Capítulo super atrasado y, quizá, sin mucha coherencia, pero dedicado con cariño a las amantes de GW de siempre.


8. Infidelidad.

Ha debido pasar una semana más para poder volver a Central Park. Heero está cansado y ojeroso, el último tiempo ha sido mucho más agotador que cuando batallaba arduamente con su Gundam, pero no puede evitar sentir satisfacción cuando logra darse el lujo de aparecerse por allí de nuevo.

No obstante, al mirar la hora, teme. Es más tarde de lo que usualmente Duo y su hija se presentan en el parque y tal vez ya se fueron.

Pero toma asiento en el banquillo.

Inhala. Exhala. Se permite cerrar los ojos y que el viento despeine como quiera sus cabellos.

No ha sido fácil tener que lidiar con los últimos acontecimientos. La sensación incómoda de asumir que Relena —la mujer a la que protegió a capa y espada los últimos quince años de su vida para mantener la paz universal— le ha sido infiel con uno de sus colegas políticos desde hace seis años, no es tan grave como su propio sentir…

Nada llena el vacío emocional.

Realmente enamorada, Relena lo intentó durante mucho tiempo. Él, conquistado principalmente por su actitud férrea y determinada por mantener los ideales de su padre y de todos los ciudadanos de la Tierra y las Colonias, se dejó caer en las sensaciones y los instintos que fluyeron.

Por supuesto, no había punto de comparación entre lo que sentía por Relena a lo que llegó a sentir por Duo, pero creyó que afianzar sus lazos con ella lograría hacer que su vida tuviese un nuevo significado: obtener estabilidad, bonanza, aprendizaje. Conoció el mundo de manera diferente y logró dedicarse a una carrera que resultaba interesante, más nunca logró sentir que pertenecía ahí.

Por ello es que no culpó a Relena por buscar consuelo y amor en otros brazos. Al enterarse, su corazón no latió de forma distinta, no sintió traición ni rabia, pero sí se descubrió mostrando desasosiego. Admitió entonces que sabía esa verdad de antes y que decidió hacerse el ciego, sordo y mudo para sostener el equilibrio de su existencia.

Vanamente.

A los meses de admitirlo, tomó distancia. Poner tierra de por medio y reaprender a vivir sin las comodidades a las que se acostumbró por ser esposo de la Reina.

Así que establecerse solo, depender de sus ahorros, buscar empleo y dirigirse por rumbos sociales totalmente diferentes significó un soplo de aire nuevo y limpio. La política y la seguridad de una eminencia quedó relegada para solo dedicarse a sí mismo...

Tener la consciencia de esto le hace abrir los ojos.

Contemplar el parque, olisquear lo que queda de invierno, sentir la brisa y la pálida presencia del sol sobre la piel le hacen sentir que el proceso ha valido la pena.

—¡Heero, Heero, Heero!

Voltea hacia la izquierda para divisar a unos metros a Innis corriendo a todo lo que dan sus piernecitas hacia él, vitoreando su nombre. Duo, caminando detrás de ella, muestra una sonrisita.

Las semanas fatigosas, llena de conversaciones y de procedimientos legales para hacer efectivo el divorcio, están valiendo toda la pena.