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Capítulo 7
EPOV
Estuve soñando e imaginando el momento en el que confirmaríamos el embarazo de Bella, aquel en el que me dijeran que sería padre. Debo reconocer que por mucho tiempo dudé de mi reacción, si llegaría a sentirme tan emocionado como se dice, si saltarían las lágrimas o por lo menos se formaría un nudo en mi estómago, pero definitivamente lo que menos esperaba era sentirme de esta manera. Jamás había sentido algo parecido. ¿Cómo se podía amar a una simple mancha en un monitor?
—Edward ¿lo miras? ¡Ahí está! —siento a Jacob tironear de la manga de mi camisa.
—Lo veo, Jacob.
¿Cómo podría no verlo? Reto a alguien a que intente hacer que aparte mi mirada. Lo hago solo por un instante. Miro a la persona que ha ayudado a que tenga este pequeño milagro. Bella está igual de perdida en la imagen, tampoco puede dejar de verlo. Su nariz está ligeramente más roja y entonces me doy cuenta de la ligera humedad en sus ojos, no es tanto como para derramar lágrimas, es más como para darle brillo a sus ojos. Se ve… hermosa.
Decido hacer eso a un lado y pasamos a preguntarle a la doctora si encuentra todo bien. Respiro aliviado cuando nos dice que todo se encuentra en óptimas condiciones, así que podemos declarar que la fecundación fue todo un éxito.
—Si no tienen más dudas salgamos y dejemos que Bella se vista tranquila —dice la doctora Yang.
En ese momento Bella y yo nos encontramos con la mirada y surge una explosión dentro de mí. Es como si acabara de impactarme contra un gran muro.
—¿Podemos tener una copia de esto? —escucho que Jacob dice, pero es como si estuviera a metros, como si sus palabras solo fueran un eco.
—Por supuesto, mientras Bella se viste lo prepararé. Ahora salgan, caballeros.
Jacob tira de mí para sacarme, pero sigo en shock. Sigue esta mezcla de emociones dentro de mí. Acabo de ver a mi hijo en la pantalla, acabo de confirmar que dentro de algunos meses seré padre, pero está… esto… con Bella.
Camino conmocionado, tratando de dejar todo lo acontecido en los últimos minutos en la sala de exploración. Lo único que quiero conservar es esa imagen, esa pequeña mancha borrosa, eso es todo. Los brazos de Jacob me ayudan a regresar al presente, al consultorio.
—¡Lo tenemos, cariño, lo tenemos! —Jacob me besa en los labios, pero no puedo responderle aun—. Lo sé, sigues en shock. Es hermoso ¿no es así?
—Sí que lo es —murmuro.
La doctora nos da algunas indicaciones sobre los cuidados que debe de tener Bella, sobre las próximas citas y si bien es todavía pronto cree que debemos de buscar un neonatólogo y pediatra para comenzar con el plan de parto, es mejor estar prevenidos. Ella nos entrega las tarjetas de algunos con quienes ella ha trabajado. Bella sale y no nos mira a ninguno de los dos, pero está sonriente, eso me tranquiliza. Había una parte de mí que dudaba sobre cómo reaccionaría ella después de que se confirmara el embarazo.
—Bella, ya he hablado con Edward y Jacob sobre los cuidados que debes de seguir en los próximos meses —la tomo del brazo y la guío a una de las sillas frente a la doctora—. Programaremos la siguiente ecografía. Cualquier cosa que sientas por muy tonta que creas que sea comunícate conmigo.
—Lo haré.
Salimos de la clínica. Jacob llevará a Bella a su trabajo mientras que yo regresaré a casa. Nos aseguramos de que Bella se sienta bien antes de marcharnos de la clínica de fertilidad. Ha estado presentando náuseas en los últimos días y aunque sabemos que es perfectamente normal no podemos evitar el sentirnos ansiosos cuando la vemos con la cara pálida por las mañanas.
Una vez en casa me encargo de dar las buenas noticias. Comienzo por mamá quien casi me rompe el tímpano con sus gritos de emoción. De inmediato comienza a hacer planes para festejar al no nacido nuevo miembro de la familia. Me pide que le haga llegar su felicitación a Jacob y decirle a Bella que ella se encargará de cuidarla. Pobre Bella, no se quitará a mi madre de encima. Me despido de ella prometiéndole que le preguntaré a Jake cuándo podremos hacer la cena de festejo.
Trato de concentrarme en mis tareas, pero me resulta imposible, sólo soy capaz de pensar en una sola cosa: mi hijo… o hija. Puedo imaginarlo todo. Una preciosa niña con ojos chocolate, quizá con mi cabello cobrizo, con los rasgos de Bella, pequeñita, hermosa. No puedo esperar para que llegue a nuestras vidas.
Decido dejar por la paz mis deberes, me resigno a no avanzar en los proyectos pues tengo mejores cosas en las cuales concentrarme, pero decido llamarle a mi amigo para darle la buena noticia.
Responde casi al instante
—Emmett al habla.
—Voy a ser papá —suelto como si nada, aunque la enorme sonrisa sigue dibujada en mi cara.
—¡Hombre, enhorabuena! Me alegro tanto por ustedes —dice mi amigo—. Me imagino que Jacob debe de andar por las nubes.
Me río porque es quedarse corto.
—Ni lo imaginas, la pobre Bella se vio bombardeada con sus abrazos —mi sonrisa aumenta—. No podemos esperar para que ese pequeñín o pequeñina llegue a nuestras vidas.
—Esto merece celebrarse a lo grande. Serán los primeros padres del grupo —sigue con entusiasmo, casi tanto como si él fuera a ser el padre—. Debemos organizar una fiesta, todos quieren conocer a Bella.
Hago una mueca porque no sé qué tan cómoda pueda llegar a sentirse, por lo que sé no está muy acostumbrada a ser el centro de atención.
—No lo sé, Emmett. No queremos que Bella se sienta incómoda —le explico.
—Será sólo una pequeña parrillada, yo me encargo de que las cosas no se salgan de control —incluso a través de la línea puedo sentir su euforia.
—Sólo una pequeña parrillada —le hago prometer—, y sólo los amigos más cercanos. No queremos que Bella se sienta abrumada.
—Lo prometo —silencio por algunos segundos—. Quizá ella podría invitar a algunos amigos suyos, como aquella chica rubia que llevamos a su casa —dice como si nada, pero lo conozco tan bien como él a mí y sé que Emmett tiene interés por Rosalie.
—Le diré que invite a Rose —sonrío.
—Rose —casi se escucha ensoñador y la ha visto una sola vez. Mi amigo está perdido.
Después de eso me pongo a preparar algo para celebrar. Sé que nos esperan muchas celebraciones por delante, pero creo que merecemos algo nuestro, algo pequeño e íntimo.
Pasan de las seis cuando Bella llega. Alice la ha traído después del trabajo.
—¿Qué es eso que huele tan bien? —la escucho decir.
—Solomillo Wellington —le digo sacándolo recién del horno. Ya está todo listo para la cena.
Bella se sobresalta al escucharme. Su mirada me rehúye nuevamente. Quizá ella piense que no me he dado cuenta, pero lo he hecho. He notado que en los últimos días se muestra más callada cuando estoy cerca, nuestros intercambios son breves y no tengo idea de qué es lo que sucede con ella.
—De acuerdo, Bella ¿qué es lo que sucede? —sus grandes ojos se abren casi como si estuviera espantada, pero su gesto parece más cómico.
—No… no sé a qué te refieres —y ahí está justo de lo que hablo. En lugar de mirarme porque le estoy hablando prefiere mirar la pintura de la pared.
—No sabía que el color crema te pareciera tan interesante —camino hacia ella.
Bella se sobresalta al sentirme cerca y conforme avanzo ella retrocede. La miro con los ojos entrecerrados y ella parece abrir más los suyos. ¿Soy yo o ella me teme? Sigo dando pasos al mismo tiempo que la sensación cálida y electrizante aparece en el centro de mi pecho. Sonrío un poco cuando veo que comienza a sonrojarse. Luce adorable. Choca con la pared del fondo y queda atrapada entre el muro y yo.
—¿Qué sucede contigo? ¿Estás huyendo de mí? —inclino un poco mi cabeza para mirarla mejor.
—N… no —tartamudea.
—Los últimos días solo me diriges monosílabos, ¿debo pensar que es eso normal cuando eres tan parlanchina?
—Oye, no soy parlanchina —se queja y hace un mohín—. Solo me falla de vez en cuando mi filtro entre lo que pienso y lo que digo —se cruza de brazos y me pierdo en la vista de sus pechos realzados.
—Bella…
Escuchamos la cerradura de la puerta abrirse y me separo de pronto. Me siento como un niño pequeño que estuvo a punto de ser atrapado en una travesura y no sé por qué.
—Hablaremos de esto después —le digo mientras regreso a preparar la mesa.
—¿Acaso lo que huelo es solomillo Wellington? —Jacob se asoma a la cocina y saluda de lejos a Bella, quien sigue pegada a la pared.
—Recién salido del horno —le digo sonriente—. Debo advertirles a los dos que tanto mi mamá como Emmett tienen planeado que celebremos la buena noticia.
—No esperaba menos de Esme —Jacob me sonríe enormemente y yo le guiño un ojo—. No pude parar de hablar de esto en todo el día. Lo juro, les mostré a todos la ecografía.
Me río porque sé que si trabajara en algún estudio o tuviera compañeros estaría de la misma manera.
—Sé a qué te refieres. Fue sumamente dichoso decirles a todos que tendremos un hijo —sonreí con ilusión.
Jacob mira de nuevo la tabla donde está el solomillo y sin esperar a que la cena sea servida clava el cuchillo y corta un trozo para después meterlo en su boca. Por el rabillo del ojo miro cómo Bella desaparece por el pasillo. Frunzo mi ceño porque quiero terminar esa charla pendiente con ella.
—¿Bella no cenará? —pregunta Jacob mientras toma otro trozo de carne.
—Sí, si es que le dejas algo al paso que vas —me burlo de él y él se ríe conmigo.
—¿Qué quieres que haga? El solomillo Wellington es mi perdición. Te lo agradeceré más tarde, cariño —me guiña un ojo—. Iré por Bella, si no tienes razón y la dejaré sin cena.
Cinco minutos después regresa y ya tengo preparada mi sonrisa para Bella, pero no hay nadie al lado de Jacob. Ella no ha venido con él y eso confirma mis sospechas. Ella está huyendo de mí. La confirmación hace que mi pecho se agite e incluso duela, no sé por qué siguen pasando estas cosas cuando se trata de ella. Todas estas sensaciones me desconciertan y debería de agradecer la razón que sea por la cual Bella se está manteniendo alejada. Debería de ocupar esta distancia y apagar todo… esto, antes de que complique las cosas.
—¿Y Bella? —pregunto mientras destapo la botella de vino y sirvo dos copas. Pensándolo bien creo que no es buena idea beber frente a Bella.
—Dijo que no tenía hambre y que aprovecháramos —me sonríe—. Entiende que tenemos que festejar como pareja por nuestro bebé —me guiña un ojo y yo trato de sonreír.
Toda la conversación durante la cena gira entorno a escenarios futuros con nuestro pequeño. Jacob quiere comenzar a buscar nombres, tanto para niño como para niña, yo creo que es demasiado pronto para hacerlo, pero por mi parte ya estoy empezando a pensar en cómo decoraré su habitación. Quiero construir yo mismo su cuna. Quizá deba de empezar a buscar la madera. Sé que faltan meses para tenerlo o tenerla con nosotros, pero no quiero que el tiempo me gane. Quiero tenerlo todo listo.
—Será increíble —dice Jake en medio de su propia ensoñación—. En todos los escenarios me veo con un pequeñín, pero ¿y si es una niña? ¿crees que seremos celosos?
¿Una niña? Claro que cabe la probabilidad, pero al pensar en una niña sólo puedo imaginarla con los grandes ojos de Bella, su cabello claro y esas mejillas sonrojadas. No puedo evitarlo, sonrío como bobo. Sería demasiado lindo tener una mini Bella. Me detengo al instante ante el pensamiento.
—Ah, ya veo, ya la imaginas teniendo citas —Jacob se ríe—. Definitivamente serás el padre celoso.
Trato de fingir el pánico que me invadió hace unos segundos.
Después de eso la conversación vuelve a girar alrededor de nuestro bebé. En pocos meses estará con nosotros y simplemente resulta increíble. Ambos estamos tan dichosos. Terminamos la cena y continuamos con un par de copas de vino. Le digo a Jake que quizá deberíamos dejar de tomar alcohol durante las cenas como una manera de ser solidarios con Bella. Él está de acuerdo. Él haría cualquier cosa por ese bebé.
Estoy terminando de lavar los platos y Jake los está secando. Mientras él termina de secar y ponerlos en su lugar yo me recargo para seguir escuchando su plática. Comienzo a prestar más atención cuando nombra a Bella.
—Quizá debamos hacerle caso —me mira mientras se seca las manos con la toalla.
—¿Sobre qué? —lo miro con curiosidad.
—Festejar en pareja.
Se acerca y comienza a besar mi cuello. Sus manos comienzan a pasear por mi torso y bajan hasta mi cinturón que comienza a desabrochar.
—Hemos estado tan concentrados en todo este proceso de la inseminación. Te he extrañado —murmura entre besos.
Me siento confundido, normalmente reaccionaría al instante. Trato de concentrarme. Cierro los ojos disfrutando de las caricias, pero me cuesta hacerlo porque solo veo dos mejillas sonrojadas acompañadas de un par de pozos chocolate.
—Es hermoso ¿no? —me besa en mis labios y le respondo—. Pensar que Bella lleva en su vientre al bebé es todo un sueño.
Una imagen de Bella con su vientre hinchado y con la certeza de que lleva a mi bebé dentro de ella hacen que me ponga duro. Es una sensación primitiva que me deja en shock. Imaginar a Bella y ser consciente de que carga con nuestro hijo me ha excitado a un grado que jamás experimenté. La dura y cálida mano de Jacob se adentra en mis bóxer y toma mi erección. Gimo por el leve alivio.
—Estás bastante duro —su voz me llega de golpe.
Hay una punzada de decepción, confusión y después llega el sobresalto. Acabo de fantasear con Bella. Quería que fuera Bella quien estuviera tocándome. ¿Qué es todo esto?
—Jacob —tomo su mano y la quito de mi polla—. Tengo que apurarme con algunas cosas —trato de explicarle. No lo miro a los ojos, soy incapaz—. Con todo esto he dejado algunas cosas inconclusas y debo entregar los planos pronto.
Me aparto. Él se queda ahí, pero no dice nada. Sólo me mira confundido. Me sonríe y trata de acercarse de nuevo tomando mi pantalón.
—Lo siento, cariño —le digo y hasta entonces, después de un largo silencio de su parte es que me decido a mirarlo.
—Lo entiendo —me dice—. Lo dejaremos para otra ocasión —me guiña un ojo y se marcha.
Lo conozco y sé que se guardará esta para futuras ocasiones. Es la primera vez que lo rechazo. Soy un caos completo en este momento. No puedo creer cómo sólo la mención de Bella y nuestro bebé me han hecho fantasear y excitarme en ese grado y cómo no he podido soportar el toque de Jake cuando desperté de mi fantasía.
Bella. Un montón de imágenes de ella vienen a mi mente. Sus piernas desnudas, ella en sus pequeños shorts andando por la casa, la suavidad de su piel, el inicio de sus pechos, sus ojos pícaros y tímidos a la vez. La erección se ha hecho presente de nuevo. Sobresale en mis bóxer.
—¡Mierda!
Respiro profundo, imagino mil y una cosas que me ayuden a bajar mi erección. La imagen de Emmett en calzoncillos flojos andando por la casa ayuda bastante.
Media hora después sigo tratando de procesar lo que acaba de pasar. Quiero pensar que se trata de alguna cuestión absurda sobre la reproducción de la especie y el instinto. Ya saben. He visto algunos programas en NatGeo y el comportamiento de los animales así que me quedo con esa explicación sobre la biología y mi instinto animal o algo así. Absurdo, pero es la explicación que hace que menos cosas se muevan en mí y me hagan cuestionarme.
Ese fin de semana Emmett decide que es la mejor fecha para festejar. Jacob y yo nos encargaremos de la parrillada, así que vamos por las carnes y montones de frituras. Bella decide quedarse en casa, incluso no quería participar en la fiesta, pero Jacob le hizo prometer que estaría pues es parte de la celebración; sin ella no existiría el bebé. Debo mencionar que a partir de ese día ha estado más distante, lo cual agradezco, pero también hay algo en ella, parece molesta, por lo menos conmigo.
—¿Crees que con cuatro bolsas de éstas serán suficientes? —Jake me pregunta mientras sostiene una bolsa de nachos—. Bella dijo que hará guacamole y con sus habilidades culinarias seguro quedará delicioso y nuestras carnes quedarán de lado.
Asiento en acuerdo.
—Con cuatro serán suficientes —tomo el carrito y sigo avanzando.
—Creo que deberíamos comprar un par de kilos extra de carne, conoces a Emmett y a Jared —comenta Jake mientras sigue viendo marcas de totopos y frituras.
—Bien, si crees que es necesario —sigo por el pasillo y giro hacia el área de las frutas y verduras para tomar lo que Bella nos ha pedido.
—Necesito que cambies esa actitud, es nefasta para un día de celebración —Jacob lanza las bolsas al carrito y me deja.
Ya con una actitud adecuada para un día de celebración, de acuerdo con Jacob, llevamos las cosas que compramos a la parte trasera de la casa donde será la parrillada. Llevo los aguacates y el resto de los ingredientes del guacamole al interior. Ahí está Bella quien da un salto al verme, pero después finge que no estoy y sigue moviéndose por la cocina.
—Aquí están los ingredientes que nos pediste —pongo las bolsas de papel sobre la encimera—. Revisa si no falta nada.
Ella se acerca y al tomar una de las bolsas nuestros dedos se rozan. Lo siento en ese momento, esa descarga placentera, ese hormigueo. Ambos nos miramos, pero ella se aparta antes de que pueda apreciar con detalle sus hermosos ojos, antes de que pueda delinear con la mirada cada rasgo de su rostro. Deja su delicioso aroma frutal en el aire e inspiro profundo.
Estás dejando que se te vaya de las manos.
Salgo de nuevo para ayudar a Jacob a poner todo en orden.
Poco a poco empiezan a llegar nuestros amigos. Afortunadamente Emmett entendió que únicamente amigos cercanos. Entre ellos se encuentran mi hermana Alice y Jasper, por supuesto. El timbre suena y es mi turno de abrir. Son los últimos invitados.
—¡Hey! —les saludo a los hombres y una chica.
—Hemos traído cervezas —Embry levanta ambos brazos señalando las bebidas.
Detrás de él están Jared y Leah. Saludo a los tres con un abrazo y entramos a la casa.
—¿Dónde está la chica? —pregunta Embry emocionado—. Queremos conocerla.
—¿Por qué hay tanta curiosidad en conocer a Bella? —les pregunto. Cada uno de nuestros amigos lo primero que preguntan al llegar es por la chica que nos ayudará a traer al mundo a nuestro pequeño.
Bella es mucho más que eso.
—Curiosidad —dice Jared.
—Ah, por favor, lo de ustedes es morbo —dice Leah detrás de ellos y les da un golpe—. No dejes que se acerquen a ella o la harán sentir incómoda.
—Juro que no la haré sentir incómoda, ya nos hiciste prometerlo, Leah —Jared la mira mal y sigue avanzando. Mueve su cabeza como una pequeña suricata buscando a Bella.
—Bella está afuera con su amiga y Emmett.
Emmett no se ha despegado de su lugar, le he pedido que cuando no esté cerca lo esté él para evitar que personas como Jared la hagan sentir incómoda con preguntas. Además que por supuesto que lo ha hecho encantado porque le permite estar cerca de Rosalie, quien al parecer también se siente atraída por él, aunque me ha tocado escuchar un par de conversaciones donde se la ha puesto difícil.
Llevo a mis amigos con Bella, quien está sentada en la hamaca que tenemos al lado de la piscina, tiene en su mano una botella de jugo. Nuestras miradas se cruzan mientras avanzo hacia ella, pero rápido la desvía y sigue su plática con su amiga, Rosalie.
—Bella, sé que quizá estés harta de las presentaciones, pero estos son los últimos, lo prometo —le sonrío y ella hace lo mismo, pero no es sincera como siempre—. Estos son Embry, Jared y Leah. Chicos, esta es Bella.
—Mucho gusto en conocerlos, chicos —Bella se levanta y les tiende la mano. La sonrisa que les dedica a ellos sí es genuina.
—El placer es nuestro —dice Leah y le da un pequeño abrazo—. Queríamos conocerte desde que Jake y Edward nos contaron que habían encontrado a alguien para sus planes. Eres especial.
Veo el sonrojo de Bella aparecer. Y baja la mirada un poco.
—Bravo, chica, nos dices que no la hagamos sentir incómoda y es lo primero que haces —dice Jared haciendo a Leah a un lado—. Ignórala —le dice y también le da un abrazo a Bella.
Después de eso la fiesta de celebración empieza con un brindis que hacen mis amigos deseándonos, tanto a Jacob, a mí y a Bella, un futuro feliz y con muchas bendiciones. Nos muestran su felicidad por ver cumplido nuestro sueño de formar una familia y por conocer a Bella, a quien reconocen como una grandiosa chica por acceder a labor tan difícil como el gestar el hijo de otros.
El hijo de otros. Mío y de Jacob.
Ella se remueve en su lugar al notar la atención de todos.
—¡Un brindis por Bella! Por traer al mundo al nuevo miembro de la familia —dice Jacob abrazándola.
Después de eso la gente se dispersa. Me quedo al lado de Jacob platicando con Leah, de vez en cuando le echo un vistazo adonde Bella está. Sigue con Rosalie, Emmett por ahora no está con ellas, pero sí Jared. Los tres ríen. Me alegro de que esté más relajada. A los pocos minutos Bella se para y se acerca a la mesas de bebidas y frituras, toma un plato y se sirve algunas, pero en lugar de regresar con su amiga y Jared se mete a la casa.
—Me disculpan —les digo a Leah y a Jake antes de besarle.
Cuando entro a la cocina la veo estirándose y tratando de tomar algo de la alacena. Me tomo un segundo para mirarla. Lleva un sencillo vestido blanco que a penas y le llega a la mitad de sus muslos y que al estirarse se alza quedando por debajo de su culo.
No puedes estar haciendo esto. Jacob está afuera. Esto está mal.
—¿Qué buscas? —le pregunto.
—¡Jesús! —grita y se gira en medio de un respingo—. Te gusta asustarme —me reclama y se vuelve a la alacena—. Se me antojó un poco de crema de cacahuate.
—Está en la alacena de al lado —le señalo.
Ella asiente y cierra la puerta de donde estaba buscando.
—¿Frituras con crema de cacahuate? —levanto mi ceja ante la combinación extraña.
—Lo sé, pero supongo que es lo que el bebé quiere. Nunca lo he comido antes, lo juro —está sonrojada. Es muy bella.
—Aquí estás, Bella —Jared entra y pasa de mi lado hasta ubicarse al lado de Bella—. Edward esta chica es increíble —pasa un brazo sobre los hombros de Bella y ella le sonríe.
—Dios, Jared —Bella le pica sus costillas.
De pronto siento una apremiante necesidad de caminar hacia ellos y apartar a Bella del abrazo de Jared. ¿Por qué con el ríe y conmigo sólo miradas frías? Lleva días dándome respuestas secas y cortas, respondiendo únicamente cuando le pregunto.
—¿Qué te toma tanto tiempo, cariño? —Jacob se acerca a mí y besa mi cuello.
Bella vuelve a centrar su atención en Jared.
—Esto es genial. Qué bueno que ambos estén aquí —dice Jared hablándonos a Jake y a mí, pero yo sólo podía ver su brazo alrededor de Bella—. Le decía a Bella que deberíamos salir un día de estos. Por lo que he escuchado sus días han sido exclusivos al trabajo y casa. Necesita divertirse antes de que las cosas crezcan por aquí —Jared posa su mano en el vientre de Bella y a mí sólo me entra una rabia.
Quiero apartar su mano.
»Le dije a Bella, pero ella cree que a ustedes no les parecería correcto —Bella le sonríe y después agacha la mirada—, y aunque le dije que estaba bien parece no estar convencida, así que frente a ustedes les pido permiso para salir con esta bella damita —pellizca la mejilla de Bella y ella tiene el descaro de sonrojarse. ¡Ella se sonroja!
Jacob y yo respondemos al mismo tiempo.
—Yo no creo…
—¡Por supuesto!
Jared y Bella se muestran confundidos porque no han captado ninguna de las dos respuestas. Jacob por su parte me mira con el ceño fruncido.
—No hay inconveniente de nuestra parte, Bella —dice Jacob, quien le sonríe—. ¿Por qué habría problema? Jared tiene razón, sal y diviértete antes de que comiences a quejarte por los pies hinchados.
Miro mal a Jake. ¿Por qué ha dicho eso? Bella no puede salir con Jared. Jared es irresponsable, no sabemos a qué lugar podría llevarla. ¿Por qué saldría Bella con Jared? No son amigos ni nada. ¡Acaban de conocerse!
—Pero Bella está embarazada —es toda mi argumentación con la que espero sea suficiente para dejar claro mi postura y hacer a un lado la absurda idea de Bella saliendo con Jared.
—Está embarazada no convaleciente. Eso no le impide salir a ningún lado —me dice Jake—. Deja de ser absurdo.
—¿Y si mejor dejamos que sea Bella quien decida? —digo con la esperanza de que no acepte. La conozco y se sentirá incómoda ante la situación y terminará rechazando la propuesta de Jared.
—Cierto —dice Jake dubitativo—. Dinos, Bella, ¿quieres salir con Jared?
Pasan minutos antes de que ella responda. Ella me mira en todo ese tiempo y aparta la mirada antes de dar su respuesta.
—Estaría increíble —voltea a mirar a Jared y le sonríe.
¡Bienvenidas a esta última actualización del año! Espero pronto traerles un avance de esta historia y de La Fortezza.
Con respecto a esta historia, cada vez se pone más interesante. ¿Qué opinan de lo que le ha pasado a Edward o de la salida de Bella con Jared? ¿Será que eso le ayude a Edward a entender lo que sucede con sus sentimientos? Por lo menos Bella ya ha tomado la decisión de protegerse, veremos si le salen las cosas o igual terminará con el corazón roto.
INFINITAS GRACIAS POR SEGUIR APOYANDO LA HISTORIA Y POR DEJARME SUS REVIEWS: CHRCullen, kaja0507, jupy, CHELABLACK, Franciscab25, MJo Darcy, dobleRose, JadeHSos, Car Cullen Stewart Pattinson, roberouge, yomalyorman98, Lizdayanna, Cristal82, Smedina, Bere B, Fallen Dark Angel 07, Monica 1602, saraipineda44, aliceforever85, Wenday 14, Maribel1925, Lidia Hernandez, Cinthyavillalobo y magic love ice 123.
¡Nos leemos en el siguiente capítulo!
No olviden darme un poco de felicidad con sus reviews ;).
¡Hasta el siguiente año!
