-¡Jefe suéltelo!
-¡Greg detente!-gritó John lanzándose sobre Lestrade y haciendo que soltara al hombre que había confesado la violación y asesinato de dos niños, y el secuestro a un tercero. Estaban en una de las calles más concurridas de Londres.
Y si no fuese por Sherlock, no lo tendrían.
-¿Respira?-dijo Dónovan acercándose al hombre que estaba en el suelo con el rostro lleno de sangre.
-¡Y a quién le importa eso!-vociferó Greg aún siendo aplastado por el cuerpo de Watson.
-Necesito que te calmes, si no lo haces te mantendré así y te irá peor-susurró en su oído.
-Dudo mucho eso-respondió fieramente y sin dejar de moverse.
-No tienes idea-dijo con una media sonrisa el rubio y aplicó una llave en su brazo-cuando te calmes te suelto.
Debieron pasar más de diez minutos antes de que eso sucediera.
-Gavin ¿estás bien?-dijo Sherlock mirándolo por un instante, no quería represalias de la policía en contra de John.
-Sí, lo estaré-susurró agotado y sobando su brazo-gracias John-dijo seriamente dirigiéndose al ex soldado y caminando a su vehículo para regresar a la estación. Que sus subalternos se encargaran de todo, estaba aburrido de que interfirieran, como si ese enfermo no se mereciera la golpiza.
Sin embargo, había visto todo rojo a su alrededor, no se lo reconocería a nadie y realmente se sentía molesto y frustrado por no haberlo atrapado antes, porque había dos niños muertos y un tercero dañado de forma irreparable. El muy maldito tenía que pagarlo todo en la cárcel, se encargaría de que así fuera. Eso pensaba mientras llegaba a Scotland Yard y caminaba por los silenciosos pasillos, ahora era más habitual que estuvieran así cuando los transitaba.
-Lestrade-dijo su jefe al momento que se sentó en el sillón y respiró luego de tantas emociones-necesitamos hablar-cerró la puerta a sus espaldas y se cruzó de brazos, Greg era por lejos el mejor Detective Inspector que habían tenido en años, pero no podía dejar pasar los reclamos en su contra.
-No hay nada de que hablar-dijo esquivo y tomando algunos archivos pendientes.
-Tengo tres quejas por tu poco control de ira, resuelves los casos y atrapas a los malos, bien. Pero no puedes ejercer justicia por tu propia mano, por algo tenemos un sistema.
-Uno que no es completamente competente ¡Ese sujeto ya había violado antes! Y estaba suelto, ese imbécil debería estar muerto o castrado-dijo poniéndose de pie y encarándolo.
-A esto se refieren tus compañeros con el nulo control de ira-dijo con tranquilidad y notando como poco a poco Lestrade perdía la paciencia, demasiado rápido para su gusto.
-Señor, no es un problema, no he dañado a…
-John Watson tiene un entrenamiento militar, por eso no le hiciste nada, pero ¿si hubiese sido Anderson?
-No le habría hecho daño-dijo meditando quiénes lo habían acusado ¿Dónovan? ¿Anderson? ¿Sherlock? Imposible, le daba casos y los resolvía, él no era.
-Sally dijo que el otro día casi la golpeas, que…
-No lo hice-dijo empuñando sus manos inconscientemente.
-Lestrade-dijo el hombre acercándose y poniendo una mano en su hombro-el primer paso es admitir…
-¡No tengo un jodido problema de ira!-gritó encarándolo y sintiendo como nuevamente veía rojo.
-Al parecer sí tienes un problema-dijo el hombre con una mueca-no te sacaré de los casos, pero tienes que ir a tratamiento.
-¿Tratamiento? No hablaré con otras personas de mis problemas-dijo indignado y alejándose un par de pasos.
-Bien-dijo su jefe caminando a la salida-tengo dos alternativas para ti, uno es un curso de control de la ira y el otro es uno de cocina, tu eliges, ambos empiezan el lunes.
-Debe estar loco-respondió por impulso y sin importarle la reacción de su superior.
-Elige, porque si no me das una respuesta el lunes, te suspendo de forma indefinida-dijo con una sonrisa y saliendo de ahí.
Mierda.
Suspiró agotado, cocinar no podría ser tan malo. Después de todo, él podía encender un fogón y cocinar una sopa, pan comido.
No podía ser tan difícil.
