o
Capítulo 4
EPOV
Creí que Jacob olvidaría o dejaría pasar fácilmente los resultados de sus análisis, pero debí de haber sabido que no iba a ser así, pero por supuesto estaba más que equivocado. Afortunadamente la crisis de la tarde, ocasionada por los comentarios de mi familia, sin mala intención debo de aclarar, pasó rápido. Su emoción de tener un bebé eran más fuertes que su deseo de ser el padre biológico del bebé. Después de eso se sintió mal con Bella por su actitud y decidió ir a disculparse.
Pienso en Bella y algo se mueve en el centro de mi pecho. He tratado de ignorarlo desde aquel día en la cafetería. Es una sensación extraña, pero bastante agradable y me molesta que una desconocida, a los cinco minutos de conocerla tenga la capacidad de… de esto. Sé también que gracias a esto es que me comporté de manera grosera con ella en el primer encuentro. Por supuesto eso me valió una pelea con Jake cuando regresamos a casa. Creí que cuando la volviera a ver no sucedería, pero en cuanto la vi esta tarde al lado de su auto de nuevo apareció esa sensación cálida en mi pecho, acompañada de una revolución en mi estómago.
—Ya he hablado con Bella, parece contenta con la habitación. Se está instalando en este momento —se acerca y me abraza desde atrás.
—Me alegro que le haya gustado —me giro y le doy un pequeño beso y después tomo mi pantalón de la pijama. Es lo único que utilizo en los días calurosos de Los Angeles, es decir, casi siempre.
—Espero que no te portes de manera grosera con ella cuando no esté. Serás tú quien pase más tiempo con ella.
—No te preocupes, no me comeré a nuestra Caperucita Roja —le sonrío mientras me desvisto—. De los dos aquí, tú eres el lobo.
Me burlo un poco y después de ponerme mi pantalón quito la cobija de la cama y me meto en ella. Ha sido un día bastante agotador entre la mudanza de Bella, preparar la cena y la visita de mi familia.
—Terminarás queriéndola, lo sé —me sonríe Jacob y se mete al baño que tenemos en la habitación.
De pronto esa afirmación me provocó desazón, por alguna extraña razón que no terminaba de comprender.
—Alice me dijo que Bella está contenta con todo esto —tomo el libro que tengo en la mesilla de noche—. Al principio la veía indecisa, pero después de nuestra reunión la nota más convencida.
—Eso es magnífico —me sonríe Jacob—. Papá llamó —comenta como si nada. Eso me hace dejar a un lado el libro—. No le he dicho que ya hemos encontrado a Bella y mucho menos que vive con nosotros.
—¿Sigue diciendo lo mismo? —pregunto.
Jacob se encoge de hombros restándole importancia.
—Ya sabes su postura, le ha costado. Es un viejo conservador —trata de bromear, pero sé que le lastima que su padre siga mostrando algunas actitudes de rechazo por su preferencia sexual—. Va poco a poco.
No sé cómo responder a eso, así que sólo paso mi brazo sobre sus hombros y hago que se recargue en el mío. Pasamos varios minutos así hasta que escucho que se ha quedado dormido, lo descubro porque un pequeño ronquido que se escapa entre sus labios. Lo hago a un lado para levantarme al baño, pero me detengo cuando escucho pasos en el pasillo. Pienso que quizá se trate de Bella que necesita algo. Miro hacia atrás y observo a Jacob durmiendo, se ha acomodado en la cama. Abro la puerta con precaución, pero no veo a nadie cerca. Bajo las escaleras y veo una tenue luz proveniente de la cocina. Conforme me voy acercando me doy cuenta que la puerta del refrigerador está abierta, pero hay algo más que capta toda mi atención y que hace que mi cuerpo vuelva a sentir esa extraña sensación eléctrica.
Bella está inclinada hacia el refrigerador, sus piernas se encuentran casi desnudas, a excepción de un pequeño short que debe de ser su pijama. Recorro con una sola mirada toda la extensión de su piel expuesta, mis dedos pican por comprobar si es tan suave y tersa como se ve. Piernas extensas y torneadas que suben hasta llegar a un par de nalgas redondas. Sacudo mi cabeza y detengo el camino por el que van mis pensamientos.
—¿Bella?
—¡Ay, Jesús! —salta en su lugar y se irgue, lleva sus manos a su pecho.
—Lo siento, no quería espantarte —vuelvo a observarla con detenimiento. Lleva una camiseta corta que deja ver su ombligo y la picazón de mis dedos regresa.
—Yo… amm —ella parece apenada.
—Hey, tranquila, si tienes hambre puedes tomar lo que quieras, es también tu comida —le digo mientras me acerco—. Escuché ruidos y quería verificar si no necesitabas nada.
—Oh —ella muerde su labio—. Yo sólo no puedo dormir y quería un poco de leche caliente con canela.
—¿Leche caliente con canela? —pregunto confundido.
—Mamá me daba eso cuando no podía dormir —se escoge de hombros—. Siempre me funciona, así que.
—La canela está en ese estante —señalo el que se encuentra justo detrás de ella.
Bella echa un vistazo y asiente. Después se dirige a tomar el pomo con la canela en polvo mientras yo saco una olla para poner a hervir la leche, suponiendo que es así como se hace. Debí preguntar primero. Cuando me giro a preguntarle a Bella veo que está teniendo problemas para hallar la canela, así que me acerco desde atrás para ayudarla.
—Déjame ayudarte —murmuro, lo que provoca que vuelva a saltar.
Su cuerpo queda atrapado entre mi cuerpo y la encimera. Mi corazón se acelera, puedo oler su delicioso perfume, es un aroma frutal y algo más, pero no logro reconocer qué es, sólo que es delicioso y me atrae a ella. Muevo un poco más mi rostro para poder inhalar su aroma, ella gira el suyo y quedamos demasiado cerca. Tan cerca.
—Tomaré la canela por ti —susurro.
Estiro mi brazo derecho hasta alcanzar el frasco. Lo tomo y lo coloco en la encimera, dejando el cuerpo de Bella nuevamente atrapado entre mis brazos y la encimera.
—Yo…
Me aparto cuando me doy cuenta que esto puede estar yendo demasiado lejos.
—Supongo que pones a hervir la leche —regreso a la estufa y vierto la leche.
—Sí, cuando empiece a calentarse le echo la canela. Es super efectivo para ayudar a conciliar el sueño —dice a mi lado—. ¿Quieres probar?
—Claro, por qué no.
La dejo moverse por la cocina. Yo me siento en la isla y la observo trabajar, mueve con una cuchara de madera la lecha, evitando que se pegue. A los pocos minutos toma la especia en polvo y echa algunas pizcas y vuelve a mover la madera. Ninguno de los dos dice absolutamente nada, pero tampoco resulta incómodo, sólo nos dejamos envolver por el dulce aroma de la mezcla.
—¿Las tazas? —pregunta después de apagar la llama.
—Justo a tu derecha —le señalo.
Asiente indicando que lo tiene. Se para en puntillas y abre la gaveta, toma dos tazas negras y vierte el líquido en ellas. Después me pasa una.
—Sopla un poco, está algo caliente —me sonríe.
—¿Quién dijiste que te daba este remedio? —pregunto con el plan de sacar un poco de plática. Si bien hasta ahora el silencio no ha sido incómodo, no sé si sería lo mismo estando frente a frente.
—Mi mamá —comenta y de inmediato noto un cambio en su estado de ánimo— Ella lo hacía cuando era muy pequeña —tuerce su boca en un pequeño mohín.
—¿Qué pasa con tu mamá? —veo de inmediato que he hecho una mala pregunta.
—Ella dejó de formar parte de mi vida desde hace mucho. No fue muy entretenido cuidar a una niña de cinco años —suelta una risita tratando de restarle importancia, pero yo sólo puedo pensar en esta hermosa chica convertida en una pequeña niña de cinco años llorando porque su madre fue insuficiente y cobarde y tomó la decisión de abandonarla. Quiero transportarme y cuidar de ella. ¿Qué está pasando conmigo?
—Lo lamento —es lo único que se me ocurre decir.
—Está bien, por suerte tuve a Charlie, a Rosalie y su familia —dice mientras se encoge de hombro, con ese gesto trata de restarle importancia al hecho de haber sido abandonada por su madre, pero puedo notar que todavía le duele—. Varias veces me cuestioné a mí misma sobre no haber sido suficiente para ella y Charlie tuvo que pagar por ello.
—No creo que sus acciones tuvieran que ver contigo, creo que habla más de ella.
Ella me sonríe, pero es a medias o por lo menos no es tan franca como las sonrisas que suelo ver en ella. De nuevo esa sensación extraña.
—De todos modos no sé por qué te estoy contando todo esto. De seguro debes de tener sueño y debes levantarte temprano mañana —bebe el último trago de su bebida caliente y toma mi taza que ya esta vacía, deja ambas en el fregadero—. Gracias —dice suavemente cuando pasa por mi lado. No puedo evitar seguirla con mi mirada hasta que desaparece por el pasillo.
Regreso al lado de Jacob, continúa perdidamente dormido. No hay nada que despierte a este hombre. Trato de dormir, pero no lo consigo, solo hay algo en mi mente, no algo, alguien. ¿Qué pasa conmigo? ¿Qué pasa con Bella Swan?
—O—
Cuando salgo de la ducha veo que Jake ya no está. Me visto con unos pantalones caqui y una camisa azul, lo normal para mis reuniones. Dentro de mi agenda tengo programada una entrega de proyecto, así que debo de ir al centro de Los Angeles. Al salir de la habitación escucho murmullos. Bella y Jacob están charlando en algún lugar entre la cocina y el comedor. Yo me dirijo al pequeño estudio donde tengo mis planos y mi laptop, los tomo y me uno a ellos.
—¿Ves? El lado bueno de vivir con Bella: tostadas recién hechas y deliciosas —Jacob me tiende el trozo restante de su tostada y yo la atrapo entre mis dientes —¿Verdad que está riquísima?
Él tiene razón, está deliciosa.
—Muy buena, Bella —me sorprendo acariciando su hombro y miles de sensaciones placenteras me recorren, aparto mi mano de prisa.
—¿Tienes reunión hoy? —pregunta Jacob y toma un sorbo de su taza.
—Sí, entrego un proyecto —me sirvo café y le sirvo una taza a Bella—. Aprovecha para beber todo el café que quieras —le comento.
—Hablando de eso, ¿cuándo empezaremos con todo esto? —pregunta Bella—. Ya saben, quiero poder organizarme en mi trabajo.
—Programé una cita con la doctora Yang para empezar con los estudios —dice Jacob—. Después de eso arreglaré los papeles.
—¿Qué papeles? —pregunta Bella, se ve un poco asustada.
—Tranquila, solo son documentos en los que se manifiesta que accedes a donar tus óvulos y rentar tu vientre, las condiciones que ya hemos hablado, así como el que renuncias a cualquier derecho sobre el niño —comenta Jacob tratando de no sonar rudo—. Como dije, estará estipulado que podrás verlo después siempre y cuando nosotros estemos de acuerdo, habrá una cláusula que estipule que eso se determinará una vez que nazca el niño o niña, no debes de pensar en ello ahora, descuida.
Noto que Bella frunce el ceño. No puedo pensar cuán difícil será para ella, el bebé estará unido a ella no solo en el hecho de estar en su vientre sino que será su madre biológica. Maternidad subrogada, pero al final es maternidad. Puedo notar que ella es dulce, cariñosa, divertida y una buena persona, me cuestiono si será posible que no desarrolle alguna clase de lazo con nuestro bebé. Espero que esto no le cause sufrimiento… a ninguno de los tres, pienso mientras miro a Jacob.
—Mientras concentrémonos en las pruebas, la cita es el día miércoles a medio día —sonríe Jake—. Edward te llevará.
—¿Yo la llevaré? —pregunto confundido y un poco renuente para ser sinceros.
—Sí —dice Jake con énfasis—, ya que yo estaré en reunión, si puedo zafarme les alcanzaré, pero lo dudo.
—Sí, claro, le diré a Alice para que me deje salir temprano ese día —dice antes de dar un sorbo a su café. Sigue pensando en lo que Jacob ha dicho.
—Bueno, vamos paso por paso ¿de acuerdo, Bella? —Jake le da un apretón a su mano y después se levanta—. Ahora salgo volando que el tráfico estará terrible.
Sólo lo vemos correr, toma su portafolios y su saco antes de salir volando y de pronto Bella y yo nos encontramos solos. Noto que está incómoda y presiento que es por el pequeño momento que tuvimos anoche, quizá cree que es muy pronto para tener este tipo de intimidad.
—No debes preocuparte por ahora de lo que dijo Jacob, toma el tiempo en que duren las pruebas y todo para terminar de pensar en todo esto ¿bien? —trato de usar un tono comprensivo—. ¿Quieres que te lleve? Me queda de paso.
—Sí, claro —sonríe y de nuevo esa sensación—. Sólo me lavo los dientes.
Cinco minutos después ambos nos encontramos en el auto en camino. Bella me pide permiso para poner un poco de música, pero no encuentra nada y gruñe al mismo tiempo que tuerce sus labios, me río un poco de ello.
—Pongamos algo —le digo mientras tomo mi teléfono en un semáforo en rojo, busco entre mis listas de reproducción y encuentro mi favorita. Empieza a sonar la primera canción y Bella salta en su asiento.
—¡Sí! Amo esa canción realmente —voltea a decirme con una enorme sonrisa en su cara.
—Lo sé, The Promise es una de mis canciones favoritas, es muy buena —le digo.
—Sí que lo es —dice y después comienza a cantar— ¿Te gusta la música de los ochenta? —pregunta una vez que se acaba la canción.
—Es de mis preferidas.
—Un punto en común —mira hacia el frente—. Gracias por traerme, nos vemos en casa —sale del auto, se asoma por la ventana y se despide agitando la mano.
Miro cuando entra al edificio de dos pisos y arranco.
—O—
—¿Qué tal la mudanza de Isabella? —me pregunta Emmett cuando salimos de la reunión y palmea mi espalda. Hago un gesto de dolor porque ha dejado caer su palma con todo su peso.
—Bien —respondo mientras sobo el lugar donde me golpeó—. Mis padres no pudieron esperar y se presentaron en la casa para conocerla. Afortunadamente mi madre no la hizo salir corriendo —me rio.
—Nah, Esme no ahuyenta ni atemoriza a nadie, al menos que les jodas a sus pequeños retoños —se ríe—. Apuesto a que ya ha acogido a Bella.
—Oh sí, puedes apostar por ello —digo porque tiene toda la razón. Mi madre ya le ha dicho que si llego a molestarla o Jacob la molesta puede hablarle y ella se encargará de ir a casa y jalarnos las orejas.
—¿Y bien? —se detiene y me mira con seriedad.
—¿Y bien qué? —me detengo frente a él.
—¿Cuándo será mi turno de conocer a la futura mami? —pregunta con sus ojos muy abiertos y sus cejas tan arriba como es posible.
—Ah, eso, realmente no lo sé y ella no será una mami realmente ¿sabes? —le digo antes de volver a caminar hacia mi carro.
—Sabes a lo que me refiero —me sigue deprisa— Vamos a comer ¿cierto? Porque muero de hambre.
—Emmett, acabas de comer como quince bocadillos allá dentro —señalo atrás de nosotros.
—Eso sólo fue mi entre comidas, si quiero mantenerme en forma debo comer —camina hacia el carro que está frente al mío—. Sígueme, conozco los mejores lugares.
Supongo que es lo mejor, además de tener que hablar con él sobre un par de asuntos sobre el proyecto de remodelación del museo que tenemos pendiente.
Termino con la revisión de la construcción del museo. Hay paredes que debo mandar al ingeniero a revisar antes de poder empezar con los planos, no quiero ninguna sorpresa a mitad de la remodelación. Hago las anotaciones y tomo medidas. Me muevo con incomodidad, debí de haber programado la revisión en otro día cuando no trajera una camisa a medida que me impidiera mover. Suelto los botones y me quedo con la camisa abierta, cualquier cosa con tal de no arriesgarme con las medidas.
—Cálmate, hombre, ¿acaso quieres provocar un accidente por ir por ahí con el torso desnudo? —Emmett señala mi evidente torso desnudo.
Echo una mirada hacia abajo y veo a lo que se refiere, me abrocho los dos botones de más abajo y meto mis cosas al maletero, cuando lo cierro me doy cuenta que Bella no tiene cómo regresar a casa. La he traído en la mañana y Alice hoy tenía reuniones por lo que saldría tarde. Miro mi reloj y veo que todavía alcanzo a ir por ella.
Estaciono justo donde la deje, espero pacientemente mientras busco algo en la radio para escuchar, con todo y las múltiples plataformas y aplicaciones para escuchar música yo sigo prefiriendo la radio, para mí tiene algo refrescante, es un buen medio de distracción. Cuando subo la mirada la veo salir del edificio, ha recogido su cabello castaño claro en un moño desordenado, sus mejillas están ligeramente sonrojadas, tuerce su boca un poco y mira hacia la izquierda. Toco el claxon y me acerco más, ella sonríe al verme.
Se sube rápidamente, sonríe incluso antes de mirarme, pero cuando lo hace se sonroja con ferocidad, sus ojos se abren formando un par de círculos y hacen un recorrido desde mi cintura hasta llegar a mi rostro.
—Oh, Dios —dice en medio de lo que parece ser un jadeo. Sus ojos siguen en mí y entonces recuerdo que todavía tengo los primeros botones desabrochados.
Carraspeo para llamar su atención, ella sacude su cabeza y se sienta recta en el asiento sin verme.
—Uff, Bella, uff —se regaña a sí misma y me río por ello—. Gracias por venir por mí, no tenías que hacerlo —dice sin mirarme.
—Estaba terminando de revisar un edificio cuando recordé que no tenías con qué regresar a casa.
—Claro, gracias —se muerde su labio.
Dejamos que se escuche la música de fondo, es un poco incómodo para ser sinceros. Al parecer ninguno de los dos tiene algo que decir y por alguna razón no me encuentro con las ganas de ser yo quien rompa el silencio.
—Ya hablé con Alice sobre la cita de la próxima semana —la miro de reojo, pero ella sigue viendo hacia el frente—. No hay problema con ello, pero considero que debería de armar un calendario o algo así para entregárselo con tiempo, ya sabes.
—Sí, claro, eso suena bien.
Cuando llegamos Jacob ya se encuentra en casa, su auto y las luces encendidas lo demuestran. Bella baja y me espera en el camino hacia la entrada. Me pregunto qué le pasa, pero después recuerdo que ella no tiene llaves de la casa.
—Recuérdame a mí o a Jacob sacar un duplicado de llaves para dártelas —ella sólo asiente.
Jacob sale de la cocina y se acerca a nosotros. A mí me saluda con un pequeño beso en los labios y a Bella con uno en la mejilla.
—Supuse que se habían ido juntos cuando me fijé que estaba tu carro, pero no estabas tú —se gira y regresa a la cocina—. Compré lo que pediste para la cena, cariño —me dice.
—Amm yo iré a ponerme más cómoda —dice Bella.
Al poco rato aparece con lo que creo es su pijama, es un enterizo de algodón que cubren poco menos de la mitad de sus piernas. No puedo evitar mirar toda la piel expuesta y no hablo únicamente de sus extremidades inferiores sino de su cuello y escote. Me recrimino y me obligo a apartar la mirada. Necesito parar esto de inmediato, debo mirar y sólo pensar en Bella como la mujer que donará sus óvulos y llevará a mi hijo en su vientre.
—¿Estás bien? —Jacob me mira extrañado.
—Sí, lo estoy, sólo se me olvidó por un minuto lo que hacía —me doy la vuelta y comienzo a picar los vegetales y sazonar la carne. Lo coloco todo en un recipiente y enciendo el horno, Jacob y Bella platican a mis espaldas, yo procuro no participar.
—Realmente huele bien —dice Bella—. Si no tenía hambre ahora sí ya tengo —su estómago gruñe dejándola en evidencia. No puedo evitar reír, me giro un poco y la encuentro apenada.
—No tardará en estar —comento de manera neutra.
—¿Ya has acomodado todo para acompañar a Bella en su cita? —me pregunta Jacob.
—No, Jacob, pero no hay problema con eso —digo mientras meto al horno la carne y los vegetales.
—Edward, espero que lo anotes en la agenda, esto es importante —su tono de voz ha cambiado por ese que tanto me molesta. No soy un puto crío al que tengan que perseguir y corretear para que haga sus deberes; deberes que me encargó justo esta mañana.
—Lo sé, Jacob, lo sé. No necesito que andes detrás de mí —me giro para mirarlo, pero relajo mi expresión cuando veo a Bella petrificada en su asiento sin idea de qué hacer—. Descuida, Jacob, me encargaré —suelto un resoplido cuando me giro.
Más me valía que terminara con lo que sea que estuviera sucediendo con Bella porque al parecer pasaría mucho tiempo con ella.
Bueno, aquí está como lo han pedido, un poco de lo que piensa Edward acerca de Bella y como ven la atracción es mutua, aunque le costará aceptarlo, lo cual es obvio debido a su posición y la relación con Jacob. ¿Qué les ha parecido? He pensado en llevar las cosas un poquito más rápido entre nuestra parejita, pero no sé, lo estaré evaluando.
MUCHÍSIMAS GRACIAS POR SUS REVIEWS: CHELABLACK, kaja0507, jupy, Mar91, rjnavajas, roberouge, Bere B, Fallen Dark Angel 07, Smedina, Maribel 1925, Lizdayana, Car Cullen Stewart Pattinson, Merry, twilight-love1694, ClaryFlynn98, Sully YM, saraipineda44, magic love ice 123, Maryluna, Cynthiavillalobo, monse rs ls, chikgn y aliceforever85.
¡No olviden dejarme sus comentarios! Recuerden que es un alimento para mi espíritu xD.
¡Hasta la próxima!
