O
Capítulo 5
EPOV
—¿Estás nerviosa? —le pregunto a mi acompañante o más bien yo soy el acompañante.
—No me gustan las agujas —hace un mohín.
—Todavía no sabemos qué pruebas te harán hoy. Probablemente ninguna y sólo comiencen con tu expediente clínico —la miro de reojo tratando de calmar sus nervios.
—Tienes razón —muerde su labio—. Gracias.
Esperamos cerca de cinco minutos en la sala de espera. Acompaño a Bella a que registrara su asistencia y firmamos los documentos correspondientes sobre la privacidad de los datos. Nos avisan que firmaremos papeles semejantes al entrar al consultorio de la doctora Yang. Bella solo asiente, pero cada vez está más nerviosa. Regresamos a nuestros asientos y volvemos a esperar. Hay pocas personas en la sala, todas mujeres. Ninguna se ve embarazada.
—Me pregunto cuánto tiempo llevan en tratamiento —murmura Bella.
—¿Cómo sabes que están en tratamiento? —le pregunto.
—Bueno quizá no las tres, quizás alguna solo es acompañante, como tú, pero es obvio que por lo menos una de ellas lo está o estará. Es una clínica de fertilidad ¿no?
Ahora me siento como idiota. Ella sonríe cuando me ve.
—Esperemos que nosotros tengamos suerte pronto —palmea mi pierna y yo la aparto de prisa ante esa sensación típica que aparece cada vez que ella me toca.
—Isabella Swan —se asoma la doctora Yang y de inmediato me reconoce. Me saluda con un breve movimiento de su cabeza—. Pasen.
Espero a que mi acompañante se levante, lo hace con titubeos, pero rápidamente se repone y saluda a la doctora que sigue esperándonos. La seguimos de cerca y entramos al consultorio. Un lugar bastante femenino con las ventanas amplias, aplicaciones de madera, los muebles blancos, sólo las sillas son de color gris. En las paredes se combinan los colores gris y verde agua. La doctora nos señala las sillas delante de ella y nosotros tomamos asiento.
—Me presento con usted, señorita Swan —la médico utiliza un tono tranquilizador—. Soy la doctora Yang, me encargaré del proceso de subrogación. Trataremos que todo sea lo más cómodo posible ¿de acuerdo?
—Sí, está bien —Bella se aclara la garganta.
—Antes de comenzar con las preguntas necesarias para tu expediente clínico debo asegurarme de que estás aquí por voluntad propia y que tanto el señor Cullen como el señor Black te han explicado a grandes rasgos en qué consiste tu participación —nos sonríe de manera cálida. Bella asiente—. Perfecto, tengo en tu registro que tomo la enfermera tus datos personales.
La doctora comienza a corroborar los datos dados a la enfermera durante el registro. Bella solo se encarga de asentir o negar.
—Entonces ningún embarazo, periodos regulares, la fecha de tu última menstruación fue a finales de la semana pasada —la doctora hace anotaciones y comienza a contar, supongo que los días para determinar el periodo de ovulación—. Perfecto, esta semana podemos comenzar con los estudios.
Bella está roja como un tomate. Creo que debería salirme, quizá se sienta incómoda de hablar estos asuntos frente a mí.
—¿Cuándo fue tu último check-up ginecológico? —la doctora Yang mira atenta a Bella—. Sólo para saber los resultados o si es necesario realizarlos.
Siento a Bella mirarme de reojo y entiendo que lo mejor es salirme ahora.
—Quizá deba esperar afuera —me levanto de mi silla, miro como la persona sentada a mi lado se relaja al escucharme.
Espero alrededor de media hora y Bella sale, trae en una de sus manos un par de papeles. Se despide de la doctora Yang de mano y se gira.
—Señor Cullen, puede pasar, le explicaré los siguientes pasos a seguir.
Durante mi conversación me explica que al día siguiente Bella debe asistir a tomarse unas pruebas de sangre para comprobar su estado de salud y descartar problemas de infertilidad, así como otro par de pruebas.
—La rapidez con la que mando a hacer los estudios se debe a que si los resultados salen lo suficientemente rápido y con los resultados que esperamos podríamos realizar la inseminación intrauterina la próxima semana, en caso contrario deberemos esperar—explica delante de mí—. Ya le he explicado a Bella sobre el procedimiento y las indicaciones.
—¿Ella está de acuerdo?
—Parece un poco nerviosa, pero está convencida de hacerlo. Debo decir que sus genes combinados con lo suyos darán como resultado bebés bellísimos.
—Amm, gracias, supongo.
—Cualquier duda el señor Black tiene mi número.
Ya en la noche me encargo de explicarle a Jacob todo lo dicho por la doctora y sobre las pruebas que se le realizarán a Bella.
—Mañana se le realizarán los estudios de sangre, una ecografía transvaginal y su citología —explico y justo en ese momento se acerca Bella a nosotros.
—¿Hablan de los estudios?
Observo a Bella con detenimiento, desde que salimos de la clínica ha estado bastante meditabunda, no es la misma chica ingenua, nerviosa y alegre; casi no ha hablado así que realmente no sé qué es lo que piensa de todo esto, lo único que sé es lo que me ha dicho la doctora durante la consulta.
—Sí, estamos emocionados por esto —le sonríe Jacob—. No puedo esperar por recibir la noticia de que tendremos un hijo —Jake realmente está emocionado.
—Vamos paso a paso, cariño —trato de recordarle.
—Lo sé, pero tendremos a nuestro bebé —dice de manera tosca, yo solo sacudo la cabeza. Ya he estado en este mismo escenario y sé que es mejor no moverle y dejarlo.
Vuelvo a centrar mi atención en Bella, ella sigue sin decir nada.
—¿Estás bien? —le pregunto. Ella alza la mirada de la mesa, me mira asustada y asiente—. Oye, si necesitas tiempo para procesar todo esto podemos llamar a la doctora Yang para reprogramar las citas; todo esto nos tomó…
—Por supuesto que no —me corta Jacob, él me está mirando y sé que está enfadado y sorprendido por lo que acabo de decir—. Bella, sé que puede ser abrumador todo esto, pero todo estará bien, tú únicamente debes relajarte.
—Jake —trato de advertirle.
—Estaremos ahí nosotros ¿sí? Si la doctora Yang dijo que podemos proseguir con los estudios es porque es seguro, no hay nada que pensar. Nosotros…
—¡Jacob, basta! —lo corto y él me mira enojado, pero yo hago lo mismo. ¿Cómo no puede darse cuenta que Bella no se siente bien con todo esto ahora mismo? —. Bella necesita tiempo para sí en este momento, necesita procesarlo todo.
Cuando la miro ella me sonríe y mueve su boca formando un "gracias".
—Edward —me llama Jacob entre dientes—. Lo sé, no soy un desalmado, pero llevamos tiempo…
—Y podemos esperar un mes más si ella lo necesita —lo miro con severidad—. Para que el bebé esté bien, ella debe sentirse bien con esto ¿no lo entiendes? —le digo.
—Chicos yo… —comienza a decir Bella.
—Lo único que entiendo aquí es que sólo buscas postergar esto porque sigues sin estar seguro —Jacob se levanta del banquillo—. Ella se hará los estudios mañana y punto —Jake golpea la isla con las palmas de sus manos y se va hacia nuestra habitación.
Bella abre los ojos sorprendida por la actitud que Jake ha tomado de pronto, incluso yo me encuentro sorprendido, hacía bastante tiempo que él no se ponía de esta forma. Me preguntaba qué es lo que había sucedido, todo iba bien. Echo la cabeza hacia atrás y suelto el aire.
—Lo siento, yo no…
—No es tu culpa —la corto y sin mirarla me dirijo al refrigerador para sacar las cosas de la cena—. Soy yo quien se disculpa por él, seguramente ha tenido un día complicado y sin querer se ha desquitado contigo.
Ella no responde, pero al poco tiempo me pregunta en qué puede ayudarme para preparar la cena. La pongo a sazonar la carne mientras que yo me encargo de hacer la salsa para la lasaña. Ambos nos quedamos en silencio, cada uno procesando sus propios temores o inquietudes, pero hay algo en ella que por el solo hecho de tenerla en este momento a mi lado me hace reconfortarme.
—Bella —la tomo del hombro y ella da un pequeño brinco—. Perdón, no quería asustarte.
—Está bien —me sonríe y me pasa la carne ya preparada.
—No has firmado nada y quiero que sepas que todavía estás a tiempo si es que no…
—Estoy segura —me corta y en parece decirlo totalmente en serio—. Solo fue un impacto, no creí que sucedería tan pronto, creí que tendría un poco más de tiempo para acomodar mis cosas, pero estoy bien con esto, lo juro —dice poniendo su mano en alto.
—De acuerdo —sonrío y ambos continuamos con nuestras labores.
Jacob sale a cenar y aprovecha para disculparse por su actitud, ella la acepta y le quita importancia; yo, por otra parte, que lo conozco bien, sé que hay algo. Jacob ha estado bastante tranquilo con todo esto, ha dejado la prisa de lado y ha estado disfrutando. Me sorprendió que reaccionara de esa manera sabiendo que es importante que Bella esté y se sienta bien con nosotros, sabe que si ella se va nos demorará más el encontrar a otra persona de confianza, que deberemos actuar de otra forma para asegurarnos en distintas áreas para evitar algún intento de fraude o algo por el estilo; y estoy seguro que si le pregunto no obtendré respuestas de su parte. Él le ha ofrecido disculpas a Bella, pero yo sé que sigue enojado, además que me ha dejado atónito también el que me volviera a reclamar el asunto de querer postergar esto.
—Mañana iremos los dos a acompañarte para los estudios —dice Jacob antes de levantarse de la mesa, tomar su plato y copa para llevarlos al lavabo y después se retira a la habitación.
—Sigue enojado ¿no es cierto? —Bella mira el pasillo y después a mí. Ella está sentada con las plantas de los pies sobre la silla y tamborilea sus dedos en sus rodillas, también está mordiendo el interior de su mejilla, puedo notarlo por el hueco que se forma en su mejilla.
—Sí, pero no contigo, descuida —parto un trozo de mi lasaña y lo llevo a mi boca.
—Estaba buenísima la lasaña —mira el refractario en la que queda un trozo todavía, puedo ver un brillo en sus ojos.
—Si quieres puedes tomar la porción que queda —su rostro se vuelve redondo por la enorme sonrisa.
—¡Gracias! Pensé que nunca lo dirías —toma el pedazo y comienza a devorarlo—. No sé cómo eres como arquitecto, pero podrías tener un restaurante y no morir de hambre —me dice después de tragar un bocado.
—Eres de buen comer ¿eh? —ella ríe al mismo tiempo que algo en mi pecho se agita.
—Papá siempre me decía eso, Leah siempre me miraba feo cuando me veía devorar la comida —sonríe—, mi amiga Rose dice que es por envidia porque si ella comiera lo mismo engordaría —sus ojos color miel se estrechan. Es tan… me detengo en mis pensamientos.
—¿Quién es Leah? —pregunto para hacerme olvidar el rumbo que comenzaban a tomar mis pensamientos.
Ella hace una mueca y puedo ver que la dichosa Leah es una persona no grata.
—Ella es la hija de mi madrastra, Sue —encoge un hombro—. Rosalie la llamaría la hermanastra malvada —se ríe, pero no es tan alegre como la de hace unos momentos.
—La hermanastra malvada ¿eh?
BPOV
Al poco tiempo terminamos de recoger la mesa. Me encargo de lavar los platos y de recoger la mesa, es lo mínimo que puedo hacer. Edward se despide, se pondrá a trabajar un rato y después se irá a la cama. Termino de limpiar y yo también me voy a mi cuarto, aunque me temo que no podré pegar ojo en toda la noche. Me siento bastante nerviosa por los estudios, pero el nerviosismo no se debe a la razón por la cual debo de hacerlos, sino que desde que mamá se fue siempre que iba al hospital terminaba sola en alguna habitación fría, esperando a que papá apareciera o estuviera conmigo y muchas veces eso no sucedía, quien terminaba yendo por mí era Anne, la madre de Rosalie.
Doy vueltas por toda la cama, estoy tentada en levantarme por otro vaso de leche tibia, pero sé que esta vez no funcionará. Me levanto y busco un libro dentro de las cajas que todavía no he terminado de desempacar. Me encuentro con Mujercitas, perfecto, lo llevo a la cama conmigo y empiezo a leer. Pronto me pierdo en el mundo de las hermanas Meg, Jo, Beth y Amy y por supuesto el inseparable Laurie; me pregunto si Laurie llegó a sentir algún momento envidia hacia sus amigas por contar en todo momento con una madre como la señora March. Suelto un suspiro porque eso es justamente lo que me pregunto y me he preguntado siempre, qué se sentirá tener una mamá que esté a tu lado y te ame de manera incondicional, que, aunque se cansé del papel de madre continúe dándote su amor.
—O—
—No has dormido bien ¿cierto? —me pregunta Edward cuando salimos de la casa. Iremos en su auto a la clínica.
—No, pero no es por lo que crees —me apresuro a aclarar. No quiero una nueva pelea—. Recuerdos, solo es eso —sonrío para calmarlo.
—¿Quieres hablar de ello? —me pregunta cuando entro al carro.
Estoy por comenzar a hablar cuando veo a Jacob salir de la casa. Esta vez él nos acompañará, al parecer la discusión continuó en la alcoba, yo sólo escuchaba murmullos, pero era obvio que continuaban peleando. No hice comentario alguno en la mañana, no creo que sea de mi incumbencia, pero no puedo dejar de preguntarme si siempre ha sido su relación así y más importante aún si su relación seguirá siendo así después del nacimiento del bebé.
Jacob se mantiene callado todo el trayecto, Edward solo dice algunas palabras al aire, yo trato de no dejar que el ambiente tenso contribuya a mi ansiedad. Me concentro en el hecho de que solo serán un par de horas las que estaré en el hospital y no estaré sola, ellos estarán conmigo.
Edward me ayuda con el registro en la recepción como el día anterior mientras que Jacob y yo vamos hacia la sala de espera.
—¿Estás nerviosa? —me pregunta y toma mi mano—. Edward y yo estaremos aquí en todo momento. Son solo revisiones de rutina.
Asiento y agradezco ver que ha dejado a un lado su molestia y se muestra amable y simpático con mi sentir.
—Sí, supongo, es solo que no me gustan los hospitales.
—A mí tampoco —palmea mi mano y en ese momento Edward se sienta a su lado. Jacob lo mira y después le da un beso en la mejilla, susurra algo en su oído y Edward sonríe. Siento que invado su momento así que aparto la mirada.
—Bella Swan —me llama una enfermera y pide a mis acompañantes que esperen. Ellos me alientan y por increíble que suene, me siento más relajada.
Me llevan a una habitación un poco fría, aunque la decoración trata de dar un ambiente cálido, pero el aroma a alcohol y antisépticos opaca cualquier intento. La enfermera me pida que descubra mi brazo derecho para tomar la muestra de sangre. Me quito el suéter gris de botones y me quedó sólo con una camiseta de tirantes. Me dan escalofríos por la temperatura del consultorio. Tomo mi lugar y espero a que terminen de preparar los tubos y jeringas. Cuando empiezan a colocar la liga en mi brazo y untar alcohol sé que es el momento de cerrar los ojos, nunca me ha gustado mirar cuando entierran las agujas, ya sea a mí o a cualquier persona.
—Listo, puedes abrir los ojos —me dice la enfermera llena de empatía—. Te llevaré al consultorio de la doctora Yang para realizar tus estudios de citología.
Ya dentro del consultorio me piden quitarme la ropa de cintura para abajo y ponerme una bata. Admito que esto sí me pone nerviosa, es la segunda vez que me hago este tipo de estudios y no son muy agradables, apuesto a que cualquier mujer comparte esta opinión.
Veinte minutos después salgo de la consulta, me avisan que le entregarán la orden a Edward y Jacob para recoger los estudios que esperan estar a más tardar en una semana. Si todo sale bien en el próximo mes se podrá llevar a cabo la inseminación. Ellos le avisarán a Edward cuando sea el momento de entregar la muestra de semen.
—¿Te sientes bien? —me pregunta Edward—. Podemos ir a casa, estoy segura que Alice lo entenderá.
—No, estoy bien —les tranquilizo—. Desayunaré bien y eso será suficiente.
—De acuerdo, entonces déjame llevarte a desayunar y después te llevaré al trabajo —solo asiento. No puedo discutir ante el hecho de ir a comer porque ya comienzo a sentir un huequito en mi estómago.
—Tomaré un taxi —dice Jacob—. Los veré en casa. Desayuna bien, Bella —se despide de beso de ambos.
Edward y yo lo miramos subir a un taxi y después nosotros partimos hacia nuestro propio destino.
—¿Ahora sí me dirás por qué estabas tan ansiosa? —me pregunta Edward mientras muerde su sándwich.
Lo miro y hay una extraña sensación de saber que puedo contarle todo y ser completamente abierta con él, sin temor a recibir respuesta de lástima o ser juzgada. Hago un mohín pues se supone que debemos establecer relaciones basadas en la confianza para lograr llevar a cabo todo este proceso, o por lo menos eso me dicta mi lógica.
—Yo… cuando era pequeña y después de que mamá se fuera solía ser muy patosa —me encojo de hombros—, pero ya no —me apresuro a corregir—. Solía visitar con frecuencia urgencias por alguna herida o lesión y era difícil localizar a mi padre debido a su trabajo, así que solía quedarme en las habitaciones de urgencia sola hasta que llegaba Anne, la madre de Rosalie.
—Y todo este proceso te lo ha recordado —completa por mí y yo asiento.
—Pero no es el proceso, con eso no tengo ningún problema, se trata de visitar las clínicas, laboratorios, las consultas y todo esto —explico.
Edward parece dubitativo y yo aprovecho para tomar un gran trozo de mis hot cakes con miel. Son ultra-riquísimos. Son tan esponjositos y se deshacen en la boca.
—Te prometo una cosa —Edward me saca de mi deleite con los hot cakes—. No dejaremos que asistas sola a ninguna prueba o consulta, incluso si no se trata del procedimientos. Mientras estés con nosotros no estarás sola en ningún cuarto, consultorio o sala de espera en un hospital.
¡Ay, no, ay no! Parpadeo rápidamente para quitar las lágrimas que se han formado en mis ojos. Agito mis manos frente a mi cara porque el parpadeo no está ayudando.
—Esto es tu culpa —me quejo.
—¿Qué? —lo veo confundido.
Señalo mis ojos y él sonríe.
Después del pequeño desayuno y que Edward me comprara el almuerzo, a pesar de mis quejas, me lleva al trabajo. Alice me dice que me debí de haberme tomado el día, pero prefiero reservarme ese derecho para futuras fechas en las que seguramente por el embarazo no me sentiré bien, así que no hay grandes acontecimientos por el resto del día.
—Así que esto se ha puesto en marcha —me dice Rosalie cuando salimos del trabajo.
—Así es —le sonrío—. Probablemente para el siguiente mes sea la inseminación, no queda mucho para que ande por ahí embarazada.
—Inseminación —repite—. Lo hubieran hecho a la antigua —pongo mi cara de no haber entendido a qué se refiere, sin en cambio en su rostro aparece una sonrisa pícara y temo por lo que esté por decir—. Debiste haber aprovechado y montado a ese hombre.
—¿Qué? ¡Rosalie Hale! —le recrimino.
—No me mires con esa cara, lo vi el otro día que vino por ti y está que se cae de bueno —dice indignada por no estar en su misma sintonía.
—¿De qué hablas? Se te ha olvidado que es gay —le digo enojada y comenzando a caminar a la parada más cercana.
—No es gay es bi —apresura sus pasos para acercarse a mí, pero cuando ve mi cara se guarda su enorme sonrisa—. Está bien, olvida lo que dije ve al frío laboratorio y que te hagan su bebé. Solo digo que es un desperdicio con semejante espécimen.
—Rosalie…
—Hablando del espécimen —miro hacia donde Rosalie tiene puestos los ojos y me doy cuenta que ahí se encuentra el Cadillac negro de Edward. Cuando el propietario me ve levanta una mano para saludarme.
—Nos vemos, Rose —la escucho lanzar otro comentario y solo niego con la cabeza.
Cuando entro al carro con Edward soy completamente consciente de a qué se refiere Rosalie. La sonrisa, sus ojos, su voz, la manera en cómo ha comenzado a tratarme. Este hombre me quita el aliento cada vez más y temo que pueda estar entrando a un camino sin retorno.
¡Hola, chicas! Sé que ha pasado un buen tiempo desde la última vez que actualicé esta historia. Tenía planeado subir este capi desde hace semanas, pero me han cambiado de lugar de trabajo y horario, así que básicamente ya no tengo tiempo para escribir, por ende les quiero comentar, no, no dejaré esta historia ni La Fortezza inconclusas, sin embargo no sé con qué frecuencia pueda actualizar, pueden pasar meses hasta que encuentre alguna nueva forma de organizarme. Lo lamento.
¡MIL GRACIAS POR SUS COMENTARIOS!: jupy, Mar 91, Jade HSos, Bere B, CHELABLACK, Smedina, Car Cullen Stewart Pattinson, rjnavajas, Lore 562, Maryluna, monse rsls, kaja0507, Fallen Dark Angel 07, Sully YM, roberouge, sofira rp, ClaryFlynn98, Lizdayanna, saraipineda44, aliceforever85, Yaly Quero, Maribel 1925, magic love ice 123, Wenday 14 y los comentarios anónimos.
Entenderé a la perfección si desean dejar hasta acá la lectura de esta historia y regresar una vez esté concluída. De todas formas quiero agradecer por la paciencia que me tienen. Quisiera poder darles fecha próxima, pero por ahora realmente no lo sé. Espero poder seguirlas encontrando capítulo tras capítulo. Odio hacer esto porque como lectora de fics también sé lo que se siente estar a la espera de un nuevo capítulo, pero fue algo totalmente de imprevisto y que incluso me tiene molesta.
¡Lo siento! :(
