Skip beat no me pertenece.

El arca de Noé

Kyoko jamás lo admitiría, pero al darse cuenta de sus sentimientos por Tsuruga Ren, llegó a tener sueños en los que lo veía llegar en un caballo blanco vestido de príncipe, incluso llegó a soñar más de una vez en posibles escenarios y situaciones en las que él le declaraba su amor. Vaya subconsciente traicionero. Gracias a esos sueños se despertaba con tantita esperanza y se tardaba todo el día, intentando borrar ese rayito de luz de su corazón.

Pero, la realidad supera a la ficción. Y vaya que en su caso fue así. Ella jamás pensó que el lugar en donde Tsuruga Ren se le declararía o mejor dicho ella se daría cuenta de que la chica de preparatoria de la que él siempre había hablado, era ella, fuera un elevador. Debía admitir que ya había leído algunas novelas baratas en las cuales se utilizaba el típico cliché del elevador. Pero el de ella no fue un cliché. ¡Fue épico! Fue como si transformaran ese cuento repetitivo en algo totalmente original.

Y estaba que brincaba de felicidad por ello. Su cuento de hadas apenas comenzaba a formarse, ella apenas acababa de alzar la cortina. Sabía que iba a ser difícil, dado de que hablaba de Tsuruga Ren, el actor número uno de Japón, aunque no es como si ya estuviera saliendo con él, pero ahora que todo había sido aclarado estaba muchísimo más tranquila. Por el momento, claro está.

Ren por su parte, cegaba a todos con su deslumbrante sonrisa que venía desde el fondo de su corazón. Aún no se podía creer que después de que ella huyera varias veces de él, y de que lograra acorralarla en un elevador, las cosas terminaran de esa manera. Ella misma le dio la clave para comprender por qué huía, estaba enojada por el comentario de Kimiko, por eso había reaccionado así cuando le dio el anillo de diente de león. Si ella no hubiera dicho eso, no lo hubiera comprendido, y otra cosa era que ¡ella era el pollo! Ese pollo era el único que sabía que quería declararse a la chica que le gustaba, y fue lo que ella mencionó de primero en su extraño encuentro. Así que, nuevamente ella misma le dio la clave para saber su identidad. Y pensar que fue ella misma quién le hizo comprender sus sentimientos. Vaya que era una digna miembro de Love Me. ¿Podría tomarle la palabra sobre el matrimonio? Bueno, la verdad es que tenía que ir con calma. Fue por eso mismo, que no le pidió salir, no quería iniciar una relación con secretos. Primero le contaría todo. Especialmente le confesaría que él es Corn. Y si llegaba a perdonarlo por ese gran secreto, entonces sí le pediría que fuera su novia. Aunque sabía que no todo sería tan fácil, dado sus trabajos. Pero era por esa razón, le costó trabajo pensar a quién debía contarle lo ocurrido.

Yashiro Yukihito, definitivamente debía saberlo. Él prácticamente era su cupido de amor, por llamarlo de alguna manera. Estuvo brincando de la emoción por un buen rato cuando lo supo. El presidente Lory igual debía saberlo, después de todo siempre lo había aconsejado al respecto. Él casi lloró. Y ella se lo contó a su amiga, Kotonami Kanae, eso estaba bien también. Pero, ¿se los contaría a sus jefes? El señor le daba miedo, esos cuchillos no le gustaban nada, preferiría que se lo contara luego de haber aclarado las cosas.

Un mes completo pasó, en el cual todo fue para mejor. Se veían prácticamente a diario y aunque los formalismos aún seguían presentes, la barrera sempai-kouhai iba desapareciendo poco a poco. No quería apresurarla, quería llevar las cosas lo más calmado posible, era cierto que quería gritarle a los cuatro vientos su amor por ella y quería demostrárselo de todas las maneras posibles, pero no quería asustarla, ella era la típica mujer japonesa y aunque ya había esperado demasiado, al saber que el amor era mutuo podía esperar un poco más.

Un viernes por la tarde, habían acordado que se verían en la sección Love me, para poder cenar juntos, como iban acostumbrándose de vez en cuando, así que Ren se quedó en la sala Love me a esperarla mientras Yashiro-san pasaba por ella a la escuela. Sin darse cuenta, se quedó dormido, utilizando la almohada de oveja que le había regalado para su cumpleaños, solo despertó hasta que escuchó el ruido de un obturador de una cámara, aunque al abrir los ojos, seguía solo; sin embargo, prefirió no volver a dormir y esperarla pacientemente. Cinco minutos después, ambos llegaron y por suerte Yashiro-san los dejó un momento a solas al recibir una llamada.

—Ven, siéntate—la invitó Ren, señalando el asiento junto a él. Kyoko tímidamente aceptó. A pesar de que amaba su nueva y peculiar relación con su sempai, aún le costaba trabajo aceptarlo—¿cómo te fue en la escuela?

—Bastante tranquilo, aunque pronto tendremos exámenes.

—Estoy completamente seguro de que te irá excelente.

—Muchas gracias, me esforzaré.

Ren la observaba a su lado, ella jugueteaba con su bolso de la escuela y estaba levemente sonrojada. Amaba verla así por él. Y sentía tantas ganas de avanzar un poquito más con ella, aunque fuera un pasito; sabía que debía ir lento, pero en verdad era difícil resistirse. El único avance que habían tenido en todo ese mes, solo fue comprender los sentimientos del otro y aclarar los malentendidos. Eso fue todo. Y aunque Ren no se lo confesara, moría de ganas por besarla, aunque fuera un pequeño y casto beso. ¿Sería tan malo?

Ella miraba el suelo por la vergüenza, no siempre soportaba verlo directamente a su rostro, así que prefería desviar la mirada, especialmente porque su sonrisa deslumbrante era difícil de tratar para ella, aunque sabe que es dedicada solo para ella. Pero, tan distraída estaba sumergida en su vergüenza, que no se percató de la cercanía de Ren hasta que ya se encontraba demasiado cerca de su rostro.

Sintió su cara arder al notar que solo había escasos centímetros de distancia entre sus rostros.

—¿Puedo? —susurró él, con la duda y temor escrita en su cara.

Kyoko comprendía a lo que se refería y aunque no lo admitiera, ella igual había esperado por ese momento, por lo que, sin responder, solo cerró los ojos con fuerza.

Ren sonrió ante su reacción. Tomó suavemente su rostro con sus manos y eliminó la distancia entre ellos, para así brindarle un nuevo primer beso, ahora con conocimiento de sus sentimientos mutuos. Aunque deseaba que ella, ya supiera que su primer beso había sido en Guam.

Ambos se perdieron en las sensaciones y emociones que sintieron con ese contacto. Ren la besó suavemente y sin prisas, quería transmitirle todo el cariño y amor que había escondido durante tanto tiempo. Kyoko apretó fuertemente su falda, para que de alguna manera pudiera manejar un poco sus nervios.

Tan perdidos estaban en el momento que no se percataron que su manager entró a la habitación nuevamente. Yukihito, impactado por lo que sus ojos veían, ahogó sus ganas de gritar y agradeciendo que tenía puestos sus guantes y con celular en mano, los fotografió rápidamente y salió de allí lo más silenciosamente que pudo, aunque parecía que por más ruido que hubiera hecho, ellos no se hubieran dado cuenta de nada.

Cuando ambos actores se separaron, Ren sonrió al ver que Kyoko permanecía con los ojos cerrados, incluso rio al verla cubrirse su colorado rostro con sus manos.

Yashiro por su parte, creyendo que ya podía volver a hacer el intento de entrar, tocó a la puerta para avisar su presencia y entró. Kyoko al escuchar el toque de la puerta, se destapó el rostro y disimuló lo mejor que pudo.

—Lo siento chicos—mencionó el joven al verlos—, pero el Presidente Lory quiere ver a Ren, dice que solo serán unos diez minutos.

—¿Ahora? —se quejó Ren.

—No hay problema, Yashiro-san—dijo Kyoko—aquí los espero.

—No nos tardaremos—y dicho esto, volvió a salir para darles un poco de espacio. Ren suspiró resignado y la miró.

—Regreso pronto, Mogami-san.

Kyoko apenas lo miraba. ¿Cómo iba a ser capaz de soportar esa nueva luz deslumbrante que desprendía de su sonrisa? ¡La cegaba! Aunque debía admitir que se sentía realmente feliz, de ser ella la razón de esa luz, pero de igual manera casi se golpeaba en la pared hasta quedar inconsciente por no haberse dado cuenta antes de ese detalle.

Notó que el joven dueño de sus pensamientos puros y no tan puros, abría la puerta, pero se detuvo repentinamente y regresó demasiado rápido junto a ella y sin darle tiempo ni de preguntar qué ocurría, la tomó de la cintura, para atraerla hacía si y darle otro beso, un beso más duradero, un beso más apasionado, pero a la vez lleno de sentimientos y de todo el amor reprimido por demasiado tiempo. Kyoko se tuvo que sostener con fuerza de su camisa para no caer.

Cuando Ren soltó sus labios, sonrió encantado al verla totalmente sonrojada y con una expresión llena de sorpresa y vergüenza. Casi se echa a reír al ver cómo movía sus labios, intentando decir algo, sin resultado alguno. Sin soltarla de la cintura, posó su frente con la de la chica de sus sueños, para poder susurrarle con dulzura.

—Te amo.

Dicho esto, Ren caminó nuevamente hasta la puerta y se reunió con Yashiro quien lo miró alzando una ceja.

Kyoko se tuvo que sentar lo más aprisa posible o terminaría en el suelo y no sabía hasta cuándo podría levantarse nuevamente.

Un par de minutos después, Kotonami Kanae llegó a la sección Love me, no esperaba encontrar a Kyoko allí, ya que tenía conocimiento de todo lo relacionado a ese par, pero al verla sentada con sus manos cubriendo su rostro, se preguntó si estaba llorando, por lo que se acercó a ella y quitó sus manos de su cara. Suspiró al verla toda roja. Eso de tener una amiga totalmente enamorada de alguien ya no le estaba gustando. No quería escuchar esas historias todas cursis de las parejitas, pero solo por ser ella lo haría.

—Bien, y ahora, ¿qué pasó?

Mientras tanto, camino a la oficina del Presidente de LME, el eficiente manager Yashiro Yukihito sentía pena por cuanta fémina se cruzaban por los pasillos.

—Ren, si sigues con esa cara el Presidente querrá que le digas todo.

—Yashiro-san, me costó tanto tiempo llegar a este punto que realmente no me importa.

—Entonces—Yukihito, tomó nuevamente su celular y se lo mostró a su representado—¿puedo mostrarle esto?

Ren sonrió aún más y todas las que lo miraban sufrieron un enamoramiento instantáneo al verlo.

—¿Nos viste?

—Estaban tan ocupados que ni cuenta se dieron de mi presencia.

Ren no podía dejar de admirar aquella fotografía. Era la prueba en físico de que no estaba viviendo un sueño. ¡Todo era real! ¡Había besado a Mogami Kyoko y ella correspondía sus sentimientos! Realmente, ya no le importaba si tenía que ir lento, valía realmente la pena la espera.

—¿Me la puedes enviar?

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N/A: Supongo que la mayoría del fandom en español sabe todo lo que ha ocurrido estos últimos días. Así que, vengo a aclarar tres cosas, pero por seguridad no quiero mencionar nombres, lo del Arca de Noé, se explica en el capítulo anterior, gracias a ya saben quién, por eso nombré así la historia. En el grupo de face que hackearon, una integrante hizo una publicación diciendo que parece ser que el omake de la ovejita pasa luego de lo que está pasando ahora en el manga, ella me dio permiso de mencionarlo, si lees esto, preferí no poner el nombre de la persona que lo dijo, solo diré que es del fandom en inglés. Y por último, esperemos que todo se resuelva, así que menos me van a ver por aquí, porque son los capítulos actuales los que me dan inspiración para escribir. Pero, tengamos fe.