El patíbulo del desierto, una cámara rodeada por pilares de piedra era invadida por los vientos áridos del páramo seco y la presencia de tres seres quienes culminaron una épica batalla para salvar el destino de Hyrule.

La emperatriz del crepúsculo estaba acompañada por la princesa de Hyrule y el héroe del quien le brindó su ayuda incondicional para salvar dos mundos en manos del tirano de las sombras Ganondorf y ahora estaba por despedirse.

A paso lento y tranquilo los tres se pararon junto al portal que dividía la dimensión del crepúsculo del reino de la luz. Antes que alguno pudiera pronunciar alguna palabra, se hizo presente un mutismo.

-Estaba predispuesto a que luz y sombras se reunieran, quizás por ello las diosas situaron este espejo, para que ambos mundos pudieran conectarse- Inició Midna después de un silencio casi contemplativo.

-Luz y sombras son las dos caras de la misma moneda- Respondió Zelda con una mirada tranquila y presente. Midna asintió con una sonrisa mirando a los dos héroes frente a ella. -Sin embargo, es importante entender que ambas no pueden fundirse, los acontecimientos ocurridos estos meses son un claro ejemplo de ello. - Los tres asintieron con la mirada clavada en el espejo, una expresión de terror y respeto a la vez se había dibujado en sus rostros.

La emperatriz dirigió la mirada a sus compañeros de batalla y rompió el silencio de nuevo.

-Link, Zelda, a pesar de la tragedia que sometió a nuestros mundos con la tiranía de Zant, creo que gracias a ustedes comprendí cuan nobles son los seres de luz. Estoy segura de que, si todos los habitantes tienen un corazón como el suyo, la paz reinará en Hyrule.

Era momento de retirarse, pensó Midna a medida que el atardecer bañaba al coliseo con una tenue luz anaranjada, el último ocaso del mundo de la luz se estaba despidiendo de sus ojos rubí, su figura esbelta cubierta por una larga túnica negra se dirigió al espejo del crepúsculo, subiendo los escalones que terminaban en una plataforma cristalina y así posicionándose entre una placa gruesa de obsidiana labrada y un espejo redondo con grabados antiguos.

Una última mirada derramó una lágrima de despedida que rodaba por la mejilla de Midna quien la tomó cuidadosamente con sus largos y finos dedos hasta hacerla levitar directo al espejo redondo. La placa cristalina se fragmentó llamando la atención de Link y Zelda. Antes de poder recitar palabra alguna, la silueta de Midna se partió en incontables partículas negras que a su vez se desintegraron en la pared de obsidiana. Una sonrisa sincera fue lo último que pudieron recibir los héroes de Hyrule, la princesa del crepúsculo cruzó a otra dimensión, se había ido por completo, dejando a un héroe entristecido y a una princesa desconcertada.

"Era imprescindible que rompiera el espejo" se dijo a sí misma antes de que algún sentimiento de arrepentimiento se apoderara de ella. Despedirse de esa manera, dentro de su criterio parecía lo más lógico. Luz y sombras no deben mezclarse, e instaurar la paz conlleva cortar de raíz cualquier unión que comprometa la seguridad de su pueblo.

A medida que el atardecer de la luz desaparecía, se abrió paso un resplandor tenue, un clima incluso menos cálido, el cuerpo de Midna terminó de reintegrarse por completo a los pies del palacio del crepúsculo, que, a juzgar por su aspecto, el complejo se mantenía erguido e intacto, pero estaba invadido por una atmósfera silenciosa, un luto hacia los guerreros caídos que lucharon por el confinamiento de sus habitantes, quienes fueron amenazados por el tirado de las sombras. La ojirubí caminó indecisa por las tierras de su reino debilitado, buscando con los ojos alguna señal de vida.

No fue sino hasta que se acercó a la plaza principal que observó el panorama en su totalidad, un cielo anaranjado rodeaba las islas flotantes del mundo crepuscular, edificios alargados y verticales se erguían en cada isla de piedra y partículas oscuras como sombras se desprendían desde la tierra hasta el cielo ocupado por nubes oscuras.

Algunos pobladores estaban en movimiento llevando una vida más o menos cotidiana, transportando objetos o simplemente ayudando a lo que parecía una restauración colectiva. La raza twili se caracteriza por rasgos físicos únicos en su especie, pieles azuladas con borrones en tonos oscuros algunos incluso con líneas azules brillantes que formaban grabados ancestrales en sus extremidades.

Se alzaron las miradas de algunas creaturas y habitantes quienes se habían percatado de la llegada de Midna, miradas de ojos anaranjados y rojos se clavaban en presencia de la princesa, con semblantes incrédulos respecto a su regreso, la multitud apaciguada rodeó a la pelinaranja aprisionándola en un círculo estrecho.

Se hizo un silencio sepulcral, Midna por su parte reservó sus palabras avergonzada de haber permanecido ausente tanto tiempo, sin embargo, hace tan solo unas horas había peleado a muerte por salvar al reino de la luz y haber recobrado su aspecto autentico no sólo la hacía sentir extraña si no indigna de poder portar de nuevo el título de emperatriz, por ende, no podía pronunciar palabra alguna.

"He vuelto a mi pueblo, pero sin duda alguna deben pensar que esto soy una ilusión" pensó "Estoy segura de que están todos tan incrédulos como yo ahora". Permaneció parada mirando uno a uno a cada rostro, reconociendo la familiaridad de su propia raza.

Un miembro se abrió paso desde el fondo de la multitud hasta situarse delante de Midna, se trataba de una figura masculina que portaba una indumentaria elegante con una toga negra similar a la de la milicia de los seres del crepúsculo y vendajes grises en ambas muñecas. Frente a frente se compartieron miradas compasivas seguidas por un abrazo que terminó antes de que se escucharan murmullos escépticos.

-Midna, está a salvo, esto es increíble. - Murmuró el ser masculino con sinceridad -Quiero decir, lamento mucho decir esto, pero el pueblo entero daba por hecho que su alteza no regresaría del mundo de la luz... A pesar de ello estamos más que felices de recibirla aquí, su majestad.

-No son necesarias las formalidades Tyr, la verdad no sé si soy digna de presentarme como su líder después de haber sido desterrada de mi propio reino...- Desvió la mirada al palacio, hacía falta un milagro para poder contrarrestar los daños causados por Zant. -Quizás reconstruir nuestra sociedad sea una buena forma de enmendar mi ausencia. - Aunque estaba conmovida por su retorno, no se sentía del todo cómoda con tantas miradas clavadas en ella.

- ¿Pero qué cosas dice? si estamos más que complacidos de tenerle de vuelta, algunos hasta rumorean haberla visto pelear por nuestro pueblo para derrotar a Zant con sus propias manos. - Midna le miró devuelta disgustada por el comentario, obviamente no lo había hecho sola sin embargo los habitantes que presenciaban esta escena vociferaban con júbilo la caída del tirano de las sombras sin tener la más remota idea de que fue un hyliano quien había contribuido en toda esta hazaña.

"Vaya, no tienen idea del suplicio que hemos atravesado Link y yo para llegar hasta aquí, pero si les explicara ¿Cómo lo tomarían? ¿Serían tan orgullosos como para creerlo?"

-No me den todo el crédito a mí, es obvio que recibí ayuda-. Respondió una Midna exhausta. La fila que se encontraba al frente logró escuchar la conversación, de inmediato se dispararon múltiples murmullos inaudibles.

- ¿Qué quiere decir con ello? ¿Estuvo acompañada por alguno de nosotros? -

-No-

- ¿Entonces... le ayudó alguien de fuera, un ser del mundo de la luz? - Tyr frunció el entrecejo consternado, claramente los seres de las sombras no estaban habituados a hablar de la tierra que los desterró al ocaso para toda la eternidad.

-Así es- Algunos miembros inhalaron asombrados a medida que el ambiente se tornaba más tenso que antes. "Lo mejor que puedo hacer ahora después de dejar a Link para siempre sería brindarle el crédito que se merece, pero a mi gente no parece gustarle la idea" afirmó para sus adentros. Preparándose para alzar el tono de su voz y hablar en público, se aclaró la garganta nerviosamente. - Un Hyliano me ayudó a reunir los fragmentos de la sombra fundida y a vencer incontables creaturas malignas. Gracias a él logré... logramos derrotar al usurpador de las sombras. -

El semblante de Tyr se volvió tan serio como el de algunos tantos de los pobladores que permanecían reunidos, parecía un tanto indignado, pero mostrar disgusto a la mismísima emperatriz sería descortés, asintiendo con la cabeza Tyr pronunció con un repudio disimulado en sus palabras. -Esto es un hecho muy... inusual, pero si lo que usted dice es verdad entonces el pueblo está agradecido con el... implicado. -

Esta última palabra parecía arrastrar la negación de un evento que la raza Twili no podía aceptar. Midna trató de manejar la situación con diplomacia. -No pongas los hechos y mi verdad en duda, Tyr, pues gracias a un Hyliano, tú y yo estamos aquí hablando. - Frente a su pueblo no habría de mostrar debilidad o franqueza con respecto a sus emociones. Incluso ahora que se sentía desagradable.

-No me malinterprete su majestad, solo que... usted conoce la historia de los twili y esos seres de luz, jamás pondría en tela de juicio su testimonio. -

-Entonces es posible que la historia se modifique, Zant es un ejemplo atinado, puesto que nunca se había presentado un incidente como el que arriesgó la seguridad y paz de nuestro reino, ¿o sí? - Respondió con una ceja alzada señalando los escombros del edificio más cercano.

Tyr deslizó su mano en su propio mentón con una expresión evitativa. Sabía que había verdad en cada una de las palabras de Midna, refutar frente a la multitud tan atenta sería algo riesgoso.

La princesa lanzó una última mirada desafiante al soldado. "Si no lo pongo en su lugar, mi pueblo asumirá una posición de desconfianza" Miró a su alrededor a su público y decidió dirigirse a ellos propiamente.

-Mis estimados habitantes del pueblo del crepúsculo, me complace decir que mi regreso no sería el mismo de no ser por su compañía ahora, me gustaría conferirle más información respecto a mi travesía, pero primero tengo que cumplir mi rol en el gobierno de nuestras tierras. Les invito a que continúen con sus actividades y aclararé en medida de lo posible lo ocurrido lo antes posible. Son tiempos difíciles, pero estoy segura de que llegaremos a una solución conveniente para proteger este reino. -

Gritos de júbilo se hicieron presentes aplaudiendo y olvidando el factor más incómodo para los Twili donde un ser de luz los salvó de la inminente destrucción. Dicho esto, la multitud reunida enmudeciendo, a medida que se dividía dejando la plaza vacía. Únicamente quedaron Tyr y Midna al centro de la plaza, Tyr estaba no solo enfadado si no avergonzado de lo que acababa de suceder.

-Midna no traté de menospreciar a tu acompañante- Un tono de arrepentimiento se escondía en sus palabras

-No hay de qué disculparse Tyr- Respondió con un tono evasivo, ahora mismo quiero una audiencia con la asamblea del crepúsculo, hay muchos asuntos pendientes y seguro que piensan que la princesa sigue ausente, si me disculpas voy a cumplir mis deberes. Tú habrías de hacer lo mismo. - "Sé que estoy siendo demasiado dura, pero este tipo va a alborotar a la gente con su resentimiento" razonó por un instante. -Lamento haberte robado la palabra, pero he vuelto de un sinfín de sucesos, que no tienes idea. -

-No hay problema Midna- Respondió comprensivamente, dejando de lado su orgullo. -Enseguida informaré a el consejo que organice una reunión. Dado a que no estábamos completamente seguros de tu regreso, iniciamos un simulacro de restauración, se están arreglando algunos asuntos políticos de emergencia.

-Te lo agradezco, ya quiero ver la reacción de esos estirados cuando se percaten de mi regreso- Musitó la pelinaranja con picardía. Era habitual la relación de confianza entre Tyr y Midna, durante su reinado, la princesa buscaba el bien común de sus habitantes y establecer relaciones de familiaridad entre los rangos de alto nivel, era indispensable para garantizar lealtad mutua.

-Yo creo que no extrañaron la mayoría de tus ideales liberales- Respondió Tyr con sarcasmo. La ojirubí lanzó una mirada desafiante después de reírse irónicamente, Tyr reparó en su exceso de confianza y se reincorporó aclarándose la garganta para disimular el bochorno –Esto...Será mejor que continúe con mis actividades. Te deseo suerte allá arriba, no me dan buena espina las decisiones que se están tomando en estas circunstancias. -

-Llegaremos a un acuerdo, si algo es seguro es que la traición de Zant fue el resultado de decisiones que no meditamos en el consejo, decisiones que incluso no consultaron conmigo. Voy a tomar cartas en el asunto. - Asintió con la cabeza y decidida dio media vuelta para dirigirse al edificio más alto, el palacio propiamente.

Antes de que se alejara más Tyr trató de alcanzarla, pues no podía contenerse con una duda que le carcomía desde que Midna rebeló la existencia de su acompañante.

-A propósito, Midna, no sé si sea prudente que pregunte esto, pero... - Inmediatamente la princesa volteó para encararle atenta. El militante trató de contenerse, pero ya era tarde, no podía retractarse ahora.

- ¿Cuál es tu pregunta?

-Bueno, es sobre el Hyliano... tu acompañante, ¿Cómo es que logró entrar al reino del crepúsculo? Creía que el portal estaba desaparecido.

-Ah... eso... Es una larga historia Tyr, solo puedo decir que lo encontramos en el desierto del Gerudo y viajamos a través del espejo- Giró sobre sí misma dando la espalda, quizás de esa manera el militante no se percataría de su expresión.

-Entonces ¿Dónde está él ahora? -.

Cabizbaja y con un semblante desanimado la pelinaranja trató de hallar las palabras para explicar lo que había sucedido, pero ni ella misma podía llegar a una justificación. "Ni él ni Zelda tuvieron la oportunidad de presentarse al crepúsculo como los héroes que son, tomé la decisión desavenida de redimir cualquier responsabilidad de ellos hacia mi pueblo".

-No pudo presentarse, ya que ahora es imposible cruzar al mundo de la luz, yo misma destruí el espejo del crepúsculo. Eso implica que nadie puede salir y nadie puede entrar. - Terminó con frialdad.

Tyr enmudeció sorprendido, Midna por su parte apenas pudo pronunciar estas palabras.

-Que sepas que tomé las acciones que consideré más convenientes para ambos reinos- Midna trataba de aferrarse a su propia razón, luz y sombras no pueden fundirse, y en ocasiones el equilibrio de ambos bandos se estabiliza cuando existe una distancia impenetrable entre los mismos. El deber de un miembro de la realeza radica en anteponer las necesidades de sus habitantes y por supuesto, su seguridad e integridad.

El silencio comenzaba a tornarse algo incómodo para Tyr una vez percatado que un militar no habría de hacer más preguntas relacionadas a la vida personal de un miembro de la realeza, invariablemente de la relación que compartían, al menos a estas alturas no.

-Me veo incapaz de juzgar o incluso entrometerme en cualquiera de tus decisiones, solo puedo añadir, Midna que es un gusto tenerte de vuelta- añadió un tanto avergonzado. -Será mejor que me retire, la asamblea se reunirá pronto-. Tyr se retiró en silencio.

Ahora con la zona despejada, los ojos rubí de la princesa recorrieron la devastación de los conflictos pasados, algunos complejos permanecían íntegros, al otro lado se erguían pilas de escombro que algunos habitantes trataban de remover y recuperar. Había tanto trabajo por hacer para restaurar no solo la estructura de los edificios si no la integridad de una sociedad. Sin duda alguna no había tiempo para meditar qué sería de Hyrule y el Crepúsculo a partir de ahora sin una senda que los mantuviera comunicados.

Ensimismada en sus pensamientos Midna se dirigió a una escalinata que conducía a un edificio alto y estilizado cuya importancia relucía tan sólo por sus acabados y grabados en las paredes, puertas y vanos. El palacio, comunicado desde la plaza mayor por un gran puente de piedra sin bordes y con suelos de piedra finamente trabajada. Incluso a los pies de un miembro de la realeza, se trataba de una maravilla arquitectónica, la única en su especie que permanecía intacta.

Sus pasos eran lentos, pero su semblante estaba decidido. Muchos cambios serían contemplados y puestos en marcha. La princesa del crepúsculo había regresado.