No hay un nosotros

Fue el pensamiento que acompañó a Vaggie los días posteriores a la platica con Alastor.

Y esa simple oración podía aplicarse en ambos sentidos, no había nada con Charlie ni habría nada con Alastor.

Aunque se negará a aceptarlo, estar con Alastor le hacía olvidar el calvario en el que estaba, él de alguna manera era una brisa refrescante en medio de aquel infierno.

Mientras pensaba en eso, pasó cerca de la cocina escuchando la voz de Alastor desde su interior. Dirigió su mirada hacia ella, sopesando la idea de entrar.

Cuando se disponía a continuar, la sombra de Alastor le cerró el camino.

—¡Santa mierda! —gritó dando un paso hacia atrás llevándose una mano al pecho—, maldita mancha oscura.

Esta simplemente le sonrió antes de indicar con la mano hacia la cocina.

—Ni lo sueñes —le dijo para intentar rodearla, pero una vez más la sombra se lo impidió—, muévete.

Esta le sonrió abiertamente antes de tomarla de la mano y hacerla girar, Vaggie en un primer momento se sorprendió, más que nada porque la sombra tuviera forma física, pero conforme las vueltas se dirigian hacia la cocina y más de ellas aparecían a su alrededor danzando, una sutil risa se le escapó.

Hacía tiempo que no tonteaba así por lo que se dejó llevar un poco y para cuando se dio cuenta, era soltada de imprevisto, sorprendiendola.

Ella manoteo al aire pues su cabeza seguía dando vueltas, sin embargo el suelo no la recibió, al contrario, un par de manos la tomaron por los antebrazos deteniendo su caída.

—Veo que te diviertes —Vaggie entonces supo que se refería a la estúpida sonrisa que tenía en su rostro y que inútilmente quería disfrazar.

—Tu sombra... parece que le caigo bien —musitó tras alejarse de él, sintiendo como su corazón latía fuertemente en su pecho, atribuyendo al subidón de energía por aquellas vueltas.

—Es normal si a su dueño le pasa —dijo para sonreírle y caminar de regreso hacia la estufa—, ¿has pensando en lo que te dije?

—No —mintió.

Alastor solo negó con la cabeza.

—Bueno, yo si lo he hecho y quizá tengas razón, no te he dado motivos suficientes para que quieras relacionarte conmigo —anunció dándose la vuelta con una gran sonrisa en el rostro.

Para Vaggie era inusual verlo sin su traje completo, pero debía admitir que se veían bien con las mangas de su camiseta recogidas.

—Al menos lo reconoces.

—Por ello —prosiguió mirando a la chica de cabello plateado—, quiero empezar de cero contigo.

—¿Desde cero?

—Desde cero —dijo apagando la estufa y caminando hacia ella—, ¿qué dices?

—Estas demente.

—Eso ya me lo habías dicho —dijo ladeando la cabeza.

Vaggie al verlo ahí esperando por una respuesta, se le hizo icónico.

El gran demonio de la radio, conocido en casi todos los círculos por sus horribles actos macabros, estaba tratando de convencerla de ser su amiga.

De alguna manera, se la hacía un gesto tierno, pero eso iba en contra de lo que Charlie le había pedido. Ella fue muy clara cuando le dijo que se alejara de Alastor, no solo porque le gustaba, si no porque él solo quería jugar.

Y era esa última parte lo que realmente le seguía molestando.

¿Alastor solo quería usarla o Charlie le había mentido? Por que a su parecer, el actuar de Alastor era muy sincero.

—¿Seguro? —dijo por fin sonriendo un poquito.

No creo que Charlie se moleste si solo lo tengo como amigo, ¿verdad?

Alastor sonrió complacido.

—Me presento, soy Alastor —dijo extendiendo su mano derecha hacia Vaggie, la cual aún con algo de duda, la apreto.

—Vaggie.

Apenas tocarla, la sonrisa que permanecía en el rostro de Alastor se hizo aún más grande.

—Sonríe querida, nunca se está del todo vestido sin una sonrisa —y con eso, ambos rieron.

—Me voy a arrepentir de esto, ¿cierto?

—No lo dudo —apuntó risueño—, pero agradezco que lo quieras intentar.

Vaggie al verlo volver a la estufa, se cruzó sutilmente de brazos.

—¿Al?

Aquel apelativo causó más de un efecto en el aludido. Que tardó un poco en girar debido a que no podía contener la gran sonrisa que se había curvado en sus labios.

—¿Dime, querida?

—¿Realmente sientes algo por mi?

Aquella pregunta lo hizo inclinarse un poco hacia ella.

—¿Tiene algo que ver con lo que hablaste con Charlie? —preguntó por fin, no queriendo divagar en una respuesta tonta.

Ella solo asintió con la cabeza y Alastor se felicitó mentalmente por haber adivinado, otra vez, lo que Charlie había hecho.

Definitivamente podría decir que Charlie era muy predecible.

—Quizá deba decirte exactamente qué fue lo que hable con ella —apuntó dejando por la paz la comida que había hecho.

—No creo que-

—No —cortó de inmediato—, necesitas saberlo si quiero que me tomes en serio.

Y por primera vez en mucho tiempo, Vaggie realmente sintió que los sentimientos de alguien más por ella, eran sinceros. Aún cuando provienen de uno de los seres más peligrosos del infierno.

Mientras Alastor le relataba con calma y profunda voz lo que había pasado en aquella reunión improvisada, Vaggie comenzó a sentirse inquieta.

Sabía que Charlie debía de haberla pasado muy mal, pero a diferencia de las últimas veces, no le había pedido un consejo o consuelo, lo cual de cierta forma le hacía sentir desplazada, sin embargo comprendía un poco el porque de ello.

Era su culpa que su persona especial no se fijara en ella. Y no sabía cómo sentirse con esa nueva revelación. A esas alturas no podía seguir dudando de los sentimientos de Alastor, nadie se molestaría tanto por nada, inclusive él que era conocido por ser un mentiroso.

Lo que le llevaba a pensar una única cosa

¿Qué haría con ella cuando se diera cuenta que sus sentimientos jamás serían correspondidos? ¿realmente estaría bien con una amistad o la forzaría a algo más?

Y con ese amargo pensamiento, se obligó a prestar atención al hombre que ocasionó que su mundo se pusiera de cabeza.