Prólogo
Spencer estaba un poco cansado de todo.
Los últimos casos lo habían agotado tanto física como mentalmente, y el continuo golpeteo en su pecho que siempre aparecía a la par de Hotch no le ayudaba en nada a esclarecer su mente.
Allí, mirando el techo de su departamento, se topó con una idea que realmente nunca había permanecido en su mente de manera seria.
Vacaciones.
Eso era lo que necesitaba, unas largas y tranquilas vacaciones alejado de todo aquello. Por supuesto, no podían ser en cualquier lugar. Reid necesitaba de un lugar donde pudiera relajarse y tener la seguridad de que estaba lo suficientemente lejos como para que le tomaran en cuenta para algún caso repentino. Un lugar pacífico donde nadie interrumpiera su tranquilidad.
Y, hablando de interrumpir su tranquilidad, soltó un suspiro cuando su celular sonó, impidiéndole seguir buscando algún lugar al cual irse durante un período de tiempo prolongado (Y es que realmente estaba considerando tomar de golpe todos sus días de vacaciones acumulados). Lo alcanzó casi con pereza, solo para fijarse, de hecho, que se trataba del mismo hombre que había estado causando estragos en sus emociones.
"Tenemos un caso". Decía el mensaje.
Casi lloró de frustración al leerlo, y es que ¡Por favor! Apenas habían vuelto de uno particularmente desagradable aquella misma mañana ¿Y ya había otro?
Se levantó con mayor esfuerzo del que normalmente le era requerido y tomó su bolso, sosteniéndose enseguida de la pared cuando todo dio bruscamente vueltas y una dolorosa punzada atacó su vista, a consecuencia de las pocas horas de sueño obtenidas últimamente. Finalmente solo salió, para dirigirse a la UAC , a la vez que se disponía a pedirle a Hotch vacaciones.
