Existe un dicho muggle con el que Draco Malfoy, un niño mágico de once años, se encontraba totalmente de acuerdo; nunca escupas hacia arriba porque... y lo demás no importa porque el mensaje es claro: cuidado con lo que haces porque podría revertirse en tu contra. Y esto su padre debió de haberlo tomado en cuenta hace muchos años.
Ciertamente a Draco no le importaba en lo más mínimo su estilo de vida, solo se dedicaba a lo importante que era estudiar y trabajar, pero su padre sufría por ello, tanto que el pequeño no podia ser indiferente a ese sufrimiento. Desde que llegaron al lugar donde viven, su padre siempre se sentaba en la mesa del pequeño comedor durante una hora al inicio del día, después de haber desayunado algo ligero junto con un par de tazas de café, ponía frente a él un extraño anillo y se ponía a lamentarse dándole varias miradas al aro con lastima y desconsuelo brillando en su rostro, después se levantaba como si nada solo para repetir el proceso a la mañana siguiente
Draco lo llamaba el ritual de arrepentimiento. ¿Arrepentimiento de qué? La respuesta era sencilla, arrepentimiento de haber dejado perder todo. Su padre se había encargado de hacerle saber la vida que le quitaron cuando era pequeño, según su padre eran los últimos dos magos de una línea ancestral sangre pura mágica que antes era reconocida en el mundo mágico por su alta posición social en la administración mágica y su muy grande fortuna constituida en su mayoría por monedas de oro. Lo tenían todo, mansiones enormes en varios lugares, dinero mágico, elfos domésticos a su servicio, ropa bonita y costosa, comida caliente y deliciosa en su mesa, todo hasta que se desató la guerra y el-que-no-debe-ser-nombrado se levantó contra el gobierno mágico y sus leyes, principalmente aquellas que permitían la mezcla entre muggles y magos, el mago alegaba que teníamos que cortar cualquier lazo con los muggles y aquellos niños mágicos que nacían de ellos y eran una amenaza para los linajes de los magos
Aquí es donde Draco no entendía porque a su padre se había convencido de que era buena idea apoyar al Señor Oscuro. Los Malfoy habían estado ya al servicio del hombre comenzando con su abuelo Abraxas, así que su padre, Lucius, le siguió los pasos y lo apoyo, la guerra comenzó, muertes aquí y haya, muggles, nacidos de muggles, magos de la luz, criaturas, todo tipo de existencias comenzaron a perecer, todo hasta que llegó el día de Halloween en 1981, un niño de un año y meses venciendo al señor Oscuro y la guerra termino.
Las cosas comenzaron a volver a la normalidad, los magos de la luz habían ganado la guerra y el gobierno comenzó a reestablecer orden en la sociedad, ¿y qué mejor forma de restaurar el orden que capturando a los seguidores del Señor Oscuro? Fue así que los apodados mortífagos comenzaron a ser cazados por los aurores, la policía mágica, y encerrados en Azkaban, la mejor protegida cárcel mágica.
Bellatrix Lestrange
Rabastan Lestrange
Bartemius Crouch Jr
Regulus Black
Sirius Black
Theo Nott
Severus Snape
Rodolphus Lestrange
Fenrir Greyback
Antonin Dolohov
Varios de magos y brujas comenzaron a caer en juicio y enviados a Azkaban por sus crímenes, Lucius Malfoy había sido uno de los tantos acusados de mortífago por ser sangre pura, peor aún fue descubrir que portaba la marca tenebrosa, un tatuaje que Draco evitaba ver lo más posible las pocas veces, muy pocas en realidad, que su padre no tenía nada cubriendo su brazo, sin embargo su padre juro estar bajo la maldición imperio y se salvó de terminar en Azkaban o perder su dinero, pero de nuevo, su padre tuvo que meter la pata
Severus Snape también había caído en juicio y terminaría en Azkaban por todas las pruebas que lo señalaban como mortífago, casi era un hecho, hasta que Lucius trató de meter mano en el juicio, al final terminó siendo objetivo nuevamente del ojo público y en vano, porque Albus Dumbledore, líder de la luz salvó a Severus Snape abogando que era un espía de la Orden del Fénix; Draco le había preguntado un par de veces porque había tratado de salvar a Severus Snape, en ambas su padre lo observo detalladamente solo para murmurar un "por idiota"
Después de ese fracaso, su padre trato de bajar las sospechas en su persona tratando de regresar su familia a la gloria que antes poseían puesto que el haber sido señalado como un mortífagos había hecho que sus negocios se fueran a la basura, todo esfuerzo fue estropeado cuando su mamá, Narcissa Malfoy, fue golpeada por la llamada "locura Black", una enfermedad que afectaba a los magos y brujas en su familia, que su hermana Bellatrix fue muy evidente de padecer, Narcissa no pudo soportar la presión de toda la situación y decidió que era mejor escapar, abandonando a su pequeño hijo con su padre y de pasó confirmar que su familia efectivamente había apoyado al Señor Oscuro en una carta que envió a su hermana Bellatrix, que para entonces ya había sido encerrada, y fue interceptada por el ministerio
Lucius terminó devastado, la mujer con la que se había casado lo había abandonado y dejado a su suerte, fue tanto el golpe que abandonó sus esfuerzos solo para fundirse en agonía y dolor en una celda en Azkaban por un par de años, sin importarle nada más creyendo que ya no tenía razones para esforzarse, pero las tenía, tenía a un niño de apenas dos años que lo necesitaba afuera.
Draco terminó rodando, sin madre y con su padre en Azkaban se suponía que tenía que pasar al cuidado de su padrino, el cual nunca dio la cara por él, su madrina era la señora Parkinson, quien tenía sus propios problemas debido a que su esposo estaba en la cuerda floja entre Azkaban y su libertad y muy apenas podía cuidar de su propia hija. Su tía Andrómeda Tonks también declinó la custodia, su tía Bellatrix estaba en una celda continua a la de su padre en Azkaban, así que al no tener más familia tanto paterna como materna directa, Draco terminó viviendo en un orfanato.
Y era más que obvio que nadie en su sano juicio adoptaría al hijo de un mortífago encarcelado, fue así que Draco tuvo que vivir en un lugar lleno de abusos hasta que Albus Dumbledore, tuvo... Piedad de su alma y decidió ayudarlo, ¿y cómo lo ayudó? Sacando a su padre de Azkaban al imponer varias condiciones que su padre de muy mala gana acepto.
Así fue que terminaron en el mundo muggle.
Lucius tuvo que alejarse del mundo mágico que lo rechazaba y señalaba por miedo a que lastimaran a Draco, su pequeño de cuatro años que apenas y sabía que el hombre extraño era su padre y no lo iba a lastimar, su fortuna había sido entregada al ministerio para la reconstrucción de los daños debido a la guerra, sus mansiones convertidas en orfanatos y otro tipo de edificaciones para ayuda comunitaria, al final los Malfoy terminaron sin nada, con la esperanza de progresar en medio de la comunidad que tanto habían despreciado en un inicio, y eso era lo que tanto le dolía a Lucius, haber terminado en el fondo y no en la cima.
Ahora, siete años después, tenían una pequeña casa de dos habitaciones, con cocina, un baño y un pequeño patio que Draco se encargaba de cuidar; Lucius trabajaba en una oficina de correo con un sueldo más o menos decente que le ayudaba a pagar las cuentas, el colegio muggle de Draco y los suministros básicos. Draco también trabajaba para poder ayudar a su padre, haciendo tareas para los vecinos, podar césped, regar plantas, pasear a los perros, sacar la basura, algunas veces era visitado por Steve, un vendedor de periódico al que ayudaba a entregar el susodicho objeto de casa en casa. Tenía trabajitos aquí y allá, la mayoría de las veces su sueldo iba a parar al pago de los servicios y aunque no le molestaba su padre solía murmurar un "estúpido trabajo muggle"
Por otro lado las cosas mágicas se reducían a casi nada, apenas había unos cuantos libros de los temas básicos de Transfiguración, Pociones y Encantamientos que Draco ya había leído varias veces. Los pocos hechizos realizados en casa eran de limpieza por Lucius, y uno que otro de calefacción cuando el invierno era verdaderamente duro. Y a pesar de todo Draco era feliz, muy contrario a su padre, porque ambos estaban juntos y bien.
Para él su vida era mejor ahora que estaban juntos en el mundo muggle, los pocos años que pasó en el orfanato no habían sido nada agradables puesto que la mayoría de los niños que lo habitaban eran hijos de los muertos en la guerra, y todos le guardaban rencor por las acciones de su padre. Termino siendo víctima de varios abusos por parte de los niños que eran mayores a él, golpes, empujones, algunos que ya sabían hacer magia y tenían varita le aplicaban hechizos desagradables, insultos. Y ningún cuidador lo evitaba, en cambio hacían la vista gorda cuando veían los actos de primera mano y también se dedicaban a hacerle la vida imposible encerrándolo en su habitación para que no pudiera ir a comer, y Draco los odiaba. A ellos y a los matones que se aprovechaban de él porque era injusto, Draco no había enviado a su padre al servicio del Señor Oscuro, Draco no tenía la culpa.
Fue así que terminó con su actitud de cero maltratos a otros y defensor de la verdad y la justicia, porque odiaba con toda su alma que alguien más fuerte se metiera con alguien indefenso y por razones tan injustas como que su padre era un idiota. En la escuela gracias a eso terminaba con varios golpes por parte de Dudley Dursley y su banda de idiotas, el niño, que era más cerdo con peluca que niño, era un matón de lo peor, abusando de los niños de grados menores solo porque le apetecía y ya. Ambos iban al mismo curso desde que entro a la primaria y en verdad, de verdad lo odiaba
Draco se sentía orgulloso de decir que el evitó que varios de sus compañeros terminaran con golpes o sin comer, sin embargo su padre no pensaba lo mismo, como en la mayoría de las cosas que tenían que ver con Draco, de hecho se cansaba de decirle que así no actuaba un Malfoy, no tenían conductas de idiotas Gryffindor, pero cada vez que su padre lo decía, Draco aplicaba la de "Entró por una y salió por la otra" y lo ignoraba, incluso varias veces tuvo que morderse la lengua para no decir "y también por ser un Malfoy terminamos aquí" pero se detenía porque no quería reprocharle nada a su padre
Aunque sí tenía algunas quejas guardadas como el hecho de que por una vez en su vida aceptara que ahora, el mundo muggle era su hogar, porque aunque Lucius quería ocultarlo Draco sabía que su padre guardaba varias túnicas en una maleta debajo de su cama, cargaba con su varita a todos lados, y que todos los días, en el bolsillo derecho del pantalón, su padre guardaba el anillo que tanto veía por las mañanas.
Draco por ello decidió que si bien quería a su padre, no quería ser como él, no iba a ser como él. Draco comenzó a mentalizarse desde que su padre le contó sobre Hogwarts, que cuando llegará el momento, demostraría ser mejor que su padre, que a pesar de tener la misma sangre y ser muy parecidos, incluso de llevar su nombre en el suyo, eran totalmente diferentes. Le demostraría al mundo mágico de que era capaz Draco Lucius Malfoy
—Niño ¿Ya te vas a quitar?— Draco parpadeó varias veces notando el cartel frente a él, a su lado estaba un hombre de camisa blanca y pantalones marrón.
Miró nuevamente el cartel donde se retrataba un hombre de barba de candado y sombrero de copa señalando al frente con la leyenda "¿Y tú, de qué eres capaz?"
—Adelante señor— contesto apartándose, el hombre de inmediato tomó las puntas superiores del cartel y lo arrancó sin miramientos. Draco suspiró y tomo una correa de su mochila para asegurarla y comenzó a correr por la calle evitando a cuanta persona se le atravesó, un par de cuadras después se detuvo en la parada a esperar el autobús que lo llevaría a casa. Con algo de insistencia comenzó a darle golpecitos al suelo con el pie, en un momento miro el reloj de manecillas que estaba al otro lado de la calle en la orilla del parque
12:39
Arrugo la nariz al ver que se había entretenido lo suficiente como para perder el autobús de las 12:35, ahora tendría que esperar al de las 12:48, que muchas veces se llenaba con los adolescentes que salían del colegio del centro. Draco bufó maldiciendo su suerte, justamente ese día necesitaba llegar temprano a casa
En su garganta apareció una suave presión y su estómago dolió. El día de hoy volvería al mundo mágico, iría al callejón Diagon con su padre a comprar sus útiles escolares para estudiar en Hogwarts. Sería su primera vez en el mundo mágico después de tanto tiempo. Draco estaba muy emocionado, de su niñez en el orfanato no recordaba nada mágico además de los dolorosos efectos de los hechizos que usaban contra él, así que mentalmente tenía denominada esta visita como la primera al mundo mágico
Y el tonto autobús se retrasa
Decir que Draco subió casi volando al autobús una vez llegó a la parada era subestimar los hechos, el menor de inmediato corrió a la parte trasera donde había lugares disponibles y se dispuso a sacar un libro de criaturas mágicas, que bien podía pasar por un cuento y se relajó el resto del viaje.
Para cuando llegó a su casa eran ya la 1:32, estaba atrasado por un par de minutos a penas, pero aun así recibió una mirada dura de parte de su padre que fue quien le abrió la puerta, una que ignoró olímpicamente al correr a su habitación a quitarse la ropa con la que había trabajado esa mañana.
En tiempo récord ya estaba listo, con sus mejores pantalones negros y camisa verde de vestir, su cabello rubio atado en una coleta baja,que era un tanto largo llegándole a penas a los hombros, su padre en cambio hacia tiempo se había cortado el cabello para sus entrevistas de trabajo y ahora siempre lo tenía igual de corto; al salir de su habitación tomó su confiable mochila negra y se la colgó
—Vamos tarde— recriminó el mayor saliendo de la propiedad, Draco simplemente se levanto de hombros
—Me atrase un poco hablando con la señora Figg, no estaba del todo convencida de darme un adelanto de mi sueldo— explicó aunque su padre solo asintió distraído comenzando a caminar por la acera —¿Vamos a ir en autobús?— preguntó al notar que iban en dirección opuesta a la parada, su padre elevó las comisuras de sus labios en una sutil sonrisa
—Somos magos, Draco— murmuró su padre con ese tono que el menor había olvidado que existía, arrastrando las palabras en un susurro alto —Voy a aparecernos— en ese instante su padre lo sujetó de un brazo y lo arrastró con él detrás de un árbol
Justo en ese momento Draco se sintió succionado, casi como si fuera jalado por un tubo a una gran velocidad, la sensación duró apenas unos segundos, en un instante estaba a una cuadra de su casa y al otro estaba en un oscuro callejón, de inmediato jadeo y puso sus manos en sus rodillas
—¿No fue emocionante?— pregunto su padre caminando como si nada a la salida, Draco por otro lado sentía que si se movía podía caerse pero su padre no lo dejo averiguarlo porque de inmediato lo jaló del brazo para que lo siguiera —Es normal sentirte mareado cuando apareces, pero debes de acostumbrarte, es la única manera en que podrás moverte cuando seas mayor, la red flu no está disponible al mundo muggle— Draco sacudió la cabeza pero estuvo seguro de que escucho a su padre murmurar "y muy caro" al final
Cuando salieron a la calle Draco reconoció la zona comercial a donde iba con la señora Gunsy a comprar la despensa y artículos para su negocio de comida —¿No íbamos al callejón Diagon?— pregunto confundido al caminar sobre la acera que los llevaba a la parada del autobús, arrugo la nariz cuando su padre sonrío nuevamente
—A veces el mejor escondite es a simple vista— Draco rodó los ojos al escucharlo pero se contuvo de comentar algo cuando se detuvieron frente a un viejo pub —Te presentó la entrada pública al callejón Diagon—
Draco le dio otra mirada al lugar con desconfianza —¿En serio?— pregunto dudoso, el edificio parecía viejo y descuidado, se veía normal, muy normal, para nada mágico
—Créeme que es solo la fachada, andando— ambos entraron al lugar, Draco se decepcionó más del interior que del exterior, todo estaba lleno de polvo y estaba oscuro, con personas ebrias tiradas sobre las mesas y la barra, Lucius pasó de largo y Draco le siguió, notando que las personas tenían una vestimenta ligeramente diferente pero no pudo quedarse lo suficiente para averiguar que era lo diferente
Siguiendo a su padre terminaron en la parte trasera del pub, frente a una pared de ladrillos, su padre sacó su varita y toco ciertos ladrillos en orden, al terminar estos comenzaron a moverse y formaron una puerta —Bienvenido al callejón Diagon, Draco—
