Aunque no estuviera al pendiente de lo que pasaba a su alrededor, siempre estaba informado hasta del más mínimo detalle.

Sus sombras eran bastante útiles en ese aspecto.

Por ello, tomó la decisión de fingir como si nada hubiera cambiado desde su llegada. Sabía que era la estrategia más viable para que Charlie entendiera que nada se daría entre ellos, aunque dudaba con el paso de los días un poco de ello, pues pronto regreso a su habitual jovialidad y no quería atribuirlo a que aún creyera que tenía alguna oportunidad.

Alastor atribuyo eso a que Charlie no sabía que él y Vaggie se habían vuelto amigos, y prefirió que las cosas se quedarán de ese modo, al menos así Vaggie parecía más feliz y Charlie más relajada.

Las mentiras a veces eran necesarias.

Y aunque le molestaba el hecho de mantener su relación con Vaggie oculta como si fuera clandestina, sabía que era un mal necesario, al menos hasta que Charlie se olvidará de que alguna vez compartiría sentimientos por ella.

Y aunque pensaba eso, no dejaba de parecerle gracioso que Charlie realmente lo intentara aún sabiendo sus sentimientos. Alastor no entendía esa renuencia, pero la dejaba ser.

Quizá en otro universo, si la hubiera conocido en otras circunstancias hubiera sido perfecta para ser su pareja, sin embargo, como no era el caso solo podía observarla hacer el ridículo.

Durante sus ratos libres, que aparentemente eran proporcionales al humor de Charlie y su respuesta a sus peticiones, los pasaba al lado de Vaggie cuyas tareas parecían siempre interminables, inclusive en esos momentos Alastor le insistía en si no estaba siendo demasiado condescendiente con Charlie, pero esa conversación jamás llegaba a ningún lado.

Ambos habían aprendido a disimular bien, al menos cuando no estaban Angel o Husk, pues ambos ya sabían de su relación. No era una molestia para Alastor, pues eso solo significaba un par de personas por las cuales no preocuparse.

Conforme las semanas pasaron, las esperanzas de Alastor porque Charlie desistiera de su intento por hacer que se fijara en ella, desaparecieron al tiempo que sus propias expectativas porque Vaggie fuera más abierta con él, crecían.

Y ese día en particular se sentía afortunado.

—¿Pueden hacerlo? —dijo Charlie sonriendole a Niffty y Vaggie, quienes tenían en sus manos el equipo de jardinería.

—¡Dejanoslo a nosotras! —respondió Niffty para ver la sonrisa de Charlie y que esta se marchara.

Alastor le vió pasar por un lado y le sonrió tras inclinar la cabeza, agradeciendo porque esta se fuera de largo y no se detuviera a charlar.

Niffty entonces miró hacia Alastor al tiempo que le sonreía, este no comprendió el porqué de aquella mirada.

—Vaggie, necesito limpiar un desastre que ocasionó Angel anoche, ¿crees que puedas pedirle ayuda a alguien más en lo que me descoupo?

Vaggie ante eso parpadeo un par de veces.

—¿En serio? Bueno, creo que puedo decirle a-

—¿Por qué no le preguntas a Alastor? Hoy es su dia libre —ambas vieron hacia el demonio, que ahora comprendía aquella mirada cómplice.

Aparentemente no somos tan buenos disimulando

—Niffty, no creo que Al-

—No es ninguna molestia querida —dijo sin más para caminar hacia ella.

Niffty sonríe complacida antes de desearles suerte e irse.

—Tendremos que ser más cuidadosos —dijo Vaggie ya sabiendo lo que Alastor le diría

Este sonrió mientras caminaban hacia el jardín.

—Podemos agradecer que Charlie sea un poco distraída —Vaggie rió ante ello.

—¿No se te ha vuelto a declarar?

Ante esa pregunta Alastor suspiro sutilmente.

—Sospecho que espera un momento más oportuno —dijo mirándola de reojo—, ¿qué hay sobre tus deberes?

—Tantos como siempre —apuntó con fingida indignación.

Ambos rieron por eso antes de llegar al jardín.

—Me gustaban mucho los parques en donde vivía —dijo Alastor mirando la tierra árida trás el hotel—, cuando me mude a la ciudad, me hacían sentir como si aún estuviera cerca de los bosques donde crecí.

Vaggie le escuchó atentamente mientras ambos caminaban hacia el centro del jardín.

—Bueno, mi ciudad tenía algunas reservas de la biosfera... era lindo visitarlas en primavera —comentó bajando los utensilios que había traído con ella—, aunque no me gustaban mucho las alimañas que por ahí corrían.

—Es curioso que lo menciones —dijo burlón mirándola de reojo.

—Si, lo se —rió al entender a lo que se refería—, ¿en qué época moriste?

Aquella pregunta, hizo a Alastor sonreír extasiado.

El interés que Vaggie le mostraba, por más mínimo que fuera, le hacía sentir orgulloso de su progreso. Pues eso solo significaba que la confianza entre ambos estaba creciendo lentamente.

—En los 30's, ¡una excelente década para muchas nuevas experiencias! —comentó con una gran sonrisa—, aunque las generaciones si que cambiaron mucho en mi ausencia.

Vaggie rió por ello.

—No me mires a mi —dijo burlona cruzándose de brazos—, las cosas cambian, o te adaptas o terminas como tu.

Alastor enarco una ceja ante eso.

—¿Me llamaste viejo acaso, primor?

Una sutil sonrisa apareció en los labios de Vaggie por el apelativo usado.

—Retro, anticuado, obsoleto, llamalo como quieras.

Alastor dejó escapar una tenue risa mientras observaba a la chica evaluar el jardín, seguramente pensando por dónde iniciar.

—No te molestes lindura —anunció para inmediatamente chasquear los dedos y que varias secciones del campo se vieran modificadas.

Grandes árboles crecieron a los bordes con troncos irregulares cerniendo su sombra sobre el césped que comenzaba a emerger. A los alrededores, sutiles follajes en forma de cubos comenzaron a salir para inmediatamente llenarse de flores de todos colores.

Vaggie quedó fascinada por el cambio en el lugar, que en solo segundos había pasado de un lugar muerto a uno lleno de vida.

—¿De donde lo sacaste? —apuntó observando con curiosidad el lugar.

—Un bosque al que suelo ir de caza de vez en cuando —dijo divertido por su reacción—, aunque no te recomendaría acercarte a la flores.

Vaggie le lanzó una rápida mirada.

—¿Realmente colocaste flores de la sección caníbal en el hotel?

Alastor simplemente se encogió de hombros.

—Eso evitará que las arranquen, además no necesitan tanta agua, si sabes a lo que me refiero —Vaggie negó sutilmente, pero con una sonrisa muy marcada en los labios.

—En serio eres un demente —rió para caminar junto a él hasta una distancia prudente de las plantas que ya giraban hacia ellos—, pondré advertencias más tarde, si algún idiota las molesta ya no será culpa nuestra.

Alastor no dijo nada, pero definitivamente disfruto de escucharla, pues ella de alguna manera, seguía su hilo de pensamientos.

Y al verla viendo tan detenidamente a las flores, no pudo evitar pensar que ella quería una.

—Vag —llamó a la chica, que cuando intentó volverse, Alastor le colocó una mano en el hombro y le dijo que se quedará así—, sé que han pasado muchas generaciones, pero estoy seguro que a las señoritas les siguen gustando las rosas —dijo tras ella para inclinarse y extender una mano frente Vaggie.

Esta se quedo quieta y vió como un sutil tallo, pronto comenzó a crecer y de este emerger varios pétalos que se abrían con delicadeza y un extraño brillo.

—Es azul —dijo ella en un susurro y Alastor sonrió complacido.

No podía ver su reacción, pero estaba seguro que había una sonrisa en su rostro.

—En el lenguaje de las flores, las rosas azules quieren decir paciencia eterna —comentó inclinando la cabeza un poco más solo para poder observar la sonrisa de Vaggie y un sutil sonrojo—, amor eterno o también dedicado a aquel amor imposible. En cualquier caso, esta rosa expresa perfectamente mis sentimientos por ti.

Vaggie se quedó callada un momento antes de tomar la flor que se mantenía flotando en la mano de Alastor. El demonio sintió aquel acto como una aceptación a sus sentimientos.

—Hace un tiempo me preguntaste si realmente sentía algo por ti y aún mantengo mi respuesta —afirmó tras verla tomar la rosa. Entonces se irguió en su sitio y se colocó a su costado, mirando hacia las flores—, mis sentimientos no van a cambiar, al menos no en un futuro próximo.

—Eres de verdad un anciano —dijo para recargar la cabeza con cuidado en el brazo de Alastor—, gracias.

Y con ese sutil tacto, supo que había tenido un gran avance.

No era una respuesta definitiva, pero no la necesitaba en ese momento.

Con tenerla de esa manera era suficiente, su tacto no le disgustaba ni mucho menos su compañía, por lo que eso era más que suficiente.