Capítulo 18 Alianza

Desde afuera del Templo, Goku y Yamcha habían estado rastreando el Ki de Bulma y Touketsu. Cuando sintieron que el Ki de Bulma se disparaba de miedo, ambos estuvieron a punto de intervenir. Yamcha se mostró incrédulo cuando el saiyajin vaciló, manteniendo una mano firme en el hombro de aquel para evitar que se precipitara hacia dentro. Momentos después, sin embargo, pasó el momento de tensión. Goku se sintió aliviado; sintió con certeza que repentinamente ya que ello habría sido causa de otra pelea. Y si Yamcha se hubiera aparecido, definitivamente la situación se habría intensificado.

En ese momento vieron a Touketsu salir del Templo con Bulma tras él. Estaba un poco mojada, para desconcierto de Goku y Yamcha. Ambos notaron de inmediato los arañazos debajo de su hombro y el tirante roto de su vestido, y caminaron rápidamente hacia ella. Goku se detuvo en seco para vigilar a Touketsu mientras Yamcha se acercaba a ella.

–Bulma, ¿qué diablos pasó?

Ella miró los arañazos y negó con la cabeza con desdén.

–No es nada. En serio.

–Sí, como no -siseó Yamcha, molesto, mientras examinaba las heridas-. ¿Qué fue lo que te hizo, Bulma?

–Fue un accidente, él no quiso hacerlo. Apenas y es un rasguño –En su interior, Bulma se agobió ante esas palabras. Sonaba como una de esas mujeres que viven una relación abusiva que pone excusas a su hombre. Pero Vegeta era parte Oozaru en este momento, y definitivamente no era él mismo. Unos pocos rasguños no iban a impedir que hiciera lo que pudiera para restaurar la mente y el cuerpo de su esposo. Sin embargo, una mirada a los ojos protectores de su ex novio y supo que no sería capaz de convencer a Yamcha de eso.

–¿Lo estás defendiendo?- Yamcha estaba haciendo un gran esfuerzo por no levantar la voz en este momento.

–No es él mismo, Yamcha -enfatizó Bulma-. Eso es muy obvio.

Yamcha tuvo recuerdos de cuando el Saiyajin se mudó por primera vez a la Corporación Cápsula, cuando estaban entrenando para enfrentar a los Androides. No confiaba en el inestable alienígena entonces, y no confiaba en él ahora. Si bien Yamcha había aceptado desde hace mucho tiempo la relación de Bulma con el Saiyajin, ahora la situación era distinta; volvía a ser un extraño, y además peligroso. Esta vez no iba a apartar los ojos del príncipe. Yamcha no le respondió, en lugar de eso, agarró suavemente sus manos y suavemente la atrajo hacia él mientras subía su Ki lo suficiente como para secarle la ropa mojada. Luego cambió la conversación.

–Vamos -dijo, atrayéndola de nuevo-. Deja que Dende cure eso.

–Yamcha de verdad, estoy bien. Dejemos descansar a Dende por algo tan pequeño.

Antes de que Yamcha pudiera replicar, la voz áspera de Touketsu intervino.

–Si ella dice que está bien, así es –Ambos miraron a Touketsu, quien estaba parado a un lado con los brazos cruzados. Miró a Yamcha a los ojos-. Quizás deberías respetar sus deseos, sabandija.

Yamcha y Touketsu se miraron el uno al otro en silencio durante varios segundos. Touketsu de inmediato concluyó que no le gustaba que este otro hombre estuviera tan cerca de la mujer, e inconscientemente gruñó cuando Yamcha no hizo ningún movimiento para alejarse de ella. Al darse cuenta de esto, Bulma soltó las manos de Yamcha y dio un paso atrás en un esfuerzo por calmar la situación.

–Yamcha -le dijo, llamando su atención-. Está bien -dijo con firmeza. Finalmente, Yamcha asintió de mala gana.

Goku vio que la presencia de Yamcha estaba agravando la situación.

–¿Por qué no vas con el resto? Diles que vamos a hacer un plan y terminaremos en unos minutos.

Yamcha podía asegurar que Goku estaba tratando de deshacerse de él, pero cedió. No estaban llegando a ninguna parte en este momento, y mientras Goku estuviera allí, confiaba en que Bulma no estaría en peligro. Asintió y, dándole a Touketsu una mirada de advertencia, se alejó para unirse a los demás.

Satisfecho, Touketu dirigió su atención a Bulma. Finalmente, podría comenzar a obtener más información de ellos sobre las llamadas Esferas del Dragón. Tendría que tener cuidado de no revelar lo que Freezer ya le había dicho sobre los artefactos.

–Tanto tú como el Saiyajin han mencionado estas cosas llamadas Esferas del Dragón. Dijiste que podían... "arreglarme". ¿Qué querías decir con eso?

Temiendo otro conflicto, Bulma intentó aclarar.

–Vegeta, no quise decirlo de ese…

–Creo que lo hiciste -dijo en voz baja, con su mirada roja fija en ella-. Crees que pueden devolverme a mi vida anterior. ¿Cómo es eso posible?

Bulma se relajó un poco. ¿Quizás estaba volviendo su razón?

–Sí, es posible que puedan hacerlo. Después de reunir las siete Esferas del Dragón, se puede invocar a Shen Long. Él es el Dragón Mágico.

Touketsu arqueó una ceja.

–¿Un dragón? –preguntó, incrédulo.

–Sí, es cierto -dijo Goku, acercándose. Miró a su amiga-. Bulma, sabes que después de que hayamos restaurado la Tierra, los dos últimos deseos pueden pedirse después de desear que todos revivan -dijo en voz baja.

–Sí, lo sé Goku -dijo Bulma. Estaba de sobra que lo sabía.

Touketsu se volvió hacia ella y frunció el ceño.

–¿Cuántos deseos pueden conceder esas cosas?

Bulma suspiró.

–Shen Long puede conceder tres deseos.

"Así que PUEDEN conceder 3." Rápidamente, Touketsu reprimió la avaricia que repentinamente surgió dentro de él al poseer esta información.

–Pero su poder es limitado -continuó Bulma-. Podemos usar un deseo para revertir la destrucción en la Tierra, pero traer de vuelta a la vida a un gran número de personas usa mucho del poder de Shen Long. Dos deseos pueden ser todo lo que obtengamos esta vez, pero no importa lo que deseemos. Eso cubre a todas las personas asesinadas por el Kagemazoku.

–…¿Por qué?

Bulma lo miró profundamente a los ojos, frunciendo el ceño. Parecía genuinamente interesado. Por un momento vio al soldado que una vez fue: un guerrero que no podía distinguir el bien del mal… y que no le importaba. Ella negó un poco con la cabeza.

–Vegeta. Es porque es lo correcto. Y esta será la única vez que podamos hacerlo. Shen Long solo puede traer de regreso a las personas que hayan sido asesinadas dentro de un año. Si todos los deseos se agotan, las Esferas del Dragón necesitan un año completo para regenerarse. Para entonces será demasiado tarde.

–Sin embargo, se pueden usar de nuevo -agregó Goku rápidamente.

–Así es -confirmó Bulma-. Después de que se hayan recargado, podemos reunirlas de nuevo en poco tiempo. Si acaso no pudiéramos desear que vuelvas a la normalidad junto a tus recuerdos, ¿estarías... dispuesto a esperar?

Touketsu continuaría aceptando las sugerencias de la mujer. Había funcionado hasta ahora; ambos individuos le acababan de revelar mucho sobre estas cosas.

–Supongo que sí -respondió afablemente.

Una sonrisa de alivio apareció en el rostro de Bulma y se acercó a él, tomando su mano entre las suyas.

–Quédate con nosotros. Vuelve a casa. Si tenemos que esperar un año más, incluso es posible que puedas recuperarte por ti mismo.

Touketsu la miró fijamente con sus ojos carmesí. Sonrió un poco.

–Quizás…

–Mira, todavía existe la posibilidad de que tengamos los tres deseos -ofreció Goku-. El Kagemazoku se debilitó poco después de que aumentaron su ofensiva, y los chicos y yo los hemos contenido y eliminado rápidamente. Por lo que he visto, la mayoría de la población del planeta sobrevivió al ataque.

Bulma se volvió ansiosa hacia su amigo.

–Goku, creo que deberíamos ir a buscar la última Esfera del Dragón ahora y estar listos para usarlas. Ya reuní las otras seis el año pasado. ¡Uno de ustedes puede tomar el radar del dragón y AH, MALDICIÓN! -Ella exclamó, soltando las manos de Touketsu y llevando sus puños cerrados con enojo a sus caderas.

Goku y Touketsu se estremecieron simultáneamente ante aquel arrebato.

–¿Qué?

–¿Qué pasa?

–¡El radar del dragón! ¡Todavía estaba en la mochila que agarré cuando llevé mi nave a Ciudad Satán! ¡Todo fue destruido! – "¡Por tú culpa!" quiso gritar instintivamente a su marido. Sin embargo, resistió el impulso. Aparte del hecho de que probablemente no lo recordaba, no habría ayudado en nada a la situación.

–Bueno, ¿y no puedes construir otro radar? -Preguntó Goku.

Ella miró al saiyajin fijamente antes de responder, suspirando-. Bueno, sí, pero tomará algo de tiempo –resopló-. Maldición. Me vuelve loca porque acabo de recordar eso último y… ¡oh, espera!

–¿Ahora qué? -Preguntó Touketsu, molesto.

–Casi lo olvido… ¡Ingresé las coordenadas exactas de la ubicación de la Esfera en el GPS de mi avión! Está en las montañas. Subiré a la nave y la buscaré yo misma.

–Espera Bulma -dijo Goku, levantando una mano-. ¿No crees que te estás precipitando en todo esto?

–¿Precipitándome en qué? -Bulma exclamó, frustrada-. Todo está ahí. TENGO las coordenadas, ¡puedo ir a buscarla! -Levantó una mano para masajear su frente que se estaba arrugando con pesar. Suspiró, su voz comenzó a quebrarse-. Maldita sea, ¿por qué no desee cuando tuve la oportunidad…?

–Oye, está bien, Bulma -Goku podía entender completamente por qué su amiga estaba ansioso por recuperar el orbe mágico. Aun así, estaba preocupado por su seguridad-. Sé que quieres arreglar las cosas lo más rápido posible, pero no deberías hacerlo tú misma. Hemos avanzado al eliminar el Kagemazoku, pero si hemos perdido alguno, podrías encontrarte con ellos. Además, nosotros no desearemos que nadie vuelva a la vida hasta que estemos seguros de habernos librado de todos esos demonios antes.

–Goku, puedo esperar para pedir los deseos, pero me sentiría muchísimo mejor si tuviera la última Esfera en mis manos –dijo mientras miraba a su viejo amigo-. Has visto lo que podían hacer esos demonios: pueden convertir en hielo todo lo que tocan. ¡Podrían destruir la Esfera del Dragón!"

Goku vaciló. Ella tenía razón.

–Sí, eso puede ser posible, Bulma. Pero han estado enfocando sus ataques en donde hay más humanos, como ciudades y lugares así. Ir a lugares remotos como las montañas sería lo último en su lista.

–Goku, ¿en serio quieres correr ese riesgo?

Con los brazos cruzados, Touketsu los observaba discutir con indiferencia.

"Si es cierto que el Súper Saiyajin y sus amigos casi han terminado de purgar este planeta del Kagemazoku, entonces es poco probable que se encuentre con ellos. La mujer tiene transporte y sabe dónde está la Esfera. Esta es mi oportunidad."

–Goku -interrumpió Touketsu-. Si estás preocupado por saber si estará bien, iré con ella –Luego, se volvió hacia Bulma, mostrando una sonrisa de confianza-. Maté a Zhernobog. Si nos encontramos con más de esas criaturas, no habrá problema.

Goku miró el uno al otro e instantáneamente se sintió incómodo. Después de lo que había detectado dentro del templo, no quería estar demasiado lejos de ninguno de ellos. Sería mejor estar presente y evitar que volviera a ocurrir otra situación como esa. Además, todavía no estaba convencido de que Vegeta tuviera el control total de sus habilidades todavía.

–Bueno, tal vez yo también debería ir -dijo Goku.

Touketsu giró la cabeza en dirección a Goku, frunciendo el ceño.

–No necesito tu ayuda -dijo con frialdad -Puedo manejar esta situación por mi cuenta. Serías más útil en otro lugar.

Goku dio un paso adelante.

–Escucha, Vegeta…

–Mi nombre es Touketsu, ¡¿hasta cuándo demonios vas a entender eso?! -Touketsu espetó, cerrando la distancia entre ellos mientras miraba al Saiyajin-. ¿A ti te gustaría que te llamara por otro nombre? -se burló.

Goku sonrió un poco divertido.

–Eh, creo que no tendría problema con eso.

Touketsu frunció el ceño confundido.

–Hmm. Como sea.

–Solo escúchame -continuó Goku-. Bulma no podrá defenderse sola de estas cosas si se encuentran con alguna de ellas. Vas a tener las manos ocupadas defendiéndose ambos, así que podrían necesitar más gente.

–Goku, ¿me estás llamando debilucha? -Bulma espetó, ofendida.

El saiyajin puso su mano detrás de su cabeza y la miró tímidamente.

–Bueno... tal vez te metes en problemas cuando terminas en el campo de batalla.

Bulma contuvo un bufido de indignación.

–¡Claro que no! ¡Y cuando lo hice confié en mí y mi genio para salir del problema! En caso de que todavía no lo hayas notado, Goku, tú no estás siempre por aquí cuando te necesitamos!

–¡Oh, por favor, Bulma! Aquí estoy, ¿no?

–¡SILENCIO! ¡LOS DOS! -Touketsu tronó, ganándose una mirada de asombro de ambos-. ¡Van a dejarme sordo con sus estúpidas discusiones! -Golpeó a Goku en el pecho con un dedo en forma de garra-. DIJE que no necesito tu ayuda, "Super Saiyajin", ¡así que largo!

Hubo un silencio entre los dos durante varios segundos. Finalmente, Goku cedió.

–Bueno, está bien. Si crees que puedes manejarlo.

Touketsu lo miró fijamente por varios momentos más antes de asentir brevemente y alejarse.

–¿Podrías llevarla de regreso a la Corporación Cápsula?

Touketsu se congeló.

Bulma habló.

–Sí, la nave está de vuelta en casa. Voy a necesitar llegar hasta ahí.

–Usaría la Teletransportación para llevarlos, pero no hay nadie ahí en este momento, y necesito captar una firma de Ki para hacerla -agregó Goku-. Ahora que estás curado, volar no será un problema. Ella puede guiarte, ¿verdad Bulma?

–Sí, por supuesto.

–¿Por qué no vuelas también? -Touketsu gritó, apenas mirando a Goku de perfil.

–Bueno, claro, supongo que podría. Pero no sería más rápido que tú. Además, te irás con ella de todos modos.

El ojo de Touketsu tembló. "Ese maldito engreído…"

Se volvió lentamente para mirar por encima del hombro a Goku, sus labios amenazando con volver a gruñir.

–¿Qué pasa? -Preguntó Goku inocentemente.

No tuvo más remedio que admitir su defecto. Apretó los dientes con odio.

–Yo... no puedo volar -Bulma lo miró con sorpresa antes de poder disimularlo rápidamente.

Nunca lo habría admitido a menos que fuera cierto. Entonces, ¿cómo se cayó del cielo antes? A menos que…

–Oh. Bueno, no te preocupes, Vegeta -dijo Goku sin inmutarse -Tu memoria se ha estado recuperando, así que estoy seguro de que eso también lo recordarás. Pero ya que no es el caso, iré con ustedes. Si se encuentran rodeados por el Kagemazoku, entonces alguien tendrá que cuidar a Bulma del peligro. Aunque han atacado, por lo que he visto, permanecen cerca del suelo... "

–¡SÉ de lo que son capaces, tonto! -Touketsu espetó. Oh, cómo quería arrancar esa mirada falsamente inocente de su rostro. Le estaba costando cada gramo de su fuerza de voluntad no hacer precisamente eso.

–Ok, Vegeta, puedo ver el punto de Goku -intervino Bulma. Touketsu la miró y gruñó suavemente. Descubrió que era más tolerante a ese otro nombre cuando ella lo decía-. Puedo cuidar de mí misma -dijo Bulma, lanzando una mirada a Goku -. No estaría de más que tener un respaldo si las cosas se pusieran realmente mal.

–¿No te necesitan aquí? -Touketsu gruñó, volviendo su atención a Goku.

–Bueno, no soy el único Super Saiyajin. Mis hijos Gohan y Goten pueden transformarse. Trunks también. Han hecho un gran trabajo derrotando a las fuerzas de los demonios, y estoy bastante seguro de que están cerca de terminar-El rostro de Goku se iluminó en ese momento, y se alejó un poco de ellos. Parecía que estaba sumido en sus pensamientos. Touketsu arqueó una ceja ante esto.

Goku miró hacia atrás-. Oye, recibí un mensaje telepático de Gohan. Él y los demás acaban de llegar a la Corporación. Puedo llevarlos ahora.

Touketsu le dio una mirada fulminante.

"¿Por qué no puedo usar telepatía también?"

–Vamos a reunirnos con los demás, y explicaremos nuestro plan.

Los tres se reunieron con Dende, y todos en el Palacio con todos alrededor.

–Hablé con Gohan –dijo Goku- y por lo que me dice, él, Goten y Trunks han podido eliminar al Kagemazoku. No han encontrado más.

Hubo una oleada de júbilo en la multitud antes de que Goku levantara las manos. –Pero queremos estar seguros de eso. Todos aquí se quedarán en el Templo donde es seguro mientras continuamos patrullando por ellos. Nosotros tres nos reuniremos con los chicos y Picoro en la Corporación Cápsula y contarles el plan. Bulma ya tiene seis de las Esferas, así que Vegeta y yo iremos con ella para conseguir la última y asegurarnos de que ella esté protegida de cualquier demonio que pueda estar todavía por ahí -Detrás de Goku, Touketsu se cruzó de brazos y le traicionó una pequeña mueca de desprecio. Yamcha se percató de esto.

–¿Entonces Touketsu se irá? -Yamcha le preguntó a Goku. Había escuchado las feroces protestas del príncipe demonio al ser llamado como Vegeta. Si eso era lo que él quería, que así fuera.

Touketsu se volvió hacia Yamcha.

–No hables de mí como si no estuviera aquí -le dijo, con voz inquietantemente tranquila-. Sí, acompañaré a la mujer. Tu Goku no tiene por qué unirse a nosotros, pero es terriblemente terco -se burló, mientras le lanzaba una mirada a Goku.

Yamcha miró a Bulma, pero ella veía a Touketsu. Yamcha podía entender perfectamente bien que quería estar al lado de su esposo, pero ese demonio NO ERA su esposo. Ya no. Bulma estaba permitiendo que sus emociones por Vegeta nublaran su juicio. No podía culparla por eso, pero Yamcha había visto suficiente. No se podía confiar en Touketsu.

–Oye Goku, tal vez debería ir en tu lugar -sugirió Yamcha-. Quiero decir, nada más que la energía Ki del Super Saiyajin parece tener algún efecto sobre estos demonios. Si todavía están cerca, no soy de ayuda aquí, pero al menos puedo acompañar a Bulma por la última Esfera.

Los ojos de Touketsu se volvieron hacia Yamcha y se entrecerraron. Este macho lo había estado desafiando desde que esa criatura verde lo curó, y el sutil cambio en su olor le confirmó por qué era eso: el macho codiciaba a la mujer. Inconscientemente, Touketsu se clavó las uñas en sus brazos cruzados mientras una ola de celos lo atravesaba. A pesar de sus convicciones anteriores de distanciarse de la mujer, sintió que su posesividad por ella solo aumentaba.

–Bueno, todavía hay una pequeña posibilidad de que podamos encontrarnos con el Kagemazoku durante nuestra búsqueda -respondió Goku-. Ese tipo de Zhernobog envió a sus soldados en todas direcciones, y aunque se han centrado en ciudades, han sido vistos en el campo. Por favor, no lo tomes a mal, pero debería ir en caso de que nos encontremos problemas con ellos.

Touketsu estaba ardiendo de frustración lentamente; estos bastardos estaban arruinando sus planes. Necesitaba apartar a la mujer y a sí mismo de este grupo.

–Tu ayuda no es necesaria, Goku -se burló-. De hecho, ninguno de ustedes es necesario. ¿Cuántas veces debo recordarles que fui yo quien destruyó a Zhernobog y acabó con una gran cantidad de sus fuerzas?

–Sí, lo dijiste, pero ¿cómo puedes probarlo? -Dijo Yamcha. Los ojos de Touketsu brillaron antes de entrecerrarse peligrosamente.

–No tengo ninguna duda de que lo hiciste -se dirigió Goku a Touketsu mientras se interponía con indiferencia entre él y Yamcha. Respiró hondo y se volvió hacia el príncipe demonio. Sabía que podría estar evitando otra pelea innecesaria, pero era hora de que llegara al fondo de esto-. Pero, seamos honestos, hay algunas cosas que has olvidado... y no estoy hablando solo de caras.

Touketsu abrió los brazos y apretó los puños, su mirada dura desafiando a Goku a continuar.

–Creo que todavía estás aprendiendo a usar tus habilidades -dijo Goku con cuidado-. Es comprensible ya que ese cuerpo tuyo es nuevo. Fuiste esa... criatura, ese Oozaru, durante un tiempo. Estoy seguro de que ganarás el control con más práctica, pero si Bulma y tú se encuentran ante esas cosas vas a necesitar gente con experiencia.

Touketsu mantuvo sus ojos furiosos fijos en los de Goku, sus fosas nasales dilatadas como las de un toro listo para atacar.

–Sin rodeos –siseó-. ¿Te atreves a cuestionar mis habilidades, insecto? -Ya era bastante malo admitir sus defectos frente a Goku hace unos momentos, ¿pero hacerlo frente a todos estos extraños?

–¿Hay más cosas que no recuerda? -Preguntó Yamcha, volviendo su atención a Goku.

–¡DIJE QUE NO HABLES DE MI COMO SI NO ESTUVIERA! -Touketsu rugió, a punto de arrancarle la garganta al irrespetuoso debilucho de una vez por todas. Su piel se oscureció a gris por un momento, y una corriente de energía oscura pulsó a través de las marcas en su rostro y brazos, iluminando la piedra en su pecho brevemente antes de desaparecer. Hubo una corriente subterránea de alarma por parte de los demás al ver la breve exhibición de poder.

Touketsu ya había tenido suficiente de todos. No podía soportar cómo miraba a la mujer, y el olor del deseo reprimido y la protección que este intruso hacia ella ahora emanaba de él hasta el punto que hizo que la nariz de Touketsu se arrugara. La mujer aparentemente no se dio cuenta. O eso, o estaba siendo ridículamente tolerante con sus atenciones. Demonios, el estúpido hombre ni siquiera parecía darse cuenta de su lujuria por ella.

Goku extendió sus manos mientras miraba entre los dos rivales.

–Oigan, oigan, este no es el momento de pelear. Vegeta, si vamos a trabajar juntos, debemos ser honestos el uno con el otro. Por favor, ¿por qué no se lo dices?

Touketsu apretó los dientes y miró a Goku antes de volver su atención a Yamcha. Después de un momento de deliberación cedió. Quería dejar de perder el tiempo y conseguir salir de esto. Si algo de su orgullo tenía que ser sacrificado, que así fuera. Y si alguien pensó que podría aprovecharse de él al enterarse de algunas grietas en su armadura, entonces se llevaría una terrible sorpresa. Él estaría listo para cambiar las tornas con estas pequeñas plagas entrometidas cuando llegara el momento.

–Maté a Zhernobog con un ataque de energía. Similar a lo que acabo de hacer, supongo -dijo, asintiendo en dirección a Goku-. Pero… hasta ese momento nunca lo había hecho antes.

–Todavía estás aprendiendo -dijo Yamcha. Touketsu simplemente le devolvió la mirada, y Yamcha sintió el deseo de poner a este tipo en su lugar-. Bueno, Goku no es el único que puede usar energía Ki -Yamcha levantó la mano y convocó un una esfera de Ki del tamaño de una pelota de baloncesto-. Todos los guerreros aquí en el Palacio estamos entrenados para usarlo, y he estado haciendo esto durante años -explicó, el tono de su voz peligrosamente cercano a la arrogancia.

Touketsu no ocultó nada de la conmoción que sintió al darse cuenta de que este no era tan débil como había creído. Sin embargo, no tuvo tanto éxito en ocultar su envidia o su ira por el desafío tácito. Yamcha disipó la bola de Ki y se miraron el uno al otro por un momento.

–Oye, es normal tener dificultades al principio -dijo Goku, ansioso por calmar la situación-. Puedo ver que pasaste por algún tipo de transformación. Como, ya dos veces antes -se rio con fuerza mientras Touketsu continuaba mirando enojado a Yamcha-. Me tomó mucho entrenamiento y práctica manejar Super Saiyajin, y mucho más para alcanzar nuevos niveles.

Touketsu miró a Goku. Ladeó la cabeza. "

–¿Qué? ¿Nuevos niveles? ¿De qué diablos estás diciendo?

Goku tragó saliva.

"¡Ups!"

Bulma se cubrió la cara con consternación.

Touketsu lo miró fijamente, comprendiendo.

–Tu apariencia. Cambiaba. No eran solo parte de tu transformación de Súper Saiyajin... todas son transformaciones diferentes.

"Bueno, yo mismo le dije que debemos ser honestos el uno con el otro... siempre y cuando él no se vuelva loco de nuevo."

–Eh, sí, es cierto.

–¿Cuántas hay?

Goku vaciló.

–Llegué al Súper Saiyajin Fase 3.

–Hay tres niveles -dijo Touketsu, su voz sonaba asombrada.

–Bueno, eso es lo que he alcanzado.

Como poseído, Touketsu preguntó:

–¿Hasta dónde llegó el príncipe Vegeta?

Goku vaciló. Bulma bajó las manos para cubrirse la nariz y la boca mientras observaba cómo se desarrollaba el peor escenario posible.

"Maldita sea Goku..."

La mirada de Touketsu tembló.

"No es de extrañar que no se inclinara. Este "Príncipe Vegeta" era débil."

Dio un paso hacia Goku.

–¿Qué tan lejos ?

Bulma interrumpió, desesperada por detener una posible discusión sin dejar de ser sincera.

–Llegaste a Super Saiyan 2, igual que Goku cuando murió. ¡Solo llegó a 3 después de entrenar en el Otro Mundo!

Ambos voltearon la cabeza en dirección a Bulma, una mirada de sorpresa se dibujó en el rostro de Goku; no tenía idea de que Vegeta había llegado al Súper Saiyajin 2. Apenas se contuvo de darle una palmada en la espalda al otro como celebración, su mano fue detrás de su cabeza cuando Touketsu se volvió hacia él.

–No me gusta que me oculten información, Goku -Le dijo al otro con frialdad.

–Lo siento. Simplemente no se me ocurrió.

–Hmm. De alguna manera puedo creer eso. Idiota -se burló. Touketsu admitió que podía aprender mucho sobre Vegeta de aquel inepto. Sin embargo, estaba llegando a sus límites conversando con el tonto y su interés por el tema estaba menguando; El atractivo dorado del príncipe Super Saiyajin se estaba empañando cada vez más.

Conociendo a Vegeta, Goku dirigió el tema hacia algo que aumentaría la confianza del otro y apaciguaría su ira.

–Así que ahora también debes saber lo de la Teletransportación, ¿eh?

Touketsu vaciló, repentinamente atrapado entre una sensación de orgullo y aprensión de que Goku hubiera descubierto esto. Freezer le había advertido que necesitaba mantener las cosas ocultas en lo que a otros les concernía. Ya estaba revelando demasiado sobre sí mismo con sus respuestas emocionales y preguntas impulsivas.

Goku sonrió afablemente.

–Si no puedes volar todavía, entonces debes haber aprendido algo como mi técnica de Teletransmisión. Casi caíste de la nada cuando me golpeaste -se rio entre dientes.

Desarmado y un poco incómodo, Touketsu miró sutilmente alrededor. Notó la tensión en el rostro del guerrero lleno de cicatrices, y sumergió una sonrisa cuando su orgullo brotó. Se enderezó un poco más mientras volvía su atención a Goku.

–Sí, es cierto.

–Vaya, Vegeta, no podías hacer eso antes. ¡Conocer la Teletransportación antes de aprender a volar es como aprender a correr antes de que puedas caminar! ¡Eso es genial! -Goku celebró mientras le daba una palmada en el hombro a Touketsu.

–¡NO me toques, idiota! -Touketsu gritó sorprendido mientras golpeaba la mano de Goku.

–Lo siento -Goku dijo tímidamente, levantando las manos. Sonrió ampliamente y plantó los puños en la cintura-. ¡Pero si puedes dominar ese movimiento, volar te parecerá un medio de transporte muy torpe!

Muy preocupado ahora, Yamcha volvió su atención a Bulma.

–Bulma, debería ir con ustedes. Si se encuentran con esos demonios, entonces Goku y... Touketsu estarán ocupados luchando contra ellos. Por lo menos puedo sacarlos de peligro si es necesario. Por favor, Bulma.

Bulma miró a los ojos suplicantes de su ex novio. Sabía que no confiaba en Vegeta para estar a solas con ella. Pero él había sido su hombro en el que apoyarse cuando su esposo desapareció. Él la había apoyado mucho, y eso significaba mucho más para ella porque sabía que su relación con Vegeta siempre había sido un punto delicado para él, por más aburrido que fuera con el tiempo. Solo quería estar seguro de que ella estaría bien. Por lo menos, podía complacerlo y darle tranquilidad. Para ser honesta, estaba un poco asustada de encontrarse con esos demonios, sin importar lo que le dijera a Goku. Y en este punto se confirmó que cualquier poder que Vegeta tuviera todavía no estaba completamente bajo su control. ¿Y si no podía vencerlos? Goku y Touketsu miraron a Bulma expectantes.

–Muy bien. Tienes razón, Yamcha.

Los ojos de Touketsu se cerraron con exasperación… y algo más.

–Ok. Está arreglado entonces -anunció Goku-. Vamos, chicos. Dende, te mantendré informado -dijo Goku, tocando su sien para enfatizar.

Touketsu se cruzó de brazos y se burló, pero por lo demás no desafió la decisión. Se preocuparía por deshacerse de los estorbos cuando llegara el momento. Entonces, las Esferas serían suyas. Los tres se acercaron a Goku y cada uno puso una mano en su espalda. Goku luego se llevó dos dedos a la frente y los cuatro desaparecieron del Templo Sagrado.