Aclaraciones: • Este fic se desarrolla en un mundo paralelo y medida que avanza la trama los personajes se verán ubicados en épocas muy diferentes a la inicial. Este es mi primer fanfic por lo que les pido paciencia, agradecería enormemente sus comentarios.
• La historia me pertenece en su totalidad y no está permitido el plagio, adaptación, modificación ni publicación por parte de otros usuarios. Los personajes no me pertenecen por lo que doy los créditos a su respectiva autora por ellos.
• Este fic está escrito en In media res "por el medio". Es un SessxKag, espero que lo disfruten.
Condenada a estar sin ti
Capítulo 3: Recuerdos 2/4.
"Hay ángeles que viven en gracia y gloria, otros tienen la desdicha de tener que cargar por el resto de su existencia con una cruz que nuca les perteneció."
La briza fresca chocaba contra su rostro al compás de su cabellera que ondeaba perdiéndose en la oscuridad del paisaje nocturno el cual contemplaba perdida en sus pensamientos, esperaba a alguien cuya presencia marchitaba toda vida a su alrededor y no era bienvenido ni en el hogar más humilde.
— Por fin apareces —dijo la mujer sin voltearse a verlo— vaya, tanto así anhelabas mi visita —bromeo burlonamente aquel hombre sujetándola por la cintura— no te hagas el gracioso, sabes perfectamente la razón por la cual hago esto —dijo para luego ser silenciada por los fríos labios de aquel hombre.
Mientras el pecado se consumaba ninguno de los dos se percató de la jovencita que los observaba desde el pasillo con sus ojos ahogados en lágrimas.
— ¿Escuchaste ese ruido? —pregunto la mujer exaltada deshaciendo el beso bruscamente— ¿recién lo notas?, tu hija nos ha estado espiando desde que llegue —sonrió con malicia— al fin y al cabo, ya no importa, muy pronto no recordara nada de esto —susurro mientras lamia la comisura de sus pechos— de todas formas ¿por qué no me dijiste antes idiota? —contesto la mujer enfadada separándose de él.
La chica no soportó más ver tal escena por lo que se marchó del lugar inundada por el dolor de la decepción.
—Hagamos esto rápido, ya quiero acabar con esto de una buena vez —dijo la mujer con un deje de desesperación en su voz— oh cariño, este es solo el comienzo —dijo el hombre dando inicio al ritual.
Y así comenzó la desgracia sin siquiera imaginar las consecuencias de sus actos, cuantas promesas rotas por sucumbir a las tentaciones del placer, todo por vender su alma a satanás a cambio de un mundo de fantasías reinado por la avaricia y falsedad.
