de ese niño— dije alterada.
-Akane no te has puesto a pensar que quizás ¿no lo está?
-Pero…
-Escucha ah… ¡maldita sea! — gruñó quejándose al oír el celular vibrar, lo sacó a regañadientes de su bolsillo y lo miró con desprecio.
-¿Qué sucede? — pregunté.
-Debo irme— dijo sin ánimos— no es nada grave, no pongas esa cara por favor— se apresuró a decir— solo debo ver al médico, tiene los últimos análisis debo saber cómo va mi estado— asentí algo afligida.
Le dije que lo esperaría, besó mi frente justo antes de irse y una espina de angustia se clavó en mi pecho.
—O—
Una hora más tarde, hospital…
Había logrado convencer a mamá de que no viniera al hospital, ella andaba con sus nervios muy sensibles luego de la famosa hierba que le cedió a Ukío. No culpa a Nodoka de nada, es más solo quiero que mi madre goce de tranquilidad ella ya no está para lidiar con problemas, apenas y vive con el luto del viejo como para darle preocupaciones.
El médico demoró en atenderme, pero finalmente trajo consigo toda la tranquilidad que necesitaba. La hierba ya no estaba en mi organismo, mi hígado estaba mucho mejor aunque indicó una alimentación especial y ojalá nada de estrés para que eso siguiera su buen curso y lo más importante, la prueba de fertilidad. Esa era negativa y me alegré de saber que tenía la posibilidad de ser padre todavía.
Excelentes noticias, salí de allí muy contento iba a escribirle a Akane cuando Jhon me llamaba, dudé un poco, pero ya había evitado sus llamadas durante semanas.
-Ranma, al fin contestas— dijo con un tono de urgencia.
-Jhon…
-Lo sé no me digas nada— replicó interrumpiéndome.
-¿Qué sabes? — pregunté confundido.
-Mi secreto, Ukío se acaba de ir de mi apartamento vino a decirme cuánto me odia y a amenazarme.
-¡¿Pero qué le sucede?! — gruñí.
-Ranma, perdóname… no debería decirlo por teléfono pero cuando tenga cara para verte de nuevo, te pediré disculpas como corresponde— decía muy afligido.
-Jhon olvida todo quieres, Ukío solo fue mi esposa en ese papel… siempre sospeché que tuviera amoríos e incluso no es algo que me perturbe.
-Amigo, solo fue una vez te lo juro aunque sé no me creerás…
-¿Cómo?
-Solo estuve con ella una vez, aunque tuve muchas oportunidades me di cuenta a tiempo de que ella no era la persona correcta— aseveró.
-Pero entonces ese hijo… ¿de quién es? — pregunté más para mí.
-No lo sé, su mente está muy perturbada creo que deberías— en ese momento Jhon se calló— one moment please (un momento por favor) — pidió, entonces oí su voz dirigirse a alguien más — ¿Tú, otra vez? — cuestionó sorprendido, fue lo último que oí salir de sus labios.
-¿Jhon? — No contestaba— Jhon ¿sigues ahí? — la respuesta nula me puso en alerta, simplemente no volvió a hablar.
Fui corriendo a mi coche, aceleré todo lo que pude para llegar hasta su apartamento. Seguía marcándole pero este nunca contestó, el conserje en la puerta ya me ubicaba por lo cual me dejó pasar sin ningún inconveniente, subí por el elevador y al llegar a su puerta se encontraba un poco abierta, dentro era un desastre estaba todo roto como si fuese apropósito, caminé con cuidado había restos de vidrio en el suelo y por el pasillo manchas rojas, a mi mente vino la peor escena posible ¿lo habían asaltado? Cuando llegué a su alcoba este se encontraba semidesnudo y con la cabeza partida completamente inconsciente…
-¡Jhon, Jhon! — grité para que despertara, pero él estaba totalmente ido.
Llamé a una ambulancia, también a la policía y con todo ese lío el conserje dijo a los oficiales que antes de mí, una mujer que frecuentaba el departamento había estado con él, pero que nunca la vio salir del lugar, de hecho en las cámaras se ve entrando pero no yéndose.
Cuando el oficial a cargo me preguntó si reconocía a la mujer, con mucho pesar lo admití, era Ukío quien se ve dos veces entrar y salir de su departamento solo que la última vez iba con un extintor en las manos, el cual estaba dentro de la casa de Jhon. Mi amigo fue llevado por la ambulancia por una contusión muy fuerte en su cabeza, preocupado llamé a mi abogado para ponerlo en antecedente y este me pidió que fuera a casa y que por ningún motivo me encontrara con ella, la policía la buscaba y era obvio que sus intenciones no eran las mejores.
Una vez colgué mi mente buscaba algo de paz, entonces recordé mi casa en medio del bosque, era el único lugar en donde estaría tranquilo. Ella sabe hasta donde vive Akane, ¡oh por Kami! — grité asustado, marqué muchas veces pero ella no contestaba dejándome completamente en una incertidumbre que me carcomía los huesos.
Fue así que mientras me dirigía al coche un mensaje entraba a mi celular, era una imagen muy nítida, pero era imposible que estuviera allí…
"Ven a buscarme o tu hijo sufrirá las consecuencias" — era Ukío amenazándome. Para llegar a Enoshima era casi dos horas contando la subida para llegar a mi casa.
Estaba en un entuerto muy difícil de solucionar, fue así que me dirigí a la estación para tomar la línea de Tokaido, allí recién entraba una llamada desde el celular de Akane…
-¿Estás bien? — pregunté con urgencia.
-Ranma estoy en mi casa, no contesté porque estaba en la ducha— dijo con un tono muy normal.
-Akane no salgas de allí, no le abras a nadie y mucho menos a Ukío ¿comprendes? — repliqué.
-¿Qué sucede? Me asustas — contestó.
-Ella fue a descargar su ira con Jhon, y creo que hará una locura, voy camino a Enoshima— dije serio.
-Espera esto toma mucho tiempo, no vayas solo— suplicó.
-Subiré a la línea, es posible que pierda conectividad cuando llegue arriba…
-Ranma — fue lo último que oí de su voz, tenía que cortar la llamada y saberla bien me tranquilizaba.
Mi plan era ir hasta Enoshima coger a Ukío y llevarla con la policía, internarla de ser necesario. Un vecino el cual vivía relativamente cerca de mi casa me envió un mensaje mientras viajaba en el tren, vio pasar a una "mujer bonita de larga cabellera castaña en dirección a mi casa" era más que claro que ella llegaría antes que yo.
Lo único que esperaba es que no hiciera una locura…
—O—
Tokio, departamento de Akane…
Nada de lo que Ranma dijo me gustaba, me sentía intranquila y nerviosa. Estaba a punto de salir tras él cuando el timbre sonaba, era Ryoga junto a Tomoyo y me sorprendí gratamente.
-¡Menos mal estás en casa! — exclamó mi amigo.
-Insistió en que quería pasar su última noche contigo— dijo Tomoyo rodando los ojos.
Verlo de pie y con esa sonrisa tan cálida me conmovió tanto que me colgué de su cuello, no tenía a nadie cerca y él era lo más cercano a una familia en estos momentos.
-Te dije que se iba a poner feliz, ella me ama— decía el muy fanfarrón, unas lágrimas brotaron de mis ojos al tiempo que una risita nerviosa me delataba.
Una vez dentro la misma Tomoyo acomodó las maletas a un lado y fue hasta la cocina por un vaso de agua con un poco de azúcar para tranquilizarme.
-Lo siento, es que me alegra mucho ver tu recuperación— dije secando mis mejillas con un pañuelo que él me entregó.
-Akane… sé que estás contenta por mí, pero no lloras por eso, te ves angustiada— replicó justo en el momento en que Tomoyo me entregaba el vaso con agua, bebí un buen sorbo antes de responder.
-Ranma fue a Enoshima, fue a buscarla— comencé a decir, la cara de mi amigo se transformó.
-¡Cómo es posible! Esa bruja ¿consiguió lo que quería entonces? — exclamó molesto.
-No, no, no, es que ella sigue amenazándolo e incluso más temprano casi me atropella…
-¡Qué! — gritó a toda voz.
-No sucedió nada, me encuentro bien— respondí.
-No te ves nada bien, estás pálida y ojerosa y todavía llena de preocupación— habló lleno de indignación.
-Ukío está siendo buscada por la policía, pero al parecer ella quiere que Ranma vaya hasta la casa que construyó en ese lugar.
-Pues yo no sé los por menores, pero es claro que esa mujer es una manipuladora— sentenció Tomoyo a lo cual ambos asentimos afirmando.
-Bueno pero entonces por qué no dejar todo en manos de la policía— decía Ryoga.
-Porque ella aduce estar embarazada de él, creo que esa posibilidad lo tiene en jaque— contesté.
-¡Esa escoria no está embarazada! Ha de ser una mentira— aseguraba el ojimiel.
-Eso es algo que no puedo saber, quería ir tras él pero Ranma no quiere que salga de aquí teme por mi seguridad.
-Entonces llegué justo a tiempo, deja que se encargue él de la esposa loca, vamos a quedarnos los tres aquí— dijo muy animado, con Tomoyo nos miramos incómodas.
-Yo puedo buscar un hotel— se apresuró a decir ella.
-Claro que no, pueden compartir la alcoba de alojados, creo que me hará bien un poco de compañía— dije más calmada.
Con eso en mente mis invitados se instalaron, Tomoyo pidió comida para cenar y probé el primer bocado del día, mi estómago lo agradecía pasamos un buen rato platicando de esto y aquello, recordando viejos tiempos o criticando a la revista que habló de mala forma de Ryoga, aunque con esa manager podía sentirme muy tranquila de tenerlo lejos.
El reloj marcaba las nueve en punto, Ryoga puso el noticiero y los tres escuchábamos atentos, mientras preparaba un poco de té en la cocina cada tanto miraba mi celular pero no había señales de Ranma hasta que el periodista interrumpía la transmisión con una noticia de "último minuto" estaba sirviendo la última taza cuando escuché de una tragedia en Enoshima, dejé la tetera a un lado y caminé despacio hasta quedar al lado del sofá…
Nos informan que un incendio en la zona alta de Enoshima avanza con fuerza destruyendo todo a su paso, los pobladores de ese lugar han pedido ayuda, las autoridades llevan tres horas trabajando en el sitio, sin embargo el viento y las condiciones climáticas no favorecen, por favor si usted vive o se encuentra cerca de los templos salga inmediatamente de allí, este es el llamado que hace el alcalde junto a bomberos y policía local, estaremos informando.
Sentí que la energía se escurría por mis pies, un frío estremecedor invadió mi cuerpo y cuando menos lo pensé las piernas se me doblaron cayendo al suelo como una pluma, solo un poco más allá del templo se encontraba la hermosa casa que Ranma había construido, la misma que mostró hace tanto tiempo ya, bajo un hermoso árbol de almendros.
Continuará…
Estimado lector quemando los últimos cartuchos y es que este dramón debía tener ese punto culmine en donde no sabes qué sucederá, lo claro es que Ukío lo llevó directo al infierno y bien lejos de Akane, lo "bueno" es que ella no se encuentra sola aunque ignora las señales de su cuerpo pues no se encuentra tranquila al saber que su amado se expone demasiado al ir tras la esposa que para estas alturas no se encuentra bien mentalmente. El egoísmo y la obsesión por el trenzudo la llevaron a realizar acciones que dañaron a terceros.
¿Cómo terminará todo esto? No se pierdan el último capítulo la semana próxima (siempre que la salud me acompañe).
Les envío un abrazo gigante a todos los lectores que comprendieron y dejaron unas palabras de ánimo para mi recuperación, gracias por tanto cariño.
Si te gustó déjame tu preciado review, amo leerlos.
Desde Chile una fanática más de Ranma ½
Sweetsimphony._
