Tu floreciente amor

Los personajes no me pertenecen son de la gran Rumiko Takahashi esto es sin fines de lucro solo diversión por y para los fans.

Nota del autor: último capítulo de este drama de amor, gracias por llegar hasta aquí disfrútalo.

O—

A puertas de la primavera

Rodeada de luz

De un verde frondoso

De un sol tan cálido

Como tu amor

Y de flores

Hermosas todas

Embellecen cada paisaje

Con sus colores

Floreciente primavera

Que creces dentro

Añoro verte a los ojos

Y mostrarte

La simplicidad de la vida

Algo tan sutil

Como una tarde

Bajo el almendro

El mismo que dio inicio a todo

A tu floreciente amor

O—

Era un verdadero infierno, el incendio estaba desatado y no me quedaba más que continuar y llegar hasta arriba. Podía ver a los pobladores alejarse, y se escuchaban avionetas desde el cielo que pasaban mojando los alrededores. Mi teléfono estaba muerto pero tenía un mal presentimiento, cuando al fin pasé el templo supe que no tendría retorno. De alguna manera me las arreglaría, debía regresar con Akane estaba seguro de que ella me espera.

Mientras más subía me alejaba de la zona cero, el calor era sofocante pero pronto llegaría a mi casa. Iba muy sediento y cansado tuve que parar unos minutos, mientras tomaba aire para continuar pensaba en las locuras de Ukío, esto definitivamente sería la último que soportaba.

Me puse de pie para continuar y pronto llegué frente a la hermosa casa que construí para ella… mi añorado tormento, por momentos me imaginaba aquí con Akane… en otra situación muy diferente a la primera vez.

De pronto la puerta de la casa se abrió, Ukío asomaba con los ojos hinchados de tanto llorar.

Suspiré aliviado al verla completa…

-Ranma… al fin llegas— gritó desde allí.

-Hay un incendio más abajo, me ha costado mucho poder llegar— respondí.

-No importa aquí estaremos bien los tres— decía mientras se acercaba hasta mí.

-Debemos salir de aquí, no sé si el corta fuegos que tengo alrededor podrá resistir las llamas— hablé con urgencia.

-Vamos a cenar, vamos a estar los tres como una familia— decía incoherencias que me preocupaban.

La seguí dentro de la casa, miré alrededor y al parecer no había nada fuera de lo normal. La verdad era que creí que mi casa sería un lío, pero ella no hizo nada.

Me acomodó en una silla y se sentó a mi lado, tomaba mis manos y las acariciaba con la mente perdida, sentí pena por su condición.

-Quiero que se llame igual que tú ¿qué te parece? — preguntó llevando mis manos a su vientre.

-Ukío, el humo del incendio podría afectarte vámonos de aquí y busquemos un centro asistencial— insistí.

-¡No quiero! — Chilló — no me dejes sola, debes cuidarme como mi esposo que eres— agregaba.

-Por eso mismo lo digo, sigo siendo tu esposo y el aire está muy pesado… piensa en el bebé— dije con el fin de seguirle la corriente.

Ella hizo un mohín y quedó pensativa por un largo minuto…

-Esta casa la hiciste para mí ¿verdad? — Preguntó sacándome de contexto — Ranma… soy la única mujer que has traído para acá ¿cierto? — no quería mentirle, pero cómo le decía que Akane hasta durmió aquí.

-Deja ya de hablar de la casa…

-¡Mentiroso! — gritó a viva voz, se puso de pie y caminó hasta uno de los cuartos.

Algo traía en las manos y me lo lanzó con desdén casi en la cara, era la ropa que Akane dejó aquella vez, la que mojó cuando se perdió…

-No tengo deseos de pelear, acaso no te ¿cansas? — dije cabreado.

-Dime por qué ella y no yo, dímelo porque me carcome los huesos que la prefieras a ella… ni siquiera quisiste tocarme en todo este tiempo ¿cómo crees que me siento? — de pronto se mostraba cuerda y ya no sabía en qué grado de realidad se encontraba su mente.

-Nunca la dejé de amar— respondí con seriedad— simplemente sucedió, ella era muy importante me proyectaba con Akane y debido a las circunstancias de la vida tuve que separarme o más bien alejarme de ella.

-¿Para qué te casaste conmigo? — preguntó con un hilo de voz.

-Tú estuviste de acuerdo, esto era un contrato nada más… nosotros nunca seríamos un matrimonio de verdad, te lo dije muchas veces incluso en el momento antes de que firmaras. No intentes hacerme sentir culpable porque estabas en perfecto uso de tus facultades mentales al momento de tomar la pluma y sellar lo estipulado.

-Yo creí que podías amarme— soltó casi en susurro, las lágrimas brotaban de sus ojos sin reparo.

-Ukío, haz hecho cosas horribles y la justicia te espera es hora de enfrentarla— aduje.

-Hice todo lo posible para evitarlo, pero pareciera que el destino va en mi contra.

-Acéptalo de una buena vez, este compromiso llegó a su fin… con los antecedentes que tiene mi abogado pondrá término al contrato en menos de lo que esperaba, ven conmigo y devolvámonos a Tokio ¿sí? — dije estirando mi mano para que ella la tomara.

Dio unos cuantos pasos y cuando pensé que por fin la convencía ya que tomaba mi mano jaló fuerte para llamar mi atención, con la mano libre alzaba uno de los cuchillos que mantenía en la cocina ¡de dónde rayos lo sacó! Pude frenar su ataque gracias a mis reflejos.

-¡Muérete! — gritaba llena de rencor y usando una increíble fuerza pues la mano que me dio no me soltaba, así es que ambos estábamos con una sola mano forcejeando.

-¡Ya basta Ukío deja esa cosa, suelta el maldito cuchillo! — exclamé, seguido de eso ambos comenzamos a toser con fuerza por la mala calidad del aire.

-Muerto ella tampoco podrá ser feliz, no sabes cuánto la aborrezco— gritaba como loca enajenada.

Ya era suficiente, tuve que forzarla a soltar el arma y la dejé boca abajo sobre la mesa para que cesara su cometido, se quejaba por la fuerza que ejercía pero si no la detenía ahora uno de los dos saldría lastimado.

Fui directo hasta el lavabo y aun salía un poco de agua de la llave, mojé unos trapos y los usé de tapabocas para salir de la casa, lo que no sabía para entonces era que las llamas asomaban con fuerza en dirección a nosotros.

O—

Tokio, departamento den Akane…

Cuando abrí los ojos la luz de la alcoba me molestaba, podía oír voces platicando muy cerca de mí, en un principio no podía reconocerla sin embargo conforme pasaban los minutos el vozarrón grave de Ryoga me tranquilizó. Intentando poner atención pude notar a otro hombre de cabeza cana frente a mi buen amigo, de pronto este notó que abría los ojos y me nombró a viva voz…

-¡Akane! — Exclamaba acercándose a mí — ¿cómo te sientes? — preguntó con ojos cargados de preocupación.

-Cansada— fue lo primero que vino a mi mente, la verdad es que me pesaba el cuerpo como si no pudiera levantar siquiera las manos.

-Tuve que llamar a un médico, te desmayaste preciosa no sabes el susto que me diste— aseveró.

En ese momento el médico se acercó a revisarme, no decía nada y terminó con una sonrisa muy gentil en los labios.

-Por ahora descansa ¿sí? Puedo notar que te sientes agotada ¿has pasado por mucho estrés últimamente? — preguntó el galeno.

-Un poco, sí — confirmé.

-Antes que nada debes alimentarte correctamente, beber mucha agua y dormir adecuadamente— indicaba el médico.

-Doctor ¿no puede dejarle algún analgésico que le desconecte de todo? — preguntó Ryoga.

-Por el momento no, necesito que la señorita se acerque a mi consulta por la mañana unos análisis ayudarán a descartar cualquier cosa ¿de acuerdo? — preguntó mirándome con detenimiento, solo asentí.

Apenas el doctor se fue intenté levantarme de la cama, Ryoga se había ido junto con él y aprovecharía de llamar a un taxi que me llevara a la estación más próxima, en ese momento Tomoyo me pilló infraganti en mi imberbe intento por ponerme de pie.

-¿Qué crees que haces? — preguntó casi en chillido.

-Necesito ir a buscarlo— salió de mis labios tan rápido como las lágrimas que asomaban a mis ojos, no sabía con exactitud si era la preocupación o es que andaba más sensible de lo normal pero apenas la vi quise llorar.

-Akane ¿eres necia? — Cuestionó caminando hasta la cama, me obligó a echarme hacia atrás y me arropó como haría una de mis hermanas— te desplomaste hace un rato, tu cuerpo te está dando señales debes oírlas, descansa como dijo el médico— dijo seria.

-No comprendes… no podré dormir, desde que oí esa terrible noticia tengo un nudo en la boca del estómago— aseguré.

-Ryoga casi se infarta cuando intentaba despertarte y no reaccionabas ¿crees que dejará que vayas tras ese hombre?

En ese instante sentía como todo se derrumbaba dentro de mí, quería correr pero mi cuerpo no reaccionaba y las lágrimas corrían por mis mejillas como cascada, en ese momento mi ojimiel amigo cruzaba la puerta de la alcoba, Tomoyo pasaba un pañuelo por mis mejillas.

-No llores más por favor— pedía Ryoga— escúchame, Ranma es fuerte e inteligente aunque muy idiota al tomar ciertas decisiones, pero estoy seguro de que se encuentra bien, regresará a ti muy pronto y debes estar bien.

Mientras intentaba calmarme este se acomodó a mi lado y Tomoyo nos dejó solos…

-Y si nunca más…

-No pienses negativo— dijo interrumpiéndome.

-Mi vuelo sale mañana pero ya hablé con Tomoyo, lo pospondré hasta que ese tonto aparezca ¿ok?

-Debe estar furiosa— dije más para mí.

-No lo creas… la verdad es que fue muy razonable, piensa que no es buena idea dejarte sola también se preocupó— aseveró sorprendiéndome.

-Tengo miedo— susurré casi en un hilo de voz, Ryoga acariciaba mi cabeza para calmarme.

-Lo sé, tampoco quiero que le suceda algo malo— respondió— no entiendo al médico, no quiso recetarte nada — habló más para sí.

-Gracias por estar conmigo— dije tomando su gran mano entre las mías.

Luego de eso mis ojos se cerraron, los sentía tan pesados que ni cuenta me di cuando caí profundamente dormida…

Al día siguiente…

Era temprano aun, todavía no salía del apartamento y no sabía nada de Ranma. La angustia comenzaba hacer estragos y llena de náuseas fui a parar al váter a devolver el desayuno que Ryoga me había preparado…

-Cariño ¿estás bien? — preguntó desde afuera, no podía ni contestar.

Luego de un momento salí y este tocó mi frente…

-Vamos a ver a ese médico— señaló casi en orden.

-Te dije que me iba a Enoshima— aduje.

-No Akane, ni siquiera sabes noticias de él qué te hace pensar que en ese estado podrás encontrarlo, deja la terquedad ¿sí? — cogió de mi mano y me arrastró afuera.

Camino a la consulta médica, no dejaba de ver el celular cuando una llamada desde un número desconocido entraba, me sentía temerosa pero de igual forma contesté…

-¿Diga? — salió apenas de mi boca.

-Akane— era él… su voz me devolvía el alma al cuerpo.

-Ranma ¿dónde estás, te encuentras bien?

-Sigo en Enoshima, mi teléfono está muerto pasaron muchas cosas— dijo con voz cansada.

-Oh por Kami, estaba tan angustiada— solté un tremendo suspiro, en ese momento Ryoga quien conducía un vehículo alquilado por Tomoyo me quita el teléfono.

-¡Maldito cretino! Hasta que te comunicas— soltó enojado— no me des excusas idiotas porque Akane no se ha sentido bien, anoche…— en ese momento le quité el celular y lo miré con reproche.

-No le hagas caso a Ryoga, ya sabes que no tiene pelos en la lengua— dije nerviosa, no quería que supiera que iba al médico.

-Akane estoy bien, bueno llevo cinco horas en el hospital te llamé en cuanto pude porque quedamos atrapados en mi casa, no pude salir de allí hasta entrada la madrugada que bomberos y una ambulancia lograron llegar. Ukío y yo estábamos muy congestionados por el humo, perdóname pero haré todo lo posible por llegar pronto a Tokio.

-Está bien, entonces te esperaré— fue lo último que alcancé a decir, la llamada se cortó.

El resto del camino le conté a Ryoga el resumen de lo que me dijo Ranma, este rodaba los ojos y aunque se alegró de que estuviera con bien seguía enojado con él por hacerme sentir mal. Cuando llegamos a la clínica la amable secretaria me hizo pasar a una sala de "preparación" análisis de orina y sangre. Con la bata puesta esperé al médico sentada sobre una camilla unos quince minutos después al fin aparecía el galeno…

-Buen día señorita Akane Tendo— saludaba.

-Buenos días doctor ¿para qué son los análisis? — consulté casi de inmediato.

-Para descartar alguna enfermedad o un posible embarazo— señaló dejándome en shock.

-¿Ah? — abrí la boca apenas.

-Agotamiento, fatiga, sometida a estrés… todo es posible— replicó.

-Yo me cuido— dije muy convencida aunque en ese instante vino a mi mente la primera vez que estuve con Ranma en mi apartamento, comencé a sacar cuentas y el periodo no había llegado ¡oh no puede ser!

-A veces los métodos anticonceptivos no funcionan, pero tranquila que la posibilidad es un cincuenta y cincuenta— dijo muy calmado mientras tecleaba cosas en su computadora.

El tema era que ese cincuenta podía ser un cien… no había pasado por mi mente esa posibilidad, estaba tan absorta de preocupaciones estas últimas semanas que ignoré a mi cuerpo por completo.

-¿Cuándo tendrá el resultado? — pregunté ansiosa.

-En un par de horas— contestó.

-¡No puedo esperar dos horas, es demasiado! — chillé.

-Cálmate, te ves joven y creo saludable… ¿a qué te dedicas?

-Soy directora de artes, tengo un teatro — respondí.

-Ah… que interesante, entonces nada de hacer esfuerzos físicos ni exponerse a nada innecesario hasta que mi secretaria envíe los resultados por correo ¿de acuerdo? — solo asentí.

Luego de esa conversión me realizó un examen físico, salí de allí tan pálida que Ryoga pensó que me sentía mal…

Distraída en mis pensamientos mi buen amigo conducía de regreso al apartamento…

-Akane ¿escuchaste lo que dije? — cuestionó levantando una ceja.

-Lo siento yo… detén el auto por favor— pedí.

Una vez se orilló abrí la puerta para bajar, sentía que me faltaba el aire.

-¿Qué sucede, fue tan malo lo que dijo el médico? Podemos ver otra opinión— decía intentando consolarme, negué enérgica.

-Quizás… no quiero que pierdas tu vuelo, vete ya con Tomoyo estaré bien— sonreí.

-Algo me ocultas Tendo— dijo señalándome con el dedo.

Regresamos al departamento, Tomoyo se sorprendió cuando supo que regresaban a Inglaterra, casi corriendo fue por las maletas y por supuesto los fui a dejar al aeropuerto.

Las despedidas siempre son nostálgicas, esta vez mi buen amigo se iba… no sabía cuándo lo volvería a ver pero deseaba que todo marchara bien en su vida.

Somos un par de llorones y cuando nos despedimos lo abracé fuertemente, con mano alzada hasta que pasó la línea de revisión se despedía de mí, no sin antes advertirme que si el cretino de Ranma no aparecía tomara el siguiente vuelo tras él.

Con ganas de caminar para esperar el correo que me llenaba de ansiedad, llegué hasta el mismo parque en donde lo vi la primera vez, podía verme caminar tímidamente y a él pasar junto a mí, podía verlo sentado a mi lado mostrándome el boceto de la casa que construyó, estaba con un nudo en el estómago cuando por milésima vez miraba la pantalla del celular esperando alguna señal, fue así que entraba a mi buzón los resultados…

-Bien Akane, sea lo que sea no puede ser tan malo— me dije con el fin de animarme.

¡POSITIVO! Un mes de gestación aprox. Eso decía claramente el documento, por instinto llevé mis manos al vientre, sentía que la respiración se pausaba por breves segundos, ya no era una "posibilidad" era una certeza, mi vida ya no sería la misma, no, ahora tendría a alguien que me necesitaría siempre, no te esperaba… sin embargo estaba tan feliz que lloraba de alegría, era el fruto de nuestro amor. Una vida crecía dentro y me sentí tan fuerte y animada, solo espero que tu padre llegue pronto, pensé con las mejillas coloradas.

Horas más tardes apartamento de Akane…

Había sido muy difícil salir de Enoshima, pero gracias a la policía local pude llegar a Tokio. Ayer había sido un verdadero infierno, por momentos pensé que no lo lograría y con Ukío a cuestas no nos quedó más que quedarnos dentro de la casa. En medio de las llamas y con el miedo a flor de piel el cielo nos daba la tregua que tanto necesitábamos, la lluvia se hizo presente ayudando notablemente a la labor que realizaba bomberos. Sin embargo estábamos muy sofocados y el personal médico nos prestó ayuda en cuanto pudieron llegar a nosotros, efectivamente esta nunca estuvo embarazada físicamente se encontraba bien pero mentalmente no. Con pesar dejé a Ukío a cargo de la policía, ella estaba siendo buscada por lo cual en cuanto se cercioraron de su identidad fue detenida, hasta el último momento en que la vi no fue capaz de disculparse, no sé si era el orgullo o su mente desequilibrada pero la imagen de la dulce chica que conocí en Estados Unidos se veía empañada por las atrocidades que cometió en Japón.

Mi único deseo era verla, abrazarla y decirle que todo había acabado… más cuando llegué a su edificio Akane no se encontraba. Recordé la clave de su apartamento y entré a esperarla, me acomodé en el sofá y exhausto por la noche anterior el sueño me venció…

Un par de horas después…

Desperté encontrándome con unos enormes ojos color caramelo, sus espesas pestañas se abanicaban en completa calma…

-Akane ¿cuándo llegaste?

-Hace como media hora— respondió, me incorporé y la estreché en mis brazos.

-Todo se acabó, la policía se hará cargo ya no pienses más en ella ¿está bien? — me apresuré a decir mientras acariciaba su melena.

-Eso ya es pasado, tengo algo más importante por qué preocuparme— respondió. Me separé un poco y la miré con detenimiento.

-Lo dices ¿por nosotros? — pregunté curioso.

-Tiene que ver pero no del todo— contestó divertida.

-Deja el misterio ¿qué es? — comenzaba a impacientarme.

-Resulta que ayer… no me sentía muy bien— comenzó a decir — Ryoga llamó a un médico y hoy por la mañana fui hasta su consulta.

-¿Estás enferma? — pregunté intrigado, la miraba de pies a cabezas la veía normal o eso creí…

-Eso pensaba… sin embargo, los análisis dieron con la explicación a mi mal estar— dijo sacando un papel impreso de su bolsa que extendió.

Ya me estaba asustando, leí lleno de ansias mi corazón se impactó al leer ¡un mes de gestación!

-¡¿Seré padre?! — exclamé casi llorando de alegría, ella asintió y me aferré a su cuerpo con vehemencia.

-¿Estás feliz? — preguntó en medio de mi emotivo llanto.

-¿Feliz? Estoy que exploto de la felicidad— grité a viva voz, la tomé por el rostro y le planté un beso tan largo que casi quedábamos sin aire.

Se cerraba un largo y doloroso ciclo, pero el futuro se veía prometedor a su lado y con un hijo.

Tres meses después...

Nuestra historia solo había tomado una larga pausa, cuatro años no eran tantos… cometí errores pensando en el bien de los demás, creí que así todos estarían bien más mi padre nunca pudo verme feliz, dejé un buen amor, un buen amigo y comencé una vida que solo me traería dolor y sufrimiento, puse en riesgo a mis seres queridos y eso es algo con lo que aun intento lidiar.

Conforme avanzaban los meses Akane se veía radiante, tan menuda de espaldas nadie notaba su embarazo, más cuando volteaba su redonda panza asomaba resplandeciente.

Mi madre no podía creerlo, sería abuela y eso la tenía a full preparando un ajuar para él o la bebé, por otro lado mi amigo Jhon se había recuperado del ataque cobarde que Ukío había hecho en su contra, trabajábamos a la par en el teatro y mientras me encargaba de los detalles de la remodelación, mi amada Akane trabajaba arduamente con sus actores.

Ryoga había vuelto a las pasarelas, cuando Akane le contó sobre el embarazo este lloraba desde París muy emocionado, andaba en una especie de gira por Europa y por supuesto pidió hablar conmigo para amenazarme como siempre, luego envió una encomienda con muchas cosas para bebés.

Lo mejor de todo esto, era que al finalizar la noche dormía al lado de la única mujer que he amado, era la mejor parte del día sin dudas. Acomodarnos, platicar de alguna novedad, mirar algo en el televisor o nuestro nuevo hobby, comprar cosas para la habitación del bebé.

En cuanto a mi ex esposa, sí, ya nada nos une… ella firmó sin más el acuerdo de divorcio y enfrentaba cargos de cuasi homicidio por Ryoga, Jhon y yo, además del abuso premeditado en mi contra. La libertad no era una opción para Ukío, necesitaba ayuda profesional y la cárcel pasó a ser su nuevo hogar.

Podía respirar en paz y eso era impagable…

Cinco meses después…

Esa mañana jamás la olvidaría, estaba durmiendo y era domingo Akane me despertó con brusquedad estaba de pie delante de mí…

-El bebé va a nacer— dijo señalando el suelo, había roto bolsa.

Una carrera tipo fórmula uno se dio desde el apartamento hasta la clínica en donde nacería mi bebé, fue ingresada de urgencia y a las 13:49 de la tarde nació mi primogénita, Hanae Saotome Tendo era una niña de cachetes regordetes, de piel blanca como su madre, de ojos azules profundos como los míos y muy llorona.

Era el hombre más feliz del mundo, tanto mi mujer como mi hija estaban en muy buen estado y luego de un par de días nos regresamos a casa con la nena.

Mudarla no era mi fuerte… sin embargo hacerla dormir era un verdadero placer, mientras le daba su mamila ella apretaba uno de mis dedos con fuerza, estaba enamorado de Hanae y ella lo sabía, esa pequeña bola regordete me tenía a sus pies.

O—

Tres años después…

Aunque el dolor nos haga llorar otra vez algún día, no te alejes de mí…

Perdida en tu mirar, hoy te amo más que nunca

Por favor deja que te proteja siempre así, aun cuando los recuerdos del pasado vuelvan a ti, mira solo una vez porque esta noche la paso junto a ti…

Esas líneas eran lo que tenía preparado para esta noche tan especial, la cena de compromiso sería algo muy íntimo entre los dos, mi hermosa Hanae se quedaría con su adorada abuela haciéndonos el favor.

Era increíble como pasaba el tiempo, la brisa fresca acariciaba mi rostro bajo la calidez de la primavera, el parque se veía tan frondoso y colorido y otra vez estaba bajo el mismo almendro, solo que esta vez andaba sola…no, nunca más.

De pronto oigo una vocecilla especial…

-¡Mami! — era Hanae que venía corriendo de la mano con su papá.

No estaba segura de que los mantecados que traía Ranma llegarían a salvo, aunque el antojo estaba en riesgo verlos corretear con una sonrisa grande en sus rostros me llenaba de felicidad, estaba convencida de que el nuevo integrante llegaría a coronar la hermosa familia que formamos y esta noche se lo diría a papá, tú me guardas el secreto — pedí acariciando mi vientre plano.

Fin

Nota del autor

Estimado lector gracias por llegar hasta el final, espero les haya gustado. Sé que el capítulo anterior dio un giro inesperado y que muchos esperaban más tragedia pero no quise darles más drama. Ranma sentía cierta responsabilidad para con la mujer que se casó con él, además de que Ukío no estaba en sus cabales. Me detengo brevemente aquí para ahondar en la personalidad de la antagonista, desde un principio ella no fue sincera con su amiga, Akane la apreciaba mucho y sin embargo esta la despreciaba y la envidiaba. Nunca fue capaz de decirle que tenía interés por Ranma y a cambio prefirió romper su amistad e ir tras él apenas tuvo una oportunidad, no obstante en sus planes nunca estuvo que su esposo jamás la vería con los ojos del corazón. ¿Eso era amor verdadero? Por supuesto que no, amar es querer la felicidad el otro aunque no sea contigo. Y ahí tenemos el caso opuesto, Ryoga. Quien sentía un amor especial por su amigo, Ranma consciente de ello nunca lo rechazó, continuaron su amistad con altos y bajos, pero el oji miel sabía que la felicidad del trenzudo era Akane y no él.

Ese sentimiento que tuvo Ukío se tornó en una obsesión enfermiza, dañó a Ryoga al punto de casi quitarle la vida, luego abuso de su propio esposo para propósitos egoístas, un hijo jamás debería ser motivo para que alguien te ame. Era manipuladora y todo lo premeditaba, puso en riesgo su vida y la de Ranma llevándolo directo al incendio. Su final no sería otro más que la cárcel.

Ranma y Akane se merecían otra oportunidad, ahora son felices. Formaron una familia y esta se agranda qué final más bonito, para esta historia de amor tan nostálgica.

Si te gustó, déjame tu preciado review amo leerlos.

Desde Chile una fanática más de Ranma ½

Sweetsimphony._

Pd: están cordialmente invitados a leer Shootme in the heart.