Aclaraciones: • Este fic se desarrolla en un mundo paralelo y medida que avanza la trama los personajes se verán ubicados en épocas muy diferentes a la inicial. Este es mi primer fanfic por lo que les pido paciencia, agradecería enormemente sus comentarios.

• La historia me pertenece en su totalidad y no está permitido el plagio, adaptación, modificación ni publicación por parte de otros usuarios. Los personajes no me pertenecen por lo que doy los créditos a su respectiva autora por ellos.

• Este fic está escrito en In media res "por el medio". Es un SessxKag, espero que lo disfruten.


Condenada a estar sin ti

Capítulo 6: Golpe de gracia.

"No existe la perfección dentro de la maldad, así como peques pagaras."


El tiempo actúa sigiloso, sabe lo que hace y no tiene piedad por nada ni nadie, permanece oculto en nuestra sombra esperando el momento indicado para atacar a quienes creen ser mejores que él.

—Han pasado diez meses —susurro a la nada mientras alimentaba a su bebé— calma mujer, ya te dije que ella está bien —dijo acercándose a ellos— no te encariñes demasiado, no olvides que ese niño le pertenece a nuestro señor —recalco dándoles la espalda— lo sé... —respondió dando un suspiro de resignación.

Ni el peor de los castigos la libraría de lo que se avecinaba, le faltarían lágrimas para derramar, una soga al cuello que ella misma se ató por pura terquedad.

El manto nocturno cayó sobre el pueblo y junto a su vez las penurias que estaban por venir, esa noche una nueva luz se apagaría para ser salvada de su perverso destino. A lo lejos se escuchó el grito desgarrador de una mujer, sirvientes del palacio acudieron en su ayuda.

—¿Qué está sucediendo aquí? —pregunto cortante entrando en la habitación viendo el alboroto— n-no... no... l-lose... —dijo con voz entrecortada mientras abrazaba sus piernas escondiendo su rostro entre ellas— me desperté para darle de comer y cuando lo tome ya no respiraba —lo miro asustada mientras gruesas lágrimas emanaban de sus ojos— salgan todos, déjennos a solas —ordeno intentando controlar la ira que sentía.

—¡¿Cómo demonios paso esto?! —clavo sus pupilas en ella de tal manera que sintió su sangre hervir en una lucha por no sucumbir al impulso de estrangularla ahí mismo— te juro que yo no le hice nada, tendría que estar loca como para cometer semejante barbaridad —respondió temblorosa— si esto se vuelve a repetir atente a las consecuencias, tú elegiste esto, hazte cargo —se dirigió hasta la cuna donde yacía inerte el pequeño cadáver de su hijo y sin perder más el tiempo se marchó dejando a la mujer sola en medio de la angustia e incertidumbre.

Ese día supo que la suerte jamás estaría de su lado, se recostó en el frío colchón siendo vencida por el sueño con sus ojos rojos e hinchados. Ni en sus peores pesadillas se le vería tan atormentada en comparación a como en el futuro se le vería.