¿Cómo es que terminé aquí? Era lo que se preguntaba la pobre Naomi, sentada en una de las sillas del laboratorio de química. Con las manos en su regazo, apretando y jugando con los dobleces de su falda por el nerviosismo que está situación le causaba.

Ella estaba tranquila hasta hace un instante, ella iba a irse con unas amigas a desayunar luego de que ella revisara si sus zapatos estaban bien y no con las ya casi acostumbradas tachuelas que aparecían. Ella que estaba aliviada al ver que no había nada de tachuelas u otras cosas y que ya iba a irse de ahí, de no ser porque aquel Senpai había aparecido con algo para ella.

¿Qué hice mal? Era una pregunta tan gastada por hacérsela con frecuencia, pero que como siempre, jamás obtenía respuesta.

No Naomi, no tienes la culpa de nada. Averigüemos qué está pasando y vayamos a desayunar — pensó, en afán de darse ánimos y levantar la mirada con la determinación de encarar está situación.

La cual se fue al ver la mirada seria de Hayato, la sonrisa temblorosa y notablemente molesta de Emma, y la cara de fastidio de Ray. Sumado a sus auras oscuras que sólo incrementaron sus nervios y le causaron miedo.

... Mamá, papá, Norman-senpai, chicas... Ayuda por favor.

Rogó internamente, temblando a la vez que aguantaba sus ganas de llorar del terror de estar ahí.

Y el suspiro de Ray, sólo empeoró su estado de ánimo.

Naomi de verdad se quería ir de ahí.


— A ver par de idiotas, ¿Qué rayos creen que hacen? — inquirió Ray, con cara de pocos amigos. Conteniendo en lo mayor posible su tono, pues era consciente del miedo que le estaba generando a la gelatina humana que era la pobre kohai que estaba a su lado.

Hayato rápidamente dejó su mirada seria, cambiándola por una preocupada y hasta asustada.

Nada daba más miedo que ser el objetivo de un Ray-san molesto.

— ¡N-No te molestes conmigo, Ray-san! ¡Por favor! — rogó, juntando ambas manos en una plegaria.

Ray volvió a suspirar, masajeando el puente de su nariz con tal de hallar un alivio o tranquilidad. Las cuales no parecían existir desde que empezó el día.

— Si me dicen la razón de habernos arrastrados hasta aquí, lo consideraré.

En vez de haber ido al baño, debió haber ido a la enfermería a dormir.

— Nosotros... Estábamos buscándote para darte tu bento para que desayunaras — comenzó a explicar Emma, con una sonrisa nerviosa por tener la mirada de Ray sobre ella (sobre todo, porque esta se veía amenazante).

— Y casualmente, los encontramos a ustedes... Juntos — terminó Hayato, igual de nervioso.

— ¿Y qué más?

— Lo sentimos mucho... — se disculparon Hayato y Emma, en una reverencia. Mientras Ray se cruzaba de brazos y Naomi parpadeaba un poco sorprendida.

— Yo también, siento mucho que te hayas visto involucrada en esto, Naomi — pidió disculpas Ray, con las facciones del rostro más relajadas. Volviendo a sorprender a la castaña.

— Ah... N-No pasa nada, muchas gracias por disculparse — sonrió Naomi. Y dirigiéndole a Hayato y Emma una mirada suave, decidió aclarar las cosas —. De hecho... Ray-senpai sólo vino a entregarme una carta que, Norman-senpai me dio — dijo, sonrojándose por lo último dicho.

—... Oh.

— Ahhh, así que eso era todo.

Naomi asintió; no iba a decir que había estado esperando una contestación a sus sentimientos y que por ello, había estado siendo un objeto de insultos y humillaciones por parte del club de fans de Norman-senpai y otros.

Problema, que esperaba resolverlo muy pronto.


Este día había sido sumamente agotador. Lo único tranquilo que tuvo, fueron las clases y solamente esperaba que el camino a casa fuese así también.

... Pero eso era desear demasiado. Sobre todo, cuando Emma le pidió antes de separarse al terminar el receso, que si le acompañaba camino a su casa.

Y si bien pudo negarse, él ya no tenía energía y fuerzas para ello. Por lo que sin resistencia, accedió.

Quiero dormir, y si es posible, no despertar — pensó, mientras miraba el cielo teñido de tonos naranjas y violetas. En un extraño silencio, al menos por parte de Emma.

El cual se rompió (un poco), cuando ella lo llamó por su nombre.

—... Ray...

Junto a una mirada indescifrable, en ese momento.