El chico que no se daba por vencido
-Lysander, estas molestándome.
Edson Corner intentaba leer un pergamino para traducir un texto de runas antiguas pero el menor de los Scamander se lo estaba haciendo imposible. Edson era un Slytherin bastante cercano a Scorpius, Megara, Alexander, Lorcan y Lysander; hijo de Cho Chang y Michael Corner, era un joven brillante, de piel pálida, mandíbula angulosa y el cabello y los ojos ligeramente rasgados, negros como la medianoche. Su naturaleza Ravenclaw lo había colocado como Premio Anual de su generación al ser el siguiente en la lista, detrás de Scorpius y Rose, pero no había mejor ejemplo de cosas que no debían hacerse que haber nombrado Premio Anual a Edson Corner. Rebelde por naturaleza, solía escaparse del castillo con los Scamander a vagar por el pueblo, fumaba descaradamente y su alma de artista lo hacía vagar por el castillo con los dedos manchados de carboncillo la mayoría del tiempo. Levantó la negra mirada al oír su nombre por enésima vez del Ravenclaw y lo vio montado en una escoba que supuso era de Lorcan, colgado de cabeza como murciélago mirándolo con expresión seria.
-¿Qué demonios, Lyss?
- Necesito ayuda y no me iré hasta que dejes eso y me hagas caso.
Edson dejó de lado su tarea y miró al rubio que seguía mirándolo de cabeza con los ojos entrecerrados. Se acomodó en el árbol y sacó un cigarrillo del bolsillo interior de su túnica y lo encendió con la varita. Sus pulmones se llenaron del humo del tabaco y lo lanzó a la cara de Lysander quien, desprevenido, cayó al césped ante la mirada burlona del azabache.
-Diablos Edson, que tú quieras morir no quiere decir que todos los demás también… - Lysander se levantó sobándose la cabeza y se sentó. Miró a lo lejos a Lily Potter, que caminaba con Megara en dirección al lago, enfrascadas en su conversación. Arrancó una brizna de pasto y la aventó molesto para después mirar a Edson que, aburrido, ignoró a Megara con la gryffindor-. No sé como voy a cumplir el siguiente paso en la lista imposible de Roxanne.
-¿Y ese es?
-Hacer que Megara y Albus regresen-la voz de Lysander estaba pintada de frustración-. ¿Cómo diablos voy a hacer eso?
Edson suspiró. Lysander era su mejor amigo, aunque fuera un año menos que él en el colegio y le fastidiaba su actitud respecto al tema de Roxanne. Sí, se había reído al verlo entrar en calzones al gran comedor y como Premio Anual tuvo que castigarlo, pero no estaba de acuerdo en lo que hacía y no tenía empacho en decírselo.
-No deberías hacer ni una mierda, Lysander. Si ella no es capaz de entender y sigue poniéndose en plan víctima, corta el rollo, no es ahí mi hermano.
-Lo dices porque tú eres un cobarde que lleva la misma cantidad de tiempo que yo llevo enamorado de Roxanne, enamorado de una chica y no es capaz de decirle "Ey, vamos a Hogsmeade, te invito un helado". Te acuestas con medio Hogwarts y no puedes decirle a Agnes Brown que te gusta.
-Cierra la boca, Scamander-la voz del slytherin salió con un dejo peligroso que Lysander supo reconocer-. ¿Qué vas a hacer?
-Eso, así me gusta-Lysander sonrió triunfante y se quitó unas motas de tierra del uniforme-. No lo sé, esperaba que me ayudaras.
-¿Lorcan no va a ayudarte?
-Si tan solo lo viera pero desde que anda con Libby se la pasa con ella escondido en los rincones haciendo quien sabe que. O si sé, pero no quiero pensarlo, es desagradable.
Edson apagó su cigarrillo, sopesando en su cabeza las palabras de Lysander. Se rascó la nuca alborotando su espesa melena negra y se levantó, comenzando a caminar hacia el castillo. Lysander lo siguió, levantándose de un salto. Edson solía ser así, poco comunicativo y certero, nunca sabía cómo trabajaba su mente, no del todo, pero eso era lo que los había hecho mejores amigos. Llegaron a la entrada en silencio, yendo rumbo a la biblioteca cuando en las escaleras del primer piso se toparon a Agnes Brown. Lysander le sonrió a la rubia que los saludó en voz baja, solo sonriendo a Edson. Eran amigos desde el día que nacieron, el mismo. Y sus madres eran mejores amigas, por lo que en parte entendía a su amigo y su negación a confesarle su amor a la chica.
-Hola Agnes ...
-Brownie ¿Por qué tan desanimada?
Edson le sonrió y quitó de su frente el irregular fleco edgy que traía, la leona solo se encogió de hombros.
-El profesor Laurent me ha dicho que mi poción multijugos parece cualquier cosa menos multijugos. Si no aprendo en el siguiente mes a hacer una decente, adiós EXTASIS de pociones y mis aspiraciones a ser sanadora.
Edson rio y tomó la mochila de la chica, comenzando a subir con ella en dirección a la biblioteca.
-Tengo un poco de poción de la que hice, saqué una "E". Puedo ayudarte si quie… res. ¿Qué pasa Lyss?
Lysander se había quedado detrás oyendo su plática cuando una idea loca atravesó su cabeza. Ensimismado en esa chispa no notó el escalón evanescente y su pie quedó hundido, haciéndolo maldecir como camionero ante las carcajadas de los presentes pero su malhumor duró poco al sacar su pie y alcanzar a la pareja que lo miraba, él riendo y ella acongojada.
-¿Tienes multijugos? ¿Verdadero? ¿Lista para tomar?
Edson lo miró extrañado ante el repentino entusiasmo del rubio. Agnes lo miró igual, como si se hubiera vuelto loco.
-Si, ¿Qué estás planeando? Voy a usarla para enseñarle a Agnes.
-¡NO!
El grito de Lysander hizo brincar a Agnes, que tiró sus libros de la impresión. Molesto, Edson se agachó a recogerlos pero Lysander le ganó, entregándolos a la chica.
-No, mira, haremos esto. Tú me das esa poción y yo soy el mejor de pociones en todo el colegio, es sabido. Yo te enseñaré Agnes, serás la mejor ¡la mejor!
-Yo ... eh ...
Agnes titubeó.
-Por favor, es de vida o muerte.
Edson negó con la cabeza y siguió caminando, dejando atrás al Ravenclaw con su mirada de perro abandonado.
-Está bien, pero si no lo haces, voy a patearte tan duro que vas a cagar por el ombligo un mes entero.
-Deja la pose, Corner. ¡Gracias!
Lysander se acercó emocionado y dio un beso en la mejilla a Edson, otro a Agnes y salió disparado en busca de Lorcan. Tenía la solución a su problema.
-¿Qué le pasa? - Agnes se tocó la mejilla, ruborizada.
-No tengo idea, Brownie, tal vez aspiró mucha caca de unicornio o que sé yo. Años de conocerlo y siempre me sorprende. En fin ¿Me dirás que pasó en esa boda que te tiene tan extraña?
Agnes se alarmó al escuchar a su mejor amigo tocar el tema que ella llevaba semanas evitando, así como evitaba a Albus, lo cual era relativamente fácil debido a que él no la miraba a menos que la tuviera enfrente y eso no sucedía nunca. Carraspeó y tomó la mochila del brazo de Edson yéndose en dirección contraria a la biblioteca, dejándolo solo en medio del pasillo.
-¿Qué diablos?
El león más fuerte
Lucy y Albus iban caminando hacia el gran comedor cuando en la puerta vieron a Lily entrar con Megara en medio de risas. Albus endureció la mandíbula, gesto que no pasó desapercibido para la tejona quien, con suavidad, habló a su primo.
-Son muy amigas ahora, al parecer.
-Sí, eso parece.
El ojiverde no se detuvo en su camino, tratando de ignorar a su hermana con su ex novia pero era un tema que seguía doliéndole en lo más profundo porque estaba enamorado de Megara y no había poder humano o sobrenatural que cambiara eso. Estaba jodido y lo sabía, pero tampoco pensaba hacer nada por remediarlo. Y menos después del incidente con Hugo. Lo había estado evitando deliberadamente porque no sabía si podría contener las ganas de golpearlo, ese fuego en sus puños seguía ahí y le molestaba, porque él no era así, no se reconocía y eso le asustaba.
"-Rose, no puedo hablar contigo, por más que quiera hacerlo, por favor, no me preguntes.
Los ojos verdes brillaron con una tristeza que iba más allá de lo que podía explicar con palabras. Albus se recargó contra el muro de la sala común, cerrando los ojos ante la frialdad de la roca, evitando que su prima viera el interior de su alma.
-Albus… -Rose dudó un segundo y se sentó al lado del azabache-. No estás solo.
-En esto lo estoy, Rosie-murmuró en voz baja, intentando no gritar, no hablar de más y delatarse cuando él mismo estaba tan confundido-. Estaré bien, solo debo dejar de pensar en eso.
-No trates de engañarme, Al. No a mí, por favor.
-No puedo, Rosie, porque tiene que ver con tu hermano…
Rose guardó silencio al escucharlo, tratando de asimilar sus palabras, de ayudarlo, de aliviar su carga pero la ignorancia en la que se movía no ayudaba. Suspiró y se acomodó a su lado en silencio, solo acompañándolo, ignorando que el corazón del Gryffindor estaba lacerado por la traición implícita que le había hecho su propia sangre.
-Hugo es un niño, Albus. No dejes que sus ideas te afecten, él va a crecer y todo se acomodará. Somos familia, sin importar lo que pase.
Albus no dijo nada, no se atrevió a romper el silencio, solo tragó el nudo en su garganta y asintió sin mirarla, dejando que el remolino de dudas abatiera su pecho "
-Albus… ¡Albus, reacciona!
-¿Eh? ¿What?
La voz de su hermana lo hizo salir de su ensimismamiento.
-¿Qué decías, Lils?
-Que si te llegó carta del atolondrado de James-mordió un panecillo mirando a su hermano-. Al parecer mandó una carta diferente a todos para planear el cumpleaños de Molly como una cacería del tesoro en La Madriguera.
-Sí-Louis intervino-. Cada uno será un personaje diferente y vamos a representar un papel, mandó instrucciones precisas.
-Lo cual me sorprende porque tiene el nivel de atención de un escarbato-Lily puso los ojos en blanco.
-A mi se me hace una idea divertida.
Dominique interrumpió a la pelirroja haciendo que Albus respingara extrañado y pudo notar que estaba toda la familia reunida en la mesa de Gryffindor a excepción de Hugo. Omitió un gruñido y trató de sonreír.
-Me sorprende que James ponga tanta atención a una fiesta de cumpleaños.
-Es porque se trata de Molly.
Lorcan y Lysander se acercaron con sus propias pergaminos, ondeándolos frente a los Weasley-Potter. Lorcan tomó una manzana roja de la mesa y le dio una mordida, ignorando la cara de pocos amigos de Lily quien solo frunció los labios ante la llegada de los Scamander. Fue Dominique quien inició el escándalo.
-¿También los invitaron? ¿Y quienes serán? Deben decírmelo, tal vez podamos armar nuestro vestuario juntos.
-Querida Dom Dom, mi carta dice que no debo decirle a nadie, ni siquiera a mi sombra, cual es mi rol en esta fiesta.
Lysander le guiñó el ojo a la rubia, que se tapó la boca como si hubiera dicho una grosería tremenda, pero él no la miraba, sino que estaba con los ojos puestos en Roxanne. Lorcan se sentó a un lado de Albus.
-No solo nosotros recibimos carta, también Alex y Megara y suponemos que Scorpius, pero él no está aquí, asi que su lechuza no trajo nada.
Lily azotó su copa con jugo de calabaza en la mesa.
-¿Qué le pasa a James? Esto es una cosa familiar, no sé porque incluye a extraños.
-Alex es novio de Lucy y Scor está con Rose, Lorqui y Lyss son como de la familia y Meg, bueno… Es Meg-dijo Louis con la boca llena.
Lorcan fingió no escuchar a Lily. Estaba cansado de ella, harto del sonido de su voz. Y se escudaba en pensamientos desagradables para no mirar a la pelirroja, lo cual le funcionaba perfectamente hasta el momento. Suspiró y se levantó rápidamente.
-Tal vez no vayamos, papá quiere ir a ver al abuelo Newt en verano.
Salió del Gran Comedor seguido de su hermano. Albus lo miró sin entender el porque de su abrupta salida y no notó la expresión de Lily y como cortaba las orillas de su pan como si hubiera cometido un terrible crimen.
-No tengo una carta de James, seguro está en mi mochila. Iré por ella.
Albus salió en dirección a la torre donde estaba su sala común buscando un atajo. Realmente tenía curiosidad por esa carta.
2.1 Hugo Weasley caminaba hacia los baños del cuarto piso. Había estado practicando solo en el campo de quidditch, buscando despejarse de todo lo que le bullía en la cabeza. Desde la boda y el enfrentamiento en el bosque con Albus, no había cruzado palabra con él, era como si fueran dos extraños. Y tal vez lo eran, él mismo no se reconocía. No sabía como pero tenía la imagen de Megara Zabini quemando sus pensamientos y no era por el delicado tono café con leche de su piel o esos labios gruesos que alimentaban todo tipo de fantasías masculinas o su trasero perfecto, no, sus pensamientos iban más allá. Era su sonrisa fugaz, esa que parecía una mueca retorcida que se asomaba entre sus labios cuando llevaba la razón, o el peligroso fuego en su mirada cuando se enojaba y ese pequeño detalle que era la única persona en el mundo que le había ganado en ajedrez. Ni siquiera Rose lo había logrado. Ese momento, esos ojos negros mirándolo fijamente era su delirio. No podía dejar de pensar en ella, en cada uno de sus gestos y como lo hacía reír con sus sarcásticos comentarios.
¿Cómo carajo había jodido todo? Era como si estaba parado frente a una grieta enorme en el suelo y hubiera saltado por mero gusto. Por algo le decían "Simio Weasley". Ahora todo cobraba sentido. Iba en automático, sin pensar, con la escoba al hombro cuando chocó con alguien y no necesito verla para saber de quien se trataba. Ese aroma particular a vainilla lo conocía perfectamente bien.
-¡Fíjate idiota! -La voz de Megara fue casi como un puñetazo que se ablandó al reconocerlo-. Ah, eres tú, Weasley. Como mar, fíjate por donde caminas. Casi me matas.
Hugo sonrió y levantó las manos al aire.
-No, no hice nada, lo siento. No vayas a golpearme de nuevo.
-Lo dirás de broma pero puedo patear tu engreído trasero sin problema.
-No lo dudo, Meg, ya no.
Megara ladeó la cabeza y lo miró curiosa. Notó la escoba, su ropa sudada.
-¿Entrenando para la siguiente Copa? Tal vez ganes, se van Scorpius y Alex, pero… queda Lorcan y él no dejará que pongas tus manos de Gryffindor en nuestra copa.
-Lo dudo mucho. Llevaré al equipo a una nueva era. Espero ser elegido Capitán.
-Que arrogante, Weasley-suspiró-. Extraño tanto volar.
-¿Quieres ir a volar un rato? Podemos dar una vuelta, alguna pirueta.
-No puedo jugar quidditch. ¿Te perdiste ese memo o cómo?
-Dije volar, no jugar quiddicth ¿Qué dices?
Hugo miró a la morena con una sonrisa traviesa que llegaba hasta sus ojos, sacándole una sonrisa. Megara lo pensó detenidamente. Hacía mucho que no se subía a una escoba y la idea se le antojaba perfecta. Megara suspiró, negando de antemano.
-Hugo, no. Si, muy bonito todo pero yo no seré parte de esto, no.
-Meg, no, no malpienses, yo… -el adolescente la miró casi desesperado-. Yo quiero explicarte, no es como crees, o como Albus cree, yo…
Se detuvo. Sabía que estaba mintiendo, lo sabía.
-Suena como un crimen, que yo hice algo malo pero Meg, no lo hice, yo no te he buscado, no te he pedido nada, yo… yo solo sé que me siento bien a tu lado, que me preocupo por ti, que quiero verte sonreir nuevamente y sé que es por mi primo que no lo haces mas…
Poco a poco la voz de Hugo había bajado de tono. No Necesito hablar alto, poco a poco se acercado, cortando la lejanía. Estaban tan cerca que podía ver las espesas pestañas de la Slytherin y las pecas que adornaban su nariz.
-Sé que estoy jugando un juego mortal, que ni yo mismo apostaría por mí porque no sé lo que estoy haciendo Meg. Lo único que sé es que no quiero que te sientas mal, que sufras, que te algo te aflija. Supongo que eso es querer, porque nunca había sentido algo así antes por ninguna chica.
Megara tragó saliva, mareada por la cercanía de Hugo, el olor de su piel mezclado con el ligero olor a sudor ya algo más, como a la miel que solía ponerle a las tostadas en el desayuno.
-Hugo ...
-Solo un paseo, Meg… Solo quiero verte sonreir, hacer algo bien.
Seguían tan cerca, como si no existiera nada más que ellos en ese momento. Meg miraba ese rostro lindo, sus mejillas con esos lunares y sus ojos castaños, brillantes y vivarachos como los de un cachorrito habitualmente pero que en ese momento delataban la profunda tristeza del chico. Meg sonrió con suavidad.
-¿Solo un paseo? Nadie debe saberlo.
-¿Qué es lo que nadie debe saber, Megara?
Hugo y Megara se separaron de un salto al escuchar la voz profunda y quieta de Albus detrás de ellos. La morena miró a su ex novio y pudo ver su propia agonía en esos ojos verdes, la misma que vió en Hugo. ¿Cómo diablos había acabado así? Respiró profundo y encaró al Gryffindor.
-No voy a decirte, nadie debe saberlo.
-No es gracioso, Megara.
-No estoy contando chistes, Albus. Y que yo recuerde, tú y yo no hablamos.
- ¿Ahora si puedo decir que ya te diste cuenta, Megara? ¿O volverás a abofetearme como esa noche que te lo dije?
-Estas cruzando la línea Albus.
Hugo miraba a ambos sin saber que hacer. No tenía planeado nada, solo existir, que fuera lo que tenía que ser pero eso no incluía que su primo apareciera cada vez que se topaba a solas con la morena.
-¿Yo? No soy yo quien está intentando ligar a la ex novia de mi primo.
-Basta Albus.
El menor de los Weasley-Granger por fin habló.
-No estoy intentando nada. La topé por aquí y comenzamos a conversar.
Megara bufó molesta.
Albus miraba a su primo sin expresión en el rostro, solo con la decepción en su mirada.
-¿Saben que? No me meteré, hagan lo que quieran. Lo que sea que decidan, solo manténganse lejos de mí.
-¿Y cómo porque tú eres el ofendido, señor Madurez Potter? Tú decidiste el rumbo de lo nuestro, tú elegiste tus secretos, tú elegiste tu pasado y lo dejaste claro en esa boda. Estábamos juntos y fue bueno. ¿Te amé? Si, lo hice, pero ahora necesito olvidarte. Tú renunciaste a amarme, pues entonces asume las consecuencias de tus decisiones.
Megara miró a Albus con el mentón alzado, jamás le iba a dar el privilegio de verla en el suelo ni a él ni a nadie. Estaba doliéndole el alma, como si mil cuchillos rasgaran su piel pero se mantuvo firme. Sin mirar a ninguno se fue del lugar con algo en el corazón, algo que ya sabía pero aun dolía. Ella no era importante para Albus. Nunca quiso luchar por ella, solo la dejó ir. Eso no era amor, no importaba como lo justificara Albus, eso no era amor y nunca lo sería.
Hugo la vio irse y quiso ir detrás de ella pero un tirón en su brazo se lo impidió. Volteó y miró a un Albus que no reconoció, un Albus que no era su primo, era como ver a los ojos a un extraño.
-No Hugo.
-No, Albus. No…
Se soltó del agarre de su primo y se fue detrás de la chica en una tácita afirmación. No iba a detenerse más.
¡Hola! Después de mucho volví con nuevos personajes, nuevos conflictos y dramas. Espero que les guste este capítulo. Y espero traerles más pronto, todo depende de ustedes. Prometo actualizar pronto y que les guste mi versión del final de nuestro amado fic.
