-O-

-O-O-

-O-O-O-

Capítulo 6

BPOV

Los resultados de todas las pruebas salieron favorables, así que el siguiente paso es programar la fecha la inseminación. El esperma de Edward ya está almacenado para su próximo uso, así que todo depende de mi propio calendario biológico. Debemos de sincronizarnos con mi periodo de ovulación, así que justo ahora me encuentro esperando por mis nuevos medicamentos para incrementar mi fertilidad y tener mayores probabilidades en la fecundación, claro está, nada nos garantiza que funcione a la primera. Puede que pasen varios intentos antes de tener la noticia de que llevo dentro de mí al hijo de Edward… y Jacob.

Preparo mis cosas para ir al trabajo. Aunque en las últimas semanas Edward ha estado llevándome debido a sus propios asuntos de trabajo, el día de hoy iré por mi propia cuenta, saldré con Rosalie y Alice. Desde que empezó todo este asunto de la maternidad subrogada no he tenido tiempo de calidad con mis amigas, sólo charlo con ellas en el trabajo o por llamadas y Alice tiene razón debo de aprovechar ahora, antes que el embarazo limite mis actividades.

—Ya sabes, si necesitas algo puedes llamarnos —me dice Jacob antes de tomar sus cosas y caminar hacia donde se encuentra Edward, quien está recogiendo los trastes del desayuno; hoy no tiene pendientes por hacer y se quedará en casa todo el día. Le planta un beso en la mejilla a manera de despedida.

—Lo sé, sólo será una salida tranquila con las chicas —le sonrío—. Desde que me mudé aquí no he podido ver a Rosalie más que en el trabajo.

—Diviértete —me dice—. Nos platicarás en la noche, quizá consigas algún galán —me guiña el ojo y por mi periferia noto que Edward levanta la cabeza y nos mira.

—No sé —siento cómo me sonrojo—. No creo poder pensar en algo como eso mientras estoy en esto —hago un mohín—. Además ¿no sería algo raro?

Jacob suelta una risita.

—Cariño, no esperamos que te mantengas en celibato durante la subrogación o detengas por completo tu vida ¿no es así, Edward?

—Mhmm —apenas es un murmullo. Ha estado tenso toda la semana, así que probablemente ni esté escuchando lo que Jacob me está diciendo, para fortuna mía, de caso contrario moriría de la vergüenza.

—De todas formas creo que sería complicado encontrar a alguien en tales circunstancias —le sonrío—. Descuida, estoy bien.

—Bien, me voy que tengo una audiencia de divorcio. Parejas se crean, parejas se destruyen —comenta antes de salir.

Me marcho un par de minutos después y cuando me despido de Edward no recibo respuesta alguna. Así son las cosas, he comenzado a acostumbrarme a sus constantes cambios de humor hacia mí. Hay días en los que es amable, hay días en los que es distante y otros en los que pareciera que no existo, para mi pesar y tranquilidad también.

Después del trabajo Rosalie y yo nos adelantamos a un pequeño bar restaurante que está a unas cuadras de la agencia publicitaria. Alice nos dará alcance después de terminar de preparar una carpeta para una presentación.

—Bien, antes de que llegue Alice dime cómo van las cosas, sin pelos en la lengua —me dice Rosalie en cuanto nos sentamos en una pequeña mesita. Levanta la mano para llamar al mesero.

Tomo el menú que hay en la mesa y comienzo a revisar los platillos que básicamente consisten en hamburguesas, burritos, papas fritas y alitas.

—No te hagas la desentendida —Rosalie me quita la carta de las manos.

—¡Hey! —reclamo.

—Necesito que comiences a hablar antes de que llegue Alice, con completa honestidad. ¿Cómo te están tratando? ¿Cómo te sientes?

Sonrío porque sé que lo que está hablando en mi amiga es su necesidad de saber que estoy bien y también sé que si llegara a decirle que algo no me parece o no me hace sentir bien, ella encontraría la manera de sacarme de esto, pero no es así. Jacob y Edward se han encargado de siempre hacerme sentir en casa, incluso en los peores días de Edward.

—Rosalie, todo está bien —vuelvo a pensar en Edward y en todo lo que ha comenzado a despertar en mí.

—¡Ja, ahí está! No está todo bien —apunta directo a mi cara y yo sólo me encojo de hombros. No creo poder soportar un interrogatorio al estilo Rosalie Hale.

—No es lo que piensas, ellos son realmente amables conmigo, incluso te he hablado de la señora Cullen que ha estado al pendiente de mí —sonrío con calidez al pensar en Esme, quien desde el día en que nos conocimos ha estado llamándome o mandándome mensajes, además de enviarme algunas cosas con Edward.

—Entonces qué es lo que sucede. Hay algo más, yo lo sé —me apremia.

—Creo que el problema soy yo —admito sin decir mucho, pero sé que eso no la dejará satisfecha y su cara me lo dice—. Creo… creo que me siento atraída por uno de ellos —confieso con pena.

—¡¿Qué?! —Rosalie casi salta de su taburete—. Bella no puedes.

—¡Lo sé, Rosalie, lo sé! —miro a mi alrededor esperando que nadie haya notado mi súbito ataque de euforia—. Créeme que lo sé. No es como que lo haya planeado.

—Espera, ¿qué quieres decir con que crees?

—Bueno, la verdad no es que creo es que estoy segura que me siento atraía por Edward.

—¡Edward! ¡El hermano de Alice! —Rosalie comienza a abanicarse la cara.

—¿Quién más si no es él? Jacob es completamente homo sé que no tendría oportunidad.

—No es como que con Edward la tengas —apunta Rosalie—. Lo siento.

—No, está bien. No estás diciendo nada que no sea cierto —hago un mohín—. Es que todo fue tan espontaneo y tan al instante. Sentí un chispazo la primera vez que lo vi, desde antes de saber que él era Edward.

—Amiga, todavía estás a tiempo para salirte de esto. Ya es mucho lo que estás arriesgando como para además meter tu corazón al ruedo.

Estoy por responder, pero soy interrumpida en ese momento por la llegada de Alice.

—¡Ya estoy aquí! —Alice se acerca por detrás de mí y me abraza.

Miro a Rosalie de manera significativa para concluir nuestra plática después. Ella lo entiende y le sonríe a la recién llegada, quien se sienta justo en medio de las dos. Se quita la chaqueta y en ese momento aparece nuestro mesero.

—Lamento la demora, es viernes y eso equivale a un público amplio —nos sonríe.

—Mojitos para todas —dice Alice. Yo estoy de acuerdo con eso—. ¿Alguien quiere otra cosa?

—¡Alitas! —gritamos Rosalie y yo.

—Que sean tres órdenes —dice Alice—. Muero de hambre así que tendrán que darme de sus alitas.

Esperamos a que traigan nuestras bebidas. Aunque no era una gran fanática de las bebidas alcohólicas me era imposible decirle no a un buen mojito y el lugar se caracterizaba por preparar los mejores. Al primer sorbo lo compruebo, está realmente riquísimo.

—Y bien, mis jóvenes amiga, necesito una buena dosis de chisme y ustedes son las encargadas de dármelo —Alice nos mira expectante.

—No creo ser de ayuda, Alice —comento—. Todo en mi vida últimamente se resume a las pruebas y resultados de fertilidad.

Ella hace un mohín de decepción.

—Lo sé, sé que el semen de mi hermano ya se encuentra congelado a la espera de fecundarte.

—Eww —Rosalie hace un gesto de desagrado—. ¿Podemos dejar de hablar del semen de tu hermano mientras estamos en la mesa?

—Lo siento —Alice se encoge de hombros—. Por cierto, ya hablé con Edward. Sé que la doctora ha recomendado que no te sometas a situaciones estresantes, eso ayudará a la… —mira a Rosalie antes de continuar—. Con el bebé, así que he pensado que quizá sea bueno en que te demos un par de semanas de permiso.

—¿Qué? —abro mis ojos—. No, no es necesario, el trabajo no me implica estrés alguno. No quiero que esto interfiera con mis responsabilidades, más adelante tomaré los permisos de maternidad, pero…

—Bella, tranquila, no habrá ningún problema —toma mis manos—. Tu puesto será tuyo hasta que tú quieras, nada cambiará eso, si eso es lo que te preocupa. Tómalo como un pago de todas aquellas vacaciones que no has tomado en este par de años.

Miro a Rosalie y ella asiente en acuerdo.

—No queremos que estés estresada y estar en casa tranquila puede ayudar —toma mi mano por encima de la mesa—. Además, puedes aprovechar el tiempo que pases con mi hermano.

Doy un respingo ante lo dicho por Alice ¿Acaso…? No, ella no puede haberse dado cuenta ¿y si lo hizo?

—Puedes aprovechar que es arquitecto y pedirle que te enseñe —me dejo caer en el taburete, afortunadamente tiene respaldo o me hubiera ido de espaldas.

¡Dios! Casi muero del susto de sólo pensar que Alice se hubiera dado cuenta de mi atracción por su hermano, eso hubiera sido realmente vergonzoso. ¿Qué hubiera hecho si fuera así? Definitivamente no podría mirarla sabiendo que ella sabe, tendría que renunciar al trabajo y poner tierra de por medio entre Edward y yo.

Es entonces en que entiendo lo que dice Rosalie, en parte. Debo de cortar esta atracción antes de que eche raíces en mí y se vuelva en algo más profundo. No puedo permitir por ninguna razón que alguien se dé cuenta de lo que me está pasando y poner todo en riesgo.

—¿Bella? —Rosalie mueve una mano frente a mí—. Tierra llamando a Bella.

—Lo siento —miro a Alice—. No creo, quiero decir, tu hermano está muy ocupado revisando obras, los planos, reuniones, sería demasiado —suelto una risita nerviosa.

Rosalie se ha dado cuenta, lo entiendo cuando miro esa fina ceja levantada mientas me mira.

—Oh, qué va. Estoy segura que estará encantado de ayudarte. Le diré que te lleve con él como una clase de aprendiz —Alice aplaude por su idea.

Alice me está mandando directamente al estrés en sus más altos niveles.

—No, no es necesario —me apresuro a decir—. Quizá ocupe estas dos semanas para algunos pendientes.

—¿Segura? Porque creo que podría servirte mucho cuando inicies tus estudios.

Miro a Rosalie pidiendo ayuda.

—Chicas, me están dejando fuera de la conversación —dice Rosalie en un fingido disgusto—. Venimos aquí para emborracharnos y sigo viendo esos vasos llenos.

—¡Tienes razón! —dice Alice y levanta su vaso—. Necesitamos más mojitos.

Se bebe su bebida en un trago profundo.

Varios tragos después comienzo a sentir como todo el alcohol sube a mi cabeza. Ya no estoy enfocada al cien, me cuesta seguirles la plática. Soy pésima tomando y creo que es tiempo de parar.

—Este es mi último mojito, chicas —levanto mi vaso que tiene poco menos de un tercio del líquido y lo engulló. Sacudo mi cabeza tratando de quitar todo el aturdimiento.

—¡No! No seas aguafiestas —dice Alice medio siseando y medio arrastrando las palabras—. Mañana no hay trabajo.

—Creo que alguien ya está borracha —dice Rosalie riéndose de Alice.

—Yo creo que debemos de llamar a Jasper para que venga a recogerla —digo mientras saco mi teléfono y busco entre mis contactos. Marco y espero a que responda.

—¿Bella? ¿No estás con Alice?

—Sip, lo estoy, pero creo que se nos ha pasado la mano con los mojitos —trueno la lengua—. Creo que deberías de venir por Alice.

—Esa mujer, bebe como si tuviera un barril por llenar y sólo mide uno cincuenta y cinco —se burla—. Voy en camino, espérenme.

—Te mando nuestra ubicación.

Hago lo que le digo y después recuerdo que Alice quedó en llevarme a casa, ¿cómo iré ahora? No puedo pedirle a Rosalie que me acompañe, ella se regresaría sola y si yo me siento mareada ella se ve en un estado peor. Miro el reloj de mi teléfono, son a penas las 10:30, no es tan tarde para conseguir un taxi, aunque primero debo conseguir uno para mi amiga.

—¿Bella? —un chispazo se siente en mi hombro al sentir el contacto. Me giro y encuentro esos hermosos ojos que me han estado torturando las últimas semanas.

—Creí que no estaba tan borracha —inclino mi cabeza y me acerco más a mi alucinación—. Ya voy para la casa—. Mi alucinación se ríe—. Wow, tu risa.

—Ya sé que vas para la casa, estoy aquí para llevarte.

Extiende su brazo y pasa por mi lado, roza mi brazo y se me eriza la piel. Embobada como me siento, alzo la mirada y me encuentro con la suya. Su rostro está muy cerca, pero se retira demasiado pronto para poder disfrutarlo. Ha tomado mi bolso y mi chaqueta.

—Andando —se hace a un lado para que pueda pararme.

—No, no, debemos esperar a que llegue Jasper, no podemos dejar a Alice sola —la susodicha mira sonriente a su hermano—. Además está Rose, no puedo dejar que se vaya sola a su casa.

Edward echa un vistazo a mi amiga, quien no le ha quitado un ojo de encima. Es la primera vez que lo ve. Ella agita sus pestañas, le indico con la mirada que se controle.

—Bien, espérame aquí —lo veo salir del local y me pregunto adónde fue. ¿Se habrá ido?

Un par de minutos después aparece acompañado de un hombre igual de alto que él, pero más musculoso. Tiene el cabello negro, corto y un poco rizado; aunque es bastante bien parecido hay algo en su rostro que me recuerda a un niño pequeño. ¿Eso es raro?

—Esperemos a Jasper, después llevaremos a tu amiga a su casa —me dice en cuanto está a mi lado.

—¡Tú debes de ser Bella! Gusto en conocerte futura mami —el chico me saluda con bastante alegría y me da un abrazo después—. Soy Emmett, seré el tío de tu bebé, bueno, su bebé —señala a Edward—. Lo consentiré mucho.

—¡Oye, yo soy la tía del bebé! —Alice se para enfurruñada y empuja a Emmett. Bastante fuerza para un cuerpo tan pequeño y borracho.

Emmett no responde, no dice nada. Todos lo miramos, pero él se encuentra con la vista fijada en un solo punto, Rosalie.

—El pecado hecho persona —murmura completamente perdido. Edward y yo nos miramos confundidos.

—Soy Emmett McCarty, todo un placer conocerla, señorita…

Rose suelta un gritito ahogado y sacude sus pestañas, aún más que cuando miró a Edward por primera vez.

—Rose, mi nombre es Rose —su voz suena más aguda y parece sonrojada. No sé si es por el alcohol o por el hombre frente a ella. Está igual de perdida que el amigo de Edward. Ambos se están comportando como unos tontos.

—¡Jasper! —Alice salta de su asiento y va por el hombre de cabello rubio ondulado—. Te extrañé —se enrolla en el cuerpo de su amado, él parece feliz de que sea así, de hecho la aprieta más a él. Sonrío como boba al ver el detalle.

—Estoy aquí, al parecer mi alocada novia ha bebido como un camionero —pellizca su nariz.

—Es demasiado tierno —murmuro.

—Yo digo empalagoso —dice Edward.

—¡Oh, por favor! Sí es dulce, pero para nada cursi. No me digas que no tienes momento así con Jacob.

Estoy segura que mi cara se ha tornado en un gesto descompuesto porque de pensar en Edward y Jacob en una escena así, acaramelados, me ha hecho sentir mal. Un sabor agrio se ha instalado en mi boca.

—¿Todo bien? —Edward parece alarmado.

—Sí, todo bien —suelto sin más.

—Bueno, es hora de irnos —dice Edward al ver que ya no voy a decir nada más.

Emmett me deja sentarme enfrente con Edward, al parecer cree que Rosalie puede necesitar ayuda en el transcurso del viaje y él se ha ofrecido para atenderla porque quizá yo no me encuentre en condición de hacerlo, aun cuando le insistí que no estaba tan tomada.

—Por lo que veo con tu amiga y mi hermana fue una buena noche ¿no es así? —Edward me sonríe desde su lado.

—Sí, eso creo. Necesitaba sentirme así aunque fuera una vez más antes de embarazarme —me encojo de hombros y espero que mi comentario no se malinterpretara.

—¿Así como? —en lugar de verse alarmado como creí que lo estaría parece curioso e interesado en escucharme.

—Hacía mucho, desde antes de conocerlos, que no podía salir a divertirme con mis amigas —hago un mohín por lo que hay detrás de ello—. Fueron meses difíciles cuando mi padre enfermó —solo me encojo de hombros—. Fue agradable poder experimentarlo una vez más, ahora me convertiré en una madre subrogada responsable, lo prometo —levanto mi mano para sellar mi promesa. Él se gira un poco para echarme un vistazo.

—Hablando de eso —parece un poco inseguro—. Jacob recibió las noticias hoy. La cita para la inseminación es la próxima semana.

—Oh, eso es rápido. Me alegro por ustedes —lo decía completamente en serio, aunque había algo en mi pecho que parecía un pinchazo doloroso y entonces recordé mi plática con Rosalie. Eché mi cabeza hacia atrás sintiéndome de pronto frustrada, pero sobre todo desdichada. Toda la emoción de la tarde con las chicas se esfumó.

—¿Qué sucede? —pregunta Edward a mi lado—. Te he escuchado suspirar.

—Cansancio —es mi respuesta escueta.

La inseminación sería en una semana y una vez echa no podría echarme para atrás y no quería hacerlo, así que debía de marcar una distancia con Edward antes de que mis absurdos sentimientos complicaran las cosas. ¡Dios! ¡Voy a llevar a su bebé en mi vientre, literalmente su bebé! Esto no podía complicarse más de lo que ya sería y era mi deber asegurarme que no sucediera. Sólo yo podía cuidarme a mí misma de no salir lastimada porque coincidía con Rosalie de que no había ni la mínima oportunidad con que esto saliera bien si dejaba que mis sentimientos crecieran.

En cuanto llegamos a casa, después de llevar a Rosalie a la suya, caminé a mi cuarto diciendo sólo un simple "buenas noches". Mi ánimo había decaído.

—O—

—Muy bien, Isabella, ha llegado el día. Tus estudios son formidables, así que esperamos buenos resultados el día de hoy —me dice la doctora Yang y yo solo asiento—. No has reportado ningún problema con los medicamentos que te recetamos y todo está listo.

—Bien, estoy lista.

Estoy sentada en la camilla de exploración ginecológica. Los chicos se encuentran afuera esperando, aunque Jacob esperaba poder estar presente, aun así me recordaron que cualquier cosa que necesitara ellos estarían ahí. Eso me hace sentir reconfortada.

En los últimos días he tratado de mantener mi distancia con Edward, aunque debo reconocer que hasta ahora ha sido fácil y se debe a que sus horarios y los míos no han coincidido en lo absoluto, incluso así nuestros intercambios han sido breves, lo cual agradezco.

—Bueno, Bella, como te decía, el procedimiento es realmente breve, tardaremos unos diez minutos —la veo comenzar a preparar todo y eso hace que mis entrañas se encojan—. No sentirás molestias, no es necesario aplicar anestesia, pero puedes llegar a sentir pequeños cólicos después. ¿De acuerdo?

Moví mi cabeza afirmando que había entendido.

—Ahora colócate en posición.

Una vez acostada traté de concentrarme en las luces del techo, las conté, comencé a unirlas trazando líneas imaginarias y crenado figuras. Sentí a la doctora moverse allá abajo.

—Sentirás presión, Bella, necesito que no pongas tu cuerpo tenso.

Después de eso me ofreció mirar la pantalla, si quería, para ver lo que estaba sucediendo, preferí no hacerlo.

Exactamente ocho minutos después la doctora Yang me dice que el procedimiento ha concluido, me pide que espere algunos minutos antes de levantarme y sale para darme mi privacidad para cambiarme. Cuando salgo de la sala de exploración y entro al consultorio me veo rodeada por un par de brazos. Es Jacob.

—¡Gracias, Bella, gracias! —escucho la emoción en su voz; apuesto a que tiene un nudo en su garganta—. No puedo creer que ya tengas a nuestro pequeño dentro de ti.

Me siento apenada en este momento y no tengo idea del porqué, pero lo abrazo de nuevo. También me siento feliz por ellos, el sueño de su familia está comenzando, su familia. Miro a Edward que está más atrás, él me está sonriendo y en cuanto Jacob se separa él me abraza también. Me derrito en sus brazos, toda mi convicción se desvanece, sólo pienso en su contacto, en su aliento en mi nuca mientras me agradece y promete que cuidarán de mí.

Pasamos a sentarnos frente a la doctora quien está actualizando mi expediente y después de teclear las últimas frases nos sonríe.

—No hubo complicaciones y aunque es pronto para declararlo una completa victoria creo que ha sido un éxito —mira sonriente a los papás—. De todas formas debemos de estar al pendiente. Dentro de unas semanas haremos los estudios de sangre y la ecografía para confirmarlo.

Poco más de seis semanas después, y ante la ausencia de mi periodo, acudimos al médico para escuchar las buenas noticias. Los exámenes sanguíneos lo confirmaron. Mis emociones parecen dormidas en este instante, no hay una reacción después, sólo me dejo guiar cuando me dicen que debo de pasar a la sala de exploración para realizar la ecografía.

—Primero pasará ella, yo les avisaré cuando pueden pasar a ver a su hijo —la enorme sonrisa de los dos me hace empezar a emocionarme. ¡Hay vida dentro de mí!

Me desvisto y me coloco en posición. Comienzo a sentirme nerviosa, no sé qué veré, bueno, es obvio que sé, pero no sé cómo lucirá, no sé cómo debo sentirme al respecto. Veré al bebé o a penas un montón de células que están dentro de mí, pero se supone que no debo de tener ningún tipo de conexión emocional con él ¿o sí?

—Bella, ahora sentirás presión por el transductor—traté de relajarme para no sentir molestias—. Esperemos a que aparezca… ahí está ¿lo ves?

Miro, pero debo de concentrarme para encontrar lo que la doctora me dice. Lo encuentro, una diminuta mancha borrosa.

—Ese es el bebé —me dice—. Si estás bien con esto los haré pasa —me cubre antes de oprimir una botón e indicarles que entraran.

Al mirar la mancha un pensamiento llega a mí con un impacto. El bebé de Edward. Sólo pienso en el bebé de Edward creciendo dentro de mí.


Y habemus bebé, no de la forma en que nos hubiera gustado, ¿verdad? *guiño*, hizo falta esa acción, pero bueno ahí está. Bella ya no puede echarse para atrás, esperemos que no la termine pasando mal. Y bueno, también ya ha reconocido ante Rosalie sus sentimientos hacia Edward, ¿cómo creen que afectará eso con la relación con el bebé? ¿Qué les ha parecido?

MIL GRACIAS POR SU APOYO Y PACIENCIA: sailoralice, jupy, dobleRose, Mar91, kaja0507, Lidia Hernández, Cristal82, roberouge, Jade HSos, Car Cullen Stewart Pattinson, Smedina, BereB, saraipineda44, aliceforever85, Fallen Dark Angel 07, CHELABLACK, Lore562, Lizdayana, Maryluna, monse rsls, Cinthyavillalobo, ClaryFlynn98 y dos anónimos.

En serio gracias por llegar hasta acá y lamento la espera en las que las tengo. Espero que el siguiente capítulo no tarde tanto, pero no puedo prometer nada. Estoy inmensamente agradecida por el apoyo que me han dado tanto en esta historia como en La Fortezza. Espero seguilas encontrando capítulo tras capítulo.

¡Hasta la próxima!

Dai.