Advertencia: Los personajes que aparecerán en esta historia, son de la propiedad de Rumiko Takashashi. Exceptuando los personajes que vaya creando claro esta.
-Oscuridad desatada-
Hace unos siete mil años atrás, antes de la formación de los estanques de Juzenkyo, en las tierras más recónditas de la antigua China, existía una extraña civilización, compuestas por unos magos muy poderosos, capaces de utilizar la más antigua de todas las magias existentes hasta esa desconocida fecha: La magia oscura.
Estos grupos de magos, eran reconocidos como símbolos de la maldad en aquella lejana época, básicamente usaban esta magia maligna para usos perversos, principalmente para poseer, controlar, maldecir y robar las esencias de cualquier ser vivo que albergue aunque sea un mínimo de maldad en su corazón. Desde los inicios de los tiempos para otras civilizaciones, estos magos oscuros, para enriquecer su malvada cultura, saqueaban, destruían y desolaban los diferentes tipos de civilizaciones que tenían un elevado nivel de desarrollo, en tanto de riquezas o intelecto. No importaba si estas civilizaciones plantean un buen número de soldados entrenados dispuestos a acabar con la mayor de las amenazas que atacaba a su pueblo, al final, sucumbían ante estos poderosos seres que controlaban a la perfección esa inusual magia, con el fin de volverse más poderosos e influyentes dentro de la antigua China.
Pero no conformes con solo controlar la más antigua de las magias y enriquecer su preciada cultura. A partir de su maligna magia y su alto nivel de inteligencia. Empezaron a fabricar diferentes tipos de utensilios singulares y que tal vez les ayudarían a hacerse más poderosos. Unos de los artilugios más importantes creados por estos hechiceros, fue la creación de un cristal muy poderoso, capaz de resguardar grandes cantidades de energía maligna. La forma de este cristal era de un octaedro. Era trasparente, lo cual se podía ver de forma determinada, grandes cantidades de energía comprimidas en un diminuto núcleo morado fluctuante. a
Unos tres mil años después, estos seres ancestrales, seguían apoderándose de más tierras. No les hacía falta tener una enorme fuerza bruta para cumplir sus maquiavélicos propósitos, con su magia, era más que suficiente para sucumbir al más fornido luchador experto de esos tiempos sin esfuerzo alguno, sin embargo, aún les faltaba algo, tener su propio ejército a su disposición. Desafortunadamente, su cultura no era muy numerosa, asi que tomaron la decisión de expandir a un más su magia oscura.
Empezaron a robar las esencias de los seres humanos. Con su magia oscura, se apoderaban de la esencia malvada de la víctima, incluso, la persona más bondadosa del planeta, le sacaban su maldad a flote. Moldeaban dicha esencia, hasta convertirla en un cuerpo que era equivalente a el cuerpo de la víctima, este nuevo ser, recobraba las características del individuo físicamente, si el sujeto era un peleador hábil igualmente, el cuerpo será un peleador hábil. Estos sujetos al ser creados artificialmente por la magia, no tenían personalidad, siendo perfectos para deberes de todo tipo, convirtiéndose así en esclavos sin vida, siguiendo al pie de la letra a sus creadores, pero no todo era perfecto, al ser creado por medio de la magia, tenían un período limitado de vida, lo cual, desesperados por encontrar una manera de que los cuerpos tengan mayor conservación, llegaron con la grandiosa conclusión para detener esta dolencia: Los estanques de Jusenkyo.
Según lo que se contaba de estos malditos estanques, cuando se sumerge en están extrañas aguas la persona se convierte en cualquier cosa que cayó por primera vez o se ahogaron allí, aunque, conservan su mente, personalidad y habilidades. Con esto en mente, los muy sin vergüenzas, comenzaron a robar las aguas de ese maldito lugar. Con el agua de los estanques en sus manos, empezaron a manipularla, modificándola hasta para ser servida como un conservantes de cuerpos hechos de magia impura, haciendo que las aguas pierdan sus cualidades que tanto las caracterizaban en un principio.
Pensaron que todo saldría acorde como lo acordaron, pero no sucedió como esperaban, cerca del monte fénix, existía un pueblo llamado de igual forma. Está conformada por tribus de hibrido de humanos y aves que han adaptado todos los rasgos de las mágicas aguas de Jusenkyo. Los habitantes de fénix, sentían un grado de repudio de los humanos, considerándolos inferiores a ellos, pero estos le tomaron un enorme resentimiento a estos hechiceros, no se tomaron de buena manera que las aguas mágicas de Jusenkyo fueran hurtadas descaradamente, por lo cual, decidieron que toda la responsabilidad, recayera en sus manos.
Durante la historia de su civilización de estos magos, empezaba a desmoronarse poco a poco en el trascurso de esta historia, pueblos como el de las amazonas, comenzaban a unirse para acabar con la amenaza que representaba la cultura de estos magos oscuros. Generando así, un gran rencor en contra las amazonas y el pueblo de fénix por haber destruido todo lo que habían construido atreves de su sagrada magia maligna. Intentaron disuadirlos de alguna manera, para así, convencerlos de que no habían hecho absolutamente nada. Si resultaba, le clavarían la daga por detrás, cometiendo un acto deshonroso, pero nadie seria testigo de ese acto tan bochornoso. Al final no llegaron a ningún acuerdo, estaban sentenciados.
-China-
Hasta que llegamos al presente, después de muchos años de exterminio de esta civilización, aun quedo un superviviente dispuesto a vengar a todo su pueblo y con ello, la eliminación completa de las amazonas.
El ultimo hechicero oscuro que quedaba se encontraba en una especie de cueva subterránea donde albergaba sus más preciados utensilios para llevar su ansiada venganza a cabo, caminaba entremedio de la estrecha cueva donde se quedó hacer sus experimentos, claro, era la única forma de quedar resguardado de aquellas tribus guerreras molestas que destruyeron todo lo que poseían.
El sujeto vestía de túnicas negras bastante similares a las de Moose, su rostro era muy descarnado, sus ojos estaban muy hundidos a su cara, su cabello gris caía como una gran cascada hasta la mitad de su espalda. Su mirada representaba un gran resentimiento, todo lo que le hicieron a su pueblo, siempre lo tendrá guardado en lo más recóndito de su decrepita mente.
"Llego la hora" dijo en voz baja llegando casi en un susurro.
Este extendió su mano a una pared llena de piedras del tamaño de una puerta perfectamente geométrica, de su palma, salió una extraña oscuridad, con esto, las piedras deformes se convirtieron en una puerta de metal bien escondida. Este abrió la puerta lentamente para no ser escuchado, si es cierto que estaba en una cueva a algunos metros baja el suelo, nunca se sabía exactamente donde podían estar tus enemigos vigilándote cautelosamente.
Adentro de la sala, se encontraban diferentes artefactos de experimentos, pero lo que más resaltaba de ese sitio, era un gran contenedor lleno del agua de los estanques de Jusenkyo, esta agua fue modificada para persevante del cuerpo. Adentro del contenedor, estaba un sujeto de no más de 17 años de edad, tenía una mascarilla de oxígeno en su boca, permitiéndole respirar adecuadamente, junto con varios cables que conectaban a su cuerpo para cauterizarlo. Se encontraba en una posición jorobada, manteniendo de pie dentro de esas aguas con los ojos cerrados pareciendo que estuviera durmiendo durante largo lapso de tiempo.
El hechicero se le dibujo una expresión de felicidad en su rostro cuando lo vio sano y salvo. Se acercó al contenedor de metal, tocando el grueso cristal donde se podía apreciarlo con más detalle.
"Espero que todo resulte bien". Le hablo aun cuando estaba en un periodo de letargo. "Tu estas compuesto por varias esencias muy fuertes, espero que no me decepciones, porque si todo no sale como lo planee en un principio… te destruiré yo mismo."
A diferencia de los cuerpos que crearon en sus años de gloria, que solo eran unos esclavos sin alma. Este sujeto tenía su propia conciencia y personalidad propia. Pudiendo tomar sus propias decisiones por su cuenta, sin tener un bozal en el cuello para que nadie le diga lo que tenga que hacer. Podría significarse que le saldría caro en su plan si las cosas no resultaban como él quería. Le daba esa extraña incertidumbre.
El anciano se dirige a una pequeña computadora, monitoreaba los análisis de temperatura que tenía el cuerpo en alberge.
"La última vez que despertaste, casi ocasionaste la destrucción de este lugar, que suerte que a tiempo pude neutralizarte tus habilidades momentáneamente". Inquirió
"Bien… ahora te haré un pequeño desbloqueo en tus recuerdos. Cada persona que le he hurtado su esencia maligna, cada memoria de tu cabeza, está conformada por cada una de las víctimas, obtendrás todos sus recuerdos para que no tengas complicaciones de quien lidiaras. Solo espero que no se te ocurra hacer algo no acorde a lo que te confisque".
De repente, el lugar empezaba a desmoronarse, pequeñas piedrecilla caían del techo hecho de mármol. A lo lejos de la estrecha cueva, se oían ligeros pasos silencioso, este asustado, usa su magia para ver los responsables del inminente derrumbe.
"Quienes serán, espero que no sean esas molestas amazonas" Cerro sus ojos lentamente, concentrándose, abrió los ojos de golpe al detectar múltiples presencias enemigas. " ¡Maldición! ¡Son ellas!" exclamo en tono elevado eufórico.
Sentía que su plan estaba al borde del fracaso. Que todo lo que había hecho había sido en vano. Sus años de dura constancia estaban comprometidos. Si esas amazonas se enteraban de su plan. Todo habría acabado para él, y sería la penosa extinción de su civilización.
"¡Como fue que me encontraron! ". Asustado, casi en un estado de pánico. "¡Ahora… que se supone que haga!".
Mi mente estaba en blanco, ya no tenía salida alguna, me descubrieron finalmente, sin embargo, no iba a dejar que se salieran con la suya. Si he de sacrificar todo lo que había hecho, está bien, lo haré, pero tendrán sus debidas consecuencias. Intente tranquilizarme de mi estado actual, y pensé las cosas con más claridad, pero no pude evitar sentirme agobiado.
"No se saldrán con la suya… amazonas desgraciadas".
Me acerque al tanque, puse mi mano firme al denso cristal, y empecé a ejecutar mi Plan B. De mi mano, empezó a salir mi magia oscura salió de ella. El derrumbe no cesaba, al contrario, empeoraba cada minuto, sentía que iba a quedar enterrado en una pila llena de piedras.
"Tu misión ya está dada… ¡Asesinar a esas odiosas amazonas y destruir completamente este mundo para crear una utopía digna de nuestra magnificencia!". Le comento con gran grandeza a su creación que no escuchaba ninguna de sus cursilerías.
Misteriosamente, la rata de laboratorio se tele transporto. Desapareció completamente del contenedor sin dejar rastro alguno de su presencia de dicho lugar.
Afuera de su escondite. Los estruendos aumentaban. Los pasos se hacían más sonoros al oído. Las piedrecillas caían con más frecuencia. Este angustiado que las cosas no salieron como pensaba. No le quedo remedio salir huyendo del lugar. Dejo su orgullo de lado para escapar del derrumbe.
"Listo… te prometo… que te encontrare". Se dijo a sí mismo.
El hechicero ocupo su magia para envolverse el mismo en su inherente oscuridad. Desapareciendo igualmente del lugar. Dejando el piso magullado con algo partículas luminiscentes en el piso.
Unos diez segundos después de su desaparición. Las amazonas destruyeron bruscamente la puerta que conectaba la cueva con el escondite secreto. Cologne se abrió paso entremedio de todas las guerreras amazonas. Inspeccionaba el lugar con cautela de la última calamidad.
Esta bajo su cabeza angustiada de no llegar a tiempo al lugar de los hechos. "! Maldición, llegamos tarde!". Paso a una cara de furor a una de decepción, dando un gran suspiro para tranquilizarse. "Destruyan este lugar". Pidió dándose media vuelta y retirándose del lugar sin mirar nunca más atrás.
-Nerima-
A miles de Kilómetros de la distancia que separa China con Japón. En la azotea de la escuela Furinkan. Un joven con coleta apoyado en los barandales. Solo miraba con su cabeza gacha el punto más bajo de la escuela. No era un buen día después de todo lo que había pasado y seguirá pasando en el futuro en esa ciudad de locos. Todo lo que ha vivido y seguirá viviendo, en algún momento tendrá que hacer el gran paso en su revoltosa vida… Casarse con la mujer que ama, que gracias al enorme grado de orgullo de los dos, se les hace difícil poder juntar su vida en el santo matrimonio que se lo han impuesto sus padres en su niñez.
Sus ojos representaban gran melancolía.
"Akane…" susurro con tenue, levantando ligeramente la mirada a las casas que rodeaban a la enorme escuela hasta que su vista nublada se lo permitía.
Solo recordaba los maravillosos momentos que pasaron los dos jóvenes. Admirándose mutuamente, a pesar de los constantes agravios fuertes que se decían constantemente, siempre el amor y los bonitos sentimientos se sobreponía a todos esos sufrimientos y malos tratos.
Temía perderla nuevamente, todo lo que ha hecho por ella, siempre lo tendrá guardado en su cabeza, los bonitos muestras de afecto que tenían los dos, significaba que tenían esperanzas de decir abiertamente al frente de todas las prometidas, amigos, familiares y padres de decir… te amo a la mujer que le han comprometido desde que llego a la exuberante Nerima.
Eso es lo que más quería, corresponderle a la mujer que tanto amaba, que tanto ha protegido por lo más sagrado que ha tenido en toda su alocada vida. Perderla, significaba perder todo lo que le hacía ser una persona… Que algún día… unos de sus rivales se la arrebatarían de su corazón. Eso sería sentirse vacío por dentro, que alguna parte del joven quedaría sin un pedazo de ella.
Ansiaba decirle cuanto la amaba, añoraba cuidarla sin preocupaciones, pero sobre todo eso, casarse con ella finalmente.
Ranma dejo de apoyarse de los barandales, abrió la puerta de la azotea, decidiendo dejar el lugar que tanto lo dejo pensativo. Bajo las escaleras con las manos detrás de su cabeza y con paso lento, solo para hacer detenido por Ukyo improvistamente.
"Hola Ran-chan" saludo con felicidad a su amigo y su prometido.
El la vio algo escéptico por el saludo, decidiendo corresponder de igual manera.
"Hola Uchan" También saludo esbozando una sonrisa efusiva de que todo estaba bien, o eso pensaba.
Rápidamente, Ukyo se dio cuenta del brusco cambio de ánimo de Ranma. De pasar de tristeza a uno de bienestar. Sin duda lo conocía de pies a cabeza a su amigo de la infancia. Crecieron básicamente como si fueran hermanos de la misma madre, antes de que su mitómano padre les robara la dote al padre de Ukyo. Dejándola devastada, con un enorme rencor al chico de la trenza.
Al ineficaz intento de Ranma, le pregunta algo preocupada. "Que te pasa Ran-chan, ¿estás bien…?"
Ranma quería terminar rápido la conversación para no dar más explicaciones. "Si estoy bien, no tienes por qué preocuparte tanto Ukyo"
"Pues… esa sonrisa fingida que tienes no me lo parece, anda, explícame que te está pasando"
Ranma estaba ansioso de salir de la discusión con Ukyo, en cualquier momento, Akane lo podría ver con ella, dejando que sus celos y su falta de confianza se apoderasen de ella cuando una mujer se le acerca tanto al joven de la coleta. Queriendo no tener una predecible trifulca con su prometida, decide por el mismo.
"Te juro que me encuentro perfecto, Ukyo, ahora déjame en paz, quiero estar solo." Sin nada más que decir, se retiró bajando los últimos escalones para después tomar rumbo a la cafetería aprovechando el receso.
Ukyo giro su cabeza a la dirección donde se dirigía Ranma. "Que te esta está pasando Ranma…"
-?-
Muy cerca del distrito de Nerima. En un Floral y frondoso bosque. Los animales, merodeaban por los espacios más cerrados para mantenerse fuera de peligro de los posibles depredadores que habitaban esa zona espesa de vegetación. Los conejos, comían maleza en abundancia, para mantenerse bien alimentados y sobrevivir al peligroso mundo que los rodeaba lleno de muchas amenazas. Los árboles. Absorbían los imponentes rayos de luz que le proporcionaba el imponente sol, para después, ser producido como alimento para ellos mismos, y liberar el oxígeno que tanto les permitía vivir a los seres vivos. Todo era perfecto, nada entorpecía el ciclo natural de la vida que existía en la tierra. Hasta que llego finalmente el día donde la oscuridad se hiso presente. Aterrorizando a todos los seres vivos que existían en este bello mundo.
Entre los matorrales. Un hombre de buen parecido, abre lentamente sus ojos, al sentir que unos rayos de luz provenientes del imponente sol abrasador, chocaban directamente sobre sus parpados algo enrojecidos por el tiempo trascurrido en la intemperie.
Este sujeto, al abrirlos por completo, se levanta algo confundido. Movió su cabeza hacia los lados, intentando reconocer el bosque en el cual se encontraba postrado.
"Donde estoy…" dijo alelado.
Se intentó levantar, sin embargo, su cuerpo no estaba acostumbrado a una clase de movimiento versátil como ponerse en una posición de pie. Se levantó con mucha dificultad del suelo, tambaleándose en el proceso de ponerse de pie.
"Acaso, este será el mundo que siempre soñé en mis vagos pensamientos…" Expreso con voz serena al ver el hermoso lugar donde se encontraba. "Que son todos estos recuerdos que guardo" Se tocó la cabeza
El sujeto llevaba de atuendo una camisa negra de mangas corta de estilo chino. En su camisa, tenía abrochado un medallón plateado con un símbolo de un dragón de tres cabezas con dos pequeños rubís que decoraban los ojos del monstruo. Unos pantalones notablemente negros, pudiendo camuflarse por los lugares más oscuros y unos zapatos negros sin cordones. Su rasgo físico más notable era su larga cabellera negra atada a una trenza. Sus ojos eran de color rojo carmesí como la sangre. Su tono de piel era muy pálido al no estar expuesto a los rayos ultravioleta del sol.
"Por qué me siento tan… débil" vacilo con desconcierto, al costarle trabajo mover algunas de sus extremidades. "No importa, ya me iré acostumbrando a este cuerpo." Expreso
De pronto, su estómago sonó estrepitosamente, llamando la atención de algunos animales que habitaban la zona.
Este se tocó el estómago casi en un estado de hambruna. "Maldita sea, cuanta hambre tengo por dios" Justo cuando dijo esa frase, sintió dos presencias cerca donde se ubicaba él.
"Que es eso… puedo sentir dos personas dirigiéndose hacia aquí" Mascullo. "Es mi oportunidad de saciar mi hambre jejeje…" se le dibujo una sonrisa aterradora en su rostro.
Este se acuclillo detrás del arbusto donde había despertado de su perenne sueño. Vio a dos cazadores equipados con rifles de bajo calibre, caminando sigilosamente en medio de las matas. Veían muy atentos el lugar donde caminaban, movían sus ojos de un lado a otro si veían a un depredador, aunque eso lo eludían al poco nivel de peligro del bosque.
"¿Encontraste algo? Pregunto sin quitar sus ojos de los numerosos arbustos.
"Aun no" Respondió
"Se supone que la temporada de conejos empezó hace un tiempo, pero no encuentro ningún rastro" Refunfuño entre dientes en señal de enojo.
"Tenemos que tener paciencia" Le mostro una sonrisa de confianza "Ya verás… cuando los atrapemos, nos ganaremos un buen dineral"
"Eso espero, ¡porque ya estoy cansado de estar en la pobreza!"
El sujeto, escondido entre las hierbas más espesas, ve a los dos hombres que seguían caminando esperando su presa, pero ellos eran las presas.
"Llego la hora…" susurro con sigilo dirigiéndose a un árbol oculto.
Los dos cazadores muy atentos y perspicaces, escucharon un leve ruido proveniente de algunos árboles, sentían como su cuerpo tenían un ligero hormigueo en la espalda. Los hojas de los árboles, parecieran que eran más sensibles al cambio repentino de la fluidez del viento que emitían silbidos agobiantes. La atmosfera se tornó con más pesadez y el silencio era tenebroso.
Uno de los cazadores, pude oír un extraño ruido en la ubicación de un árbol. "¿Oíste eso? " Le pregunto a su compañero con algo de sudor por el nerviosismo.
"Si…" También enervando nerviosismo.
De la nada, un arbusto de al lado, se retorcía con mucha fuerza, como si algo quería emboscarlos. Los cazadores, se acobardaron al sentir un extraño escalofrió alrededor de sus cuerpos.
" ¡Quien es! ¡Salga inmediatamente!" Exigio al sujeto que saliera de su escondite.
Entre los árboles y la maleza, una silueta oscura, se movía a una increíble velocidad, lo cual, era difícil distinguir que clase de animal era exactamente.
" ¡Que es eso!" Exclamo exasperado
Detrás de otro árbol cercano, el sujeto misterioso, carcajeaba en su mente con gran risa. "Bueno… llego la hora de mi aperitivo" dijo con una sonrisa.
Este finalmente salió de su escondite, y con una gran velocidad, se posiciono detrás de unos de los cazadores. El compañero, se percató a tiempo.
"¡Cuidado!" le grito
El sujeto sin piedad, junto sus dedos en forma de un cuchillo, para luego, apuñalarle la parte superior del pecho izquierdo, sacándole consigo su corazón, que al poco tiempo de estar afuera del cuerpo, dejo de emitir pulsaciones. El otro al ver la escena tan cruda, por medio de su rifle, disparo un proyectil a la dirección del asesino.
El asesino, uso como escudo el cuerpo de su compañero caído, dejando que el proyectil, impactase en el cuerpo inerte.
"Humanos inútiles"
Con una velocidad imperceptible, le dio un fuerte golpe en la barriga, para luego, poner su mano en cuchillo nuevamente, sacándole también el corazón. El cazador restante, ya sin vida, cayó al pasto dejándolo tapizado de sangre que envolvía el cuerpo completo del cadáver, pintando el verde césped a un color rojo sangre.
El sujeto misterioso miro los dos órganos vitales que tenía en su mano con una cara de satisfacción de poder saciar su sed de sangre.
"Eso fue muy fácil" Se comió los dos órganos vitales con gran placer, dejando su labio manchado de sangre, formándose un reguero que caía en gotitas del líquido sanguíneo al pasto. "Siempre tuve la curiosidad de que se sentía matar gente… se siente fenomenal ja, ja, ja" Carcajeo con gran maldad. "Ahora… donde estoy exactamente"
El no tenía la menor idea que hacía en un bosque. Divago entre sus tantos recuerdos que tenía guardado en su cabeza, para intentar descifrar donde estaba en un primer lugar, ya que notaba irreconocible el sitio donde estaba parado. Este abrió los ojos lentamente con una fracción de incomodidad.
"Ya veo, estoy en Nerima finalmente. Qué asco de ciudad, con solo verla me pone completamente enfermo." Dijo con desprecio. "Bueno, ahora tengo que buscar a esas malditas amazonas que me causaron muchos problemas." En eso estaba, cuando de pronto su cuerpo deja de funcionar por algunos momentos.
"Maldición… ¡porque de la nada siento como si me fuera a derrumbar del agotamiento! " Se sintió un poco extuado. Empezó a estabilizarse de apoco." Espero que esas amazonas sean muy fuertes, porque si no, tendré complicaciones para adaptarme a este bello cuerpo je, je, je." Se rio entre dientes
Al estar encapsulado por mucho tiempo. Le dificultaba moverse adecuadamente, sin poder ejercer muchos sus extremidades.
"Muy bien. A poner en marcha con mi objetivo princi…" Fue interrumpido por un fuerte dolor de cabeza. " ¡Arg…! ¡Que me está pasando! ¡AAAHHH!" Gritaba a todo volumen.
Me arrodille sin entender que me estaba pasando. Mi cabeza me dolía demasiado llegando a hacer sofocante, por algunos momentos, experimente el peor dolor del ardiente infierno dentro de mi bella cabeza. Hasta que escuche una misteriosa voz muy parecida a la mía, proveniente de adentro de mi mente más oculta. Por momentos me desconcierte, sin entender de quien era el verdadero responsable, ¿Era yo, o solo era mi imaginación? Aquella voz me dio que tenía que hacer exactamente en la conocida ciudad de Nerima. Al desaparecer la voz extraña de mi cabeza, el insoportable dolor del que era sometido, ceso.
"Akane…" Dijo mirando el celeste cielo. "Akane…" Replico con más rabia. " ¡Akane…!" Su ira cada vez más se iba acumulando al decir ese nombre que lo llenaba de furor. "¡AKANEEEE!" Pego un grito desgarrador al decir consecutivamente ese nombre.
" ¡Este será el día donde recobre mi venganza, maldita desgraciada!"
En ese momento, expulso una increíble aura de batalla de tono oscuro siniestro. Al detonar esa increible aura. El viento fluyo con más impetu. La temperatura del lugar, aumento dramáticamente, provocando así, un incendio forestal de proporciones inmensas. Los animales corrían despavoridos, intentando buscar un refugio donde poder resguardarse, las crías desamparadas, solo les quedaba ver como se convertían en cenizas, algunos morían calcinados, otros se cansaban, siendo alcanzados por las devastadoras llamas que consumían el bello bosque que alguna vez fue su hogar. Los insectos, morían por el alto calor que irradiaban las llamas. Los árboles, al poco tiempo perdían sus contrastantes hojas, quedando solo como carbón insignificante. El aire era sumamente pesado por las increíbles concentraciones de dióxido de carbono que desprendían el infernal fuego.
"¡YO SOY RANMA SAOTOME, EL SER QUE CREARA UN MUNDO A PARTIR DE SUS CADAVERES, MALDITOS MISERABLES!" Grito con gran entusiasmo. Auto proclamándose Ranma saotome.
Finalmente. Dejo de expulsar su atrayente aura. Dejando un inmenso caos y desesperación a las formas de vida que habitaban el floral bosque que alguna vez fue.
Por increíble que parezca. Su rostro no dejaba de sonreír de manera maniaca. Ver el hermoso fuego seductor. Lo hacía demasiado feliz. Ver la desesperanza, la angustia, la tragedia, las muertes, los gritos, le hacía sentía un placer enfermizo cada vez oía el sufrimiento de otros.
"Correr no servirá para nada, seres insignificantes"
Ranma, con una sonrisa, levanto su brazo con la palma de su mano completamente abierta, apuntando a los animales que huían del causante de su entierro. "¡Tomen esto seres inferiores! ¡Kōhai tsubame! (Sufrimiento desolador)
Una explosión de ki de color blanquecino como la nieve con un centro oscuro, fue liberada en dirección a los animales. No importaba que tan rápidos fueran ellos, al final del camino, su luz desaparecería al llegar su injusto destino. La energía para desgraciada de ellos. Impacto en ellos, provocando una gran explosión que provoco un gran temblor en la zona.
Al disiparse el humo. Vio con una sonrisa maniaca como las llamas consumían la vegetación restante. Los cadáveres no eran más que polvo inservible. El olor a muerte era demasiado notorio. Pequeñas cenizas, flotaban en el ambiente por la quema de árboles.
Mientras que Ranma. Solo se glorificaba del caos hecho.
Ranma caminaba tranquilamente en medio de todas las llamas del lugar con una sonrisa satisfactoria. La destrucción lo complacía. Las muertes lo llenaban de orgullo. La viveza del fuego fluctuante era bella, al igual que él.
"Es hora de darle una pequeña visita a Nerima je, je, je"
Este malvado hombre. Se dirigió a Nerima.
-Nerima-
En Furinkan. Ya habían terminado las clases con normalidad, claro, si normalidad nos referimos a que Ranma corría de la maestra Hinako por su mal comportamiento dentro del aula. Atrapar a Happosai por robar prendas de mujer como solía hacerlo frecuentemente. Tener algunos enfrentamientos con el debilucho de Kuno Tatewaki. Para él era una rutina diaria, que al pasar del tiempo, se volvió monótona y cansina. Queria tener por lo menos un momento de paz absoluta. Los días de paz que tanto lo relajaban, se habían terminado hace mucho tiempo.
Ranma caminaba encima de las rejillas de siempre con una mirada perdida, mientras que Akane, solo caminaba tranquilamente con la vista fija hacia adelante, a veces, miraba al chico de la trenza de reojo por estar tan reflexivo últimamente.
Akane al ver que todo estaba en silencio entre los dos, le hablo. "Oye Ranma, que tienes, desde que estábamos en la escuela, no me hablaste durante todo el transcurso de las clases"
Ranma despertó por fin de su extraño trance y volteo su mirada a su prometida.
"Que sucede Akane" dijo Ranma aparentemente distraído.
"Acaso no escuchaste lo que te dije, dime Ranma, ¿te sientes bien? Pregunto Akane. "He notado que has estado muy distraído estos últimos días"
Ranma bajo el cabeza avergonzado. Tenía unas intensas ganas de dejar por fin su arrogancia y orgullo de lado, solo para decirle te amo a la chica del cabello corto. Cavilo por algunos segundos, si era correcto declararse sin rodeos, pero temía que ella se lo tomaría mal. El solo hecho de pensarlo, le daba miedo ser golpeado por un gigantesco mazo, por lo que se acobardo en el último segundo.
"No es nada Akane" Contesto con normalidad fingida.
"Ya veo… con que no confías en mi" exclamo con molestia.
"No… no es eso Akane…"
"No te molestes en explicarme Ranma, al fin a cabo, nosotros estamos comprometidos por nuestro padres ¿no es asi?"
Ranma frunció el ceño algo irritado." Tu no entiendes nada verdad Akane, porque siempre tienes que ser tan impulsiva conmigo"
La chica del cabello corto se enojó. "¡Y tu porque siempre me intentas proteger de absolutamente de todo, yo muy bien puedo protegerme yo solita, asique déjame en paz!
"¡Te equivocas!" Espeto Ranma
"¡Entonces porque siempre me intentas proteger siempre, si según tu, soy una chica fea, impulsiva y marima…!"
"¡PORQUE YO TE A…!"
En ese preciso instante. Ranma se tapó la boca, evitando decir todos sus sentimientos que los tenía hace mucho tiempo guardados. Es como esos sentimientos, ya estaban artos de esperar, querían salir a toda costa de el.
Akane abrió ampliamente los ojos con asombro.
"Ranma... entonces tu… me amas" dijo con los ojitos brillosos.
Ranma sudaba del nerviosismo. Su corazón palpitaba mil por hora, estando a punto de explotar por la lluvia de sentimientos que llegaron en este momento inoportuno. El solo veía con ternura a la chica del cabello corto, estaba tan cerca de ella, solo apreciaba su hermoso rostro que al verlo, se elevaban sus deseos de decirle cuanto la amaba y cuidarla en su sagrado seno. Sin embargo, dejo que su infinito orgullo le ganase, y negó con su cabeza lo que dijo Akane.
"Yo… no quise decir eso." Negó con la cabeza
Akane al ver lo cobarde que era, también su orgullo le gano." Entonces que querias decirme realmente Ranma." dijo algo enfadada.
Ranma aparto su vista de ella. "No es nada Akane. Sigamos caminando, o si no, se enfadaran mucho por llegar tarde al dojo"
Akane pensó decepcionada. "Cobarde"
Llegaron al dojo no muy buen humor que digamos. Al tocar la puerta, fueron recibidos por una angelical sonrisa de la bella Kasumi.
"¡Hola chicos! Que bueno que llegaron a tiempo a la hora de la comida. Pasen, que se va a enfriar" Dijo Kasumi con una voz angelical.
"¡Es enserio Kasumi!" Exclamo feliz de que hubiera deliciosa comida.
"Claro Ranma"
"¡Genial" Ranma. Sin pensarlo dos veces, se dirigió a sentar a la sala con una inmensa alegría. Mientras que Akane dio un suspiro desalentador.
La hora de la comida trascurrió normalmente. Una que otra vez Genma y Ranma peleaban por la comida. Sus disputas por la comida llegaban tan lejos, que peleaban cerca del estanque koi por la deliciosa comida, los demás, solo se reían de tal espectáculo que armaban los dos hombres hambrientos.
Al finalizar la hora de comida. Pasaron unas cuantas horas. El resplandeciente sol se empezaba a ocultar.
Akane por petición de Kasumi. Le dijo que lavar los trastes por ella, mientras que la hermana mayor de las tres, se encargaría de llevarle un pastel al doctor Tofu.
Mientras limpiaba los platos. Un artista marcial de coleta de caballo, hiso acto de presencia.
"Oye Akane"
"Dime Ranma" Dijo con pablaras frías sin mirarlo a la cara.
"Podemos hablar a solas Akane" Le hablo algo apenado.
La chica del cabello cortó. Lo volteo a mirarlo y acepto su petición.
En el tejado de la casa de los Tendo. Los dos, estaban sentados encima del tejado. Los dos veian el hermoso ocaso. Ninguno dijo ninguna palabra durante cinco minutos. Solo disfrutaban el momento a solas. Sin que ninguno de las prometidas los molestase. Hasta que Ranma, toma finalmente fuerzas.
"Akane…"
"Si Ranma"
Ninguno quitaba la vita a la puesta de sol.
"Quisiera hablarte lo de hace un rato… claro si no te molesta." Dijo Ranma
"Claro Ranma"
"Sabes Akane, desde que llege a esta casa… no te soportaba en lo mas minimo, siempre me golpeabas, maltratabas y nos hacíamos mucho daño entre embargo, yo tambien era el principal culpable de todo eso. Te insultaba, te decia pechos planos y marimacho" En el fondo, Ranma se arrepentia de eso actos. "Lo siento mucho..."
Akane bajo la cabeza arrepentida.
"Pero al pasar el tiempo, me he dado cuenta de que eras muy diferente a las demás mujeres. Siempre te involucrabas en mis problemas para protegerme, sin que te importen las consecuencias. Siempre has estado para mi, y yo nunca supe como valorar todo lo que hiciste por mi"
"Ranma… yo"
"Akane… lo que te voy a decir ahora… siempre lo tuve guardado en lo mas profundo de mi corazón. Puede que esto sea algo precipitado a nuestra edad… pero quiero que sepas que yo…"
Ranma tenía un nudo en la garganta.
Akane estaba a punto de llorar de la emoción.
"Yo… yo te am…"
"Interrumpo algo, escorias de la vida" dijo un sujeto atrás de ellos.
Ranma al escuchar esa voz extremadamente parecida a la suya tembló del miedo. Se podía sentir una increíble presión terrorífica en el viento. Los dos voltearon con miedo al poseedor de aquella voz. Lo que vieron los dejo perplejos.
Ranma tembloroso, con los ojos bien abiertos. Solo observaba al sujeto que tenia un parecido exactamente igual a el. Su tono de voz era imponente y maligno. Sus prendas eran negras. Su mirada era aterradora. Sus ojos carmesí infundian terror. Su sonrisa era como la de un demonio que daba incomodidad cada vez que la resaltaba.
El chico de la trenza, estupefacto, solo se quedó observando a su igual.
"¡¿Quien es el Ranma?!" Exclamo Akane asombrada y con miedo.
"No tengo ni la menor idea de quien pueda ser." Dijo Ranma pasmado.
El sujeto misterioso, solo les dio una reluciente sonrisa. "Acaso no me reconoces ... hermano je, je, je".
Continuara...
Nota: Espero que te aya gustado como va trascurriendo la historia hasta por el momento. Tengo planeado poner elementos de romance y peleas para equilibrar la balanza. También añadiré técnicas de pelea correspondientes de los respectivos artistas marciales, como por ejemplo: Moko takasbida. Gracias de nuevo por tomarte el tiempo de leer la historia, se agradece un montón el apoyo.
Si quieres dar tu opinión, escribe un comentario como te esta pareciendo, ademas de follows o favorito, eso me motiva a seguir escribiendo.
Desde Chile, me despido.
