Capítulo 1
Konoha, 1978.
Era un día normal en la aldea, la gente ya estaba yendo a sus trabajos y abriendo sus negocios, el clima era bastante agradable y no había muchas nubes que pudieran empeorarlo. Se podría decir que era un buen día para todos.
"Veo algo de color… verde."
"Hojas."
Para todos, menos para dos chūnins, al lado de la gran entrada de Konoha se hallaban Izumo y Kotetsu, dos shinobis que se encontraban de guardia. Su apariencia no era nada fuera de lo común, usaban el uniforme típico de su rango, lo único que los diferenciaba era que Izumo usaba una máscara que cubría, irónicamente, todo menos su cara y un mechón largo de pelo que le cubría el ojo derecho. Kotetsu usaba su banda reglamentaria en la frente y una cinta que cubría parte de su nariz y las mejillas.
A pesar de la supuesta importancia del trabajo, este no podía ser más aburrido. Lo único que hacían era sentarse durante horas esperando a que alguien quiera entrar o salir de la aldea. Y parece que nadie se dignaba en venir cuando ellos estaban.
"Veo algo de color… marrón."
"¿Me pregunto qué será?" dijo Kotetsu sarcásticamente "¿Será el camino o los árboles, como las últimas 35 veces?"
Kotetsu era el que más sufría el trabajo. Lo hacían por lo menos dos veces al mes porque Izumo lo reservaba sin que él lo supiera, y si bien él también se aburría, lo seguía pidiendo porque era dinero fácil.
En este momento la frustración de Kotetsu era palpable y él hacía lo posible por no atacar a su amigo.
"Pues que mal, porque es ese perro que acaba de pasar."
Ese fue el empujón final, Kotetsu se lanzó sobre el castaño y lo tiró al piso. Tan concentrados estaban en matarse que no se dieron cuenta cuando alguien apareció frente a ellos.
"Disculpen" dijo una voz serena, pero estos no la escucharon "Disculpen…. ¡Disculpen!"
"Déjamelo a mí Sensei" los chūnins dejaron de pelearse cuando un golpe los mandó al fondo del puesto "¡¿Ya terminaron idiotas?!"
Cuando se levantaron y buscaron con la mirada al que les golpeó, se encontraron con un hombre alto con pelo violeta oscuro y un muchacho enmascarado con pelo rubio.
Dándose cuenta de porqué estaban ahí, se volvieron a sentar frente a ellos, un poco rojos por haber sido encontrados de esa forma.
"P-perdonen la demora" dijo Izumo calmandose "¿Qué es lo que desean?"
"Vinimos para hablar con el Hokage" dijo el hombre "Y para inscribir a mi equipo a los equipos a los exámenes… ¿Chūnin? Creo que se llamaban así."
"Y también les traemos a estos tipos" dijo el rubio.
'¿Equipo?' pensaron los ninjas extrañados. Se fijaron mejor y se dieron cuenta de que había otros dos chicos atrás. Uno más alto con pelo corto con pelo verde, y un niño más bajo que el resto con pelo corto castaño claro. Al lado de ellos había un grupo de hombres inconscientes atados con una soga.
'¿Como no nos dimos cuenta de ellos?' Se maldijeron mentalmente.
Ahora que estaban más atentos se podían dar cuenta de varias cosas extrañas. Primero, que la ropa que usaban era un poco extraña excepto tal vez la del rubio, lo que les decía que no eran de por ahí. Segundo, las cajas metálicas que llevaban en la espalda. Al principio pensaron que eran mochilas o bolsos y no les prestaron atención, pero ahora les parecían muy extrañas. Eran tres en total, dos doradas para el peliverde y el castaño y una plateada para el rubio. El hombre no tenía una caja pero en cambio tenía un bolso grande. Y tercero, ninguno llevaba una banda ninja que marcará su aldea.
"Eh, sí, perdone" dijo Kotetsu "¿Quiénes se supone que son ellos?" preguntó señalando a los hombres.
"¿Ellos? Nos atacaron cuando veníamos" dijo tranquilamente el rubio.
Izumo los reconoció como unos bandidos de los que se estuvieron quejándose los civiles que entraban a Konoha. Algunos de ellos se veían más heridos que el resto. Inspeccionandolos otra vez, se fijó en que los extraños no tenían ninguna herida por el combate. Dejando eso de lado les habló.
"Eh, está bien. Denos sus documentos y podrán pasar.
El hombre buscó en su bolsa por unos treinta segundos hasta que por fin los encontró. Cuando se las dió, notaron que estaban hechos de un material que ellos desconocían.
"Perdonenme ¿Pero que se supone que es esto?" Preguntó confuso Kotetsu.
"¿A qué se refiere?" Preguntó el hombre.
"El material."
"¡Ah! Eso es plástico, no creo que lo tengan por aquí."
'¿Usan plástico para algo tan simple?'
Mientras hablaban, los chicos se acercaron más.
Izumo y Kotetsu vieron los documentos y revisaron que todo estuviera en orden, curiosamente en la foto del rubio también usaba máscara.
'Entonces, el mayor se llama Saga, nacido en… ¿1958? ¿Qué clase de calendario usan estos tipos?' se preguntó Kotetsu. Dejando eso de lado por el momento, siguió revisando ' Nacido en Grecia ¿Dónde queda eso? Bah, no importa. Después le pregunto. El de pelo verde es Shura, 1963, ¿España? El castaño es Aioria, 1966, de Grecia, y el rubio es Orión, 1965 y de Japón.' terminó de leer, supuso que Grecia, España y Japón debían ser regiones de alguna de las naciones, aunque era extraño que estuvieran en la nacionalidad.
"Muy bien, si me podría responder algunas preguntas los dejaremos pasar sin problemas ¿Está bien?"
"Por supuesto."
"Muy bien, ¿Qué edad tienen ustedes? Es la primera vez que escucho de este calendario."
"Oh claro, yo tengo 20, Shura tiene 15, Orión 13 y Aioria 12."
"Muy bien, díganos de qué aldea oculta vienen ¿Kumo, Suna, Iwa, Kiri?" Preguntó el guardia.
"No venimos de ninguna" le respondió Saga.
"Ah, entonces son de una aldea menor."
"No, es que no venimos de ninguna aldea."
Al escuchar eso los guardias lo miraron desconfiados. Era imposible que un Shinobi quisiera venir a los exámenes y no ser parte de una aldea. La única forma de que algo así ocurriera, era que fueran ninjas renegados o mercenarios.
"¿Qué rango tiene usted?¿Jounin?"
"No tengo de esos rangos, es más, no somos ninjas."
"¿Son samurais?" Preguntó Kotetsu más desconfiado.
"¿Ven alguna espada o armadura?" Le respondió Saga, aunque parecía que Shura encontraba gracioso lo que dijo, si la pequeña sonrisa que intentaba ocultar decía algo.
"¿Entonces qué son?"
Saga tomó un aire serio de repente "Me temo que es por eso que queremos hablar con el Hokage."
Izumo y Kotetsu se miraron y llegaron a un acuerdo. "¿Saben llegar ahí?"
Fue Orión el que les respondió "Fue hace mucho que fuí pero debería acordarme."
"Los escoltaré por si acaso" dijo Kotetsu levantándose. Izumo se fue a agarrar a los hombres.
El rubio iba a protestar pero Saga habló "Se lo agradecemos."
...
Sarutobi Hiruzen se encontraba fumando en su oficina cuando su secretaria entró apurada. Con velocidad vertiginosa agarró un montón de papeles y fingió leerlos, seguro de que vendría a reprocharle por ser vago.
"Hokage-sama ¿Tiene un momento?" Preguntó la mujer.
"Por supuesto ¿Qué sucede?" respondió este.
"Kotetsu Hagane acaba de llegar con un grupo que quiere verlo. También dijo que eran muy extraños y que esté muy atento."
El Hokage se quedó pensativo por unos segundos antes de responderle "¿Cuántos son?"
"Cuatro, un adulto y tres adolescentes."
El Hokage asintió 'Un equipo de genins entonces' "Déjalos pasar."
"Hai, Hokage-sama" dijo la mujer inclinándose antes de irse.
Mientras esperaba que entraran los extraños Hiruzen arregló el escritorio y puso cuatro sillas enfrente. Se preguntó qué podía ser lo que preocupó al chūnin como para avisarle.
Cuando entraron pudo notar instantáneamente lo extraño de los sujetos, además del hecho de que Kotetsu estaba con una mano cerca de su bolsa kunai.
"Hokage-sama, estos son Saga y su equipo: Orión, Shura y Aioria" los presentó el chūnin "Al parecer no son miembros de ninguna aldea oculta y parece que tampoco le responden a nadie.."
"No es cierto" dijo Aioria interrumpiendolo "si le respondemos a alguien."
"Entraron con los bandidos que andaban cerca de Konoha" siguió Kotetsu, como si no lo hubieran interrumpido.
Esto hizo entender a Sarutobi su aprehensión a dejarlos con él. Dejando ese pensamiento de lado les sonrió.
"Bienvenidos, espero que el viaje haya sido de su agrado."
"El viaje estuvo bien gracias. Le agradecemos que se tome su tiempo para hablar con nosotros, sabemos que está muy atareado" dijo Saga inclinándose al igual que sus compañeros, aunque estos lo hacían más incómodos al tener las cajas en sus espaldas.
"Oh, no es nada, siempre me viene bien un recreo del trabajo" respondió amigablemente "Pero vamos, pónganse cómodos."
De inmediato Orión y Aioria sacaron las cajas de sus espaldas y se sentaron en las sillas de los costados. Al escuchar la risa del Hokage les salió un rubor por la vergüenza, aunque solo se notaba en el más joven "Perdón."
Saga se sentó al lado del rubio mientras que Shura decidió quedarse de pie, aunque también se sacó la caja de encima.
"Perdone que le pida ésto, pero sería mejor que habláramos solos."
Kotetsu iba a protestar pero Hiruzen lo interrumpió "Por supuesto. Kotetsu."
"Hokage-sama.." lo que iba a decir fue detenido por una mirada de su líder. Largando un suspiro, asintió y se dirigió a la puerta.
"Tengan cuidado con mis bandidos" le dijo el rubio antes de que salga "puede que les haya roto una costilla o dos."
Kotetsu abrió la puerta y se fue como si nada, pero Hiruzen guardó esa información.
"Gracias por entender tanto secreto" dijo Saga "Y debo decir que me sorprende que aceptara, sin saber quiénes somos o porque venimos."
"Bueno, se podría decir que puedo distinguir entre un mercenario y alguien que solo quiere hablar" no se llegaba tan lejos como él si no podías leer a la gente, aún que sea un poco "Además… porque sea viejo no significa que sea indefenso" dijo con una sonrisa.
Que no notarán los ANBU en el cuarto tal vez tuviera que ver con su humor.
Saga sonrió también "Eso no lo dudo."
Hiruzen agradeció en silencio que el peli violeta no fuera arrogante, por lo menos su charla no le causaría un dolor de cabeza.
"¿Desean algo de tomar?¿Tal vez te?"
"Solo si no es problema Hokage-sama" respondió el hombre.
Sarutobi le aseguró que no lo era y llamó a su secretaria para que se los trajera. Hubo un silencio incómodo mientras esperaban, uno que el anciano utilizó para inspeccionarlos más.
Saga fue el primero en el que se fijó, siendo el más grande. El pelo violeta le llegaba hasta después de la cadera y era despeinado con patillas largas, tenía ojos de color viridian, parecía medir 1 metro 90 y tenía piel un tanto bronceada. Usaba una camisa de manga corta color violeta claro con un cinturón marrón de cuero por encima, unos pantalones beige y zapatos marrones que estaban sujetados a los pantalones por correas en forma de X, dándole una apariencia de botas. Además usaba vendas que le cubría los antebrazos.
Shura tenía pelo corto y puntiagudo de color verde azul con patillas pobladas. Sus ojos eran del mismo color que su pelo y tenía un tono de piel más rosado. Su atuendo era casi idéntico al de Saga pero con otros colores, la camisa, ahora sin mangas, era de color beige claro, el cinturón era igual y los pantalones y las botas eran de color negro. A diferencia de Saga, él usaba protectores de cuero en los antebrazos. Sarutobi le dió alrededor de 1 metro 73.
El siguiente fue Aioria. Su cabello castaño medio, aunque las puntas tenían un tono rojizo (aunque muy leve), era corto y algo ondulado. Sus ojos eran del mismo color que Shura y su piel era bronceada. Usaba lo que parecía un traje de cuerpo completo blanco con un cinturón y botas parecidas a las de sus compañeros. La diferencia era que él usaba una especie de armadura de cuero marrón que le cubría el pecho, con hombreras de color verde azulado que le cubrían los hombros. También usaba protectores en los antebrazos y en los bíceps. En comparación a los otros le dió 1 metro 60.
Para este punto, él ya creía que el atuendo era un traje reglamentario como el de los shinobis, que cambiaba con el rango pero tenía una misma base.
Y eso creyó hasta que se fijó en Orión. Si los otros se parecían, él no. Su pelo era largo y estaba atado con una venda para que no molestara, con la parte del frente suelta y erizada con algunos mechones cayéndole en la cara y, a diferencia de los demás, no tenía patillas. No podía decir nada de su cara porque la tenía cubierta. Llevaba una máscara lisa de color plata que solo dejaba a la vista sus ojos celestes y la forma de su nariz. La llevaba atada con una tela ajustada, sin nada que sobrara de esta. Su piel era más bronceada que la del resto y era unos tres centímetros más alto que Aioria. Su atuendo era lo que más sobresalía de él, una musculosa verde oliva, jeans azules gastados dentro de botas negras que llegaban casi hasta las rodillas, un cinturón de cuero del mismo color y unos guantes marrón oscuro con cintas ajustables en las muñecas para que no se salgan. No cubrían totalmente los dedos, pero sí el antebrazo. Parecía de 1 metro 63. Al igual que sus compañeros llevaba una cantimplora enganchada del cinturón.
En un momento, el joven rubio lo miró fijo, al darse cuenta de que el viejo lo estaba observando, miró rápidamente para el costado nervioso. Se movió los mechones de la cara en lo que supuso era un tic.
Si bien la mayoría creería que no había nada extraño, él pudo notar la tensión, por más leve que fuera, de sus visitantes incluso dentro del mismo grupo. Orión se encontraba intranquilo y tenso, como esperando un ataque. Shura se mantenía en su lugar como si nada le afectase mientras que Aioria miraba nerviosamente a todos lados, menos por donde estaba Shura. Incluso Saga que se había mostrado tan tranquilo tenía un aura de tensión alrededor suyo, y vigilaba a Orión.
De repente le puso una mano en el hombro al rubio y este casi salta del susto. Cuando se dió cuenta que era Saga se relajó pero aún se mantenía alerta. El hombre lo miró de forma reconfortante y eso pareció sacar el nerviosismo del muchacho.
Esto último atrajo la atención del Hokage, ya que no sabía que podía hacer que el joven tuviera tal malestar con sólo estar cerca de él. Supuso que tenía que ver con el hecho de que él era uno de los shinobis más fuertes del mundo y que estaban en una aldea diferente.
'Pero podría ser otra cosa' pensó el Sarutobi acariciando su barba.
De repente se abrió la puerta y todos giraron la vista. La secretaria había traído el té. No dijo nada y fue directo al escritorio con la bandeja y les empezó a servir a cada uno. Después de terminar, hizo una reverencia y se fué.
"Espero que sea de su agrado" les dijo el Hokage mientras levantaba su taza "el té que prepara Majime-chan es delicioso."
Los otros, menos Orión, agarraron sus tazas y bebieron.
"Tiene razón, es delicioso" dijo Saga, Shura y Aioria asintieron.
"Que bueno que les guste, normalmente todos lo encuentran revitalizante" dijo amablemente "Aunque no todos lo hacen" dijo mirando a Orión.
El rubio al darse cuenta de la indirecta lo miró nervioso "No tengo sed" se disculpó.
"¿Seguro? Imaginé que estarías sediento como tus compañeros."
"Estoy bastante seguro."
"Orión" dijo Saga "solo tómalo."
El joven vió la tasa por unos segundos hasta que la tomó a regañadientes e hizo algo que atrajo la atención del Hokage. Agarró su máscara con una mano mientras que la otra la movía delante de su cara. Levantó la máscara y Hiruzen se encontró… con otra máscara. Debió haberlo esperado, al parecer tenían un usuario de Genjutsu. Mientras él lo miraba, Orión agarró la tasa y se la tomó.
"... Gracias" dijo por lo bajo.
Hiruzen le sonrió "Que bueno que te haya gustado Orión-kun" tomando un semblante más serio se dirigió a Saga "Ahora, les agradezco que se hayan ocupado de esos bandidos, les será recompensado. Pero antes, creo que no nos hemos presentado formalmente. Ustedes ya me conocen pero yo todavía no se mucho más que sus nombres."
"Tiene razón, perdone nuestra rudeza" dijo el peli violeta "Soy Saga, santo dorado de Géminis y soy representante de Kyōkō-sama y el Santuario, ellos son mis compañeros Shura, santo de capricornio, Aioria, santo de Leo y mi alumno Orión."
Los tres le hicieron una leve reverencia con la cabeza. Sarutobi acarició su barba frunciendo el ceño mientras agarraba su pipa "El Santuario? hmm…" murmuró "Es la primera vez que escucho de él."
"No es sorprendente, nadie sabe de nosotros en este continente" le respondió Saga.
Al escuchar eso se le cayó la pipa de la boca "¿Q-qué es lo que dijo?"
Fue entonces que Shura hizo su primer aporte a la charla, aunque Hiruzen no lo entendió "Joder, esto va a tardar mucho."
Saga hizo caso omiso del comentario del peli verde. Sabiendo lo que se venía se frotó la frente.
"Mire, esto va a ser mucho para digerir de un solo trago, así que le daré la versión corta después de meter a los chicos en el examen chūnin."
"¿P-pero por qué los quiere meter?" preguntó aún algo anonadado.
"Para demostrarle lo que podemos hacer" le respondió con una sonrisa "¿Qué mejor forma que presentándole a algunos de nuestros mejores?"
"Bueno, dos de ellos" dijo Shura.
"¿Perdóname?" Dijo Orion algo molesto.
"Oh bueno, supongo que tú también cuentas" dijo el peli verde de forma presumida.
"Shura, ya basta" le ordenó de forma autoritaria el santo.
De inmediato Shura frenó y volvió a quedarse inmóvil. El rubio lo siguió mirando molesto mientras que Aioria se mantenía callado, aunque se podía ver que le había molestado el comentario por el ceño fruncido que portaba.
Durante la charla Hiruzen pudo más o menos recuperarse del shock "¿Por qué querría demostrarmelo?" Le preguntó. Por dentro pensaba que o bien podía ser verdad lo que decían o una distracción para infiltrarse en la aldea y sacar información. Si era la última se irían muy decepcionados.
"En realidad es muy simple, queremos hacer un trato con su aldea y la mejor forma de demostrarle que es una buena idea juntarse con nosotros es demostrarle que tan fuertes somos."
Hiruzen lo meditó por un poco "¿Es la única forma de que podamos formar el trato?" Sinceramente él no sabía que tan buena idea era eso y no sabía si lo que dijo el veinteañero era verdad o pura arrogancia.
"Sí" le dijo cortamente Saga.
Él suspiró "Está bien, pueden participar" dijo mientras buscaba el registro del examen y los permisos. "El primer examen empieza en cinco días a las 3 de la tarde, no lleguen tarde."
Terminando la inscripción se levantó y le dió la mano con los permisos para el examen a Saga, quien la agarró "No lo haremos" le dijo con seguridad.
Hiruzen asintió "Muy bien ¡Tora!"
Al instante apareció un hombre arrodillándose ante el Hokage. Los santos se sobresaltaron un poco al verlo. Tenía una camisa sin mangas negra y un pantalón del mismo color, tenía protectores grises en los antebrazos y una espada, de qué tipo no se dieron cuenta, enlace espalda. Lo que más le interesó fue la máscara con 4 bigotes por mejilla que le daba un estilo animal.
"Linda máscara" dijo Orión.
"Que bueno que te guste, él los llevará hasta el hotel en el que se hospedaran. Antes de irse, Tora los llevará a la habitación de las misiones, les darán el dinero por capturar a los bandidos. Empezaremos a hablar del trato cuando reúna al consejo. Por ahora disfruten del lugar."
"Muchas gracias, fue un placer hablar con usted" dijo Saga inclinándose, su equipo le siguió.
"El placer es todo mío" dijo sonriendo "Ahora váyanse, que el día no es eterno y tengo que trabajar."
Los adolescentes agarraron sus cajas y se las pusieron otra vez en la espalda. Cuando el rubio se dió vuelta, el Kage y el Anbu vieron una marca que los sorprendió.
"Tora" llamó el Hokage "ya sabes que hacer."
Su subordinado le asintió y se llevó a los santos fuera.
Una vez solo, Sarutobi se tiró en su asiento mientras pensaba en lo que había visto. Si la marca era lo que creía entonces debía sospechar más del grupo.
Llamó a otro Anbu que apareció arrodillado como Tora, pero a diferencia de él, su máscara tenía forma ave.
"Karasu, vigila este grupo, en especial al rubio."
"Hai Hokage-sama" le respondió "¿Por qué el niño?"
"¿No viste su cicatriz?" Le preguntó, este negó con la cabeza "Tenía una quemadura entre su omóplato izquierdo y la nuca en forma-"
"De estrella" terminó Karasu, un poco tenso de repente.
Sarutobi asintió.
"... Lo haré de inmediato Hokage-sama" con eso desapareció.
...
Una vez en el camino al hotel, después de buscar su recompensa, y viendo que el Anbu hablaba con los otros dos, Saga le habló a su alumno por lo bajo "¿Te diste cuenta verdad?"
El rubio le asintió levemente, y cambiando el idioma al griego le contestó "Nos estaba vigilando."
"Es probable que lo sigan haciendo hasta que nos vayamos…"
"Y no nos podremos dar cuenta si lo hacen… mierda, otra razón para odiar este lugar" maldijo por lo bajo.
Saga le sonrió y le puso una mano en la cabeza "Tranquilo, no dejaré que te hagan nada, si no pueden evitar meterse con nosotros entonces no haré el trato."
Orión suspiró y agachó la mirada "Preferiría que ni lo estuviéramos pensándolo."
El peli violeta lanzó su propio suspiro y cerró los ojos "Lo sé y lo entiendo, pero el Patriarca pidió que hiciéramos un trato para evitar complicaciones cuando enviemos gente al continente."
"¿Y porque no fuimos a otra aldea? Prefiero cualquier otra."
"Tú no has visto las otras, créeme cuando te digo que esta es la mejor opción."
"¿Qué?¿El resto está conformado por desquiciados hambrientos de poder con un ego del tamaño de montañas?"
"Eso… no está muy alejado de la realidad."
El rubio lo miró anonadado "... Guau, estamos en mierda muy profunda si estamos en la mejor opción."
"No hay tantos psicópatas aquí" fue interrumpido por una mirada de su alumno "TANTOS. Además, más allá de modificar la fachada completa de una montaña gigante para poner las caras de sus líderes de una forma tan obvia que me sorprende que se siga llamando aldea oculta-"
"Siendo sincero, ninguna de estas aldeas están ocultas" dijo recordando las clases de geografía.
Él siguió como si nada "-el ego de estos tipos no es tan grande."
Orión lanzó otro suspiro "Está bien… ¿Tendré que seguir con el juego de la máscara, verdad?"
Saga se rió por lo bajo "Lamentablemente para tí, no creo que vayan a dejarnos un respiro."
"Se me va a ser imposible mantener la ilusión dormido" gruñó el joven, pero su tono ahora era un poco más ligero.
"Piensa en eso como… un entrenamiento" le dijo de forma burlesca "Agradece que no vas a tener que ir a las reuniones, tendré que hablar con mucha gente hasta que se resuelva esto."
"Tengo la mejor suerte de los dos" le respondió riendo levemente.
Frenaron la conversación y siguieron caminando por un rato, hasta que de repente Saga se puso a reír.
"¿Qué pasa maestro?" le preguntó extrañado el rubio.
"Menos mal que el Hokage se olvidó de la versión corta" le dijo en japonés.
Viendo que no era nada importante, Orión también cambió el idioma "¿Por qué?"
Lo miró sonriendo "Porque no sabía cómo acortar la historia."
...
Cuando llegaron al hotel, vieron lo que aparentaba ser un lugar decente. No parecía muy caro pero tampoco se encontraba en mal estado.
Al fondo de la entrada, enfrente de la puerta principal se encontraba un recepcionista con pelo canoso.
"Bienvenidos al Hotel Rīfu" les dijo sonriendo "¿En qué puedo servirlos?"
El Anbu sacó un rollo de su bolsa de kunais y se lo entregó "Dos cuartos para dos" dijo secamente.
"Ajá, ya veo" dijo distraídamente el recepcionista mientras leía el rollo "Tengo dos libres en el segundo piso, si mal no recuerdo. Ya les traigo las llaves."
Devolviéndole el rollo a Tora, se fue a su escritorio. Un minuto después volvió con dos llaves con números y se las entregó.
"Habitaciones 234 y 235, a la derecha de la escalera" les dijo "Que disfruten su estadía, si necesitan algo solo diganmelo. El desayuno será a las 7:15, el almuerzo será a partir de la una y la cena desde las 8:30. Todas son opcionales, pero no les recomiendo gastar dinero extra."
"Está bien, muchas gracias" le dijo Saga agradecidamente. Señalando a su equipo se fueron a sus habitaciones.
Una vez que llegaron, Saga le entregó la llave de la habitación 234 a Orión "Tú y Aioria dormirán juntos, en un rato les entregaré sus cosas."
Dándose la vuelta se dirigió a Tora, que los había seguido hasta ahí "Muchas gracias por escoltarnos, ya no es necesario que sigas."
El Anbu solo asintió y desapareció en un parpadeo. La mayoría de la gente se quedaría asombrada ante tal despliegue de velocidad, pero lo único que salió de ellos fue un "Es más rápido de lo que creía" de parte de Aioria.
Cuando abrieron la puerta vieron dos camas separadas por un metro y medio, con dos mesas de luz a los costados y un armario. Cerraron la puerta y soltaron las cajas para luego tirarse en las camas.
"Tan suave" dijo Aioria con placer.
"Me quiero quitar la máscara" dijo Orion intentando meterse más en la cama.
Estuvieron tirados así por unos minutos, hasta que oyeron a alguien tocando la puerta. Gruñendo, Aioria se levantó y abrió la puerta.
Cuando se abrió la puerta, Saga se encontró con el normalmente tranquilo muchacho mirándolo fijamente, hasta que por fin le dejó entrar. Vió a su alumno tirado e inmóvil, lo que le sacó una risa "De verdad estaban cansados."
"No me digas" le dijo Orión irritado "Tuvimos que hacer todo el viaje a pie, me duelen las piernas como nunca."
"Lamento decirte esto, pero tendrás que levantarte."
Fué como si alguien hubiera roto un vidrio. Orión levantó lentamente la mirada. Se quedó mirando así a su maestro por un minuto antes de hablar "...Estás bromeando.
Él siguió sonriendo.
"... Ah, está bien."
Mientras Orión se levantaba, Saga se sacó el bolso del hombro y lo abrió. Metió el brazo adentro y empezó buscar cosas. Encontrando algo, sacó la mano y lo miró.
"Orión" dijo y le tiró una bolsa más chica, quien lo agarró.
Siguió buscando más y sacó ropa "Esto definitivamente no es mío" dijo agarrando una remera muchas tallas menor a su torso.
"Debe ser mío" dijo Aioria.
Saga agarró toda la ropa y se las pasó. Una vez que pusieron la ropa en el armario, el peli violeta les tiró unos fajos de billetes.
"¿Y esto?" preguntó confuso el castaño.
"Es el pago por los bandidos, al parecer había una recompensa de una misión de rango C."
"Así que sí ayudamos a Konoha…" dijo el rubio con una mirada molesta.
"Ayudamos a los viajeros, si lo quieres ver así, la recompensa era para el que la completara" le respondió Saga, no necesitaba pasar otra vez por lo mismo de hace un rato "Como sea, la moneda de aquí se llama ryō, es todo lo que van a tener durante nuestra estadía, a menos que quieran hacer otra misión" dijo esto mirando a Orión.
"¿Cuánto dinero es?"dijo el aludido, obviamente queriendo evitar las misiones.
"Oh, no mucho. Unos 7500" dijo descuidadamente.
"¡¿Qué?!" gritaron al unísono los jóvenes. ¡¿Les estaban entregando tanto dinero?! De inmediato empezaron a maquinar en qué gastarse semejante cantidad. Se escuchó desde la otra habitación algo que sonaba parecido a "¡¿No sé pueden callar coño?!", no es que lo hayan entendido, ninguno de los dos hablaba español.
"Aunque no sé cuánto salen las cosas aquí, así que puede que en realidad sea poco" les advirtió viendo hacia donde iba sus pensamientos.
Eso frenó todas sus imaginaciones y los devolvió a la tierra. Ambos jóvenes lo miraron molestos.
"Maldición Saga, no nos hagas algo así" le dijo Aioria molesto.
Saga les sonrió y les pidió perdón. "Les doy esto para que salgan hoy y puedan comprar lo que crean necesario, además de que me puedan decir los precios" les dijo. El castaño suspiró y asintió derrotado. Recordando algo, el peli violeta se volteó hacia el bolso "Por cierto Orión, encontré algo que-" se frenó al ver al rubio.
"... ¿Orión qué estás haciendo?"
El rubio se encontraba dentro de la cama e incluso se había tapado hasta la frente con la sábana.
"Tú nos emocionas, yo vuelvo a la cama" le respondió.
"... ¿Te metiste con las botas puestas?"
"... No."
Saga suspiró "Vamos, sal" dijo agarrando la sábana.
Orión hizo lo mismo "¡No!"
Ambos forcejearon por unos minutos mientras que Aioria los miraba olvidado. Finalmente se frenaron por el sonido de tela rasgándose. Miraron hacia sus manos y vieron que ambos tenían pedazos de la sábana. Se miraron mientras que sudor bajaba por la nuca de ambos. Se quedaron callados por un rato.
...
"Quería avisarle que la habitación 234 tiene una sábana rota" le dijo Orión al recepcionista.
Este lo miró sorprendido "¡No lo puedo creer! De inmediato mandaré a alguien a que la reemplace. Lamento que algo tan bochornoso ocurriera" dijo disculpándose, en todos sus años trabajando ahí jamás había ocurrido algo así. No parecía la gran cosa pero el hombre estaba horrorizado.
"Está bien, no tiene la culpa" le respondió tranquilo.
'¡Claro que no la tiene!' pensó Aioria viendo toda la escena desde el fondo. No podía creer lo que estaba viendo.¡Su amigo estaba engañando a un pobre señor para no recibir la culpa!
"Nos iremos por unas horas, espero que para entonces ya se haya arreglado esto" dijo el rubio mientras se iban "Ah sí, la colcha también estaba algo sucia."
"No sé preocupe señor, que tenga buenos días."
"Usted también."
...
"No puedo creer que hayas hecho eso."
Orión dió vuelta la cara para ver a su amigo. Se veía que estaba molesto "No parecía mal tipo, no había necesidad de mentirle."
Se encogió de hombros y siguió caminando "Prefiero no pagarles."
"No es excusa, él no te hizo nada."
"Tal vez no, pero este lugar sí" le dijo cortante.
"¿Y vas a juzgar a todos por eso?" Dijo el castaño con un poco de decepción.
"No hablemos de esto."
"¿Por qué?"
"Porque nos vigilan."
Aioria se frenó un instante y se quedó sorprendido. Rápidamente volvió a caminar.
"¿Estás seguro?"
"No completamente, pero ese Tora apareció al instante cuando lo llamaron. El Hokage no usó una radio ni nada, así que debe haber estado ahí" le informó el rubio.
Aioria asimiló todo lo dicho, aunque todavía tenía dudas.
"¿Entonces cómo es que no lo sentimos?"
"Usamos energías diferentes, supongo que eso incluye que no nos podamos sentir entre nosotros."
Caminaron por un rato en silencio. Aioria se la pasó viendo el sitio y la gente que pasaba. Algunas personas se frenaban a verlos por su vestimenta y otros los saludaban. Hasta ahora no podía ver nada extraño de este lugar, incluso lo podría considerar agradable.
Pasaron por el mercado y se quedó impresionado por la cantidad de gente que había. Había puestos de distintos tipos y tamaños por todo el lugar, había fruterías, puestos de ropa, algún que otro bar y un par de armerías.
Pero la gente fue lo que más le atrajo, todos parecían personas normales comprando o vendiendo, los niños correteaban por ahí jugando entre ellos e incluso había shinobis vigilando el lugar o simplemente viendo los puestos.
"Se ve muy agradable" dijo en voz alta.
"Si… claro."
Miró algo extrañado a su amigo, pero luego recordó que había vivido ahí 7 años antes. Le intrigaba lo que dijo, el rubio no hablaba realmente de su hogar, aunque lo poco que dijo no dejaba entrever nada bueno. Viéndolo por sí mismo no podía entender cómo es que esta gente podría hacer tal cosa. Su amigo parecía estar paranoico de todos en el lugar aunque él no encontraba nada raro del lugar. Parecía como si se hubiera inventado todo.
'¿Pero cómo puedo saberlo? Si a Aioros lo eligieron como Patriarca' pensó conflictuado.
Aioria fue sacado de sus pensamientos por el quejido de un niño. Al mirar a la derecha se encontró con una frutería en medio de la calle, había seguido caminando mientras pensaba. Vió la espalda de lo que parecían dos niños con pelo castaño oscuro frente al puesto, el niño tenía unas monedas en la mano y parecía estar hablándole al vendedor.
"Por favor señor, es todo lo que tenemos."
"No es mi problema niño, te faltan diez ryōs para otra manzana." Le respondió despreocupado.
Al ver esto se acercó al frutero.
"Disculpe" le dijo llamando su atención "¿Cuánto salen las manzanas?"
"Veinte cada una muchacho."
Sacando su fajo de billetes revisó si tenía algún billete normal, lo más bajo que encontró fue uno de 100.
"Tome, compraré cuatro" le dijo al frutero entregando el billete.
El señor lo tomó y se las entregó. A su vez el muchacho les entregó dos a los niños. Estos le lo miraron con estrellas en los ojos.
"¡Muchas gracias onii-san!" Le dijo la niña.
"No hay de que, eh…"
El niño dándose cuenta de que quería el castaño mayor le respondió sonriendo "¡Yo soy Otosaka Hiroyuki y ella es mi hermana Emiko!"
Aioria les sonrió "Un gusto conocerlos, me llamo Aioria" se presentó el muchacho mientras iban caminando.
Se veían muy simples, Hiroyuki iba con una remera celeste, unos shorts negros y unas sandalias azules. Tenía pelo castaño oscuro corto y ojos verdes. Emiko iba vestida con una remera blanca, falda azul que le llegaba hasta las rodillas y unas sandalias iguales a las de su hermano, al igual que su hermano tenía pelo castaño y ojos verdes, pero lo tenía más largo y tenía facciones un poco más femeninas. Debían tener alrededor de 7 años.
Ellos también se le quedaron viendo, nunca habían visto a nadie que vistiera como él. Aunque tampoco conocían a mucha gente, pensaron un poco abochornados.
"Disculpe Aioria-san" dijo Hiroyuki cuando se frenaron en un costado de la calle "¿Usted es un shinobi?"
"No" le dijo. Al ver la reacción de decepción de los niños, se les acercó y les dijo en un susurro, como si fuera un secreto "Soy algo mas genial."
"¡¿En serio?!" Susurró Emiko emocionada.
"Sí" le respondió sonriendo.
"No lo creo" dijo Hiroyuki "Nada es más genial que un ninja."
En su joven mente no podía creer que algo pudiera superarlos. En la academia les estaban enseñando de los kages, y si bien Iruka-sensei era bastante aburrido, las historias que contaba eran increíbles. Qué viniera un chico y le dijera que era más increíble que ellos (no dijo eso pero Hiroyuki creyó que se refería a eso) le parecía ridículo.
"Nii-chan, no lo molestes" le reprendió Emiko.
Aioria lo miró extrañado "¿Un shinobi puede destruir una roca grande de un golpe?"
El niño no dudo con su respuesta "Sí"
"¿Pero con un solo dedo?" Le preguntó presumidamente.
"¡¿Eh?! ¡¿Puedes hacer eso Aioria nii-san?!" Exclamó la niña con la boca abierta "¿Nos lo puedes mostrar? Por favooor" dijo poniendo el mejor puchero posible para que le haga caso.
"No solo eso. Pero debería mostrárselo en otro lado, no quisiera meterme en problemas" dijo Aioria, antes de volver a presumir "No quisiera dañar a nadie con los escombros."
"Y no lo vas a hacer" dijo una voz por detrás del castaño. Este se dió vuelta y se encontró de cara con un Orión enojado "Por que no te dejaré."
Los hermanos se escondieron detrás de Aioria al verlo, para ellos el enmascarado se veía muy imponente y amenazante por la forma en que veía al chico que usaban de escudo.
"O-Orión" tartamudeó nervioso "perdona que me haya frenado, pero…"
El rubio levantó la mano para que se callara "Me di cuenta de por qué lo hiciste, ahora vámonos" dijo y se dió vuelta.
Viendo que no parecía tan molesto, suspiró y le indico a los niños que lo siguieran. Orión se dió vuelta para ver si lo seguía y notó que los niños estaban detrás de él.
"Aioria" el nombrado se detuvo, al igual que los pequeños "¿Dije que ellos podían venir?" Preguntó retóricamente.
"N-no" respondió nervioso. Uno pensaría que es ridículo que se asustara, siendo más poderoso y todo. Pero siempre que Orión se enojaba con él la historia siempre terminaba igual, con Aioria en el piso. Parecía que despertaba el séptimo sentido para patearle el culo.
"¿Entonces por qué nos siguen?"
Aioria se puso a tartamudear intentando dar una excusa. Al ver que no daba una respuesta, Emiko salió tímidamente de atrás suyo y se acercó al rubio.
"Eeeh, disculpe señor" le dijo agarrando una parte del pantalón, esto hizo que se fijara en ella con el ceño fruncido. La mirada del enmascarado la puso nerviosa, pero no la detuvo. Tragando saliva le habló "No se enoje con Aioria nii-san señor, yo le pedí que nos lo mostrara. Es mi culpa."
"E-Emiko, creo que sería mejor que no te metas" dijo Aioria.
La mirada de Orión se suavizó al escucharla "Tú no tienes la culpa niña" le respondió, sorprendiendo a Aioria, para inmediatamente agarrar al castaño de su remera "la culpa la tiene este idiota que no sabe cuando callarse."
"¡Oye déjalo en paz, no hizo nada!" Le gritó Hiroyuki.
Orión hizo caso omiso y empezó a llevar a Aioria a rastras. Este intentó forcejear pero el agarre del rubio parecía de acero.
"Sabes que tienen razón" le dijo juntando coraje mientras intentaba frenarlo "vamos, déjame mostrarles Na-"
No pudo seguir porque le había tapado la boca con la mano, deteniéndose ahí mismo le miró con furia "No. Me llames. Así" dijo haciendo énfasis con cada pausa "Nos estuvieron vigilando cuando hablamos con el viejo. Nos podrían estar vigilando ahora mismo ¿Y lo mejor que se te ocurre es decirle a unos niños que puedes destruir una piedra con un dedo y llamarme por mi nombre al aire?"
Nerviosismo apareció en los ojos de Aioria, dándose cuenta de la cagada que casi se manda. Detrás de ellos, los hermanos no entendían qué era lo que acababa de pasar. Viendo que se habían frenado a hablar, aunque no entendían que, se acercaron a ellos. Emiko volvió a agarrarle el pantalón.
"Etto¿Sí le doy algo a cambio nos lo puede mostrar?" Le preguntó.
Orión se quedó sorprendido y no dijo nada. La castaña levantó la manzana y se la puso en frente "Tome."
Orión se quedó congelado viendo la manzana, uno pensaría que estaba considerándolo. También diría que era ridículo que un acto así pudiera hacerlo cambiar de opinión teniendo en cuenta que hace un instante estaba reprochando a Aioria.
Pero no era eso, no fue el intercambio, es más le parecía ridículo. Lo que lo hizo congelarse fue la niña, o bueno, lo que le recordaba. En el lugar de ella veía a una niña rubia sonriéndole, ofreciéndole la misma fruta.
El agarre se volvió menos fuerte.
Viendo a su amigo quieto, Aioria puso una mano en su hombro para llamar su atención. Cuando lo consiguió le susurró "Si pones una ilusión ¿Creés que lo notarán?"
Se quedó pensativo por unos minutos mientras seguía mirándola. Al llegar a su elección, suspiró y soltó al castaño.
"¿No me dejaran en paz , verdad?"
Aioria negó con la cabeza y Orión suspiró otra vez, y se peinó los mechones.
"Vengan" dijo, y se dió la vuelta.
Los castaños se tardaron unos segundos en darse cuenta. Cuando lo hicieron, se acercaron a él mientras los niños festejaban. Aioria puso su brazo alrededor de su hombro y le sonrió burlonamente.
"Entonces el gran Orión tiene debilidad por las niñas pequeñas ¿Debería preocuparme?"
"No tientes tu suerte" dijo rodando los ojos "Estuve pensando en cómo castigarte tanto como para que lo sientan tus hijos."
El santo dorado se puso pálido al escucharlo. Al ver su cara, Orión estuvo a punto de reírse hasta que lo frenaron de vuelta. Sabiendo que era uno de los niños, fijó su mirada abajo. La niña le estaba sonriendo con la manzana frente suyo.
"Tomela."
El rubio no entendió por qué se la entregaba. Recordando el intercambio sonrió, aunque nadie podía darse cuenta.
"Quedatela" le dijo. Acto seguido agarró una de las manzanas de Aioria, quien lo reprochó. "Ya tengo la mía. Y mi nombre es Orión."
Emiko le sonrió con los ojos cerrados siguieron caminando.
Hiroyuki de repente se frenó "Un momento" los demás se frenaron al escucharlo "¿Adónde vamos?"
Fue Orión el que le respondió "Estamos yendo a la Academia ninja."
Los niños se mostraron confusos "Pero la Academia queda para el otro lado."
Los ojos del rubio se abrieron como platos al escucharlo. Aioria empezó a lanzar risotadas incontrolablemente y casi se cayó.
"B-bueno, han sido siete años. Algo tenía que olvidarme" se defendió abochornado, mentalmente agradeció llevar puesta una máscara para que no lo vieran rojo.
...
Después de esa vergonzosa experiencia (dependiendo de quien la cuente), los niños los guiaron hacia la academia. Cuando le preguntaron por qué iban allí Orión les dijo que había una armería cerca de ahí. Aioria de inmediato lo burló preguntándole si necesitaba un mapa para llegar, a lo que el rubio solo lo miró furioso.
"Entonces, Orión-san" le dijo el castaño menor llamando su atención "dijo que hace siete años fue a la academia ¿Ustedes son de Konoha?"
Cuando le preguntó estaban frente a una calle con doble salida. El momento en que los niños se empezaron a dirigir a la derecha, Orión movió su brazo mientras apuntaba a la izquierda con el índice. Sin que los niños lo supieran, había réplicas exactas de los cuatro yendo por la izquierda.
"No realmente" le respondió confundiendo a los pequeños "Si bien yo nací aquí, me fuí hace siete años a un lugar en el que conocí a Aioria."
"¿Entonces usted también es más fuerte que los ninjas?" Le preguntó Emiko.
Al escucharla el rubio posó una mirada asesina en el castaño mayor, quien empezó a sudar.
"Si bien somos bastante fuertes, no lo pondría de la misma forma que Aioria" le contestó.
"¿Y de dónde vienen?" Les preguntó Hiroyuki.
"Venimos de muy lejos. No has escuchado nunca del lugar" le respondió cortamente el rubio.
"¿Y por qué vamos a la armería?" Volvió a preguntar.
"Para conseguir suministros para los exámenes Chūnin" dijo mientras agarraba un cuchillo enganchado por una funda de cuero a su cinturón "y para que me afilen esto."
Los niños miraron el cuchillo extrañados "¿Es una especie de kunai?"
"Más o menos. Es un cuchillo de cazador, me lo regaló mi sensei por si lo necesitaba. Últimamente a perdido el filo así que…" dejó la frase al aire para que sacaran las conclusiones.
Aioria estaba un poco confuso con la historia "Pero si Saga acaba de dártelo, no puede haber perdido fi-"
"Fue Jagger-sensei."
"Oh…¿Saga ya sabe?"
"No."
Los pequeños se confundieron de vuelta "¿Qué pasa?"
Aioria les respondió sonriendo intentando calmarlos "Oh, no es nada importante."
El resto del viaje se quedaron callados. Cuando llegaron a la academia Orión les dijo que podían demostrarles ahí. Les pidió que los llevaran al campo de entrenamiento.
Una vez ahí, buscaron un objetivo los suficientemente grande para que los niños queden sorprendidos. Aioria encontró una piedra bastante grande y lo suficientemente lisa para rodarla contra la cerca al otro lado del campo y le pidió ayuda a Orión para moverla. Al moverla les salió una gota de sudor por lo que vieron, había un agujero con el tamaño para que un chico de su edad pasara.
'Ni que fuera una cárcel' pensaron ambos. Decidieron hacer caso omiso y siguieron moviendo la roca.
"¿Sabes? Uno pensaría… que no usar el cosmos… no haría las cosas… tan difíciles" dijo el castaño entre respiros mientras movían la roca. No era tan difícil pero aún así le sacaba cierto esfuerzo.
"Esto demuestra que no estás entrenando" a diferencia, Orión no tenía ningún problema "tu castigo será el doble de duro."
Aioria lanzó un quejido al escucharlo "¡Oh vamos! ¿Me estás ayudando en esto y aún así me vas a castigar?"
"Tu querías hacerlo público. Yo por lo menos evito que el mundo se entere."
"¿Y cómo sabes que no nos vigilan? Todavía no pusiste la ilusión."
"Ya lo hice" al ver la sorpresa de su amigo, el rubio suspiró y le explicó "cuando pasamos por las dos calles ¿Recuerdas?" El castaño asintió "ahí cree unos espejos de nosotros que iban por la izquierda y borre cualquier rastro de que íbamos por la derecha."
El muchacho quedó asombrado, sin embargo había algo que no cerraba "Si nos estaban vigilando ¿No sabrían que estamos yendo por el camino incorrecto?"
Su amigo asintió "Sí, pero también puse una ilusión que le haría creer que el camino izquierdo era el correcto."
"Guau, si que pensaste en todo" le dijo mientras lo miraba con asombro "espera ¡Tu sí usas el cosmos!" Le recriminó.
El rubio se encogió de hombros "Solamente para las ilusiones."
El castaño bufó. Rodaron la piedra hasta el centro del campo. Orión lo miró y a Aioria le pareció que sonreía con los ojos "No lo hago mal para ser un santo de plata ¿Verdad?"
Los hermanos les llamaron la atención. Dándose cuenta que se estaban tardando, el rubio se movió al lado de los niños mientras que el dorado se ponía en frente de la roca con los ojos cerrados.
Hiroyuki miró al enmascarado con duda "¿De verdad puede romper la roca de un golpe Orión-san?"
Orión asintió mientras cruzaba los brazos "Le costará un poco pero podrá hacerlo."
"¿Por qué le costaría Orión-san?" Le preguntó Emiko.
"Porque, Emiko-chan, él bloqueó su energía antes de venir aquí, al igual que yo, y ahora tiene que reconectarse."
Antes de que le pudieran preguntar a qué se refería, sintieron una sensación cálida y tranquilizadora, a la vez que salvaje. Miraron hacia donde sentían esa sensación y vieron asombrados a Aioria. Un aura dorada se movía lentamente alrededor de él mientras que su pelo se elevaba un poco. El aura les recordaba a una llama. Flexionó sus brazos por unos segundos hasta que apuntó con su índice derecho a la piedra.
"Vean con atención niños. No todos pueden ver algo así." Les dijo Orión 'Además de que no quiero repetirlo.'
Aioria acercó su dedo hacia la roca. Los niños quedaron anonadados por lo que vieron. Apenas el castaño tocó la piedra, está se empezó agrietar por todos lados hasta que terminó por explotar en pedazos. Lo que quedó fueron unos escombros pequeños.
Aioria volvió a bloquear su cosmos, y se dió vuelta para encontrar a los hermanos boquiabiertos. A su lado Orión hacía todo lo posible por no reírse de sus expresiones.
Les sonrió apoyando sus puños contra la cintura "¿Nunca les dijeron que puede entrarles un bicho si dejan abierta la boca?"
Siguieron así por unos minutos hasta que se le acercaron corriendo con estrellas en los ojos.
"¡Sugoi Aioria-san/nii-san!"
Empezaron a arrojar cientos de preguntas por segundo mientras lo rodeaban. Aioria no sabía que hacer con tanto entusiasmo y los intentó calmar, pero fue inútil.
Orión se rió ante los intentos del castaño. Se acercó para ayudarlo cuando se dió cuenta de que no podía controlarlos.
Cuando se calmaron, escucharon una voz que les estaba gritando.
"¡Hey, ustedes!"
Se dieron vuelta y se encontraron con un chūnin. Tenía el pelo castaño oscuro atado en una cola de caballo, piel bronceada y una cicatriz que pasaba por la mitad de la nariz y la cara. Llevaba el uniforme de Konoha.
"¿Se puede saber qué están haciendo aquí? Las clases se suspendieron hasta dentro de seis días y ustedes dos se ven un poco grandes para estar aquí" les dijo de brazos cruzados, lo último refiriéndose a los santos. Claramente estaba enojado.
Emiko fue la que le respondió "Perdonenos Iruka-sensei, pero le habíamos pedido a Aioria nii-san que nos enseñara como rompía una roca con un dedo."
Iruka se quedó sorprendido de que uno de los chicos fuera el que ocasionó la explosión que había venido a inspeccionar.
"¿Entonces vinieron para ver a alguien rompiendo cosas?" Le dijo con un tono inexpresivo.
"Si lo pone de esa forma hasta suena ridículo" murmuró la niña.
El maestro suspiró y se agarró la nariz al escucharla "Es ridículo. Como sea" dijo fijándose en los más grandes de los cuatro "a ustedes no los conozco de ningún lado, y he tenido a varias de las clases de aquí" tomó un semblante serio "son de otra aldea ¿Verdad?"
"Sí" le contestó Orión con recelo "venimos del Santuario para los exámenes Chūnin."
"¿Santuario?" Repitió frunciendo el ceño "perdonenme pero jamás escuché de el."
"No sé extrañe" le dijo Aioria "no somos muy conocidos por aquí."
Iruka asintió "Supongo que solo puedo desearles buena suerte. Por cierto, mi nombre es Umino Iruka, y soy profesor en la academia." Les ofreció la mano.
Ambos la aceptaron, aunque el rubio seguía mirándolo con sospecha "Yo soy Orión y el es mi amigo Aioria"
"Es un placer que vengan a Konoha. Ya veo que conocieron a los Otosaka, pero no entiendo cómo" les dijo mientras les revolvía el pelo a los pequeños. De repente los miró molestos "¿No les intentaron hacer una broma verdad?"
"¿Que? ¡No! Para nada Iruka-sensei. Sabe que nunca intentariamos algo así" le dijo nervioso Hiroyuki, quien se rascaba la mejilla.
El profesor miró a los santos dudoso, ellos asintieron dándole entender que no hicieron nada.
"Bien" dijo "pero entiendan que me preocupe, ustedes han estado admirando a Mito por un tiempo."
"Sensei, sabe que nosotros no haríamos eso" sonrieron inocentemente "Mito-san ya logró la broma máxima, no sabríamos cómo hacerla mejor."
Iruka volvió a suspirar. 'No puedo creer lo que escucho' pensó. Ya era bastante malo que Konohamaru y sus amigos admiraran a su estudiante favorita, ahora otros más pequeños hacían lo mismo. No era que le molestara que haya gente que la admirara, es más, era un gran cambio a su situación, pero no le gustaba que imitaran sus bromas. Ya estaba agotado de ellas y agradecía que Kakashi la mantuviera ocupada por los últimos meses.
"Eh, disculpen pero ¿De quién hablan?" Preguntó Aioria algo perdido.
"Mito-san es la más grande bromista de toda Konoha" le respondió Hiroyuki. Apuntó con el pulgar derecho a su pecho "¡Algún día seré igual que ella!"
"¿Entonces también reprobarás el exámen de graduación tres veces?" Le preguntó burlonamente Iruka.
El pequeño se congeló al escucharlo mientras que los demás se reían. Orión no tanto porque le parecía que sabía sobre esta Mito.
"¿Qué hizo para que la admiraras tanto?" Le preguntó.
Hiroyuki intentó decírselo pero empezó a reirse. Al ver que su hermano no podía, Emiko decidió responderle.
"Pintó el monte de los Hokages de día." Dijo ella también riéndose.
Aioria se rió a carcajadas, Iruka se puso rojo de furia al recordar ese día. Orión se empezó a tentar al escucharlo. Finalmente estalló en risas.
"…no puedo creer…qué alguien… pudiera hacer algo así" dijo entre risas. Intentó calmarse "¡Ahora me van a decir que además lo hizo vistiendo naranja o algo así! Atena, necesitaba escuchar algo así."
"Pues…" Iruka de repente se puso incómodo.
El rubio lo miró embobado "...No."
"Sí."
Se quedó callado por un momento, después volvió a reír, ahora con mayor intensidad.
"Tan poco es tan gracioso" le dijo el chūnin intentando que la aldea no quede tan mal.
"¡Claro que lo es!" Dijo secándose la Grimas de risa "una chica vestida de naranja pudo pintar la cara de los Hokages a plena luz del día ¡¿Y me dices que no es tan gracioso?!"
De la nada frenó su risa y miró a Iruka como si se hubiera dado cuenta de algo "Un momento… ¿Naranja?"
Iruka asintió "Eso es lo que normalmente usa. ¿La conoces?"
"¿Eh? No, perdone, debo haberla confundido" le dijo intentando hacerlo pasar como nada, aunque se veía un poco forzado "como sea, había otra razón por la que vinimos aquí" intentó cambiar la conversación.
Si bien le parecía extraño, Iruka le siguió el juego "¿Ah sí?"
"Quería ir a la armería Yao para afilar mi cuchillo para el exámen."
"¿La armería Yao eh? No es muy grande pero tienen muy buena calidad" le comentó Iruka.
Orión asintió "Por eso es que voy" refunfuñó "si me puede decir a qué dirección ir le agradecería Iruka-san."
"Un momento" lo interrumpió Aioria "¡Dijiste que sabías el camino!" Le dijo acusadoramente.
El rubio se encogió de hombros "Me quiero asegurar."
Aioria gruñó por lo bajo algo sobre "guías inútiles" pero nadie le hizo caso.
A pesar de que la actitud del rubio le parecía extraña, Iruka le dió las instrucciones para llegar. Por suerte para el enmascarado, el camino era el que recordaba. Dándole las gracias se fueron. Cuando vio que se fueron se dirigió a donde estuviera su alumna predilecta, quería cerciorarse de que estuviera lista.
De repente notó algo que lo llamó la atención. Al ver el agujero en la cerca el ceño le empezó a temblar.
'¿Por aquí te escapabas Mito?'
...
Por suerte la armería no estaba muy lejos, unas siete cuadras. El trayecto fue bastante tranquilo, aunque Orión se veía un poco intranquilo.
"Aioria nii-san ¿El Santuario es una aldea?"
Obviamente los niños iban a seguir preguntándoles, no le molestaba que lo hicieran, pero había preguntas que el santo de Leo no sabía cómo responder sin confundirlos.
"Algo así."
Obviamente los niños se quedaron confundidos con esa respuesta. Aioria chasqueó la lengua intentando encontrar una forma de explicarles.
"Nosotros también tomamos misiones y somos guerreros. Pero tenemos bastantes más restricciones."
Hiroyuki frunció el ceño "¿Cómo cuáles?"
Fue Orión el que le respondió "No somos mercenarios."
"¿Eh?" Preguntaron confundidos.
Rodó sus ojos al escucharlos "No hacemos las cosas por dinero. Los shinobis hacen misiones de distintos tipos para conseguir dinero, ayudar a la gente y también atacarla, todo por el dinero" el hubiera dicho matarla pero supuso que era mejor para los niños no decirlo.
"Aunque no todos los shinobis son así, muchos creen que lo que hacen es correcto y es por el bien de su aldea" dijo rápidamente Aioria al ver la molestia de los niños.
Al parecer funcionó, porque Emiko cambió el tema "¿Y otra restricción?"
Aioria se puso a pensar "Hmm, tenemos un límite de cuántos podemos ser guerreros. Sin ser guardias o aprendices por lo menos."
"¿Cuántos pueden llegar a ser?" Le preguntó curiosa.
"88."
"¡¿Qué?! ¡¿Cómo pueden ser solo 88?!" Exclamó el pequeño.
Sintiendo una jaqueca venir, el rubio enmascarado se acarició la frente. Obvio que no sirvió de nada porque estaba tapada.
"Tenemos un límite y ya está ¿Está bien?" Les dijo cortante "ahora, si no les importa, tenemos que ir a la armería" y siguió caminando.
Los niños se callaron al escucharlo, creyendo que habían dicho algo malo. Iban a disculparse cuando Aioria les acarició la cabeza "No tienen que disculparse" les dijo sonriendo "solo está de mal humor. Venir aquí lo hace… diferente por decirlo así" les contó sudando mientras recordaba lo ocurrido con el recepcionista.
Los niños fruncieron el ceño, intentando buscar una razón por la que venir podría molestarle. Fue Emiko la que se dió cuenta.
"¿Es lo mismo por lo que se fue?" Le preguntó inocentemente.
Aioria miró tristemente la espalda del rubio que se alejaba "... Sí. Mejor no pregunten más."
Viendo que el ánimo de los pequeños se estaba arruinando, intentó animarlos con historias "¿Qué les parece si les cuento de un par de bromas que Orión hizo?"
Los niños lo miraron asombrados "¿Orión-san hace bromas?"
El tono que pusieron era de extrema sorpresa. Interiormente, Aioria se retorcía al escucharlos. No era la intención de ellos pero el tono hacia parecer que su amigo fuera un robot.
Dejando es de lado les respondió "Sí, estoy seguro de que un par pueden ser rival para las de Mito."
Los Otosaka inmediatamente le pidieron que les contara. Con una risa pequeña les contó algunas bromas que su amigo había hecho en los últimos años. El resto del camino estuvo lleno de historias y risas.
Por lo menos de parte de ellos. Orión seguía adelante.
Estaba confuso por lo que le habían contado. 'Mito. Viste de naranja. Hace bromas' se decía mentalmente una y otra vez. Si unos se fijaba en él de cerca habrían notado un leve temblor.
'¿Me descubrieron? No puede ser. No he hecho nada que diga que soy yo' miró discretamente a los niños. Sacudió la cabeza 'No puede estar trabajando para Jiji, son muy chicos.'
'Estoy siendo paranoico, no pueden haberse enterado tan rápido. Pero entonces ¿Por qué dijeron todo eso?' el muchacho intentaba encontrar una solución. Podía ser que hablaran de otra persona, no era necesariamente ella de quien hablaban. A menos que…
No. Definitivamente era otra persona de quién hablaban.
Suspiró. Este lugar lo estaba dejando al borde. Debería disculparse con los niños más tarde. Tambien con Aioria, el chico no se merecía la mitad de las cosas que le dijo. Recordó lo que su amigo le había dicho antes, lo de juzgarlos a todos. Siendo sincero creía que los niños eran bastante agradables si bien un poco metidos, pero bueno, eran niños, el también actuaba así a su edad.
Le costaba creer que estaba hablando bien de gente de Konoha. Una pequeña parte de él se encontraba disgustada con esto pero la dejó rápido de lado. No todos eran malos ahí, lo sabía bien, pero había algo oscuro dentro de él que quería negar esto y hacerlos sufrir a todos, enemigo o aliado. Estos pensamientos lo perturbaban. Sí, ya había pensado en algo así antes, pero era más joven y jamás habría pensado en atacar a sus amigos. Definitivamente la aldea lo estaba cambiando.
Movió los mechones que le caían en el rostro.
Un minuto después llegaron a la armería. Desde afuera no se veía como la gran cosa, una tienda de un solo piso, pared verde oliva como su remera, una puerta de madera y unos ventanales que mostraban algunas de las armas y objetos que vendían. Arriba de la puerta había un cartel que decía Armeria Yao.
"Muy bien chicos, el dueño es un señor algo viejo y bastante serio, así que traten de no de hacer nada que lo moleste" le dijo a sus compañeros "no queremos que nos eche ¿Entendido?"
"Dije ¿Entendido?"
Se dió vuelta y no vió a nadie.
"...¿Qué?"
Escuchó risas a su izquierda. Los castaños se estaban alejando por la calle mientras reían. Orión suspiró y los siguió hasta ponerse en frente de ellos. Pero ellos no lo vieron y siguieron caminando hasta que se chocaron con él. Emiko se cayó sobre su cola y los otros dos se quedaron aturdidos por un segundo.
Al ver al rubio frente a ellos Hiroyuki le preguntó "¿Por qué se frenó?"
El ojo derecho de Orión estaba temblando mientras apuntaba atrás de ellos. "Allá está la armería."
Los tres miraron para atrás, y luego a él. Para atrás, y luego a él. Soltaron un "Oooh" nervioso.
"Perdona que no nos dimos cuenta" se disculpó Aioria "les estaba contando de la vez que tiraste huevos por toda la casa de Argol y les gustó mucho y luego me pidieron más y olvidamos a donde íbamos y…"
Orión detuvo su parloteo cuando vió que no estaba respirando. Le dió una cahetada que le movió la cara a la derecha.
"¿Mejor?"
El castaño se acarició la mejilla "Gracias."
'¿Qué clase de amistad es esa?' Se preguntaron los hermanos mientras sudaban por la nuca.
"Bueno, espero que les hayas contado de mis mejores si es que les gustaron tanto" le dijo el rubio al castaño, que seguía acariciándose. "Como la vez que teñí tu pelo de rosa."
Aioria dejó de acariciarse y se puso pálido. Levantó la cabeza y miró a Orión directamente a los ojos "Prometiste no hablar de eso" dijo en un tono tembloroso.
"Ara, se me habrá escapado."
Escucharon la risa de los niños detrás de Aioria. El santo dorado soltó un suspiro y bajo la cabeza mientras largaba lágrimas de cocodrilo al ver su imagen destruida.
'¿Por qué me hace esto? Nunca es tan malo conmigo.'
El mas alto de los dos se rió por lo bajo al ver a su amigo. Puso su mano derecha sobre su pelo y se lo revolvió.
"Tranquilo" le dijo. Aioria levantó la vista y vió a su amigo "sonriendo", o lo más cercano a una sonrisa que se pueda con los ojos " no le van a decir nada a nadie."
Se acercó a Emiko, que todavía no se había levantado del piso, y la ayudó a levantarse.
"Después de todo, no querría tener que teñirles el pelo de rosa también" la "sonrisa" no abandonó su mirada, pero ahora había tomado un tono más amenazante. Temblando un poco asintieron.
La "sonrisa" perdió el tono y juntó las palmas de las manos en frente suyo.
"Muy bien" les dijo en tono alegre "¿En qué estaba?... ¡Ah sí! Fu-san."
Volvió sobre sus pasos y los demás lo siguieron. Soltaron un suspiro al verlo relajarse, mientras se preguntaban si era bipolar o qué.
Orión río por lo bajo al ver las reacciones de sus compañeros. Si era así de divertido siempre, entonces actuaría así cuando se moleste. Era mejor que estar enojado las veinticuatro horas por cualquier cosa de ahí.
Volvió a tomar un aire un poco serio y les explico de vuelta sobre el vendedor, está vez sí recibió una respuesta de parte de ellos.
Poniendo la mano sobre el picaporte, tomó un respiro y la abrió, una campana avisando su entrada. Esperaba encontrarse con la cara del shinobi veterano, pero lo que vió lo sorprendió.
"Ohayo~" se escuchó un canturreo de adentro.
El santo de plata se encontraba perturbado. En lugar del dueño se encontraba un joven de unos veintitantos con complexión delgada. Tenía pelo largo atado y un gran mechón que le caía por el lado izquierdo de la cara sin taparle el ojo. Iba vestido con una camisa color dorado con bordes blancos y un patrón de llamas en las mangas del mismo color, y vendas en los antebrazos. En aquel momento se encontraba con los brazos cruzados sobre la mesa con su cabeza sobre ellos. Tenía los ojos cerrados y una sonrisa boba que hacía que pareciera un niño.
Orión se volvió a fijar en el cartel y luego al tipo.
"Eh, hola" dijo inquieto "esta es la armería Yao ¿Verdad?"
"Claro. Mi nombre es Yao Ling."
'Ah, ya me acuerdo de él' pensó el rubio más tranquilo
"Orión" dijo ofreciéndole la mano "Esperaba que tú abuelo fuera a atendernos."
Ling aceptó el gesto "Ahora mismo está en una misión con su grupo de genins así que me dejó a cargo" de repente tomó un aire deprimido "pero no viene nadie."
"Ajá" le dijo el rubio sudando un poco "bueno, vine para comprar un par de cosas y para que me afilen el cuchillo."
Instantáneamente volvió su sonrisa boba y apareció frente a él. Ahora que estaba frente a ellos podían ver que su camisa estaba abierta y el patrón de llamas también estaba en la base. Abajo de la camisa tenía un cinturón con la banda de Konoha y vendas en el abdomen. Usaba unos pantalones blancos holgados y unas alpargatas negras.
Agarró la funda del cinturón y sacó el cuchillo para inspeccionarlo. Su sonrisa se volvió más normal y tomó una actitud un poco más profesional. Los demás se quedaron desconcertados ante su entusiasmo.
"Nunca creí que vería un Shinobi usando un cuchillo como este. Hoja de quince centímetros… un solo lado afilado y dientes de sierra en el otro" dijo entre murmullos "perdió parte del filo, no lo suficiente para que no corte…"
El rubio lo miraba expectante mientras los otros estaban asombrados ante su conocimiento. Aunque los niños se estaban haciendo una nota mental muy importante: Entre más raro, más inteligente parecían ser.
Ling guardó el cuchillo en su funda y miró al rubio "Debo decir que está bastante bien cuidada ¿Hace cuánto lo tienes?"
"Hace unos dos años y medio más o menos" le respondió con "mi sensei me lo regaló por conseguir mi Cloth."
"¿Hm, Cloth?" Preguntó extrañado el pelinegro.
Se tensó levemente al darse cuenta de lo que dicho "Mi rango" clarificó.
Ling asintió "¿Te volviste genin antes de tiempo?"
"Eh,¿Sí?" Le respondió confuso mientras se rascaba la nuca.
Viéndolo un poco incómodo Ling le sonrió "Sabes, esto podría valer unos 200 ryos" dijo con los ojos entrecerrados y una mirada algo codiciosa. Viendo que su cliente lo miró mal, lo miró con disculpa "Ya voy a afilarla, busquen algo que les pueda interesar."
Dicho esto se fue por una puerta que había detrás del escritorio. Viendo nada más para hacer, los niños agarraron a Aioria y se lo llevaron a la sección de armas a la izquierda. Orión en cambio se fue a la zona con las bolsas kunai.
Los niños miraban las estanterías con asombro, había katanas, ninjatos, bos y otros tipos de armas sobre estantes con bases. Las espadas iban juntas de forma horizontal y todas ocupaban dos bases, una para el arma en sí y otra para la funda, las armas más largas iban en otro estante sin bases y estaban puestas verticalmente. Los kunai, shuriken y papeles bomba iban todos en hilera y estaban colgados de la pared.
Aioria estaba atento y casi le da un ataque al verlos acercándose. Los agarró del pecho con los antebrazos y los levantó. Ellos forcejearon intentando liberarse. Era bastante gracioso verlos sacudiéndose en el aire.
"Vamos Aioria-san, déjenos agarrarlas" se quejó Hiroyuki.
"No, se van a cortar" le dijo firmemente.
"¡No lo haremos!"
"Sí lo harán."
"¡No!"
"Sí"
"¡No!"
Aioria suspiró irritado. Se dió vuelta y le habló al rubio.
"Oye, te agradecería que me ayudarás."
Orión no se dió vuelta y siguió inspeccionando las bolsas. El castaño esperó unos segundos, cuando siguió sin responder lo volvió a llamar.
"¡Hey! ¿No me ayudas?" Los hermanos seguían pataleando y él ya se estaba cansando.
Esta vez sí le respondió, pero no era lo que esperaba.
"¿Qué pasa? ¿Aioria-sama, que rompe piedras con el dedo no puede con un par de niños?"
Ahora sólo se estaba burlando de él. '¿Qué hice para merecer esto?' pensó el santo dorado.
'¡Ja! Eso te pasa por burlarte de mí' pensó triunfante el rubio.
Siguió buscando una bolsa mientras los demás seguían forcejeando.
'Esta servirá' pensó mientras veía el precio de una bolsa. Gracias a Atena que los precios eran bastante normales. Con el precio de las manzanas ya esperaba que su dinero no serviría de nada. Aún así, decidió comprar dos para llevar todas sus pertenencias.
Viendo que se seguían peleándose decidió intervenir. Era gracioso al principio pero a la larga iba a perder la gracia. Peinando los mechones que le caían en la cara les dirigió la palabra.
"¡Niños! Sí no tocan nada les dejo estar cerca de las armas."
"¡¿En serio?!" Preguntaron emocionados.
"¡¿Qué?!" Gritó el castaño anonadado.
"En serio" agarró los brazos de Aioria y los liberó. Acto seguido los niños lo abrazaron. El les dió palmadas en los hombros un poco incómodo.
"Ya, ya. Ya pueden soltarme niños, no me van a dejar respirar."
Ellos soltaron una risita y lo dejaron. Mientras ellos miraban las armas, Aioria se acercó a él con una cara nerviosa.
"Tranquilo no les pasará nada" lo reconfortó.
"Ojalá tengas razón."
"Tranquila Mamá Aioria, tus cachorros van a resistir un rasguño."
El castaño le puso mala cara "¿Cuándo vas a dejar de molestarme?"
"Cuando dejes de darme razones para hacerlo. Además, tenías la edad de Hiroyuki cuando te volviste santo."
"Eso no significa que ellos también sean así" contestó el castaño antes de cruzarse de brazos y mirar hacia el costado "y no hay nada interesante en las armas."
Orión se rió por lo bajo, cierto, el código. Se había olvidado de el y lo adeptos que eran la mayoría del Santuario hacia este.
Empezó a mirar el lugar con nostalgia. El lugar no había cambiado durante los 7 años que se fue. Pero bueno, supuso que no había razón para que una armería cambiara.
'A menos que vendieran rifles, ese sí hubiera sido un cambio.'
Mirando para la derecha encontró algo que le llamó la atención. Una parte de la tienda estaba destinada a ropa, aunque no era simplemente ropa, estaba diseñada para shinobis.
Se acercó y miró entre los percheros. Una sobresalió ante sus ojos y la sacó. Era una sudadera con cierre, los brazos, hombros y capucha eran de color gris oscuro, el resto era del mismo color que su musculosa. La tela parecía ser abrigada y tenía bolsillos en el frente.
Mientras él estaba mirandola, Ling salió del cuarto de atrás. Buscándolo con la mirada lo encontró en los percheros y se le acercó. Viendo lo que tenía en brazos sonrió.
"¿Te gusta?" el rubio se dió vuelta sorprendido. Al entender lo que dijo asintió. La sonrisa del pelinegro creció "Está hecha para mantener el calor por la noche, pero podrás usarla durante el día sin problema. Aunque no es impermeable, así que la lluvia…" dejó al aire Ling.
"¿Me lo recomendarías para los exámenes Chūnin?"
Ling se rascó la barbilla pensativamente, había deducido que habían venido para el examen, pero no creyó que le iba a pedir información.
"No sabría decirte porque lo cambian cada vez" dijo lentamente "Sin embargo, es probable que alguna prueba dure más de un día, y no parece que vaya a llover así que… sí."
"No sabría decir si lo dices en serio o solo quieres que lo compre" bromeó Orión.
"¿Yo? Jamás ¿Cómo podría querer que mí negocio prospere?" dijo el pelinegro con el mismo tono.
El enmascarado rió por lo bajo, se peinó el mechón y lo miró directo.
"¿Cuánto cuesta?"
"Bueno… lo tenemos desde hace un par de semanas y no te servirá en la lluvia. Así que diría que saldría lo mismo que tú cuchillo-" se frenó al ver que el rubio lo miraba mal "unos 100 ryo"
"Guau, realmente no lo quieres más."
"No fue nuestra mejor compra" admitió.
Era realmente barato si lo comparaba a cuánto saldría en Grecia. Además de que, modestia aparte, no le quedaba nada mal.
"¿Desde cuándo una armería vende ropa?" Bromeó.
"Desde que creyeron que iban a vender más" le respondió un poco avergonzado, había sido su idea.
"¿Tienes raciones?"
"Cuántas quieras por 100."
Mientras lo consideraba, Ling notó que los hermanos se estaban acercando demasiado a una katana.
"Cuidado" los niños se frenaron y lo vieron acercarse "Las afilé esta mañana, si las tocan podrían cortarse."
Sabiamente los niños se alejaron un poco, aunque no lo suficiente como para que Aioria se relajara.
Hablando del castaño, luego de fijarse que Orión estaba concentrado en otra cosa, se acercó al vendedor y le habló en un susurro.
"Disculpa ¿Tienen tintura roja?"
"¿Hmm?" Lo miró extrañado el pelinegro. Se fijó en su pelo y notó sus puntas rojizas " Perdona pero no-"
"¿Escuché sobre algo rojo?" De repente sintieron una presencia oscura detrás de ellos. Dándose vuelta, vieron a Orión atrás de ellos, pero era diferente, su pelo caía en frente de su rostro y se podía distinguir círculos blancos donde deberían estar sus ojos.
Temblando Aioria le sonrió nervioso "¿Tintura roja? P-para nada, sabes que no haría-"
No pudo seguir hablando porque un puño conectó con su cara.
"¡¿En qué momento hablé de tintura imbécil?!" Gritó el rubio. Aioria cayó de bruces contra el suelo.
"Ayayayay" Aioria se frotó la nariz mientras cerraba los ojos del dolor "¡Déjame en paz! El rojo me queda bien" le espetó molesto.
"¡No, te ves como un idiota y un estúpido!"
"¡¿Cómo es eso diferente?!"
"¡Idiota por teñirte y estúpido por creer que eso va a cambiar algo!"
Mientras peleaban (gritaban), Ling los veía con un poco de sudor en la nuca. Cómo dueño debería detenerlos, pero algo en lo profundo de su alma le decía que era mejor que se quedará afuera del conflicto si quería salir con el cuerpo completo.
"¿Esto pasa seguido?" le preguntó a los niños que también estaban mirando.
"No lo sé, los conocimos hoy" le respondió Emiko.
"Pero ya es la segunda vez que lo regaña hoy ¿No?" Le preguntó su hermano.
La castaña se puso a pensar un poco "Creo que sí."
El vendedor siguió mirándolos, un poco nervioso. Parecían más problemáticos que Mito, y esa chica podía ser un dolor de culo cuando se decidía.
'Mientras no rompan nada' pensó. Lloró mentalmente al imaginarse a su abuelo y a su hermana volviendo solo para encontrarse con su tienda destrozada.
'Por favor no rompan nada.'
Mientras tanto, los dos santos seguían "peleándose" entre si.
"¡Solo quedas como un desesperado al teñirte!" Gritó el rubio. Se le notaba bastante enojado con Aioria.
"¡Está bien!¡Está bien! No compraré ningún tinte ¿Feliz?" Dijo Aioria ya exasperado.
"Mucho" le respondió de brazos cruzados.
Se dió vuelta y se acercó a Ling.
"Me llevo una bolsa, la sudadera y dos raciones."
Ling asintió "Esos serían 350 ryō más 100 por afilar el cuchillo."
Después de pagar, saludaron y se estaban por retirar cuando la puerta se abrió y entró alguien que los dejó congelados.
"Mou Ling-san, tendrías que ver al tipo que nos encontramos-ttebayo."
Enfrente de ellos había una rubia vestida de naranja, azul y verde, eso no era importante, pero su cara, su cara era algo bronceada, con ojos azules y bigotes en las mejillas. Era casi igual a la cara de Orión.
"Je, debiste encontraré con un participante del examen chūnin Mito" le respondió el pelinegro tranquilo.
Los santos seguían quietos pero Orión empezó a temblar.
'¡I-Imouto!'
...
Bueno, fue un largo tiempo pero por fin publiqué el primer capítulo. Sinceramente me parece que este capítulo no es tan bueno comparándolo con los demas, aún así espero que lo puedan disfrutar.
Este es mi primer fic así que no se sorprendan si cometo errores de novato. Voy a estar encantado de escuchar lo que ustedes comenten y espero poder mejorar con su ayuda.
Si hay palabras que no comprenden o errores de gramática, por favor notifiquenmelo para que pueda arreglarlo. Siendo de Argentina me costó bastante encontrar las palabras neutras y es bastante probable que se me haya pasado algo por alto.
